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sábado, 10 de julio de 2010

Adió a los güenos p'al jurgol

La enorme diferencia de capital humano entre sudamérica y Europa se refleja en el fútbol

Comienzan hoy los encuetros finales de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010. En teoría 32 equipos disputaron el trofeo, pero sólo un puñado son —o eran— los reales contendores. Del total de equipos, la UEFA (Europa) fue representada por 13 combinados nacionales, mientras la que CONMEBOL (Sudamérica) envió 5. Miembros de ambas asociaciones son los ganadores de copas del mundo, y los reales contendores. Para el resto rige la máxima de Baron Pierre de Coubertin: "lo importante no es ganar, sino competir".

Se ha celebrado un total de 18 torneos, y apenas 7 selecciones conforman el exclusivo círculo de ganadores de copas del mundo. En total, Brasil, Argentina y Uruguay han obtenido 5, 2 y 2 títulos respectivamente, lo que suma 9 en total. Europa, lógicamente, tomará la delantera en Sudáfrica ya que un miembro de la UEFA será coronado campeón este domingo. Lo anterior significa que Europa superará a Sudamérica, lo que sumado al progresivo e implacable deterioro de la Copa América, sumado al calamitoso estado de las ligas sudamericanas, y más aún, considerando que aparte de Brasil y Argentina no se vislumbra un nuevo ganador de copas mundiales, queda claro que el fútbol sudamericano ha perdido valor. ¿Por qué? ¿Qué explica el rezago sudamericano? ¿Por qué en la fase final de Sudáfrica 2010 apenas hay un sudamericano, el convidado de piedra, que sólo llegó ahí por la viveza a último minuto de un jugador que contuvo el balón con la mano? Chile Liberal sostiene que las deficiencias en la formación de capital humano se reflejan en el menor rendimiento del fútbol sudamericano.

El semanario británico The Economist define capital humano:
Todo aquello que permite a la gente ganarse la vida. El capital humano puede mejorarse con inversión en educación, formación y salud.

La enciclopedia libre Wikipedia lo define así:
El capital humano es un término usado en ciertas teorías económicas del crecimiento para designar a un hipotético factor de producción dependiente no sólo de la cantidad, sino también de la calidad del grado de formación y productividad de involucradas en un proceso productivo.

Ellos y nosotros
Comparemos cómo se forman los jugadores sudamericanos y los europeos. En el continente del realismo mágico, las mujeres tienen muchos hijos, normalmente el padre está ausente, y jaurías enormes de niños pululan en las poblaciones —villas miserias, favelas— sin la supervisión de un adulto responsable. Y sin reglas que obedecer, no hacen sino patear un balón en lo que llamamos una "pichanga". En el pichangueo no hay estrategia de juego, ni los competidores visten uniforme. Tampoco están bien alimentados. Los niños a lo sumo asisten a medias jornadas de escuela, lo que les brinda muchísimo tiempo libre. Los pequeños juegan con otros más mayores, lo que los vuelve bravos, pillos y vivos. La picardía y la rudeza se entremezclan con la misma promiscuidad que con la que nacieron.

Abandonados a su suerte, la pichanga les obliga a desarrollar una exuberante técnica, ya que a falta de una real situación de juego —recordemos, no hay estrategia— el único objetivo es controlar el balón. Esto es clave para entender por qué el sudamericano juega con tanta finta, amago y canyengue, con sabor y rezumando dominio del balón, y destaca además por su reducida presencia física. Cuando el niño ya comienza a asistir a una escuela de fútbol, los años de pichanga le han dejado una huella indelebre, y este karma lo acompañará hasta la adultez. La misma falta de conciencia sobre la importancia de las reglas los lleva a emitir declaraciones como las de Suárez respecto a su mano contra Ghana (ver fuente):
"Para mí fue la atajada del Mundial, con eso es con lo que jodíamos con los compañeros: fue la atajada del Mundial y lo que sirvió para que el equipo pudiera ganar por penales."

No se puede usar cámaras ni tecnología para mejorar el arbitraje, como pide Chile Liberal. Después de un gol en fuera de juego que marcó Argentina, el portero Sergio Romero no pudo resumir mejor el gran problema subyacente de la mentalidad sudamericana (ver fuente).
"El fútbol es para gente que se juega con viveza y para un hombre que está despierto, si le ponés tecnología, o el chip para ver dónde pica, le sacás la viveza y el fútbol es para vivos y no para la tecnología."

Sé que algunos lectores no tendrán objeción alguna a lo anterior. Me dirán que la triquiñuela artera es perfectamente lícito porque la picardía está escrita en nuestro ADN.

Mientras tanto en Europa...
Al contrario de sudamérica, en el viejo contienente no sobran niños. De hecho, escasean. Éstos rara vez saldrán a la calle a vagar ya que desde la etapa pre-escolar que ya sus padres los envían a jardines infantiles para que un adulto responsable realice actividades estructuradas con ellos. Si salen a la calle, tampoco se encontrarán con centenares de otros niños, porque sólo hay viejos.

Los pequeños europeos aprenden a compartir con niños de su edad controlados por un mayor que les enseña reglas de comportamiento. En sudamérica esto se ve rara vez. De hecho, los prejuicios contra las parvularias son transversales. Cuando el niño europeo aprende a jugar fúbtol normalmente es porque un profesor enseña este deporte. La actividad es estructurada como parte de una estrategia educativa, y el niño ya viste la indumentaria apropiada. Cuando se organizan competencias con otras escuelas, los padres asisten a verlos y los alientan en la derrota para que la acepten con entereza.

Lo anterior redunda en que Europa tiene ligas de lujo, como la Premier League, la Serie A, o La Liga. El deporte se ha profesioanlizado al extremo en que nada queda al azar. La garra y la arenga pasional se doman y se someten a los dictados de la estrategia. Todos vimos al técnico suizo haciendo gestos a la defensa de su país para que dejase fuera de juego a Chile. Los europeos son expertos en estas cosas, aparte del trabajo con pelota detenida. Esos tipos desconocen el jogo bonito, y no les interesa tampoco.

Asimilado lo anterior, podremos entender por qué en sudamérica partidos profesionales degeneran en batallas campales, pugilatos, arrestos de futbolistas, u otros hechos como el porte elementos corto-punzantes (el chileno Roberto Rojas), sin dejar de lado cortes de relaciones diplomáticas, e incluso declaraciones de guerra. Encuentros se han debido suspender por actos de violencia en las graderías, como ha ocurrido en Argentina. En Uruguay o Paraguay se juega a patada limpia. O el torneo es simplemente abúlico, como en Chile. Los jugadores abusan del asado, porque cuando chicos nunca comieron carne, lo que difícilmente les ayuda a competir a un nivel de alto rendimiento.

La alarma ya la encendió Alemania al arrollar 4 x 0 a una de las selecciones más fuertes de sudamérica. Diego Maradona es el epítome de la fiereza de la favela sudamericana. Su capacidad de estrategia es nula, lo que le valió una goleada histórica, teniendo a jugadores notables. Brasil se devolvió a casa con un rendimiento magro.

De hecho, la proyección lógica del futbolista sudamericano es jugar en un equipo europeo. Aún no vemos jugadores del viejo continente avanzando su carrera en sudamérica. Es evidente que el fútbol europeo continúa su evolución al más alto nivel, como lo demuestra la final disputada por España y Holanda.

No sólo futbolistas, sino profesionales en general, ven mermadas su capacidad de explotar su potencial por la incapacidad sudamericana de formar capital humano. El fútbol no es sino un reflejo de esta situación.

Detectado el problema, es hora de trazar soluciones, y diseñar un plan de acción. Cuando los dirigentes del fútbol sudamericano en general, y chileno en particular, terminen este domingo de escuchar "We Arte The Champions" y apaguen el televisor, deben empezar desde ya un plan de emergencia para enfrentar los desafíos de Brasil 2014, y una estrategia a largo plazo para los campeonatos mundiales venideros.

sábado, 3 de julio de 2010

Nada de schadenfreude

Argentina debe despedir a Diego Maradona

Como amante del buen fútbol Chile Liberal decidió ver el clásico intercontinental Alemania vs. Argentina por BBC iPlayer, y disfrutar de la excelente gráfica audivisual con que Gary Lineker, Alan Shearer y Alan Hansen examinan, desmenuzan y —además— educan a la afición deportiva. Es que los análisis del panel de BBC Sports son magnífcos.

A Alemania siempre se le asocia con los mismos tópicos. Organización. Disciplina. Potencia. Esta vez, el equipo teutón fue todo aquello, con lo que simplemente apabulló a Argentina con un categórico e histórico 4 x 0. Nunca hubo semejante diferencia de goles entre ambos, lo que sólo puede atribuirse a lo que en su momento ya una y otra vez advirtió este sitio a la AFA, Asociación de Fútbol de Argentina, y es que Maradona no debió asumir la dirección del seleccionado nacional trasandino. Sólo porque cuenta con jugadores excepcionales es que, a puro pulso y con aguante, llegaron a 1/4 de final. Pero el avance a esta etapa fue a pesar de Maradona, no gracias a él. Mucho santiguar rezando con el rosario, dando besitos y agarraditas de potito a los jugadores, demasiado andar como chimpancé haciendo payasadas al borde del campo, y poco entrenamiento férreo, que era lo necesario para detener a la maquinaria alemana.

El primer gol, de entrada, a apenas 2 minutos del puntapié inicial, demuestra nuestro punto. El panel de la BBC muestra con líneas sobre el campo la desorganización total de la defensa argentina. Ya lo sabemos: un descuido, y los alemanes te caen encima. Dicho y hecho. En cambio, en el único tanto argentino, Lineker nos muestra como la ordenadísima defensa alemana deja a todos los atacantes argentinos fuera de juego.

Alemania le puso un cerrojo a la defensa y escondió la llave. Messi, el mejor jugador del mundo, mostró chispazos de grandeza, pero no pudo con los defensas que no dejaron ningún espacio libre. Cada argentino siempre tuvo un teutón encima, y velozmente, los alemanes se reorganizaban para reiniciar el ataque.

Los goles de Miroslav Klose y el tanto de Arne Friedrich dejan en evidencia las enormes falencias defensivas de Argentina, ya que los primeros se pasaearon como Pedro por su casa. Lineker nos dice que ningún análisis estaría completo sin mostrar el más archirrepetido de los tópicos achacados a Alemania, que es su organización. La gráfica nos muestra en cada ataque argentino como un jugador de camiesta negra está bien posicionado. Hensen remata diciendo: "esto simplemente es el reflejo de interminables horas de arduo trabajo en el campo de entrenamiento". Así fue. Alemania pulverizó a Argentina y la mandó para la casa con el mejor jugador del mundo sin anotar un sólo tanto.

El fútbol alemán me gusta. Es mi favorito. Su campeonato es bueno pero no cuenta con el dinero ni las figuras de la Premiere League o la Liga española. Pero su fútbol a nivel de selección es fasicnante. Incluso con equipos penca siempre llegan a las instancias finales. Rara vez lloriquean cuando los patean. No se persignan al entrar a la cancha. No intentan engañar al árbitro sino que cooperan en el arbitraje. No pierden la calma, no recuerdo muchos alemanes agarrándose a puñetes sino que siguen pensando en lo único que importa: que el balón cruce la línea de meta y entre al arco. El resto, que jugar bonito, fintas superfluas o amagos idiotas, que toques p'allá y p'acá, todo eso es secundario. Lukas Podolski erró el tiro penal ante Serbia, el primer penal mal servido por Alemania desde 1974, lo que demuestra su talante gélido y mortíferamente efectivo. ¿No será que en Chile necesitamos más de eso? No son infalibles. Cayron ante Serbia, pero eso no quita el haber hecho añicos a Inglaterra y Argentina, en caso que alguien dudase que la inicial demolición de Australia se debiese a la poca categoría de éstos.

Cada vez que veo jugar a Alemania a veces me vienen unos flashbacks y me suena de fondo la inquietante banda sonora de Blade Runner, y claro, si esa era la música con la que empezaba "Fútbol Alemán", programa que entre 1986 y 1987 Canal 11, en aquella época "Universidad de Chile Televisión", nos presentaba los partidazos de la Bundesliga, bajo la conducción de Tito Awad y un relator colombiano que apenas podía pronunciar los nombres de los jugadores. También otros recuerdos, como Ulli, una ex polola alemana.

Algún día quizás veamos a la Roja siendo más efectiva, poniendo el énfasis en concretar, que fue el talón de Aquiles en la campaña 2010.

Por ahora, la lección del partido que acabamos de presenciar es que con improvisación y pasión desbordante no se detiene al arrollador y eficaz aparataje teutón. Una pena, porque Argentina ya no sólo jugaba por sí misma sino que asumía la representación del continente, y queda América latina cada vez más debilitada, si le sumamos la partida de Brasil. Por otro lado, empecemos a aprender de nuestros errores y comenzar cuanto antes la planificación para Brasil 2014. Argentina debe ya dar el primer paso y darle las gracias a Maradona, y mostrarle la puerta.

Para los nostálgicos, los dejo con el sonido al que me refería, los créditos finales de Blade Runner.

jueves, 1 de julio de 2010

Marcelo Bielsa: un análisis en frío

Chile Liberal pide que Marcelo Bielsa deje el cargo de entrenador de la Selección

Hemos escuchado ad nauseam sobre el efecto que la gestión de Marcelo Bielsa habría surtido en el rendimiento de la Roja. Pero cuando analizamos los resultados de forma ordenada y sistemática —como es la costumbre en Chile Liberal— nos llevamos varias sorpresas:
  • Rendimiento: 50% (dos partidos ganados, dos derrotas), o sea, más bien mediocre
  • Diferencia de gol: -2 (Chile marcó 3, y le marcaron 5)
  • Etapas superadas: una (al igual que en Francia 98)
Lo de "histórico" en realidad se remite exclusivamente a los dos triunfos, pero reconozcamos que Honduras fue un rival de poca envergadura, mientras que los jugadores suizos fueron pésimos futbolistas, dedicados exclusivamente al catenaccio, y quienes mejor harían quedándose en su país comiendo gruyère y haciendo relojes que dedicándose al balón (me caen mal esos huevones).

Estrictamente hablando, Marcelo Bielsa no ha superado a Nelson Acosta. Con el segundo también Chile perdió en la misma etapa ante Brasil, pero en la goleada al menos anotó el gol del honor. Además Chile no clasificó por mérito propio ya que los dos triunfos no bastaron para que el equipo por sí sólo avanzara a 1/8 de final, sino que se benefició de la mediocridad suiza

Por lo mismo, Chile Liberal quiere que Bielsa se vaya. Ha sido un buen técnico, no sostengo lo contrario, pero cumplió una etapa. Él ya no es capaz de corregir sus errores, como por ejemplo, una excesiva vocación ofensiva que le significó la boleta infligida por Brasil, misma tara que en las eliminatorias le significó otra derrota, cuando un empate bastaba. Estas torpezas técnicas están profundamente enquistadas en el técnico de Chile.

Chile ganó a quienes se esperaba que ganara, y perdió con los que se esperaba que perdiese. Si la Roja hubiese quedado fuera en la ronda de grupos entonces habría sido una decepción total. Si hubiese sido "el equipo revelación" —frase ambigua, ciertamente— habría sido un éxito. Se logró llegar a un punto equidistante de ambos hitos, lo que merece un palmotazo en la espalda, pero no una apoteósica recepción en el palacio de gobierno.

La disyuntiva surge por las diferencias de apreciación entre los resultadistas, como este sitio, y los puristas, como el hincha chileno promedio. Si nos atenemos estrictamente a la esencia del fútbol, que es competir, marcar goles y ganar, Bielsa impresiona menos que lo que creen los puristas, que ven a un equipo aguerrido, pero la realidad es que gana poco y anota menos.

Ahora la ANFP debe buscar un nuevo técnico y exigirle que reafirme los éxitos de Bielsa, y corrija sus errores.

(Pueden votar en la encuesta disponible en el extremo superior de la barra lateral)

martes, 15 de junio de 2010

Apostamos por Chile

En caso que alguien no lo haya notado, la Copa del Mundo ya empezó. A pocas horas del estreno de Chile, vale la pena ver cómo van las apuestas a favor de la Roja. Las apuestas son uno de los pasatiempos—o vicios—más arraigados en la cultura anglosajona, y gracias a la Internet, ahora podemos ver en vivo cuáles son los "odds" a favor y en contra de Chile, así que vayamos al principal bookie, o casa de apuestas, Paddy Power, para obtener esta información preciosa que es muy útil para determinar numéricamente qué piensa el mundo sobre la Selección de Chile. Las cuotas de apuesta son:
Honduras versus Chile
Gana Honduras: 5/1
Empate: 13/5
Gana Chile: 8/13

Chile versus Suiza
Gana Chile: 6/5
Empate: 21/10
Gana Suiza: 2/1

Chile versus España
Gana Chile: 4/1
Empate: 5/2
Gana España: 8/13

sábado, 12 de junio de 2010

¿Es la Copa del Mundo una parafernalia inútil?

La visión del editor de Chile Liberal sobre los peloteros, los pelotas, las pelotudeces, y los pelotudos

En cuanto a fútbol, quizás Sudáfrica 2010 pase a la historia como el peor torneo jamás organizado. Nunca la brecha entre tecnología, show y fútbol había sido tan enorme, lo que no deja de ser preocupante. Vale, Alicia Keys en el espectáculo de apertura estuvo soberbia, como siempre (la amo), pero no olvidemos que este no es un espectáculo artístico, ni menos una contienda geopolítica o una guerra por otros medios, sino que es un acontecimiento deportivo.

Vuestro corresponsal sólo vio ayer Urugay vs Francia en la jornada inaugural, en que me llamó la atención que sobre el pasto hubiese 22 sujetos vestidos de corto, pero apenas hubiese dos futbolistas: Ribery y Henry. El resto eran pichangueros. En cualquier potrero en Chile hay más fútbol que en ese partido.

Chanchi detesta el fútbol en general, pero su repulsión contra l'equipe de France es visceral. Según me dice, no sabe qué estaba haciendo en 1998 cuando Francia se coronó campeón. "¿Salieron campeones esos ridículos?", me contestó. "Ah sí, creo que a uno de ellos, Zidane creo que se llama, lo nombraron chevalier de la légion d'honneur de l'État français. Ese país se fue al traste cuando empezaron a premiar a futbolistsas". A mí ese lenguaje me suena durísimo porque en Chile sufrimos de una actitud patológica ante el fútbol, de seguro porque somos gente que desprecia el deporte y lo único que tenemos es, tristemente, el fútbol. El mayor espectáculo deportivo del mundo son los Juegos Olímpicos, pero si no fuese por la iniciativa individual de los tenistas chilenos, ni siquiera nos enterábamos que existen. Sólo el fútbol sobrevive, pero ahora con un toque siniestro: valores patrioteros, sociología de bolsillo y alienación del individuo en la masa, todo ello es el fútbol.

En términos estrictos, el fútbol es una soberana lata. La FIFA se ha "latinizado", lo que puede ser la trampa mortal del deporte en sí mismo, tal como la "reina de Viña" y la farándula destruyó al Festival de la Canción. Maradona hizo un gol con la mano y aún lo aplauden, de hecho, conduce a la Selección Argentina. Irlanda se benefició de un penal inexistente ante Georgia, y luego, Henry con la mano le da el balón a Gallas, quien anota, y clasifica a Francia al Mundial. La FIFA no quiere aceptar evidencia en video, como en el rugby, porque como se ha latinizado, los estúpidos creen que es rico y sabrosón el incumplir las reglas y vivir una polémica. Esto es inaceptable.

En el Mundial Alemania 2006, al cual vuestro correponsal asistió (en Frankfurt vi Argentina vs Alemania, incluida la gresca final de los seleccionados argentinos) los piqueros del portugués Ronaldo sobrepasaron el nivel de lo grotesco. Ese sujeto se depila las piernas y se arregla las cejas, pero lo tocan y "ay", ¡se cae!, ¡tráiganle camilla!... el juego se detiene, y así sucesivamente. ¿Se imaginan un rugbista lloriqueando porque lo toquetearon? Ni hablar del cabezazo de Zidane a Materazzi en la final. Todos sabemos lo exasperante que es ver partidos de Italia, Argentina y Uruguay: el fútbol sucio, el linchamiento al árbitro, los jugadores agarrándole los genitales a otro... en fin. Y ni hablemos de Chile, nuestro gran Cóndor Rojas y su bisturí en el guante fue con toda seguridad el espectáculo más deprimente que el fútbol mundial ha visto. Si el deporte en sí se ha ensuciado, si las reglas ya no se cumplen, los jugadores manipulan el juego, y la FIFA se niega a modernizar las reglas de arbitraje, el fútbol seguirá convirtiéndose en una lata, como lo demostró la jornada inaugural.

No obstante, si la FIFA, una asociación privada que existe gracias a la adhesión voluntaria de sus miembros, emplea sus feroces ganancias en promover el deporte del balón, y si el fútbol permite construir canchas, probablemente valga la pena seguir viendo el Mundial. Albert Camus, intelectual argelino-francés ganador del Nobel de literatura, dijo que toda su filosofía la había aprendido en la cancha de fútbol (fue futbolista semi-profesional). Si así es, quizás los profesores de fútbol usen este deporte para lo que realmente se inventó: enseñar ética, premiar el esfuerzo por sobre la gratificación inmediata, promover la disciplina, la entereza en la derrota y la humildad en la victoria. Probablemente, con canchas de fútbol en África saquemos a más gente de la pobreza que con las hordas de misioneros religiosos y oficiales de gobierno que despilfarran billones en el continente sin resultado alguno. Si esto es posible, Sudáfrica 2010 quizás valga la pena y no sea una parafernalia inútil.

Sobre "la Roja"
Desde luego, la manga de borrachos balbuceantes y sus putas (lo' jurgolihta shileno) no merecen ni un segundo de mi atención. Algo mejorcito son los seleccionados, pero su porte liliputiense no les permite rendir a nivel internacional, cómo no, si medir más de 1,70 ya es considerado ser "alto" en Chile. Las lauchitas que nuestras poblaciones producen no tienen ni la rapidez ni la potencia para la alta competencia, a no ser que jueguen algunos de ellos en un equipo con verdadera presencia. Pero un equipo monocromático, donde todos son chicos y güenos, no llegarán a levantar y besar la Copa, a no ser que hagan un esfuerzo extraordinario, algo que no he constatado. ¿Y el técnico? Bielsa no salió campeón con Argentina, menos aún con Chile. Ni tampoco será campeón con nadie, nunca. Domina pocos esquemas tácticos, y su obsesión con el ataque teje la propia telaraña en la que su planteamiento cae.

No tengo mayor interés en ver a Chile ni ser tan patético como esas hordas de personitas que flamean las benderitas de sus pueblitos, dando pena, y ya no quiero más de esto, más aún cuando si yo fuese futbolista, no sería como estos conformistas cuyo máximo logró será simplemente ganar un partido. No, yo no soy mediocre. Yo estaría pensando en la Copa, en la final, en el éxito y la excelencia. En Chile creemos que las copas se ganan mientras más "pasión" tengamos, lo que al parecer es llorar y gritar viendo fútbol. No. Se llega a la final cuando sales a trotar a las 7 de la mañana, cuando la pasión es la resiliencia en cada jornada de entrenamiento, no uno o dos años antes del torneo, sino cuando ya tenías 12 años y soñabas con levantar la copa mientras suena "We are the champions", y seguías entrenando, y te preocupabas de tu dieta, postergabas todo por alcanzar la excelencia. Nuestros peloteros creen que con piscolas y siendo pulentos, puteros y cumbiones, bailando reggeaton y preocupados de cualquier huevada menos el fútbol, se gana algo. Hay excepciones, claro está, pero con excepciones no se llega a la final. Si esta Selección no va a llegar a la final, no tengo tiempo para esta mierda.

Desde que el mamarracho de Pedro Carcuro por la tele nos gritaba "TARDEEEELLLII" en esos lúgubres días viendo España 82, el relato me produce náuseas. Solabarrieta nos arruinó a todos la doble medalla de los tenistas en Atenas con su transmisión idiota. Claudio Palma hablándole a los muertos cuando Chile clasificaba ya terminó por hartarme para siempre. No tengo más tiempo para ver fútbol.

Así todo, si la FIFA y gente como Shakira, quien ha escrito en The Economist sobre su iniciativa para abrir escuelas, logran masificar la disciplina deportiva en los lugares donde el Estado no puede abrir escuelas, no me queda otra que decir: ¡ME PONGO DE PIE PARA DECIR SHAKIRA Y FIFA!

El 25 de junio juega Chile contra España, pero estaré de viaje ya que voy a un matrimonio de una de las mejores amigas de Chanchi en Francia. La verdad, me importa un pico. Al Mundial como siempre hemos ido a puro huevear y a hacernoslas víctimas de nuestra propia desidia. Sí, nos robaron el partido contra Italia en Francia 98, pero después nos regalaron el partido contra Camerún (así es la FIFA) y nadie dijo nada, y contra Austria una pelotudez a último minuto nos relegó a segundo lugar en primera fase. Como dije, ya no tengo tiempo para esta mierda.

domingo, 11 de octubre de 2009

Post operatorio de la clasificación de Chile

El gobierno es el más feliz con el triunfo de Chile. Todos sabemos que cuando una selección nacional de cualquier país gana, la disatisfacción con el gobierno de turno cae. La administración de Michelle Bachelet ya supera el 70% de aprobación, y con la goleada 4 x 2 de Chile sobre Colombia es probable que el gobierno de la Concertación toque el cielo. El más triste es el candidato de centro-derecha Sebastián Piñera, quien debía encantar a los jóvenes y a votantes históricos de la Conertación para asegurar su triunfo en diciembre, pero hasta ahora no ha entusiasmado ni a los primeros ni a los segundos, y los votos de MEO y Frei suman más que los de Piñera. Ahora, con la clasificación de Chile, al billonario le costará incluso más persuadir a los electores sobre la necesidad de un cambio.

Analizar el fútbol en sudamérica inevitablemente implica entrometerse en cuestiones políticas. Y es la política la que termina destruyendo al fútbol. Recordemos que Franco manipulaba la liga española para darle los mejores jugadores al Real Madrid y así usar los triunfos del equipo merengue para apaciguar a la población. La Copa Argentina 78 fue usada del mismo modo por la Junta Militar argentina. Marcelo Bielsa, técnico argentino a cargo de la selección chilena, es un hombre que no pudo contra el establishment futbolístico de su país. Felizmente, la pérdida de Argentina fue una ganancia para Chile. Mientras en la angosta franja celebran la clasificación, Argentina, calculadora en mano y dirigida por un toxicómano adulador de Fidel Castro, reza para ir a los play-offs gracias a un providencial gol de último minuto frente a Perú.

La pregunta es inevitable: ¿qué motivó a Argentina para desprenderse de Bielsa? La respuesta todos la sabemos. Bielsa salió de la siempre contundente selección argentina por no ganar una Copa América y por no pasar la primera ronda en la Copa Corea-Japón 2002. Chila jamás ha ganado una Copa América y el mero hecho de clasificar en tercer lugar a un Mundial ya es un triunfo que merece incluso una felicitación de Michelle Bachelet. Los chilenos celebramos terceros lugares. Los argentinos consideran los segundos lugares un fracaso imperdonable.

Bielsa no es un técnico que domine una amplia paleta de tácticas. Es un hombre que tiende en exceso al juego de ataque, justamente lo que Chile no necesita. "Poblar la defensa" ha sido históricamente la táctica chilena. Pero no sólo el ordenamiento táctico de Bielsa es lo que funcionó en Chile, sino además que el estilo de Bielsa se acomoda perfectamente a la mentalidad chilena, que busca siempre un líder que imponga orden y disciplina. Es acá lo que quiero destacar del entrenador del elenco chileno.

En todo grupo humano se necesita un líder. Una orquesta no puede ejecutar una sinfónía sin un conductor. Una empresa no puede llevar a cabo una eficiente división del trabajo sin un gerente. Un equipo de fútbol con un líder como Maradona lleva a Argentina a usar la calculadora y las plegarias al Dios Padre. Un líder como Bielsa logra que el equipo que terminó último en las clasificatorias para Alemania 2006, y hoy el más bajo de estatura física en sudamérica (continente bajo) y de rendimiento históricamente irregular clasifique a una Copa del Mundo, o gane a equipos que se avizoran fuertes como Dinamarca. Estos son logros que van más allá de las expectativas. Tal es la importancia de un líder. Un buen líder logra la sinergia, es decir, hacer que el conjunto rinda. Del mismo modo, un país dirigido por un gran líder lleva a sus gobernados a una mejor calidad de vida.

La pregunta que sigue es, ¿qué determina la calidad y el éxito de un líder? Esto es vital para entender la filosofía que postula este blog. Un líder puede imponerse al estilo socialista o conservador: por la fuerza. Imponiendo amenazas de muerte o cárcel a quien no cumpla la ley. Llevando a cada uno a sacrificarse al extremo del absurdo a nombre del resto. Usando el miedo (o el Estado Policial) como herramienta de control. Exaltando el terror para así gobernar más fácil (imponer el Estado de derecho). Promoviendo la pequeñez y la obediencia en desmedro de la independencia y el escepticismo.

Pero existe otra forma de liderar, y es lo que ha hecho el seleccionador de Chile. El profesor Bielsa impone su disciplina simplemente por presencia. Los jugadores chilenos no hacían caso de las normas de Nelson Acosta y por ejemplo en Dublín fueron a emborracharse, simplemente porque Acosta carece de la fibra de liderazgo que le permita imponer disciplina. Los jugadores ahora saben que obedecer a Bielsa les conviene, porque el técnico argentino es un hombre que infunde respeto por la admiración que produce su dedicación al trabajo y su sed de éxito (y de justa revancha hacia sus connacionales, quienes lo despreciaron injustamente). Es más fácil dirigir a un grupo humano cuando el líder goza del respeto de sus dirigidos, que cuando los dirigidos viven del terror. Vale decir, Bielsa ha sido más bien liberal en su intento por imponer orden. Es más fácil gobernar un país cuando los gobernados confían en sus gobernantes, que cuando simplemente deben acatar la ley por miedo al castigo (esto lo elaboró en extenso el gran eticista chino Confucio).

El chileno tiene especial predilección por la gente que se dedica obsesivamente a su trabajo. A Bielsa le sobra esta obsesión, por ello le llaman "El Loco". Como técnico ha congregado a los más renombrados hombres de negocios de Chile y les dio una charla. Esto es algo inédito. Bielsa debe seguir explotando su prestigio profesional, piedra angular de su liderazgo, si quiere ahora llegar a la final de Sudáfrica 2010.

Cómo técnico ha cometido errores, por ejemplo atacar a Brasil a pesar que el empate convenía a ambos. Pero Chile es un equipo que por demasiado tiempo ha vivido del empate. Estas cosas en Chile se le perdonan a Bielsa.

Pero incluso más allá, el éxito de Bielsa en Chile se debe a que el hombre goza además de la confianza de sus superiores. El zar del fútbol argentino, Julio Grondona, ya lleva más de tres décadas a cargo de la AFA. Los dirigentes están para actividades administrativas, los entrenadores para cuestiones técnicas. Ambos deben ser capaces de comprenderse, pero no de pasarse a llevar. En Chile hemos tenido dirigentes de la ralea de Miguel Nasur, o sea, seres humanos repulsivos. Pero al menos ha habido rotación en los puestos. Hoy coincidieron dos hombres de prestigio como Harold Mayne-Nicholls en la presidencia de la ANFP y Marcelo Bielsa como técnico de la selección. Mayne-Nicholls confía en Bielsa. Los jugadores confían en su técnico. A su vez, Bielsa confía en Mayne-Nicholls. Cuando abunda la confianza fluye el trabajo bien hecho, y el orden es casi espontáneo y fácil de instaurar. La consecuencia es el éxito. La confianza lleva al éxito.

Ahora deseamos a Bielsa con sed de gloria. La carrera de los futbolistas es corta, y si éstos se dejan de puetar y beber, quizás añoren besar y levantar la copa en Sudáfrica y traerla a este lado de los Andres, además ellos, los jugadores, podrán asegurarse su futuro. Sospecho que el primero sabe lo que quiere, y va a hacer lo posible para explicárselo a los segundos. Los chilenos somos derrotistas por naturaleza. Por iniciativa propia somos incapaces de aspirar al éxito. Necesitamos que alguien nos inculque espíritu de superación, y Bielsa tiene el profesionalismo y la locura para infundir la disciplina y pasión que se necesita para campeonar.

Sí, hablo de ser campeones en Sudáfrica 2010.