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jueves, 10 de junio de 2010

Un voto por Juan Manuel Santos

Los ciudadanos tienen derecho a voto, no los blogs. Pero si el blog Chile Liberal tuviese derecho a voto en Colombia, nuestra preferencia sería Juan Manuel Santos, para profundizar la senda exitosa del saliente Álvaro Uribe


Nuestro sitio ha defendido con profunda convicción la gestión presidencial de Álvaro Uribe, principalmente por su denodada lucha contra las guerrillas que por tanto tiempo han desangrado a Colombia, pero a la vez, lo ha hecho sin abandonar la democracia y las leyes.

De hecho, a diferencia de lo que aducen los golpistas chilenos, que su ídolo Augusto Pinochet debió forzadamente violar los Derechos Humanos para derrotar al "marxismo internacional" (cuatro o cinco pelagatos con molotovs, no más que eso), en Colombia, Uribe, con métodos constitucionales y en apego a los principios democráticos, logró atestar el golpe final a la mortífera FARC, que tóxicamente combina maoísmo, marxismo y narcotráfico, y la ha aniquilado por completo.

La tarea no ha sido fácil, ni ha estado libre de escándalos. Pero cuando hubo denuncias, también ha habido despidos y castigos, como por ejemplo en el aberrante escándalo de los falsos positivos, en que el ejército colombiano mató civiles para luego vestirlos de rebeldes de las FARC y así llevarse el crédito en la lucha contra la guerrilla. En vez de argüir que fue "para salvar a la patria", como harían los chilenos, Uribe pegó el puñetazo sobre la mesa y dio la orden de expulsar de inmediato a los causantes de tan atroz incidente. Esto sólo se logra en democracia. No en dictaduras militares.

Colombia aún tiene pendiente la tarea de explotar sus recursos naturales para desarrollar su economía y fortalecer su clase media. Nada de esto se puede lograr con un país dividido o agobiado por el crimen. El gráfico a la izquierda muestra la exitosa gestión de Uribe, en absoluto contraste con los paupérrimos índices de Venezuela, en que Hugo Chávez ya lleva demasiado tiempo causando estragos. Uribe ha logrado pacificar al país. La belleza de la democracia es que nos permite emitir un veredicto sobre la gestión de un gobernante. A veces es bueno el cambio, como en el Reino Unido de Cameron/Clegg o en EEUU con Obama. En otras ocasiones, como en Chile, el cambio debe ser sólo de intensidad y de personas, como con Piñera. Y en otras ocasiones, como en Colombia, es aconsejable el continuismo.

Cuando el ejército colombiano liberó a Ingrid Betancourt, nuestro sitio le dio las gracias al presidente Uribe, pero le pedimos que se fuera. Ya llevaba dos períodos y temíamos la "chavización" de Uribe. De hecho, en aquella oportunidad dijimos:

Es hora de que el presidente Uribe demuestre su fibra democrática y no asipre a un tercer mandato presidencial. Uribe debe irse como héroe y traspasar su exitoso plan de lucha contra las guerrillas a su ministro de defensa, Juan Manuel Santos

No fue fácil ya que Uribe quiso quedarse, llegando al Tribunal Constitucinal de su país. Pero primó la cordura y ha optado por entrar al panteón de los grandes de Colombia y ha dado un paso al lado en la administración ejecuitva de su país, y más bien ha nombrado a Santos como su delfín, como recomendó Chile Liberal, y es éste quien ahora debe profundizar esta nueva etapa post-FARC. Si es que el electorado consiente, claro está.

Es importante además que una elección sea realmente una oportunidad para el gobierno de ser "accountable" ante su electorado y presentar un plan continuista, que puede ser refrendado o rechazado con un voto por el Gobierno o por la Oposición. La idea es, además, que la justa electoral sea balanceada, y que no se convierta en una "coronación repubicana", en la que un candidato no tiene contrapeso y la gente vota simplemente porque no hay otro. Juan Manuel Santos en estos momentos se mide contra Antanas Mockus, un personaje colorido, que representa el idealismo propio de un matemático tirado a político, quien además ha dicho cosas como que extraditría a Uribe a Ecuador, y que además admira a Chávez. Si bien no podemos considerar al contendor como un político de peso, al menos, en aspecto, esta es una elección que arrojará un ganador con legitimidad democrática, a pesar de la altísima abstención.

Sería bueno que en la nueva etapa, si gana Santos, Colombia mostrase más independencia de EEUU y que replantease la guerra contra el narcotráfico, que está, como ha argumentado y demostrado nuestro sitio, condenada al fracaso total tanto en Colombia, como en México o Afganistán (ambos casos archi-demostraos de una guerra perdida).

Así todo, Chile Liberal recomienda a los colombianos que consoliden sus logros, y que el 20 de junio nombren a Juan Manuel Santos como jefe de gobierno.

Crédito de foto y gráficos: The Economist

domingo, 6 de julio de 2008

Eternamente agradecidos, presidente Uribe...

...pero el 2010 váyase, por favor


La Operación Jaque ha sido un éxito rotundo que le ha valido a Álvaro Uribe, presidente de Colombia, el reconocimiento unánime de la comunidad democrática internacional. El silencio de Morales, Correa y Chávez es elocuente. La oleada roja que arremetió a América Latina está en franca retirada gracias a sus coqueteos con la guerrilla. Chávez no es el líder de nadie (según el cuasi-dictador venezolano, las FARC no son terroristas; si las FARC no son terroristas, ¿quién rechuchas son terroristas entonces?). El presidente Uribe sí es el verdadero héroe del rescate de Ingrid Betancourt. Es hora de que el presidente Uribe demuestre su fibra democrática y no asipre a un tercer mandato presidencial. Uribe debe irse como héroe y traspasar su exitoso plan de lucha contra las guerrillas a su ministro de defensa, Juan Manuel Santos.

En su columna de El Mercurio (conservador), Carlos Peña califica como "artimaña" al plan de rescate de las fuerzas democráticas colombianas. No es cierto.

Ésta es la narrativa de Chile Liberal: el presidente Uribe, elegido democráticamente, ha propuesto emplear mano dura frente a los guerrilleros marxistas, y fue elegido para actuar conforme a su plan. Inteligentemente, buscó el apoyo de las potencias democráticas, EEUU, Francia e Israel, para planear su asalto final a las FARC. Las fuerzas militares estuvieron subordinadas al poder político, lo que demuestra una eficiente división del trabajo. El poder político cuenta con un mandato popular reflejado en las encuestas y triunfos electorales. El resultado de años de preparación fue una operación de rescate ejemplar y prístina, no una "artimaña". ¿No es acaso signo de una inteligencia aguda el fraguar una artimaña?

No está demás decir que en nuestra lucha contra el marxismo no hubo nada de lo anterior: un militar golpista, Augusto Pinochet, ordenó torturar, exiliar, relegar y matar -sin juicio ni defensa- a centenares, siendo él mismo el dueño absoluto del poder militar y político. Los restos de los "desaparecidos" fueron arrojados al mar o furtivamente sepultados en fosas comunes, sin registro de juicios ni entrega a sus familiares, y menos aún con compensaciones económicas ni gesto alguno de reparación. Pinochet se granjeó el repudio unánime de la comunidad internacional, mientras el presidente Uribe es aclamado como héroe.

Todos somos colombianos
Colombia es un país que todos amamos. No sólo por lo exquisito de su café, tan suave e intenso como su cadencioso fútbol o su folklore, o por la simpatía de su gente, que deslumbra cuando habla en un castellano bello, a diferencia de nosotros los chilenos, que balbuceamos y entrecortamos palabras. Colombia se merece una institucionalidad fuerte que asegure el respeto a los derechos del individuo. Colombia no se merece vivir a merced de quien ocupe la presidencia de su país. Uribe ya logró una reelección mediante una reforma constitucional, lo que está muy bien. Es bueno que un incumbente esté obligado a ir a una reelección con un líder opositor, así el electorado valida lo hecho en un primer mandato, o decide un cambio. EEUU lo ha logrado mediante su inteligente sistema que entrega la presidencia (oficina débil, además) por 4 años, y luego un segundo período, sin posibilidad de volver a ocupar el cargo nunca más. Fue un acierto el segundo período de Uribe quien ganó por paliza el año 2006. Es necesario hacer vista gorda de algunas irregularidades, como por ejemplo la invasión a territorio ecuatoriano (donde se eliminó a Raúl Reyes y se obtuvo información preciosa), sus conflictos con el poder judicial (que permitieron agilizar la desarticulación de la guerrilla), o acusaciones de soborno para lograr aprobación para su segundo mandato (que significaron este golpe letal a las FARC gracias a la liberación de Ingrid). Podemos usar la analogía de las salchichas para describir la Operación Jaque: muy sabrosa, pero no preguntemos de qué está hecha ni cómo se hizo.

El tiro de gracia al marxismo
Nos gustaría ver al presidente Uribe vitoreado como héroe, traspasando el mando a Juan Manuel Santos, el actual ministro de defensa y elemento instrumental en la lucha de las fuerzas democráticas contra los terroristas. Santos debiese aplicar los latigazos, mientras Ingrid Betancourt puede colaborar ofreciendo las necesarias zanahorias a los terroristas, y así buscar la fórmula de reconciliar al país para sanar las heridas y pacificar, e imponer el Estado de derecho. Luego, el país puede continuar con el debate sobre lo que importa: políticas fiscales, etc.

Lo peor que podría ocurrir sería que Uribe se engolosine con el poder y que la lucha contra el terrorismo dependa de una sola persona, él mismo, y no de instituciones, leyes y de variados representantes del electorado. El continente del realismo mágico puede mostrarnos a niñitas de pelo verde volando hacia el cielo, y Macondo puede ser testigo de Betancourt, Santos y Uribe peleando a muerte en la elección del 2010. Esperamos que no ocurra. Y esperamos que de una buena vez EEUU termine con la prohibición sobre las drogas.


NOTA: Después de leer el artículo pueden expresar su opinión en la encuesta situada en la parte superior de la barra lateral.

Chile Liberal exige a los simpatizantes de la guerrila que depongan las armas y que entreguen a los rehenes.

"Las FARC no es la construcción voluntarista de alguien, las Farc es el producto de la resistencia del pueblo colombiano, frente a la agresión del imperialismo y la oligarquía que durante centenas de años a asesinado, perseguido, agredido al pueblo colombiano". (fuente: ver video a continuación, del 10 de junio del 2008)







Ilustración y gráficos: The Economist