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domingo, 9 de noviembre de 2014

Aborto terapéutico: Presidenta Bachelet, ¿hasta cuándo?

No más excusas
Ya me referí al caso terrible de mi hermana, quien debió soportar un embarazo de alto riesgo sin posibilidad de acceder a un aborto, sabiendo que su bebé no podría sobrevivir ya que se le diagnosticó una rara enfermedad genética incompatible con la vida. Luego de tortuosos meses, dio a luz, pero a los pocos minutos dejó de escuchar el llanto de la recién nacida ya que falleció, como se sabía de un principio. Meses de terapia no logran borrar un trauma semejante.

Si lo anterior es terrible, el caso de la niña de Carahue, de apenas 13 años violada por su padrastro, y embarazada, es de una vileza inefable. Sobrepasa el límite de lo tolerable saber que fue forzada a tener ese bebé. La impotencia es aún mayor al enterarnos que ese bebé sufría de una cardiopatía congénita igualmente incompatible con la vida. Insistir que en un caso como éste esa pequeña debía dar a luz es una cuestión que simplemente no resiste más discusión.

Señora Michelle Bachelet, dígame: ¿qué esperamos para tener una legislación humana y ética en Chile? ¿qué pasa? 

Ya llevamos demasiado tiempo esperando y esta situación es insostenible. ¡Hasta cuándo!

Sabemos que las fuerzas conservadoras —los sempiternos ultramontanos— son quienes impiden avanzar en esta materia. En la hojarasca de su miseria moral, seguramente se solazan al ver el sufrimiento ajeno, así nos piden juntar las manitas para pedir a dios que con su misericordia nos perdone, de qué no lo sabemos, pero quizás algo hicimos así que nos deben perdonar. 

A la curia y sus soflamas pro-vida se le debe poner atajo de una vez por todas. Consultado sobre esta materia, el cura Ezzatti responde con una perorata de la cual en definitiva se resume que una niña de 13 años sí debe dar a luz igual porque dios lo quiere. Si dios lo quiere, nadie puede ni debe estar en contra. Esto es indefendible en un Estado laico.

Usted señora Michelle Bachelet prometió que seríamos un Estado laico. Los principios religiosos no pueden usarse como sustrato de la legislación que nos rige a todos. La llevamos a la presidencia, y ahora le pedimos que cumpla.

martes, 17 de diciembre de 2013

Bachelet y la batalla del aborto

"Chile: La batalla del aborto" se llama la siguiente nota del canal France 24, donde en el contexto de la campaña presidencial se aborda la ley chilena sobre el aborto — la más restrictiva del mundo — y nos relata la historia de Paola Dragnic, una periodista chilena que estuvo al borde de la muerte por culpa de un embarazo de alto riesgo.

El caso es muy similar al que vive en estos momentos mi hermana (a quien le detectaron síndrome de Potter), es decir, una mujer embarazada que debe esperar hasta ver su vida comprometida para que los médicos, temerosos de enfrentar cinco años de cárcel, recién puedan proceder a interrumpir el embarazo. Según algunos tontos estos casos no existen. En la nota precisan que Michelle Bachelet promueve cambiar la legislación, y su contendora ha asegurado que gobernará con la Biblia en la mano.



Todos sabemos el resultado de la elección del pasado domingo. Pues llegó la hora de solicitar a la presidenta electa que cumpla su palabra y que ninguna otra mujer deba pasar por una situación como esta. La derrota propinada por el electorado a la derecha teocrática ha sido tan categórica como inapelable es el mandato recibido por la presidenta electa para rectificar una de las mayores brutalidades legadas al país por la Junta Militar.

EXIJO DESDE AHORA YA LEGISLAR SOBRE EL ABORTO TERAPÉUTICO.

sábado, 7 de diciembre de 2013

YA BASTA

Les conté anteriormente que una terrible noticia me había golpeado profundamente tanto a mi y como a  mi familia. A 4 meses de embarazo, después de algunas semanas de especulación, a mi hermana finalmente le han confirmado el diagnóstico de síndrome de Potter, una malformación gravísima. En términos simples, su bebé sufre de una deformación de los riñones a causa de insuficiente líquido amniótico. Las probabilidades de vida para el futuro hijo son iguales a cero. 

No obstante, la ley fascista en vigor, avanzada por un alcohólico ex golpista y aprobada con el consentimiento irresponsable de la Junta Militar, e inspirada en las retorcidas perversiones de Jaime Guzmán, obligan a mi hermana a "llevar el embarazo a término", como han indicado los médicos.

Las implicancias de esta barbarie legal son de una crueldad inaudita. Mi hermanita deberá partir corriendo a urgencias cuando — probablemente — sufra un aborto espontáneo, cuestión que desde luego añade aún más incertidumbre a un embarazo de alto riesgo. Se está discutiendo practicarle una cesárea si esto no ocurre hasta los 6 meses.

Lo anterior significa que mi hermana dará a luz una criatura incapaz de vivir pero los médicos están obligados a revivirlo cuantas veces sea necesario hasta que se produzca la "muerte natural", como dicen los católicos, probablemente unos pocos días después de su nacimiento. Existe incluso la posibilidad — aunque menor — de que viva más, para ello habrá que someterlo a diálisis o a un transplante de riñones. Todo para que pueda vivir sólo unos cuantos meses y así satisfacer la ideología católica detrás de este disparate legal.

Por otro lado, a su bebé deberá sacarle carné de identidad, y cuando muera, como inevitablemente ocurrirá, organizar un funeral. Por ahora debe continuar con el embarazo y verse importunada por la gente que quizás con la mejor intención le dice "ay qué linda su guatita ya sabe si es niñito o niñita". El sadismo de esta situación sobrepasa los límites de lo tolerable.

Todo esto podría evitarse si la ley chilena contemplase el aborto terapéutico o eugenésico, como paradojalmente he venido sosteniendo por años en este blog. La ironía del destino no puede ser mayor.

Jaime Guzmán defendía la penalización del aborto, como ocurre en estos momentos, porque según él "La madre debe tener al hijo aunque este salga anormal, aunque no lo haya deseado, aunque sea producto de una violación, o aunque tenerlo derive en su muerte". La misantropía sicopática de ese sujeto es inquietante, pero que su estupidez continúe siendo ley de la república es inaceptable. No quiero pensar que esto derive en complicaciones mayores y que después de llevarla a urgencia, a mi madre le digan que perdió a su hija, a mi que perdí mi hermana, y a mi cuñado que se quedó viudo a los 28 años.

Mi hermana debiese tener la opción de elegir un aborto terapéutico o espontáneo apenas comenzaron las sospechas de esta terrible condición. Pero no fue así y los médicos se han dado vueltas sin ofrecer una solución, constreñidos por una ley basada en oscuros preceptos religiosos defendidos por una piara de maniáticos.

Aclaro que lejos de ser un embarazo no deseado, mi hermana no tenía intención alguna de interrumpirlo, todo lo contrario, estaban todos vueltos locos con la guaga, y en su candor, mi cuñado ya tenía comprada cuna, mamaderas, y un montón de cosas. Pero con tal de impedir el aborto a voluntad, han llegado al extremo de prohibir cualquier aborto, arriesgando vidas y exponiendo la gente a torturas síquicas. 


BASTA
Por demasiado tiempo hemos convivido con la grotesca ley chilena. Llegó la hora de rectificar esta anomalía y legislar sobre el aborto. Muchos creen que las elecciones son inútiles y que la política tiene que ver con el blindaje para unos o un cupo ministerial para otros. Pero en realidad sino nos volcamos a la política, la política — como en el caso que describo —, se vuelca contra nosotros. 

Michelle Bachelet ha sido enfática en proponer legislar sobre el aborto, pero recién podrá asumir el mando en marzo, tres meses después que se realice la última junta médica para decidir qué hacer con mi hermana. Patéticamente, Matthei llega a la bajeza de decir que no se debe gobernar contra la Biblia. La derecha me repugna y ojalá que esta señora Matthei se dedique a otra cosa luego de perder por masacre.

Aprovecho esta tribuna para llamar a votar por Michelle Bachelet y evitar que otras mujeres tengan que sufrir innecesariamente, como lo hace mi hermana, y que se restituya el aborto terapéutico y se contemple el aborto eugenésico. La penalización actual del aborto es insostenible y no aguanta un día más. Exijo que se termine esta aberración, y que se termine AHORA YA.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Felicítate Chile

Sobran razones para ser optimistas

"La danza de la realidad", de Alejandro Jodorowsky (2013)

Cuando observamos la historia de Chile y sus continuos y repetitivos ciclos no podemos sino concluir que el país se encuentra hoy en un momento inmejorable. La Gran Depresión de 1929, y el consecuente colapso del sistema financiero mundial, pulverizó los fundamentos de Occidente, precipitó la consolidación de la Unión Soviética, facilitó la irrupción  de los nazis en Europa, y condenó a América latina a una interminable seguidilla de golpes de Estado. Chile fue uno de los países más golpeados. El contraste con la Crisis financiera 2008 es absoluto: hoy la larga y angosta faja de tierra se encuentra en plena expansión.

Si vieron la impactante narración onírica "La danza de la realidad" de Alejandro Jodorowsky — le maître Jodo como lo llaman afectuosamente en francés — podrán apreciar la sordidez desoladora del Chile posterior a la Gran Depresión. La miseria sacudió por completo al país — fuimos uno de los países más devastados, como consignó un informe de la Liga de las Naciones. El gobierno — por primera vez en nuestra historia —  se declaró en cesación de pagos (default). Una revuelta social derrocó al gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, quien debió partir al exilio, y en el film de Jodorwsky podemos seguir la historia de un grupo anarquista en medio de la feroz convulsión social.

Olla común en 1932 (memoriachilena.cl)

Hoy Europa — en particular Francia — sucumbe ante el racismo más asqueroso, evocando la irrupción de los nazis en 1933. Las agencias de clasificación degradan a casi todas las grandes potencias. El euro tambalea, y con ello, el cimiento de la economía ("para destruir al capitalismo hay que envilecer su moneda", decía Lenin). En cambio en Chile hemos obtenido nuestra nota más alta. Hoy no somos deudores sino acreedores. Nuestros bonos se vendieron como pan caliente. Los desempleados no deambulan por las calles como en los años 30 ni debemos organizar ollas comunes, al contrario, vemos que tiendas como H&M deben contener a la turba de clientes — hablamos incluso de pleno empleo. La inmigración a Chile ha aumentado un 900%. Nada de esto es magia sino el resultado de una política fiscal austera, una política económica sensata, y una política partidista responsable desde 1990 que ha consolidado las arcas fiscales y ha democratizado al país. 

Michelle Bachelet ayer se oponía al matrimonio homosexual y no hablaba de aborto, hoy sí. En su pasado creyó en la violencia, hoy no. Evelyn Matthei defendió con histeria a Pinochet, hoy ha morigerado sus palabras. El padre de ME-O creía en los cambios mediante los balazos — su hijo mediante los votos. Los candidatos que quieren estatizarlo todo apenas registran preferencias. Los empresarios y las FFAA antes se alineban con la derecha, los primeros al parecer hoy apoyan a Bachelet, los segundos se mantienen al margen de la política partidista. A todos nos une el deseo de profundizar la democracia. Todo indica que el país es mucho más sobrio y maduro que nunca antes.

Argentina transitó a porrazos a la democracia gracias a una revuelta que siguió a su fallida invasión a las Falklands, y hoy sufre los estragos de una cleptocracia. Perú vivió el desangramiento interno producto del terrorismo maoísta, aunque al menos levanta cabeza. Bolivia sigue culpando a Chile de su propia indolencia. Brasil se pegó el frenazo. En Venezuela no tienen papel higiénico. Colombia sigue convaleciente y vemos a muchos de sus nacionales emigrar a Chile en busca de oportunidades. Cada día aparece un nuevo ranking en que Chile está a la cabeza. Nos hemos consolidado como una nación con un buen clima para los negocios gracias una institucionalidad funcional.

La situación actual nos presenta un nuevo desafío: aumentar la productividad. Gracias a un exitoso modelo de desarrollo, Chile hoy tiene los recursos suficientes para conformar un sistema educativo de excelencia. Incluso, la educación chilena puede llegar a ser tan buena que será un producto de exportación. Tenemos a nuestro alrededor cientos de miles de estudiantes latinoamericanos — y de más lejos también — que querrán ir a Chile a formarse (como en Inglaterra, cuya industria educativa es una enorme fuente de ingresos). Sólo aumentaremos la productividad con un capital humano capacitado — sin educación de excelencia no hay productividad. 

Y además tenemos el tiempo y la preparación para escribir una Constitución desideologizada y breve que trace los grandes lineamientos del Chile post-bicentenario — el país que resistió casi incólume la peor crisis financiera desde la Gran Depresión (apenas un par de trimestres en recesión fue el saldo de la caída de Lehman Brothers y la crisis europea). 

Lo anterior debe redundar en que podamos seguir exportando más y mejor, de manera eficiente, y que estos recursos sirvan para conformar una industria financiera y de servicios que haga sombra a la gran minería, como ya está ocurriendo. ¿Con qué reemplazaremos al cobre? Pues siendo el centro financiero y de servicios de la región. Chile ya exporta sus empresas a los países vecinos, y pronto, empezará a exportar capitales. 

Cuando uno va por el camino correcto sólo necesita seguir avanzando. Cuestiones como mayor equidad, asegurar un mínimo de seguridad social, pensiones justas y acceso digno a la salud son perfectamente realizables en el escenario actual. Sin olvidar cuanto nos falta en cuanto a libertades individuales. 

Sí importa
En lo personal, he sido fuertemente golpeado por una noticia devastadora, que ha afectado a mi familia en Chile y que me ha producido mucha pena, impotencia e indignación. Espero poder contar más en un próximo post porque además guarda directa relación con todo lo que hemos discutido en este blog. Al final, la política tiene un impacto directo en nuestras vidas.

Por el momento espero mis compatriotas como de costumbre hagan gala de nuestro talante escépitico y nuestro espíritu de la moderación y que la gente acuda a votar tranquilamente este domingo, y así esperemos con calma el recuento de votos. 

Probablemente todos los candidatos concurrirán esa noche al comando de Michelle Bachelet a felicitarla — como es tradicional en Chile — y aceptarán con entereza su derrota mientras la proclamada presidenta electa recibirá con humildad su triunfo, que no es sino la decisión libre y soberana de todos nosotros. Los partidarios de Bachelet aplaudirán a sus contrincantes, y éstos últimos se mostrarán agradecidos, e inmediatamente empezarán a organizar la Oposición, como corresponde en toda democracia. Así, con elegancia, no sólo habremos elegido la directora de la administración del Estado, sino que empezaremos a escribir un nuevo capítulo en nuestras vidas.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Aborto terapéutico: Piñera no puede ni debe defraudar

El presidente Sebastián Piñera no tiene que ceder a las presiones ultraconservadoras, y debe abstenerse de usar el veto presidencial cuando se apruebe el aborto terapéutico
Presidente: no use el veto. No decepcione.

La tesis de que un país es mejor administrado con criterios de eficiencia y accountability fue algo conceptualizado por Chile Liberal hace ya varios años, cuando propusimos como utopía crear "Chile S.A." La "Nueva Forma de Gobernar" que instauró Sebastián Piñera —el candidato que apoyamos en segunda vuelta—, fue la respuesta del presidente a nuestra proposición.

Estábamos bastante seguros que Piñera sí lograría lo que el país necesitaba para recuperar la senda perdida en la década pasada: fuertes tasas de crecimiento y aumento del empleo, de modo que saliésemos de la recesión y entráramos firmes a la fase expansiva del ciclo. Estas dos tareas —no menores— prácticamente se han logrado, y si falla el gobierno será porque se dejó llevar por la demagogia y el populismo propugnado por algunos de la Confech y los variopintos agitadores sindicales que hacen nata en estos días, y pretenden hacernos gastar dinero justo ahora que el mundo se prepara para entrar en una desaceleración internacional, sino una depresión. La recesión anterior la capeamos porque el ex ministro Velasco no aceptó gastar los excedentes del cobre, como exigían los estudiantes, y guardó en el chanchito los recursos para cuando viniesen las vacas flacas. Vino la crisis y los planes de estímulo se financiaron con el chanchito: la economía chilena fue reconocida como una de las mejor administradas del mundo. Es cosa de Piñera ahora decidir si rompe el chanchito y lanza al país al absimo como lo hizo Frei Ruiz-Tagle en la crisis asiática de 1998. Pero la idea general es que Piñera ha cumplido en lo económico, e incluso ha cumplido en lo político impulsando varias reformas (ley de primarias, voto voluntario, etc), incluso ha mencionado la eliminación del binominal, algo que fue de plano rechazado por el conservadurismo exaltado.

No es en lo económico o lo político donde teníamos resquemores sobre Piñera, sino en lo social. Las dos condiciones que estableció nuestro sitio para hacer digerible la candidatura de Piñera fueron matrimonio homosexual y aborto. Éstos marcarían realmente la diferencia y mostrarían un Piñera centrista y moderado (su ADN es centrista y moderado) que toma distancia de los elementos recalcitrantes de su sector. Para la unión civil costó muchísimo enviar el proyecto AVP, pero Piñera ejerció liderazgo en su sector y privilegió el cumplimiento de las promesas al electorado por sobre las presiones indebidas de los caciques de los partidos políticos. El electorado no eligió a los jerarcas del Politburó de RN y la UDI, ni de ningún partido de la Concertación. El electorado elige a los presidentes de la república y éstos se deben, primero, a sus votantes, segundo a los partidos. Está bueno ya de que los Soviet Supremos de los partidos tengan las riendas del país.

Varias iniciativas se discuten actualmente en torno al aborto terapéutico. Chile, caso único en la OECD y sin parangón en el mundo civilizado, prohíbe el aborto bajo cualquier circunstancia. Mañosamente, permite a los médicos tomar cualquier medida para salvaguardar la salud de una mujer, excepto un aborto, pero quizás se puede hacer mojigatamente, quizás sí o quizás no, eso no está claro. Este hipócrita vacío legal fue obra de los Comandantes en jefe de las FFAA, grandes legisladores y eticistas de gran prestigio, quienes a pocas semanas de abandonar el poder, en 1990, prohibieron el aborto en todo caso, ya que por tara mental de Pinochet creían que los marxistas en la URSS practicaban el aborto como pasatiempo (y cuando una guaga nacía los rusos se la comían), entonces para evitar que marxistas como Patricio Aylwin convirtiesen a Chile en satélite de la URSS —ya el Plan Z en 1973 lo intentó— había que proscribir el aborto. Porque sí. Por el bien de Chile. Por los valores. Por la patria. Por nuestra Iglesia.

Sebastián Piñera debe nuevamente mostrar que donde manda capitán no manda marinero, y ceñirse a lo que él mismo nos dijo durante la campaña presidencial, porque independiente de lo que digan Carlos Larraín o Pedro Sabat a la prensa, la verdad es que no hemos escuchado de Piñera nada al respecto. Lo que sí escuchamos de Piñera durante la campaña, como se puede escuchar en el audio, fue lo siguiente:
Yo siempre he sido partidario de la píldora del día después porque sé que no es abortiva [aplausos] y por tanto tiene que estar disponible no solamente para las mujeres en las farmacias sino también en el servicio público.
El aborto terapéutico no es aborto. Cuando se aplica un protocolo médico para salvar la vida de una mujer y se pone en riesgo o incluso se pierde la vida de un hijo, nunca hubo intención de aborto, lo único que hubo fue la intención de salvar a una mujer

Preclara la postura de Sebastián Piñera. Ahora que habrá un debate en sala, la instancia que corresponde, vale decir por parte de los representantes soberanos del electorado, la política de Piñera debe ser "laissez faire, laissez passer". Presidente: deje que prospere el debate en el Congreso y absténgase de emplear el veto, por mucho que lo amenacen nuevamente. Le boicotearon la "Nueva Forma de Gobernar" debiendo aceptar populistas en el gobierno. Intentaron descarriar el AVP. Póngase firme con el aborto terapéutico, deje en claro que es la decisión de una instancia legítima, como lo es el Congreso Nacional.

El aborto terapéutico no es un tema "valórico" ni mucho menos, sino una cuestión altamente técnica que no admite vetos. Acá no corresponde entrar a distorsionar la voluntad soberana y la opinión técnica de los expertos en bioética y medicina, más aún cuando ya hay un compromiso adquirido con la ciudadanía y una postura clara establecida por el presidente, la cual fue no oponerse al aborto terapéutico.