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martes, 10 de agosto de 2010

Las razones para invadir Irán

El mundo libre no puede seguir tolerando a los maniáticos islamistas que gobiernan Irán


Todos sabemos lo que ocurre en la nación persa: niños condenados a pena de muerte, mujeres encarceladas por usar maquillaje, lapidación de adúlteras, censura a toda forma de expresión, "policía moral" patrullando las calles, ejecuciones de homosexuales. La Oposición política a Mahmoud Ahmadinejad, mandamás ultraconservador de la república islámica, es acosada. Las elecciones que permitirían sacarlo del poder han sido reiteradamente saboteadas para asegurar el status quo, todo con la venia de los ayatolas.

Peor aún, este país declara que desea borrar a Israel del mapa, y ahora se procura armas nucleares bajo la mala excusa de investigaciones nucleares para generar energía. El mundo no puede permitir que un loco que niega el Holocausto y declara que en su país no hay gays pueda tener juguetes nucleares por una razón evidente: las va a usar.

Para frenar a los dementes, ya se han decretado sanciones y proferido amenazas. Nada ha resultado. En una ridícula jugada diplomática, Brasil y Turquía llegan a un absurdo acuerdo con el gobierno iraní, que en la práctica no llama a terminar el programa de enriquecimiento de uranio, como sigue afanosamente intentando Ahmadinejad. Si esta es la nueva diplomacia, la del "poder blando" de las naciones emergentes, mejor que Brasil se siga dedicando a la samba y Turquía a los kebabs. Ambos demostraron ser más inútiles que cenicero de moto para ejercer presión internacional.

Ya basta. Irán no tiene posibilidad alguna de cambiar de régimen mediante las urnas, en elecciones libres, ni mediante la resistencia civil ni con una revolución por parte de milicias populares armadas, ya que el poder del gobierno es total. Si las sanciones ya no surten efecto alguno, y si el gobierno iraní sigue burlándose de todos, entonces llegó la hora de invadir el país y proceder con el regime change.

No es posible implantar la democracia mediante las armas o las invasiones, claro está. Pero sí es plausible —al menos— remover los factores que asfixian el surgimiento de la democracia. Y esta tarea sólo se logrará mediante una intervención militar que destruya las instalaciones nucleares de Irán y los edificios gubernamentales en Teherán, para luego someter a juicio y castigo a los burócratas islamistas. Si el Consejo de seguridad de la ONU no muestra coraje, y si Obama sigue en su oficina haciéndole cariño al nóbel de la paz que le regalaron, entonces Israel debe proceder unilateralmente. Esperamos que esto no sea así, sino que el señor Obama —de una vez por todas— se ponga los pantalones y de la orden de atacar. Chile Liberal da por agotadas todas las vías diplomáticas y creemos que ya es hora de considerar la vía militar.