No debe quedar impune la connivencia de Ratzinger ante los escándalos mundiales de pedofilia

EL 16 de septiembre, el señor Joseph Ratzinger, un ciudadano alemán de 83 años, comenzará una "visita pastoral" al Reino Unido, en su calidad de líder de la ONG llamada "iglesia Católica Romana", cuyas oficinas centrales se encuentran en el Vaticano. Este señor ha sido el cerebro detrás del mayor encubrimiento de pederastas que la humanidad ha conocido jamás. Miles de sacerdotes reubicados de parroquia en parroquia para eludir la justicia a medida que se conocían los antecedentes de actos sexuales perpetrados con menores de edad. Todo esto lo ha documentado muy bien la BBC en su reportaje insigne "Abusos sexuales y el Vaticano".
Ahora que este sujeto alemán visitará el Reino Unido, es hora de que enfrente un tribunal para sentar un precendente histórico que culmine con Ratzinger tras las rejas.
La idea ya la lanzaron dos prominentes ateos británicos, el profesor Richard Dawkins, y el periodista Christopher Hitchens (foto abajo), y Chile Liberal adhiere a esta iniciativa legal que varios expertos jurídicos han estado evaluando por meses. Básicamente, el Crown Prosecution Service pude iniciar acciones legales contra este sujeto por su participación tanto en los encubrimientos de abusos como en la organización de tribunales clandestinos y pagos para eludir la justicia, así como en la obstrucción a las investigaciones.

Ratzinger no es un jefe de Estado. Naciones Unidas no reconoce al Vaticano como Estado. Tampoco ingresará al Reino Unido como jefe de Estado, sino lo hace para visitar a sus adeptos, en su calidad de líder religioso, y con un pasaporte alemán común. Nada impide que en vez de recibirlo con un "welcome to the UK, mister Pope", las palabras de bienvenida sean las que todos los que nos preocupamos por el bienestar de los niños queremos escuchar:
Señor Ratzinger, ustded queda bajo arresto Tiene derecho a guardar silencio o todo lo que diga será usado en su contra. Tiene derecho a una llamada telefónica.... etc.
No está demás decir que la visita de este señor le costará a los británicos 12 millones de libras esterlinas, algo que ha despertado repudio generalizado en la isla. La ONG en cuestión se ha comprometido a costear una parte, alrededor de 10 millones, simplemente porque entre sus propios partidarios no han sido capaces de reunir los fondos para cubrir todos los gastos. El estado calamitoso de las finanzas de la iglesia romana es igual al estado de sus estándares éticos: un puto desastre.
Así como en 1998 la detención de Augusto Pinochet en Londres sentó jurisprudencia en cuanto a crímenes de lesa humanidad, es hora de que otro crimen de lesa humanidad, el abuso sexual masivo de niños (basta ver el informe Ryan, en Irlanda, donde abusaron de más de 30 mil niños), sea castigado.
Y esta vez no debe caer el cura de la parroquia. Esta vez que caiga el pez gordo, y que pague con cárcel y que termine donde pertenece: tras las rejas.
