La visita papal de Joseph Ratzinger al Reino Unido fue un fiasco que pone punto final a la iglesia Católica en Europa
Antes de subirse al Alitalia que lo transportaría a Edimburgo, Escocia, ya comenzaron los problemas en la delegación papal, con un cura alemán comparando a Inglaterra con un país del Tercer Mundo, insultando no sólo al país anfitrión, sino a todo el Tercer Mundo. Ya antes Ratzinger envió extraños saludos por TV a los británicos, mientras el Primer Ministro debió salir a defender la visita papal cuando fue evidente que la mayoría de los británicos no quería que el fisco gastase "un penique" de dineros públicos para financiar esta gira. Por primera vez, un líder de la iglesia de Roma se enfrenta no a la reverencia, sino en el mejor caso a la apatía, en el peor a las protestas. En este artículo Chile Liberal sostendrá que la visita de Estado de Ratzinger fue un fracaso, al igual que su papado, y que la iglesia de Roma efectivamente puede declararse en coma irreversible en Europa.
Ningún jefe de Estado hace misas
La de Ratzinger fue, contra lo que sugirió nuestro sitio, una visita de Estado. Sin duda es un acontecimiento histórico el que un papa católico visite el Reino Unido donde ha existido desde siempre un natural sentimiento anti-papista que se arrastra desde la época del complot de la pólvora del terrorista católico Guy Fawkes, hasta los atentados del IRA (mucho más desequilibrantes que las bombas de los fanáticos musulmanes). Pero no confundamos histórico con exitoso.
Comparada con la efervescencia que desató el carismático papa Wojtila, de profesión actor y experto en técnicas teatrales, la visita de un aburrido octogenario alemán, de profesión teólogo, a un país de un inherente talante flemático, que además es la cuna del ateísmo militante, la gira de Ratzinger fue un fracaso. El hecho innegable es que medido con la vara que su antecesor dejó, Ratzinger no cumplió. Apenas se vendieron tres cuartas partes de las entradas para la beatificación de Newman. La flemática BBC, acusada por el papismo exaltado de "anti-católica", cubrió la visita papal en extenso: recibió un récord de 750 quejas del público principalmente por lo excesivo de la transmisión. Nunca en un país se habían organizado protestas contra un papa. Ratzinger en el Reino Unido, en un hecho sin precedentes, congregó a 10 mil manifestantes en su contra, algo que Wojtila jamás logró.
Cuando el polaco asumió la dirección de esta ONG, la institución gozaba de respeto y se daba el lujo de interferir en las legislaciones de países soberanos, y sus seguidores eran millones. Cuando muere Wojtila, la iglesia ya estaba moribunda, las ordenaciones se desplomaron, los jóvenes se alejaron de la iglesia, y comenzaron a revelarse los primeros antecedentes de la violación masiva y sistemática a niños, perpetrada no por décadas ni siglos, sino por milenios. Wojtila fue un carismático experto en manejo de masas, quien en su papado beatificó cantidades masivas de gente, más que todos los beatificados y santificados en los últimos mil años.
Crónica de una muerte anunciada
Lentamente, la iglesia de Roma comenzó a ceder terreno en Europa y el Reino Unido. La misión del alemán Ratzinger fue reconquistar Europa, y poner más orden en cuestiones teológicas. Su tarea, parafraseando a Oscar Wilde, fue "sustancia sobre estilo".
Desde este punto de vista, no sólo la visita de Ratzinger al Reino Unido, sino que su papado en general, ha sido un fracaso estrepitoso. No queda claro si algún británico al ver el discurso del papa alemán decidió abandonar los anticonceptivos y abrazar las enseñanzas católicas. De hecho, hasta los católicos en ese país están a favor del aborto y los anticonceptivos. Ningún europeo occidental ha abrazado el catolicismo gracias a Ratzinger, todo lo contrario. Después de su bochornosa visita a Francia, ya quedó en evidencia para los jerarcas católicos que Europa está perdida y el problema es, felizmente, irreversible. El papa alemán no ha logrado entusiasmar a nadie.
Lo increíble es la cantidad de oportunidades que perdió Ratzinger. Podría haber dicho, por ejemplo, "vengo humildemente a recordarles que existen valores tradicionales y mi labor es defender estos valores, y mostrarles que existe un estilo de vida feliz y pleno basado en ellos". No, se dedicó a insultar a los ateos advirtiéndonos que el ateísmo condujo al... ¡nazismo! El señor Ratzinger, el mismo que rehabilitó a un cura nazi, viene a pontificar sobre el nazismo. El mundo al revés.
Los aplausos se los llevan los flemáticos británicos. A pesar de manifestarse a favor de su arresto, la revista New Statesman, llamó a no faltarle el respeto al líder religioso. Así lo hicieron muchos otros, tal como lo sostuvo también nuestro sitio. El profesor Dawkins, como no, fue muy respetuoso, aunque firme, en su refutación de los insultos de Ratzinger y su analogía ridícula con el ateísmo, lo que, por cierto, fue la estrategia del papa alemán para distraer la atención del público frente al verdadero crimen que es el encubrimiento sistemático de la violación masiva de niños, defendida por este criminal repugnante llamado Joseph Ratzinger.
Esta iglesia vive una leve mejoría, dentro de su estado termina, con los nuevos bríos que trajo la masiva inmigración polaca y de otros países católicos, incluídos los inmigrantes latinoamericanos. La asistencia a servicios religiosos sigue en caída libre entre los nativos de la isla-nación. De hecho, el bebé que besó Ratzinger en Escocia fue uno de los momentos más emotivos de la visita. La madre del niño es una ciudadana ¡polaca!. La famosa re-evangelización de estos países es imposible si se sigue asociando al catolicismo con una mera red social para acogida de inmigrantes, añadiendo unos extraños ritos en lenguas que ya nadie comprende.
Los británicos siguen oponiéndose a la penalización del aborto, siguen a favor del matrimonio homosexual y los anticonceptivos. Incluso los católicos quieren ver sacerdotisas católicas. Muchos curas anglicanos, ahora en el catolicismo romano, están casados, lo que desde luego comienza a abrir la posibilidad de terminar con el celibato, como se ha planteado en Bélgica.
Por ser un pálido reflejo de la visita de Wojtila, y por no revitalizar la iglesia romana en las islas británicas, y por no lograr revertir el desplome de ordenaciones sacerdotales, además de despertar rechazo o apatía en el grueso de la población, nuestro sitio concluye que la visita de Ratzinger ha sido un fracaso.
La encrucijada ahora es: reformarse, o morir. Nuestro sitio desea que esta iglesia desaparezca, así que le recomendamos que sigan empecinados en defender sus retrógradas convicciones, para acelerar su derrumbe.
El siguiente video, subtitulado en castellano, muestra el discurso del profesor Richard Dawkins donde manifesta su absoluto rechazo a los insultos de Ratzinger. Palabras muy duras del profesor, donde llega a calificarlo como "enemigo de la humanidad". Véanlo.





