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sábado, 14 de noviembre de 2015

Guerra a la barbarie



Los ataques terroristas de ayer constituyen casus belli
Pocas cosas son más típicas de la vida de los parisinos que terminar la semana ofreciéndose un resto simpático, como se llama a ir a un pequeño bistrot. Aunque las lucas en la Ciudad Luz escasean cada vez más, siempre hay una excusa para organizar una soirée con los amigos o los compañeros de boulot. Por otro lado, los partidos de fútbol del Équipe de France contra la siempre potente selección alemana no dejan a nadie indiferente. En el país de la romántica Chanson, la escena rock sigue más vigente que nunca y siempre hay alguna tocata: la cartelera del Bataclan, algo así como el equivalente francés de La Batuta, nunca decepciona. Hay otros que aprovechan de hacer compras en los grands magasins, a pesar de los restrictivos horarios, como en Les Halles, y aprovechan de pasar luego a alguno de los restaurantes en Beauborg o Le Marais. Es lo típico, en un viernes en la noche como cualquier otro en París.

Ayer, 13 de noviembre del año 2015, el mismo año que empezó con la masacre de Charlie Hebdo, elementos terroristas vinculados a ISIS mataron a casi más de 120 personas con bombas en el Stade de France, en la sala Bataclan, en dos restaurantes frente a esta sala, y con balaceras en Les Halles, y en otros puntos de la ciudad, algunos tan conocidos como el barrio République. El transporte público fue paralizado, la gente comenzó a volver en las bicicletas arrendadas, otros a pie, otros debieron  quedarse en alojamiento ofrecido por los vecinos. Ayer silenciaron París. La Ciudad Luz quedó a oscuras. 

El gobierno ha declarado estado de emergencia y ha suspendido libertades como el derecho a reunión,  ha decretado el cierre de fronteras y se han autorizado los allanamientos sin orden judicial. Para Chile Liberal la gravedad de la situación amerita estas medidas excepcionales.

El Presidente François Hollande ha dicho claramente que esto es una declaración de guerra. Europa en general, y Francia en particular, ya no puede seguir con medidas anti-terroristas por un lado y acogiendo refugiados de Siria por otro. Es necesario que el poderoso portaaviones Charles de Gaulle se dirija al este del Mediterráneo y poner bototos en tierras sirias. Gran Bretaña debe secundar a Francia. Cualquier intento por moderar una respuesta militar contundente será una traición. 

La guerra ya está desatada. Muchos van como voluntarios a luchar contra Daech, y sólo este año, después del ataque contra Charlie, 50 mil franceses se han ofrecido como voluntarios para unirse a sus fuerzas armadas.

El ataque merece repudio total y no acepta "matices" ni "peros". El que culpe a EEUU, a Israel, o al imperialismo, o que empate con otros atentados merece el desprecio total. Este es un atentado cobarde perpetrado por los seguidores de una ideología sicopática.

El ataque de ayer contra los clientes de un centro comercial, contra los hinchas del fútbol, contra los fans del rock, contra los simples comensales en un bistrot, son atentados contra la población civil y contra todo occidente, contra nuestra forma de vida. Eso es lo que buscaban: perturbar a los civiles en aquello que más apreciamos. Esto es una declaración de guerra. La respuesta debe ser brutal.

PS 18 de noviembre 2015: Leo lo siguiente de la agencia EFE:
Francia envía al Mediterráneo oriental su portaaviones insignia para triplicar ofensiva contra el Estado Islámico
"El portaaviones Charles de Gaulle, buque insignia de la Armada de Francia, zarpó hoy hacia el Mediterráneo oriental, donde triplicará la capacidad operativa actual del país contra el yihadista Estado Islámico (EI), indicó el presidente francés, François Hollande."

En línea con lo que dijimos en este post: 
"Es necesario que el poderoso portaaviones Charles de Gaulle se dirija al este del Mediterráneo"

Reconfortante es saber que el gobierno francés pone atención a las recomendaciones de Chile Liberal. Estamos acá para ayudar y dar legitimidad a las acciones que deben tomarse, por impopulares que sean.

domingo, 11 de enero de 2015

Charlie Hebdo: La batalla continúa

Con mi mujer y una pareja de amigos asistimos hoy a la marcha ciudadana convocada para repudiar el atentado de París, y en apoyo a la causa de la libertad de expresión, lo que nos ha servido a todos como catarsis. Me entero en las noticias de France 2 que es la mayor manifestación realizada en la historia del país. A pesar del dolor, es reconfortante saber que somos decenas de millones los que no nos dejaremos amedrentar. Las palabras y las caricaturas no pudieron contra las Kalashnikov, pero la barbarie jamás prevalecerá por sobre los valores de una sociedad civilizada. Esta semana los malos ganaron una batalla, pero la guerra la perderán.

Como era predecible, los fanáticos se han marginado de la marcha, y a diferencia de nosotros, que salimos a manifestarnos para decir fuerte y claro JE SUIS CHARLIE, no faltan lo que se niegan a ser Charlie. Jean-Marie Le Pen, fundador del odioso Frente Nacional, fue enfático en declarar que él no es Charlie. Otros, como el clérigo Anjem Choudary, se han incluso referido en términos ditirámbicos a la memoria de los criminales y asegura que son mártires, además llama a atacar más países. Estos sujetos son tan repugnantes que ni siquiera vale la pena perder tiempo con ellos. (Aquellos que en Twitter se regocijan con el atentado usando el hashtag #JeSuisKouachi merecen no la burla, sino una visita de los servicios policiales, y una deportación o, en su defecto, cárcel.)

Lo preocupante es que algunos, de aspecto moderado, comparten exactamente la misma línea. Voy a dar dos ejemplos. Uno es Tariq Ramadan, catedrático de Oxford de origen suizo, habitué en The Guardian, un periódico socialista británico. El otro, Joaquín García Huidobro, columnista de El Mercurio, un periódico ultraconservador chileno. Ambos en primera instancia condenado de la manera más enérgica el atentado, pero...  

Ambos personajes, en todo caso, no están en la misma categoría de necedad. El suizo, descendiente de egipcios, es nieto del fundador de los Hermanos Musulmanes, una organización criminal. Muchos de sus familiares forman parte de esa cofradía. Este señor helvético radicado en el Reino Unido es un contorsionista de la argumentación, y ha logrado consolidarse como columnista faro en The Guardian. En su columna comprobamos su rechazo en apariencia taxativo, aunque luego da paso, entre vericuetos semánticos y alambicadas cláusulas subordinadas adversativas, a una contextualización que acaba por ser casi un acto de reproche a los caricaturistas. Lo mismo hace su par chileno, quien nada tiene que ver con los Hermanos Musulmanes, pero simpatiza con la versión católica de los integristas islámicos. Ramadan aclara además que él no es Charlie, Je ne suis pas Charlie, con lo que el insigne líder del islam supuestamente moderado demuestra estar al final en la misma frecuencia que Jean-Marie Le Pen.

García-Huidobro en su columna de hoy (normalmente pasa desapercibido bajo los artículos de Carlos Peña), condena el ataque también de manera preclara, aunque va seguida de un "pero". Y usa una desafortunada analogía: el equipo de Charlie Hebdo es comparable a un turista que imprudentemente se acerca a un cocodrilo. La democracia ⎯declara⎯ nada pierde sin las sátiras del semanario galo. O sea en el fondo Cabu y compañía fueron tontos. Y en algo coincide plenamente con Tariq Ramadan: Charlie Hebdo se burlaba de los musulmanes.

El suizo opina desde su intento por rehabilitar el integrismo musulmán. El chileno, desde la ignorancia y la estupidez, y lo entiendo: debe ser difícil opinar de una realidad que se desconoce. Por asociación con el catolicismo más la manifiesta deficiencia en comprensión de lectura de la prensa extranjera, García Huidobro llega a la insensatez de afirmar que Charlie Hebdo se burla del pobre marroquí que es barrendero de las calles de París. Esto exige ser refutado.

Charlie Hebdo es ante todo un medio satírico, iconoclasta, de carácter no sarcástico sino derechamente escatológico. ¿Por qué se dedican a aquello? Existe una centenaria tradición anticlerical e iconoclasta francesa. La République nació a partir de una violenta revolución que desestabilizó la monarquía y su Antiguo Régimen, y en el imaginario galo los valores republicanos sólo sobrevivirán si ese candor revolucionario continúa en perpetua ebullición. Por eso Francia vive con huelgas y paralizaciones, y por ende, con tantos periódicos satíricos y autores insolentes. 

La sátira es bienvenida y además deseable bajo ciertas situaciones. Primero, debe ir dirigida contra los poderosos, jamás contra los oprimidos. Por eso consideramos repugnante burlarnos de la esclavitud o del Holocausto. Segundo, la sátira es inaceptable cuando descarga sus burlas contra personas o individuos que no tiene capacidad de defenderse. Tercero, la sátira ataca aquello que se expone a la burla por ser de naturaleza inherentemente irrisoria, como por ejemplo, ritos místicos o creencias eternas. Cuarto, aquello que se ataca con la burla debe ser intrínsecamente odioso, como por ejemplo, el fundamentalismo musulmán. Quinto, nadie debe estar obligado a compartirla o verse importunado por ella, y al ser Charlie Hebdo un medio al cual nadie estaba obligado a comprar, no vemos gran inconveniente.

Además es importante destacar que es susceptible de ser ridiculizado todo aquello que sea decisión u opción personal. Ser hincha de la U, o vegetariano, miembro de Greenpeace, pinochetista, católico, etc, todo aquello es una condición adquirida producto de una elección individual. Chistes o mofas a aquellos son parte integral de una sociedad libre. Burlarse de un chino, un mapuche, un inválido, un argentino, etc, es de bastante mal gusto porque nadie elige su raza, ni nacionalidad, u otra condición que no sea producto de una opción.

Otra cosa es además deliberadamente usar la libertad de expresión para incitar al odio o llamar a la violencia. Estamos todos de acuerdo que en estos casos ya entramos al terreno de lo abominable.

Ser musulmán, como ser religioso en general, es una decisión personal. Nadie nace musulmán, cada cual adopta una religión u otra, o ninguna. Como cualquier ideología, el islam dedica enormes recursos en predicar y expandir sus creencias, con lo cual sola se expone naturalmente a la sátira y cualquier mofa es legítima. García-Huidobro estúpidamente cree que Charlie Hebdo humilla al pobre barrendero magrebí. ¡Falso! El barrendero de seguro, lo digo porque me consta, considera a los imames fanáticos o los clérigos radicales estúpidos, tal como los consideraba el desaparecido caricatursta Cabu y compañía. Del mismo modo que un barrendero chileno considera que los curas pedófilos son unos desgraciados, y una portada satírica del The Clinic contra Karadima jamás ofendería a un católico sensato. Charlie Hebdo en su infinita irreverencia no tiene como objetivo incentivar el odio ni la estigmatización. Su objetivo ha sido ridiculizar a los fanáticos. Y lo logró con brillantez. El barrendero marroquí de García-Huidobro no tiene nada en común con el clérigo que llama al Jihad en todo el mundo y que busca imponer la ley sharia. Insultar a uno no implica insultar al otro.

Charlie Hebdo satirizó una y mil veces a lo más brutal del fanatismo. Lo hizo con valentía y nobleza. Lo hizo a pesar de las constantes amenazas, los ataques incendiarios, lo hizo sin auspiciadores, lo hizo con columnas, con dibujos, con medios intangibles pero potentes. Su objetivo final fue, como lo declaró Charb, uno de los más prominentes de los asesinados caricaturistas, continuar satirizando el islam hasta banalizarlo. Dejarse amedrentar ante una religión sería abrir paso a una ideología intocable y abrirle el camino a la instalación de la ley sharia o cualquier ley que no sea producto de la deliberación sino impuesta desde textos místicos, lo que es inaceptable en un país civilizado. Los otros no aguantaron y en su maldad supina debieron recurrir a las Kalashnikov para silenciar a los que sólo usan un lápiz. Si García-Huidobro no encuentra que eso es valentía, entonces sería bueno que aclarara si alguna vez él ha sido amenazado por sus columnas y si sería capaz de continuar escribiéndolas. 

Tariq Ramadan recurre a la misma falacia. Hacernos creer que Charlie Hebdo ridiculizaba y ofendía al pequeño musulmán. Lo hace también desde un periódico mainstream. Recurren a esta triquiñuela para desviarse del quid de la cuestión: la obligación moral de cualquier ciudadano de confrontar a los fanáticos. Ramadan y García-Huidobro nos dicen "triste lo que pasó, pero se lo buscaron". Subrepticiamente, justifican el atentado. De haber cerrado el semanario luego de las amenazas, como sugiere el columnista chileno, sería una claudicación. No, ellos no fueron imprudentes. Fueron de una valentía pocas veces vista.

Estoy perplejo y horrorizado
Quiero además aprovechar este espacio para manifestar una cosa. Ciertamente hay centenares, miles de personas que mueren en trágicas circunstancias, particularmente en países musulmanes (Ramadan usa esto además para relativizar el impacto que causó el atentado de París). En los medios apenas nos enteramos de estas tragedias, a diferencia de lo que ocurrió en París, pero quiero ahondar en la razón de esto.

El equipo de Charlie Hebdo realizaba su reunión de trabajo habitual de los miércoles. Estos tipos son todos conocidos por ser "buenos p'al hueveo", como decimos en buen chileno. Como cualquiera de nosotros, como tú o como yo, estaban el miércoles en la mañana en su sala de reunión, trabajando arduamente pero con jovialidad. Como cualquiera de nosotros tenían una bendeja con croissants y pasteles, hacían su trabajo y vivían de su vocación como tú y yo. Tenían tazones de café como cualquier profesional. Irrumpieron los salvajes, y casi como en Terminator, uno de los criminales entra a la sala de reunión y pregunta: ¿Cabú? Lo identifica, y abre fuego. Lo mata instantáneamente, y siguen acribillando al resto. La masacre ha dejado perpleja a Francia y a todos porque de algún modo, nos sentimos como ellos. Nos ponemos en esa misma situación y sabemos que pudimos ser tú o yo, así como cualquiera de los que trabajaba en las Torres Gemelas pudo ser tú o yo.

El horror que me provoca esta matanza artera es infinito. No puedo concebir que haya gente que así todo no logre condenar este acto barbárico y cobarde en términos categóricos, sin "peros". 

No es mi intención exacerbar el morbo ni shockear gratuitamente a los lectores de Chile Liberal, a quienes respeto y agradezco sus visitas, y pido perdón si las siguientes imágenes son ofensivas o hieren su sensibilidad, pero sólo los invito por un momento a ver las siguientes imágenes, primero del equipo de Charlie Hebdo un día de trabajo cualquiera, y luego vean como quedó la oficina. Las fotos son de Le Monde, que me parece un diario centrado y lúcido, no creo que sean trucadas. Me van a disculpar pero creo que es necesario mostrarlas para entender le magnitud de esta masacre.



domingo, 21 de noviembre de 2010

Libertad en peligro

Si el precio de la libertad es la eterna vigilancia, hoy debemos seguir más atentos que nunca

El liberalismo es la filosofía política que defiende la libertad individual. La definición de libertad, en palabras de John Stuart Mill, consiste en "hacer lo que uno quiere".

El antecedente más remoto del liberalismo —al menos, en el sentido clásico de Chile Liberal— lo encontramos en el año 1215, en Gran Bretaña, cuando una disputa entre el rey Juan Sin Tierra y los nobles ingleses se zanjó con la firma de la mítica magna carta, una cédula real que limitaba la autoridad del monarca. La cláusula más trascendente de aquel documento es la número 39, que dice:
"Ningún hombre libre será detenido o encarcelado o privado de sus derechos o de sus bienes, ni puesto fuera de la ley ni desterrado o privado de su rango de cualquier otra forma, ni usaremos la fuerza contra él ni enviaremos a otros que lo hagan, sino en virtud de una sentencia judicial de sus pares y con arreglo a la ley del reino."
(No free man shall be taken or imprisoned, or be disseised of his Freehold, or Liberties, or free Customs, or be outlawed, or exiled, or any other wise destroyed; nor will We not pass upon him, nor condemn him, but by lawful judgment of his Peers, or by the Law of the land. We will sell to no man, we will not deny or defer to any man either Justice or Right)

Éste ha sido uno de los mayores logros del pensamiento occidental, y ha garantizado la libertad individual —y, con ello, el progreso ético y material— a todos los pueblos que han rechazado la tiranía y se han decidido a ponerle coto al poder del mandatario. Nadie puede ser detenido ni exiliado sin que el gobierno presente evidencias, y sin que haya un juicio y un debido proceso. Esta libertad ha estado con nosotros por casi mil años.

En Chile, como sabemos, el Tata se pasó a Juan Sin Tierra, la magna carta y los nobles por el traste: encarceló, mató, torturó, descuartizó, expropió, exilió y relegó, a quién se le dio le regalada gana. Y se jactó de ello. Y amenazó con que, si se le paraba la raja, lo haría de nuevo.

Otros han seguido el ejemplo del Tatita Colores. Jorgito Arbusto, más conocido como George Bush, abrió la cárcel de Guantánamo donde decenas de sujetos son detenidos sin asomo de debido proceso, donde al habeas corpus literalmente no existe. La tortura se practicó como si estuviesen en Villa Grimaldi, y también Jorgito se jacta de ello.

El verdadero triunfo del terrorismo ha sido éste: que occidente se destruya a sí mismo. Los terroristas no quisieron de por sí matar miles en las Torres Gemelas, ni decenas en Atocha o King's Cross. Sino que su objetivo final fue derruir los fundamentos de nuestras libertades, y volcar nuestro propio sistema de libertades en nuestra contra, y persuadir a las masas para que exijan la eliminación del debido proceso, hasta que clamemos nosotros mismos por más cámaras de vigilancia, más controles de identidad, más documentos de identificación, más aparataje policial, más PATRIOT Act, más leyes represivas. Como dice Mario Vargas Llosa hoy en El País:

"La consecuencia más grave de la amenaza del terrorismo suicida que planea hoy sobre el Occidente democrático y liberal, es que éste, en sus esfuerzos por defenderse contra la repetición de matanzas como las de las Torres Gemelas de Manhattan o la Estación de Atocha de Madrid, va renunciando a las grandes conquistas de la cultura de la libertad, reduciendo o aboliendo los derechos que garantizan la privacidad, el principio de que nadie es culpable mientras no se demuestre judicialmente que lo es, la prohibición de la tortura, el habeas corpus, el secreto bancario, el derecho de crítica, la libertad de expresión, y confiriendo a los cuerpos militares y policiales de inteligencia, especializados en la lucha antiterrorista, un poder que escapa parcial o totalmente al control de los órganos representativos del Estado de derecho como el Parlamento y el Poder Judicial. Mediante amenazas y chantajes, el terrorismo pretende, y por desgracia a menudo consigue, intimidar a autoridades y órganos de prensa para que renuncien a su libertad de información y de crítica y a veces a la simple verdad a fin de no ser víctimas de represalias, como se vio con el episodio de las caricaturas de Mahoma publicadas en un periódico de Dinamarca."

En Chile no estamos tan lejos. La nueva ley anti-terrorista pretende suprimir la presunción de inocencia y en la práctica facilita que cualquiera atestigüe en contra del acusado. Cuando comenzó la violencia mapuche, durante el gobierno de Bachelet, el entonces candidato Piñera exigió "mano dura". Hoy, como presidente, Piñera debiese darse cuenta que el extremismo mapuche no es terrorismo. La propia definición de terrorismo no es ese galimatías de "violencia empleada con fines políticos", sino que el terrorismo no tiene otro fin sino la destrucción por el puro gusto de destruir, y con un gran impacto mediático.

El violentista a favor de alguna causa mapuche que sea sorprendido en actos violentistas no debe ser confundido con un integrista de Al Qaeda. Banalizamos el propio concepto de terrorismo cuando trazamos un paralelismo así de estúpido.

Si queremos construir una democracia liberal, debemos empezar por reforzar los fundamentos de nuestras libertades, y no socavarlos con cámaras de seguridad, documentos de identidad, ni abstrusas justificaciones de la tortura o el arresto arbitrario. En Chile, la ley antiterrorista debe ser repensada por la "nueva derecha". En EEUU, la PATRIOT Act debe ser abolida urgentemente, y en el Reino Unido, ese bodrio legal llamado Acta de Prevención de Terrorismo del año 2005 debe ser de inmediato suprimido.

Luego de la irrefrenable oleada de leyes tiránicas que asolaron las libertades individuales en EEUU y el Reino Unido, un documental independiente llamado Taking Liberties fue la respuesta de la comunidad para expresar su rechazo al Estado Orwelliano comenzaba a erosionar todo lo construido desde 1215. A continuación, los invito a ver un exracto sobre el habeas corpus, instructivo y muy interesante:

sábado, 11 de septiembre de 2010

Modestísimo homenaje a la Ciudad de Nueva York


There's nothing you can't do
Now you're in New York
These streets will make you feel brand new
Big lights will inspire you
Hear it for New York!
NEW YORK!!!
NEW YORK!!!


viernes, 5 de febrero de 2010

Sherlock Holmes salva al mundo

Ayer Chile Liberal vió la última película de Guy Ritchie y parece apropiado comentar aquí algunos aspectos. Los puristas de Sir Arthur Conan Doyle no quedarán decepcionados, y tendrán todo el Londres victoriano con sus hordas de obreros ignorantes, el letrerito Baker Street, una Tower Bridge recién erigiéndose, y todo lo que le gusta al público norteamericano, excepto Sherlock Holmes consumiendo cocaína, que en aquella época no se había prohibido aún, pero no puede mostrarse para no perturbar al puritánico EEUU (mayor consumidor de droga del mundo).

Hay momentos sacados textuales de Conan Doyle, como cuando Sherlock Holmes describe la personalidad la novia de Watson observándole sus manos y gargantilla. Recordemos que el detective de Baker Street era un personaje con una capacidad de deducción y una lógica racionalista extraordinaria, además dotado de un agudo sentido de la observación. Por esto mismo, soy admirador de Sherlock Holmes y de su gestor. La película de Ritchie sitúa al detective superdotado de lógica en una sociedad que oscilaba entre el atavismo irracional y el avance científico y el progreso de la Inglaterra victoriana, donde la opinión pública aún se regocijaba en la brujería, el ocultismo y la magia negra (el propio Conan Doyle practicaba el espiritismo). Lo admirable de Holmes es que a pesar de su carácter impulsivo, jamás abandona la lógica y la deducción a partir de evidencias.

Advertencia: trama revelada a continuación
Uno de los protagonistas, Lord Blackwood (una réplica de Alesteir Crowley), es un sumo sacerdote de una secta ocultista, y a causa de asesinatos en sus rituales es condenado a la horca por homicidio, y el doctor Watson certifica su muerte. Increíblemente, Blackwood resucita, su tumba aparece abierta por dentro, y se rumorea que volverá para fundar un nuevo orden mundial. La historia me hizo recordar el cuento de un carpintero judío al cual algunos aún alaban. Holmes sabe mejor que no es así. Su objetivo es nada menos que explicarle a su propio asistente y gran amigo Watson cómo es posible que una persona que el mismo doctor declara muerta, en realidad no haya ido a ninguna parte, sino que el truco de abrir la tumba es una receta egicpia (de donde provienen las religiones precursoas de los mitos que aún subsisten). Los espectadores de este film desde luego sí creen que están presenciando actos de magia y una resucitación.

En el contexto actual, en que el mundo vive atemorizado por terroristas islámicos, la película tiene el mérito (advertencia: siguen los spoliers) de recordarnos el Gunpowder Plot (Conspiración de la pólvora), acto terrorista organizado por la iglesia Católica Romana y ejecutado por el fanático Guy Fawkes que consistió en dinamitar el Parlamento Británico e instaurar el catolicismo romano en Gran Bretaña. Ahora es Lord Blackwood quien vence a la muerte, y vuelve al parlamento para ejecutar su plan maestro: intoxicar a los parlamentarios de la Inglaterra Victoriana y dejar al mundo a merced de él mismo. Adivinen quién salva al mundo: ¡¡cha cháaaaan!! Sí amigos, nada menos que Holmes y Watson.

Al final de la película, que sea de paso es un blockbuster entretenido, queda la sensación de haber presenciado un plan inteligente pero que a fin y al cabo es una farsa: nadie resucita, porque es imposible, y la manipulación de la ignorancia de la masa con trucos de muertos vivientes para infundir el miedo e imponer nuevos órdenes mundiales es una cuestión de la que debemos protegernos. Sherlock Holmes nos muestra el valor de la evidencia para defendernos de tanta estupidez.



domingo, 6 de julio de 2008

Eternamente agradecidos, presidente Uribe...

...pero el 2010 váyase, por favor


La Operación Jaque ha sido un éxito rotundo que le ha valido a Álvaro Uribe, presidente de Colombia, el reconocimiento unánime de la comunidad democrática internacional. El silencio de Morales, Correa y Chávez es elocuente. La oleada roja que arremetió a América Latina está en franca retirada gracias a sus coqueteos con la guerrilla. Chávez no es el líder de nadie (según el cuasi-dictador venezolano, las FARC no son terroristas; si las FARC no son terroristas, ¿quién rechuchas son terroristas entonces?). El presidente Uribe sí es el verdadero héroe del rescate de Ingrid Betancourt. Es hora de que el presidente Uribe demuestre su fibra democrática y no asipre a un tercer mandato presidencial. Uribe debe irse como héroe y traspasar su exitoso plan de lucha contra las guerrillas a su ministro de defensa, Juan Manuel Santos.

En su columna de El Mercurio (conservador), Carlos Peña califica como "artimaña" al plan de rescate de las fuerzas democráticas colombianas. No es cierto.

Ésta es la narrativa de Chile Liberal: el presidente Uribe, elegido democráticamente, ha propuesto emplear mano dura frente a los guerrilleros marxistas, y fue elegido para actuar conforme a su plan. Inteligentemente, buscó el apoyo de las potencias democráticas, EEUU, Francia e Israel, para planear su asalto final a las FARC. Las fuerzas militares estuvieron subordinadas al poder político, lo que demuestra una eficiente división del trabajo. El poder político cuenta con un mandato popular reflejado en las encuestas y triunfos electorales. El resultado de años de preparación fue una operación de rescate ejemplar y prístina, no una "artimaña". ¿No es acaso signo de una inteligencia aguda el fraguar una artimaña?

No está demás decir que en nuestra lucha contra el marxismo no hubo nada de lo anterior: un militar golpista, Augusto Pinochet, ordenó torturar, exiliar, relegar y matar -sin juicio ni defensa- a centenares, siendo él mismo el dueño absoluto del poder militar y político. Los restos de los "desaparecidos" fueron arrojados al mar o furtivamente sepultados en fosas comunes, sin registro de juicios ni entrega a sus familiares, y menos aún con compensaciones económicas ni gesto alguno de reparación. Pinochet se granjeó el repudio unánime de la comunidad internacional, mientras el presidente Uribe es aclamado como héroe.

Todos somos colombianos
Colombia es un país que todos amamos. No sólo por lo exquisito de su café, tan suave e intenso como su cadencioso fútbol o su folklore, o por la simpatía de su gente, que deslumbra cuando habla en un castellano bello, a diferencia de nosotros los chilenos, que balbuceamos y entrecortamos palabras. Colombia se merece una institucionalidad fuerte que asegure el respeto a los derechos del individuo. Colombia no se merece vivir a merced de quien ocupe la presidencia de su país. Uribe ya logró una reelección mediante una reforma constitucional, lo que está muy bien. Es bueno que un incumbente esté obligado a ir a una reelección con un líder opositor, así el electorado valida lo hecho en un primer mandato, o decide un cambio. EEUU lo ha logrado mediante su inteligente sistema que entrega la presidencia (oficina débil, además) por 4 años, y luego un segundo período, sin posibilidad de volver a ocupar el cargo nunca más. Fue un acierto el segundo período de Uribe quien ganó por paliza el año 2006. Es necesario hacer vista gorda de algunas irregularidades, como por ejemplo la invasión a territorio ecuatoriano (donde se eliminó a Raúl Reyes y se obtuvo información preciosa), sus conflictos con el poder judicial (que permitieron agilizar la desarticulación de la guerrilla), o acusaciones de soborno para lograr aprobación para su segundo mandato (que significaron este golpe letal a las FARC gracias a la liberación de Ingrid). Podemos usar la analogía de las salchichas para describir la Operación Jaque: muy sabrosa, pero no preguntemos de qué está hecha ni cómo se hizo.

El tiro de gracia al marxismo
Nos gustaría ver al presidente Uribe vitoreado como héroe, traspasando el mando a Juan Manuel Santos, el actual ministro de defensa y elemento instrumental en la lucha de las fuerzas democráticas contra los terroristas. Santos debiese aplicar los latigazos, mientras Ingrid Betancourt puede colaborar ofreciendo las necesarias zanahorias a los terroristas, y así buscar la fórmula de reconciliar al país para sanar las heridas y pacificar, e imponer el Estado de derecho. Luego, el país puede continuar con el debate sobre lo que importa: políticas fiscales, etc.

Lo peor que podría ocurrir sería que Uribe se engolosine con el poder y que la lucha contra el terrorismo dependa de una sola persona, él mismo, y no de instituciones, leyes y de variados representantes del electorado. El continente del realismo mágico puede mostrarnos a niñitas de pelo verde volando hacia el cielo, y Macondo puede ser testigo de Betancourt, Santos y Uribe peleando a muerte en la elección del 2010. Esperamos que no ocurra. Y esperamos que de una buena vez EEUU termine con la prohibición sobre las drogas.


NOTA: Después de leer el artículo pueden expresar su opinión en la encuesta situada en la parte superior de la barra lateral.

Chile Liberal exige a los simpatizantes de la guerrila que depongan las armas y que entreguen a los rehenes.

"Las FARC no es la construcción voluntarista de alguien, las Farc es el producto de la resistencia del pueblo colombiano, frente a la agresión del imperialismo y la oligarquía que durante centenas de años a asesinado, perseguido, agredido al pueblo colombiano". (fuente: ver video a continuación, del 10 de junio del 2008)







Ilustración y gráficos: The Economist

miércoles, 2 de abril de 2008

Sr Manuel Marulanda, libere a Ingrid Betancourt

El blog Chile Liberal se une al pedido del presidente de la república francesa, Nicolás Sarkozy, que en el siguiente video exige la liberación de Ingrid Betancourt, secuestrada por la banda marxista y narcoterrorista "FARC" desde febrero del 2002.

Un grupo armado que mata, secuestra y corrompe no puede ser considerado otra cosa sino TERRORISTA, tal como lo hizo -tardíamente- el gobierno de Chile. Falta ahora que Chile rechace al ayudista y ex militar golpista Hugo Chávez. Este blog no comparte ni los ideales ni menos aún los métodos que este grupo de criminales emplea. De hecho, desde este blog se repudia la violencia y la muerte.

Un ejército regular, o incluso uno irregular, al menos debiese atacar objetivos militares. Ingrid Betancourt es una destacada política que perteneció al Partido Liberal de Colombia y que fundó finalmente su propia plataforma. Ella quiso defender sus ideales en la arena política mediante los canales democráticos. Ingrid Betancourt no es un objetivo militar. Sólo un grupo terrorista ataca a la población civil o promueve ataques a objetivos civiles, o a hace llamados a la violencia tal como lo hizo el vocero de las FARC chilenas, quien invitó a salir

a manifestarse en las calles como sabe la gente y como sabe el pueblo. Las manifestaciones pueden ser de todo tipo: velatones, marchas, barricadas y todo lo que la gente considere válido para defender sus demandas sociales. (ver fuente)

El resultado de aquel fatídico llamado fue la muerte de René Palma, con quien alguna vez hace muchos años jugué fútbol con él y con su hermano Claudio, licenciado en Historia de la Universidad de Chile.

La última esperanza
No queremos que muera Ingrid. No entendemos por qué la mantienen secuestrada a pesar de que requiere urgentemente una transfusión de sangre. Ella, valientemente, ha iniciado una huelga de hambre. Y así como pedimos clemencia cuando la Chepa inició su huelga, también pedimos clemencia ahora que la víctima es una de las nuestras. ¿Estarán ellos dispuestos a ceder? ¿O dejarán morir a Ingrid?

Le pedimos como último recurso, con respeto, y como gesto humanitario, como acción de clemencia, al margen de cualquier controversia, un acto de buena voluntad a las FARC y que el señor Marulenda, alias Tirofijo, libere a Ingrid Betancourt, mujer valiente, luchadora, y una auténtica revolucionaria. Pedimos que se respete su vida.

Queremos apelar a la razón y al diálogo, los instrumentos de lucha de los que creemos en la democracia. Esperamos que todos quienes escriben graffitis en Santiago defendiendo a las FARC ahora comiencen a exigir la liberación de Ingrid.


Presidente Sarkozy exige la liberación de Ingrid Betancourt