Mostrando las entradas con la etiqueta política de piñera. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta política de piñera. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de marzo de 2012

Bad Romance

A dos años de asumir la presidencia, Sebastián Piñera es un mandatario altamente impopular. No obstante, Chile Liberal lo apoya

Fue hace unas pocas semanas que fui a un cine multiplex (a ver Sherlock Holmes 2, notable). Antes de empezar la película, un breve video nos previene sobre las medidas necesarias en caso de un terremoto, nos solicita mantener la calma y muestra las salidas de emergencia. Finalmente, la voz en off dice "Gobierno de Chile" y aparece el logo rojo-azul de la administración de Piñera. En un ambiente completamente distendido, como lo es la gente disfrutando de su tiempo libre en el cine, premunidos de una Coca Cola y un paquete de cabritas, listos para ver una película, se escucha una rechifla del público al solo oír "Gobierno de Chile" y ver el logo del gobierno.

La popularidad de Piñera es paupérrima, no se necesitan encuestas para saberlo. ¿Por qué entonces Chile Liberal lo apoya? Si nos preguntasen en una sondeo "cómo lo ha hecho el gobierno", ¿por qué responderíamos "relativamente bien"? Nos ganamos una pifia de todos los lectores y foristas de este sitio. Apoyar al canoso magnate es demencial. Pero lo hacemos igual, y explicamos aquí las razones.

Primero, ya establecimos cuando ganó Piñera que le entregábamos un mandato para pisar el acelerador, no para cambiar de camino. Durante este gobierno hemos visto el crecimiento sobrepasar el 6%, el desempleo desmoronarse al extremo que ya empezamos a escuchar "pleno empleo". Pero estas cifras son mentirosas, lo que realmente vale es la productividad, y gracias a pertencer a la OECD ahora disponemos de estos datos y los resultados son para alegrarse. Piñera no ha llevado al país a nningun parte que no queremos, sino que nos conduce por el camino que comenzamos a trazar en marzo de 1990 y vamos aceleradamente por el rumbo correcto.

Luego, dijimos que Piñera no debía desmantelar los logros de la Concertación. Básicamente, esto se relaciona con lo que aclaramos anteriormente: queremos más celeridad, no cambio de rumbo. Continuemos con una economía de mercado, de impuestos relativamente bajos, que se apoya sobre el sector privado, más un sistema de seguridad social con énfasis en los focos de ignorancia y pobreza, pero donde el Estado es el copiloto y no el conductor. Muchos sectores conservadores hiperventilan pero Chile no hace más que tejer una red social mínima. Estamos a años luz de los errores del sistema social europeo. Piñera ha implantado ideas interesantes como el ingreso familiar ético o réplicas locales del programa brasileño "Bolsa Família". La inversión privada, no obstante, continúa fuerte.

En tercer lugar, Piñera, como le solicitamos, ha intentado renovar a su sector. Por ejemplo, envió el proyecto de unión civil. Ya se habla de primarias vinculantes. Errores como la inscripción autmática, no obstante ser una equivocación, al menos responden a un espíritu reformista. Incluso el ministro Hinzpeter comenzó aproximaciones para abolir el sistema binominal.

Los tres temas anteriores son los que encargamos a Piñera, y éste ha cumplido.


Comienza la tormenta
En el programa Tolerancia Cero se lo plantearon pero la respuesta no fue clara: ¿por qué usted presidente es tan impopular?

El grueso de la opinión pública quiere empatía, que a Piñera le sale robótica. Quiere un presidente buena onda, pero el mandatario es percibido como un hombre de negocios que no es un self-made man, sino un mero subrproducto de la casta dueña de Chile. Además, el chileno quiere autoritarismo, y Piñera es dubitativo por su narcicismo que lo lleva a perder la cabeza por las encuestas: ahí el chileno le pega al gobierno donde duele.

Nuestras críticas a Piñera apuntan a esto, y queremos destacar tres gigantescos errores de su administración, cuestiones que simplemente no podemos dejar pasar.

Primero, un flirteo desagradable con los elementos golpistas, como fue no actuar con prontitud cuando se cambió "dictadura" por "régimen". En esta misma línea, continuar en su gabinete con Larroulet y Lavín, dos secretarios de Estado que profitan de la educación universitaria, es un error y deben ser apartados de su cargo. Rehén de la UDI, el mandatario no ha sabido asumir el mandato del electorado y ha claudicado ante los elementos ultraconservadores, que le han hecho mariconadas sin precedentes. Sin un apoyo político, los tecnócratas del gobierno quedan a poto pela´o. Y Piñera debe exigir que le presten apoyo o simlemente romper la Coalición por el Cambio.

Segundo, a los libertarios civiles francamente nos revuelve el estómago que Chile caiga en el índice de libertad de prensa. Carabineros, en vez de resguardar el orden y detener violentistas, se dedica como en la dictadura a dar lumazos a tontas y locas y no logra que nadie sea detenido ni reúne las pruebas que el nuevo sistema requiere. ¿Qué espera este gobierno que no actúa sobre Carabineros? Relacionado con esto, las FFAA aún aparecen fuera de control, o al menos, la autoridad civil no recibe value for money. Nuestras FFAA han sido generosamente financiadas, pero poco valor hemos recibido.

En tercer lugar, y producto del narcisismo del gobierno y carencia de una doctrina clara, nos sorprende ver que Chile haya perdido diez puestos en el ranking de mejores países para inversión minera. Esto NO ES lo que esperamos de un gobierno que debía administrar al país con criterios de eficiencia. La inversión es lo que más necesitamos, nuestra institucionalidad es la mejor garantía para atraerla. Sin duda, torpezas como querer comprar mineras —sólo para apaciguar a la chusma nostálgica de la nacionalización del cobre—, ha sido un error brutal. Inaceptable. Inexcusable.

Por fin hubo firmeza en el gobierno ante los piqueteros en Aysén, y el gobierno entendió que es una doctrina en sí el respetar las libertades civiles. Un grupo que bloquee un camino, que establezca un gobierno de facto y sitie una ciudad es algo detestable y el gobierno constitucional debe actuar. Tardó dos años en entender este principio liberal (independiente que las demandas de los ayseninos sean legítimas). Tomarse colegios y universidades fue igualmente inaceptable, pero el gobierno no supo cuál era su doctrina y grupitos de pelusones causaron mil millones en pérdidas.

Del mismo modo, hoy Chile se enfrenta al fantasma del asambleísmo. Señores historiadores incluso se alegran de que se celebren "asambleas territoriales". Este gobierno, en el segundo tiempo, debe entender que no está para obedecer al que más se desgañita gritando, sino para hacer cumplir la constitución y las leyes según el mandato que le dé el electorado, porque una democracia funciona mediante representantes designados por el electorado, no autodesignados en asambleas. Además, ni gobierno ni gobernados pueden cohartar las libertades. Bloqueos de caminos y piquetes no deben ser tolerados. Estos son principios que después de un tumultuoso 2011, Piñera no debe olvidar.

Repasemos
Nuestro sitio solició a Andrés Velasco, ex ministro de Fiananzas de Michelle Bachelet, que se presentase en la elección anterior. De seguro ganaba. Si ello hubiese ocurrido, las protestas estudiantiles habrían estallado igual, con la misma fuerza,  pero el eventual presidente Velasco —con dureza facial— les habría parado los carros de nuevo, tal como lo hizo a los pingüinos, y la maquinaria política de la Concertación habría salido a poner paños fríos. Y así muchas cosas seguirían en relativa calma. 

Pero ganó Piñera y quedó la grande. Nos alegramos. Esta es una prueba extraordinaria de todo lo que aprendimos y construimos desde el 11 de marzo de 1990. Y así como salimos a defender la democracia chilena durante los ejercicios de enlace y los boinazos, así también hoy defenderemos al gobierno de piqueteros, asambleístas, pirómanos y encapuchados.
A la señorita líder de los estudiantes quizás no le gusta esto, y así a muchos otros, que creen que es más sexy y más choro el mandar todo a la cresta y ahora hacer gárgaras con lo que se ha construido estas dos décadas. ¿Somos una democracia ejemplar? ¿Es nuestra institucionalidad perfecta? Difícilmente. Pero es lo que tenemos. Y mucho nos ha costado como para que ahora un puñado de pendejos de pregrado, unos malhablados dirigentes sindicales o unos historiadores obsoletos vengan con sus recetas a establecer que se hace lo que ellos dicen o paralizan al país. No señores. Esta cuestión no funciona así.

Este gobierno va a seguir con su tarea hasta el último día y si es necesario, habrá que apoyarlo, a pesar de los innumerables reveses, errores estúpidos, o chambonadas de grueso calibre. Por lo demás, ya se está cumpliendo con los lineamientos generales de la campaña presidencial. Si no les gusta el gobierno de Piñera, es culpa de ustedes mismos. Dijimos que no votaríamos por un ex presidente, y lo primero que hicieron fue chasconear a Eduardo Frei, sacarle la corbata y abrirle el primer botón de la camisa, y hacernos creer que esta era la renovación que necesitábamos. No dejaron que se postulara MEO. Como lo advertimos, votamos por Piñera, y lo apoyamos.

martes, 10 de enero de 2012

Presidente, ¡en qué idioma quiere que se lo digan!

A continuación la columna del Financial Times que recomienda a Piñera dedicar lo que queda de mandato a las reformas electorales. No lo dice la prensa del marxismo internacional ni de la conspiración judeo-masónica, ni los tabloides de la prensa amarilla ni los diarios que se creen de calidad pero no son lo son (tipo The Guardian), ¡lo dice el Financial Times por la cresta! Presidente, en serio, ¿qué espera que no elimina el sistema binominal?
Nota del FT: 
High quality global journalism requires investment. Please share this article with others using the link below, do not cut & paste the article. See our Ts&Cs and Copyright Policy for more detail. Email ftsales.support@ft.com to buy additional rights.
http://www.ft.com/cms/s/0/9ee4a9ec-3875-11e1-9f07-00144feabdc0.html#ixzz1j5uArK4N

Igual tuve que cortar y pegar, para que sea legible. Aclaro que los derechos son del FT y no pretendo mensocabar a este venerable diario (lejos, por masacre, el mejor del mundo) sino que difundir esta importante columna editorial.

No play on words
In its inception, the word change in the history curriculum for Chilean schools – from military “dictatorship” to “régime” for the period of general Augusto Pinochet’s violent rule – was part provocation, part slip-up. In its effect, it reflects that while Chile is an economic athlete, it remains a political cripple. So does its government.

Whoever in the education ministry had the bright idea of sanitising language to describe one of the more murderous governments of an era stiff with competition in political violence, it did not come sanctioned from the highest echelons of governments. The hapless minister for education, the technocrat Harald Beyer, is only a week into his job. And Sebastián Piñera, the businessman-turned-president, is an economic liberal who is unexcited by ideology. That is why his election two years ago brought an opportunity to mend the rift that still splits Chile after nearly 25 years of democracy and why his failure to do so is so disappointing.

Polarisation into left and right has persisted through truth commissions and high and steady economic growth; indeed it has grown more acute under Mr Piñera. Student protests recur annually in Chile, but last year’s were bigger in scale and harsher in tone than anything seen in a long time. The immediate cause is legitimate frustration with a heavily private education system that costs much and yields too little quality. But having a right-wing government in power has also whetted protesters’ appetite for confrontation, while that government’s tin-eared response to demands backed by a large majority has hardened fronts further.

In such an environment, a word change that can only be seen as an attempt to rehabilitate Pinochet throws fuel on the fire. It also exposes Mr Piñera. Not only has he let his lack of ideology become a political blind spot instead of turning it into a political resource. Even on plain managerial grounds, the president looks ever less in control of his own government.

To be fair, Mr Piñera was always hostage to the Independent Democrat Union, the irreconcilably conservative party that is the biggest in his coalition and muscles its way to more influence the lower the president’s approval rate falls.

But the greatest obstacle to political renewal in Chile are the institutions beaqueathed by the dictatorship, which congeal any serious reform effort in permanent deadlock. Mr Piñera has two years left of his non-renewable mandate: he should devote it to electoral reform. His country needs a statesman, not a lame duck manager.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Aborto terapéutico: Piñera no puede ni debe defraudar

El presidente Sebastián Piñera no tiene que ceder a las presiones ultraconservadoras, y debe abstenerse de usar el veto presidencial cuando se apruebe el aborto terapéutico
Presidente: no use el veto. No decepcione.

La tesis de que un país es mejor administrado con criterios de eficiencia y accountability fue algo conceptualizado por Chile Liberal hace ya varios años, cuando propusimos como utopía crear "Chile S.A." La "Nueva Forma de Gobernar" que instauró Sebastián Piñera —el candidato que apoyamos en segunda vuelta—, fue la respuesta del presidente a nuestra proposición.

Estábamos bastante seguros que Piñera sí lograría lo que el país necesitaba para recuperar la senda perdida en la década pasada: fuertes tasas de crecimiento y aumento del empleo, de modo que saliésemos de la recesión y entráramos firmes a la fase expansiva del ciclo. Estas dos tareas —no menores— prácticamente se han logrado, y si falla el gobierno será porque se dejó llevar por la demagogia y el populismo propugnado por algunos de la Confech y los variopintos agitadores sindicales que hacen nata en estos días, y pretenden hacernos gastar dinero justo ahora que el mundo se prepara para entrar en una desaceleración internacional, sino una depresión. La recesión anterior la capeamos porque el ex ministro Velasco no aceptó gastar los excedentes del cobre, como exigían los estudiantes, y guardó en el chanchito los recursos para cuando viniesen las vacas flacas. Vino la crisis y los planes de estímulo se financiaron con el chanchito: la economía chilena fue reconocida como una de las mejor administradas del mundo. Es cosa de Piñera ahora decidir si rompe el chanchito y lanza al país al absimo como lo hizo Frei Ruiz-Tagle en la crisis asiática de 1998. Pero la idea general es que Piñera ha cumplido en lo económico, e incluso ha cumplido en lo político impulsando varias reformas (ley de primarias, voto voluntario, etc), incluso ha mencionado la eliminación del binominal, algo que fue de plano rechazado por el conservadurismo exaltado.

No es en lo económico o lo político donde teníamos resquemores sobre Piñera, sino en lo social. Las dos condiciones que estableció nuestro sitio para hacer digerible la candidatura de Piñera fueron matrimonio homosexual y aborto. Éstos marcarían realmente la diferencia y mostrarían un Piñera centrista y moderado (su ADN es centrista y moderado) que toma distancia de los elementos recalcitrantes de su sector. Para la unión civil costó muchísimo enviar el proyecto AVP, pero Piñera ejerció liderazgo en su sector y privilegió el cumplimiento de las promesas al electorado por sobre las presiones indebidas de los caciques de los partidos políticos. El electorado no eligió a los jerarcas del Politburó de RN y la UDI, ni de ningún partido de la Concertación. El electorado elige a los presidentes de la república y éstos se deben, primero, a sus votantes, segundo a los partidos. Está bueno ya de que los Soviet Supremos de los partidos tengan las riendas del país.

Varias iniciativas se discuten actualmente en torno al aborto terapéutico. Chile, caso único en la OECD y sin parangón en el mundo civilizado, prohíbe el aborto bajo cualquier circunstancia. Mañosamente, permite a los médicos tomar cualquier medida para salvaguardar la salud de una mujer, excepto un aborto, pero quizás se puede hacer mojigatamente, quizás sí o quizás no, eso no está claro. Este hipócrita vacío legal fue obra de los Comandantes en jefe de las FFAA, grandes legisladores y eticistas de gran prestigio, quienes a pocas semanas de abandonar el poder, en 1990, prohibieron el aborto en todo caso, ya que por tara mental de Pinochet creían que los marxistas en la URSS practicaban el aborto como pasatiempo (y cuando una guaga nacía los rusos se la comían), entonces para evitar que marxistas como Patricio Aylwin convirtiesen a Chile en satélite de la URSS —ya el Plan Z en 1973 lo intentó— había que proscribir el aborto. Porque sí. Por el bien de Chile. Por los valores. Por la patria. Por nuestra Iglesia.

Sebastián Piñera debe nuevamente mostrar que donde manda capitán no manda marinero, y ceñirse a lo que él mismo nos dijo durante la campaña presidencial, porque independiente de lo que digan Carlos Larraín o Pedro Sabat a la prensa, la verdad es que no hemos escuchado de Piñera nada al respecto. Lo que sí escuchamos de Piñera durante la campaña, como se puede escuchar en el audio, fue lo siguiente:
Yo siempre he sido partidario de la píldora del día después porque sé que no es abortiva [aplausos] y por tanto tiene que estar disponible no solamente para las mujeres en las farmacias sino también en el servicio público.
El aborto terapéutico no es aborto. Cuando se aplica un protocolo médico para salvar la vida de una mujer y se pone en riesgo o incluso se pierde la vida de un hijo, nunca hubo intención de aborto, lo único que hubo fue la intención de salvar a una mujer. 

Preclara la postura de Sebastián Piñera. Ahora que habrá un debate en sala, la instancia que corresponde, vale decir por parte de los representantes soberanos del electorado, la política de Piñera debe ser "laissez faire, laissez passer". Presidente: deje que prospere el debate en el Congreso y absténgase de emplear el veto, por mucho que lo amenacen nuevamente. Le boicotearon la "Nueva Forma de Gobernar" debiendo aceptar populistas en el gobierno. Intentaron descarriar el AVP. Póngase firme con el aborto terapéutico, deje en claro que es la decisión de una instancia legítima, como lo es el Congreso Nacional.

El aborto terapéutico no es un tema "valórico" ni mucho menos, sino una cuestión altamente técnica que no admite vetos. Acá no corresponde entrar a distorsionar la voluntad soberana y la opinión técnica de los expertos en bioética y medicina, más aún cuando ya hay un compromiso adquirido con la ciudadanía y una postura clara establecida por el presidente, la cual fue no oponerse al aborto terapéutico.

domingo, 5 de junio de 2011

Un vote pour Christine Lagarde


Après l’arrestation controversée de Dominique Strauss-Kahn et sa démission, le FMI a besoin d’un directeur tout aussi compétent. Incontestablement, malgré sa conduite inadmissible, DSK a su diriger le FMI avec talent pendant la crise de la monnaie unique au sein de l’UE, le sauvetage difficile des pays périphériques, et la guerre des devises au niveau mondial. Qui pourrait le remplacer ? Logiquement, quelqu'un d’aussi capable.

En 2009, le prestigieux journal britannique Financial Times a nommé Mme Lagarde la meilleure ministre des Finances de la zone euro. Dans le cadre de son dernier remaniement ministériel, Nicolas Sarkozy n’a pas changé sa ministre star. Lagarde a eu le courage de dénoncer l’excédant commercial allemand comme un problème, pas une vertu. La cerise sur le gâteau : elle est parfaitement bilingue. La candidate la plus apte pour occuper le poste de directeur de FMI est, sans aucun doute, Christine Lagarde.

Bien sûr, tout le monde n’est pas d’accord avec moi, comme par exemple l’hebdomadaire libéral The Economist. Selon ce magazine, un candidat européen ne serait pas le plus approprié pour les européens eux-mêmes. Aujourd’hui la crise que connait l’Union Européenne est uniquement la faute des européens. On peut alors se poser la question : un autre candidat, non européen, pourrait-il avoir plus de connaissance sur l’Europe que l’une des ministres la plus expérimentée de l’UE ? Peu probable. Autrefois les pays pauvres et mal gérés étaient ceux qui appellaient le FMI à la rescousse. Aujourd’hui c’est au tour de l’Europe d’ appeler à la rescousse, et s’il existe une personne aussi apte que Lagarde pour être à la tête du Fond, ce serait une vrai folie de ne pas la nommer.

Il y a aussi une autre objection, qui vient des pays émergents. A présent ils exigent que l’un d’eux occupe le poste. Malgré quelques bonnes candidatures, notamment le mexicain Agustin Cartsens mais aussi les fonctionnaires actuels du FMI comme l’israélien Stanley Fischer et le singapourien Tharman Shanmugaratnam, ceux-ci n’ont pas les talents de communication de Mme Lagarde. Les nouvelles économiques ne sont plus relayées au second plan mais font la une des journaux, cette tendance souligne le besoin d’une personne avec le talent extraordinaire de Lagarde pour les expliquer aux européens. D’ailleurs, au niveau économique et politique, les pays émergents ont encore beaucoup de chemin à faire.

D’accord, le talon d’Achille de Lagarde est son manque de connaissance technique, parce qu’elle n’est pas une économiste. Mais le FMI en a trop ! Son expérience en tant que ministre des Finances est un atout majeur pour diriger le FMI.

Malgré la possibilité d'une enquête judiciaire dans le cadre de l’Affaire Tapie, où elle est soupçonnée d’avoir abusé son autorité, il est évident que la candidature de Christine Lagarde est la meilleure. Si ce site Web avait le droit de voter, nous voterions sans réserve pour la ministre Française. Nous recommandons au gouvernement de Sebastián Piñera d’en faire de même.

Maricón el que no apoya a su propio gobierno

El ultraconservador partido UDI dejó de ser un dolor de cabeza para Piñera, se convierte en fuente de ingobernabilidad


Nuestro sitio solicitó a quienes trabajan con Piñera "que se hagan cargo del buque y por lo menos dejen a Piñera descansar por completo unos dos o tres días". ¿Qué podría ocurrir mientras el hiperkinético presidente chileno se tomaba unos necesarios días de descanso? Pues nada sino que el partido ultraconservador UDI, a propósito del proyecto de unión civil (que incluiría parejas homosexuales), ha hecho una real mariconada: enviar una ridícula carta a la prensa donde le quitan el piso al presidente, justo en momentos que se conocen los resultados de la encuesta Adimark, que revela una espectacular caída en la aprobación y aumento de rechazo al gobierno. Piñera apenas aterrice en Santiago irá directamente a una reunión con el comité político para estudiar la crisis de gobierno que ha desatado la UDI.

Es necesario entender la génesis de la UDI, y de cómo y porqué movimientos extremistas análogos, como Hezbolá o Hamas, llegan al poder. Siempre es bajo el alero de una dictadura polarizante y asesina, en medio del odio, y siempre ponen el énfasis en un su carácter confesional; recurren a la violencia, y cuando no, son apologistas de la violencia política.

En Chile bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, durante la década 60, se implantaron amplios programas de control de la natalidad, que en la década 80 surtieron enorme efecto en la mejora del capital humano (por demasiado tiempo se ha creído que Chile mejoró gracias a las políticas económicas de Pinochet, esto es falso). Ninguna de esas medidas se podrían haber implantado hoy, recordemos el escándalo nacional que generó hace pocos años el anticonceptivo de emergencia. ¿Por qué el anticonceptivo de emergencia, en el siglo 21, desata pasiones, y el antinconceptivo normal en los 60 se tomó con toda naturalidad? Porque desde la década 70 un grupo de exaltados ultramontanos lograron llegar al poder como asesores de Pinochet —el peor criminal del que tenemos memoria— sin mediar el filtro democrático, o sea, sin que nadie los elija el destino logró situar ahí unos pocos, y llegaron a escribir una Constitución que instaura una dictadura con apariencia democrática, y defendieron a rajatabla las masacres contra civiles, así como argumentaron a favor de exiliar, relegar, ejecutar, torturar, descuartizar, robar a dos manos, y, más encima, defendieron la palabra de Dios. Nadie eligió a estos sujetos, insisto, y no existían antes del Golpe (1973). Pero no obstante, cuando volvió la democracia, ahí estaban, y mientras RN es más o menos la continuación del antiguo Partido Nacional, la UDI es un elemento extraño, pero ya enquistado en la vida política gracias a un obsceno sistema político que les asegura escaños. (Baste recordar que con el 24% de los votos, la UDI logra un 33% de escaños, efectivamente convirtiéndose en la mayor bancada.)

Este partido fue fundado por un oscuro ideólogo, un tipo que ya cuando era estudiante universitario tenía la mentalidad de un viejo español franquista de 80 años. Si hay algo que sorprende en Jaime Guzmán fue que desde su juventud hasta el día en que cayó sus principios no cambiaron un àpice. Si se dan cuenta, así con los conservadores, gente que cuando es joven, es vieja.

Ahora resulta que el país no puede concentrarse en la lucha aún pendiente contra la pobreza, el mejoramiento de la educación y el abastecimiento energético, aparte de la productividad, el crecimiento y  el superávit fiscal (todos temas que preocupan a Piñera, aunque el último parece que no tanto), porque los ultramontanos son capaces de amenazar con un autogolpe y se esmeran por aportillar el gobierno de Sebastián Piñera, y todo porque éste, ante la insistencia de Chile Liberal antes del Discurso del 21 de mayo, se ha comprometido a enviar un proyecto de ley de unión civil similar al que antes propuso Andrés Allamand, proyecto que goza de amplia popularidad en el electorado y en los parlamentarios de RN. La UDI se ha manifestado en contra. El gobierno desea entonces coordinar la aprobación con la Concertación, pero la UDI se opone, y desea que sólo se discuta con ellos, a pesar que sabemos que se van a oponer. La UDI, como hemos visto, ha amenazado a Piñera con una "guerra civil", como lo han dicho ellos mismos.

Sospechamos en Chile Liberal que esto es más que la propia inexperiencia de la Alianza o desaveniencias propias de una coalición en rodaje, recordemos no ha gobernado jamás. El asunto es que este bloque político contiene elementos ingobernables, fanáticos que desestabilizan el país, y que de hecho, se han convertido en la Oposición a Piñera, mientras la Concertación sigue durmiendo la siesta.

Sebastián Piñera sí desea lograr una buena gestión. Nos consta. Ha aprendido de los errores. Ahora desea enmendar el rumbo, de hecho, tiene la capacidad para hacerlo. A Piñera ya no le basta con haber sido presidente, ahora su ambición le conmina a querer ser recordado como un gran presidente, quiere ser contado entre los grandes próceres de Chile, situándose al lado de su ídolo, Frei Montalva. La única forma de lograrlo es restableciendo el orden en el paisaje político de la derecha, trayéndola al centro. 

Una de las tareas que le asignamos a Piñera fue la de reformar a su sector. La única forma de lograrlo a esta altura es encontrando una forma creativa y discreta para que la UDI, ese quiste que apareció en los 80, sea extirpado y muera una muerte natural, así como ya le ocurrió al Partido Comunista (QEPD). La Concertación lo hizo, dejando obsoletas la revolución armada, la subversión, el sindicalismo desbandado, el socialismo real, y proponiendo la socialdemocracia tipo Lagos-Bachelet. ¿Puede ahora Piñera sanear su sector (y a la política chilena toda) dejando a los ultramontanos, ultraconservadores, nacional-católicos, autoritarios y nostálgicos de Pinochet  en el pasado, y proponernos de verdad una "Nueva Derecha"?

jueves, 26 de mayo de 2011

Discurso 21 de mayo: El Estado según Piñera

En vez de amenazar con castigos, es más eficaz premiar a los padres por educar a sus hijos

Chanchi me vio con cara de preocupado mientras veía el Mensaje por www.emol.com. Ella partió a la cocina a hacerse un café y me trajo uno a mí también. Al acercarse a mí vio la imagen de Piñera en la pantalla. "Oh la la" —dijo— "...se ve bien demacrado...", fue más o menos lo que dijo. Se acercó más y observó brevemente. "Ya lo han interrumpido como cuatro veces", le conté. "Pobre, se ve super mal", contestó. Claro, es que la última vez que Chanchi vio a Piñera fue para el rescate de los mineros, cuando el presidente irradiaba una sonrisa incontenible, exhibiendo su dentadura blanqueada para la ocasión, cuyos destellos sólo fueron sorteados por los mineros gracias a los lentes oscuros. La epopeya se vivió hace pocos meses, pero en términos políticos, fue otra era. Piñera, el único loco que creyó que los 33 de Atacamana podían ser rescatados, veía su carácter intrépido y sus habilidades de gestión ovacionadas por el mundo entero. En cambio el sábado pasado, por la pantalla de mi computador, el hombre era otro, tenso, interrumpido por hecklers o aplaudido importunamente, preocupado porque afuera del horrible Hospital-Congreso las manifestaciones descargaban ahora repudio contra el otrora salvador de los mineros. Su popularidad de ha desplomado, y su alocución fue con un presidente contra las cuerdas. Piñera continuó su extenuante fin de semana defendiendo su discurso mediante entrevistas a los medios, en que ya sus ojeras parecen sacos de papa: está a un paso de convertirse en Longueira. El presidente se merece unas vacaciones y en estos momentos me dicen que anda paseando por París y después se irá a la costa italiana a soltar tensiones. Merecidas vacaciones, sin duda.

No obstante, desde la Vielle Lumière, con un Piñera que se lució ante el foro de la OECD, Chile Liberal continúa escudriñando las palabras del controversial último Mensaje. Y hay mucho paño que cortar. Queremos detenernos en un punto que nuestro sitio ya lanzó como propuesta en Twitter y que el gobierno de Piñera ha adoptado: pagar a los más desposeídos para que eduquen a sus hijos. Bajo el ítem 6, Pobreza, Piñera dio cuenta de una inciativa extraordinariamente interesante y que vale la pena analizar a fondo:

(...) hemos puesto en marcha una nueva política: el Ingreso Ético Familiar, [que] lejos de ser un programa asistencialista, potencia las capacidades de las propias familias para superar su condición de pobreza.
          No se trata de un bono ocasional ni de un regalo. Es algo mucho más profundo: un pacto, una alianza con esas 130 mil familias, o 500 mil personas, que viven en situación de pobreza extrema.
          En esta primera etapa, estas familias están recibiendo del Estado en promedio 38 mil 500 pesos al mes, lo que unido a sus ingresos propios y otras ayudas estatales, les permitirá alcanzar un ingreso mensual promedio de 180 mil pesos, cifra que debemos incrementar en el futuro. Pero las familias también deberán asumir compromisos, simples pero significativos. Por ejemplo, que sus hijos tengan una asistencia mínima de 85 por ciento a sus escuelas, que sus controles de salud y vacunación estén al día y que quienes estén en edad de trabajar, trabajen, se capaciten, o busquen empleo. De este modo, toda familia que quiera ayudarse a sí misma tendrá un gobierno y un país acompañándola y apoyándola.
La idea anterior es por su propia naturaleza diametralmente opuesta a los instintos y principios que promueve este sitio: abolir el paternalismo estatal, erradicar el clientelismo, terminar con la mendicidad de los pobres hacia el Estado, controlar los gastos del gobierno. No obstante, no podemos negar que Chile vive una realidad durísima, que además yace en el centro de la mission statement de Piñera (su equipo comunicacional debe repetirlo como mantra), y es la necesidad de eliminar los bolsones recalcitrantes de pobreza dura, esa destitución que se ha heredado por generaciones y que no hemos podido desenraizar. La clave es por supuesto iluminar con educación, para redargüir a los afectados de su condición, y lograr que salgan por convencimiento propio de su condición, ya que con dádivas del gobierno jamás los pobres podrán mejorar (ni el Estado dejará de succionar recursos). Por un lado, debemos estar conscientes que lo que comienza como dádiva luego degenera en "derecho social" inalienable, y por otro, los agentes estatales profitan de la pobreza ya que el asistencialismo se enquista en el aparato estatal y comienza a nutrirse de propia a existencia de pobres para seguir parasitando y existiendo, reciclando el problema.

Pero lo anterior puede ser disputado ya que, como en todo, hay excepciones. La pobreza dura es en sí inherentemente excepcional. Este sitio hace tiempo lanzó la idea en Twitter de emular el programa brasileño "Bolsa Familia", uno de los grandes logros del ex presidente Lula, y que ahora lo imita Piñera. La ides es endemoniadamente simple: pagarle a los padres para que eduquen a sus hijos y para que los lleven a controles de salud. El resultado en Brasil es que mejoró la escolaridad ostensiblemente, y también la condición física de los niños. Ambos factores, salud y escolaridad, redundan en un mejor capital humano y una más expedita inserción al mercado laboral, lo que a su vez se trduce en mejoras de productividad y, consecuentemente, reducción de la pobreza. El concepto de "Bolsa Familia" ha sido detalladamente estudiado y documentado por el Banco Mundial entre otros organismos, y es emulado en muchos países.

Desde luego que pagarle a los padres es más eficaz que obligarlos a hacer algo por miedo al castigo. Los pagos han sido muy menores, pero sus resultados son de gran impacto. Hace poco vimos un alcalde amenazando con cárcel a los padres que no supervisan la escolaridad de sus hijos lo que constituye una soberana estupidez: es mejor incentivar que amenazar. Al final, toda política pública es una cuestión de incentivos.
Los estudiosos de Bolsa Familia incluso se dieron cuenta que aunque los pagos sean destinados a tonterías como zapatillas más bacanes, da lo mismo, porque la consecuencia última es que el niño se educa y su salud mejora. En las familias más pobres los padres o no tienen trabajo ni posibilidades de trabajar, o sus ingresos son ínfimos, y cualquier plan de empleo u otras medidas tardan décadas en lograr el efecto deseado, y es aquí donde este "ingreso ético familiar" se transforma en una importante fuente de ingresos, por lo que exigir que el niño vaya a la escuela y esmerarse por vacunarlo y mantener sus fichas de salud al día se vuelven prácticamente el trabajo de la familia. Y así es mucho más factible que los niños vayan al colegio y al consultorio .

Como decía antes, en condiciones normales Chile Liberal sería, en el mejor caso, escéptico ante un plan como éste, que en realidad se contradice con la ortodoxia liberal. Sin embargo, sus resultados demuestran que el pragmatismo debe preceder a la ortodoxia. Al final, el consecuencialismo que promueve este sitio no se ve afectado, por lo que nadie podría achacarnos contradicción alguna en nuestro apoyo a este importante anuncio de Piñera.

Cualquier proyecto de entrega de ayudas financieras sólo puede ser eficaz si es que se diseña a sabiendas que el Estado dadivoso y asistencialista está condenado al fracaso. Sebastián Piñera parece estar consciente, y esperamos que continúe así.

miércoles, 25 de mayo de 2011

HidroAysén: La ilegitimidad de una decisión correcta

Las protestas continuarán y está bien que así sea. Pero también debe continuar la construcción de represas en Patagonia

Una de las muchas anomalías del ultrapresidencialismo chileno es la enorme cantidad de gente que el presidente debe nombrar. En un país institucionalizado éstas cosas no ocurren. Por ejemplo, en el Reino Unido el gobierno no designa más de 200 cargos. En Chile, el presidente nombra más de mil. Aquí radica el principal problema de HidroAuysén, y es la falta de representatividad que siente el electorado hacia la institucionalidad que aprobó el mentado proyecto. Como si fuese poco, la desconfianza hacia los sectores autoritarios instalados en el poder son el detonante que inflama la animosidad aún más.

La Comisión de Evaluación Ambiental fue el organismo encargado de dirimir si se procedía con HidroAysén o no. El problema es que dicha comisión está conformada por designaciones ligadas al gobierno central, por lo que difícilmente pudo haber una deliberación ecuánime y diversa, y peor aún, el propio ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, los conminó a votar a favor. Al menos es encomiable la honestidad del ministro de hacer pública su presión y no mediante intimidantes llamdas telefónicas a los funcionarios. Pero esto no es consuelo.

La gente saldrá en masa a protestar nuevamente, sumando otra fecha más de inquietantes demostraciones ciudadanas. Decimos "inquietante" porque la idea es que existan los cauces institucionales para plasmar el sentir ciudadano. Si éstos no existen, la única forma de darle verdadera legitimidad a la decisión es volcándose como gamberros a las calles. Ojalá no fuese así.

En realidad, oponerse a HidroAysén es, como en muchas cosas, una mera excusa para ventilar la impotencia que producen otras situaciones. Tristes episodios como la torpe destitución de una intendenta cuyo nombre ya no recuerdo, hasta conflictos de interés entre personeros de gobierno provenientes del mundo privado, han sido la bencina que ha inflamado la controversia por HidroAysén.

En el caso puntual de las represas en Patagonia, Piñera es el blanco de las descargas ciudadanas, porque, primero, en el ultrapresidencialismo cuasi-absolutista actual el presidente nombra a los que toman las decisiones y por tanto detrás de todo está él, y segundo, porque en lo pintoresco de nuestro país Piñera tiene el poder de tomar su Blackberry y llamar a unos dos o tres números de los inversionistas de este proyecto (a quien Piñera tiene en su teléfono bajo "Amigos") y decir "oye, cancelemos esta cuestión que está quedano la cagada", y así ¡zas!, dicho y hecho. Ya ocurrió en Barrancones. Ahora la masa sale furiosa a exigir que se repita el espectáculo.

No obstante, a diferencia del episodio de Punta Choros, esta vez el proyecto debe continuar.

Piñera debe proceder con su propuesta "mesa de diálogo" (puta que nos gustan las mesas de diáogo a los chilenos) que ya lanzó el 21 de mayo y revestir de la muy necesaria legitimidad una posible nueva decisión. El equipo de gobierno debe estrenar sus habilidades comunicacionales que hasta ahora han sido inexistentes. No basta Ena Von Baer con chasquilla estilo Lady Gaga, hasta creyéndose estrella tipo Lady Gaga en alguna revista del corazón. Se necesita una vocería contundente, experta en el muñequeo político, con una retórica y oratoria que disipe la ira de quienes expresan su justificada preocupación ante la (supuesta) devastación de Patagonia. La familia Matte, cuyo clan es tan poderoso que en el caso del pedófilo Karadima logró doblegar a la justicia chilena, debe o salir de este proyecto, o redefinirse su participación. Los propios inversionistas deberán salir a la calle y explicar con claridad los beneficios del proyecto. ¿No podrán contratar un equipo de relaciones públicas mejorcito?

Sería preocupante que Piñera solucionase la crisis con un telefonazo a los amigos. Primero, porque sería una actitud completamente irresponsable respecto a nuestro abastecimiento energético. Segundo, porque sentaría un mal precedente: las protestas callejeras no deben dictar la pauta. Lo que se necesita, como dijimos, es abrir una instancia de debate que recoja las propuestas de expertos ecologistas y del sentir ciudadano.

La propia Concertación debe terminar el show. HidroAysén no es un proyecto gestado bajo Piñera, ni siquiera él determinó la institucionalidad que tomaría la decisión final. La Concertación lo sabe muy bien. El sector de Oposición ya ha sacado buen provecho político mermando la popularidad del Oficialismo, a pesar que el Oficialismo se autodestruye y no es necesario mucho esfuerzo en hundirlo más. Ahora la ex vocera de gobierno, la señora Tohá (por quien incluso tenemos en Chile Liberal depositadas algunas esperanzas presidenciales) debe ponerse seria y sacarse la chapita ridícula y reconocer que la Concertación habría aprobado igual este proyecto. Chile necesita energía y éste proyecto nos la entrega. No pueden seguir sacándose más provecho político de esta difícil situación. Esta es una naranja ya completamente exprimida, no hay más jugo que sacar.
Sebastián Piñera ha tenido en la víspera del Discurso del 21 de mayo un período muy, muy tenso. La ceremonia de alocución llegó a niveles de agresividad sólo vistos durante el arresto del Gorila, en 1999. Pero recordemos que ese sujeto despertaba las más feroces pasiones de los chilenos. La crispación actual sólo se justifica por la inmadurez de nuestra democracia: ni la Alianza sabe cómo gobernar, porque pasaron medio siglo lejos del poder, ni la Concertación sabe cómo hacer Oposición, porque su experiencia fue derrocando a un régimen corrupto, asesino, nepotista y totalitario, y no sabe cómo contrapesara un huevón más bien moderado como Piñera. O sea, ni Gobierno ni Oposición conocen su pega. Más encima, la institucionalidad es como el poto.

Las protestas ciudadanas son un síntoma de insatisfacción que rápidamente se volvió frustración. Lo que empezó como defensa del medio ambiente terminó como protesta ante un fraude: el país eligió a Piñera y terminó con los ultraconservadores, y con los más poderosos devastando el medio ambiente para amasar más fortuna.

El rito de iniciación
No obstante, Piñera no tiene nada que temer. Le ocurrió también a Michelle Bachelet con la crisis del Transantiago y la marcha de los pingüinos, cuando los estudiantes prácticamente paralizaron el país para exigir que el país se farrease los excedentes del cobre. Bachelet, en un acto de entereza, se negó. Su popularidad se desplomó y también todos sintieron que la bonachona compañera Michelle era un fraude. Pero cuando arreció la crisis financiera internacional, y luego el terremoto del 27-F, ninguno de los revoltosos le fue a dar las gracias por guardar los recursos en fondos soberanos que se utilizaron para financiar el paquete de reactivación económica, ni menos aún en los esfuerzos de reconstrucción.

En estos momentos Piñera ha pasado por su bautismo de fuego. Toda su vida quiso ser presidente, y ahora realmente debe estar sintiendo el pulso al cargo. Cuando en el Mensaje agradeció el apoyo de su familia, pudimos escuchar en su impostación de la voz no al empresario sagaz ni al político devenido en presidente, ni las palabras fríamente redactadas por su equipo, sino que fueron agradecimientos de un sujeto que ente sólo ha podido enfrentar su cargo apoyándose en alguien. No es fácil estar en los zapatos de Piñera en estos días.

Es hora de convocar a la mesa de diálogo y de actuar con sentido de país y pensar lateralmente para encontrar soluciones. Los pacos deben ir a mantner el orden, y actuar con criterio. El ministro del Imterior no puede ordenar disolver las protestas a lumazos ni con chorros del Guanaco ni gases tóxicos. Entendamos por favor que en democracia, la disidencia, la protesta se aplaude de pie, no se reprime. Ambos, gobierno y manifestantes, deben estar dispuestos a ceder, y la Concertación debe entrar al ruedo, para cooperar. Luego, se deben decidir las condiciones más ventajosas para que la construcción de HidroAysén prosiga.

domingo, 22 de mayo de 2011

Discurso 21 mayo: Refutación liberal

Sebastián Piñera ha hecho un esfuerzo honesto en rendir cuenta al país


El presidente ayer ha cumplido con su deber constitucional de entregar al país "La cuenta anual del presidente de la república de Chile", o simplemente el "Discurso del 21 de mayo". Aparte de nuestro comentario en vivo por Twitter, procedemos ahora a emitir ahora nuestra réplica.

Como dijimos ateriormente, nos gustaría formalizar el Apoyo y la Refutación por parte de las bancadas Oficialista y Opositora, respectivamente. Como Piñera alevosamente falló en cumplir con nuestra sencilla solicitud de cumplir con su propio compromiso de impulsar la unión civil homosexual, nos declaramos oficialmente de Oposición. No diremos que Piñera ha sido un embustero ni un traidor, sino ha claudicado ante las exigencias del sector ultraconservador que al final es el que le permite alimentar la maquinaria de gobierno. Ha sido la propia decisión del mandatario, quien ahora debe atenerse a las consecuencias de su acción. Por lo mismo, con toda transparencia, declaramos que si Piñera accede a los requerimientos conservadores entonces no puede contar con el apoyo liberal. De hecho, declaramos la "Nueva Derecha" oficialmente fenecida. Actualización, 22 mayo: Piñera acaba de anunciar que sí enviará un proyecto de ley Acuerdo de Vida en Común (AVC) que regula uniones de hecho, incluidas las parejas homosexuales. Elaboraremos más al respecto en un próximo artículo.
Vamos a empezar analizando la presentación general del discurso, y en los posteriores análisis seremos más granulares. 

La estructura del discurso fue correcta: en su introducción describió su visión de gobierno, lo que es muy importante ya que al parecer por primera vez nos señala con claridad cuál es su mission statement, respondiendo a una crítica constructiva de Chile Liberal (otros hicieron eco, le llamaron "el relato"). Después explicó los (supuestos) avances en la reconstrucción post-terremoto, y en seguida elaboró sobre cada uno de los siete puntos de su plan de gobierno (1 crecimiento, 2 empleo, 3 delincuencia, 4 educación, 5 salud, 6 pobreza y 7 democracia). Después prosiguió con temas variados, para rematar con dos reflexiones finales y un agradecimiento. El presidente declamó de manera enérgica queriendo  mostrar que cree en lo que dice, y fue sereno pero firme para lidiar con hecklers por un lado y, por otro, con actos inoportunos por parte de los propios congresistas. Gesticuló con ademanes correctos (no como Sarkozy), miró a la cámara y a los presentes gracias a astucias interesantes como nombrar los siete ejes de su gobierno al culminar aquella sección, con la cabeza levantada y mirando a los presentes ya que se los sabía de memoria. La gráfica de apoyo en la transmisión de TV fue atinada, casi à la Steve Jobs (como recomendamos) y permitió en cierta forma mitigar el cansancio natural propio de una extensa intervención (convengamos que rendir cuenta a un país no es tan excitante como presentar las nuevas funciones del iPad). Para sintetizar, su trabajo fue correcto en las formas y estructura.

En cuanto a los contenidos, empezaremos con un análisis de la parte inicial, la mission statement de Piñera, su visión de gobierno, su plan maestro develado al país (reconozcamos que, absurdamente, el año pasado debió rendir cuenta apenas dos meses de inaugurada su presidencia) y hagámoslo con una sesión de fisking, posible gracias a que el sitio de la presidencia ha publicado el texto íntegro. Al final, esperamos mostrar las debilidades y contradicciones de Piñera. Bajo el título "Nuestra misión", lo siguiente en negrilla es lo que pronunció Piñera, y en cursiva nuestro comentario:

Hace un año concurrí a este Congreso Pleno para convocar a las chilenas y chilenos a asumir una misión y abrazar una causa noble y factible: hacer de nuestra patria, antes que termine esta década, un país desarrollado y sin pobreza. [El eje central de su gobierno será, por tanto, el crecimiento. De hecho, éste es el mandato de Piñera para su cuatrienio: recuperar el crecimiento perdido en las administraciones anteriores, que pusieron el acento en el bienestar social lo que lógicamente redundó en desaceleración del crecimiento. Piñera más adelante volverá a destacar la lucha contra la pobreza. El primer y más espectacular ítem que menciona es el 7% de crecimiento] Este fue el sueño que nuestros padres y abuelos siempre acariciaron, pero nunca lograron. Y esta es la misión y deber de nuestra generación, la generación del Bicentenario [Piñera desea aparecer como un estadista, un hombre que mueve a una "generación" y no sólo a su sector, lo que está bien. Piñera no quiere ser divisorio. En su reflexión final volverá sobre este tema].

Los convoqué a que juntos construyéramos una sociedad de seguridades, oportunidades y valores para todos. [Acá insiste en la unidad y en la protección, queriendo alejarse del estigma de neoliberal que deja todo a las manos del mercado. Con esto presenta además como cuña su misión, la que desarrolla inmediatamente a continuación].

Una sociedad de seguridades significa una vida digna para todos los chilenos y chilenas y atenuar los temores que nos oprimen [Como ven, aquí define qué entiende por "seguridades"; se refiere a un mínimo de "beneficios sociales" de carácter universal, como indica a continuación]. Para ello necesitamos una red de protección fuerte y siempre disponible para acogerlos. Pero no una telaraña que los atrape en una dependencia permanente. Los chilenos nos alegramos mucho más cuando una persona logra superar la red de protección que cuando debe ingresar a ella [Piñera parece tener sus instintos bien ubicados. Sabe que una sociedad de bienestar comienza centrífugamente a consumir recursos y termina por asfixiar el crecimiento, el cual, a su vez, es lo que permite financiar una sociedad del bienestar. Una sociedad de bienestar es autodestructiva, y para graficarlo Piñera emplea la metáfora de la "telaraña". Bien por Piñera que no muestra la sociedad de bienestar como la coronación de la evolución social, sino como una especie de mal necesario a la cual algunos deben recurrir en circunstancias indeseables].

Una sociedad de oportunidades significa que todos los chilenos tengamos la posibilidad de realizarnos como personas y desarrollar en plenitud los talentos que Dios nos dio. Para ello debemos mejorar la educación, crear empleos y potenciar las fuerzas de la innovación y el emprendimiento [Como lo ha dicho él en varias oportunidades, en la educación radica la clave de la movilidad social y la meritocracia. Esto ocupa un lugar prominente en la misión de Piñera. La mención a "Dios" completamente fuera de lugar].

Una sociedad de valores es una sociedad donde reine la libertad, la justicia y la fraternidad y donde valores esenciales, como la vida, la familia, los derechos humanos y la protección del medio ambiente, sean siempre respetados [Piñera exhibe bastante moderación al no querer favorecer ni la libertad ni la igualdad, inteligentemente evitando "igualdad", empleando "justicia". Y tal como lo hicieron en Francia, soluciona el conflicto entre libertad versus igualdad añadiendo un tercer componente: la "fraternidad"].

Esta es la patria que juntos estamos construyendo [Una vez más apela a la unidad y evita mostrar personalismo o protagonismo en su gestión, sino invita a que sea un esfuerzo conjunto].
***

El mensaje de este año está mucho mejor estructurado, más acotado y precisado que el del año pasado, cuando Piñera repasó muy someramente sus objetivos y en realidad los esbozó con poca claridad. Cotejen con la declaración de apertura de la cuenta 2010, a continuación:

(...) antes que esta década concluya, Chile habrá alcanzado el desarrollo y superado la pobreza.
Un desarrollo integral, que traerá oportunidades de progreso material y espiritual para todos sus hijos, como nuestra patria no ha conocido jamás.
Ese fue mi principal compromiso como candidato y será mi mayor motivación como Presidente.
Todos sabemos que se trata de una meta ambiciosa y exigente. Y que el camino a las altas cumbres siempre es arduo y dificultoso. Pero sabemos también que, con unidad nacional, el aporte de todos y la ayuda de Dios, seremos capaces de cumplirla.
Durante los próximos cuatro años, nuestro gobierno va a promover y el Congreso deberá debatir y pronunciarse sobre los temas más trascendentes para el futuro de Chile.
Porque las decisiones que en el Congreso se adopten o dejen de adoptarse, definirán, para bien o para mal, el país en que vivirá no sólo nuestra generación, la generación del Bicentenario, sino también la de nuestros hijos y las chilenas y chilenos que están por venir.
Es verdad. De acuerdo a nuestra Constitución, el deber de dar cuenta al país del estado de la Nación, cada 21 de mayo, corresponde al Presidente de la República. Pero la responsabilidad de construir un país mejor compromete a todos, y especialmente, a quienes estamos hoy reunidos en este Congreso Nacional. Porque el Presidente y el Congreso son aliados, y no rivales, en la causa de traer progreso y bienestar para Chile y los chilenos.
Inspirado en esta convicción, nuestro gobierno hará todos los esfuerzos necesarios para crear un clima de unidad y colaboración y buscar diálogos y acuerdos fecundos, en todas las áreas de interés nacional.
Queridos compatriotas, han transcurrido 10 semanas desde que asumí la Presidencia de la República. Al dirigirme al Congreso Pleno, en mi primer mensaje a la Nación, no vengo a ofrecer reposo ni sosiego, sino entrega y sacrificio, futuro y esperanza.

Es responsabilidad del equipo comunicacional de Piñera ahora el profundizar mejor el mission statement, el relato, que lentamente comienza a cuajar. El problema de Piñera fue ser reactivo y no proactivo. No está demás decir que las fallas comunicaciones de Piñera no han sido pocas. Errores ha cometido él mismo, y su equipo, empezando por la vocera de gobierno. Todos, en conjunto, dejan bastante que desear, pero esto es normal ya que con más de cinco décadas sin gobernar es natural que la derecha no posea la experiencia.

Cabe destacar algo preocupante: no hay referencia sufciente a austeridad por parte del gobierno, sólo gasto. La lucha contra la burocracia se menciona ya cuando el discurso entra a tierra derecha. Es primordial para nuestro país el mantener las cuentas en orden ya que estamos recién emergiendo de una crisis que significó entregar el mando a Piñera con un déficit cíclico. De no actuar a tiempo, éste degenerará en un déficit estructural.

Finalmente, podemos decir que el primer salvo de Piñera en este discurso ha reafirmado su natural espíritu de la moderación y reafirma un cambio de énfasis, sin dar un brusco golpe de timón respecto a la obra de la Concertación. Piñera no se exasperó ante las constantes interrupciones que sufrió por parte de hecklers en la galería e incluso demostraciones de los parlamentarios, lo que no significa otra cosa sino algo que, al ver las maniobras ultraconservadoras que boicotearon la mención a la unión civil gay, nos recuerdan a Allende: el presidente es un moderado pero que cuenta con el inquietante apoyo de un grupo de fanáticos, lo que despierta feroces pasiones en sus opositores, haciendo tambalear al país. La bestialidad de las últimas protestas es un síntoma que merece atención.

viernes, 8 de abril de 2011

Piñera al abordaje del aborto y el matrimonio gay

En el próximo discurso del 21 de mayo Piñera debe responder no sólo a sus promesas de campaña, sino a las expectativas que despertó en sus votantes
¡Al abordaje muchachos!
Nuestro sitio se arriesgó cuando invitamos, hace un par de años, a darle crédito al candidato Sebastián Piñera, y luego consideramos necesario votar por él en segunda vuelta porque, uno, la Concertación estaba exangüe y cumplió un ciclo, y dos, porque Piñera prometía una moderación centrista alejada de los conservadores ultramontanos de la UDI (sus "aliados"). En su campaña nos mostró dos jóvenes homosexuales, y nos ha dicho que él en lo personal se opone al aborto (lo que es razonable), pero esto no impide que se termine de una vez con la penalización del aborto en todo momento.

El país avanza hacia el crecimiento económico y exhibe indicadores saludables. De alcanzar un 6% anual lógicamente se crearán puestos de trabajo, si bien consideramos de tonto creer que tendremos un millón de nuevos empleos. Digamos que fue uno de los muchos exabruptos del actual mandatario el ser tan categórico en cuanto a cifras, pero lo tomamos en sentido metafísico. Interesante además la guerra frontal que el gobierno le ha declarado a la ineficiencia y el despilfarro, y elogiable el intento por reducir los trámites de iniciación de actividades a 1 día (al nivel de Nueva Zelandia, país paradigmático para Chile).

Pero el crecimiento y la prosperidad llega a un punto muerto cuando no va acompañada de reformas sociales, y acá es donde aún Chile exhibe falencias.

En la campaña electoral todos vimos a Sebastián Piñera al lado de dos jóvenes homosexuales (foto abajo), lo que interpretamos como el deseo del mandatario de abordar esta materia, hasta hace muy poco considerada tabú. Lo que Chile Liberal sostiene es que el tema deben zanjarlo quienes están en edad de casarse, y no es necesario ser adivino para notar que el matrimonio igualitario —que no discrimine entre hetero u homosexual— es un concepto añorado en este grupo etáreo, es decir, si los más jóvenes son quienes desean casarse y son quienes contraerán matrimonio, es a ellos a quienes corresponde en primer término dirimir el asunto. ¿Por qué la nueva generación, que no tuvo ni culpa en el descalabro de 1973 ni en la pobreza heredada en 1990, debe más encima someterse a las reglas moralistas de la agotada generación anterior? Es hora de reclamar por el fin del absolutismo moral, paradójicamente vociferado por la institución más escandalosamente inmoral que conocemos, y empezar luego a legislar en el Parlamento sobre el matrimonio homosexual.

Piñera, ¿y... ? ¿En qué quedamos?

Sebastián Piñera ya tuvo un año para instalarse en el gobierno y es este el momento de comenzar a pronunciarse sobre este tema, y debe hacerlo ahora, en el discurso del 21 de mayo, que fija la agenda para el período legislativo ordinario.

El segundo tema que planteamos es el aborto. Ya hemos visto la debilidad del sector pro-vida que considera un continuo ininterrumpible "desde la concepción hasta la "muerte natural". Si así fuese, en casos en que la madre está en riesgo vital y es imprescindible un aborto, resulta que los más recalcitrantes insisten en que la mujer deba morir, lo que es aberrante, pero la mayoría piensa que causarle indirectamente la muerte al feto no constituye un "aborto": un mero juego semántico. La necesidad de reinstalar el aborto terapéutico se ha visto asfixiada simplemente porque el mismo sector pro-vida sabe que tácitamente está reconociendo que hay momentos en que debe destruirse el feto, lo que al final abre la puerta al aborto a voluntad.

La postura de Chile Liberal es clara: médicos, eticistas y juristas deben establecer el momento en que el feto ya es viable por sí mismo, y hasta ese momento el aborto queda como decisión que compete a la mujer y que ella debe decidir a conciencia en su fuero interno. Tal decisión personal no admite penalización, justamente por ser una cuestión de conciencia. Los mismos inmorales de siempre deben mejor preocuparse de sus propios asuntos y dejar que la gente por sí misma aprenda a decidir.

Por supuesto que cuando Piñera plantee estos dos temas lo más seguro es que sus "aliados" le volverán la espalda, pero el presidente no tiene nada que temer porque él ganó las elecciones a pesar de ellos, no gracias a ellos. Lo concreto es que al final se impondrá, como siempre, la lógica, y el país recordará a Piñera como un gran reformista que supo recoger el sentir nacional y actuó acorde a ello, como un servidor público, no como un santón moralista que le dice al resto lo que se puede y lo que no se puede hacer.

Confiamos en que este 21 de mayo el país verá a un presidente que ha aprendido las lecciones y que está dispuesto a garantizar las libertades individuales, empezado por devolver a las mujeres la capacidad de decidir algo tan básico como cuándo terminar su embarazo, o dejando que la gente forme los matrimonios que estima conveniente. Ambos serán señales inequívocas de que el país marcha firme hacia el el progreso material y ético, y un gobierno con tal visión merecerá nuestro apoyo.

viernes, 11 de marzo de 2011

Un Kaizen al gobierno de Piñera

Un año ha transcurrido desde que Sebastián Piñera asumiese el mando de la nación. Nuestro veredicto: el gobierno de Piñera ha sido "reguleque", le ponemos un 4,5

Comenzó bien, o relativamente bien, considerando que la derecha no ha gobernado Chile por medio siglo. Prometió reactivación económica, crecimiento, generación de empleos, lucha frontal contra la corrupción y la delincuencia. Esperábamos una "nueva derecha", democrática y con un mínimo de enjundia intelectual. Las cifras se ven buenas, por lo que no podemos reprobarlo. Pero incluso considerando que todo gobierno comienza con una luna de miel y luego la realidad cotidiana destruye la magia inicial, la verdad es que la baja popularidad de Piñera, y el alto rechazo a su gestión, amerita cambios y mejoras.

La filosofía del mejoramiento continuo en la industria y la gestión empresarial es algo que los japoneses conocen muy bien, y le llaman "Kaizen". Cuando en una empresa se realiza un Kaizen es porque algo anduvo mal, y como sabemos, desde el CEO hasta los trabajadores de bodega deben repensar sus procesos, proponer mejoras, y luego de un tiempo, evaluar los resultados y volver a encontrar más áreas de mejoramiento. Como indica Wikipedia, el Kaizen es...

un proceso diario, cuyo propósito va más allá de un simple aumento de productividad. Es además un proceso que, cuando se ejecuta correctamente, humaniza el trabajo, elimina el aniquilador trabajo de sobretiempo ("muri"), y le enseña a la gente cómo llevar a cabo experimentos en sus propias labores usando el método científico para detectar y eliminar ineficiencias.

Lo que Chile Liberal sostiene es que Piñera debe congregar a todo su personal y llevar a cabo un Kaizen para entender la causa de su baja popularidad, a pesar de ser un gobierno relativamente bueno.

Los cambios son, al menos para nuestro sitio, evidentes. Piñera ha caído en el "muri". El presidente se jacta de trabajar 15 horas diarias, y durante los primeros meses, sus ministros se ufanaban  de trabajar hasta altas horas de la noche. Esto está bien por un tiempo pero a la larga es insostenible ya que el principio de los rendimientos decrecientes termina por afectar la productividad: mientras más se trabaja, menos se rinde, y para suplir las falencias, se tiende a trabajar mucho más, rindiendo aún mucho menos.

Piñera debe comenzar por establecer cuál es su misión de gobierno ("mission statment"). Piñera es como un director de orquesta que toma la batuta pero no tiene partitura. En realidad, por aquí debieron haber empezado hace un año, no ahora, pero en fin. El problema de Piñera es netamente de percepción. La gente "cree" cosas de él, cualquier cosa es creíble sobre su gobierno, porque en realidad nadie sabe para qué chucha quiso ser presidente. ¿Para ganar más plata (como lo ha hecho)? ¿Para darse un gustito de millonario excéntrico? ¿Para joder la pita? ¿Porque tiene vocación de servicio? Nadie lo sabe exactamente, ni siquiera él mismo, por lo que el electorado especula.

El siguiente paso es entender que su gobierno se desgasta prematuramente  producto de la omnipresencia del presidente, quien da la impesión de caer en el micromanagement, no potenciando a quienes reportan a él, y más aún, pasando por encima del propio equipo, estando aquí, allá, en todos lados, y con demasiada frecuencia, hablando puras huevadas como testimonian sus ya incontables Piñericosas. Los chascarros de Piñera no son graciosos: demuestran falta de prolijidad en los dscursos, cero discernimiento en elegir a su equipo de "speech writers", improvisación contraproducente, y en general termina por reafirmar la percepción de que su gobierno es penca. No veo el chiste en que mueran 300 personas y el presidente se refiere al "marepoto".

Con no poca decepción Chile Liberal estima que Piñera no ha sabido formar equipos de trabajo, su asignación de tareas es atarantada, su presencia termina por ser molesta, lo que lo lleva a cometer errores garrafales como no echar cagando a las muñecas Rysselberghe y Ossandón, mostrando incoherencia, ya que con viento fresco echó a Otero. ¿Cuál es el hilo conductor de las políticas de gobierno? Insisto, Piñera necesita un mission statement.

Los propios conflictos de interés en sus funcionarios del mundo privado son bochornosos, y lejos de traer la expriencia del mundo privado, parecen sólo un averno de codiciosos mercachifles que buscan ahora mamar ellos del Estado, después que la Concerta les negase la teta.

Nos gustaba de Piñera que daría un cariz ejecutivo a su administración, dándole una impronta de celeridad y acción. Pintorescos funcionarios de gobierno, presión indebida de los partidos que "lo apoyan", chascarros internacionales, omnipresencia fatigante, conflictos de interés, etcétera, todo esto redunda en que el gobierno esté —para este sitio— en el cuatrito y no en un 5,5, que quizás podríamos haberle otorgado.

Para encontrar el hilo conductor que necesita, Piñera debe comenzar a captar qué le dicen las encuestas, y esto es nada más que demandas por una derecha más comprometida con el fortalecimiento de la clase media, la exaltación del emprendimiento y el respeto a la individualidad y los derechos civiles, en desmedro del cartucherío ultramontano, el secuestro del Estado por parte de una oligarquía (recordemos que la Concertación le chupó el pico a los empresarios) y dejando atrás los resabios fascistoides de la derecha que, a regañadientes, lo mastica pero no lo traga.

Hasta ahora Piñera se mantiene a flote gracias a una Oposición aún exangüe. Por mientras, debe continuar explorando los territorios que por 20 años fueron dominio exclusivo de la Concertación, como temas medioambientales y sociales, y darle un giro propio, aprovechando la propia raíz moderada de Piñera (insisto en creer que Piñera es menos facho de lo que la ultra-izquierda cree). Esto significa abordar: mayor flexibilidad laboral, más medidas a favor de la productividad, menos burocracia, más respeto a las libertades civiles.

Con más pensamiento lateral apuntando hacia una filosofía del mejoramiento continuo, Piñera debiese estar listo para inaugurar el próximo período ordinario el 21 de mayo presentándonos medidas que todos esperamos, como el matrimonio homosexual, el aborto terapéutico, seguir eliminando barreras a la creación de empresas, flexibilidad laboral, y un asistencialismo moderado. Por otro lado, menos populismo, menos chambonadas, y menos omnipresencia. Ahora Piñera, a trabajar.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Reingeniería política: Sebastián Piñera recoge el guante



La administración de Piñera comienza la tarea pendiente de modernizar a su sector

En la evaluación que Chile Liberal hizo de la gestión de Piñera en su etapa de instalación y arranque, planteamos al gobierno la siguiente crítica constructiva:

Al mandatario aún le falta reformar a su sector político, el cual aún evidencia elementos retrógrados.

Lo anterior ya lo pusimos de relieve durante la campaña presidencial, y finalmente ahora vemos una aproximación más concreta. Sebastián Piñera ha acusado recibo de nuestra petición y ha invitado a palacio a uno de los más renombrados intelectuales públicos de la actualidad, nos referimos al francés Guy Sorman, quien ha venido a Chile a explicar sus postulados, cercanos al liberalismo clásico, teniendo como anfritrión al ministro Rodrigo "Carita-de-Nerd" Hinzpeter, y como audiencia no sólo a los nuevos inquilinos de La Moneda, sino además a los miembros de la Sofofa, una asociación gremial de grandes empresarios.

Entre las declaraciones que se despachó el francés, podemos destacar:

(...) acá en Chile si alguien es de derecha es seguramente un devoto católico, antiaborto. En Francia ya nadie es católico, mi señora es católica, es la última católica, y no muy buena —dice riendo—. En cuanto al aborto, por ejemplo, soy pro elección. Creo en la libertad individual; las mujeres deben ser libres para tomar su propia decisión. Estoy de acuerdo con el matrimonio homosexual.

Sobre la derecha chilena:
Hasta ahora no ha encontrado su camino, porque está muy dividida entre una derecha ultra conservadora y una derecha mas centrista. Cuando tú estás en la izquierda, es muy fácil, porque estás en el lado bueno de la historia y no tienes que rendir. Si estás en la derecha, tienes que rendir, porque la gente sólo te va a juzgar por tus resultados.

Las reacciones de la brigada ultra-conservadora no se han hecho esperar. Algunos se hacen los tontos, como por ejemplo el insípido Luis Larraín. Otros, predeciblemente, se vuelven histéricos y ya creen que Piñera está jugando con fuego, cuando el presidente actual no hace otra cosa sino buscar el sustento intelectual que le permita continuar su gestión más allá del fin de su periodo.

El propio Hinzpeter ha acuñado la expresión "Nueva Derecha", y hacen eco los columnistas chilenos y comentaristas en general. Incluso algunos de los políticos chilenos. Esto, por ejemplo, nos dice Evelyne Matthei:

"Me siento cómoda con una derecha alejada de posiciones muy conservadoras en lo valórico, que esté un poco más alejada de la Iglesia. Tengo respeto por la Iglesia, pero creo que son entidades aparte. Una cosa son las creencias religiosas, y la política a mi juicio es otra."
"Obviamente que la política tiene que tener valores, pero los valores y las virtudes no son lo mismo que religión. Usted puede ser ateo y tener un comportamiento y código de virtudes impecable. La ética y la religión no siempre van unidas. Me acomoda que esa separación se haga."

Nos encontramos con que, ahora, "Nueva Derecha" es el concepto del que todos hablan, y que todos analizan, y entre todos tratan de entender. ¿Qué es la Nueva Derecha? No es otra cosa sino la reacción ante el consejo de Guy Sorman para mantenerse en el poder:

Debe ser creativa, porque la derecha no tiene legitimidad filosófica.

El sector político de Piñera sí tiene legitimidad, pero política, y no —como apunta Sorman— filosófica, por culpa de su propia desidia: por décadas la derecha chilena ha externalizado su axiología a las encícilas papales, y su filosofía política a las Fuerzas Armadas, circunscribiendo todos sus esfuerzos a nada más que justificar las injustificables atrocidades del Tata.

Era hora de que la derecha se cultive, y se ilustre. Luego, cuando tenga una narrativa y un hilo conductor, podrá formar los cuadros que le permitan diseñar políticas centradas en la libertad indivdual, el emprendimiento, y el empoderamiento de los gobernados en detrimento del autoritarismo y la prédica moralistoide ultramontana del conservadurismo exaltado, y en oposición al colectivismo envidioso, antimeritocrático y llorón del socialismo. En seguida, podrá presentar candidatos elegibles al electorado, que no sean simplemente los de la "UDI Popular", en que los ultra-conservadores van donde los rotos a explicarles que ahora ellos son buena onda, pero que cuando lleguen las elecciones internas sólo ellos pueden votar, no los rotos, porque el roto es roto y el patrón es el que sabe, nada más que ahora el patrón es buena onda, así como el Kike Morandé es buena onda y les tiene minas tetonas en la tele para demostrarle a los rotos que es buena onda. Me atrevo a decir que los máximos referentes intelectuales de la paleo-derecha son el Kike Morandé y el cura Hasbún. La neo-derecha debe seguir explorando y metabolizando los postulados de un Guy Sorman o un Mario Vargas Llosa, si es que quiere ganarse un sitial en la historia política de Chile, y no una mera mención en la historia de la administración de Chile.

En un país con una democracia consolidada estas reingenierías políticas ocurren cuando las coaliciones opositoras se vuelven inelegibles, como ocurrió con el conservadurismo británico y su posterior regeneración impulsada por David Cameron, o con el laborismo bajo Tony Blair y su reinvención como "New Labour". Pero en Chile, este período de reflexión en el desierto ocurre cuando la coalición ya está instalada en el gobierno. Habría sido deseable que después de filosofar, después de formar sus cuadros y luego de conformar listas con candidatos para presentar al electorado, la coalición derechista hubiese revelado su nueva filosofía al escrutinio público en una justa electoral. No fue así, sino que debimos correr el riesgo de designar primero, y cruzar los dedos para que las reformas viniesen después.

Pero eso no importa, lo que vale es que la reestructuración de la derecha o, como dicen los gringos, el "soul searching", ya está en marcha y va a paso firme. Vas bien, Tatán. Vas bien. Sigue así.

lunes, 18 de octubre de 2010

Chile se rehabilita

"Chile será recordado y reconocido no por Pinochet, sino como un ejemplo de unidad, liderazgo y coraje, fe y éxito", Sebastián Piñera a "The Times"

Chile tiene, o tenía, un grave problema de imagen internacional. Es que nos conocen poco, los productos de nuestra industria no portan el signo de prestigio de un "Made in Japan" o "Fabriquée en France". En los Juegos Olímpicos nuestro país no demuestra excelencia ya que los atletas chilenos nunca reciben preseas en el podio, salvo excepciones, que son más bien por coraje individual que como resultado de trabajo a nivel país. En los mundiales de fútbol sólo jugamos bonito. Nuestros científicos y literatos rara vez reciben premios nobel. 

Para colmo, de lo poco que se sabe, es que vivimos bajo una dictadura brutal, encabezada por un oscuro y corrupto militar golpista latinoamericano. Una sufrida república bananera, no pasamos de eso. Se sabe, eso sí, que somos un país de una geografía extraordinaria, pero eso no es resultado de nuestro trabajo, sino mero accidente, y peor aún, hemos devastado nuestros propios recursos y boicoteado nuestro potencial turístico con una infraestructura deplorable. A diferencia de Perú o Bolivia no tenemos culturas precolombinas ricas que mostrar, ni tenemos la cultura urbana y cosmopolita de Argentina. O sea, no tenemos ninguna weá.

Aparte del triste episodio dictatorial, lo paradójico es que exhibimos una de las tradiciones republicanas más extensas del mundo, pero sólo somos conocidos por el exabrupto inaceptable e injustificable de la tiranía pinochetera y el deplorable espectáculo de sus apologistas, y aún sufrimos de un brutal ultra-conservadurismo social producto de la derecha ultraconservadora y ultramontana que, en los aciagos días de la década 70 y 80, en vez de exigir el inmediato retorno a la democracia, sólo se dedicó a justificar atrocidades, práctica que aún persiste hasta hoy.

Otra paradoja es que nuestra transición fue tortuosa pero ha llegado a buen puerto, un logro opacado por el recuerdo imborrable de la pesadilla dictatorial. 

La última vez que Chile fue el epicentro de todas las noticias fue la devastación del terremoto de este año, y anteriormente, por la detención de Pinochet en Londres ante el pedido de extradición requerido por varios países, principalmente España. A Chile le han negado extradiciones en Suiza y Argentina, y nosotros la hemos negado a todos los que han requerido que investiguemos y sancionemos los crímenes perpetrados bajo el gobierno de facto de Pinochet. Ese sujeto, también conocido por su nombre de chapa "Daniel López", se instaló durante la transición en la comandancia de nuestro ejército, y luego, se inventó el cargo de senador para seguir en la impunidad, como lo hizo hasta su infantil error de viajar a Londres.

En una jugada riesgosa, y como lo sugirió Chile Liberal para afianzar nuestra democracia, consideramos necesario poner a prueba a la derecha e instalarla en el poder. La Concertación, ex bloque de Oposición a Pinochet, quedó exangüe luego de 20 años ininterrumpidos en el poder. La idea era jugar a que somos una democracia consolidada y creer que nuestros conservadores están a la altura de un David Cameron o un Nicolas Sarkozy. Los electores hacemos como que elegimos conservadores serios, y los conservadores hacen como que son demócratas. Desde la irresponsabilidad de estar amurrada en la Oposición sin posibilidad alguna de llegar al poder, el sector Conservador se pasó 20 años sin una agenda que ofrecer al país.

Hasta que, después de un intento fallido, aparece Sebastián Piñera, un díscolo de la derecha, y Chile Liberal insta al electorado a darle crédito e instalarlo en palacio.

El mundo vio con inquietud la movida chilena. ¿Chile volvía a clamar por el golpismo? Pocos entendieron que Piñera es un conservador moderado, y que agobiados por el paso cansino de la Concertación en cuanto a crecimiento económico, los votantes chilenos le daban una oportunidad a un líder de derecha que, por contradictorio que parezca, abjuraba del gobierno sanguinario, cleptocrático, autoritario y ultramontano que vio el colapso de la banca en 1982, nos arrojó a una recesión feroz, en vez de privatizar organizó repartijas con los amigotes, y entregó un país con cinco millones de pobres y, peor aún, con su tejido social completamente violentado.

Chile Liberal ha evaluado bien a la gestión de Piñera en su instalación y arranque. El crecimiento ha vuelto y bordea el 6%. Piñera le ha declarado la guerra total a la ineficiencia y el despilfarro. Lejos de ser un líder latinoamericano divisorio, ha estrechado relaciones con Correa en Ecuador luego de la intentona golpista, y ha estrechado lazos con Evo Morales luego del rescate del minero boliviano atrapado en la ya infame mina San José. Con Cristina Kirchner ha expresado su desazón pero la relación es cordial, pero firme. Con Hugo Chávez ha mantenido una prudente distancia, como el transeúnte que se siente importunado por un payaso callejero. Nadie puede decir que el gobierno de Chile lo ha hecho mal internamente, o ha jibarizado la posición de Chile en el continente y en el mundo (como país exportador y comerciante, no podemos cometer ese error). La tarea pendiente que señalamos a Piñera fue la regeneración que necesita su sector.

El golpe anímico del rescate de los mineros ha sido extraordinario. Piñera ha declarado que el plan se hizo "a la chilena". Desde hoy, que hacer algo "a la chilena" sea sinónimo de determinación y excelencia. Como si fuese poco, justo comienza la gira presidencial del mandatario chileno a Europa, y Sky News, principal cadena de noticias del Reino Unido y con el fresco recuerdo del rescate, transmite en directo la llegada del presidente de Chile: Piñera se ha ganado sus cinco minutos de fama. Ha dicho, en el mismo aeropuerto internacional de Heathrow, que admira a David Cameron y su modernización del Partido Conservador, y la forma en que logró formar un gobierno de mayoría. Piñera ha añadido que el gobierno encabezado por Cameron será beneficioso para aquel país.

Es exactamente lo que queríamos escuchar del presidente chileno.

David Cameron asumió el mando del Partido Conservador con la frase célebre: reformarse o morir. Sepultado por la popularidad del neo-laborismo de Tony Blair, y bajo el controversial espectro de Margaret Tatcher, el partido Tory, como les llaman a los conservadores británicos, corrió la misma suerte de la derecha chilena: ser completamente inelegible y no apto para volver al poder. Esto es preocupante en una democracia sólida como la británica, pero mortífero en una democracia convalenciente como la chilena, donde la nostalgia por el hombre fuerte, el autoritarismo y las "agendas valóricas" siguen secuestrando el espíritu reformista que necesitamos para comenzar nuestra modernización.

Luego que Piñera visite el Museo Británico y el Memorial de Winston Churchill, esperamos que se impregne del espíritu democrático de aquella insigne nación que desde el siglo XII, con la Magna Carta, sólo ha visto la suspensión del habeas corpus durante la II Guerra Mundial, cuando un extraño grupo de fascistas británicos fue detenido, ante el temor de que Hitler lograse penetrar la isla. Culminada la guerra, el propio Churchill expresó su horror al ver la suspensión del habeas corpus, piedra angular de la limitación que exigen los gobernados al poder del gobernante, y se eliminó, además, el carné de identidad.


Necesitamos que Piñera comience una nueva etapa de su mandato, ahora que el personaje cuya voz escuchamos en la radio Kioto y que vimos multado por "insider trading" ha sido revestido del prestigio internacional sólo concedido a los presidentes de la Concertación. Recordemos que cuando en Europa vieron, en 1998, que la democracia chilena comenzaba a echar raíces, el Viejo Continente decidió no exigir visas a la entrada de chilenos, uno de los muchos gestos de la comunidad internacional hacia nuestro país. Faltaba que ahora la derecha se ganase la legitimidad internacional que nuestro país tanto añora.

Hoy en 10 Downing Street Piñera ha tomado el té con David Cameron, y esperamos que el joven líder británico le explique a su par chileno cómo logró la ardua tarea de volver a convertir al Partido Conservador en una opción válida. Aparte de eso, ojalá el presidente le cuente lo conmovedor que es ver todas las joyas del arte y cultura universal perfectamente conservadas en el British Museum, lo que demuestra el espíritu universalista y solidario de los ingleses. Sebastián Piñera lleva algunos obsequios, no sólo los restos de roca de la mina San José, sino que recuerdos del barco Beagle, en que el mítico Charles Darwin visitó nuestro país en el siglo XIX.

Cuando Piñera vuelva de su triunfal gira en Europa es hora de dejar que los sicólogos traten a los mineros, y ojalá expertos los asesores sobre cómo lidiar con la prensa sensacionalista chilena, mientras el presidente comienza la segunda etapa de su periodo con una nueva tarea: cómo asegurar la continuidad de su mandato. Está claro que es posible que su gestión económicas sea buena. Si logra, además, asegurar en términos políticos la continuidad de gestión para su sector, es algo que sólo podrá conseguir si redescubre los fundamentos ideológicos del conservadurismo moderado, alejándose de los vestigios sanguinolentos irracionales y homofóbicoa, cuyos patéticos espectáculos en Chile ya deben empezar a desaparecer bajo el mando de Sebastián Piñera.

La izquierda chilena en los años 80 vio el fin de la Unión Soviética y rápidamente cambió la "vía chilena al socialismo" y los rimbombantes discursos del hombre nuevo en la gran alameda por un enfoque social-demócrata pragmático, proveniente de un Bill Clinton o un Tony Blair. Cosechó resultados positivos por dos décadas, y le dio una paliza monumental a la derecha en todas y cada una de las elecciones, sean presidenciales, parlamentarias o municipales.

La derecha debe haberse dado cuenta que llegó a La Moneda más por hartazgo con la Concertación que por otra cosa. Ahora que tienen un líder que puede codearse de igual a igual con conservadores como un Cameron o un Sarkozy, esta es la última oportunidad que tiene el sector conservador de volver a su sustrato pelucón, y no a sus desvaríos dictatoriales, que tanto daño causaron.

Es hora, además, que la Concertación de despabile y nos presente un nuevo líder opositor que desafíe a Locomotora, y no a una Bachelet recauchada (el fiasco de Frei recauchado fue advertido por nuestro sitio). Nos preguntamos por qué Carolina Tohá no asume ya el papel protagónico en la tienda opositora.

Piñera tiene como misión de fondo atraer más inversionistas europeos y para ello es primordial que mostremos un país en permanente reforma, y no a punto de que estalle una revolución. Necesitamos un país ágil donde abrir una empresa, pagar impuestos, contratar o despedir trabajadores sea hecho con celeridad. Un país donde los inversionistas puedan mandar a sus empleados y estos quieran venir a Chile, y no tengan inconveniente en tomar un taxi en cualquier parte, salir de noche con seguridad y mandar sus hijos al colegio sin miedo. Un país donde se respeten los derechos de propiedad con el mismo celo con que el gobierno destinó recursos pasa rescatar a nuestros mineros. Un país donde reine la confianza, y que con el mismo espíritu que nos metimos la mano al bolsillo para la Teletón después del 27-F (o esta nueva Teletón), comencemos a repensar las condiciones de seguridad y productividad con que se trabaja en Chile.

Todo esto se logra en democracia, y con una política de calidad. Alianza y Concertación deben estar a la altura que las circunstancias exigen. Si los mismos que estuvieron detrás del rescate de los mineros son los que estarán estos cuatro años detrás de la administración del país, entonces también necesitamos que la Oposición responda.

Está claro que hemos exorcizado al fantasma de la dictadura. Ya era hora.