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viernes, 27 de noviembre de 2015

La argumentación a favor de eliminar el carné de identidad



P.S. 3 de diciembre: Chilevisión nos informa de otro control de identidad abusivo y de una detención arbitraria en Quilucura

El derecho a la privacidad se ve vulnerado con el documento de identidad. Elimínenlo
La actual discusión en torno a una nueva Carta Magna debe centrarse en el tema importantísimo de la relación entre individuo y Estado. El nefasto carné de identidad es un elemento altamente represivo porque otorga un poder descomunal al Estado ya que obliga a identificar a cada sujeto, sin importar que la persona tenga o no tenga antecedente policial alguno.

El carné de identidad se inventó durante la II Guerra Mundial para organizar las raciones de alimento en Inglaterra. En tiempos de paz los gobiernos se engolosinaron con este poder indebido, y fue gracias a un olvidado héroe liberal, don Clarence Henry Willcock, que logró demostrarse que el gobierno no tenía ninguna base jurídica para obligar a los sujetos a identificarse. Hasta hoy el Reino Unido y la República de Irlanda son dos ejemplos de países funcionales y modernos sin carné de identidad.

Seguridad versus libertad, ni lo uno ni lo otro
En Chile nos enteramos mediante el tabloide LUN que con el RUT ⎯⎯número designado para cobrar tributos⎯⎯ cualquiera puede espiar a otro en Internet. El Servicio Electoral, gracias a la identificación forzada de ciudadanos, almacenó una base de datos la cual puso a la venta sin consentimiento de ninguno de nosotros. Un hacker divulgó datos de 6 millones de chilenos, una vez más, gracias a la identificación obligatoria y su consiguiente recopilación de datos. 

Vale decir, antes  que contradigan a Chile Liberal con la cantinela de la "seguridad", les pongo de manifiesto que el poder de recopilar, almacenar y documentar datos nos vuelve más vulnerables ⎯⎯ y más inseguros.

Por otro lado, nuestros supuestos representantes políticos acaban de dar más vigor a los "controles de identidad" con los infames "controles preventivos de identidad" que no son otra cosa sino que traer por la puerta trasera a la detención por sospecha de Pinochet. Hemos visto cómo la PDI arrestó y golpeó a un adolescente de manera completamente arbitraria mediante un control de identidad, lo que evidencia que pedir carné de identidad constituye el mecanismo perfecto para ir forjando un Estado Policial y una sociedad de la vigilancia. Un transeúnte también terminó tras las rejas por no presentar su carné ante el aparato policial. Sólo damos dos casos de abusos pero sabemos que esto es pan de cada día.

Los terroristas en España, Francia, y en todos lados han tenido carné de identidad: ninguna evidencia indica que sirve para contener al terrorismo. Ni sabemos que algún país hyaa disminuido su criminalidad con controles de identidad. 

Nos encontramos además en la situación absurda en que mucha gente no puede realizar actividades rutinarias por no renovar carné, debido al reciente paro del Registro Civil. Ridículo, considerando que muchos tienen ya un pasaporte y/ o permiso de conducir. O sea, en Chile hay gente que tiene pasaporte, licencia de conducir, y cédula de identidad. ¡Tres documentos de identificación! Un sinsentido.

Ni hablar de lo aberrante que es estar obligado a tener carné de identidad y además debemos pagarlo, o sea, el Estado nos obliga a desembolsar dinero lo que equivale a un atraco a escala nacional.

Por vulnerar el derecho a la privacidad, y además por ineficaz, por abrir la puerta a la suplantación de identidad, aparte de ser un paso hacia la conformación de un Estado Policial, es que debemos en la presente discusión constitucional asegurarnos de que la idea planteada por Chile Liberal sea recogida. El carné es un abuso. Eliminémoslo.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Ese instrumento opresivo llamado "carné de identidad"



"Los tengo a todos identificados"
- Augusto Pinochet



Las razones para eliminar el carné de identidad
Observábamos una "numerosa" protesta, de no más de 100 personas, con un amigo inglés. Llegó la policía, comenzaron los intercambios de palabrotas. Hubo algunos intentos por desviar la marcha y empezaron los empujones y la confusión. Con mi amigo nos encontramos de pronto en medio de la batahola. Un paco nos pide a mí y a amigo que nos largásemos (él es fotógrafo). De la nada otros pacos nos agarran y nos amenazan con que si no nos vamos, nos van a detener. Mi amigo, desafiante, le contesta a uno: "No, no me voy". El paco, autoritario, contesta: "Señor, lo voy a tener que detener entonces. Cuál es su nombre". Mi amigo, impertérrito, responde: "Michael". "¡Y su apellido, señor!", pide el paco. "Mouse", contesta mi amigo. El paco lo mira con furibunda cara de pregunta: "What". "Michael Mouse, es mi nombre. Soy Mickey Mouse". Nadie se rió del chiste. "Lárguense por favor", y nos dejaron ir.

Ocurre que ni en Gran Bretaña ni Irlanda existe el carné de identidad. "¡Muy mal eso pues!", me contestó una vez un chileno descendiente de exiliados de Suecia, mientras conversábamos en el avión de regreso a Chile. Lo que me produjo no poca extrañeza. "La seguridad es muy importante", insistía condescendiente, apuntando con el dedo índice. "Si a uno se le pierde la tarjeta de crédito, ¿qué hace?". El tipo me entró a hinchar las pelotas. "¿Acaso con carné de identidad no hay más robos de identidad?", fue mi irónica respuesta.

El tiempo, como siempre, demuestra que tengo la razón. Leo hoy en la edición dominical de El Mercurio que Dicom, bancos, inmobiliarias y universidades han comprado la base de datos del registro electoral. La información proporcionada incluye datos personales y, crucialmente, el RUT (ID Number). La cifra pagada fue $40 millones. Ningún chileno ha recibido un peso por ello. Esto es un robo descarado alevoso y avergonzante desde el punto de vista que se le mire: un hurto de la identidad de cada uno, y un paso firme hacia la instauración de un Estado Policial, donde un Gran Hermano controlará la vida y la intimidad de cada individuo. Súmenle las omnipresentes cámaras de seguridad, el creciente poder del gobierno central—con la venia del público embobado—y la insaciable sed de poder de socialistas y conservadores, y la mezcla fatal será la materialización de la novela "1984" de George Orwell.

NO AL ESTADO POLICIAL
Lo curioso del señor de Suecia es que cuando Pinochet se tomó el poder, comenzó en Chile una nueva etapa en la vigilancia de de ciudadanos por parte de los organismos represores del Estado, cuyo fundamento fue renovar el carné de identidad, y de seguro fue más fácil exiliar gente una vez que ya estaban identificados. El propio tipo que reclama por la inexistencia del carné ha sido víctima de ese instrumento represivo.
Esto lo sabía muy bien Winston Churchill, quien debió eliminar en el Reino Unido las infames ID Cards gracias a la desobediencia civil de un ciudadano común y corriente, don Clarence Willcock, quien simplemente se negó a mostrar su carné de identidad a un policía. Su caso llegó a la Corte Suprema, y finalmente, este modesto obrero logró pulverizar a la poderosa burocracia británica. Su ejemplo es similar al de Rosa Parks, otra ciudadana común cuyo acto de desobediencia civil hizo estallar la chispa que pondría fin a la segregación racial.

En Chile, el ex hombre fuerte Augusto Pinochet pudo fácilmente perseguir, reprimir, vigilar, torturar, espiar, matar y hacer desaparecer gracias al infame RUT. El gobierno puede fácilmente rastrearnos al asignarnos un maldito número. Pueden cobrarnos impuestos con el RUT. Dicom nos mantiene bajo control con el RUT. Éste no es "voluntario", sino una imposición sobre ciudadanos supuestamente libres, quienes se ven obligados a portarlo, y a identificarse ante las fuerzas policiales bajo pena de cárcel o multas de hacer lo contrario.

El RUT y el carné de identidad le dan un poder descomunal al gobierno. Una dictadura jamás podría imponerse sobre un grupo no identificado de ciudadanos. La eliminación de ese documento de la vergüenza es el mejor "NUNCA MÁS" que podemos declarar después de la dictadura asesina que rigió a Chile, país que ostentaba una de las tradiciones republicanas más largas del mundo. Se ha conmemorado otro aniversario del golpe. Es ahora el momento, más que nunca, de continuar nuestra defensa por las libertades individuales y civiles. No podemos defender nuestras libertades civiles mientras nos obliguen a identificarnos, a fotografiranos, y a identificarnos.
No al carné de identidad. No al RUT. No, No, NO, y NO!!

(Los dejo con un video del líder del los Liberal Democrats, Nick Clegg, quien presenta su argumento contra la introducción en el Reino Unido del carné de identidad.)