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miércoles, 24 de octubre de 2012

Basta de austeridad


El Fondo Monetario Internacional ha admitido un error brutal
Se dijo que para salir de la crisis había que rescatar los bancos y así evitar una catástrofe mayor que afectaría a los más vulnerables. La crisis golpeó a los gobiernos, que luego de décadas de déficits Francia desde 1975 no logra un superávit fiscal dejó los presupuestos en una situación crítica. El objetivo de la austeridad no era otro sino mostrar que los gobiernos podían remangarse la camisa y poner la casa en orden, con lo que la confianza volvería a los mercados y el dinero empezaría a fluir, la economía se reactivaría, los gobiernos volverían a recaudar más en impuestos y el forado podría taparse. Uno de los impulsores de esta escuela de pensamiento fue el Fondo Monetario Internacional.

El FMI, como sabemos, es dirigido por la competente ex ministra francesa Christine Lagarde (por quien votamos), quien asumió el mando después del cataclismo que causó el ex jefe, el Príapo Strauss-Kahn. Cuando ella trabajaba para Sarkozy, ya Lagarde puso el dedo en la llaga al recriminar la excesiva austeridad alemana, que no hace sino empeorar la crisis en Europa: si Alemania gastase más, la economía periférica se revitalizaría porque podrían exportar a los teutones. Ahora con Lagarde en calidad de jefa del FMI, han publicado un oscuro informe técnico que mirado con detención muestra que el FMI y su obsesión con la austeridad constituyen el cagazo más monumental del que tengamos memoria.
El gráfico a continuación (del FMI) muestra en el eje horizontal el pronóstico de consolidación fiscal, es decir, el deseo de los países de lograr austeridad, el cual mientras más a la derecha indica que mayor austeridad era la deseada. El eje vertical es el error de crecimiento que pronosticó el FMI. Por ejemplo, Grecia quería mucha austeridad, no obstante, para ellos el FMI erró por completo. En cambio Alemania, que no ansiaba gran austeridad (al contrario, estímulo es lo que recomienda el FMI), los resultados fueron mejor de los esperados.

Esto se debe a un error en el multiplicador fiscal utilizado en los modelos de pronóstico. El multiplicador empleado es de 0,5 lo que significa que por cada euro que el gobierno deja de gastar, la economía se contrae 50 céntimos. En realidad debiese alrededor de un 1,5. O sea, si el gasto se reduce un 3% del PIB, la contracción económica sería 4,5%.
Pero lo más notable es que cuando las tasas de interés se acercan al 0%, como ocurre en estos momentos, a los bancos centrales se les acaba el espacio de maniobra, y por cada euro que se deje de gastar en estas condiciones, la contracción económica puede ser mucho mayor. De hecho, puede ser fatal.

Lo que Chile Liberal recomienda es una combinación de estímulo, y reformas estructurales. Un plan de estímulo revivirá el crecimiento, y con la consecuente recaudación de impuestos estos programas se autofinanciarían. La única forma de lograr crecimiento real es con aumento de productividad, ante lo cual los europeos deben liberalizar el costo del trabajo y luego comenzar gradualmente a recortar sus presupuestos.
Los franceses más o menos intuyen todo esto y por eso votaron por Francois Hollande, como lo hizo Chile Liberal. Si los análisis econométricos muestran que tenemos razón, sólo cabe preguntarse, ¿qué esperan que no desechan los programas de austeridad?