domingo, 5 de septiembre de 2010

Por qué Joseph Ratzinger debe ser arrestado en el UK

No debe quedar impune la connivencia de Ratzinger ante los escándalos mundiales de pedofilia


EL 16 de septiembre, el señor Joseph Ratzinger, un ciudadano alemán de 83 años, comenzará una "visita pastoral" al Reino Unido, en su calidad de líder de la ONG llamada "iglesia Católica Romana", cuyas oficinas centrales se encuentran en el Vaticano. Este señor ha sido el cerebro detrás del mayor encubrimiento de pederastas que la humanidad ha conocido jamás. Miles de sacerdotes reubicados de parroquia en parroquia para eludir la justicia a medida que se conocían los antecedentes de actos sexuales perpetrados con menores de edad. Todo esto lo ha documentado muy bien la BBC en su reportaje insigne "Abusos sexuales y el Vaticano".

Ahora que este sujeto alemán visitará el Reino Unido, es hora de que enfrente un tribunal para sentar un precendente histórico que culmine con Ratzinger tras las rejas.

La idea ya la lanzaron dos prominentes ateos británicos, el profesor Richard Dawkins, y el periodista Christopher Hitchens (foto abajo), y Chile Liberal adhiere a esta iniciativa legal que varios expertos jurídicos han estado evaluando por meses. Básicamente, el Crown Prosecution Service pude iniciar acciones legales contra este sujeto por su participación tanto en los encubrimientos de abusos como en la organización de tribunales clandestinos y pagos para eludir la justicia, así como en la obstrucción a las investigaciones.


Ratzinger no es un jefe de Estado. Naciones Unidas no reconoce al Vaticano como Estado. Tampoco ingresará al Reino Unido como jefe de Estado, sino lo hace para visitar a sus adeptos, en su calidad de líder religioso, y con un pasaporte alemán común. Nada impide que en vez de recibirlo con un "welcome to the UK, mister Pope", las palabras de bienvenida sean las que todos los que nos preocupamos por el bienestar de los niños queremos escuchar:

Señor Ratzinger, ustded queda bajo arresto Tiene derecho a guardar silencio o todo lo que diga será usado en su contra. Tiene derecho a una llamada telefónica.... etc.

No está demás decir que la visita de este señor le costará a los británicos 12 millones de libras esterlinas, algo que ha despertado repudio generalizado en la isla. La ONG en cuestión se ha comprometido a costear una parte, alrededor de 10 millones, simplemente porque entre sus propios partidarios no han sido capaces de reunir los fondos para cubrir todos los gastos. El estado calamitoso de las finanzas de la iglesia romana es igual al estado de sus estándares éticos: un puto desastre.

Así como en 1998 la detención de Augusto Pinochet en Londres sentó jurisprudencia en cuanto a crímenes de lesa humanidad, es hora de que otro crimen de lesa humanidad, el abuso sexual masivo de niños (basta ver el informe Ryan, en Irlanda, donde abusaron de más de 30 mil niños), sea castigado.

Y esta vez no debe caer el cura de la parroquia. Esta vez que caiga el pez gordo, y que pague con cárcel y que termine donde pertenece: tras las rejas.

jueves, 2 de septiembre de 2010

I fought the law (and the law won)

La ley que obliga a las radios a transmitir 20% de música chilena es otro acto de tiranía. El Senado debe rechazarla

El día martes pasado Chile ha dado un paso firme en su intento por convertirse en la "República Bolivariana de Chile". Nuestros leguleyos —elegidos y generosamente remunerados por nosotros mismos— están a punto de obligar a las radioemisoras chilenas a transmitir un 20% de música nacional, iniciativa que desde hace años pretendía el sindicato de músicos chilenos. ¿Por qué mejor no les pagamos pasajes a los músicos y los diputados a Venezuela o Cuba? Si se quedan allá y no vuelven, será dinero bien invertido.

El autoritarismo es inaceptable en una sociedad abierta: la gente sabrá qué escucha, y las radios transmiten lo que la gente desea escuchar. Los auspiciadores pagan por las tandas comerciales dependiendo de qué audiencia captan las radios. Si la gente quiere escuchar pura mierda, bueno, las radios transmitirán lo que el público demanda. Así ha funcionado hasta ahora el sistema.

Desde una perspectiva liberal netamente deontológica, o sea siguiendo los principios liberales, esta ley es inaceptable en una sociedad abierta. Y como se puede constatar en el Twitter de Red Liberal, el rechazo a esta ley es prácticamente unánime.

No obstante, nuestro sitio quiere demostrar que desde una perspectiva consecuencialista, o sea, determinando las los resultados positivos que pueda producir una acción, esta ley es completamente estúpida.

Esto lo podemos comprobar en Francia, donde una ley similar ha aniquilado a la música gala. Hubo una época en que la chanson française no sólo deleitó a los franceses, sino que le dio prestigo y brío a la cultura de ese país a nivel mundial. Durante la post-guerra, los anglosajones daban rienda suelta a su rebeldía al ritmo del rock'n'roll, mientras los franceses se sumían en la angustiante profundidad de la chanson à texte, música popular de conmovedor valor lírico, con voces que han pasado a la historia del arte universal, como Édith Piaf, Serge Gainsbourg o, hasta hoy, Charles Aznavour. Nómbrenme un músico francés actual de renombre mundial... OK, David Guetta, ¿quién más? ¿Ven? Ocurre que hoy ningún huevón francés triunfa porque simplemente se empotaron en el dumping de la dádiva estatal, ya que tienen un espacio garantizado en las emisoras, sin mérito alguno, simplemente por ser franceses. La música de aquel país hoy está empantanada en un agujero negro de mediocridad, y es lejos el hazmerreír de toda Europa, y también de algunos pocos en EEUU (de los norteamericanos que saben que Francia es un país). Una nación que se jacta de su aporte a la cultura, que se enorgullece de su literatura, filosofía, ciencias y arte culinario como Francia, no tiene nada que mostrar en cuanto a música popular. (OK, otro, Manu Chao.) Sin subsidios, la música anglo sigue innovando. La ley francesa es la culpable del asesinato de su propia música.

Si los artistas chilenos quieren ser verdaderos profesionales de la música deben sintonizarse mejor con los gustos del público, y ser capaces de competir de igual a igual con los extranjeros. Los Beatles no recibieron ningún subsidio de la Reina, ni nadie les facilitó equipos ni estudios de grabación, salieron a punta de esfuerzo de la miseria industrial y portuaria de Liverpool para ganarse un sitial en la historia del rock, ¿por qué los músicos chilenos quieren emplear la ley para forzar al resto a escucharlos?

Si eliminamos la competencia, suprimimos el espíritu de superación, y de ahi entramos en el camino de la mediocridad, con rumbo fijo a la ruina.

Esa Ley 19.928 sobre fomento de la música nacional es ridícula y el Senado debe mandarla al tacho de la basura. De no ser así, nuestro sitio no descarta actos de desobediencia civil. Empecemos esuchando a The Clash: "Yo luché contra la ley, y la ley ganó".