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martes, 15 de marzo de 2011

¿Cuánto vale el crimen?

La "mano dura" como método contra la delincuencia está desahuciada. Los ultraconservadores deben entender que hay otros métodos

Durante su campaña presidencial Piñera hizo gala de un desagradable populismo —que le aflora con gran naturalidad— con frases rimbomabntes como "Delincuentes, se les acabó la fiesta" (ver foto izquierda).

Como siempre, el sector ultraconservador aplaudió a rabiar ya que por fin, después de 20 años en que la Corruptación (porque recurden, la Concertación, a diferencia de Pinochet, se dedicó sólo a robar) no encarcelaba a nadie, llegaba alguien de verdad a imponer "mano dura". Los de mi generación se acordarán del cántico "mano dura, Pinochet, mano dura, Pinochet", algo que durante la campaña de Piñera se nos vino a la mente.

Desde nuestra fundación Chile Liberal viene planteando la inutilidad de la aproximación represiva. Siempre nos ha sorprendido lo simplones que son los conservadores en su forma de pensar. Para ellos, es necesario amenazar con penas cada vez más duras para escarmentar, atemorizar y finalmente disuadir al criminal para así aplicar la lógica costo/beneficio en la lucha contra la delincuencia, de modo que el delinquir sea tan "caro" que los criminales no optarían por una carrera criminal sino por formas legítimas de ganarse la vida. O sea, para los conservadores se produce el siguiente escenario entre delincuentes:
-José Gregorio, buenos días, te llamaba para hacerte una consulta
-Buenos días Federico Maximiliano, ¿qué ocurre?
-¿Has visto hoy la portada del cuerpo C de El Mercurio?
-Hm, Federico, estaba tomando desayuno antes de llevar a los niños a la escuela, y sólo he leído Economía y Negocios. Pero dime, ¿qué pasa?
-Pues han subido las penas de todos los crímenes
-Oh, recórcholis, Federico. Pues desde ahora es más caro que sigamos delinquiendo. Estoy anonadado
-Así es, José. Por lo mismo, te propongo que abandonemos el crimen ya que es demasiado riesgoso y mejor usemos nuestros conocimientos para formar una sociedad que preste asesorías a empresas de seguridad
-Federico, excelente, podemos hacer la iniciación de actividades hoy mismo, ya que la lógica costo/beneficio nos ha dejado fuera del mercado
-Así es. ¿Te parece si afinamos detalles hoy en una reunión almuerzo?
-Perfecto, nos vemos más tarde
Y así, subiendo las penas, según los Conservadores, ¡zas!, se acabó la delincuencia.

Entender el problema
La política represiva llevó a situar a Chile como el país con la mayor población penal de la región, siendo lejos el menos violento, hasta el infra-humano hacinamiento carcelario que estalló con la masacre de la cárcel San Miguel. La sensación de inseguridad todos estos años también ha sido altísima. A todo esto contribuyen los noticiarios-basura de la TV y la prensa escrita, que se ha especializado en la crónica roja y en despertar la alarma en la población, la cual exige como jauría rabiosa cada vez más brutalidad.

En Inglaterra se llevó a cabo un seminario que buscaba responder dos preguntas: ¿qué medidas logran prevenir el crimen?, y ¿qué incentivos deben entregarse para promover el cumplimiento de la ley?

En Chile estamos a años luz de todo esto. El chileno no entiende que es primordial actuar contra las causas de la delincuencia, ya que sólo limitarse a subir las penas es contraproducente: si se aumentan las penas, aumenta la ferocidad de los criminales, y al no haber forma de rehabilitarlos, ni menos formas de mitigar las  causas de la criminalidad, las cárceles se llenan.

El resultado saltó a la vista: la tragedia de la cárcel San Miguel y sus casi cien muertos, que reveló al final que nuestro sitio siempre tuvo la razón, y que los métodos conservadores han fracasado inapelablemente.

No obstante, Piñera ya mostraba algunos atisbos de sensatez, y como es su costumbre, dejó cierto espacio libre para darse una voltereta una vez en el poder. Por ejemplo, durante la campaña ya habló de "una mano dura para castigar, y una mano blanda para rehabilitar", también fue a una cárcel a ver los partidos de fútbol de la Selección junto a los reos de mejor comportamiento. Este es el camino que debe seguir Piñera, y luego, ahondar más en soluciones laterales y reformas profundas.


Medidas concretas
Es menester entender que gran parte del crimen organizado —el más letal— se debe a la absurda prohibición de drogas. Cuando Irlanda quiso tímidamente legalizar la venta de estupefcientes aparecieron las "Head Shops" que vendían drogas blandas a plena luz del día y de forma completamente legal. Varios locales aparecieron quemados y fueron víctimas de atentados: el crimen organizado es el peor enemigo de la legalización, y los políticos y votantes conservadores los mejores aliados de los narcos. Todos juntos inflaman aún más las llamas del problema de inseguridad y de cárceles repletas.

México declaró guerra frontal al narcotráfico el 2006, incluso recurriendo al truco favorito de los ultraconservadores: tirar 46 mil milicos con tanques y todo a la calle. ¡Así se hace!, exclamaban en Chile. 20 mil muertos más tarde, Calderón en México ha dado indicios de abrirse a la legalización.

En Portugal el consumo de drogas es tratado como una infracción menor y los acusados son transferidos a talleres y ayudas médicas, no son tratados como criminales. Portugal, otrora uno de los más conservadores y atrasados de Europa, ha visto con estas progresistas medidas exclentes resultados. El contraste entre los métodos de Portugal y de México es elocuente. Depende ahora de Piñera decidir por cuál opta.

Por mientras, Chile Liberal sigue proponiendo flexibilizar las leyes antidroga y abolir la actual prohibición.

Pensamiento lateral, medidas laterales
Atacar un fenómeno complejo como la delincuencia requiere medidas integrales, y no siempre deben ir dirigidas directamente al problema. Esta es la esencia del "pensamiento lateral", algo que el chileno —bruto por naturaleza— jamás entiende, ni los conservadores —los más brutos entre los brutos— tampoco.

Lo primero es privatizar Carabineros. ¿Cómo? Sí, privatizar los pacos. Miren, Carabineros tiene una pésima división del trabajo: controla el tránsito, cuida autoridades, vigila conciertos de rock, saca niños vagos de las calles, protege jueces, etc. No hay grado de especialización suficiente en ese Leviatán que se ha convertido Carabineros.

En el simposio que mencioné se abordó el tema de los Business Improvement Districts (BIDs), en California, EEUU, que son organizaciones privadas a cargo de la seguridad en algunos distritos. Los estudios indican que por cada US $ 10 mil gastados en seguridad, hubo 3,4 menos crímenes por año. Pero lo notable es que los investigadores lograron estimar, mediante encuestas, qué valor tiene evitar un crimen según la percepción de la ciudadanía. Los resultados: $ 263.000 un asalto, $ 79.000 un robo en el hogar y $ 21.000 un robo común. Y considerando el gasto de $ 10 mil para reducir 3,4 crímenes, el resultado es más o menos  $ 200.000 de ahorro, un radio de costo-beneficio de 20 a 1. Cifra simplemente espectacular.

Lo que Chile Liberal ha propuesto es que los municipios entreguen concesiones de seguridad a firmas privadas, las cuales pueden convocarse mediante licitación pública, incluso en las elecciones locales los votantes pueden elegirlas. Éstas pueden estar conformadas por carabineros retirados, pueden ser calificadas y supervisadas por la policía estatal, y sus contratos renovados, como dije, ya sea por decisión de municipios o por voto directo de la ciudadanía, basándose en la percepción de seguridad que las firmas ofrecen. Seguir tirando pacos a la calle para detener por sosospecha o para controlar identidad a Pedro, Juan y Diego ya es una huevada completamente inútil. Seguir jugando al "paco-ladrón" es un modelo obsoleto.

Otro aspecto interesante es la directa relación entre escolaridad y criminalidad. Muy pocos delincuentes tienen escolaridad completa. Es decir que está bien indultar a los criminales, pero más importante que encerrarlos es meter a la gente desde chica a las escuelas.

Los costos de educar más son menores que los costos que genera la delincuencia. En los barrios más bravos es menester abrir más colegios, gimnasios, canchas y bibliotecas, y no seguir gastando en abrir más cárceles. Los investigadores descubrieron que cada año extra de escolaridad reduce el crimen 1 a 2%. El enfoque de seguir abriendo prisiones y encarcelar más gente no da para más. De hecho, el objetivo debe ser cerrar cárceles abriendo escuelas.

Finalmente, y no menos importante, considerando el perfil del delincuente, la mayoría son fruto de una natalidad descontrolada en los sectores desposeídos. Peor aún, encarcelar cada vez más sujetos deja a familias sin el hombre que traía el pan (robado) a la casa, lo que intensifica aún más el problema ya que la cárcel destruye la ya escuálida estructura familiar en los sectores marginales. Un plan de educación sexual completo, que incluya la distribución de anticonceptivos (de emergencia o normal) y también el acceso al aborto, surte efectos extraordinarios, como bien documentaron Steven Levitt y Stephen Dubner en Freakonomics.

Es provechosa también la suavización de penas para que el convicto no pierda todo contacto con su familia, así como facilitar las "visitas maritales" que ayudan mucho no sólo a la disciplina interna de los reos, sino que permiten que el frágil tejido social de los reos no se pierda. Chile Liberal es partidario incluso de devoverles el derecho a voto, para que sean parte de la ciudadanía.

Todas las medidas anteriores, sumadas a penas alternativas y a la posibilidad de trabajar en la cárcel para que al salir el ex convicto pueda integrarse al mercado laboral, debiesen ser consideradas por el gobierno actual, ahora que es evidente lo que Chile Liberal advirtió hace años, y es que la "mano dura" no sirve.

miércoles, 9 de marzo de 2011

L'affaire Florence Cassez

El montaje mediático de la detención de la francesa Florence Cassez deja la imagen de América latina

En Francia hoy uno de los temas más acalorados es el llamado "affaire Cassez", un caso complejísimo que lo podemos más o menos resumir así: el 9 de diciembre de 2005, transmitido en vivo para todo México via TV Azteca y Televisa, es liberada una familia secuestrada por la banda criminal "Los Zodíaco". Los perpetradores habrían sido principalmente dos, Israel Vallarta, un mexicano, y su novia, la francesa Florence Cassez. El 2009 esta mujer es condenada a 60 años de cárcel, y su novio condenado bajo cargos de liderar una asociación criminal, entre otros. El año 2010 los abogados de la francesa pidieron su extradición a su país de origen donde ella cumpliría la pena. Esta fue negada. El 2011 se iniciaría con bombos y platillos "El año de México en Francia", pero fue abruptamente cancelado, y de paso, un enorme conflicto diplomático ha estallado entre estos dos países.

¿Qué ocurrió?

Como dije, el caso es complejísimo. Para empezar, si los franceses creen que los latinoamericanos somos una Unión de Repúblicas Bananeras, México ha hecho un máximo esfuerzo por reafirmar esta imagen. Resulta que el arresto televisado de Florence Cassez fue un mero montaje para la televisión. El 2005 se transmitió por TV la detención de los secuestradores y la liberación de las víctimas, pero la mujer y su novio habían sido arrestados el día anterior. La policía y la prensa decidieron inventar un culebrón y mostrarlo a todo el país recreando el arresto el día siguiente. Esto, como si fuese poco, fue denunciado en vivo por TV por la mismísima Cassez. El jefe de policía debió admitir que la acusación era cierta.

En el intertanto, la mujer luego fue inicialmente condenada a una inédita pena de 96 años de cárcel, pero después rebajada a 76, y finalmente a 60, que es en realidad el máximo permitido por la ley mexicana. Las sospechas de que este fue un show mediático para mostrar mano dura están seriamente fundadas.

Como si fuese poco, los secuestrados han entregado versiones contradictorias. Su acusación contra una "mujer con un acento extranjero" vinieron después que Cassez apareciese en TV denunciando el show. La mujer secuestrada ha añadido luego una inverosímil historia sobre una supuesta violación efectuada contra ella por Vallarta en presencia de Cassez, y el niño habría declarado sufrir heridas causadas por la francesa, a pesar que las cicatrices que probarían esta acusación el niño las tiene de nacimiento.

¿Culpable o inocente?
La verdad yo no sabía que creer hasta que ví esta carta publicada en Le Monde, escrita por corresponsales francesas en México, quienes denuncian la chapucería de la justicia mexicana, la estupidez de la prensa y la irresponsabilidad de la policía, y la obsesión de todos ellos por buscar alguien a en quien descargar la mano dura que de seguro exigen los televidentes de Televisa los ciudadanos de México, desde luego aterrados por la inacepatble violencia diaria a la que están sometidos.

La postura del gobierno francés, encabezada por el mismísimo Nicolas Sarkozy, ni siquiera fue la de exigir la liberación de su conciudadana, sino simplemente dejarla cumplir la pena en Francia. Es en este punto en el que Chile Liberal desea concentrarse.

Las cárceles latinoamericanas, un infierno
América latina tiene una imagen deplorable cuando se trata de justicia, gobernabilidad y servicios policiales (en realidad, no sé en qué tengamos buena imagen). Así como nadie que haya visto "Expreso de medianoche" podría creer que las cárceles turcas son un ejemplo de rehabilitación, para la opinión pública francesa el pensar en las atrocidades que se viven en una cárcel latinoamericana es algo horroroso, cómo no, si fuera de ellas campea el hambre, el desempleo la corrupción y la violencia. Difícilmente las cárceles serían mejores que lo vivido fuera de ellas.

Los chilenos hemos hecho nuestro importante aporte. Luego que la derecha ultraconservadora chilensis se dedicase por dos décadas sin interrupción a promover la histeria colectiva en la ciudadanía ante una supuesta ola irrefrenable de criminalidad que arreciaba al país y que los criminales eran alentados y propiciados por la Concertación, y con la siempre útil ayuda de El Mercurio y La Tercera, Chile se convirtió en el país con la mayor población penal de la región, a pesar de ser lejos el país menos violento. ¡Mano dura! exigía la facción ultraconservadora. 

Recordemos la felizmente fracasad campaña presidencial del payaso Joaquín Lavín quien nos mostraba una puerta giratoria y él afirmaba que cuando fuese presidente iba a encerrarlos a todos. Pues bien, luego de dos décadas de irresponsabilidad, con cárceles repletas, ocurrió la tragedia de San Miguel, y el hacinamiento de cárceles se hizo tan evidente que ahora el propio gobierno de Sebastián Piñera anuncia medidas para permutar condenas, indultar y descongestionar las cárceles. Ya fue un avance que Piñera nos dijera durante la campaña que se necesitaba "una mano dura para castigar y una mano blanda para rehabilitar", pero es una lástima que tengamos un sistema carcelario colapsado y, como dijese The Economist ya en el año 2003, que los chilenos creen que su país está por sobre el resto pero sus cárceles son decididamente latinoamericanas

La tragedia de San Miguel dio la vuelta al mundo tal como las noticia del rescate de los mineros, lo que simplemente reafirma que somos un país con un atraso enorme en muchas materias, siendo las cárceles un botón de muestra de nuestro salvajismo.

Desgraciadamente, América latina nunca ha tenido a pensadores de envergadura. En el siglo XIX el filósofo liberal Jeremy Bentham fue quien acuñó la idea del Panóptico y dedicó gran parte de su vida y de su fortuna personal en persuadir a las autoridades para transformar los centros penales en lugares no de mero castigo infrahumano, sino en centros de rehabilitación. Eso hace una sociedad avanzada. Incluso, como planteaba The Economist, sería bueno no encarcelar tantos negros ya que esto recrudece la violencia en EEUU. Pero nosotros estamos a años luz de esto. Nuestros políticos hacen campaña prometiendo abrir más cárceles hasta encerrarlos a todos. El populacho, embobado de tantas telenovelas, aplaude.

El chileno no sale de una supuesta lógica ridícula de aumentar las penas para desalentar el delito. No se nos ocurre otra cosa sino construir más cárceles y encerrar más gente, y como somos brutos de naturaleza bruta, no aprendemos de otros que empiezan a cerrar cárceles por falta de reos. Peor aún, a los ogros de la sociedad les construyen hoteles 5 estrellas.

L'affaire Florence Cassez: veredicto de Chile Liberal
El blog Chile Liberal es claro, no es una columna de opinión timorata de El Mercurio, así que nos mojamos el poto: todo indica que Florence Cassez es inocente. Creemos que fue víctima de un montaje y, por cierto, de su propia estupidez. Pero lo que ella solicitaba era —al menos—, pasar el resto de su vida en una cárcel francesa en condiciones humanas y al menos cerca de sus familiares. La apoyamos.

Sería bueno además que la TV ocupase el lugar que le corresponde y no que se dedicase a alimentar el morbo con circos romanos de mal gusto ante una población aterrada. Los noticiarios no pueden ser una extensión de las telecebollas, sino que deben informar a la opinión pública, y formar opinión pública, no entretenerla de forma macabra. 

Bien harían además los mexicanos en privatizar su extraordinariamente corrupta fuerza policial —recordemos la célebres "mordidas"—, ya que ésta no es parte de la solución, ni siquiera es parte del problema: es el problema.

Los franceses en ningún momento abandonaron a Ingrid Betancourt, otra víctima de su propia estupidez, y en este caso tampoco lo harán con Florence Cassez. Una pena que se cancele el Año de México en Francia, que desplegaría centenares de películas y presentaciones artísticas, pero que así sea.