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domingo, 10 de junio de 2018

Chile, un Narco-estado

Esta ciudad es propiedad del Señor Matanza
Esa olla, esa mina, esa finca y ese mar, ese paramilitar
Son propiedad del Señor Matanza
Ese federal, ese chivato y ese sapo,
El sindicato, y el obispo, el general
Son propiedad del Señor Matanza


"El Señor Matanza", Mano Negra





Chile se va convirtiendo en un Narco-estado
No, no es hipérbole. La ley la proclaman y aplican los barones de la droga, esto ha quedado en evidencia. Alguna vez vimos con mezcla de alivio y desdén como en "otros países" los narcos corrompían jueces, compraban políticos ⎯ incluso, como ocurre en Estados enclenques, proveen servicios comunitarios. Pero esto ya no lo vemos como algo ajeno en telediarios argentinos, bolivianos, brasileños o nicaragüenses.

Óscar Galindo, cabo de Carabineros, de 29 años, deja una viuda y un huérfano al ser asesinado en La Pintana, en la periferia de Santiago, durante un operativo policial antidrogas ⎯ pésimamente gestionado, por lo demás. Esta misma semana, a un sujeto detenido en un control policial rutinario, el "Kiruza", le encontraron armamento de guerra... y fue liberado. Fue detenido nuevamente. Y liberado nuevamente. El gobierno de Piñera, tratando de salvar cara, acusa "falta de sentido común". Falso. Son los narcos los que deciden quiénes deben ser liberados y ya han establecido sus redes en el poder judicial. Los narcos a veces acuerdan treguas y acuerdos con las policías nacionales y estos tratos deben respetarse. Hemos caído a este nivel.

El caso del cabo Galindo es elocuente. En medio de la conmoción nacional, de la nada aparece un menor de edad quien se entrega a las autoridades y afirma ser el autor material de los disparos. Claro. Los narcos, bien asesorados, saben que el menor no es imputable. Incluso ellos comprenden que en la actualidad un mínimo de responsabilidad social ante la comunidad los conmina a admitir su falta. Echarle la culpa a un adolescente puede apaciguar los deseos de justicia que exige la comunidad y así la banda queda en paz, y la policía hace como que funciona. El descaro es inconmensurable. Tal como liberar una y otra vez a quienes son sorprendidos portando armamento de guerra.

Ya no hablamos del delincuente que decide subir en el escalafón del hampa y pasa del lanzazo a usar un arma blanca para actuar como cogotero. O que luego se procura un revólver y se une a sus colegas para formar una banda criminal que puede entrar a tu casa y violar a tu mujer y tu hija. No. Ya ni siquiera estamos frente a traficantes que en la clandestinidad venden drogas a niños. Estamos frente a bandas que establecen gobiernos paralelos, y como ya vimos en el pasado, cuando mueren los barones de la droga, ofician funerales de Estado a vista y paciencia de la comunidad atónita que en sus cómodas y abrigaditas casas ignoraba que en las poblaciones de la periferia de Santiago de Chile hace años se vive la misma realidad de Ciudad Juárez.

En una extraña columna de opinión en "El Mostrador"  un diario electrónico de izquierda se nos dice que liberar a un sujeto sorprendido con armamento de guerra es "el incómodo precio a pagar para entender que en una república democrática no se puede hacer lo que se quiera con los individuos". El ánimo libertario puede parecer encomiable. Pero es retorcido y desvirtuado hasta el absurdo. El problema es que el espíritu de dicha ley pretende protegernos de un policía que a propósito quiere detener a alguien y le inventa una falta. Hoy en Chile te pueden mandar a la capacha por caminar sin carné de identidad, principio que buscaba justamente darle más poder al Carabinero que sospecha de actividad delictual, a lo que en Chile Liberal nos oponemos rotundamente. Pero es demasiado estúpido asumir que un policía a propósito le depositaría arsenal de guerra a un sujeto que conduce un auto con vidrios polarizados. Dejar en libertad a tal persona no es una cuestión liberal sino una muestra de cómo hay ciudadanos por sobre la ley por el hecho de pertenecer a una banda de narcotraficantes.

Por otro lado, es hora de que los altos mandos de los pacos expliquen por qué el cabo Galindo no portaba casco mientras los narcos disponen de metralletas de guerra. El adolescente que mandaron los narcos a las autoridades aseguró haber confundo al cabo Galindo con un sicario colombiano. Nos preguntamos por qué por tanto tiempo en el aeropuerto de Santiago entraban cientos de sujetos cada día sin control. ¿Es esto admisible en un país donde rige la ley? No, estas cosas ocurren cuando rige la ley del más fuerte, de los que compran y corrompen, y éstos son los que manejan el negocio de las drogas.

La primera reacción de Sebastián Piñera ante las cámaras fue la habitual monserga conservadora:  esta es una guerra que va a tomar tiempo pero que la vamos a dar con toda la fuerza de la ley. Bueno, entendemos que no es el momento de decir otra cosa, pero la verdad, señor Piñera, entérese que esta es una guerra que no usted NO va a ganar. Esta es una guerra que nadie ha ganado, y peor aún, usted sabe que es imposible de ganar y sigue mandando gente a morir por nada. La guerra contra las drogas no es ganable.

Sebastián Piñera y el gobierno seguirá viendo cómo los narcos son liberados. Los narcos seguirán en el negocio clandestino de la venta de drogas. Más Carabineros y civiles morirán bajo las narices de los altos mandos y frente a la mirada atónita e impotente de los ciudadanos de bien. Más jueces y autoridades seguirán sucumbiendo al poder de las bandas de narcos y entre estas bandas habrá más "quitadas" y ajustes de cuentas. Más barrios caerán ante la ley paralela, más inocentes morirán. El joven supuesto autor material del crimen será liberado y Piñera nos dirá que necesitamos más mano dura y más cárceles, y lo mismo hará su sucesor. 

Si entendiesen de una vez por todas que la guerra contra las drogas es imposible de ganar ayudarían a la gobernanza del país, contribuirían a la paz social, pero eso no lo harán porque así como la comercialización ilegal de drogas es una industria, también la industria antidrogas necesita seguir sus actividades. Muere un cabo oriundo de Cañete, y culpan a un pato malo de 17 años. Los que realmente ganan dinero con todo esto son los verdaderos criminales y se están burlando de nosotros en nuestra cara.

jueves, 18 de enero de 2018

El ocaso de la iglesia de Roma

El ruido ambiente
y soledad de la ciudad
nos aíslan de todo.
El mundo que gira al revés
pretende sumergirme en él,
ahogando mis ideas.
"Aquí", La Ley


Jorge Bergoglio intenta revertir el declive final del catolicismo

En Chile Liberal establecimos dos condiciones para que la visita del Papa Bergoglio no se saliera de madre: ni una palabra sobre el aborto, ni referencia alguna a la entrega de soberanía al autócrata Evo Morales. Considerando la reciente visita papal a Birmania, donde se reunió con la asesina Aung San Suu Kyi sin mencionar rohinyás frente a ella, pensamos que a pesar de sus notables desatinos verbales, la visita se enmarcaría dentro de lo que corresponde a una cuestón pastoral. Si es así, corresponde que los liberales garantizásemos que los adeptos de la iglesia autoproclamada "universal" reciban en un ambiente de calma a su gurú.

Bergoglio despega rumbo a Perú y, salvo una referencia muy menor a la vida y un par de perogrulladas sobre los casos de pedofilia, podemos decir que se logró una especie de tregua entre ateos y creyentes. Por su parte, los individuos que cultivan la filosofía cartesiana y la gente de cariz progresista pudo en paralelo deleitarse con el streaming del Congreso Futuro si es que interesa más la cura del cáncer o el poblamiento de Marte que las homilías.

Escuché en BBC World Service ⎯radio de cabecera de este sitio⎯ un comentarista explicar a los oyentes del mundo que la visita a Chile era la más difícil del pontificado de este Papa. Se esperaba más expectación que fervor, y cuando no, hostilidad. La visita es más un hecho mediático que una experiencia espiritual. La iglesia de Roma atraviesa una aguda crisis en Chile producto del nuevo talante escéptico del público chileno. La baja convocatoria que esperaba a Francisco refrendan todo aquello.

Chile se une así a la tendencia de Europa. Con el desplome de las ordenaciones, la cantidad magra de feligreses en misa los domingos, una curia en la ruina económica (su ruina espiritual es sabida) y un soft power exangüe, no es descabellado afirmar que estamos en presencia de lo que los enciclopedistas sólo soñaron como ilusión: el fin de la iglesia Católica.

El Papa Joven
Hace algunos meses con Chanchi nos dimos un  binge watching de la serie The Young Pope, del realizador oscarizado Paolo Sorrentino ("La Grande Bellezza"). Hicimos un bœuf bourguignon, que se cocina a fuego lentísimo, para disfrutar de todos los capítulos de esta magnífica serie.

La trama nos debe interesar tanto a nosotros, los ateos más feroces, como a los católicos más acérrimos. Muere el Papa y se realiza el cónclave (similitudes con la novela Conclave, de Robert Harris). Los purpurados, contra todo pronóstico, proclaman como su líder a un Papa joven, Lenny Belardo, arzobispo de Nueva York. Asume como Pio XIII.

En un encuentro con jóvenes, en Maipú, un suburbio de Santiago, el Papa Francisco trató un poco de sintonizar con este grupo etario haciendo símiles con cuestiones tecnológicas e incluso citando las letras de un tema de La Ley, una banda de rock chilena (ver epígrafe). 

Lo que hace Francisco es en apariencia relativamente sensato. Los swinging 60s le propinaron a la iglesia, y a la religiosidad occidental en general, un golpe mortífero, del cual nunca se recuperó. Desde la píldora anticonceptiva a los Rolling Stones, pasando por el mayo del 68 en París, la contracultura de la posguerra empezó como una tontería juvenil pero acabaría siendo el establishment actual ⎯ en desmedro de las encíclicas se izó la triada de drogas, sexo y rock'n'roll.

The Young Pope, por su lado, nos narra la desesperación del Colegio Cardenalicio. Pio XIII, el Papa Joven, debe enmendar el rumbo, seduciendo a la juventud y al mundo moderno. Pero, ¡oh sorpresa! Sorrentino nos ofrece una provocación magistral. El Papa Pio XIII sí es joven. Más encima, muy sexy. Es caucásico, de habla inglesa. Pero nadie contaba con que el joven arzobispo de Nueva York fuese el Papa más ultraconservador y ultrarreaccionario imaginable ("los jóvenes siempre son más extremistas que los viejos")

El flamante Papa no quiere dirigirse a la masa que lo aguarda en la Plaza de San Pedro. Sabe que son una muchedumbre de curiosos y turistas, pero no fieles. Para reconstruir a la iglesia, se necesita purgarla de los tibios, de los católicos a su manera. Y de los modernistas dentro de la Iglesia. Hay que echarlos. Son ellos los que arruinaron a la otrora todopoderosa Iglesia Católica. 

El Papa Joven finalmente, ante la expectación mundial que concita (y que busca), se dirige al populacho. La serie nos va develando la tormentosa vida de Lenny Belardo. Desde su púlpito, el Papa Joven ve una pareja de hippies. Alucina. Esa pareja de hippies no es otra cosa sino los mismísimos padres de Lenny.

En el fondo, el Papa Joven aborrece esta cultura moderna y permisiva, porque ellos, una pareja de hippies sesenteros, constituyen el epítome de estas tonterías de moda. Sus padres hippies lo abandonaron en su infancia. Pio XIII es el vástago de esta cultura libertina y marihuanera. 

Su labor, más aun, es volver a los orígenes humildes de la iglesia, cuando era un grupo cerrado, perseguido por las autoridades. Ese hermetismo atraía a las multitudes y ahí residía su fortaleza. Esto de ir a mezclarse con el mundo moderno sólo acelerará su declive final.

El Papa Ratzinger era la apuesta de los purpurados por detener de alguna forma el derrumbe de la iglesia en la Vieja Europa. Fue un fiasco. Francisco es el control de daños. Un Papa latinoamericano puede al menos salvaguardar lo que queda del catolicismo romano en Sudamérica y África. El argentino lo sabe y por lo menos abandonó los coquetos zapatitos rojos Prada del alemán y se muestra como un hombre de hábitos frugales. Más que un teólogo, es un cura de pueblo. Conectar con los pobres es la última esperanza de la curia por no ser desplazados a la irrelevancia.

Bergoglio, a pesar de deslizar un apoyo a Marine Le Pen o de matizar la masacre de Charlie Hebdo, demuestra ser un personaje simpaticón. Lo suyo no es la abstrusa teología de Ratzinger ni el histrionismo rimbombante de Wojtila. Este Papa, al contrario del ficticio Pio XIII, quiere de alguna forma conectar con el mundo globalizado de la era digital.

Lo más probable es que fracase. Porque la iglesia Católica, francamente, ya está desahuciada. El problema es que en Chile no la reemplazaremos sólo con la frialdad cartesiana del Congreso Futuro. En un país donde perduran los obstinados bolsones de ignorancia, el vacío que deje la iglesia lo ocuparán los charlatanes, tarotistas, brujos, astrólogos y las tonterías budistas hare-krishna y neomapuches variopintas. No vaya a ser cosa que después de añorar el fin de la iglesia Católica, terminemos queriendo que muera, pero no tan rápido.

domingo, 30 de octubre de 2016

La via chilena a la sociedad de la vigilancia

«EL GRAN HERMANO ESTÁ VIGILANDO», decía el eslogan, mientras los ojos oscuros miraban directamente a los de Winston. En la calle, otro cartel rasgado por una esquina aleteaba al viento. A lo lejos un helicóptero volaba entre los tejados, se cernía un momento como un moscardón y volvía a alejarse. Era la patrulla policial que se asomaba por las ventanas de la gente. No obstante, lo malo no eran las patrullas, sino la Policía del Pensamiento. 

1984, George Orwell.

 

Conocidos los resultados de las elecciones municipales 2016, el resultado es inquietante para todos los que defendemos la libertad individual. Primero, todos los problemas logísticos, así como la altísima abstención, fueron anticipados por Chile Liberal el año 2011, cuando se instauró la totalitaria inscripción automática. Segundo, los resultados, más allá de la chimuchina política de si ganó la abstención o la derecha, lo concreto es que el triunfo ha sido arrollador para los conservadores.

Las elecciones municipales no son una cuestión baladí. Vemos que en el esfuerzo por  construir una sociedad distópica, las autoridades municipales son esenciales. La comuna de Maipú, donde ganó la Robotina, anuncia la instalación de más cámaras de vigilancia ("de seguridad", como les llaman en neo-lengua). 

En Las Condes y Lo Barnechea el año pasado estuvieron en funcionamiento varios globos de televigilancia. Éstos son utilizados en Israel, un país de apenas 6 millones de personas asediado y rodeado por 300 millones de árabes que han jurado no ceder hasta destruir al estado hebrero. ¿Se necesita este sistema en comunas del Gran Santiago? Dudoso. Para evitar que fueran derribados por ciudadanos armados con rifles a postones u hondas caseras,  o a peñascazo limpio, fue acogido un recurso de protección y estos globos fueron retirados. Demás está decir que son inaceptables en tiempos de paz.

Como hemos explicado en posts anteriores, Jeremy Bentham, un economista y pensador liberal, acuñó el concepto del Panóptico. Esta idea consiste en observar sin ser observado, y se puso en práctica en la construcción de cárceles durante la era Victoriana (siglo 19). Hoy aún persisten algunos de estos recintos. Chile Liberal conoce muy bien la cárcel de Kilmainham, en Dublín, célebre por ser el centro donde fueron recluidos y ejecutados los republicanos irlandeses durante la emancipación de Irlanda, y famosa más aún por ser el set donde se filmó la película En el nombre del Padre (probablemente el film militante más conmovedor jamás hecho). El Panóptico servía para, desde luego, vigilar a los reos mediante la ubicación del celador en un punto estratégico.

El Panóptico luego fue revivido magistralmente por George Orwell, quien describió una sociedad de la vigilancia en su novela distópica Mil Novecientos Ochenta y Cuatro. Ésta debe ser lectura de cabecera para todos los liberales, cada uno debiese tener este libro en su velador, y es nuestro deber incitar a nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo o del club de fútbol para que conozcan como el gran Orwell imaginó que sería el mundo: un sistema totalitario donde la tecnología estaría al servicio del régimen para espiar las acciones y pensamientos de los individuos. 

Lo vemos con el masivo espionaje de la NSA, comandado por Barack Obama. En Gran Bretaña continúa el espionaje, así como se instaura por más de 6 meses el estado de emergencia en Francia. El sistema Five Eyes es la red de espionaje más formidable que haya visto la humanidad. Argentina ha practicado el espionaje masivo durante la tiranía de los cleptócratas Kirchner. En estos momentos alguien vigila lo que lees y lo que Chile Liberal escribe.

Sin ir más lejos, los alcaldes de Las Condes y de Santiago Centro vuelven a aportar sus granitos de arena en la edificación del Gran Hermano.

En Santiago, el señor Felipe Alessandri, flamante ganador de las elecciones municipales 2016, ya tiene planeado instaurar globos de televigilancia en la Alameda, principal arteria de Santiago y quizás del país. El motivo, arguye, es que estamos plagados de delincuentes. Hasta donde entendemos, son los mismos los que liberan a miles de peligrosos criminales los que luego sueltan policías para ir y exigir la identificación arbitraria ("preventiva" en neo-lengua) de ciudadanos. Después se felicitan de que encuentran a la mayoría de los que liberaron: a esto le llaman mano dura contra la delincuencia. El populacho irreflexivo y embobado aplaude a rabiar.

Big Brother is watching
Es decir, estamos ya en plena proclamación de un Gran Hermano. El derecho a la privacidad, a la intimidad, a estar en tu casa o a pasear por un lugar público libre de espionaje son nimiedades frente al deseo irrefrenable de la autoridad de ejercer control ciudadano. Un liberal no puede quedar impávido ante esta estulticia. 

"Ojo de Cóndor" se llama el programa de vigilancia mancomunado entre Las Condes, Vitacura y Lo Barnechea. Estos son drones, o sea aparatos voladores no tripulados, premunidos de cámaras, que surcarán los cielos mientras a distancia un señor detrás de una pantalla te observa cuando estés en el living de tu departamento. 

Lo triste es comprobar que el impulsor de este disparate sacó la idea mientras él mismo, en el living de su casa, tranquilamente veía la película Espías desde el cielo. Sabemos que nuestros políticos son brutitos. Su intelecto no les alcanza para leer 1984. Si lo hicieran, se darían cuenta de la peligrosidad y estupidez de lo que hacen.

martes, 5 de mayo de 2015

Elecciones británicas: Nuestro voto por los Conservadores


Chile Liberal explica por qué David Cameron debe continuar siendo el Primer Ministro del Reino Unido
El humorista Russell Brand hizo un llamado a votar por los Laboristas. Fiel a su estilo, el gran músico y pensador contemporáneo Noel Gallagher declaró que el líder laborista, Ed Miliband, era un "comunista culiao". The Independent, siempre con sus instintos bien situados, adhirió a los LibDems. The Economist ha marcado su voto por David Cameron. Chile Liberal no se iba a quedar atrás y en este post explicamos por qué nuestro voto es a favor del Partido Conservador.

El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte atravesó momentos angustiantes bajo el mandato de Cameron. Momentos desesperantes ameritan medidas drásticas. La coalición liberal-conservadora puso en marcha el plan más salvaje de recortes que se haya visto, con la esperanza de que el desmoronamiento inicial de su popularidad, apenas asumido el gobierno, sería un offset a largo plazo, cuando los primeros brotes verdes fuesen visibles ⎯ cruzando los dedos que ello ocurriese antes de la próxima elección general. 

El momento de la verdad llegó, y es este jueves. El plan rompió el tejido social británico lo que se reflejó en los gravísimos disturbios del 2011. El gobierno de la Coalición Liberal-Conservadora fue tenaz y valiente, actuó con altura de miras y más allá de las encuestas.

¿El resultado? Mientras Europa continúa convaleciente, con un crecimiento magro y un desempleo persistentemente alto, David Cameron se puede jactar del crecimiento a una tasa del 2,8%, el más alto del G7. El desempleo a bajado del 6%, uno de los índices más bajos de su historia. El forado fiscal se redujo, a pesar de las protestas masivas contra el plan de austeridad, a la mitad, ubicándose hoy en el 5,4%, recortando el gasto fiscal a un 40,7% actual. 

Es desmoralizador comprobar que mientras el 2011 el gobierno británico valientemente aplicaba medidas impopulares, el cobarde de Sebastián Piñera vivía preocupado de las encuestas truchas de Marta Lagos. Transcurridos 4 años, en Chile vemos el menor crecimiento desde el retorno a la democracia, la inflación se ha disparado, y el desempleo aumenta. 

Y mientras en Chile el populacho defendía los disturbios de los estudiantes el 2011, ese mismo año en el Reino Unido la población clamaba por el uso de guanacos (carros lanza agua), y Cameron declaró que la policía tendría todo el apoyo que necesitara, incluido el uso de balines de goma contra los alborotadores. Un 90% apoyó a la policía, 78% pedía tirarles gas lacrimógeno, el 77% juzgó necesario sacar a los militares a la calle, e increíblemente un 33% se mostró a favor de disparar munición de guerra contra los manifestantes (ahí se tiraron al chancho, vean la fuente). 

En Chile estaban que "pobrecitos los niños", "sólo quieren estudiar" (gratis, los carreraja). En Chile en estos últimos cuatro años no hemos avanzado una mierda. Pero bueno, esto demuestra la diferencia entre un país de verdad, como el Reino Unido, y un paisito, como Chile.

¿Falta mucho por hacer en el Reino Unido? Qué duda cabe. El país continúa endeudado hasta las masas. El aumento real de los salarios es magro, casi nulo. Los empleos de calidad no son los que más aumentan. Pero si el país elige a los Laboristas verá alzas de impuestos y más gasto, reducirá su gasto militar sellando para siempre el destino de lo que alguna vez fue una nación paradigmática. Esto mientras Francia continúa a duras penas sus esfuerzos por luchar contra el terrorismo y el Estado Islámico. Una coalición Laborista, inevitablemente con los nacionalistas escoceses, sería el fin de la Unión.

No es posible mandar al tacho de la basura el esfuerzo de estos últimos años. David Cameron aún tiene mucho que avanzar y desde este blog lo apoyamos y votamos Tory.

Estamos plenamente conscientes que nuestra adhesión, como ocurrió cuando votamos por Mitt Romney, no nos hará populares. Espero los comentarios en contra y refutaciones en un tono de respeto y no epítetos variopintos ni descalificaciones ad hominem. 


sábado, 8 de septiembre de 2012

Mentiroso mentiroso


Nadie te cree, payaso



El gobierno de Chile ha manipulado las cifras de la pobreza, y debe asumir las graves consecuencias de su irresponsabilidad 

Cuando Granma, el periódico oficial de la dictadura cubana, fustigó al gobierno de Chile, el vocero Andrés Chadwick ironizó diciendo que "es un honor" ser el blanco de un medio como aquel. Sin duda, un honor. Lamentablemente para el gobierno, no es ningún honor que el prestigiso Financial Times compare al gobierno con las "malas prácticas" —como diría Andrés Velasco— , de la cleptocracia de los Kirchner, en Argentina. Piñera no pudo sino minimizar el incidente, descalificando al FT como un medio "sesgado".

Primero, entendamos el gravitas de este periódico. Las pink pages son omnipresentes. Lo típico, cuando abordas un British Airways, en la cabina tienen las páginas rosa. Llegas al London City Airport, en las tiendas está a la venta las páginas rosa. En el hotel, junto al buffet para el desayuno, tienen una rumba de ejemplares del Financial Times. Llegas a la City a visitar a tus clientes, y mientras esperas en recepción, ¿qué tienen para leer? ¡El Financial Times! Su prestigio e influencia los ha logrado gracias a su excelencia e independencia —desconocidos en la prensa chilena— además de su honestidad en defender la democracia liberal y la economía de mercado, siendo ambas el pilar de nuestra civilización. Un medio escrito serio no puede hacer otra cosa sino defender estos principios, además de informar y formar a sus lectores.

Como tristemente sabemos, el gobierno anunció con boato que la pobreza se había reducido, rompiendo la inercia que arrastraría desde el gobierno anterior, bajo la conducción económica de Andrés Velasco. En Tolerancia Cero, el ministro Lavín se defendió torpemente ante los cuestionamientos de que, primero, la  caída se encuentra dentro del margen de error, y segundo, no han podido aclarar satisfactoriamente la razón de los cambios metodológicos ni la mensualización de un bono que distorsiona los resultados, situaciones denunciadas por un reportaje de Ciper, un centro de estudios. Las diapasón aumentó hasta volverse insoportable.

Once is a happenstance...
Esta ya es la tercera vez que el gobierno de Piñera procura malograr el principal recurso natural de Chile: su credibilidad. El fiasco de AngloAmerican, recién rectificado, fue la primera torpeza, incomprensible en un gobierno que pretenda ser business-friendly. El segundo, los serios cuestionamientos al supuesto fin de las listas de espera en la atención del sistema de salud pública.

Ahora, el incidente de la encuesta CASEN, añade un factor más, la mauvaise foi. Porque el gobierno ha mentido descaradamente, no una vez festejando lo que no es, ni dos veces, manipulando las preguntas, ni tres, descalificando las críticas. Sino que cuatro, al no asumir sus errores. Esta maquinación propagandística à la Kirchner exige, como mínimo, la renuncia de Joaquín Lavín, ministro de Desarrollo Social (un ministerio inherentemente absurdo, pero capaz de causar gran daño). Un pez gordo debe caer, luego que rodaran cabezas de los encargados técnicos tanto de gobierno como de la Cepal.

El FT citó al ex ministro y actual precanditado presidencial Andrés Velasco, quien ha aprovechado esta oportunidad para reafirmar sus pergaminos de presidenciable. Su explicación además es atinente, ya que en su calidad de ex ministro tiene mucho que decir sobre las novedades técnicas empleadas en este gobierno. 

Cabe destacar que en Chile Liberal hemos sostenido que la pobreza en Chile no va a disminuir. Después de 20 años de ayudas sociales, bonos, educación municipal, y todo tipo de dádivas, la pobreza ha sido erradicada, al menos dentro de las posibilidades de un gobierno. Ahora nos enfrentamos a una pobreza dura, que no responde a los criterios conocidos. Se podrá duplicar o triplicar el presupuesto para planes sociales, pero con suerte la pobreza se disminuirá apenas unas pocas décimas, a lo cual se aplica el fenómeno ricardiano de los rendimientos decrecientes. Se requiere otro enfoque, ahora que los gobiernos ya ha hecho lo que han podido.

En lo inmediato, estamos en presencia de un acto inexcusable de este gobierno, que ha dañado la reputación del país, y ha mermado la fe pública en las instituciones técnicas. Y más aún, hipócritamente, continúan la mala fe de negar lo que todos hemos visto. La renuncia de Lavín sería un acto tan expiatorio como improbable porque Piñera elegirá sabotear sus extraordinarios logros hundiéndose en mal entendidas lealtades personales. Lo único que lo mantiene a flote es que la oposición continúa desarticulada, añorando el regreso de la ex presidenta, en vez de reforzar a Velasco en su labor opositora.

sábado, 28 de julio de 2012

No es un problema de actitud

En su reciente columna, Karin Ebensperger arguye que "el destino de los países se define en la actitud mental de sus habitantes", y continúa con una plétora de epidérmicas insustancialidades como que "del carácter nacional o idiosincrasia dependen la calidad de las instituciones". 

Es importante abordar este tema considerando el extraordinario impacto del libro "Por qué fracasan las naciones", que hemos comentado en Chile Liberal. La columnista del ultraconservador El Mercurio cae en el mismo error que tantos otros han cometido y que el libro de marras magistralmente desmiente: creer que la prosperidad de un país depende de la cultura, o de la actitud, es falso. 

¿Cuál es la diferencia de actitud entre Corea del Norte y Corea del Sur? Sólo un accidente del destino —La guerra de Corea— hizo que esa península fuese divida en dos por una ridícula frontera en el paralelo 38, cuyo resultado fue que el mismo pueblo, con la misma cultura, la misma lengua, la misma etnia, y la misma "actitud mental de sus habitantes" quedase condenada al hambre y la miseria en el norte, y la prosperidad y la felicidad en el sur. 

¿Acaso los norcoreanos tienen problemas de actitud? ¿Los norcoreanos son flojos? ¿Es la desidia parte innata y connatural de los norcoreanos y no de los sudcoreanos? ¿Son los sudcoreanos emprendedores y trabajadores pero sus connacionales del norte no? El absurdo es evidente. 

Lo mismo en el caso de los habitantes de Cuba y Hong Kong, ambas islas pequeñas. A fines de los 50 la isla caribeña gozaba de los mejores índices de salud y educación de las Américas, mientras que Hong Kong era un país miserable. Ningún gran cambio de actitud de estos países explica que en unas pocas décadas Hong Kong sea infinitamente más próspero que Cuba. Lo única explicación plausible es que en Cuba domina una gerontocracia absolutista, mientras Hong Kong es uno de los reductos más libremercadistas del globo. Tampoco hubo gran diferencia de actitud mental del pueblo alemán entre la ex República "Democrática" y la Federal. 

A diferencia de lo que erróneamente sostiene Ebensperger, lo que define el destino de los pueblos es la medida en que su elite dirigente no se dedique a conformar una institucionalidad represiva, sino leyes e instituciones inclusivas para que fluya el talento y la gobernabilidad. 

Reprimiendo al chileno 
Represivo lamentablemente es Chile, con un sistema electoral que determina un empate técnico entre las facciones políticas, todo hecho para lograr "estabilidad", la misma "estabilidad" de Norcorea o cualquier régimen absolutista. 

En cambio, un sistema plenamente democrático es en apariencia inestable, pero —por contraintuitivo que parezca— otorgan mayor gobernabilidad ya que cualquier ciudadano ve sus derechos respetados, goza de protección de sus ideas mediante patentes, puede iniciar un emprendimiento u obtener un préstamo; puede acceder a tribunales de justicia y su propiedad privada es considerada como algo sagrado. 

En una institucionalidad inclusiva, el Estado no confisca con rapacidad el trabajo de los ciudadanos, sino que protege lo que cada cual produce. Políticamente hablando, un país inclusivo no ve en el resto una masa que debe ser sometida en nombre de la "estabilidad", sino que abraza la destrucción creativa. En lo económico, el rechazo a los monopolios es entendido como algo imprescindible para el correcto funcionamiento del comercio. 

Como corolario de lo anterior, da lo mismo que se impongan clases de educación cívica o no. Éstas fácilmente pueden derivar en un mecanismo de lavado de cerebro de los más pequeños, más aún si se instaura la ridiculez de la "educación pública", como si estuviésemos en el siglo 18 tratando de alfababetizar y numerizar a las masas de campesinos sumidos en la ignorancia fomentada tanto por el Estado represivo como por la iglesia que lo legitima. 

Educación cívica es necesaria pero sólo cuando tengamos plena seguridad de que nos hemos librado de cualquier enclave represivo. 

Primero es necesario abolir el sistema binominal que enquista a los mismos de siempre, y evitar la entrega a perpetuidad de los recursos naturales (debiesen licitarlos), así como usar la ley para evitar colusiones como hemos visto en la industria avícola, en buses y farmacias, y no temer a la destrucción creativa, dejando que empresas como Johnson's simplemente desaparezcan.

Cualquier clase de educación cívica lo más seguro es que mate de tedio a los estudiantes. Enseñarles cómo debe funcionar una democracia, en una democracia con fallas como la chilena, no mejorará nada, ni por mucho que cambiemos de "actitud". Es imperativo cambiar de institucionalidad.

Los ingleses lo lograron con la Revolución Gloriosa de 1688. Los franceses mediante la Revolución Francesa, y los norteamericanos con su Declaración de Independencia. Sólo depende de los chilenos determinar si pueden superar con inteligencia sus limitaciones institucionales, o si continuarán perpetuando el resentimiento social hasta que la situación se vuelva insostenible

sábado, 16 de junio de 2012

Don't Look Back In Anger

Ante las ejecuciones sumarias no hay matices ni contextualizaciones posibles, porque son inaceptables

Los telespectadores de Tolerancia Cero quedamos impactados al ver la insólita apología de Hermógenes Pérez de Arce, un polemista ultraconservador, sobre las atrocidades ocurridas en Chile después del Golpe Militar de 1973. Volvió a la carga con el manido "es que estábamos en guerra". 

Como Chile Liberal ha explicado hasta el hastío, en una guerra nadie hace lo que se le antoja: todo lo contrartio. Los soldados continúan al mando de los oficiales, y éstos al mando de los generales. Según Hermógenes, en una guerra son justificados los crímenes de guerra, como si acaso los Juicios de Nuremberg nunca hubiesen existido. 

Fernando Villegas expresó exasperación cuando Hermógenes declara muy suelto de cuerpo que en Chile siempre ha habido gente que ha acudido a Carabineros a dejar constancia de desapariciones. "No son las mismas circunstancias", replicó el melenudo. ¿Es tan neandertal Hermógenes que cree que si Perico salió a caminar y nunca más volvió es análogo a que Zutano sea detenido por efectivos militares, recluído en un recinto militar, y luego nunca más vuelva a aparecer sin que nadie sea accountable por esta desaparición porque... "estábamos en guerra"?

El asunto de fondo radica en entender qué son las ejecuciones sumarias, por favor ver summary execution en Wikipedia. Ésta se define como "una ejecución donde el acusado es inmediatamente condenado a muerte sin el beneficio de la duda ni derecho a defensa". Noten que no estamos hablando de caídos en combate. No. Sino a gente completamente reducida, luego torturada y ejecutada en Consejos de Guerra, y peor aún, sin que jamás se informase a sus familiares cuáles fueron los cargos en su contra. Ni siquiera se entregaron los cadáveres. 

¿Qué contexto se requieren para cavilar sobre esta barbarie? ¿Qué matices se pueden considerar? ¿Qué situación histórica sirve para entender que a alguien le fracturen todos los huesos y luego le den 44 disparos, muchos de ellos por la espalda? ¿Qué combate cuerpo a cuerpo se libraba cuando un sujeto es amarrado a una parrilla? ¿Qué intercambio de disparos hay cuando un detenido es simplemente ejecutado sumariamente? ¿Qué Consejo de Guerra es capaz de esto? ¿En qué ley marcial se amparan estas monstruosidades? 

El paroxismo de la estupidez vino cuando el polémico ultraderechista trazó un paralelismo con el abatimiento de Osama Bin Laden. El ex líder islamista fue un terrorista reconocido por todas las leyes internaciones, de hecho, su categoría fue la de "enemigo combatiente". Difícilmente pudo ser terrorista Víctor Jara, el niño Anfruns, o Carlos Fariña, de 13 años, cuyas osamentas recién aparecieron el año 2000. Además, luego de abatir en combate a Bin Laden, el presidente Obama —elegido democráticamente, no como Pinochet— de inmediato acudió a las cámaras para explicar el procedimiento ante el país y el mundo. El cadáver de Laden se arrojó al mar no en la clandestinidad de la noche, sino para evitar que se convirtiese en centro de peregrinación, y los mandos a cargo de la operación entregaron todos los detalles al presidente del país. 

En Chile, el mandamás Pinochet jamás entregó explicación plausible sobre los detenidos desaparecidos, todo lo contrario, se hizo el tonto dos décadas, luego se fondeó en la comandancia en jefe de nuestro Ejército y se autodesignó senador para escabullirse de la justicia. Como máxima autoridad jerárquica, correspondía a Pinochet explicar qué ocurrió en los consejos de guerra posteriores al Golpe. Esto jamás ocurrió, ni Pinochet ni la Junta jamás fueron accountable.

Me quedo con algo que dijo Cristián Bofill, panelista de Tolerancia Cero. Cuando Pinochet fue detenido en Londres la gente pudo haber salido en masa a las calles, para celebrar o rechazar. Nada de esto ocurrió. De hecho, en lo personal recuerdo que Pinochet volvió de Londres mientras yo estaba de vacaciones en Brasil, y lo sé porque alguien me preguntó allá y recuerdo haber dicho que me interesaba un comino. Al aquelarre celebrado en su memoria, la asistencia fue bajísima. Pinochet ya pasó a la historia como un maldito, a pesar de los intentos de unos pocos por "matizar". 

Chile, como también mencionó Bofill, ha hecho más de los que muchos creen. Gran parte de los matones del régimen criminal están encarcelados, y la dictadura militar ocupa lugar de privilegio en la enciclopedia de la infamia. La verdad es que en los años 90 escuchábamos Brit Pop, y lo que hiciera ese viejo culiado del Pinocho era cuestión que a nadie importaba demasiado porque era prioritario reubicar al país en la senda de la democracia. Hoy importa aún menos aún, de ahí se sigue la pregunta de Bofill al polemista Pérez de Arce "¿qué sentido tiene un homenaje a Pinochet?". El ex mandamás de Chile debe estar friéndose en el infierno, pero el país ya ha hecho bastante por castigar a los represores, por reparar de alguna forma a los familiares, y por pedir perdón, como lo hizo Patricio Aylwin al asumir la presidencia. 

Vale destacar la integridad del ministro Chadwick, quien admitió los errores del régimen y expresó su arrepentimiento por ser partícipe de un gobierno tan atroz. Hoy, Chadwick es secretario de Estado de Sebastián Piñera, un hombre que en el mismo Teatro Caupolicán, donde se celebró el pasado fin de semana el homenaje a Pinochet, escuchaba el 27 de agosto 1980 el angustiado discurso de Eduardo Frei padre cuando la dictadura ya ponía en práctica su plan maestro para enquistarse en el poder. 

Dejo limpio de polvo y paja al Presidente Piñera, quien siempre fue opositor al Chacal, y si ahora gobierna con los ex pinochetistas, es primero por lo inescrutable de su compleja sicología, y segundo, porque ha modernizado a la derecha, incluso como vemos llegando a redargüirla de sus monstruosidades, y situándola en el camino de los valores republicanos y el respeto a los derechos humanos. 

Es cierto que existen los Hermógenes, pero más importante, es que no nos dejemos llevar por la ira porque también existen los Chadwick, también los Moreira, tal como lo hizo antes un Lavín, y el país continúa avanzando hacia el progreso, y de a poco el nefasto legado de Pinochet se convierte en una advertencia de que nunca más un sector político debe prestar apoyo a un gobierno no elegido. La derecha lo pagó caro con dos décadas fuera del gobierno. Por fin, advierto una derecha que quiere reconciliarse con el país.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Te Deum: Game Over

Los Te Deum ya cumplieron un ciclo. Deben terminarse

¿El último Te Deum?

En este post Chile Liberal explicará por qué la clase política debe seriamente considerar ponerle fin a los Te Deum, a propósito de la inasistencia de los más rancios jerarcas del Soviet Supremo de la Concertación al rito religioso, lo que previsiblemente causó bastante revuelo en los clericalistas.

Los motivos son tres. El primero es, obviamente, que una república laica cuenta con sus propios ritos por lo que no necesita recurrir a ninguna religión en particular para conmemorar su propia existencia o exaltar su gloria. La civilidad debe ser capaz de crear sus propias fechas y decidir sus rituales.

El segundo motivo es que, derivado del primero, Chile tiene problemas para decidirse si es una república laica o una "teocracia light", por lo tanto necesitamos definirnos. Recordemos que desde que se instauró la separación entre iglesias y Estado los clericalistas no han renunciado a meter su fetiche a como dé lugar en las celebraciones republicanas. El Te Deum ha sido probablemente su principal triunfo.

En su forma actual fue concebido por Salvador Allende, quien convocó a un Te Deum Ecuménico en 1971 invitando a otras confesiones, aparte de la Católica Romana, a participar, considerando la extraordinaria agitación que comenzaba a experimentar el país ya que tal como hoy lo hacen contra Piñera, ayer quisieron desestabilizar a Allende (y lo lograron). Fue Pinochet quien inventó el "Te Deum Canuto", luego que valientemente el cardenal Silva Henríquez —una persona íntegra, reconozcámoslo— negase la Catedral metropolitana al intento del golpismo por legitimarse, ante lo cual el canutaje sacó como conejo de la manga un Te Deum Evangélico en 1975 y le ofreció al dictador su propia catedral. De ahí que a falta de un Te Deum, Chile, increíblemente, tenga dos.

Si los clericalistas han conseguido no consagrar la separación entre iglesia y Estado en la Constitución —cómo no si el que la escribió era un fanático religioso— y si desde que se separó iglesia y Estado que no controlan su incontinencia religiosa, y más encima ya van dos Te Deum, entonces creo que debemos seriamente decidirnos: somos una república laica o no.

El tercer punto es el más importante y tiene relación con la situación coyuntural ocurrida este 18 de septiembre. Los Te Deum podrían sobrevivir en difícil armonía si es que quienes los ofician se limitaran a ejecutarlo como remilgado acto simbólico, refiriéndose principalmente al "amor", con cosas como por ejemplo "oremos para que el amor de Dios, que es perfecto y puro, nos llene el corazón para la gloria del Altísimo que nos ama en el amor amoroso para que la paz y el amor sean uno el misterio de la creación que nos habla mediante el mensaje salvífico del Dios vivo" y cosas por el estilo, más alguna parafernalia ritual acompañada de gestos grandilocuentes.

Pero no. Los ministros religiosos que ofician estos actos, ahí en sus propios templos, invitando a las más altas autoridades de la república —los depositarios de la voluntad soberana— resulta que empezaron descarada y derechamente a sermonearlos y a regañarlos. El obispo canuto comparó la homosexualidad con la zoofilia, y el romano se despachó una condena al aborto. Estos señores se han extralimitado en sus funciones, pasando de lo litúrgico y simbólico a lo contingente, poniéndose sobre lo temporal y desde su púlpito casi en los cielos se dieron el gustito de darle un tirón de orejas al presidente de la república.

No, señores. 

Ustedes se pasaron de la raya y ya no me interesa ponerlos a raya. Esta cuestión se acabó nomás porque ustdes arruinaron la propia tradición insultando al país metiéndose en política. Que se acabe y punto.

Algunos señores clericalistas trasnochados como Carlos Larraín y otros declararon a la TV que los que no vinieron se perdieron de "un mensaje importante". Traducción: "les íbamos a dar un buen sermón pro-vida y anti-gay, ¡pero no pudimos porque no vinieron!"

Si bien aún desconocemos exactamente por qué los jerarcas del Politburó concertacionista se restaron del encuentro, sea como sea, es hora de hacer un alto en el camino y de reflexionar sobre la validez y relevancia de estos "Te Deum". Quizás alguna vez fuimos incapaces de llegar a acuerdos civlizadamente y debimos recurrir a creencias en lo extraterrenal. Si eso fue así, pues es hora de que como república nos saquemos los pantalones cortos y pasemos a la adultez. Un buen primer gesto sería elegantemente declinar la invitación a los próximos Te Deum y dedicarnos sólo a los rituales republicanos. Los Te Deum no lo son, sino que son meras costumbres o tradiciones, y éstas tienen valor sólo en la medida que libremente deciden realizarse. Chile Liberal invita a desecharlos.

martes, 15 de marzo de 2011

¿Cuánto vale el crimen?

La "mano dura" como método contra la delincuencia está desahuciada. Los ultraconservadores deben entender que hay otros métodos

Durante su campaña presidencial Piñera hizo gala de un desagradable populismo —que le aflora con gran naturalidad— con frases rimbomabntes como "Delincuentes, se les acabó la fiesta" (ver foto izquierda).

Como siempre, el sector ultraconservador aplaudió a rabiar ya que por fin, después de 20 años en que la Corruptación (porque recurden, la Concertación, a diferencia de Pinochet, se dedicó sólo a robar) no encarcelaba a nadie, llegaba alguien de verdad a imponer "mano dura". Los de mi generación se acordarán del cántico "mano dura, Pinochet, mano dura, Pinochet", algo que durante la campaña de Piñera se nos vino a la mente.

Desde nuestra fundación Chile Liberal viene planteando la inutilidad de la aproximación represiva. Siempre nos ha sorprendido lo simplones que son los conservadores en su forma de pensar. Para ellos, es necesario amenazar con penas cada vez más duras para escarmentar, atemorizar y finalmente disuadir al criminal para así aplicar la lógica costo/beneficio en la lucha contra la delincuencia, de modo que el delinquir sea tan "caro" que los criminales no optarían por una carrera criminal sino por formas legítimas de ganarse la vida. O sea, para los conservadores se produce el siguiente escenario entre delincuentes:
-José Gregorio, buenos días, te llamaba para hacerte una consulta
-Buenos días Federico Maximiliano, ¿qué ocurre?
-¿Has visto hoy la portada del cuerpo C de El Mercurio?
-Hm, Federico, estaba tomando desayuno antes de llevar a los niños a la escuela, y sólo he leído Economía y Negocios. Pero dime, ¿qué pasa?
-Pues han subido las penas de todos los crímenes
-Oh, recórcholis, Federico. Pues desde ahora es más caro que sigamos delinquiendo. Estoy anonadado
-Así es, José. Por lo mismo, te propongo que abandonemos el crimen ya que es demasiado riesgoso y mejor usemos nuestros conocimientos para formar una sociedad que preste asesorías a empresas de seguridad
-Federico, excelente, podemos hacer la iniciación de actividades hoy mismo, ya que la lógica costo/beneficio nos ha dejado fuera del mercado
-Así es. ¿Te parece si afinamos detalles hoy en una reunión almuerzo?
-Perfecto, nos vemos más tarde
Y así, subiendo las penas, según los Conservadores, ¡zas!, se acabó la delincuencia.

Entender el problema
La política represiva llevó a situar a Chile como el país con la mayor población penal de la región, siendo lejos el menos violento, hasta el infra-humano hacinamiento carcelario que estalló con la masacre de la cárcel San Miguel. La sensación de inseguridad todos estos años también ha sido altísima. A todo esto contribuyen los noticiarios-basura de la TV y la prensa escrita, que se ha especializado en la crónica roja y en despertar la alarma en la población, la cual exige como jauría rabiosa cada vez más brutalidad.

En Inglaterra se llevó a cabo un seminario que buscaba responder dos preguntas: ¿qué medidas logran prevenir el crimen?, y ¿qué incentivos deben entregarse para promover el cumplimiento de la ley?

En Chile estamos a años luz de todo esto. El chileno no entiende que es primordial actuar contra las causas de la delincuencia, ya que sólo limitarse a subir las penas es contraproducente: si se aumentan las penas, aumenta la ferocidad de los criminales, y al no haber forma de rehabilitarlos, ni menos formas de mitigar las  causas de la criminalidad, las cárceles se llenan.

El resultado saltó a la vista: la tragedia de la cárcel San Miguel y sus casi cien muertos, que reveló al final que nuestro sitio siempre tuvo la razón, y que los métodos conservadores han fracasado inapelablemente.

No obstante, Piñera ya mostraba algunos atisbos de sensatez, y como es su costumbre, dejó cierto espacio libre para darse una voltereta una vez en el poder. Por ejemplo, durante la campaña ya habló de "una mano dura para castigar, y una mano blanda para rehabilitar", también fue a una cárcel a ver los partidos de fútbol de la Selección junto a los reos de mejor comportamiento. Este es el camino que debe seguir Piñera, y luego, ahondar más en soluciones laterales y reformas profundas.


Medidas concretas
Es menester entender que gran parte del crimen organizado —el más letal— se debe a la absurda prohibición de drogas. Cuando Irlanda quiso tímidamente legalizar la venta de estupefcientes aparecieron las "Head Shops" que vendían drogas blandas a plena luz del día y de forma completamente legal. Varios locales aparecieron quemados y fueron víctimas de atentados: el crimen organizado es el peor enemigo de la legalización, y los políticos y votantes conservadores los mejores aliados de los narcos. Todos juntos inflaman aún más las llamas del problema de inseguridad y de cárceles repletas.

México declaró guerra frontal al narcotráfico el 2006, incluso recurriendo al truco favorito de los ultraconservadores: tirar 46 mil milicos con tanques y todo a la calle. ¡Así se hace!, exclamaban en Chile. 20 mil muertos más tarde, Calderón en México ha dado indicios de abrirse a la legalización.

En Portugal el consumo de drogas es tratado como una infracción menor y los acusados son transferidos a talleres y ayudas médicas, no son tratados como criminales. Portugal, otrora uno de los más conservadores y atrasados de Europa, ha visto con estas progresistas medidas exclentes resultados. El contraste entre los métodos de Portugal y de México es elocuente. Depende ahora de Piñera decidir por cuál opta.

Por mientras, Chile Liberal sigue proponiendo flexibilizar las leyes antidroga y abolir la actual prohibición.

Pensamiento lateral, medidas laterales
Atacar un fenómeno complejo como la delincuencia requiere medidas integrales, y no siempre deben ir dirigidas directamente al problema. Esta es la esencia del "pensamiento lateral", algo que el chileno —bruto por naturaleza— jamás entiende, ni los conservadores —los más brutos entre los brutos— tampoco.

Lo primero es privatizar Carabineros. ¿Cómo? Sí, privatizar los pacos. Miren, Carabineros tiene una pésima división del trabajo: controla el tránsito, cuida autoridades, vigila conciertos de rock, saca niños vagos de las calles, protege jueces, etc. No hay grado de especialización suficiente en ese Leviatán que se ha convertido Carabineros.

En el simposio que mencioné se abordó el tema de los Business Improvement Districts (BIDs), en California, EEUU, que son organizaciones privadas a cargo de la seguridad en algunos distritos. Los estudios indican que por cada US $ 10 mil gastados en seguridad, hubo 3,4 menos crímenes por año. Pero lo notable es que los investigadores lograron estimar, mediante encuestas, qué valor tiene evitar un crimen según la percepción de la ciudadanía. Los resultados: $ 263.000 un asalto, $ 79.000 un robo en el hogar y $ 21.000 un robo común. Y considerando el gasto de $ 10 mil para reducir 3,4 crímenes, el resultado es más o menos  $ 200.000 de ahorro, un radio de costo-beneficio de 20 a 1. Cifra simplemente espectacular.

Lo que Chile Liberal ha propuesto es que los municipios entreguen concesiones de seguridad a firmas privadas, las cuales pueden convocarse mediante licitación pública, incluso en las elecciones locales los votantes pueden elegirlas. Éstas pueden estar conformadas por carabineros retirados, pueden ser calificadas y supervisadas por la policía estatal, y sus contratos renovados, como dije, ya sea por decisión de municipios o por voto directo de la ciudadanía, basándose en la percepción de seguridad que las firmas ofrecen. Seguir tirando pacos a la calle para detener por sosospecha o para controlar identidad a Pedro, Juan y Diego ya es una huevada completamente inútil. Seguir jugando al "paco-ladrón" es un modelo obsoleto.

Otro aspecto interesante es la directa relación entre escolaridad y criminalidad. Muy pocos delincuentes tienen escolaridad completa. Es decir que está bien indultar a los criminales, pero más importante que encerrarlos es meter a la gente desde chica a las escuelas.

Los costos de educar más son menores que los costos que genera la delincuencia. En los barrios más bravos es menester abrir más colegios, gimnasios, canchas y bibliotecas, y no seguir gastando en abrir más cárceles. Los investigadores descubrieron que cada año extra de escolaridad reduce el crimen 1 a 2%. El enfoque de seguir abriendo prisiones y encarcelar más gente no da para más. De hecho, el objetivo debe ser cerrar cárceles abriendo escuelas.

Finalmente, y no menos importante, considerando el perfil del delincuente, la mayoría son fruto de una natalidad descontrolada en los sectores desposeídos. Peor aún, encarcelar cada vez más sujetos deja a familias sin el hombre que traía el pan (robado) a la casa, lo que intensifica aún más el problema ya que la cárcel destruye la ya escuálida estructura familiar en los sectores marginales. Un plan de educación sexual completo, que incluya la distribución de anticonceptivos (de emergencia o normal) y también el acceso al aborto, surte efectos extraordinarios, como bien documentaron Steven Levitt y Stephen Dubner en Freakonomics.

Es provechosa también la suavización de penas para que el convicto no pierda todo contacto con su familia, así como facilitar las "visitas maritales" que ayudan mucho no sólo a la disciplina interna de los reos, sino que permiten que el frágil tejido social de los reos no se pierda. Chile Liberal es partidario incluso de devoverles el derecho a voto, para que sean parte de la ciudadanía.

Todas las medidas anteriores, sumadas a penas alternativas y a la posibilidad de trabajar en la cárcel para que al salir el ex convicto pueda integrarse al mercado laboral, debiesen ser consideradas por el gobierno actual, ahora que es evidente lo que Chile Liberal advirtió hace años, y es que la "mano dura" no sirve.

lunes, 19 de julio de 2010

Beneficios del divorcio

Aún está fresca en la memoria la discusión sobre el divorcio en Chile, que apenas se zanjó en noviembre del 2004. Chile tuvo el triste honor de ser el último país del mundo en considerar el divorcio en su ordenamiento jurídico, lo que responde a nuestra incultura católica. Mientras que en países protestantes-puritanos es tabú el engaño pero se acepta el divorcio, en países de raigambre católica es tabú el divorcio pero el engaño es signo de virilidad. Desterrar la hipocresía del resquicio legal de la anulación nos significó todo tipo de absurdas advertencias sobre el inminente colapso social, la hecatombe de occidente, los suicidios colectivos y el acabo de mundo.

Después de todos estos años hemos notado una paradoja: mucha gente se casa por ceremonias de la iglesia de Roma, y luego se divorcia. Chile Liberal sostiene que todo aquel que se case en una ceremonia religiosa católico-romana debe tener estrictamente prohibido el divorcio civil. Si a una católica el marido borracho la agarra a puñetes, le rompe la nariz, y le saca la cresta a los hijos, la católica debe ir donde el cura a arreglar su problema, pero no se le permitirá el divorcio.

Ahora bien, ¿qué ocurre con el resto? Pues nada. Se nos pinta que el divorcio es la peor tragedia. Nuestro sitio sostiene que esto no es cierto. De hecho, el divorcio es beneficioso. ¿Qué? ¿El divorcio es beneficioso? Sí, eso dije: el divorcio es beneficioso. Este es el pequeño gran detalle que los católicos no les contaron. Justin Wolfers y Betsey Stevenson, profesores de economía de la Universidad de Pennsylvania (ver artículo), por ejemplo nos cuentan que en general el matrimonio es bueno, pero no es para todo el mundo, ni tampoco el divorcio es lo peor. De hecho, inmediatamente después de un divorcio la gente no se siente feliz, pero después de un año, hombres y mujeres se alegran de su decisión, como sostiene otro estudio.

Mientras aumenta el divorcio, disminuyen las tasas de violencia intrafamiliar, el suicidio de mujeres, y los femicidios. Esto es lógico. Muchos de los agresores de mujeres son sus propios maridos, y ellas están expuestas a todo tipo de vejaciones cuando se les impide disolver la unión matrimonial. Consecuentemente, podemos deducir que el divorcio nos ha traído beneficios, y nos asegura que una parea seguirá junta por decisión propia, y no porque las leyes obligan a seguir casados.

Estudios esta línea nos dicen (ver Matrimonio y el mercado):
Muchos han citado las crecientes tasas de divorcio como conducentes al colapso de la familia (...). Pero las altas tasas de divorcio entre quienes se casaron en la década 70 refleja una etapa de transición, ya que muchos se casaron con la pareja ideal siguiendo el antiguo modelo de especialización en el matrimonio, sólo para encontrar que sus parejas eran inadecuadas en el matrimonio hedonista moderno.

Las tasas de divorcio de hecho han ido disminuyendo desde que alcanzaron su punto máximo hace 30 años. Y quienes se han casado estos últimos años tienen más altas probabilidades de continuar juntos que la generación de sus padres. Estos datos deben ser enfatizados y deben repetirse: el divorcio ha ido disminuyendo por tres décadas. Este importante factor es a menudo ignorado en las discusiones sobre el estado actual de la familia.

En cuanto a los niños, también hay claros beneficios cuando los padres se divorcian. Me parece que esto es lo más fácil de deducir ya que difícilmente un niño puede ser feliz si ve durante toda su infancia a sus padres regañándose en feroces disputas con descalificaciones de toda especie, y ni hablar de como afecta a los pequeños la violencia intrafamiliar. Si esto es así, el divorcio beneficia no sólo a los padres, sino también a los niños ya que un factor irritante, las peleas de sus padres y su consecuente amargura, es evitado.

Chile Liberal sigue perplejo ante la insistencia de los sectores conservadores sociales que nos advierten un futuro lúgubre cada vez que se propone una medida hacia una mayor autonomía de los individuos. Se nos hizo creer que el divorcio nos destruiría, lo que aquí hemos demostrado, como de costumbre, que era una falsedad absoluta.

domingo, 18 de julio de 2010

El "efecto Glee"

Un programa de televisión nos obliga a revisar los sistemas educativos del mundo

Estados Unidos posee una capacidad irrefrenable de producir cultura popular. La exitosa serie Glee, nominada a la impactante cantidad de 19 premios Emmy, es una muestra más de la hegemonía cultural gringa.

Glee es la historia del coro del ficticio liceo William McKinley, en Ohio, por estos días el conjunto coral más famoso del planeta. Al menos, Vuestro Modestísimo Servidor así se ha enterado gracias a que sorprendí a Chanchi tipeando en el buscador Google las infames palabras: "Glee torrent". Doy testimonio de que conozco a una más de la devotas de las aventuras del profesor Will Schuester, la alumna Rachel Berry, y todo el resto. El argumento es bastante simple. Un coro se forma en una escuela, y una profesora quiere destruirlo. Los chicos se juntan a ensayar arduamente por varias horas mientras, en paralelo, y entremezclándose con la música, deben enfrentar todos los problemas de su edad (embarazo adolescente, entre otros), aparte de la enemistad declarada de otros en la escuela, especialmente la odiosa profesora de deportes. En un dramático final de temporada, el Club Glee se presenta a un concurso con otras escuelas. En el país que más idolatra el happy end y el exitismo, nuestro club termina en... ¡segundo lugar! La desazón es total, pero las expectativas para la segunda temporada son enormes.

Entre los fanáticos de esta serie se cuenta al ex primer ministro Gordon Brown, y a alguien mucho más relevante en aquel país, el capitán de la selección inglesa Wayne Rooney (ver fuente). No pocos especulan que el bajo rendimiento de Rooney y sus colegas en Sudáfrica 2010 se debe al estrés por perderse la final de Glee. Si es para tanto, dejo la duda. Pero está claro que esto ya es un fenómeno preocupante.

La importancia de la escuela
Es que los colegios y liceos son el laboratorio donde se forma a los futuros trabajadores de la economía del conocimiento, quienes se enfrentan al desafío de tener que convertirse en gente pensante, inquisitiva, y además creativa. Ya pasó la era agrícola en que se necesitaban muchos hijos para labrar los campos, así como pasó la era industrial en que los millones de obreros formaban sindicatos y causaban estragos. Hoy debemos formar otro tipo de personas, algo que nuestros administradores educativos no entienden.

Los liceos de Chile, en particular, son lo opuesto. En la angosta faja se premia la obediencia, y se expone a los alumnos a profesores mal entrenados y peor remunerados, además de constreñidos por las absurdas reglas que dicta un burócrata desde una lúgubre oficina en el centro e Santiago, lo que termina por atrofiar por completo la creatividad de los estudiantes, despilfarrando no sólo recursos sino que los años mozos de una generación tras otra. Por su parte, los alumnos, muchos de ellos no preparados para la formación intelectual, se transforman en jaurías de pelusones ineducables. Esta triste realidad es la misma en muchos países del globo. En contraste, el Club Glee es un espacio donde los estudiantes pueden cantar, tocar instrumentos e interpretar las canciones más emblemáticas de la cultura popular anglosajona.

Detrás del Club Glee
El libreto fue escrito principalmente por Ryan Murphy, quien proviene de en una familia católica-irlandesa conservadora, criado en los principios católico-romanos más tradicionalistas. Luego de confesar su homosexualidad a su familia se sometió a un tratamiento para curar su "enfermedad", hasta que los especialistas le dijeron que él no sufría de problema alguno. En su adolescencia él mismo participó en el coro de su escuela lo que le motivó a escribir la historia de Glee.

Murphy por supuesto que fue a un coro de esos deprimentes y aburridísimos, donde los niños entonan loas a la virginidad de María y agradecen que Jesús fue asesinado. Cabreado, inventó la historia de un club donde los chicos cantan desde Ice Ice Baby, de Vanilla Ice, hasta Lady GaGa, pasando por Don't stop believing de Journey o Total eclipse of the heart de Bonny Tyler. ¿No les parece esto muchísimo más estimulante? Ya algunos padres están frunciendo el ceño por ver a los adolescentes felices cantando temas de naturaleza abiertament sexual, como los de Lady GaGa (un capítulo entero dedicado a ella). Es avergonzante la actitud que en Norte y Sud-américa se cría a los niños: como angelitos, puros, ajenos a cualquier estímulo sexual, a pesar que desde más o menos los 8 ó 9 años las hormonas entran en ebullición y deben encontrar una válvula de escape. Arrestos de la personalidad en esta etapa finalmente degeneran en una sexualidad reprimida, que no madura, y que compele a varios a "meterse a cura", para luego en la adultez sentir irrefrenable atracción sexual por púberes. En la medida en que los niños y jóvenes pasen su tiempo en actividades estimulantes, estructuradas, y bajo la supervisión de un adulto, estamos causando enorme dañando a una nueva generación de estudiantes, como lo han hecho y siguen haciéndolo casi todos los sistemas educaciones del mundo.

Cuando vemos Glee a los grandotes nos dan ganas de volver a la escuela, y a los chicos les dan ganas de tener una escuela distina. La historia no es color de rosa ni mucho menos. Las intrigas, malas jugadas, odios, situaciones como reconocer la homosexualidad o los embarazos adolescentes, todos se entremezclan en este liceo de Ohio. Lo que lleva a Chile Liberal a insistir que los planes de estudio deben dar paso a un nuevo concepto de educación, donde se reconozca que no sólo los contenidos que se enseñan o intentan enseñar son valiosos, sino que el desarrollo emocional y la expresión artística tiene mucho más valor. Es hora de dejar que cada escuela decida por sí misma qué quiere hacer, y no asfixiar a los Will Shchuesters que quieran formar un coro. Es momento de eliminar los planes de estudio que un burócrata de traje gris mal ajustado quiere imponer, y dejar que fluya la creatividad. Si no se elimina por completo, al menos una reforma radical del ministerio de Educación es imperativa.

Después de cada episodio de Glee, iTunes ve como los temas interpretados son descargados por montones. El aumento de niños que quieren integrarse a un coro, o formar uno, ha aumentado explosivamente en cada país done se transmite Glee. Esto sirve para alejar a la juventud de las calles, la vagancia y los vicios, y para que cada cual explote su potencial. Si los estudiantes saben o no en qué año murió Arturo Prat me da lo mismo. Prefiero que sepan las letras de Lady Gaga.

Me pregunto si después que Canal 13 transmita Glee, algún personero del ministerio de Educación se dará cuenta de que, básicamente, todo esfuerzo por educar ha sido y es un fracaso.

Les invito a leer:
The Glee Effect (Telegraph)

Y un video, para todos los que nunca han visto a un miembro del sindicato de profesores bailando rap

sábado, 5 de junio de 2010

Disquisiciones sobre la crisis moral

Nuestros estándares morales han mejorado

Sabemos que uno de los tópicos de los conservadores es hacer gárgaras por la supuesta crisis moral que nos azota. Ya sea porque se aboliría la esclavitud y se extinguiría la mano de obra, o bien por corromper a las mujeres obligándolas a asistir a las universidades, o implantando el voto universal en desmedro del voto censitario, o peor aún, el voto femenino. Ni hablar de lo que ocurriría si las monstruosas ideas del pérfido Charles Darwin se masificasen. Todo lo anterior, al parecer, haría colapsar a nuestra sociedad. Hoy, los vástagos del conservadurismo esgrimen que con el matrimonio homosexual y el aborto ahora sí que sí, con esta sí que viene la crisis moral, esta sí es la segura, de esta no nos salvamos y vamos a sonar como tarro.

Pero vale la pena —tal como lo hicimos con el zeitgeist moral—, revisar cómo ha ido ocurriendo exactamente lo opuesto: nuestra ética se ha ido perfeccionando y es cada vez más sofisticada.

Detengámonos a contrastar dos ejemplos del antes y el ahora. El primero, nuestra actitud hacia la homosexualidad. Hace poco comentaba con Javier, un participante de este blog, sobre cómo el diario Clarín, que se jactaba de estar "firme junto al pueblo", meses antes del golpe militar de 1973, nos describía de la siguiente manera una manifestación de homosexuales en Santiago (fuente aquí y aquí):

martes 24 de abril de 1973, Santiago de Chile.
Ostentación de sus desviaciones sexuales hicieron los maracos en la Plaza de Armas

Las yeguas sueltas, locas perdidas, ansiosas de publicidad, lanzadas de frentón, se reunieron para exigir que las autoridades les den cancha, tiro y lado para sus desviaciones. Pese a que la reunión había sido bastante publicitada, la policía no se hizo presente. Entre otras cosas, los homosexuales quieren que se legisle para que puedan casarse y hacer las mil y una sin persecución policial. La que se armaría. Con razón un viejo propuso rociarlos con parafina y tirarles un fósforo encendido.

Publicar hoy en un medio escrito estas palabras altamente ofensivas provocarían un rechazo total, me atrevo a decir que unánime. Si la idea fue causar chiste con lo de "rociarlos con parafina y tirarles un fósforo encendido", es de un mal gusto abominable. Pero esto es lo que nos decía la prensa de izquierda, la que estaba "firme junto al pueblo" hace unas pocas décadas, y como vemos, llamaba así sin más al gobierno de Allende para que la policía reprimiese la legítima expresión de un grupo de ciudadanos. Nada de qué sorprenderse, por cierto, ya que tanto la Unión Soviética como el comunismo cubano han sido ferozmente homofóbicos. Después de todo, el revolucionario se convierte en conservador el primer día de la revolución.

Un segundo ejemplo de cómo cambian nuestros patrones morales se refiere más bien a la forma en cómo nos horrorizamos, especialmente ante manifestaciones artísticas. Lo que en una época era bello y estético, en otra es escandaloso y chabacano. Lo que otrora dejó a una sociedad en estado de shock gracias al mal gusto e inmoralidad de un artista, como por ejemplo el cuadro de Delacroix "La Libertad guía al pueblo" (en la cabecera de nuestro blog), hoy la consideramos una de las obras más conmovedoras de la historia del arte que nos recuerda cómo nuestros antecesores debieron regar con sangre el mismo suelo por el que hoy caminamos más libres y más dignos que ellos.


Pero el ejemplo que en realidad quiero poner es otro. Contrastemos otra obra que fue, aunque parezca increíble, más controversial que la de Delacroix. En 1863, Edouard Manet dejó boquiabiertos a sus contemporáneos con una escena campestre en la que dos jóvenes intelectuales disfrutaban de un exquisito picnic, algo que en sí mismo no tiene nada de chocante, excepto por un detalle: junto a ellos aparecía una mujer desnuda. Quelle horreur! Probablemente, el eximio pintor lo hizo a propósito, presentando su obra a un refinado concurso celebrado para elegir lo más selecto del arte francés, y montar una exhibición. Manet les mandó su mítico "Almuerzo sobre el pasto" (ver arriba). El siguiente extracto es elocuente:

Exposée au salon des refusés en 1863, l’œuvre a fait scandale. L’empereur notamment la jugea « indécente ». Comme Olympia, tableau contemporain, mais exposé, lui, au salon de 1865, il est devenu paradigmatique du concept nouveau de « rupture » et en cela, on peut y voir un signe annonciateur de « l’avant-gardisme ».

Le scandale a porté sur deux points : la facture et le sujet. Ont choqué, une facture jugée négligée, une mauvaise perspective et la présence d’une femme nue « ordinaire » - ce n’est ni Diane ni Vénus, dont la nudité conventionnelle aurait été acceptable mais peu vraisemblable dans une scène « de genre » - en compagnie de deux hommes habillés.

De paso, Manet y Delacroix, con su pésimo gusto y sus indecencias, abrieron camino al "avant-gardisme". Hoy, ambas obras son parte del tesoro nacional de Francia, y los galos, henchidos de orgullo, conservan y muestran al mundo el fruto de sus artistas, pero bastante paño hubo que cortar para pasar de "indecente" a "obra maestra".

¿Qué nos choca hoy? Desde luego, una mujer desnuda o un arte poco convencional ya no levantan mayores objeciones por parte de nadie. Ni siquiera el despedido ministro Opus Dei sería capaz de cuestionar una obra de arte porque en escena aparece una dama sin ropa.

Lo que se me viene a la mente es el siguiente video musical del grupo Travis. Hoy vivimos una situación bochornosa en el mundo. Mientras en un lugar del planeta el sobrepeso y la glotonería no dan tregua, en el otro, subsiste la hambruna y la desnutrición más abyecta, con millones de niños muriendo en África no por el VIH o la malaria, sino simplemente por no tener agua potable, ¡agua potable! Lo que para nosotros es simplemente normal, abrir la llave y beber agua, para otros es imposible; algo tan básico —hoy, con nuestros adelantos— como contar con agua fresca todo el día, o alimentarnos, no es la norma en el planeta. ¿Somos capaces de seguir comiendo a sabiendas que otros mueren desnutridos?

El hambre en el mundo es una cuestión inaceptable. Botar comida —o pegarse unos festines con panzadas descomunales—, hoy escandalizan al naciente ciudadano ético. Esto muy bien lo sabe la banda escocesa Travis, que con el siguiente video, hoy en que una mujer desnuda no es el conflicto ético de nuestra época, nos produce hoy el mismo efecto que "Le déjeuner sur l'herbe" en el pasado, con lo que me atrevo a decir que, ciertamente, nuestros estándares morales han cambiado. Para mejor.