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viernes, 25 de marzo de 2011

¿Desnacionalizar mercenarios?

El asesinato de dos policías por parte de ex mercenario chileno Italo Nolli deja al descubierto la necesidad de regular la industria de defensa

Chile ha quedado atónito frente al descarnado asesinato de dos funcionarios de la PDI, la policía civil  (el FBI chileno), por parte de Italo Nolli, un sujeto que en su momento prestó sus servicios en la guerra de Vietnam. Desde luego que nuestro sitio defiende la libertad individual y creemos que cada cual es libre de ofrecer su trabajo a quien estime conveniente. Por otro lado, también somos fervientes defensores de la privatización del Ejército y de extarnalizar servicios de defensa a firmas privadas. Blackwater Worldwide en Irak ha estado a cargo de la seguridad en vez del ejército de EEUU, así como el propio Gaddafi ha contratado mercenarios para reprimir a los freedom fighters de Benghazi.

Todos quienes participan en una guerra quedan con secuelas sicológicas permanentes y pueden volverse altamente peligrosos. ¿Debe Chile hacerse cargo de por vida de los desequilibrios de un ex mercenario? Si lo hace, debe pasarle la cuenta a EEUU por los gastos siquiátricos de un ex mercenario en Vietnam. Si esto no es practicable, o si consideramos demasiado peligroso que chilenos sean contratados por Blackwater Woldwide y vayan a Irak, torturen y luego vuelvan cagados del mate a vivir en Chile, entonces o se les impide la residencia permanente o se le exige a la firma que aclare los términos y condiciones del contrato ara una posible indemnización. O a los mercenarios se les puede desnacionalizar. Si las firmas de seguridad se benefician y luego no se hacen cargo de las externalidades, entonces acá es legítimo e inevitable corregir esta situación.

martes, 19 de enero de 2010

Privatizar Codelco: El sacrílego acto sacrificial de la Vaca Sagrada

"Los hombres de negocios son el grupo que distingue al capitalismo y
al estilo de vida norteamericano del estatismo que en estos momentos se traga al mundo. Todos los otros grupos —obreros, campesinos, profesionales, científicos, militares— existen también bajo una dictadura, aunque sea encadenados, aterrorizados, en la miseria y en una progresiva auto-destrucción. Pero no hay jamás hombres de negocios en una dictadura. Su lugar es reemplazado por matones armados: por burócratas y oficiales de gobierno. Los hombres de negocio son el símbolo de una sociedad libre, son el símbolo de nuestro país."

Ayn Rand,
filósofa norteamericana



Vivimos desde 1970 a 1973 mil días en que el país votó libremente decidió llevar a cabo un experimento marxista. La jugarreta la pagamos con 17 años de una dictadura sanguinaria. Luego vinieron dos décadas de socialdemocracia y de énfasis en la redistribución de ingreso. La Concertación ciertamente se va con honores. Pero su hora ya pasó. Llegó el momento de concentrarse no en redistribuir riqueza, sino en crearla, y para ello, debemos sacar al Estado de donde no corresponde. Para los fines teóricos de nuestro sitio, el Estado es útil ahí donde ningún privado es capaz de obtener beneficios, y menos afortunado cuando se ase de los medios de producción. El Estado es también capaz de imponer la ley y el orden, bajo condición que esté a cargo de representantes de la comunidad, elegidos en votaciones transparentes.

Chile ha dado un paso enorme hacia el progreso gracias a un modelo que se sustenta en la exportación de materias primas de poco valor agregado, como el cobre, del cual la economía chilena aún depende. Con esta economía expuesta a los vaivenes del comercio internacional, ya que a falta de mercado interno debemos exportar, y con una masa laboral poco educada y de baja calificación, dedicándonos a extraer recursos naturales, hemos sobrepasado los 10 mil dólares de ingreso percápita y ya vamos por los 15 mil (la distribución del ingreso es mala en Chile no por malicia de la oligarquía, como aducen los exaltados/ignorantes, sino porque nuestro propio modelo se sustenta en ello: en producir materias primas con gente de baja calificación, y por ende, de baja remuneración).
La derecha acusa a la Concertación de no crecer más, como en los años del Pinocho o el primer sexenio de la década 90, pero los que sacan a relucir estas críticas son o opulistas o ignorantes. O ambos. El país no crece más porque sobrepasados los 10 mil dólares p.c., y llega un momento en la economía de un país en que no se puede crecer a las mismas tasas. Perú crece mucho porque va más rezagado que Chile. Chiina con 6% se consideraría en recesión. Francia con 3% de crecimiento estaría exultante. Chile ya no se puede seguir creciendo al 7% con este modelo. Necesitamos otro. Piñera debe preocuparse de llevar el modelo a la siguiente etapa si quiere cumplir su promesa electoral de impulsar el crecimiento.

A pesar de todo el estiércol que le están arrojando al presidente electo desde la izquierda del espectro (como si fuese culpa de "Locomotora" el barrer con un candidato condenado a perder), quiero creer, —quizás pecando de ingenuo (o de huevón)—, que el billonario Sebastián Piñera, el rey Midas que convirtió en oro a LAN y Chilevisión (y hasta a Colo Colo), y que como profeta usufructuó de la expansión del consumo a la masa, es un personaje que sabe perfectamente que llegó el momento de -como dicen los gringos— pensar fuera de la caja. Chile necesita reformar profundamente su modelo actual.

El cambio debe ser dramático e irreversible. Y la mejor forma de hacerlo es, por supuesto, gradualmente, mediante reformas, no mediante una revolución. El primer paso es convertir a Codelco, empresa que ha sido el sustento de Chile, en nada más ni nada menos que en una empresa, o sea, en una asociación de individuos que practicando la división del trabajo producen dinero, y no en un Súper Hogar de Cristo para el fisco. Hasta ahora, Codelco es la Vaca Sagrada de nuestro país, flacuchenta como los miserables bovinos que beben aguas servidas en el río Ganges. La Vaca se ha vuelto extraordinariamente ineficiente. Sebastián Piñera hoy a ocupado los titulares por plantear la necesidad de modernizar Codelco inyectándole capitales privados para que vuelva a ser rentable. No olvidemos que el objetivo de Codelco para el año fiscal pasado fue, por inverosímil que parezca, no irse a pérdida. Codelco está a un paso de convertirse en el Genral Motors de Chile, a no ser que sea manejada con criterios de eficiencia en desmedro de fines bonachones p'a la galucha. Cuando GM se fue a las pailas, los que más sufrieron fueron los obreros de Detroit, o sea, los más pobres. A GM la estrujaron hasta que ya no quedaba una sola gota. Lo que ahora necesitamos es el destete.

El problema de fondo es lo que yo denomino "pensamiento místico", o sea, creer lo que uno quiere creer porque nos reconforta, a pesar que la evidencia sugiere que estamos en un error, pero no importa, seguimos creyendo. En el caso de Codelco, a los ilusos les han hecho creer que ésta es la "empresa de todos". Y como es de todos, no podemos privatizarla, porque eso es malo, muy malo. Esto es, como sabemos, falso. Para empezar, los que más se aprovechan de Codelco (y ENAP, etc) son sus empleados, que ganan 10 veces más que el resto de la población, sin justificación aparente. Las ineficiencias no permiten que genere más recursos. Al estar empantanada en el marasmo político, se convierte en un botín de guerra para los políticos, que por ningún motivo sueltan la teta, y están mamando como becerros. Si fuese de todos, entonces exijo que privaticen mi parte y me den la plata para ponerla en mi fondo de pensiones. ¿No se puede? ¡Claro que no, porque es la empresa de todos!, pero al final es de nadie, y como necesita dueño, al final pertenece a unos pocos (los becerros). ¿Y si se va a pérdida? ¡Da lo mismo!

El país ya pasó esa etapa. Llegó el momento, como ya lo propuso el finado MEO, de profundizar su privatización. ¿Tiene Piñera un mandato para ello? Sí, lo tiene. Ya nadie le hizo asco a MEO por defender la herejía de sacrificar la Vaca. La época de gloria de Codelco ya pasó, y ya advierto el fenómeno de los rendimiento decrecientes. Piñera privatizando parte de Codelco es una idea que a nadie le parece extraña, y si ahora lo propone, nadie debe quedar perplejo ante ello. Los entendidos en la materia coincidirán en que es el próximo paso lógico.
Es un gran avance que Chile proceda a privatizar una empresa con un alto simbolismo bajo un gobierno democrático y legitimado por votación popular, luego que ni el Pinocho se atrevió a hacerlo (cómo no, si con ella se dedicó a financiar a las FFAA, y por ende, su jugosa cuenta en el Banco Riggs), y más aún, luego que vilmente Allende se la robara a los gringos. De haber sido Codelco privatizada bajo la dictadura, terminaría con los amigotes del dictador. Recordemosque Daniel López practicó el capitalismo de amigotes, o crony capitalism, una aberración del capitalismo.

En un país como Bolivia, los recursos del Estado más capitales y expertos privados podrían lograr mucho en beneficio de los más menesterosos si es que sus hidrocarburos son explotados decentemente, algo riesgoso pero que vale la pena intentar (¿estará escuchando Evito?). Es posible un manejo sensato de estas empresas. Chile pudo. Pero ya pasó el tiempo y ahora hay que pasar a otra etapa.

Piñeraen su calidad de presidente haría muy bien en mejorar la gestión de Codelco, creo que en esta área tiene amplia experiencia. Mejor que se dedique a ello en vez de andarnos diciendo que le ha pedido a Dios que lo guíe guiar (si Piñera nos asegura que Dios le contesta, preocúpense: nuestro presidente se volvió esquizofrénico).
Luego, el verdadero énfasis vendrá en mejorar el capital humano de Chile. Una mejora al sistema educacional es la prioridad. Los recursos pueden venir de la venta de Codelco. ¿No podríamos implantar el cheque escolar en masa y eliminar al ministerio de Educación y de paso al nefasto sindicato de profesores? Porque los profesores son esenciales en la nueva economía del conocimiento, no tanto los sindicalistas. Y así como es esencial que la Oposición fiscalice al gobierno en la privatización de la Vaca, también el bloque opositor deberá ser contructivo ante las propuestas de educación que envíe el gobierno a Valparaíso. Capaz que hasta terminemos funcionando como un país de verdad, uno que se parezca mucho a Finlandia o Nueva Zelandia, dos naciones y dos modelos económicos de los que tenemos bastante que aprender y mucho más que imitar.

Ningún técnico, ninguna persona que se guíe por argumentos de eficiencia y por lógica, de hecho, ninguna persona con un coeficiente intelectual mínimo, tendría grandes objeciones a lo aquí expuesto. Pero eso no es suficiente. Necesitamos que el grueso de la población lo entienda, y no unos pocos inteligentes, y no olvidemos que sujetos inteligentes en medio de la turba embrutecida terminan actuando como estúpidos.
Por eso, es imprescindible que el gobierno que asume en marzo se sacuda del prejuicio existente de que la economía de mercado implica fusilar y repartir osamentas por el territorio nacional. Necesitamos perderle miedo al capitalismo, y mirarlo con otros ojos. El mercado no "es cruel", como dijo uno.

Pero lamentablemente, al día de hoy, la derecha chilena es más asociada con la cicatería que la ecuanimidad. Para impulsar las reformas necesarias, Piñera deberá promover a una nueva generación de políticos de derecha, y rodearse de ellos, para lograr el respaldo popular a medidas que para los estatistas recalcitrantes son una herejía.

martes, 25 de agosto de 2009

Privaticemos a los mapuches

"A person who can acquire no property, can have no other interest but to eat as much, and to labour as little as possible."

- Adam Smith (The Wealth Of Nations)



Chile Liberal a favor de la reivindicación del pueblo mapuche para que ejerza sus derechos de propiedad

En este blog hemos hablado de privatizar muchas cosas. No diremos que se debe privatizar el suministro de luz, alcantarillados o agua, porque este blog ipso facto defiende la privatización de servicios. No propondremos privatizar la telefonía o el abastecimiento de alimentos: esto es obvio. Menos aún sugeriremos privatizar la Enap o Codelco, esta última una de las empresas más ineficientes del mundo, porque sólo a un tonto se le ocurre socializar los medios de producción. En este sitio hemos hablado de privatizar las ballenas, privatizar las agencias de justicia, privatizar el ejército, privatizar la policía, privatizar el útero y las escuelas, liceos y universidades. El conflicto de los mapuches, indígenas chilenos (también argentinos), demuestra la necesidad de privatizar a los aborígenes, o dicho de otro modo, enseñarles qué es el concepto de propiedad privada y la muy importante privatización anarquista, y facilitar que los indígenas tengan su propiedad privada para que abandonen la destitución, se esmeren por superarse y adopten una ética del trabajo.

La "reivindicación de los pueblos originarios" (whatever) es de gran interés para los liberales porque demuestra nuestra postura a favor del fomento y profundización de los derechos de propiedad: los mapuches, al no tener nada, sólo pueden aspirar a trabajar lo menos posible y ojalá engordar lo más posible. Como no pueden engordar, se dedican a causar desmanes y violencia, influenciados —paradójicamente— por movimientos de ultra-izquierda que pretenden obliterar los derechos de propiedad. Los mapuches deben saber que cuentan con el apoyo de los liberales, ya que para nosotros es fundamental que tengan su propia tierra para labrarla.

Privatizando a los pobres
En la década de los 80, Margaret Thatcher en el Reino Unido promovió la privatización de las viviendas sociales, las tristemente célebres council houses, que comenzaron con la buena intención (como siempre) de proporcionar habitación a la clase trabajadora. Pero degeneraron en ghettos y bolsones de pobreza dura, de aspecto y presentación repugnante, que sólo ayudaron a estigmatizar a sus ocupantes, empeorando el círculo vicioso de la pobreza. Para terminar con esta anomalía, la ideología thatcheriana se propuso venderle las viviendas sociales a sus propios ocupantes, o sea privatizarlas, para que ellos mismos se preocupasen de mejorar sus barrios y así elevar el valor de su propiedad. No está demás decir que la "casa propia" es un concepto situado en el corazón mismo de la utopía de la familia burguesa. Thatcher quería elevar a la clase trabajadora a la clase media aspiracional. Fomentar la propiedad privada era esencial en dicha tarea. Del mismo modo, Fannie y Freddie, las financieras en desgracia que iniciaron la crisis actual, tenían como objetivo el convertir a los pobres en propietarios, mediante las infames subprime mortgages (hipotecas de alto riesgo). El resultado está a la vista. Las intenciones pueden ser buenas, pero los resultados casi siempre son un desastre.

La idea central , no obstante, sigue en pie: convertir a los individuos en dueños de algo.

Los pueblos que no desarrollaron el concepto de propiedad privada, o sea que "esto es mío y no tuyo", jamás pudieron avanzar hacia la división del trabajo, y consecuentemente, han sufrido de atraso y se mantienen rezagados.

Es hora además de terminar con el mito, acuñado por el filósofo Jean-Jacques Rousseau, del buen salvaje: el hombre en estado de naturaleza es bueno, es su entorno el que lo corrompe. Los mapuches, como cualquier pueblo aborigen, sufren de mala salud al no tener acceso a la medicina científica, y encomiendan las mejoras a una "machi", una bruja, o invocan a seres inexistentes. Cuando necesitan que llueva, los mapuches bailan alrededor de un madero. Más eficiente es conocer los principios de la meteorología y comprender que se puede hacer llover bombardeando nubes con yoduro de plata, o mejor incluso es optimizar la irrigación con sistemas de regadío. Quizás los mapuches deseen acceder a la calefacción centralizada, las duchas calientes, el jabón, el desodorante, la pasta de dientes, en fin, todo aquello que el ingenio humano ha logrado crear a partir de la división del trabajo y el espíritu de superación. Todo esto se va a lograr siempre y cuando dejemos de indigenizarlos, cercándolos en reductos indígenas para que vivan como indios. Mejor es entregarles propiedad privada.
El error que se ha cometido en Canadá, EEUU o Australia, ha sido el de crear "reservas indígenas". En ellas se vive el colectivismo y el único resultado cierto es perpetuar el indigenismo. Los niveles de alcoholismo y drogadicción entre los aborígenes canadienses es escandaloso. La culpa reside en las reservas indígenas y la socialización de los aborígenes.

Cómo solucionar el conflicto
El conflicto de fondo es cómo conjugar los legítimos derechos de propiedad de los grandes latifundistas versus los derechos de propiedad de los indígenas, o sujetos autodenominados indígenas, que reclaman las tierras aduciendo abstrusos "derechos ancestrales". Si así fuese, cualquier chileno puede hacerse pasar por mapuche y exigir que le regalen una parcela en el sur. Esto es evidentemente estúpido.

Lo mejor es considerar a los mapuches más bien como un grupo de chilenos que viven en la miseria, y hacer un esfuerzo por entregarles tierras productivas para que las trabajen. Reconozcamos, de una vez, que su cultura no es ni milenaria ni rica, y no tiene parangón si se contrasta con los incas o los aztecas, así que no es imperativo el defender su cultura, porque no tienen.


La violencia no puede emplearse en una república democrática. El Estado puede adquirir las tierras que los mapuches reclaman y comprarlas a los latufindistas, y entregárselas en comodato a los mapuches. Entregarlas así sin más es repetir el fiasco de la reforma agraria en que a los campesinos se les entrega tierra y éstos prefirieron vendérsela de vuelta a los terratenientes, siendo éstos últimos los mayores beneficiarios, justamente lo opuesto de la idea original (de nuevo, intenciones loables, resultados catastróficos).

Lo anterior se puede efectuar mientras se entrega educación de calidad a los mapuches para que se integren al mercado, como ya lo han hecho muchos mapuches gracias a su iniciativa individual y su propio espíritu de superación. Después de todo, lo que queremos es más mapuches desempeñándose como profesionales, y no como machis o caciques.

Este no es momento de prestar oídos a los Conservadores que ya exigen militarizar la zona, instaurar un Estado policial y enviar al aparato represor del Estado, que ya asesinó (por la espalda, por supuesto) a un mapuche, mientras chillan porque ya se acabó el estado de derecho y que se viene el fin del mundo y que todo es culpa del marxismo internacional. Este no es momento de pendejadas. Este es momento de ayudar a los mapuches a que tengan algo, y que con ese algo puedan prosperar y forjarse su propio futuro.

jueves, 5 de febrero de 2009

Más que un escote

La televisión diurna ("daytime television") es como un mundo paralelo y desconocido, al que uno viaja sólo durante las vacaciones, o los días de enfermedad, la vejez, o, desgraciadamente, durante los días de desempleo. Uno de los programas diurnos favoritos de vuestro corresponsal es Veredicto, en el canal de ultra-derecha Megavisión, conducido por una abogada de la Universidad Católica, la bella Macarena Venegas (ver foto izquierda). Por lo visto, serán muchos este año quienes conocerán los encantos de la hermosa jueza ya que el grupo de los desempleados va in crescendo.

Aparte del atractivo físico de la "señorita Macarena", como la llaman los litigantes, hay dos cosas de ella que me gustaría tocar: por un lado su revelación sobre un cáncer cervical (y la nefasta influencia de la religión papista), y la urgencia de privatizar las agencias de justicia.

Macarena ha señalado en esta entrevista que sufrió de esta mortal enfermedad y que en realidad casi no vive para contarlo, y que en otros países hay vacunas para evitar este agresivo cáncer, una de las principales causas de muerte en mujeres jóvenes. Efectivamente, existe una vacuna que previene el cáncer cervical (también llamado "cáncer de cuello uterino"), y es efectivo prácticamente en el 100% de los casos. Su eficacia depende de que se aplique a niñas de edad no superior a los 12 años. ¡Fantástico!, dirán ustedes. ¿Qué esperamos que no la aplicamos en masa a las niñas para erradicar esta enfermedad?, exclamarán. Estamos todos de acuerdo en la necesidad de vacunar.

El tema no es menor ya que justo hoy me entero que una de las más reconocibles celebridades del Reino Unido, la polémica Jade Goody (27 años, dos hijos), hace algunos años ganadora de Big Brother, ha revelado que este mismo cáncer que ella padece no logró ser eliminado con las quimioterapias, y sus probabilidades de sobrevivencia son muy bajas. ¡Si tan sólo se hubiese vacunado!, pensarán. Pues resulta que cuando el laboratorio inglés GlaxoSmithKline anunció que había descubierto una vacuna contra este cáncer y el gobierno inglés se disponía a comprar dosis para toda la población, adivinen quién se opuso tenazmente a la administración de la mentada vacuna... sí, ya adivinaron: Nuestra Santa Madre la Sacrosanta Iglesia Católica Apostólica Romana se opuso a la vacuna. Ocurre que el cáncer en cuestión es una enfermedad de transmisión sexual y como la religión papista tiene una tranca enorme con el sexo, prefiere que sigan muriendo mujeres en vez de vacunar. Claro, si las perras maracas tienen sexo, es mejor que se mueran. Invito a ver Catholich Church Warning y artículo de opinión en The Guardian.

Lo anterior no es nada de extraño. Ya Pío XII se opuso en su oportunidad a la vacuna contra la viruela. Hoy, el papismo se opone a otra vacuna. Macarena Venegas tuvo la enorme suerte de sobrevivir a esta enfermedad y nos dice que en otros países existen las vacunas que la previenen. (Un tema interesante para los liberales es determinar si es legítimo o no que el gobierno obligue a las menores a vacunarse. Por ser esta enfermedad una de carácter contagioso es una cuestión de salud pública, por lo tanto sí es legítimo.)

En este blog daremos la batalla cuando llegue la hora en Chile de vacunar contra el cáncer cervical y estalle la polémica. Ya lo dijo Adam Smith:
"La iglesia de Roma es la más formidable conspiración jamás formada contra la autoridad y seguridad del gobierno civil, así como contra la libertad, inteligencia y felicidad de la Humanidad." (ver fuente)

Volvamos al tema central de este artículo: el programa Veredicto. Como saben, en él se imparte justicia. Los casos varían desde un joven a quien quieren expulsar de una banda de rock hasta cuestiones como demandas de pensión alimenticia. Lo que tenemos que preguntarnos es por qué toleramos que sólo el Estado administre justicia, y no agencias privadas. ¿No es acaso Veredicto una forma de privatizar el Poder Judicial? Si contásemos con más agencias de este tipo, podríamos descongestionar los ya saturados tribunales. Por ejemplo, podríamos darle la oportunidad a gente como la modelo Adriana Barrientos para que sus 25 querellas del año 2008 las presente en otro lugar. Podemos dejar la "justicia estatal" para casos donde es imperativo el uso de la fuerza, y la "justicia privada" para el resto de los casos. Ambos tendrían que competir, así mejoraría la calidad de la justicia en cuanto a celeridad y ecuanimidad, y se permitiría el acceso a la justicia al grueso de la población lo que contribuiría a edificar una sociedad más justa y pacífica.

El funcionamiento de las agencias privadas de justicia estaría regulado, por supuesto, por las fuerzas del mercado. Una agencia privada necesita clientes y para ello debe proteger su prestigio. Este principio es un poderoso incentivo para su correcto funcionamiento. ¿Qué o quién incentiva a los tribunales estatales para que se desempeñen bien? Nada ni nadie.

En la medida que la rama judicial sea un servicio, es perfectamente privatizable. No hay nada que discutir. Al surgir estas agencias, luego pueden requerirse al momento de firmarse un acuerdo o contrato, cualquiera sea éste, y así evitar acudir a la lenta y desprestigiada justicia estatal. Esta iniciativa debe ir de la mano de la privatización de las agencias de seguridad y la privatización de Carabineros de Chile ("police").

Tribunales de este tipo ya existen a nivel internacional. Por ejemplo al firmar un acuerdo de libre comercio, las naciones suscritas a la OMC (WTO) también acuerdan someterse a los tribunales de dicha organización. Del mismo modo, individuos privados pueden someterse al arbitraje de una agencia particular. La idea no es nueva ni mucho menos, la plantea el pensador liberal Robert Nozick en su libro "Anarquía, Estado y utopía", y también han elaborado al respecto muchos otros pensadores.

Algunos dirán que esto no es posible. Pues entonces expliquen por qué existen "La Jueza" de Chilevisión, "Tribunal Oral" de Canal 13, entre otros, y todos con centenares de casos todos los días. Y éstas son sólo las versiones chilenas del internacionalmente famoso Judge Judy, y ni hablar del popular "Caso Cerrado" con Ana María Polo, probablemente el más exitoso a nivel Latinoamericano. ¿Ven que es posible? Pues bueno, habrá muchas juezas, pero bellas como Macarena una sola. Los dejo con un par de maravillosas fotos (ver fuente).

miércoles, 9 de julio de 2008

Privaticemos el Ejército

Una medida que quizás disguste a los socialistas de derecha y a los socialistas de izquierda, pero que en la práctica ya existe

El asunto de fondo en política es determinar el papel y límites del Estado. Desde la perspectiva de este blog, la sociedad organizada políticamente y asentada en un territorio determinado debe proteger sus fronteras para disfrutar de los beneficios de la paz. Sin paz no puede haber crecimiento económico sostenido (aunque las guerras a veces sirven para estimular el crecimiento). Un país civilizado es la unión voluntaria de todos sus miembros. Para resguardar la civilización y para que exista paz es necesario que cada uno de nosotros renuncie a las armas y que éstas se entreguen a profesionales que resguarden las fronteras. En una economía avanzada, no hay justificación para que el resguardo fronterizo esté a cargo del Estado. Si privados pueden desempeñar esta función, pues debe asignarse a ellos.

La idea puede parecer absurda, pero si se fijan bien, no lo es en lo absoluto. La guerra de Iraq se ha concesionado al ejército privado Blackwater USA, entre muchas otras firmas de seguridad. ¿Por qué no podría concesionarse por completo la seguridad de EEUU a dicha empresa privada? Es cuestión de tiempo hasta que ocurra. A nadie debe extrañar que ex miembros de las FFAA chilenas hayan sido contratados por Blackwater USA, y reciben recompensas económicas que el Ejército estatal de Chile jamás podría haberles pagado. Chile Liberal congratula a todos quienes han arriesgado su vida y así todo han podido ganar sumas inimaginables gracias al desempeño en esa firma. Pilotos de la Fuerza Aérea también han ofrecido sus servicios a LAN Chile, empresa que los remunera muchísimo mejor que la aviación estatal. Si los propios miembros de las FFAA están dispuestos a emigrar al sector privado, que los recompensa generosamente, ¿hasta cuándo seguimos desangrando al erario nacional (dinero de todos) para subsidiar al Estado en sus fuerzas militares, a las que sus propios miembros ya no quieren pertenecer?

Jamá$ vencido$
En una economía incipiente, el Estado exalta el nacionalismo para lograr reclutar tropas. Mientras los más acaudalados ocupan exclusivamente los puestos de menor peligro, los más desposeídos son usados como carne de cañón. Como decía Jean-Paul Sarte, "las guerras las declaran los ricos y las pelean los pobres".

La conscripción voluntaria siempre afecta a los menos adinerados y constituye un acto de coacción pura -e inaceptable- por parte del Estado. La diferencia con un ejército privado es que todos sus miembros son profesionales voluntarios, algo que históricamente no ha ocurrido en Chile (aún no se ha profesionalizado el Ejército). Hechos como la Carnicería de La Concepción o la Derrota Naval de Iquique sirven para exacerbar la furia nacionalista. El Estado, astutamente, adoctrina a los pequeños para creer todas estas barbaries, y una vez adultos, vitorean el conflicto bélico como si fuese algo heroico o digno de elogios.

Si privatizásemos por completo las FFAA, las agencias de seguridad deberán recompensar como se debe a sus miembros, en especial a quienes arriesgan su vida. Las fuerzas estatales hacen exactamente lo contrario. ¿Cuántos efectivos de las FFAA cuentan con buenos seguros de vida? El mercado regularía mucho mejor esta actividad, que por cierto, es necesaria. El único seguro de vida que tienen hoy es la gloria de la patria y la vida eterna gracias a una imagen virgen.

Homo chilensis
Una de las caracterísitcas más notorias de la idiosincrasia chilena es el fervor con que celebramos las derrotas. A las autoridades (que rara vez envían a sus hijos a los ejércitos) les interesa hacer creer a la comunidad libre que si son reclutados, lo peor que les puede pasar es morir con gloria. Normalmente, las iglesias (en particular la de Roma) bendicen a los efectivos militares con la leyenda de la "vida eterna" (cada bando en una guerra de desgarra seguro de que dios está de su lado).

Muy útil es exaltar lo ocurrido el 9 de julio de 1882 en el poblado peruano de La Concepción. Chile mantenía a Perú ocupado y actuaba con brutalidad, cobrando impuestos y matando civiles, en el marco de la "Campaña de la Sierra". Un grupo de soldados fueron emboscados y acorralados en un templo romano por más de mil peruanos que defendían su propio país del invasor chileno. Ante la evidente inferioridad numérica, se le exigió la rendición a los 77 soldados del Regimiento Chacabuco. En vez de ello, se lanzaron a la muerte, lo que no sólo significó la pérdida irreparable de efectivos militares, sino que además arrojaron a la muerte a personal civil de apoyo, un niño de 8 años e incluso un bebé recién nacido. De algún modo, las autoridades sólo han concientizado a los escolares para que recuerden a los 77 soldados, y no al resto. Cabe destacar que éstos mismos eran miembros de la clase urbana santiaguina, de otro modo no habrían pasado a la historia. El más célebre ha sido Ignacio Carrera Pinto, no por heroísmo sino por por aparecer en el billete de $1.000 pesos.

Algunos celebrarán la abnegación y entrega de estos 77 soldados. Pero nunca se ha visto que ocupar otro país sea en sí mismo un acto de valentía. Menos aún en el contexto de la ocupación que dirigía el criminal Patricio Lynch. ¿Por qué a los escolares chilenos nunca les enseñan quién fue el señor Lynch? ¿Por qué se oculta que algunos soldados chilenos sí se rindieron el 10 de julio?

Seamos agradecidos
El Ejército de Chile ha sido instrumental en la construcción de una sociedad democrática, con notables excepciones, por ejemplo durante las torturas y asesinatos en Chile y el extranjero que ordenó Augusto Pinochet (a quien póstumamente la institución debiese darlo de baja). Es hora de agradecer todo lo que la institución ha hecho, y nada mejor que traspasando sus funciones al sector privado. Necesitamos un Blackwater Chile o agencias similares para concesionar la defensa nacional, será más eficiente y menos oneroso.

El siguiente documental fue producido y exhibido por la televisora estatal de Chile, sin embargo, es bastante imparcial. Véanlo.

Batalla de La Concepción, Parte I

miércoles, 25 de junio de 2008

Privaticemos las ballenas

Invitamos a la diva chilena a que proponga entregar los derechos de explotación a empresas balleneras. Su conservación será un buen negocio, y no se extinguirán

Hace un tiempo se hizo un experimento muy simple que arrojó resultados elocuentes. En una primera etapa se le pidió a un grupo de varones contestar un cuestionario. Luego se repitió el ejercicio, con un cuestionario de igual dificultad, salvo que antes de responder se les mostraba a los participantes una foto de una mujer bella. Las respuestas correctas fueron menores en la segunda etapa. Conclusión: a los hombres nos cuesta concentrarnos cuando estamos frente a una beldad. Más aún nos cuesta debatir. Y si se trata de Leonor Varela, elegida en este blog como la mina más rica de Chile, llevarle la contra será muy difícil.

Pero la belleza de nuestra diva no debe obnubilar nuestro razonamiento. Si las ballenas están en peligro de extinguirse es simplemente porque son propiedad pública, o sea son de todos nosotros, pero como son de todos, en realidad no son de nadie, y la caza indiscriminada está a punto de condenar a las ballenas a la extinción. Japoneses, islandeses y noruegos son grandes consumidores de carne de este cetáceo, ¿por qué les vamos a negar que deleiten sus paladares con ballena?

Si los derechos de explotación de la ballena fuesen asignados a empresas pesqueras, éstas se esmerarían por aumentar sus utilidades, como corresponde a toda empresa capitalista. O sea, sería de interés para la propia pesquera el conservar las ballenas, porque si se extinguen, agotarán su propio rubro. La extinción de las ballenas, dicho de otro modo, sería muy mal negocio: nadie mata a la gallina de los huevos de oro. Si queremos ponernos serios en cuanto a la preservación de esta especie, es imperativo que la privaticemos.


Conservar, ¿para qué?

No queda claro cuál es el objetivo del lobby anti-comercialización de ballenas, conservar la ballena o evitar su caza. Si el objetivo es el primero, entonces reaundar la explotación ballenera es urgente (ver artículo The Economist, Whaling: Too Much Blubber), tal como explicamos anteriormente. Pero así todo, este lobby debe explicarnos qué tienen de carismático estos enormes mamíferos. No es que me disgusten las ballenas, pero tampoco guardo un especial cariño hacia ellas. Nunca he visto una, ni creo que veré una porque no tengo planes de ir a ver ballenas, y no conozco a nadie que quiera tampoco (de seguro hay, pero pocos). He vivido toda una vida sin ver una ballena. Tampoco me interesa comer carne de ballena, nunca la he consumido y no me apetece degustarla. Entiendo que es grasosa y no muy sabrosa. La verdad sea dicha, si la ballena desaparece a mí no me va ni me viene. Sí estoy seguro que si desaparecen, islandeses, noruegos y japoneses se entristecerán bastante. Si los consumidores quieren ballena, déjenlos que coman. Conservarla será excelente negocio.

Tampoco estoy tan seguro de que su extinción generaría un desastre ecológico serio. En el planeta han existido muchísimas especies, y muchas otras se han extinguido y la tierra sigue igual. La extinción de los dinosaurios no significó el fin del mundo. El 99% de las especies que han existido ya se extinguieron. Las especies aparecen y desaparecen, van y vienen, no veo cuál es el motivo para tanta polémica, especialmente cuando se trata de especies descomunalmente enormes e intimidantes, y más bien feas.

Al parecer el lobby anti-comercialización de ballenas quiere evitarles sufrimiento, ya que al cazarlas, hay que desde luego afilar los arpones y matarlas. Esto es evidentemente absurdo. Todos los animales deben matar a otros para su subsistencia. Los Homo sapiens somos también animales y debemos alimentarnos. La idea no es someter a los animales a abusos innecesarios o matarlos por gusto. Si la caza de ballena tiene como objetivo alimentar a los consumidores, no hay motivo alguno para oponerse con tanta vehemencia a la caza de ballenas. Llamar la atención de los consumidores sería recomendable, pero las prohibiciones sólo generarán mercado negro, costos de aplicación, y tal como ha ocurrido con especies como el rinoceronte blanco y los elefantes, su extinción está asegurada con una prohibición. Por otro lado, incluso es bueno que algunas especies desaparezcan.


Explotar para conservar
Muchas especies están en peligro. El gráfico de la derecha (fuente: The Economist) muestra varias commodities y su valor comercial. Como vemos, las cantidades son interesantes. Acá hay enormes oportunidades de negocio, pero las prohibiciones y moratorias han mostrado resultados más bien negativos. De hecho, el mercado negro y la ilegalidad son los peores aliados de los ecologistas y amantes de los animales. Es incomprensible que no atiendan criterios lógicos y que no propongan la privatización de especies como forma de preservación.

Las prohibiciones de venta y compra de estos commodities, así como sus moratorias, están condenadas al fracaso absoluto si es que hay consumidores dispuestos a comprarlos, o si hay gobiernos que no respaldarán las medidas, y más aún, si su valor es atractivo. En el caso específico de la ballena, los países consumidores de su carne no parecen cooperar en el prohibicionismo, y sus consumidores, de hecho, parecen ir en aumento, simplemente porque la polémica ha despertado la curiosidad.

Si de algo estamos seguros es que las vacas, los pollos y los cerdos no se van a extinguir pronto, porque la industria que generan tiene intereses en su conservación. El mismo principio es válido para las ballenas. Su privatización debiese ser la bandera de lucha de Leonor Varela, y tema central en la reunión que lleva a cabo la Comisión Ballenera Internacional (CBI) en Chile.

Presidenta Bachelet, su proyecto de ley que crea un santuario de ballenas no es la solución. Privatice mejor.


ENCUESTA: Pueden votar en la encuesta situada en la parte superior de la barra lateral.


Más información
Especial EMOL: Leonor y las ballenas (fuente de las fotos)
The Economist, Special Report: Whaling

martes, 24 de junio de 2008

Otra vez los pacos asesinos

La brutalidad policial no cesa. Es urgente desarmar a la policía estatal (Carabineros) y entregar a agencias privadas la protección ciudadana


Ángel Canto Matus, cabo de Carabineros de Chile (foto derecha - LUN), acribilló a un niño de 11 años an agosto del 2007 (ver portada de hoy de LUN). Otra víctima más de esta institución fundada por decreto de un ex dictador chileno, una asociación concebida para reprimir y así extender por medio de las armas la coacción del Estado contra los individuos libres.

Nadie está a salvo de los pacos culiados. Ni siquiera los niños.

Hace unas cuantas semanas los más exaltados lloraron a moco tendido al "general del pueblo", el paco mayor que murió en un accidente fortuito. "Héroe", le llamaron. Ya tiene una calle con su nombre. Funeral de Estado se decretó para la víctima de un accidente lamentable, pero accidente a fin de cuentas. Miles sollozaron, millones. ¿Quién consolará a los padres del pequeño Óscar Landeros, que debieron sepultar a su propio hijo por culpa de un maniático analfabeto y sicópata? ¿Orden? ¿Patria? ¿Matando niños?

No, paco. Tú no debes portar armas.

El historial de este tentáculo del poder estatal es deplorable. Como dije anteriormente, 12 personas han muerto este año por el directo accionar de Carabineros, asociación ilícita e ilegítima ya denunciada por Amnistía Internacional este año por su brutalidad sórdida.

La mujer de el sicópata ni siquiera se dignó a apagar el reggeatón de su teléfono móvil durante el juicio oral, en el que esperamos se haga justicia y se encarcele a esta pareja de dementes.

El paco no sólo le mandó un tiro en el estómago a Óscar (quien se burló del hijo del paco por lo agudo de su voz), sino que antes lo pateó, todo a vista y paciencia de la mujer del paco, quien no mostró ni atisbo de congoja.

Si el establishment político, con la complicidad de la masa, siguen negándose a desarmar y privatizar a esta agrupación policíaca, entonces será necesario que cada ciudadano se arme, justamente para tener la esperanza de lograr defendernos del Estado y sus secuaces de verde. Los pacos no existen para protegernos. Existen para proteger a los narcos, para ellos mismos no cursar infracciones de tránsito a sus camaradas de armas (¿han visto a algún paco pagando un parte?), y para ponerse a disposición del Estado a cambio de una paga. Seguimos desprotegidos, y necesitamos armarnos para protegernos de ellos.

Privaticemos Carabineros de Chile, por el bien de Chile. La delincuencia tiene rienda suelta porque el control y seguridad pública están a cargo de una institución que no tiene incentivo alguno para cumplir con su labor. Una agencia privada que no responda a su comunidad estará condenada a desaparecer. Los pacos no desaparecerán jamás sin importar cuán funesto sea su desempeño, porque están financiados con el dinero que el propio Estado nos roba mediante los impuestos.



Más información
Amnistía Internacional Chile expresa consternación por represión policial
Amnistía Internacional denuncia el aumento de la violencia policial en Chile

sábado, 10 de mayo de 2008

Bolivia no da para MAS

"El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo del ignorante y el evangelio del envidioso, su única virtud es la distribución igualitaria de la miseria."

Winston Churchill.




Evo Morales ha respetado el estado de derecho, no así los autonomistas. Pero el 2011 el Movimiento al Socialismo (MAS) no debe continuar

El análisis de Chile Liberal se basa en el respeto al imperio de la ley (rule of law), así como el respeto y fomento a las libertades económicas que conducen a la construcción de una sociedad abierta y próspera. Por ello planteo ciertos resquemores frente al referéndum celebrado en Santa Cruz. Para entender la situación boliviana es necesario comprender que aquí está en juego el control sobre las ricas reservas de hidrocarburos situadas justamente en la zona este del país. Como pueden ver en el mapa (derecha), es la zona de los hidrocarburos la misma que pretende autonomía. Es, además, la zona más blanca o mestiza en el país con la mayor poblcación indígena de América Latina.

El ex presidente Mesa aplicó un 50% de impuestos y royalties a los hidrocarburos: culminó abruptamente su gobierno en medio de una violenta revuelta popular porque la turba enfurecida quería nacionalizar por completo. El líder de las protestas era un dirigente campesino de origen aymara llamado Evo Morales. Hoy en la presidencia ha moderado su postura, y si bien ha nacionalizado gran parte de los hidrocarburos, paradójicamente no ha nacionalizado por completo, ni tampoco aplicó el 82% de impuesto que pretendió inicialmente sino que rebajó la cifra a un 50%... lo mismo que pretendía Carlos Mesa. Más allá de demostrar estupidez, deja manifiesta una faceta poco explorada del presidente Boliviano: su pragmatismo.

Desde siempre los cruzeños han querido gozar de mayor autonomía para explotar y vender sus recursos. Pero el temor al socialismo extremo de Morales les ha incitado a organizar un referéndum que no contó con el apoyo de la OEA, y que fue ilegal. La oposición boliviana ahora ha desafiado al presidente a una justa electoral, o sea, a otro referéndum donde se decidirá la continuidad de Morales. La moción pudo ser vetada por el mandatario pero éste aceptó el desafío. Este mecanismo es plenamente constitucional y fue establecido en la nueva carta fundamental que ha aprobado recientemente la Asamblea Constituyente. Si todo esto significa alimentos y trabajo para los bolivianos, no está claro.

La oposición parece querer derrocar a Morales lo más pronto posible. Han caído en un error. El ex líder cocalero cuenta con un mandato popular obtenido a partir de un 53% de apoyo en las elecciones del 2005. Las estatizaciones han sido menos drásticas de lo anticipado, y así todo, Repsol, Total, BG y Petrobras han seguido en operaciones, ahora en "alianza" con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), la empresa estatal. Es decir, no se produjo una fuga.

La nueva constitución pretende eliminar las restricciones a la reelección del presidente. La oposición debe enfocar sus esfuerzos en evitar que Morales se engolosine con el poder, y procurar que lo abandone en enero del 2011. Pretender quitarle el piso ahora a uno de los líderes de la revista TIME puede ser contraproducente.

El presidente aymara de Bolivia comete un gran error al querer deshacer los logros económicos que obtuvo el ex presidente Sánchez de Lozada, quien impulsó las privatizaciones y ordenó la economía. Bolivia ha controlado la hiperinflación y por fin se ha anotado algunos traspasos pacíficos del poder, algo inusual en su turbulenta historia. Esta no es hora de nacionalizar, por mucho que el presidente crea que al pasar la propiedad de las empresas a manos estatales los beneficios los percibirán los más pobres. Si el estado controla la economía, un país subdesarrollado y con altos índices de analfabetismo se corrompe. Las necesarios capitales extranjeros pueden sortear las anacrónicas estructuras financieras de cualquier país, pero no así la corrupción. Mucho mejor sería que el estado boliviano se dedicase a encontrar una fórmula para inyectar los recursos obtenidos de los royalties en favor de una infraestructura decente y de un sistema educacional primario que logre las tasas mínimas de alfabetismo, y cuando la economía avance la educación debe privatizarse por completo. Pero desgraciadamente Morales no ha progresado lo suficiente y su país ha descendido en el ránking de libertad económica desde que asumió la primera magistratura (ver gráfico a continuación). El desafío que tiene por delante demanda de una buena dosis de pragmatismo que no encontrará en sus inspiradores, el dogmático y populista líder venezolano Hugo Chávez o en el momificado Fidel Castro.



Políticamente hablando, Morales ha acertado en crear una Asamblea Constituyente encargada de redactar una nueva constitución. Desgraciadamente, la oposición no ha participado del debate. Bolivia necesita abandonar el camino del centralismo, tan típico de iberoamérica, y si necesitan refundar el país, debe hacerse con altura de miras. Probablemente la nueva constitución ayude a dicha tarea, si bien estos documentos son por lo general bastante inútiles. En Chile recordemos que la constitución se redactó unilateralmente por parte del gobierno militar, fue aprobada en elecciones truchas y fue diseñada a la medida de Augusto Pinochet. Bolivia ha hecho lo correcto, pero el ambiente crispado de su debate nacional le impide la serenidad necesaria para encontrar el equilibrio.

Recomendaciones a Bolivia
Morales debe alejarse de Chávez, de hecho, puede él servir como interlocutor entre las izquierdas más moderadas (Lula, Bachelet) y el bastión dogmático de Chávez y Castro. Él debe entender que su país necesita inmensos capitales para explotar eficazmente sus inmensos recursos. Bolivia no cuenta con el capital humano ni con el dinero, y no debe ahuyentar las inversiones, todo lo contrario. Una estructura federal, en desmedro de un control absoluto desde La Paz, es la lección que debe aprender del referéndum. Y una vez establecidas las políticas tributarias, no deben cambiarse: nada irrita más a los inversionistas que la inestabilidad.

Ningún país ha superado la pobreza gracias al estatismo. La libertad económica es la que demanda libertades políticas, no los decretos ni las constituciones. Sin embargo, considerando las enormes deficiencias educacionales y de infraestructura (¿cómo exportar sin carreteras?), probablemente sea mejor tolerar cierto grado de intervención estatal. Cómo compatibilizar lo anterior con un control sobre la corrupción es una tarea titánica (recursos educacionales robados, coimas, hospitales de Curepto, etc, los chilenos hemos vivido en carne propia), y necesita de una oposición constructiva y decidida a explicar clara e inteligentemente los mecanismos de mercado a los votantes. El apego a las leyes y al estado de derecho es fundamental, así como mantener alejada a la iglesia de Roma para evitar sus intervencionsimos indebidos.

Es posible que el 2011 la oposición reclame ante la OEA porque Evo Morales desea aferrarse al poder por otro periodo. Será entonces cuando les reprocharán que no tienen autoridad moral, y les sacarán en cara el referéndum de Santa Cruz (y su 44% de abstención).


Nota:
Se invita a votar en la encuesta situada en la parte superior de la barra lateral

Documentación
The Economist, Backgrounders: Bolivia
BBC Mundo: Laberinto Boliviano
The Heritage Foundation: Index of Economic Freedom, Bolivia

domingo, 17 de febrero de 2008

Debemos privatizar Carabineros de Chile


"Esa policía verde
Esa que no deja ver
Esa que nos torturaba
Cuando estaba Pinochet"

(Cántico en los estadios)


"Duerme tranquila, niña inocente" (contrastar con la foto a la izquierda) ... así reza el himno de Carabineros de Chile, la policía chilena. Lo cierto es que cada vez menos niñas inocentes duermen tranquilas por culpa del aumento de la sensación de violencia que sacude al país, y si a alguien se le ocurriese digitar el 133 para llamar a la policía, probablemente ésta nunca llegue. Es necesario que cada comuna, mediante la acción concertada de sus juntas de vecinos y autoridades municipales, convoquen a licitaciones para contratar sus propios servicios policiales, y entregar concesiones a las empresas de seguridad más eficientes. Está obsoleto el esquema actual de una fuerza policial del estado. Dicho de otro modo, Carabineros de Chile debe privatizarse.

El estado -una organización ilícita- cuenta con el monopolio de las armas y de la fuerza. A esta asociación ilícita le conviene, para su propio beneficio, contar con una fuerza policial. La seguridad ciudadana no es el objetivo central de Carabineros, más conocidos como los pacos culiaos. Para demostrar este punto, basta revisar el propio origen de este tentáculo del estado. El 27 de abril de 1927, por orden del brutal ex dictador Carlos Ibáñez del Campo, se prohíben las instituciones de resguardo ciudadano y sólo el estado queda a cargo del "orden", bajo las directrices del poder político. Noten que desde aquel momento la delincuencia comienza paulatinamente a aumentar, y desde los excesos policiales de la dictadura de Pinochet (quien traspasó a los pacos al ministerio de Defensa, para quedarse él a cargo) la seguridad ciudadana ha empeorado aún más.

Necesitamos un "servicio" policial, no "fuerza" policial
Hace algunos días El Mercurio publicó la carta ¿Fuerza? pública en la que un ex mandamás de Carabineros advierte que Chile enfrenta un creciente problema de control del orden público y de seguridad, y para reforzar su punto cita el problema mapuche. La siguiente es la narrativa de Chile Liberal sobre estos hechos: el estado de Chile (ilícito) usurpa las tierras de los mapuches y se las vende a precio de ganga a las empresas forestales, sin que los mapuches -los dueños- reciban el precio que corresponde por dicha privatización (el condescendiente gobierno no podría aceptar que los mapuches recibiesen pequeñas fortunas por sus tierras). Luego, ante las justas protestas de los indígenas, el estado descarga toda su furia sobre los mapuches y mueren dos de ellos, Matías Catrileo en enero de este año, y Alex Lemun en el 2003. Sin embargo, es a los mapuches a quienes se les considera terroristas, se procesa a la Chepa bajo cargos de terrorismo, mientras que el policía que mató a Catrileo se encuentra en libertad. Luego, las facciones conservadoras de El Mercurio se preguntan por qué aumenta la violencia, pero los policías estatales son parte del problema: el insistir en aplicar más fuerza policial no es la solución. Necesitamos un servicio policial, no la fuerza bruta, ni lumazos ni balazos.

En el incidente anterior, el señor Jorge Luchsinger perfectamente puede resguardar su propiedad corriendo él mismo con los gastos en defensa. Al igual que los dueños del frigorífico asaltado por antisociales (ver nota) que repelieron a Carabineros y dieron muerte a dos policías. Desde luego, los que mueren no son el general ni el capitán ni ninguno de alto rango, las víctimas son los pacos rasos, que actúan como escudos humanos para resguardar la propiedad de quienes perfectamente pueden pagarse su propia defensa. Mantener una policía estatal significa recaudar impuestos, lo que en sí constituye una forma de atraco. Lo lógico sería que no se cobrasen impuestos y que cada uno, al contar con más recursos, contrate a las empresas de seguridad que ofrezcan un mejor servicio. Sin duda que es inaceptable que a los familiares de los policías asesinados se les entregue una miserable indemnización de $8 millones (11 .000 €). Si hubiesen sido contratados por una empresa policial, de seguro que la indemnización sería mucho más alta, tal como paga la mayoría de las aseguradoras de vida. Sería de beneficio para los propios carabineros el prestar sus servicios a un ente privado en vez de a una burocracia estatal.

En cuanto a resguardo vecinal, ya existen los guardias municipales. ¿Por qué no seguir aumentando sus poderes, en desmedro de la policía dirigida desde el gobierno central? Por ser unidades políticas reducidas y mucho más expuestas al escrutinio público, las municipalidades están más preparadas para organizar la defensa de los barrios. Los alcaldes y los vecinos deben tener el control de su seguridad, ya que ellos son más capaces de erradicar los focos de delincuencia. Las empresas policiales que otorguen un servicio deficiente no verán sus contratos renovados y el propio mercado regulará la actividad a favor de los servicios policiales más eficientes. No necesitamos fuerzas policiales cada vez más brutales.

Las comunas de más altos ingresos simplemente no necesitan de Carabineros, los vecinos de los barrios residenciales perfectamente tienen la preparación y los recursos para protegerse por sí mismos y contratar sus servicios, a cambio de una reducción de impuestos. Lo mismo con los sectores de clase media. Así liberaríamos valioso personal y recursos de las arcas fiscales para que la policía estatal se concentre en los sectores más peligrosos, donde hoy ni siquiera pueden entrar (¿ven la contradicción?).

Medidas como la libertad de drogas facilitarían esta labor ya que evitaríamos el prohibicionismo actual que genera ilegalidad y empodera a los barones del narcotráfico, amos y señores de varias zonas del país. La despenalización del aborto también contribuiría a disminuir la delincuencia, como se ha documentado en numerosos estudios (Freakonomics, el más popular), lo que facilitaría enormemente la tarea de mantener la tranquilidad ciudadana empleando un mínimo de recursos.

Quizás Carabineros tenga un papel que cumplir en la coordinación de las empresas de seguridad y en vigilar los sectores más marginales, pero incluso estas labores pueden privatizarse. Lo que el blog Chile Liberal propone es reinventar a la policía actual y darle más poder a los individuos; entendiendo que vastos sectores de la opinión pública son tercos y añoran vigilancia estatal se puede perfectamente al menos reducir el área de acción de la fuerza policial del estado. Así probablemente la niña inocente pueda dormir tranquila.

Respecto a la impotencia que produce el llamar a Carabineros, lean el siguiente chiste:

Aprenda a llamar a a policía
Yo tengo un sueño muy liviano, y en una de esas noches noté que había alguien andando sigilosamente por el jardín de la casa. Me levanté silenciosamente y me quedé siguiendo los leves ruidos que venían de afuera, hasta ver una silueta pasando por la ventana del baño. Como mi casa es muy segura, con rejas en las ventanas y trancas internas en las puertas, no me preocupé demasiado, pero está claro que no iba a dejar al ladrón ahí, contemplándolo tranquilamente.

Llamé bajito a la policía e informé la situación y di mi dirección. Me preguntaron si el ladrón estaba armado o si ya estaba dentro de la casa.

Aclaré que no y me dijeron que no había ningún móvil cerca para ayudar, pero que iban a mandar a alguien ni bien fuese posible.

Un minuto después llamé nuevamente y dije con voz calma:
-Hola, hace un rato llamé porque había alguien en mi jardín. No hay necesidad de que se apuren. Yo ya maté al ladrón con un tiro de escopeta calibre 12, que tengo guardada para estas situaciones. Pucha! el tiro hizo un desastre sobre el tipo!-.

Pasados menos de tres minutos, había en mi calle 5 autos de policía, un helicóptero, una unidad de rescate, un equipo de TV, una hinchada de los de los derechos humanos, que no se perderían esto por nada del mundo. Ellos agarraron al ladrón in fraganti, quien estaba mirando todo con cara de asombrado. Tal vez él estuviese pensando que era la casa del Jefe de Policía.

En medio del tumulto, un comisario se aproximó y me dijo:
-Creí que había dicho que había matado al ladrón-.

Yo contesté:
-Creí que me habían dicho que no había nadie disponible-.


Corrupción y policía
Muchos creen que la policía estatal es una vaca sagrada. Nada es sagrado. Los policías muchas veces son parte de la corrupción, y quitarlos del camino es imprescindible si se quiere luchar contra este flagelo. Son tan corruptos los policías latinoamericanos que hacen a sus pares chilenos verse muy honestos. Por ello, si queremos ponernos serios, debemos considerar su privatización, antes de acabar como el resto. El todo el continente se deben privatizar las fuerzas policiales de inmediato.

Puede ser que la gente viole las leyes de los políticos, pero es imposible violar las leyes de la economía. En el notable estudio La simple economía de la extorsión, citado y resumido en The Economist: Rules of the road, se concluye que los policías corruptos en Indonesia monopolizan los cobros de sobornos ("coimas", "mordidas") y maximizan sus ganancias, siguiendo los principios de cualquier otra actividad económica. En un viaje de 637 kms, un camionero promedio en aquel país pagaba US $23 en sobornos (13% del viaje, equivalente a un sueldo del camionero), precio en aumento al acercarse a los principales destinos (lógico). Cuando el gobierno decretó una tregua con las guerrillas y retiró a 30 mil soldados, disminuyó la cantidad de controles, y los camioneros se ahorraron un 36% en pagos. O sea, los camioneros economizaron bastante dinero. Pero, como ya se imaginarán, el excedente significó que en los controles restantes subió el precio de los sobornos. Al retirarse el poder estatal, aumentó la cantidad de extorsionistas privados, quienes sin piedad aumentaron el precio de los pagos, sin importarles si los camioneros pagarían menos al próximo extorsionista en el camino, afectando las ganancias de los otros. Esto se tradujo en menos ganancias ya que todos cobran más al proliferar la cantidad de extorsionistas, y los camioneros terminaron pagando más (doble marginalización).

Luchar contra la corrupción en un país tercermundista como Indonesia significa tratar de meter más extorsionistas a la cárcel, pero al descabezar la coordinación entre los mafiosos, los camioneros acaban pagando más, y los corruptos del estado sólo empeoran la situación (afectan la coordinación). Si se elimina a los funcionarios estatales, los extorsionistas privados intentarán coordinarse y así logran recaudar más entre ellos, cobrando menos a los camioneros. Dicho de otro modo, el mercado logrará regularse sin la interferencia estatal. O sea, se demuestra lo que plantea este blog: si se elimina la policía, la comunidad se beneficia. Dejemos que el mercado haga su trabajo.

sábado, 9 de febrero de 2008

Dos detalles: transporte y energía

El gobierno debe solucionar las serias deficiencias en transporte (Transantiago) y en el abastecimiento energético para evitar un estancamiento económico: la solución es privatzar Transantiago y adoptar la energía nuclear

Transantiago, el sistema de transporte público de la capital chilena, estuvo condenado al fracaso desde que empezó a planificarse, simplemente porque sus gestores abandonaron los argumentos técnicos y se atendieron las ansias del megalómano ex presidente Ricardo Lagos, un hombre obsesionado con mejorar el deficente transporte de los santiaguinos para realzar su impronta. Se le bautizó el "Plan Estrella" y se anunció pomposamente que cambiaría para siempre la calidad de vida de los capitalinos: sí, para peor. El culpable fue la ambición política que obligó a lanzar apesuradamente el sistema antes de las elecciones, y luego, con la débil Bachelet en la presidencia, no se logró estructurar a tiempo un equipo capaz de enfrentar la magna tarea de "arreglar la carga en el camino", la política oficial del Transantiago, y de Chile y los chilenos.

Bachelet tardó demasiado en nombrar un ministro idóneo, lo que demuestra su incapacidad. Cortázar ha enmendado el rumbo, pero ha anunciado lo que Chile Liberal ya anunció cuando se puso en marcha el sistema, y es que el Transantiago tiene problemas de financiamiento. Para evitar la oleada de descontento que este blog anticipaba, se puso un paño frío de 290 millones de dólares, o sea, dinero robado a todos los chilenos para exaltar el la figura de Lagos Escobar. Hay gente que se negó o se niega a pagar la tarifa, lo que recrudece su financiamiento. Aumentar la tarifa actual de $380 pesos (0,60 €) haría desplomar la popularidad de Bachelet, y las protestas se volverían insostenibles, por lo mismo, es casi una política de estado. Cortázar ha anunciado que el Transantiago requiere US $40 millones mensuales en subsidios. La Oposición ha actuado correctamente al negarle más recursos al gobierno. Tal como vimos en un análisis anterior, la propia Concertación se ha desintegrado, ya que un ala del PPD se ha desprendido y se ha pasado a la Oposición (lo anunciamos junto a una desintegración de la DC que hja quedado manifiesta con la expulsión de Zaldívar). Es decir, el gobierno necesita más recursos, pero la Oposición debe negarlos. Estaba loco Lagos cuando pensó que su ególatra proyecto se autofinanciaría. El sistema debe privatizarse ahora ya, y dejar que las fuerzas del mercado regulen su funcionamiento. Quizás sería bueno recomendarle al gobierno eliminar el impuesto a los combustibles y bajar el IVA para que los pobres cuenten con recursos para pagar su transporte. Pero el socialismo es terco y no esto no ocurrirá.

En definitiva, las gravísimas fallas del transporte de Santiago sin duda repercuten en una menor calidad de vida y baja productividad, y todo gracias a la arrogancia de Lagos y la ineptitud de Bachelet (¿por qué tardó en apartar al ex ministro Espejo de su cargo?). O sea, culpa de la Concertación. De hecho, ellos admiten que es su peor política pública.

Energía, otro encargo de La Concerta

Como si fuese poco, el país sufre de un problema de desabastecimiento energético. Hay que entender por qué esto ha ocurrido. Muy fácil, porque a La Concerta, con Eduardito Carita-de-Moai Frei se le ocurrió importar gas natural del campeón mundial en inestabilidad económica y pentacampeón del Campeonato de Defaults, Argentina (cinco veces se han declarado en default). Los amigos argentinos invirtieron muy mal sus recursos y los administraron peor, hasta quedarse sin gas ellos. Michelle Bachelet fue con su sonrisa a pedirle a K que cumpliera sus acuerdos. Uno se pregunta si Bachelet es así de tonta, y sí, lo es.


El gráfico (ver a la izquierda) muestra el porcentaje de gas natural usado para generar electricidad. Noten que en 1995 Chile no dependía del gas natural, pero en el 2005 ya era una de las principales fuentes, y si sumamos las fuentes "hydro", nos damos cuenta que hay razones para preocuparse. La naturaleza y los políticos están en contra del desarrollo económico. No olvidar que la Oposición aplaudió a Carita de Moai cuando se firmó el acuerdo con Argentina: dos dólares por millón de unidades térmicas británicas (BTU). Si esto era ridículo o no, eso es otra cosa. Pero no olvidemos que la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas.

Cuando Argentina se quedó sin gas en junio del 2006, sólo Bachelet pensó que Kirchner podría desabastecer a los suyos para que los chilenos tuviesen duchas calientes cada mañana. Argentina debió entonces comprar gas a Bolivia, país que tiene gas de sobra, salvo que significó un alza de 56% para Argentina, y por esto, debieron subirle el precio del gas a Chile en 35%. Bolivia proveyó el gas a Argentina con una claúsula en su contrato: ni un centímetro cúbico de gas boliviano a Chile. ¿Por qué Bolivia se niega a privatizar sus recursos y venderlos a Chile, y de paso, salir de la miseria? Respuesta: somos sudacas. En octubre del 2003, en Bolivia más de 70 personas murieron en una oleada de violencia que derrocó a Sánchez de Lozada y así impidier on que el pobrísimo país altiplánico ganase dinero exportando gas a EEUU, vía puertos chilenos (el cabecilla fue el cavernícola Evo Morales). Esto fue demasiado y había que impedirlo: ellos son pobres, y así quieren seguir. En mayo del 2004 estalló el problema entre Chile y Argentina, que prosiguió hasta el invierno del 2006, tal como decíamos al principio (noten que ya había iniciado el gobierno de Bachelet). Las hidrocarburizadas rencillas entre países ponen en jaque el funcionamiento y la seguridad de Chile. Pero todo vale con tal de abastecerse. La pregunta que debemos hacernos es, ¿por qué no solucionar de una buena vez tanta bazofia y adoptar la energía nuclear?

Francia, tal como muestra el gráfico a la derecha, cuenta con un porcentaje de producción eléctrica desde fuentes nucleares mayor en comparación a otros países. Más encima, es el que menos contribuye con partículas de carbono al desastre inminente del calentamiento global. De hecho, la energía nuclear, como muestra el gráfico más abajo, es la que menos contamina. Si nos decidiésemos por la producción de energía nuclear, Chile se evitaría dolores de cabeza con países vecinos y además no arriesgaría su seguridad nacional ni menos aún tendría que destruir los ecosistemas de la prístina región de Aysén donde se deberán construir nuevas represas. De hecho, se evitaría construir plantas de procesamiento del gas natural licuado desde países lejanos. Francia debió en su momento destruir los ecosistemas en el Pacífico, pero los costos fueron menores que los beneficios, y los galos no se ven tampoco obligados a declarar guerras en medio oriente ni a estrechar lazos con dementes islámicos sauditas o a besar en las mejillas a sus abyectos mandamases. Pero no sólo deben atenderse las razones geopolíticas, sino que la mencionada emergencia ambiental que ha desencadenado el carbono es otro factor muy importante.

Si Chile quiere actuar con seriedad frente a sus problemas de desabastecimiento, debe empezar a pensar a largo plazo -por primera vez en su vida-, y no con políticas cegatonas y cortoplacistas, como es nuestra costumbre. Vastas áreas en el árido desierto de Atacama pueden perfectamente utilizarse para albergar reactores . La tecnología está disponible y sólo falta continuar la investigación, pero se pueden contratar expertos extranjeros. Chile, incluso, podría exportar energía, tecnología y conocimiento a sus vecinos.


Este blog se manifiesta a favor de la solución nuclear, pero con una condición: que los cerebritos del Transantiago no estén a cargo de las plantas nucleares, ¿se imaginan?

miércoles, 6 de junio de 2007

El chavismo no tiene futuro

Entender a Chávez es entender a América Latina, y sus despliegues comunicacionales nos permiten comprender todo lo que no funciona en el continente. El ex golpista venezolano surgió a partir del desgobierno y la corrupción heredada desde la época de Carlos Andrés Pérez. En la desprestigiada clase política venezolana y en su desolada opinión pública, la democracia aún no logra echar raíces. No es de extrañarse que un medio de comunicación de oposición (palabra prohibida) deba cerrarse. Cualquiera que se oponga a esta reencarnación de Fidel Castro no tiene cabida en la mesiánica Revolución Bolivariana. RCTV, por lo tanto, no tiene nada que hacer en la Venezuela absolutista. En sudamérica, acallar al oponente es un acto de patriotismo.

Como si el daño en su país no fuese suficiente, también hay que propagar la contaminación populista al resto. El famoso Banco del Sur ha visto la luz del día, y su gestor, Hugo Chávez, ha declarado no sólo que la nueva entidad cumplirá la función de ayudar al desarrollo de los países del Mercosur, sino que además Venezuela abandonará el FMI, el Banco Mundial, y al parecer, la OEA también (seguro que por culpa de ese "pendejo” e “insulso” secretario general). Chávez desde luego quiere darle la espalda a EEUU y al infame “Consenso de Washington”, aunque conviene destacar que El Imperio es el destino del 67,6% de las exportaciones venezolanas.

Si Chávez abandona el FMI y el Banco Mundial, se unirá al exclusivo círculo de naciones no sometidas al maligno imperio yankee, es decir, hará causa común con Corea del Norte y Cuba. El problema de fondo es que el Banco Mundial no vive su mejor momento gracias a su ex presidente y acompañante sentimental, y ni hablemos del FMI (aunque éste interviene cuando lo llaman, y los gobernantes sudacas son sus clientes más asiduos). Cualquier insulto proferido contra el Consenso de Washington y contra EEUU siempre será vitoreado por la masa, y cuando al electorado lo embobamos con “Aló Presidente”, logramos retorcer la democracia con la venia del “pueblo”. La estrategia absolutista de Chávez se fundamenta en el dominio de los medios de comunicación para alinear al electorado y alienar a la oposición. Y si oposición y medios se yuxtaponen, deben eliminarse del tablero.

Así ha logrado enquistarse el mandatario venezolano, y ya lleva demasiado tiempo en el poder: debe irse. Pronto. El socialismo chavista no tiene cabida en el siglo XXI.

El socialismo rancio
La clausura de RCTV pone en relieve la falta de independencia del Poder Judicial, esto es grave. El Poder Legislativo ya exhibe déficit de representatividad, por tanto es innegable que estamos ante un déspota absolutista, aferrado al poder, quien ha moldeado la Constitución a su imagen y semejanza. La institucionalidad venezolana no es el marco legal que garantiza la libertad, sino que es la mera justificación legal del proyecto chavista.

La estatización de la producción nacional es la consecuencia lógica de las ansias de poder de este autodenominado mesías, y avanza a paso firme. Desde luego, las FFAA no son ajenas a la esfera del mandatario venezolano, quien sabe perfectamente que debe mantenerlas bien obedientes a la revolución bolivariana. Es decir, el país está bajo control: FFAA, ejecutivo, legislativo, poder judicial y medios de comunicación. Ahora, por fin, sin nadie que se oponga, comenzarán las añoradas reformas que demanda el socialismo del siglo XXI, pero que como vemos, no es más que socialismo decimonónico, dominado por un aspirante a presidente vitalicio, populista e iracundo. Sin una verdadera democracia que legitimice su accionar, Chávez está condenado al fracaso.

Su gestión hasta ahora ha sido mediocre. No sólo ha espantado a su principal aliado, Lula da Silva (como buen presidente brasileño, sumergido en una crisis de corrupción), quien no muy convencido accedió al proyecto Banco del Sur. Chávez no sólo ha sido el hazmerreir del mundo en la ONU con discursos incendiario-circenses, sino que ha despilfarrado las jugosas divisas del petróleo sin que se traduzcan en mejoras en el bienestar de sus ciudadanos.

Los recursos desperdiciados en su campaña por ocupar un puesto en el Consejo de la Seguridad de la ONU enfureció a no pocos venezolanos. Ya se advierten protestas de grupos estudiantiles. Pero examinemos las cifras y nos encontramos con una Venezuela que, después de ocho años de chavismo, sufre de preocupantes muestras de estancamiento... y el estatismo sólo empeorará el escenario. Para registrar una nueva empresa, en Venezuela uno tarda 116 días (en Botswana 108, en Zimbabwe 96, y en Dinamarca 1). La inflación promedio entre 2000-5 es de 20,6%. Con el presidente desvariando por radio y con una oposición amordazada, con un sector privado en vías de extinción y con la estatización de la producción, el panorama es preocupante.

Es factible exacerbar los ánimos y dominar al electorado, pero no por mucho tiempo. El régimen chavista pronto se enfrentará a la encrucijada de abandonar definitivamente la democracia, o buscar legitimidad en las urnas. Lo primero es probable. Chávez se convertiría en un presidente vitalicio, a medio camino entre Perón y Mugabe. Si el Mercosur logra ejercer influencia para que Chávez desista, dependerá de cuán estable sea Brasil. Lo segundo, un cambio de gobierno, podrá ser a través de disturbios generados a partir del apreciable y creciente nivel de descontento. De algún modo, la muerte de Fidel Castro quizás cambie el panorama. Es muy improbable que un país apoye decididamente a un gobernante por más de 10 años. Si es que no se produce un autogolpe, o un golpe de un nuevo Chávez, el presidente venezolano enfrentará las próximas elecciones con su popularidad en caída libre. De hecho, en estos días vive el punto álgido de su popularidad, que bordea el 58%. De ahora en adelante, todo es cuesta abajo.

La verdad sea dicha, hoy cuesta imaginar un Chávez entregando el poder el 2012 a un sucesor elegido en comicios libres e informados. Si la Cuba post-Castro comienza gradualmente a adoptar la democracia y el libre mercado, Chávez quizás vea que su socialismo simplemente no tiene sustento, y esperamos que las oleadas de protestas en su contra sean pacíficas.

En cualquier caso, no se descarta que Venezuela vuelva a golpear las puertas del FMI antes de lo que pensamos. Una rebelión popular en en el país petrolero es inminente.

Una vez más, comprobamos que los adictos al poder detestan la propiedad privada, sean empresas privadas o medios de comunicación. Es importante que los sectores de izquierda entiendan que las privatizaciones no buscan enriquecer a los poderosos ni oprimir a los trabajadores, sino que sirven de diques ante el avance de los burócratas. En este contexto, Chávez demuestra que su socialismo no puede coexistir con la propiedad privada, de ahí que simplemente no tiene futuro. El único elemento novedoso es el dominio sobre los medios de comunicación, algo que ya nos advirtió George Orwell en la novela 1984.

viernes, 4 de mayo de 2007

Chile S.A.

Adiós a la "República de Chile", bienvenidos a Chile S.A., ¿una utopía?

Los seres humanos somos, ante todo, seres libres. Nuestras vidas consisten en un continuo devenir de decisiones que apuntan en conjunto hacia un fin último: mejorar nuestra condición.

En este entorno de libertad, lo primero que nos llama la atención es que siempre luchamos por preservar nuestra libertad para elegir. Esta es la postura central de Chile Liberal, de nuestros artículos y de nuestras propuestas. Mientras más posibilidades de elegir tengamos, mejor. Mientras contemos con más opciones, mejores decisiones podremos tomar y, en consecuencia, nuestra condición también mejorará. Debemos, por lo tanto, garantizar que cada uno de nosotros pueda elegir entre la mayor cantidad posible de alternativas para que podamos edificar, a partir de cada indiviudo, una sociedad más próspera.

Estas son perogrulladas, dirá alguno. Sí, y he aquí el gran avance de la humanidad. Hace apenas tres décadas, un populista le prometía medio litro de leche a cada niño, gentileza del estado. Hoy nos horrorizamos ante semejante disparate. La idea que procuramos hoy es que cada padre pueda tener acceso a la mayor cantidad de tiendas de alimentos y que mientras más tipos de leche tenga a su disposición, podrá tomar mejores decisiones para su familia. Hoy podemos elegir entre leche con sabores, descremada, semidescremada, cultivada, reforzada con vitaminas, sin lactosa, larga vida, o incluso soya, que ni siquiera es leche. Es decir, todos entendemos las virtudes del mercado. Pero entender que la leche subsidiada es más cara que la importada desde, por ejemplo, Argentina, es un tema de discusión que separa a proteccionistas (conservadores) de liberales. Entender que si bajásemos los impuestos, por ejemplo el IVA, haríamos los productos más accesibles para los más pobres, es la línea que separa a los socialistas (también conservadores) de los liberales.

Y así sucesivamente, para cada producto y cada servicio, queremos asegurarnos de que cada persona sea libre para elegir. El panorama se vuelve nebuloso cuando abordamos los grandes temas del debate chileno actual: en educación, ¿puede un padre elegir el colegio de su hijo? No. Las recientes reformas educacionales son un vejamen contra la capacidad de elegir y logran cualquier cosa excepto la excelencia académica. Como vemos, seguimos gobernados por los mismos que querían entregarnos una tarjeta de abastecimiento y limitar nuestra capacidad para elegir. Triste, pero los chilenos siguen pidiendo más socialismo. Después de todo, la capacidad de ser libres para elegir entre múltiples opciones no era una perogrullada.

¿Es bueno que desaparezca el gobierno?
Sí, es la respuesta. Pero veamos porqué. Cada vez que un liberal habla de desmantelar los gobiernos nacionales y devolverle el poder a los individuos, mucha gente reacciona con un "pero necesitamos un gobierno". ¿Sí? ¿Realmente necesitamos que alguien nos cobre impuestos y que se los redistribuya a sus amigos? ¿Quién se beneficia con Codelco o Chiledeportes? ¿Usted? Del mismo modo, cuando uno dice que no es necesario creer en "dios", la mayoría reacciona con un "pero necesitamos creer en un ser superior". Cuando pensamos en qué realmente creemos, nos damos cuenta que cada uno se ha inventado su propio sistema de creencias, no hay una creencia objetiva en lo sobrenatural, sino un cúmulo de subjetividades metafísicas. Nunca, ni Zeus, ni Tor, ni la Pachamama, ni Brahma, Alá, ni nadie nos ha ayudado, simplemente porque no existen: son constructos mentales, ilusiones. El estado exhibe una mecánica similar, salvo que sí existe, pero es igualmente inútil, o en el mejor de los casos, nos ayuda muy poco. Los colegios a cargo del estado son malos, la salud estatal es peor, el nuevo sistema de transporte (diseñado por el estado) es malo, los ferrocarriles del estado son una burla. No necesitamos un estado, o al menos no uno como lo conciben los socialistas.

En cambio, la iniciativa privada siempre ha sido más efectiva y más potente que los gobiernos, y hoy, a comienzos de la era informática, las entidades privadas son más poderosas que nunca antes en la historia. Tomemos el caso de Microsoft. No es exagerado afirmar que Bill Gates sea más poderoso que el presidente de Uruguay. Microsoft maneja más dinero que muchos países africanos, y los productos de Windows y MS Office han facilitado el avance de las tecnologías y, por tanto, de la humanidad. Una mérito del cual ningún gobierno nacional puede jactarse. Bill Gates ha ganado tanto dinero que ha comenzado a financiar iniciativas filantrópicas que, aplicadas con criterios corporativos (no estatistas), serán más efectivas que cualquier iniciativa de un corrupto tirano africano o de un BM, FMI, OMC, o un TPKJ, LÑZ, RRTGH o WXYZ.

Pero hay más. Mucha gente trabaja para Microsoft, en todo el mundo. Todos ellos se ganan la vida produciendo para Bill Gates, y cada empleado de esta compañía es libre para comprar acciones de la misma y participar de las ganancias corporativas, o simplemente para cambiarse de empresa. En cambio, un salvaje desnudo de Burkina Faso no tiene alternativa sino seguir siendo en un servil peón obediente a su tirano. Su única opción de progreso es que una de las muchas obras filantrópicas de Bill Gates (y Warren Buffet) le devuelvan su libertad.

La democracia, sin duda, que ha sido uno de los inventos más notables de nuestra civilización. Pero la promesa de un voto no es suficiente para asegurar que cada individuo mejore su bienestar. En Zimbabwe, Robert Mugabe ha sido reelegido varias veces, y todos sabemos que es uno de los dictadores más infames del mundo. En 1980, los chilenos aprobaron la Constitución de Pinochet...algunos dicen que fue fraude, pero lo dudo: este país es así de estúpido. Y sin ir más lejos, Hugo Chávez está cada vez más cerca de convertirse en un presidente vitalicio como sus pares africanos. El ex golpista venezolano gobierna con decretos y ostenta cada vez más y más poder. Al punto que deseamos llegar es que, en el caso de Chávez y los presidentes africanos, todos tienden a estatizar la producción del país usando al "pueblo" como aval. La democracia tiende a convertirse en un ogro tiránico si es que nadie le pone atajo. De ahí la importancia de privatizar y de "empoderar" a cada individuo para que, tal como somos libres de comprar la leche que más nos conviene sin que nos la regale el estado, podamos cambiar de empleo tanto como nos convenga.

Otro dilema que nos separa de los socialistas: mientras más rigidizan los puestos de trabajo, más se alegran. Más sometemos al empleado a los caprichos del empleador. Pero el trabajador también es ciudadano, por tanto devolvamos la libertad no sólo a los trabajadores sino a cada miembro de la sociedad y limitemos al máximo a quienes desean ostentar el poder absoluto. Lo vemos hoy en China y en Corea del Norte, aquellos que antes centralizaron todo el poder, sólo repartieron hambre y miseria. Sólo nos produce algarabía que ya nadie defienda a un Kim Il-Jong, Deng Xiao Ping, Mao Tse Dong, Kuao Chang Ding, Sohn Fi Kum, ni Dol Fuao Chung. Hoy, China abraza al libre comercio y se convierte en una nación próspera, aún faltan libertades sociales.

Nos referimos, como se podrán dar cuenta, a la libertad individual, que en el área laboral la llamamos "flexibilidad laboral", frase tabú para los políticamente correctos socialistas de izquierda y socialistas de derecha. Pero visto en este contexto, flexibilizar la contratación y despido beneficia a los trabajadores. Así como los países se benefician de las privatizaciones, que se convierten en diques ante el avance de las oleadas estatizadoras de un Chávez, o un Mugabe. Lo que proponemos, como ven, es limitar el poder de los gobiernos y devolvérselos a los individuos para que cada uno tome sus propias decisiones. Libertad, en síntesis. Los franceses así lo han entendido y este domingo se lo harán saber al mundo a través del triunfo de Nicolas Sarkozy.

En países con economías ultra-abiertas, como Dinamarca, es posible iniciar una empresa en tres pasos, a través de un formulario en Internet, lo que tarda unas pocas horas. Los trabajadores no están atados a sus puestos de trabajo gracias a la "flexiguridad" danesa. Es fácil entender porqué existe pleno empleo. El estado, contrario a lo que creen muchos, es pequeño... y recolecta más del 50% de su PGB en impuestos. Y si ponemos esta economía bajo el microscopio, apreciamos que sus miembros gozan de movilidad tanto laboral dentro como fuera del país, las fronteras nacionales prácticamente son inexistentes, y sus capitales provienen de muchos lugares, tanto así que es difícil determinar su procedencia. Estamos frente a un fenómeno que pocos han notado: Dinamarca no existe.

Chile S.A.
Como veíamos anteriormente, la economía danesa es un concepto más abstracto que real, pero que cuenta con grandes recursos. Los socialistas, si fuesen más astutos, se unirían al liberalismo para lograr construir sus bienamados "estados de bienestar", pero es menester la destrucción creativa de las repúblicas decimonónicas y reinventarlas bajo un nuevo concepto de sociedad, una "sociedad anónima". Interesante juego de palabras. Una sociedad civil que no tiene un elemento rector superior, pero a la vez, una economía dominada por las entidades privadas.

Podemos lograrlo si intensificamos la apertura económica, si seguimos facilitando la inversión directa extranjera, el libre flujo de capitales y la eliminación de aparatajes estatales. Esta es la forma en la que lograremos crear riqueza, y cuando tengamos los recursos, los socialistas podrán hacer el trabajo de decoración de interiores que tanto les gusta. Pero antes, hay que tomar las medidas, diseñar los planos, y construir. Y hay que "entrar a picar".

Un Chile S.A. va más allá de los capitales privados. Las fuerzas armadas, por ejemplo, aún pueden llamar a soldados conscriptos a sus filas y por razones que todos conocemos, no son necesariamente los niños de los colegios privados, a no ser que sean cadetes de la Escuela Militar, claro está. ¿Por qué no privatizamos el ejército? A algunos les parece descabellado, pero ya lo propuso el Instituto Adam Smith en 1985. La idea, admitámoslo, es muy buena. ¿Podría un Chávez, por ejemplo, encabezar un golpe militar si tuviese a cargo a una división de ejército de carácter privado, no monopólico?

Viendo un día la televisión inglesa, me encontré con un aviso publicitario de una empresa de seguridad que instala en la casa de sus clientes una cámara y una alarma. Por una cantidad mensual, un guardia privado monitorea cada casa. Si la alarma se activa, le garantizan que en pocos minutos estará presente el personal de seguridad de dicha empresa, sino, "le devolvemos su dinero, sin preguntas". Más aún, basta una llamada telefónica para que esta empresa detecte la procedencia de la llamada y, nuevamente, se haga presente en minutos. A muchos chilenos les entran a robar a plena luz del día, y Carabineros de Chile se hace presente... nunca. Y nos pueden entrar a robar una y otra vez, y podemos echar raíces esperando que algún día la policía llegue. En caso que sí lo haga, la justicia puede tardar años, sí, años en castigar o recluir al antisocial que pueda haber atentado contra una residencia. Lo mejor que podemos hacer es juntar mucho dinero y pagárselo a un actuario para que agilice nuestro expediente.

Los chilenos no nos damos cuenta pero somos un país bastante corrupto. ¿Por qué no privatizamos las policías y las agencias de justicia? De este modo, le devolveríamos a los individuos la "capacidad de elegir" que mencionábamos al principio. ¿Por qué no podemos elegir nuestro propio servicio policial, que nos garantice protección, y una agencia de justicia, que nos ofrezca eficiencia y celeridad? La justicia estatal es lenta y corrupta, los jueces son prepotentes, los actuarios son chupasangres, los notarios, inútiles, y los abogados... mejor abandonemos los apelativos. Privatizar las agencias de justicia es urgente. El mundo es demasiado complejo y el estado es cada vez más anacrónico. ¿No es acaso, un programa de TV como el de la Doctora Polo, una forma de justicia privatizada, y mucho más ágil que la pusilánime y carísima justicia estatal?

Mencionábamos a Dinamarca y su economía excepcionalmente abierta. Mientras el ex presidente Allende las embestía contra los capitales extranjeros, vemos que un país "corporativo" como Dinamarca necesita alentar la llegada del capital foráneo. Éste último no requiere, si bien agradece, una banca ultramoderna o un sistema financiero tremendamente expedito. El capital y los inversionistas pueden capear estas dificultades. Pero la corrupción jamás alentará la importación de capitales y menoscaba su consecuente creación de mercados. El gobierno debe centrarse en lograr transparencia, y para ello, al estado debemos reducirlo a su mínima expresión.

Nuevamente, nuestros gobernantes envían señales contradictorias. Mientras el ministro Velasco aprende de la experiencia danesa, la presidenta Bachelet insiste en hacer negocios con el corrupto y estatista Chávez y su dudosa PDVSA, incluso desoyendo los consejos de su propio ministro de Hacienda. Por otro lado, incrementar el aporte patronal en la previsión de los trabajadores es un desaliento a las pymes, pero el gobierno parece no entender. Tampoco persigue disminuir el radio de acción estatal con las nuevas propuestas para las AFP, ni tampoco hay intención de privatizar Codelco.

Como vemos, todas las políticas sociales y económicas que tiendan a disminuir el poder del gobierno, reducir el estado y mejorar la apertura y el flujo de capitales siguen siendo ignoradas a nivel dirigencial. La educación municipal aún no se desmantela a favor de un sistema de fomento a la demanda. Las pensiones parecen empantanadas y listas para hundirse en el lodo del estatismo. El gobierno quiere seguir aferrándose a las empresas estatales. El símbolo de todo lo nefasto de la ingeniería social de la Concertación ha sido el Transantiago, pero los chilenos siguen delirando con ese constructo llamado estado y las maravillas de sus ingenieros sociales, hijos bastardos de los planificadores de antaño. La solución que ellos nos proponen: más regiones y más diputados.

El liberalismo en la segunda mital del siglo XIX diseñó las bases de nuestra república, y si bien la tarea fue incompleta, al menos fue noble y cumplió bastantes de sus objetivos. El mundo ha cambiado demasiado y el liberalismo de hoy propone una nueva estructura social y económica, que extienda la libertad individual y fomente el respeto a nuestra capacidad para elegir entre múltiples opciones. En este blog, Chile Liberal, seguiremos defendiendo nuestra libertad para elegir.

chileliberal@gmail.com