miércoles, 13 de noviembre de 2019

Crisis en Chile: Convención Constitucional


"Have no faith in Constitution"

Spirits In The Material World (1981), The Police. 


Convención de Filadelfia

Nuestro sito insta a proclamar la nueva república mediante una Convención Constitucional
Siguiendo lo propuesto en Chile Liberal, el presidente Sebastián Piñera ha aceptado la idea de una Nueva Constitución. El método lo es todo. Por lo mismo, nuestro sitio sugiere una Convención Constitucional, tal como se hizo en EEUU con la Convención de Filadelfia. De hecho, proponemos los siguientes cuatro momentos:

1. Plebiscito de entrada
Sería excelente para descromprimir la tensión actual y para aquilatar el apetito de la ciudadanía. En función de la contundencia de la opción triunfante y del turnout del electorado podríamos determinar muchas cosas para calibrar la hoja de ruta. Si la opción contra una Nueva Constitución se impone entonces procedería un proceso de reforma a la Carta Fundamental vigente.

2. Asambleas, cabildos, y el Gran Debate macroniano
Convendría revisitar los apuntes del proceso iniciado por Bachelet y revivir los encuentros de la comunidad. Piñera debiese asistir a ellos imitando Le Grand Débat National de Macron para atender las demandas de los gilets jaunes. La diferencia desde luego es que el francés cuenta 40 años y es dinámico, y a esta altura Piñera es un Tatita que prefiere ir a comer pizza con sus nietos. Pero tiene a Gonzalo Blumel, Karla Rubilar, y todo un elenco rejuvenecido que debe apoyar en este agotador ejercicio.

La gente quiere ser escuchada. Vayan a escucharlos. Los encuentros pueden transmitirse por YouTube y el ciudadano de a pie puede compartir sin intermediarios sus aflicciones a quienes son sus representantes. También comprobaremos lo penosamente estúpido que es el votante promedio. Pero sin duda que los cabidos serán provechosos.

A partir de estos encuentros los delegados, ojalá los mismos que designó Bachelet, debiesen elaborar una memoria, un resumen y un informe que recoja los principales requerimientos de la ciudadanía.

3. Convención Constitucional
El Congreso Nacional --ojalá devuelto a Santiago Centro-- actuará como Congreso Constituyente pero hará un outsourcing de este poder a los delegados de la Convención Constitucional. Esperamos que en un acuerdo de caballeros y damas sean nominados expertos y gente de alto vuelto de los más variopintos lugares ideológicos para trabajar la Constitución a partir del informe presentado después de los cabildos y del Gran Debate.

Me gustaría ver aquí a Gabriel Salazar, un historiador marxista, con Carlos Peña, un intelectual público liberal, más Hermógenes Pérez de Arce, un abogado de ultraderecha, y Agustín Squella, un socialdemócrata, más por ejemplo un hombre de letras como Cristián Warnken (el lenguaje es esencial en esta faena), junto a un equipo netamente técnico, todos juntos abocados por petición de los parlamentarios a una cosa: traducir las peticiones de los cabildos a una Constitución desideologizada, duradera, y breve.

4. Plebiscito ratifcatorio
Bajo condición de alcanzar un turnout decente, digamos al menos un 60% del padrón electoral, la Constitución será ratificada, y esperamos que siente los cimientos de la Nueva República. En caso de rechazo, tal como establecimos en el Plebiscito de entrada, se procederá a un paquete de reformas a la Constitución actual.

En Chile Liberal proponemos este itinerario e ideología con la intención de dejar el poder en manos de los votantes impidiendo que los muertos gobiernen a los vivos.

domingo, 10 de noviembre de 2019

Crisis en Chile: Sí a una Nueva Constitución

"We the People fight for our existence
We don't claim to be perfect, but we're free"

Little By Little (2002), Oasis.


La Nueva Constitución debe cumplir con tres requisitos:  desideologizada, duradera, y breve.

Nuestro sitio hace ya muchos años hizo un llamado a proclamar una Nueva Constitución, aunque acabamos horrorizados con el curso bolivariano que el proceso tomó. Nuestro paradigma es, desde luego, la Constitución de EEUU, una de las obras maestras de la humanidad junto a las Pirámides de Egipto o los Jardines colgantes de Babilonia. Sebastián Piñera, no obstante, debe encauzar hoy el descontento social y garantizar una Constitución sensata.

"We the People..." es una obra maestra que sobrepasó por lejos las expectativas de los universalmente célebres framers de la Carta Magna americana: Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, George Washington, John Adams, Alexander Hamilton, John Jay, James Madison. Siete hombres que soñaron un mundo libre lejos de las monarquías absolutistas europeas y lo plasmaron en un texto.

En Chile, y en América latina en general, cambiamos de Constitución como quien cambia de camisa. No ha habido ningún momento en nuestra historia en que no queramos modificar o abolir la constitución vigente. El error han sido pretender que el texto acabe el debate y derrote al adversario. 

Los framers de la Constitución de EEUU procuraron un texto breve, fácil de digerir para el ciudano de pie, que asegurase la libertad individual y los necesarios chequeos y balances de la naciente república. Su temor fundamental era que alguno de los americanos se proclamase rey y deviniese en tirano. Las tiranías, al sur del Río Grande, han sido demasiadas.

No todo es perfecto ni mucho menos. Los redactores de la American Constitution temían que los muertos terminasen gobernando a los vivos y por lo mismo avizoraron una vida más bien corta a su obra. No obstante, a pesar de la esclavitud, la terrible Guerra Civil Norteamericana, la Ley Seca, el Black Thursday, los presidentes asesinados, Vietnam, la renuncia de Nixon, Guantánamo y el Patriot Act, o los miles de muertos en tiroteos masivos, sigue vigente la constitución de los Padres Fundadores por varios motivos que pasamos a examinar.

Primero, porque está escrita en un lenguaje sencillo, libre de jerga leguleya, es digerible para el norteamericano de a pie, incluso en la época en que la alfabetización no era universal (digamos que en las sociedades protestantes, tal como en las comunidades judías, el alfabetismo es esencial para practicar la religión y por eso son sociedades más cultas). La gente comprende y defiende el orden político imperante.

Segundo, porque su estructura es maleable, justamente porque entendieron que el paso del tiempo requeriría flexibilidad, y que la fundación del país demandaba un sistema político que sería distinto en el futuro, cuando la república estuviese consolidada. Consta básicamente de tres partes: un préambulo, los artículos, y luego, casi como un juguete Lego, las famosas Enmiendas, que permitirían a los norteamericanos de las generaciones venideras ir añadiendo partes o aclaraciones para ir adaptándose a las nuevas épocas.

Tercero, porque el texto es breve. Con 4,543 palabras, no es una letanía de derechos ni un desiderátum interminable. De hecho, la idea era que el texto pudiese ser colgado en todas las oficinas y escuelas públicas, tal como pretendieron los Revolucionarios Franceses con su igualmente célebre Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Y relacionado con el punto anterior, los principios de la Federación se irían declinando en las constituciones de cada estado de la Unión, según las necesidades locales.

Una Constitución para Chile
Hoy se cumplen 30 años de la caída del Muro de Berlín, antesala del colapso estrepitoso de la Unión Soviética, y con ello, el fin del socialismo. En ese momento quedó completamente obsoleta la Constitución de 1980, creada para impedir que se adoptase en Chile el principio marxista de traspasar al Estado los medios de producción, dejando incrustado en la Carta Magna el principio del "Estado subsidiario".

Aprobada dicha Constitución en una elección estilo soviético (una pantomima en que la gente vota pero el resultado se sabe de antemano, también se les denomina "sham election"), está más que claro que ya no resiste otro upgrade. Es hora de formatear el sistema operativo.

En otras palabras, es hora de darnos una Nueva Constitución. En la ausencia de un Franklin o un Washington, tendremos que conformarnos con lo que hay. Empecemos por revisitar los apuntes del proceso iniciado por Bachelet, pero antes convoquen a un plebiscito para saber si realmente hay apetito constitucional en el electorado.

Si es así, Piñera debiese tomar el liderazgo y revivir su gobierno, actualmente en la UTI. Es necesario si queremos una Constitución que haga el rayado de cancha, y no que elimine al adversario por parte de la ideología circunstancial que esté gobernando por accidente o por capricho del electorado.

El Estado, instancia desde donde emana la fuerza, debe tener el tamaño que los electores decidan en un marco normativo de gobierno limitado. No podemos seguir con un Tribunal Constitucional y una Corte Suprema, situación anómala que vimos hace unas pocas semanas. Necesitamos chequeos y balances y no un Congreso reducido a una escribanía de la presidencia: una mera oficina de timbres y estampillas. No poder legislar sobre el aborto porque ya cerró el debate la Constitución es fuente de fricciones intolerables.

El populacho podrá ser extremadamente inculto pero más o menos intuye que existe la Pirámide de Kelsen, y quiere que desde la cúspide un texto constitucional haga por fin que las leyes estén al servicio del ciudadano de a pie y no de corporaciones, plutócratas o caciques. Un proceso constitucional debe ser el primer paso para fundar el país en el que realmente queremos prosperar y ser libres.

domingo, 27 de octubre de 2019

Crisis en Chile: A falta de pan...

"Finally the tables
Are starting to turn
Talkin' about a revolution"

Talkin' about a revolution (1988), Tracy Chapman.



La elite chilena empieza a preocuparse por lo que ocurre en ese lugar lejano y desconocido llamado "el resto del país"

Establecimos en el post anterior que el quid de los problemas desde el retorno a la democracia radica en el enorme déficit político que implica dejar a economistas tomar las decisiones que en realidad deben recaer en manos de sujetos elegidos por la ciudadanía. Un consejo asesor técnico decidió aumentar 4 centavos de dólar el ticket de metro, y los políticos obedecieron sin chistar. Así se ha hecho con toda la administración del país desde 1990. Este esquema sirve para sacar al país de la pobreza, pero hoy requiere un upgrade urgente, muy, muy urgente.

Se filtró un audio de la Primera Dama donde decía que llegó la hora de "compartir nuestros privilegios". Imposible no trazar un paralelismo con el momento en que una turba de mujeres llega a ocupar el Palacio de Versalles, donde la aristocracia vivía en la decadencia y extravagancia mientras los parisinos sufrían hambre. María-Antonieta ve la turba y se le atribuye la célebre frase: a falta de pan buenas son las tortas. En realidad nunca dijo aquello, probablemente dijo "déjenlos comer brioche", pero los mitos en torno a la Revolución Francesa superan la realidad.

En este post creemos que es interesante además hacer un símil entre la trágica suerte que corrió la dinastía de los Borbones con sus pares británicos, los Windsor. Mientras Luis XVI y María-Antonieta fueron decapitados, hace un par de años todos salimos a vitorear a William y Kate, o a Harry y Meghan. ¿Por qué una élite aristocrática fue ejecutada mientras la otra conduce a su pueblo a la modernidad?

Hyde Park es uno de los lugares turísticos más icónicos de Londres. Un sitio imperdible para los turistas que cuando atraviesan el costado oeste pueden apreciar el Palacio de Kensington, donde residen William y Kate. Ahí adentro viven y crían a sus hijos. Las fotos frente al Palacio de Buckingham, también en pleno centro de Londres, son de rigeur para quienes visitan la capital británica. Esta último es la residencia de la Reina Isabel II y su consorte, el Duque de Edimburgo. Por su parte, el Príncipe Carlos y Camila viven en Clarence House, no muy lejos, también en el corazón de la ciudad.

En contraste, la realeza francesa y su corte decidieron abandonar el céntrico Palacio del Louvre y marcharse a Versalles, para disfrutar tranquilamente de los recursos que extraían mediante impuestos a sus súbditos. La idea era evitar las incomodidades de mezclarse con el pueblo llano, maloliente y de malos modales, y mejor vivir en una residencia apacible, encerrada en sí misma.

Desde el centro de París hoy los turistas pueden tomar el tren suburbano, el RER (equivalente a nuestro Metrotren) y llegar a la estación Versalles para admirar el lujo del que disfrutaban los aristócratas. En otra época este viaje era casi ir a otro mundo. Los parisinos, especialmente mujeres, echaron abajo la Puerta de Versalles en los muros de la ciudad y recorrieron esa distancia a pie para mostrarle la realidad a la nobleza. (Hasta hoy se llama "París intra-muros" a la zona céntrica, porque la ciudad estaba amurallada para poder controlar quienes entraban y salían y así cobrarles impuestos. Aún persisten las "Puertas" en la ciudad actual).

La realeza británica entendió que para mantener su legitimidad y aceptación debía convivir con sus súbditos, mientras la dinastía francesa se condenó a su autodestrucción cuando se alejó del pueblo. Francia abolió la monarquía en un baño de sangre y proclamó la república en uno de los hechos históricos más épicos de la Historia universal.

En Chile somos en teoría una república, pero sabemos que existen desde la época colonial los títulos nobiliarios y estructuras sociales rígidas y hereditarias, que en la práctica constituyen una nobleza. A principios de siglo, la elite chilena vivía en el centro de Santiago, como lo hacen en Londres, pero decidió autoexiliarse a los faldeos precordilleranos, donde además se amuralló, levantó rejas, instaló globos de vigilancia y de reconocimiento facial y quiere mandar drones al resto de la ciudad para evitar un alzamiento estilo parisino. Endogánicamente manda a sus hijos a las mismas escuelas para asegurar sus herencias y mantener el status quo. 

El pavor ante la revuelta que ha estallado en Santiago lo expresó la Primera Dama cuando concluye que deben compartir sus "privilegios". Los exaltados están echando abajo el portal del Palacio y quieren entrar a probar la brioche, no por capricho, sino porque tienen hambre de un trato igualitario, de certezas ante las enfermedades catastróficas, hambre de una buena educación y de vivir en paz, no medio de tiroteos de bandas narcos.

Chile está hoy en una encrucijada. O arreglamos esta cuestión, o correremos el mismo destino de Argentina, Brasil o Venezuela, países que parecían irremediablemente condenados a ser desarrollados, pero que derraparon estrepitosamente. La marcha de la democracia y la prosperidad  no es lineal.

Para activar el Nuevo Trato que demada hoy el país, los remito a "Why Nations Fail" de Daron Acemoglu y James Robinson. En el fondo, la institucionalidad extractiva ⎯donde los ricos hacen trabajar a los pobres para mantener sus privilegios⎯ debe dar paso a una institucionalidad inclusiva, donde los recursos se reparten en beneficio de la sociedad y la elite debe estar dispuesta a perder algunos de sus privilegios:

(ver original, pág. 107)
Muchas sociedades con instituciones políticas extractivas evitarán las instituciones económicas inclusivas por miedo a la destrucción creativa. Pero el grado en que la elite logra monopolizar los poderes varía en las distintas sociedades. En algunas, la posición de la elite puede estar tan asegurada que pueden permitir los cambios hacia instituciones económicas inclusivas porque saben que su poder político no está amenazado. Alternativamente, la situación histórica puede ser tal que pueden dotar a un régimen extractivo con instituciones económicas inclusivas, y pueden decidir no bloquear. (...)

La elite gobernante en Chile, que ha formado una plutocracia todopoderosa, debe ceder espacios de poder para que la democracia chilena sea real y el poder económico esté supeditado al poder político, de otro modo votar es una pantomima inútil. Los ciudadanos no se reconocen en sus gobernantes y la frustración se desata en las calles. Si vamos a legislar según las convocatorias de las marchas, ¿entonces para qué tenemos elecciones y un Congreso Nacional?

Los poderosos del país tendrán que decidir si desean perder parte de sus privilegios para vivir en un país rico y pacífico, o si desean conservar su poder para continuar viviendo en un país cojo donde el orden se impone mediante la fuerza.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Crisis en Chile: Un antes y un después


They will not force us
They will stop degrading us
They will not control us

We will be victorious

"Uprising" (2009), Muse.  


La plutocracia gobernante está completamente divorciada del ciudadano de a pie

Cuando el ministro Fontaine recomendó a los trabajadores que se levantasen más temprano para aprovechar el horario de tarifa baja en el metro, publiqué el siguiente tweet, que resultó premonitorio.

El 2009 en este sitio hicimos un llamado a lo que parecía improbable: votar por la derecha. Era novedoso, casi iconoclasta. Era hasta casi irrefrenable el deseo de poner a prueba todo lo que habíamos construido desde el retorno a la democracia. Temimos lo peor. El periodo fue convulsionado, pero el país resistió. Era necesario convertirnos en un país normal y contar con una derecha republicana, democrática, como existe cualquier país civilizado. Eso fue hace una década.

El viernes pasado hemos visto, no obstante, el más extraordinario estallido social. Lo predijimos. Volver a votar por Piñera fue algo que Chile Liberal en esta pasada desaconsejó. Desde que el canoso magnate volvió al poder no ha presentado ninguna de las necesarias reformas que el país exige para entrar con propiedad al círculo de países OCDE. Peor aún, él y sus cercanos se han burlado de la gente. Aún resuenan las estupideces del ministro Varela. ¿En qué pensaba Piñera cuando lo nombró? Y es injusto nombrarlo sólo a él porque llegó rodeado de muchos más con un defecto común: total desconexión con la realidad.

Se pueden decir muchas cosas sobre la profunda y angustiante crisis que transmite en vivo mi televisor mientras escribo este post. Mi madre sollozando me dice que tiene miedo, y el sentimiento lo comparten milones. Otros tantos descargan sus iras de manera absolutamente inexcusable. La mayoría exige las reformas que la plutocracia gobernante por años se ha negado a impulsar, y ahora, apurados, entre incendios y gas lacrimógeno, deben hacer algo y no saben por dónde empezar. 

En Chile Liberal estaremos comentando y ayudándoles, porque sólos no podrán. O hacemos algo o Chile acabará gobernado por el kirchnerismo y sus subsidios.

Pero hay una cuestión fundamental que debemos señalar. La Transición, esa con t mayúscula se acabó, qué duda cabe. Y la segunda transición debe comenzar ahora ya. El propio Piñera acuñó el término.

El rasgo más distintivo de la Transición fue que a los tecnócratas se les consideró amos y señores. La política estuvo supeditada a las exigencias técnicas. Los expertos formulaban propuestas y los políticos tenían como misión implementarlas, y convencer a la ciudadanía que los mandamientos técnicos eran las Tablas de la Ley.

Al respecto recuerdo en un programa de debate francés cuando un político conservador dijo, ante la caída de las notas que otorgan las Grandes Tres Agencias, que él iba a pedirles todas las recomendaciones para recuperar los rátings y que ése debía ser el programa de gobierno. Aguien le replicó: ¿para qué hacemos elecciones entonces?

Caer en el economicismo y la supremacía indiscutida de la tecnocracia es esencialmente antidemocrático e iliberal. Ese fue el principio fundacional de la Unión Soviética, no de las democracias liberales. Recordemos que mediante los planes quinquenales soviéticos se pretendía gobernar y que esa forma exacta y científica de administrar un país era la correcta. Por eso no se requerían debates ni disidencias en el bloque comunista porque los economistas lo sabían todo (la Unión Soviética fue el país con más economistas jamás conocido, lo que explica su colapso total y repentino).

En Chile fue un panel de expertos el que recomendó el alza de CLP $30 y la plutocracia goberante, muy à la Transición, lo aplicó sin chistar. De hecho, nombraron ese consejo de iluminados para que fueran Dios y los políticos serían Moisés en el Monte Sinaí recibiendo las Tablas de la Ley. Vivimos en la época en que el parlamentario británico Michael Gove declaró que "la gente está hastiada de los expertos". Los sans-culottes chilenos se agolparon a las calles.

En Chile la herencia de la dictadura fue también endiosar el dos más dos. Esto ya no puede continuar. Vamos a tener todos que volver al pizarrón para redibujar un sistema de pensiones que combine los desafíos de una población envejecida con una masa trabajadora que se enfrenta tanto a la incertidumbre laboral de la "gig economy" como al desafío de la automatización. Ahí habrá que repensar como la banca financia los créditos hipotecarios ante la desaparición del trabajo de por vida. Cómo el Estado tendrá que optimizar sus recursos, ya cuantiosos, para mejorar las escuelas y hospitales que administra. Y muchas otras cosas.

Para todo esto llevamos casi una década de atraso. Peor aún, no estamos seguros de si tenemos una clase política a la altura.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Zimbabue: Adiós al tirano

Peace has come to Zimbabwe
Third World's right on the one
Now's the time for celebration
'cause we've only just begun

Master Blaster (Jammin') - 1980;  Stevie Wonder



El dictador comunista Robert Mugabe ha muerto. Pero su terrible legado persiste.

Robert Mugabe ha muerto en un sofisticado hospital de Singapur, lejos de su Zimbabue natal. Después de gobernar casi cuatro décadas, en su país no hay hospitales, ni un sistema educacional, ni infraestructura, ni democracia. Saludado alguna vez como el héroe liberador del yugo imperialista británico, se le comparó con Nelson Mandela. Pero su símil sudafricano se despercudió de su marxismo juvenil y pasó a la sensatez, y su funeral congregó a todas las rutilantes figuras del mundo político. Mugabe, en contraste, muere en el desprecio absoluto ⎯ excepto de los obtusos que despiden al "camarada Mugabe".

Vivió su niñez y primera adultez obligado a labrar las tierras del patrón de fundo blanco, lo que él resintió tal como todos sus compatriotas en la colonia británica de Rodesia de entonces. Descubrió en el marxismo que podría subvertir el orden colonial y quitar la propiedad de la tierra a los patrones británicos. Lideró escaramuzas y acabó en prisión, donde sus carceleros blancos le impidieron asistir al funeral de su hijo de apenas 3 años. Juró seguir combatiendo el colonialismo hasta expulsarlo. 

La guerra civil de Rodesia culminó con el Acuerdo de Lancaster en 1979, donde el ex mandamás del Ejército Africano para la Liberación de Zimbabue emergió como líder de la prometedora República de Zimbabue, finalmente proclamada el 18 de abril de 1980. 

En la víspera, y ante gran exepctación mundial, Bob Marley amenizaba la nueva era política con un concierto masivo e histórico, equivalente al concierto de Rod Stewart en Chile en 1989 (sin duda la apoteósica performance de "Forever Young" fue el himno de la transición chilena; de sólo rememorarlo me conmuevo). Zimbabue ⎯la última colonia británica en África⎯, se emancipaba. Tal como el pan-arabismo, el pan-africanismo inauguraba una era de esperanza para el Tercer Mundo (en esa época "Tercer Mundo" no era un término peyorativo sino que con orgullo así se autodenominaban las naciones que se declaraban ajenas tanto a la órbita sovietica como al orden capitalista occidental).

¿Qué podría salir mal? Todo, en realidad.

Una de las principales cláusulas del Acuerdo de Lancaster fijaba un abultado número de senadores designados en el Congreso de la naciente república, para así preservar por al menos una década el orden colonial y asegurar que no se aplicaría bruscamente la Reforma Agraria que los negros exigían. La idea era garantizar los derechos de propiedad de los terratenientes blancos mientras se producía la transición.

Lo anterior resultó providencial porque una terrible sequía azotaría África en 1983, ante la cual las cooperativas agrícolas comunistas establecidas por los marxistas en Etiopía no supieron reaccionar y causaron una horrible hambruna, quizás la más desgarradora que vimos durante la posguerra (al respecto nunca olvidaré cómo me impactó el reportaje de Informe Especial de TVN y me decidí a ser periodista, pero luego recordé cuánto también me gusta comer y recapacité). Todos recordamos "We Are The World" en EEUU y al otro lado del Atlántico "Do They Know It's Christmas?", organizada por el rockero irlandés Bob Geldof. En cambio en Zimbabue los vilipendiados agricultores blancos  aún conservaban el know-how para explotar sus granjas y mantenerlas productivas, pero esto no perduraría.

Mugabe a pesar de ciertos chispazos conciliadores comenzaba su mandato con mano de hierro, y una de sus primeras medidas fue el exterminio de los otros líderes independentistas ⎯ fenómeno conocido en todo proceso revolucionario. Muchos más negros murieron a manos de Mugabe que luchando contra el poder imperial británico. Finalmente, los terratenientes blancos fueron expropiados y comenzó la escasez cuando se les reemplazó con vociferantes y amigotes del régimen. La productividad se desplomó.

La respuesta fue, como suele ocurrir, la emisión de dinero. La hiperinflación estalló y se llegó a imprimir el tristemente célebre billete de Cien Trillones de Dólares, superando las denominaciones del marco alemán de la República de Weimar. Cuando se envilece la moneda nada bueno ocurre. De hecho, Mugabe exhibía un bigote estilo cepillo de dientes à la Adolf Hitler: Mugabe fue un Hitler negro.
El sátrapa descendió a niveles surrealistas de sordidez en 1996, luego de enviudar, cuando contrajo matrimonio en una pomposa ceremonia católico-romana ⎯era católico devoto⎯ con su amante y ex secretaria 40 años menor que él, Grace, también conocida como "Señora Gucci" por su afición a los artículos de lujo europeos. La cárcel la llama hoy.

El mismo héroe que inició la rebelión popular contra el latifundista y explotador blanco se convirtió en el peor verdugo de su propio pueblo. Sus carceleros no le permitieron ir a enterrar a su hijo, pero él mismo causó muerte infantil, hambre y miseria más que cualquier colono de origen británico. Con el tiempo el tirano se mostró cada vez más colérico, racista anti-blanco y con una demencial fijación homofóbica ⎯ sus insultos contra "los gays en el gobierno británico" eran constantes.

En 2017 una especie de golpe de Estado lo sacó del poder y comenzó otro proceso de transición. Pero esta vez el país se encuentra mucho más devastado que cuando el Príncipe Carlos le entregó el poder en 1980 para que forjase una república libre y para corregir los errores de la era colonial.

Es triste comprobar que otros tiranos comunistas aún persisten. Tenemos la tiranía ilegítima e ilegal de Maduro en Venezuela, hija bastarda del comunismo cubano, y en la misma liga de malditos está  Kim Jong-un en Corea del Norte. China, de hecho, es un sistema comunista que si bien ha adoptado ciertos principios de la economía de mercado es, no obstante, un régimen aborrecible.

Ya no hay ningún enclave colonial en África pero ahora es China quien inyecta ahí dinero, arrojándole bencina a las llamas de las cleptocracias regionales. 

En la medida que estos países no puedan votar para elegir sus gobernantes, es decir, si el poder no se ejerce en un marco de legitimidad, los africanos tienen pleno derecho a rebelarse. Será interesante ver dentro de algunos años si Zimbabue enmenda el rumbo o no. Chile Liberal espera que sí. La muerte de Mugabe probablemente sea el primer paso hacia la prosperidad y las libertades individuales.




                                                                                                      
Para profundizar:

domingo, 21 de julio de 2019

Déjenlos entrar

Migra, migra
Pinche migra
Déjame en paz

Me necesitas tú a mi
Más que yo a ti

"Migra", Carlos Santana



Chile debe recibir a los migrantes
En la actualidad alrededor de un 3% de la población mundial está desplazándose en calidad de migrante, cantidad inferior al máximo histórico de 5% registrado a principios del siglo 20. No obstante, la inmediatez de los medios de comunicación actuales y el populismo que arrecia crean una sensación de gran pánico al respecto.

Imágenes desgarradoras han encendido las alarmas en el mundo civilizado: el pequeño muerto en el Mediterráneo, o el padre y su hija ahogados cruzando el Río Grande rumbo a EEUU. A cualquiera que tenga hijos se le empequeñece el corazón. Hoy son ellos, pero pudimos ser nosotros.

Chile no es ajeno a este fenómeno y ocurre que hoy nos encontramos como país receptor de migrantes y parecemos olvidar que históricamente siempre lo fuimos: el "asilo contra la opresión" es parte integral de nuestro ethos como país. Una migrante venezolana, huyendo de la satrapía narco-comunista de Nicolás Maduro, perdió su guagua en la frontera chilena con Perú mientras añoraba entrar a Chile. Como país nos avergonzamos.

El mundo se ve azotado por una ola de movimientos populistas y xenófobos, que ya fueron el corolario de las migraciones del siglo 20 y que significaron la ascención del fascismo y las consecuentes Guerras Mundiales. EEUU y Europa Occidental ven crecer como la maleza los peores resabios de los fanatismos del siglo pasado. En Chile, con las sinuosas retóricas de J.A. Kast, no somos meros espectadores del rebrote populista.

Un país lo construye su gente, y la gente está formateada por una narrativa y unos valores que nos hacen reconocernos como un mismo y único pueblo. Chile es un país acogedor, una sociedad abierta y tolerante, y más allá de un gobierno de izquierda o derecha, nuestra idea-nación es la de la angosta faja de tierra detrás del murallón de los Andes donde siempre han sido bienvenidos quienes tienen las agallas para dejar atrás su pasado y venir a instalarse a vivir en paz con nosotros. La "vida, libertad y la búsqueda de la felicidad" son los valores fundacionales de EEUU pero resuenan en todos los países libres ⎯ Chile incluido.

En este blog lo planteamos de manera taxativa: Chile debe recibir a los migrantes instalados en la frontera. Quienes les llevaron comida y bebidas calientes encarnan el espíritu auténtico del país. Muchos huyen de la pobreza y del socialismo y añoran venirse a Chile, así como nosotros en los 70 arrancamos del fascismo. Otros escapan de la violencia, las enfermedades y la devastación. Pues nuestra obligación ética es abrirles las puertas.

Existen resquemores legítimos. ¿En qué trabajarán? Cuesta creer que en un país como Chile, donde tenemos tantos puertos que mejorar, carreteras por construir, hospitales que equipar, líneas de metro que cavar, puentes que tender y casas que levantar, y tantas cosas aún por hacer, no podamos utilizar esa mano de obra que nos exige con desesperación que les demos un lugar.

En tiempos de una economía alicaída ⎯como lo alertó  Chile Liberal en su debido momento⎯ el gobierno actual debe recurrir a estas medidas de grandes trabajos si quiere asegurar progreso y prosperidad. 

Las líneas del Underground en Londres y todas las carreteras de Gran Bretaña se forjaron con la mano de obra irlandesa. El país se levantó de la II Guerra gracias al trabajo de los inmigrantes venidos de sus ex colonias. Estas obras quedan y son una enorme contribución a la productividad. Sólo un necio puede desaprovechar la oportunidad que nos brinda la inmigración.

La necesaria documentación e  identificación de los migrantes debe acelerarse. El gran problema de la migración es más que nada para el país que ve partir a sus habitantes. El que más gana es el que recibe. El gobierno actual debe terminar de coquetear con la retórica xenófoba de la naciente ultra-derecha y decidirse a mantener un flujo migratorio humanitario y digno.

Ellos quieren venir, y nosotros tenemos necesidad de ellos: ¿en qué topamos? Déjenlos entrar. Déjenlos entrar ya.

viernes, 17 de mayo de 2019

Miedo: a propósito de la nueva guagua real

El mundo otra vez ha vitoreado a un nuevo integrante de la familia real británica: Archie. El hijo de Harry y Meghan cautivó la atención de todos. Y como si fuese poco, hace unos pocos días, Guillermo y Catalina publicaron una foto de Charlotte, quien acaba de cumplir 4 años.

Esto es magnífico. Pero mientras veía las imágenes, lejos de la fastuosidad de los Windsor, yo pensaba en mi Chiquitita, de apenas 5 meses, y se me vino a la mente el conmovedor poema de nuestra Gabriela Mistral, versos que suscribo completamente:

Miedo...

Yo no quiero que a mi niña 
la vayan a hacer princesa. 
Con zapatitos de oro 
¿cómo juega en las praderas? 
Y cuando llegue la noche 
a mi lado no se acuesta... 
Yo no quiero que a mi niña 
la vayan a hacer princesa. 

Y menos quiero que un día 
me la vayan a hacer reina. 
La subirían al trono 
a donde mis pies no llegan. 
Cuando viniese la noche 
yo no podría mecerla... 
¡Yo no quiero que a mi niña 
me la vayan a hacer reina!

lunes, 29 de abril de 2019

Relaciones sino-chilenas: Entra el Dragón

Our freedom of speech is freedom or death
We got to fight the powers that be
Fight the power
Fight the power
Fight the power
Fight the power


"Fight The Power" (1989), Public Enemy






El gobierno comunista de la República Popular china es contrario al liberalismo. ¿Debe Chile romper relaciones comerciales y diplomáticas? La respuesta es no.

Cuando Chile retomó la senda de la democracia, China era nuestro socio comercial número décimo quinto. Hoy, China desplaza a EEUU y se convierte en nuestro socio número uno. Mientras EEUU continúa su inexorable decadencia, vale la pena examinar las relaciones con el milenario Imperio del Centro, más aún en el contexto actual en que Chile lidera la presión internacional para derrocar al dictador venezolano Nicolás Maduro. ¿Es coherente condenar a Venezuela, criticar a Cuba, mientras sonreímos y felices firmamos acuerdos con China? ¿Somos hipócritas?

Podríamos aducir el principio de los carriles separados, en que las relaciones comerciales y las diplomáticas y las de amistad se llevan por sendas paralelas, que no afectan la una a la otra. 

Un país pequeño como Chile no podría romper relaciones con su socio comercial número uno. Pero esto no es cínico pragmatismo. Hagamos un poco de historia.

En los albores de la dictadura de Augusto Pinochet, China le envió calurosos saludos al gobierno de la Junta Militar y le deseó mucho éxito. No, no fueron meras palabras de buena crianza. Cuba, la Unión Soviética y toda su órbita comunista (excepto Rumania) rompieron relaciones con Chile ipso facto el mismo día del sangriento golpe de Estado. China y Chile continuaron estrechando lazos que luego fueron mucho más allá de lo protocolar. 

En lo geopolítico, Chile bajo Pinochet permitió una base china en la Antártida y reconoció a China en desmedro de Taiwán. En lo económico, la China comunista otorgaba empréstitos al dictador para seguir privatizando empresas mediante sus consabidas oscuras operaciones.

El comunismo chino, como vemos, es bastante extraño. Para China, el comunismo es una ideología que les permite conservar su unidad y lo adoptaron por mero pragmatismo, a diferencia del marxismo ideológico soviético.

Chile y China compartían muchas cosas. Primero, por supuesto, un terrible historial de derechos humanos. La masacre de Tiananmen es algo que en Chile vivimos en carne propia. Pero si ambos países no rompieron relaciones durante los días de la Revolución Cultural, antes de la apertura económica, y si continuamos relaciones después de restablecida la democracia chilena, sería una estupidez cortar relaciones hoy. 

Segundo, por paradójico que parezca, la apertura económica de la República Popular China dio paso a una nación extraordinariamente similar al Chile de Pinochet. Es decir, una economía con elementos de mercado, bajo un régimen político dictatorial, con severas restricciones a las libertades individuales y con una supresión total de libertades políticas. La era de pragmatismo económico que inició Deng Xiaoping cuando declaró que "no importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace ratones" pudo haberse inspirado en el capitalismo de amigotes implantado por la Junta en Chile.

Chile y China han respetado mutuamente el principio de no intervención en cuestiones internas. Esto difícilmente puede convencer a un liberal. Si un gobernante masacra a su pueblo entonces se acaban las cuestiones internas. No podemos quedarnos impávidos ante la hambruna que propicia la dictadura venezolana para fomentar el clientelismo, y con ello, continuar en el poder. El Estado Policial y la sociedad de vigilancia china, con cámaras de reconocimento facial, entre otras medidas orwellianas propias de la novela "1984", ponen a China al mismo nivel de asquerosidad de Venezuela.

Pero hay una enorme diferencia: Venezuela fue una democracia. Con serias falencias, sí, pero había libertades políticas, libertades individuales, y la gente podía comer tres veces al día. En China, nunca ha habido una democracia. Y aunque el Partido Comunista Chino además asegura que no adoptará una democracia liberal, no podemos exigir a China que adopte un sistema que desconoce por completo.

En esta interesante discusión en el programa Vía Pública, un señor chino explica, erróneamente, que China es una meritocracia. En realidad, es una tecnocracia. China es gobernada por funcionarios seleccionados en uno de los exámenes más brutales del mundo, y ha sido así desde la época de la Guerra del Opio. Muchos de los que no lograban convertirse en funcionarios acababan drogándose. El Politburó del Partido Comunista Chino es sólo una adaptación de una tradición arraigada en China de dedicación a la administración pública.

La diferencia, como ya hemos explicado, es que en Occidente los que diseñan las políticas son elegidos mediante votación popular, y los que aplican esas políticas son funcionarios  no elegidos, sino designados o seleccionados por concurso público. El sistema de administración pública de China fue algo que cautivó a los británicos y fue la esencia de la creación del Civil Service, como explicamos en este post (hasta hoy se le llama "mandarines" a los funcionarios de la alta dirección pública británica).

China sigue el modelo "científico" comunista. En rigor, es una tecnocracia, como explicamos, y no una meritocracia. Recordemos que la Unión Soviética, felizmente desaparecida, pretendía gobernar mediante complejos cálculos y los tristemente célebres planes quinquenales nunca otro país tuvo más economistas que la URSS, lejos de las estériles discusiones e interminables debates occidentales. Recuerdo cuando las agencias de clasificación rebajaron la nota de Francia, un político conservador aseguró que si ellos estuviesen en el poder le habrían pedido a Moody's, S&P y Fitch su lista de recetas para aplicarlas de inmediato y así recuperar las altas notas. Un contradictor correctamente le dijo: "eso sería volver a la Unión Soviética, mejor no hagamos más elecciones y le pasamos el poder a los funcionarios de esas agencias".

La trayectoria filosófica y sociocultural de China y Occidente difieren por completo. Romper relaciones puede quizás servir para poner presión a un país que abandona la democracia liberal para que se vuelva al buen camino. Difícilmente se puede incitar a un país como China a que lo haga, cuando para ellos la tradición liberal es apenas una exótica ideología foránea, imposible de aplicar localmente. Lo mismo en Cuba: recordemos que fue el último país latinoamericano en emanciparse de España. La Rusia de los bolcheviques todavía vivía bajo la estructura de feudos que Europa Occidental superó cuando dejó atrás la Edad Media (Chile lo hizo gracias a la Reforma Agraria).

Es mejor mantener relaciones diplomáticas con todos los países, respetando las diferencias culturales, pero sin jamás abandonar la promoción de valores universales. Los revolucionarios franceses no proclamaron los Derechos del Hombre y del Ciudadano para los franceses: su declaración fue Universal. Así todo, una vez que una masa crítica de ciudadanos comprende estos principios, es perfectamente factible implantarlos incluso en un país que parezca un terreno yermo.

Pero el acercamiento cultural y el intercambio económico puede servir de mucho para esta meta.

Hace unos años, el Comité de Cultura Popular y Máxima Felicidad del Pueblo censuró la final de Talento Chino, o un programa bobalicón de esa especie. El argumento era que si los jovencitos votaban con sus teléfonos por su candidato favorito en un programa de talentos, mañana no querrán aceptar los métodos comunistas para elegir a sus autoridades políticas sino que exigirán votar en elecciones. La embajada británica emitió una especie de protesta (el formato era una franquicia televisiva inglesa: Britain's Got Talent). La final del mismo programa en el Reino Unido se la adjudicó un dúo de cantantes de calidad bastante discreta. La embajada china en Londres con sorna le destacó a sus pares occidentales que los métodos liberales producen resultados muy malos.

Lo concreto es que China es un país con un gran retraso económico y por ahora, tal como ocurre en Perú, la política y la economía corren por carriles separados. Pero cuando se logra cierto nivel de opulencia, como ocurre en Chile, la política se vuelve bastante compleja porque los consumidores se van sofisticando y la única forma de mantener el bienestar económico de la economía de mercado es con mayores libertades. A la larga, China deberá aceptar un sistema liberal en mayor o menor grado, a no ser que prefiera seguir el derrotero de la Unión Soviética y desaparecer.

Los chinos merecen nuestro apoyo y esperamos que vuelvan a rebelarse contra la autocracia que los gobierna. Seguir comerciando con ellos es una buena idea. Aunque tememos que su Estado Policial y autoritarismo seduzcan a nuestras autoridades y en vez de nosotros influir en ellos, ellos acaben influyendo en nosotros.

miércoles, 17 de abril de 2019

¿Arde París?

Tous les yeux s’étaient levés vers le haut de l’église. Ce qu’ils voyaient était extraordinaire. Sur le sommet de la galerie la plus élevée, plus haut que la rosace centrale, il y avait une grande flamme qui montait entre les deux clochers avec des tourbillons d’étincelles, une grande flamme désordonnée et furieuse dont le vent emportait par moments un lambeau dans la fumée.  
Todos los ojos se habían levantado hacia lo alto de la iglesia. Lo que veían era extraordinario. En la cima de la galería más elevada, más arriba del rosetón central, había una gran llama que subía entre los dos campanarios con remolinos de chispas, una gran llama desordenada y furiosa a la que el viento arrancaba en algunos momentos la lengua en medio del humo. 
Notre-Dame de París (1831), Victor Hugo

Íbamos saliendo de la consulta del pediatra de Chiquitita cuando de paso escuché en alguna radio sobre un "incendie" en Notre-Dame. No le di mayor importancia. De seguro un incendio más, pensé, como ya ha habido varios estas últimas semanas, el más inquietante en la iglesia de Saint Sulpice. "La única iglesia que ilumina es la que arde", pensé con socarronería.

Llegué a casa y cuando vi no sólo que la sensacionalista BFMTV ⎯la versión gala de SkyNews⎯ sino que todos los canales al unísono transmitían en directo la tragedia, entonces supe que estábamos ante una catástrofe mayor. En Notre-Dame se han escrito varios capítulos de la Historia de Occidente. El jefe de bomberos anunciaba por tv que quizás no podrían salvar la catedral. Los incesantes llantos de Chiquitita volvían la escena añadían más angustia.

La mañana siguiente continuó la programación especial. Desayuné con mi habitual café y brioche, bastante aliviado con la noticia de que gran parte de la estructura fue salvada y las obras de arte más valiosas fueron puestas a salvo oportunamente. La tarea de reconstrucción, no obstante, se anunciaba titánica: 5 años de trabajo, y un presupuesto no menor a los mil millones de euros.

Cuando el fuego ya estaba sofocado, las familias más acaudaladas de Francia anunciaron donaciones para reconstruir Notre-Dame... y estalló otro incendio.

Las polémicas por las inequidades y la brecha entre ricos y pobres ⎯en particular entre el 1% que posee 30% de la riqueza y el resto⎯ ha dejado estupefacta a la Francia de los chalecos amarillos ⎯la que se queja de que no llega a fin de mes⎯, al ver que en pocas horas una especie de Teletón de billonarios recaudó casi mil millones de euros. 

La brigada igualitarista empezó a arrojar espuma por la boca en los diferentes programas de radio y tv, así como en las redes sociales, demandando que dichas donaciones no sean exentas de beneficios fiscales. Algunos aducen incluso que ese dinero debe usarse en otras cosas: en el Hexágono existen 140 mil personas en situación de calle, y casi 9 millones de franceses viven con menos de 1.026 euros mensuales, es decir, bajo la línea de la pobreza del país. Si un puñado de ricachones puede concertarse en pocas horas para escribir cheques de cifras astronómicas (en Francia adoran los cheques, este debe ser el último país del mundo donde todos tienen chequera), entonces es cuestión de subirles los impuestos y asunto arreglado.

Estas necedades no deben dejarse pasar sin un examen. Veamos. Primero, persiste el mito de que la pobreza es una cuestión de distribución de plata: si se la quitamos a los ricos y se la pasamos a los pobres, asunto arreglado. ¿Es posible ser tan básico? Sí, al parecer, es posible. Si la cosa fuese así de simple ya habríamos derrotado la pobreza hace siglos, ¿no creen?

Segundo, no olvidemos que justamente la chispa que hizo estallar la crisis de los chalecos amarillos fue un impuesto nimio, de apenas unas pocas chauchas por litro de combustible. Francia ya vive una asfixia fiscal, con muchos impuestos confiscatorios, con gente que pide préstamos para pagar sus tributos, y donde ya no hay espacio para ningún alza de impuesto, aunque sean dos chauchas. No es posible estrujar más al contribuyente francés con el yugo impositivo sin esperar una nueva rebelión fiscal.

Lo anterior ocurre en un país en que el Estado representa el 55% del PIB. Es decir, el Estado más grande del mundo. Si con todo ese gasto aún el país vive penurias, entonces no culpemos a los ricos ni a la brecha social. La fiscalidad esclerótica y el desempleo rampante, con niveles de deuda insostenible, son los culpables. Ya nadie paga impuestos para mejores hospitales o escuelas, sino simplemente para pagar décadas de hemorragia fiscal. Urge evitar la fuga de fortunas. Macron, de hecho, la misma noche del incendio se preparaba a anunciar por cadena nacional una retahíla de medidas entre las cuales se contaba no revivir el impuesto a las mega-fortunas (y, tristemente, no más impuestos verdes, luego del fiasco de los chalecos amarillos).

Tercero, si bien las tasas de interés están por los suelos, es absurdo el llamado de algunos economistas de izquierda a financiar la reconstrucción de la Catedral de Notre-Dame con deuda. Incluso arguyen que serviría de estímulo fiscal keynesiano. Si hay gente dispuesta de buena gana a desembolsar dinero, como lo han hecho la familia Arnault (dueños del imperio del lujo LVMH, ya saben, carteras Louis Vuitton y esas cosas), la familia Pinault (grupo Kering: Gucci, Yves Saint-Laurent), y desde luego la familia Bettencourt-Meyers (herederos del imperio L'Oréal), es porque pueden esquivar la monstruosa burocracia estatal para lograr la clave de la distribución económica: hacer que los recursos lleguen expeditamente allí donde se necesitan.

Se han anunciado otras medidas privadas para que el pueblo llano colabore. Por ejemplo la mítica editorial Gallimard lanzará una edición 30 mil ejemplares de colección de la novela de Víctor Hugo, así como casas de discos de música docta publicarán música grabada en Notre-Dame. El gobierno de Macron también se ha comprometido a defiscalizar del pago de impuesto a la renta un 70% de las donaciones de particulares al esfuerzo de reconstrucción. 

Lo anterior puede parecer excelente, y lo es, pero no olvidemos un detalle: la iglesia de Roma sigue siendo la dueña de Notre-Dame. La Catedral, si bien es la piedra angular del patrimonio cultural francés (es de hecho el kilómetro cero de Francia, tal como la Plaza de Armas de Santiago lo es de Chile), pertenece a una agrupación que sólo en EEUU, según cálculos de The Economist, posee ingresos operacionales de USD 170 mil millones (el PIB de Chile es de unos USD 270 mil millones, para que se hagan una idea).

Sí, restauremos Notre-Dame. La mitad del presupuesto se ha reunido, y ya están por venir los artistas, especialistas y toda la mano de obra requerida para este magno esfuerzo. Pero bajo condición que Notre-Dame reconstruida quede en manos del pueblo francés y no de la iglesia romana. No por nada, fue en Francia donde se inventó el laicismo y la separación de iglesia y Estado, herencia de ese año 1789 inolvidable, cuando los revolucionarios franceses torcieron la historia y depusieron a la monarquía, y entre sus muchas atrocidades, vandalizaron Notre-Dame. Si no es así, entonces no estamos para subsidiar a la iglesia de Roma y ella misma deberá financiar los gastos de su propio bolsillo, o que incurran exclusivamente los donantes privados.

domingo, 3 de febrero de 2019

El amor explicado en cifras

Alguien me dijo una vez que no todo se puede reducir a cifras. Puso como ejemplo "el amor", algo que, al parecer, no se podría nunca explicar con números. Pero yo les demuestro acá, en términos matemáticos, qué es el amor:

1 × 1 = 1
1 + 1 = 2
- 1 = 0

1 ÷ 1 =
3


Lo explico a propósito del siguiente fragmento de El Principito:

Las personas grandes aman las cifras. Cuando les habláis de un nuevo amigo, no os interrogan jamás sobre lo esencial. Jamás os dicen: "¿Cómo es el timbre de su voz? ¿Cuáles son los juegos que prefiere? ¿Colecciona mariposas?" En cambio, os preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?". Sólo entonces creen conocerle. Si decís a las personas grandes: "He visto una hermosa casa de ladrillos rojos con geranios en las ventanas y palomas en el techo...", no acertarán a imaginarse la casa. Es necesario decirles: "He visto una casa de cien mil francos. Entonces exclaman: "¡Qué hermosa es!" 

Si les decís: "La prueba de que El Principito existió es que era encantador, que reía, y que quería un cordero. Querer un cordero es prueba de que se existe", se encogerán de hombros y os tratarán como se trata a un niño. Pero si les decís: "El planeta de donde venía es el asteroide B 612", entonces quedarán convencidos y os dejarán tranquilo sin preguntaros más. Son así. Y no hay que reprocharles. Los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes.” 

Pero, claro está, nosotros que comprendemos la vida, nos burlamos de los números. 

Quizás ya saben a qué me refiero (y eso explica la menor frecuencia de posteos). Como es de costumbre en este sitio, un acompañamiento musical ad hoc: 

"Teardrop" (1998), Massive Attack