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jueves, 12 de enero de 2012

Principio de no-agresión y aborto

Murray Rothbard ha sido, con toda seguridad, uno de los más gravitantes cultores del pensamiento liberal/libertario. ¿Cómo concilia Rothbard el principio de no agresión y el aborto? Pueden ver su contundente argumentación a favor del aborto en The Ethics Of Liberty del Mises Institute. Y a continuación, los invito a leer un extracto en castellano del Manifiesto Libertario de Murray Rothbard, enviado por gentileza del amigo Herr Löber, comentarista aquí en Chile Liberal, a quien además recientemente conocí en persona y tomándonos un café le pregunté si tenía este texto en nuestro idioma, aquí va: 

No hay un derecho más personal, una libertad más preciada para cualquier mujer que decidir tener, o no tener, un bebé, y cualquier gobierno que pretenda negarle ese derecho actúa en forma extremadamente totalitaria. Además, si una familia tiene más hijos que los que puede mantener adecuadamente, la mayor carga recaerá sobre ella misma; por ende, el deseo casi universal de preservar un buen nivel de vida inducirá a las propias familias a controlar la natalidad. Esto nos lleva al caso más complejo del aborto.

Murray Rothbard, 1926 - 1995
Para el libertario, la postura "católica" contra el aborto, aun si finalmente fuera rechazada como carente de validez, no puede descartarse. En efecto, la esencia de esa postura —que realmente no es "católica" en un sentido teológico— es que el aborto destruye una vida humana; por lo tanto, es un asesinato y como tal, no puede ser perdonado. Más aun, si el aborto verdaderamente es un asesinato, entonces el católico —o cualquier otra persona que comparta este punto de vista— no puede simplemente encogerse de hombros y decir que las posturas "católicas" no deberían imponerse sobre las no-católicas. El asesinato no es una cuestión de preferencia religiosa; ninguna confesión o secta, en nombre de la "libertad de culto", puede cometer impunemente un homicidio alegando que así se lo exige la religión. En consecuencia, la pregunta vital es: ¿El aborto debería ser considerado un homicidio?

La mayor parte de la discusión acerca de este tema no pasa de la consideración de nimiedades tales como cuándo comienza la vida humana, cuándo —o si— el feto puede ser considerado vivo, etc. Todo esto es verdaderamente irrelevante en lo que respecta a la legalidad (de nuevo, no necesariamente a la moralidad) del aborto. El antiabortista católico, por ejemplo, declara que todo cuanto reclama para el feto son los derechos de cualquier ser humano, en este caso, el derecho a no ser asesinado. Pero aquí hay involucradas otras cuestiones, y ésta es la consideración crucial. Si se le reconocen al feto los mismos derechos que a los seres humanos, preguntémonos: ¿Qué ser humano tiene el derecho de mantenerse, como un parásito indeseado, dentro del cuerpo de algún otro ser humano? Éste es el núcleo de la cuestión: el derecho absoluto de toda persona, y por ende de toda mujer, a la propiedad de su cuerpo. La madre que aborta extirpa de su cuerpo una entidad indeseada. La muerte del feto no invalida el hecho de que ningún ser tiene derecho a vivir parasitariamente dentro del cuerpo de otra persona.

Por lo general se aduce que la madre originalmente deseó implantar ese feto dentro de su cuerpo, o al menos fue responsable de ello, pero también esto está fuera de la cuestión. Incluso en el caso de que haya deseado tener al niño, la madre, como dueña de su cuerpo, tiene derecho a cambiar de parecer y abortarlo.