El análisis de
Chile Liberal se basa en el respeto al imperio de la ley (
rule of law), así como el respeto y fomento a las libertades económicas que conducen a la construcción de una sociedad abierta y próspera. Por ello planteo ciertos resquemores frente al referéndum celebrado en Santa Cruz. Para entender la situación boliviana es necesario comprender que aquí está en juego el control sobre las ricas reservas de hidrocarburos situadas justamente en la zona este del país. Como pueden ver en el mapa (derecha), es la zona de los hidrocarburos la misma que pretende autonomía. Es, además, la zona más blanca o mestiza en el país con la mayor poblcación indígena de América Latina.
El ex presidente Mesa aplicó un 50% de impuestos y royalties a los hidrocarburos: culminó abruptamente su gobierno en medio de una violenta revuelta popular porque la turba enfurecida quería nacionalizar por completo. El líder de las protestas era un dirigente campesino de origen aymara llamado Evo Morales. Hoy en la presidencia ha moderado su postura, y si bien ha nacionalizado gran parte de los hidrocarburos, paradójicamente no ha nacionalizado por completo, ni tampoco aplicó el 82% de impuesto que pretendió inicialmente sino que rebajó la cifra a un 50%... lo mismo que pretendía Carlos Mesa. Más allá de demostrar estupidez, deja manifiesta una faceta poco explorada del presidente Boliviano: su pragmatismo.
Desde siempre los cruzeños han querido gozar de mayor autonomía para explotar y vender sus recursos. Pero el temor al socialismo extremo de Morales les ha incitado a organizar un referéndum que no contó con el apoyo de la OEA, y que fue ilegal. La oposición boliviana ahora ha
desafiado al presidente a una justa electoral, o sea, a otro referéndum donde se decidirá la continuidad de Morales. La moción pudo ser vetada por el mandatario pero éste aceptó el desafío. Este mecanismo es plenamente constitucional y fue establecido en la nueva carta fundamental que ha aprobado recientemente la Asamblea Constituyente. Si todo esto significa alimentos y trabajo para los bolivianos, no está claro.
La oposición parece querer derrocar a Morales lo más pronto posible. Han caído en un error. El ex líder cocalero cuenta con un mandato popular obtenido a partir de un 53% de apoyo en las elecciones del 2005. Las estatizaciones han sido menos drásticas de lo anticipado, y así todo, Repsol, Total,
BG y Petrobras han seguido en operaciones, ahora en "alianza" con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (
YPFB), la empresa estatal. Es decir, no se produjo una fuga.
La nueva constitución pretende eliminar las restricciones a la reelección del presidente. La oposición debe enfocar sus esfuerzos en evitar que Morales se engolosine con el poder, y procurar que lo abandone en enero del 2011. Pretender quitarle el piso ahora a uno de los
líderes de la revista TIME puede ser contraproducente.
El presidente aymara de Bolivia comete un gran error al querer deshacer los
logros económicos que obtuvo el ex presidente Sánchez de Lozada, quien impulsó las privatizaciones y ordenó la economía. Bolivia ha controlado la hiperinflación y por fin se ha anotado algunos traspasos pacíficos del poder, algo inusual en su turbulenta historia. Esta no es hora de nacionalizar, por mucho que el presidente crea que al pasar la propiedad de las empresas a manos estatales los beneficios los percibirán los más pobres. Si el estado controla la economía, un país subdesarrollado y con altos índices de analfabetismo se corrompe. Las necesarios capitales extranjeros pueden sortear las anacrónicas estructuras financieras de cualquier país, pero no así la corrupción. Mucho mejor sería que el estado boliviano se dedicase a encontrar una fórmula para inyectar los recursos obtenidos de los royalties en favor de una infraestructura decente y de un sistema educacional primario que logre las tasas mínimas de alfabetismo, y cuando la economía avance la educación debe privatizarse por completo. Pero desgraciadamente Morales no ha progresado lo suficiente y su país ha descendido en el ránking de libertad económica desde que asumió la primera magistratura (ver gráfico a continuación). El desafío que tiene por delante demanda de una buena dosis de pragmatismo que no encontrará en sus inspiradores, el dogmático y populista líder venezolano Hugo Chávez o en el momificado Fidel Castro.

Políticamente hablando, Morales ha acertado en crear una Asamblea Constituyente encargada de redactar una nueva constitución. Desgraciadamente, la oposición no ha participado del debate. Bolivia necesita abandonar el camino del centralismo, tan típico de iberoamérica, y si necesitan refundar el país, debe hacerse con altura de miras. Probablemente la nueva constitución ayude a dicha tarea, si bien estos documentos son por lo general bastante inútiles. En Chile recordemos que la constitución se redactó unilateralmente por parte del gobierno militar, fue aprobada en elecciones truchas y fue diseñada a la medida de Augusto Pinochet. Bolivia ha hecho lo correcto, pero el ambiente crispado de su debate nacional le impide la serenidad necesaria para encontrar el equilibrio.
Recomendaciones a BoliviaMorales debe alejarse de Chávez, de hecho, puede él servir como interlocutor entre las izquierdas más moderadas (Lula, Bachelet) y el bastión dogmático de Chávez y Castro. Él debe entender que su país necesita inmensos capitales para explotar eficazmente sus inmensos recursos. Bolivia no cuenta con el capital humano ni con el dinero, y no debe ahuyentar las inversiones, todo lo contrario. Una estructura federal, en desmedro de un control absoluto desde La Paz, es la lección que debe aprender del referéndum. Y una vez establecidas las políticas tributarias, no deben cambiarse: nada irrita más a los inversionistas que la inestabilidad.
Ningún país ha superado la pobreza gracias al estatismo. La libertad económica es la que demanda libertades políticas, no los decretos ni las constituciones. Sin embargo, considerando las enormes deficiencias educacionales y de infraestructura (¿cómo exportar sin carreteras?), probablemente sea mejor tolerar cierto grado de intervención estatal. Cómo compatibilizar lo anterior con un control sobre la corrupción es una tarea titánica (recursos educacionales robados, coimas, hospitales de Curepto, etc, los chilenos hemos vivido en carne propia), y necesita de una oposición constructiva y decidida a explicar clara e inteligentemente los mecanismos de mercado a los votantes. El apego a las leyes y al estado de derecho es fundamental, así como mantener alejada a la iglesia de Roma para evitar sus
intervencionsimos indebidos.
Es posible que el 2011 la oposición reclame ante la OEA porque Evo Morales desea aferrarse al poder por otro periodo. Será entonces cuando les reprocharán que no tienen autoridad moral, y les sacarán en cara el referéndum de Santa Cruz (y su 44% de abstención).
Nota: Se invita a votar en la encuesta situada en la parte superior de la barra lateralDocumentaciónThe Economist, Backgrounders: BoliviaBBC Mundo: Laberinto BolivianoThe Heritage Foundation: Index of Economic Freedom, Bolivia