
La Operación Jaque ha sido un éxito rotundo que le ha valido a Álvaro Uribe, presidente de Colombia, el reconocimiento unánime de la comunidad democrática internacional. El silencio de Morales, Correa y Chávez es elocuente. La oleada roja que arremetió a América Latina está en franca retirada gracias a sus coqueteos con la guerrilla. Chávez no es el líder de nadie (según el cuasi-dictador venezolano, las FARC no son terroristas; si las FARC no son terroristas, ¿quién rechuchas son terroristas entonces?). El presidente Uribe sí es el verdadero héroe del rescate de Ingrid Betancourt. Es hora de que el presidente Uribe demuestre su fibra democrática y no asipre a un tercer mandato presidencial. Uribe debe irse como héroe y traspasar su exitoso plan de lucha contra las guerrillas a su ministro de defensa, Juan Manuel Santos.
En su columna de El Mercurio (conservador), Carlos Peña califica como "artimaña" al plan de rescate de las fuerzas democráticas colombianas. No es cierto.Ésta es la narrativa de Chile Liberal: el presidente Uribe, elegido democráticamente, ha propuesto emplear mano dura frente a los guerrilleros marxistas, y fue elegido para actuar conforme a su plan. Inteligentemente, buscó el apoyo de las potencias democráticas, EEUU, Francia e Israel, para planear su asalto final a las FARC. Las fuerzas militares estuvieron subordinadas al poder político, lo que demuestra una eficiente división del trabajo. El poder político cuenta con un mandato popular reflejado en las encuestas y triunfos electorales. El resultado de años de preparación fue una operación de rescate ejemplar y prístina, no una "artimaña". ¿No es acaso signo de una inteligencia aguda el fraguar una artimaña?
No está demás decir que en nuestra lucha contra el marxismo no hubo nada de lo anterior: un militar golpista, Augusto Pinochet, ordenó torturar, exiliar, relegar y matar -sin juicio ni defensa- a centenares, siendo él mismo el dueño absoluto del poder militar y político. Los restos de los "desaparecidos" fueron arrojados al mar o furtivamente sepultados en fosas comunes, sin registro de juicios ni entrega a sus familiares, y menos aún con compensaciones económicas ni gesto alguno de reparación. Pinochet se granjeó el repudio unánime de la comunidad internacional, mientras el presidente Uribe es aclamado como héroe.
Todos somos colombianosColombia es un país que todos amamos. No sólo por lo exquisito de su café, tan suave e intenso como su cadencioso fútbol o su folklore, o por la simpatía de su gente, que deslumbra cuando habla en un castellano bello, a diferencia de nosotros los chilenos, que balbuceamos y entrecortamos palabras. Colombia se merece una institucionalidad fuerte que asegure el respeto a los derechos del individuo. Colombia no se merece vivir a merced de quien ocupe la presidencia de su país. Uribe ya logró una reelección mediante una reforma constitucional, lo que está muy bien. Es bueno que un incumbente esté obligado a ir a una reelección con un líder opositor, así el electorado valida lo hecho en un primer mandato, o decide un cambio. EEUU lo ha logrado mediante su inteligente sistema que entrega la presidencia (oficina débil, además) por 4 años, y luego un segundo período, sin posibilidad de volver a ocupar el cargo nunca más. Fue un acierto el segundo período de Uribe quien ganó por paliza el año 2006. Es necesario hacer vista gorda de algunas irregularidades, como por ejemplo la invasión a territorio ecuatoriano (donde se eliminó a Raúl Reyes y se obtuvo información preciosa), sus conflictos con el poder judicial (que permitieron agilizar la desarticulación de la guerrilla), o acusaciones de soborno para lograr aprobación para su segundo mandato (que significaron este golpe letal a las FARC gracias a la liberación de Ingrid). Podemos usar la analogía de las salchichas para describir la Operación Jaque: muy sabrosa, pero no preguntemos de qué está hecha ni cómo se hizo.
El tiro de gracia al marxismo
Nos gustaría ver al presidente Uribe vitoreado como héroe, traspasando el mando a Juan Manuel Santos, el actual ministro de defensa y elemento instrumental en la lucha de las fuerzas democráticas contra los terroristas. Santos debiese aplicar los latigazos, mientras Ingrid Betancourt puede colaborar ofreciendo las necesarias zanahorias a los terroristas, y así buscar la fórmula de reconciliar al país para sanar las heridas y pacificar, e imponer el Estado de derecho. Luego, el país puede continuar con el debate sobre lo que importa: políticas fiscales, etc.
Lo peor que podría ocurrir sería que Uribe se engolosine con el poder y que la lucha contra el terrorismo dependa de una sola persona, él mismo, y no de instituciones, leyes y de variados representantes del electorado. El continente del realismo mágico puede mostrarnos a niñitas de pelo verde volando hacia el cielo, y Macondo puede ser testigo de Betancourt, Santos y Uribe peleando a muerte en la elección del 2010. Esperamos que no ocurra. Y esperamos que de una buena vez EEUU termine con la prohibición sobre las drogas.
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Chile Liberal exige a los simpatizantes de la guerrila que depongan las armas y que entreguen a los rehenes.
"Las FARC no es la construcción voluntarista de alguien, las Farc es el producto de la resistencia del pueblo colombiano, frente a la agresión del imperialismo y la oligarquía que durante centenas de años a asesinado, perseguido, agredido al pueblo colombiano". (fuente: ver video a continuación, del 10 de junio del 2008)