El maestro Yves Klein llegó a la conclusión que las manos no bastaban para crear arte, por eso inventó las Anthropométries, es decir, usar el cuerpo para pintar. Bajo su estricta supervisión, y en performances públicas con no poca parafernalia, le pedía a sus modelos que se cubrieran de pintura (azul, de preferencia) y refregaran sus cuerpos desnudos contra la tela.
Algunas de sus obras se exhiben en el vanguardista Centre Pompidou, de París, el cual Chile Liberal ha visitado recientemente y he documentado en fotografías (disculpen que la calidad no sea óptima). Las imágenes -y un video- pueden verse a continuación.
Antes, una breve reflexión: una sociedad que respeta a sus artistas, por provocadores, abstractos o irreverentes que sean, es una sociedad que fomenta la diversidad y a la vez se protege de la tiranía, la censura y la estupidez. Algo incomprensible para las hordas que aclaman y exigen tijerazos al censor de turno.
Este blog continuará defendiendo la libertad de expresión.
Ahora, las fotos. Primero, el edificio del Centre Pompidou visto desde un café en las cercanías, luego el encuentro fortuito de una despedida de solteros y de solteras (él, vestido de mujer) quienes gentilmente accedieron a que los paseantes los fotografiasen juntos; luego una vista panorámica de París desde el museo (con la Torre Eiffel de fondo), algunas obras de la exposición permanente, y finalmente el video "Monocromía azul" (Google videos) con una performance de Yves Klein con el acompañamiento de la Sinfonía monótona (ver aquí presentación justo frente a su cuadro en el Centre Pompidou).
"Si desde pequeño te adoctrinaron para ser creyente, y a pesar de todo hoy eres ateo, considérate a ti mismo una persona de intelecto superior".
Richard Dawkins, biólogo inglés
Irlanda fue el país donde detonó el escándalo de pedofilia, que la autodenominada iglesia Universal intentó ocultar, pero finalmente no pudo contener la verdad. Fue en una conferencia en Dublín en la que el profesor Richard Dawkins declaró que el adoctrinamiento de niños es "peor que el abuso sexual". La declaración causó estupor, y aprobación unánime de los asistentes que suspiraron frente a alguien que por fin se atrevía a decir lo que todos saben. El profesor Dawkins siempre cita este hecho en sus varidas intervenciones para dejar en claro que amplios sectores de la opinión pública la enseñanza religiosa es vista como algo atroz.
Denme al niño los primeros años de su vida, y yo les devolveré un hombre, decía uno de los fundadores de una secta crística en la Edad Oscura. Así como el marxismo necesita adoctrinar niños para preservar su sistema, la religión también hace lo mismo. Esto explica por qué subsiste en los países menos educados, donde no hay libertad educacional, sino que los pocos colegios son propiedad de las entidades mitológicas.
Lejos de ser un detalle, lo anterior explica por qué la religiosidad es un meme que se transmite de generación en generación. El niño normalmente obedece a sus padres, es un mecanismo biológico que permite la preservación de la especie. "No te acerques a la baranda", dice la mamá, y el niño hace caso, porque estamos programados para obedecer a nuestros padres. Es en la tierna infancia cuando las experiencias dejan una marca indeleble. Es aquí cuando el cerebro de un niño se contamina con las doctrinas religiosas. Al no tener capacidad de discernimiento, la religiosidad infecta la mente y el daño perdura hasta la adultez.
Este sitio se une a la campaña de Dawkins que busca proteger a los pequeños de sus agresores intelectuales, más allá de los pedófilos (recién Ratzinger atisbó una disculpa en Australia). A todos nos causaría horror que un padre diga "mi hijo Pedrito, de 5 años, es marxista", o "mi nieta Paulita, de 7 años, ya es monetarista", o "Juanito ya a los 4 años se sabe al revés y al derecho las enseñanzas de Keynes". Un niño no está preparado para comprender estas cosas.
Del mismo modo, registrar a los bebés en las iglesias debe considerarse una forma de agresión, intelectual en este caso, y aquí se aplica el principio del daño de John Stuart Mill: en una sociedad civilizada, es legítimo actuar en contra de un individuo para evitar que dañe a otros. Un padre que azota y da de puñetes a su hijo debe ser sancionado. Una familia que expone a temprana edad a sus hijos a teorías abstrusas o decididamente sanguinarias, como por ejemplo, que matar a Jesús nos absuelve de un pecado cometido antes de que naciéramos. Ya hemos discutido sobre los horrorosos principios familiares del tal Jesús de Nazaret.
Los creyentes son sujetos que sufren de delirio, un cuadro sicológico incubado en la infancia. Esta es su definición:
Todos hemos visto a un creyente afirmando que una Virgen se aparece, y argumentan que sí es posible, de hecho, están completamente seguros. Es necesario proteger a los pequeños y mantenerlos alejados de los promotores del cristianismo. Los niños son incapaces de protegerse por sí mismos, ¿no es acaso una forma de abuso infantil? Si queremos cortar de raíz a la religiosidad, tenemos que unirnos a la campaña de Dawkins.
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