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martes, 27 de octubre de 2009

Why Tony Blair should not become EU President

Tony Blair left the British economy in tatters thanks to his total ignorance of economics, which lead to a financial crisis of unprecedented proportions, and planted a time bomb by neglecting pension funds. Present and future are messed up because of the former Cool Britania primer minister. Politically speaking, he lead his country to a pointless war in Iraq by resorting to lies. Himself urged to stop a probe into corrpution allegations, once it emerged that British company BAE Systems was selling weapons to Osama Bin-Laden's country of birth, Saudi Arabia. His sycophantic friendhsip with George W Bush was not only a disgrace, but turned him into a divise figure in Europe. Finally, as special envoy to the Middle East, Blair was a nonentity.
The EU needs a structure and organisation fit for the challenges of the 21st century, and one of the goals now is to have an executive power capable of turning the disfunctional common market into a powerful force in the new world order. The prospective candidate for this new post must be a European heavyweight, not a failed politician.
The EU president should be someone who stops the traffic when visiting any city. Some proposed Carl Bildt, former Swedish Primer Minister, but when Mr Bild likened Russian invasion to Georgia with Nazi invasion of Poland, he showed he can also act like a moron. Actually, there's not an awful lot of candidates, so the task of finding the right EU president is dauntingly difficult.
A former primer minister of a any of the respectable Nordic nations would fit in nicely, but they cannot lead the EU internationally because none of them would stop the traffic. There are some other candidates, check them out here. Bertie Ahren, former Irish Taoiseach, is as infamous as Blair, for the deep recession Ireland is enduring. Aznar's friendhip with Bush also cost him dearly with the Spanish voters. Jean-Claude Juncker and Aleksander Kwasniewski don't tick the 'traffic stopping' box. Apart from that, nothing.
Tony Blair, admitedly, was charismatic. But even people who think he's nice know very well he's also full of shit. The eurosceptic UK doesn't need now their less popular primer minister presiding over the EU. Even considering Blair's personality, Barack Obama has set the gold standard: the first black president is clever, exudes brilliance and eloquence. Compared against Obama, you realise Tony Blair doesn't have substance, let alone style.
It is preferable to have a low-profile EU President than a controversial one. Europeans should find someone who can shine in the international arena, but maybe later. For now, a smart and conciliatory one would do. At least someone popular in his/her own country. Anyone but Tony Blair.

domingo, 13 de mayo de 2007

Anarchy in the UK, Eurovisión y Tony Blair



Hace una década, los británicos nos ponían ante la disyuntiva: ¿Oasis o Blur? En esos momentos, no eramos pocos los que preferíamos “There’s No Other Way”. Gran Bretaña dominaba las ondas radiales, el Brit Pop se convertía en patrimonio de la humanidad, Liam Gallagher y Damon Albarn se disputaban la corona de reyes del rock. En política, sin embargo, no había ninguna duda quien imponía el ritmo, no podía ser otro sino el escocés, líder del la banda de rock universitario Ugly Rumours, Anthony Blair, en sus días de estudiante de derecho en Oxford. Pero avancemos a 1997 y el mundo veía como Cool Britannia adoptaba la Tercera Vía. “Mi generación es la primera que puede contemplar la idea de que podremos vivir toda nuestra vida sin que debamos mandar nuestros hijos a una guerra”, declaraba en mayo, 1997. El mundo alcanzaba el clímax. Ése era el líder que necesitábamos. Las encuestas le otorgaban casi un 70% de apoyo. Oh, y por supuesto, los británicos junto con Katrina and The Waves ganaban el festival musical Eurovisión, donde los países votan por afinidad política más que por talento musical (que escasea).

Hoy, el Brit Pop ha muerto. Tony Blair ha descendido a un 35% de aprobación (uno de los más magros jamás registrados). Los representantes británicos en Eurovisión, el grupo Scooch, terminó penúltimo, con un número grotesco, la tragedia habría sido completa si no hubiese sido por los votos que siempre les otorgan Irlanda y Malta (país liberado por los ingleses). No es coincidencia que The Times este domingo haya editado el volumen 1 de una compilación llamada “Anarchy in the UK, para que recuerdes tus años de rebelión”. El líder de la oposición, David Cameron, le había endilgado a Blair el poco auspicioso título de “Hombre muerto caminando”, y finalmente, el vocalista de Ugly Rumours anunció su renuncia.

Tony Blair en realidad ha abandonado la jefatura del gobierno de Su Majestad en su calidad de líder del Partido Laborista, y lo más probable es que su Canciller autista, Gordon Brown, otro escocés, asuma las riendas del gobierno. Es tal el desprecio hacia Tony Blair que es casi imposible que los laboristas ganen la próxima elección general. La corrosiva amistad entre Bush y Blair ha convertido a Cool Britannia en un chiste de mal gusto. Su par americano también goza del apoyo de unos pocos, sólo los campesinos en Iowa y los pistoleros de la NRA en Utah lo apoyan, aparte de los directores de Exxon Mobil. El eje angloamericano es una muestra patética de cuánto puede cambiar el mundo en una década, pero en particular, el caso de Tony Blair tiene resonancias en Chile.

Nosotros también elegimos a una líder carismática, “buena onda”, “cool”, “simpaticona”, que generó delirios de efervescencia una vez instalada al mando del país. Pero elegir a la persona a cargo de los destinos de una nación debe obedecer a criterios más técnicos que a referencias personales del candidato. Ambos, Blair y Bachelet, tienen algo en común, y es que simbolizan un quiebre respecto a la izquierda en sus respectivos países. De la UP a la Concertación hay una distancia sideral, equivalente al salto de Labour a New Labour.

Escucho a Johnny Rotten bramar “soy un anticristo, soy un anarquista, sé lo que quiero y sé lo que hago: quiero destruir, porque soy anarquista”, letra de Anarquía en el Reino Unido, que interpreta bastante bien la rabia acumulada contra quien ayer nos prometió que ya no tendríamos que ir a ninguna guerra, pero terminó lamiéndole el culo a George Bush y refrendando incondicionalmente el disparate llamado “War On Terror”. Ese joven y “charming” primer ministro laborista también me recuerda el tema de Blur “The story of a charmless man”. Su sonrisa hoy es hipocresía, su claridad hoy es engaño, sus palabras aún no explican el escándalo de corrupción que le valió el privilegio de ser el único primer ministro interrogado en Downing Street, la casa de gobierno. Mentiroso, corrupto, cobarde. Blair debió haber renunciado hace dos años, hoy es demasiado tarde.

Tan atroz como el final de Tony Blair fue, como siempre, Eurovisión. Los europeos aún sienten la necesidad de avergonzarse por la II Guerra Mundial, y mostrar lo peor de sí mismos en un concurso que en vulgaridad y falta de talento sólo es superado por el Festival de Viña. Scooch y su tema “Flameando la bandera” fue un número triste. Los votos que recibieron quizás sean un reflejo de lo que hoy representa el Union Jack, la bandera británica: opresión. Quizás el único primer ministro comparable a Anthony Blair sea Anthony Eden y ese otro desaguisado internacional, la invasión de Suez.

En Chile Liberal pronto publicaremos un artículo sobre el legado del recientemente renunciado Tony Blair. Por ahora, sólo deseamos que se vaya luego. Se va por la puerta angosta y nadie lo va a echar de menos. Goodbye, Tony. Hasta nunca.