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lunes, 5 de junio de 2017

Revolución y precariedad


La revolución de Emmanuel Macron debiese tener efectos en Chile

"Usted habla de revolución, pero usted ha trabajado en el Banco Rothschild", le decía un periodista inglés al entonces candidato Emmanuel Macron. El actual presidente contestaba que no era un sans-culotte ni un Robespierre. Lo suyo era una revolución en cosas como por ejemplo el mercado laboral.

Acá debemos examinar qué propuso Macron, cómo implementará y aplicará esas reformas, y preguntémonos qué lecciones sacaremos para Chile.

Lo primero que debemos entender es que la economía francesa es muy diferente hoy de su época dorada, los Treinta Gloriosos, es decir, las décadas de reconstrucción post II Guerra Mundial. La economía y la moral habían colapsado en Francia y en todo el continente europeo. Se necesitó mucha mano de obra y grandes industrias para reactivar el país.

En ese contexto, el desempleo era una desgracia total pero que afectaba sólo a una minoría ínfima. Era impensable dejar a un veterano de guerra, a una viuda de la guerra o a un huérfano de la guerra abandonado a los vaivenes de la economía de mercado. Un Estado de Bienestar era la solución para que estos países no se devorasen en guerras intestinas.

La realidad hoy es muy distinta. La guerra es un recuerdo lejano. Macron, por ejemplo, nació en los primeros años de la hemorragia fiscal, no bajo los recuerdos de los bombardeos, de las cocinas populares o de la Gestapo sacando a los compañeros de curso judíos de la sala. El desempleo ya no es una excepción en las economías de pleno empleo de la post guerra. El desempleo, en la actualidad, no es una desgracia sino una etapa normal en la vida laboral de todos nosotros. Y un fenómeno masivo.

Las generaciones que hoy se unen al mercado laboral, tanto en Chile como en Francia o en cualquier país occidental, nunca recibirán un galardón por cumplir 15 años en su puesto de trabajo. Ni 20 o más años. No se jubilarán después de toda una vida en la misma empresa. Los sindicatos ya deben renunciar a proteger empleos porque las economías modernas destruyen empleos con la misma voracidad y velocidad que crean nuevos trabajos.

La flexibilidad laboral no es un eufemismo para arrojar a la precariedad a los trabajadores, sino que una necesidad vital para cualquier economía innovadora y competitiva.

La lucha contra la précarieté, no obstante, es la clave de la gobernabilidad. Con mercados laborales rígidos ningún país sobrevivirá la nueva era que hoy comienza, que es la automatización, sino se corre el riesgo de caer en la obsolescencia, intensificando el desempleo masivo. 

Por otro lado, en lo político, no ofrecer una red de seguridad social a la fuerza laboral también tendrá efectos nocivos, que es uno de los factores que explica el fenómeno del populismo. La elección de Donald Trump en gran parte se atribuye al temor que siente el electorado ante la economía de la automatización. Cuando todo lo que tienes depende de tu trabajo, y ese trabajo es volátil, inestable o en riesgo de desaparecer, la masa empieza a clamar por un Trump o una Marine Le Pen que ofrecen protección.

¿Cómo mitigar estos resquemores? Se han propuesto soluciones, como por ejemplo el salario universal, que ya hemos discutido.

La clave es disociar el acceso a la red de seguridad social del empleo. Hoy acceden a los beneficios, tanto de cesantía como de formación, aquellos que ya están empleados. La seguridad social se dedica a volver a los cesantes cada vez más obsoletos. Esto debe cambiar. Esperamos que Emmanuel Macron lo logre.

Las medidas anunciadas son sensatas. Por ejemplo, extender los beneficios sociales a quienes renuncian a sus trabajos, y no sólo a quienes ven su trabajo desaparecer. La idea es fomentar la especialización y la innovación. La educación y las universidades deberán cooperar con las empresas. El Estado debe reducir su tamaño para así consecuentemente reducir los impuestos necesarios para mantenerlo.

En Chile la situación es similar a la francesa en la actualidad. Aunque nunca pasamos por la etapa de la post guerra, también sufrimos la precariedad. En realidad, desde siempre hemos tenido un mercado laboral precario e informal. Los tontos que hicieron depender las jubilaciones de las cotizaciones hoy ven cómo el sistema de aseguradoras privadas y cotización individual está a punto de derrumbarse, lo que se supo desde siempre pero nadie hizo nada.

Hacer depender la seguridad social y la capacitación de las cotizaciones está creando un problema gigantesco en un mundo donde cada vez las empresas pequeñas y medianas irán empleando más gente, y donde el mercado laboral estará cada vez más uberizado.

En Chile hemos llegado a la tragedia de escuchar propuestas para industrializar el país, cuando la clave hoy es automatizar y desindustrializar. Los pasos de la asonada populista se sienten cada vez más cercanos.

La única solución es crear una combinación de fondos públicos y privados al que puedan acceder todos los ciudadanos para guarecerse y sentirse protegidos. Una red de seguridad es imprescindible como pieza esencial en una economía de mercado productiva.

En Chile si nadie se hace cargo de la precariedad laboral, y no sólo la precariedad real sino además la percepción y sensación de precariedad, esteramos entregando el poder al neo-chavismo kirchnerista y peronista, que revive los errores cepalinos y socialistas de antaño. Es altamente peligroso predicar que el pleno empleo de por sí es la solución y todo lo demás viene por añadidura. Necesitamos a un Emmanuel Macron en Chile pero lamentablemente no lo tenemos.

sábado, 27 de agosto de 2011

Homenaje a un genio

Steve Jobs encarna la creatividad inherente del capitalismo para crear e innovar, y para amasar fortuna, pero el fundador de Apple es mucho más que todo eso


Alexander Graham Bell patentó el teléfono. Thomas Edison, el gramófono. Nuestra era no conoció a estos colosos de la ciencia y la invención, pero sí vimos a Steve Jobs —el padre intelectual de Apple Inc—, presentándonos el iPod, el iPhone, el iPad, y todos los otros artilugios con esa curiosa i, que hoy son omnipresentes. Tal como los inventos de Graham Bell o Edison, los de Jobs han transformado la vida de todo el mundo, han generado empleos de altísimo valor añadido, y al crear riqueza han contribuído más que cualquier plan social al bienestar, felicidad, prosperidad y progreso de la especie humana.

Sólo en un sistema de mercado, en un país con una política estable, una convivencia social pacífica y una educación basada en la libertad, se pueden abrir las compuertas de la creatividad para que surjan los genios como un Steve Jobs, o un Bill Gates, o los innovadores de la nueva camada como Mark Zuckerberg o los fundadores de Google, Sergei Brin y Larry Page.

Lamentablemente, como sabemos, Steve Jobs sufre de un delicado estado de salud producto de un cáncer de páncreas que lo ha compelido a renunciar a su puesto de jefazo de Apple, empresa que él fundó y después de varios fracasos reflotó cada vez. Éste no es un tipo que se da por vencido fácilmente, pero ahora sí que no da más. En el otro lado de la medalla, varios de sus colaboradores lo describen como un verdadero insoportable hijo de puta, de hecho el directorio de Apple le dio un "golpe de Estado" en 1985 que le  obligó a retirarse. Ante el fracaso de Apple sin Jobs, debieron suplicarle que regresara, y contra todas las apuestas terminó por posicionar su compañía entre las mejor valuadas del mundo.

Silicon Valley, donde se ubica la casa matriz de Apple, es el motor de la economía americana y un ejemplo de innovación. Si hay algo que caracteriza a ese reino tecnológico, algo que lo hace único a nivel planetario, es que un 10% de sus emprendimientos fracasan cada año y por tanto deben clausurarse. ¿Se imaginan que Silicon Valley tuviese las rigideces laborales que la epidemia sindical propugna como "derechos laborales"? Pues sería un fracaso completo y habría desaparecido hace rato. Pero ahí sigue, porque la flexibilidad laboral, la inagotable inventiva y el espíritu innovador es incansable y cada año más start-ups florecen copiosamemente desatando un lucha en que la selección darwiniana y la destrucción schumpeteriana inevitablemente premian las mejores ideas y castigan las peores. Mientras que Wall Street languidece en la costa Este haciéndonos creer que hay empresas "muy grandes para dejarlas morir", y mientras los sindicalistas finalmente lograron destruir la industria automotriz en Detroit, en la costa Oeste la única señal de vida de la economía americana es Silicon Valley, que sigue mostrando vigor gracias a los genios de la tecnología que ahí pululan.

No podemos sino expresar admiración por Jobs y el fruto de su inventiva. Según escuché de un periodista que lo entrevistó en su casa, el hombre vive de manera simple, su sala de estar es minimalista, sólo decorada por un cuadro de Charles Darwin. De religión budista, Steve Jobs es otro que abandonó la universidad para dedicarse a transformar en simplicidad y belleza un mundo complicado y tosco. Se dice que con un PC Windows uno puede hacer un trabajo, pero con un Mac uno lo hace con amor. Y es cierto, ¿o no? Vuestro Humilde Servidor mantiene Chile Liberal desde un MacBook nunca reiniciado: la "pelota de playa" rara vez aparece. Es confiable, es bonito. Con un Mac uno tiene cero interés en programas antivirus. Y trae incluidas aplicaciones para volverse loco. Aprender a usar el iPod y comprar música con iTunes es como caminar por el parque. No tengo un iPhone porque no permite editar planillas Excel, pero no vamos a negar que son choriflay. Windows por supuesto es funcional y masivo, pero ¿por qué chucha los PCs con Windows son tan feos?

Desde las mayores decisiones como el modelo de negocios hasta la iluminación en las Apple Store, incluida la disposición de los productos para que sea vean más brillantes y así estimulen a los compradores, la de Steve Jobs es una empresa de autor en que su espíritu trasunta el todo. Incluso las legendarias presentaciones de cada nuevo gadget son objeto de estudio ya que la meticulosidad con que Jobs prepara, ensaya y presenta sus "shows" es impecable (Steve Jobs no sufre de "Piñericosas"). ¿Sobrevivirá Apple sin su progenitor? Desde luego que sí. Básicamente porque confío que el tipo es capaz de entender que sólo la motivación por lucrar con Apple es insuficiente. Steve Jobs parece tener una visión mística de lo que es la capacidad humana de inventar, y para continuar la tarea ya ha preparado suficientemente a sus colaboradores para continuar el legado.

And one more thing...
Para los que nos criamos retrocediendo cassettes con un lápiz Bic para ahorrar pila en el "personal estéreo", ver a Steve Jobs presentando el iPod fue comparable a la estupefacción de los discípulos de Jesús viendo a su gurú caminar sobre el agua. Creo que vale la pena ahondar más sobre cuál es realmente la motivación que tienen algunos para inventar. El dinero, el lucro, el aumentar el capital, maximizar rentabilidad, todo eso es motivación, claro está. Pero no es suficiente. No puede ser suficiente. Hay algo más. Debe haber algo más. ¿Qué es ese "algo más"? No lo tengo claro, así como tampoco tengo claro por qué Da Vinci pintó la Mona Lisa, ni por qué Alexander Fleming inventó la penicilina, o por qué la NASA envía la sonda Juno a Júpiter. Por lo mismo, no nos queda claro por qué Steve Jobs inventó el iPod, el iMac, o el iPhone, el iCloud, y todas esas huevadas.

Una señal elocuente del deteriorado estado de salud del fundador de Apple es haber autorizado a que se publique una biografía suya. Quizás él ya presiente que la hora de partir se acerca. Sea como sea, su legado ya está con nosotros por doquier y ya están designados los sucesores para seguir sorprendiéndonos.

domingo, 5 de junio de 2011

Un vote pour Christine Lagarde


Après l’arrestation controversée de Dominique Strauss-Kahn et sa démission, le FMI a besoin d’un directeur tout aussi compétent. Incontestablement, malgré sa conduite inadmissible, DSK a su diriger le FMI avec talent pendant la crise de la monnaie unique au sein de l’UE, le sauvetage difficile des pays périphériques, et la guerre des devises au niveau mondial. Qui pourrait le remplacer ? Logiquement, quelqu'un d’aussi capable.

En 2009, le prestigieux journal britannique Financial Times a nommé Mme Lagarde la meilleure ministre des Finances de la zone euro. Dans le cadre de son dernier remaniement ministériel, Nicolas Sarkozy n’a pas changé sa ministre star. Lagarde a eu le courage de dénoncer l’excédant commercial allemand comme un problème, pas une vertu. La cerise sur le gâteau : elle est parfaitement bilingue. La candidate la plus apte pour occuper le poste de directeur de FMI est, sans aucun doute, Christine Lagarde.

Bien sûr, tout le monde n’est pas d’accord avec moi, comme par exemple l’hebdomadaire libéral The Economist. Selon ce magazine, un candidat européen ne serait pas le plus approprié pour les européens eux-mêmes. Aujourd’hui la crise que connait l’Union Européenne est uniquement la faute des européens. On peut alors se poser la question : un autre candidat, non européen, pourrait-il avoir plus de connaissance sur l’Europe que l’une des ministres la plus expérimentée de l’UE ? Peu probable. Autrefois les pays pauvres et mal gérés étaient ceux qui appellaient le FMI à la rescousse. Aujourd’hui c’est au tour de l’Europe d’ appeler à la rescousse, et s’il existe une personne aussi apte que Lagarde pour être à la tête du Fond, ce serait une vrai folie de ne pas la nommer.

Il y a aussi une autre objection, qui vient des pays émergents. A présent ils exigent que l’un d’eux occupe le poste. Malgré quelques bonnes candidatures, notamment le mexicain Agustin Cartsens mais aussi les fonctionnaires actuels du FMI comme l’israélien Stanley Fischer et le singapourien Tharman Shanmugaratnam, ceux-ci n’ont pas les talents de communication de Mme Lagarde. Les nouvelles économiques ne sont plus relayées au second plan mais font la une des journaux, cette tendance souligne le besoin d’une personne avec le talent extraordinaire de Lagarde pour les expliquer aux européens. D’ailleurs, au niveau économique et politique, les pays émergents ont encore beaucoup de chemin à faire.

D’accord, le talon d’Achille de Lagarde est son manque de connaissance technique, parce qu’elle n’est pas une économiste. Mais le FMI en a trop ! Son expérience en tant que ministre des Finances est un atout majeur pour diriger le FMI.

Malgré la possibilité d'une enquête judiciaire dans le cadre de l’Affaire Tapie, où elle est soupçonnée d’avoir abusé son autorité, il est évident que la candidature de Christine Lagarde est la meilleure. Si ce site Web avait le droit de voter, nous voterions sans réserve pour la ministre Française. Nous recommandons au gouvernement de Sebastián Piñera d’en faire de même.

lunes, 7 de junio de 2010

¿Cómo regular la banca mundial?

El comienzo de una nueva era, o el comienzo del fin

Lejos de la simplona retórica anti-capitalista que basurea a los bancos y "al Estado y su capital" por oprimir a la masa de endeudados, es bueno entender la función social de los bancos, y que consiste en ser el cerebro de una economía, asignando recursos ahí donde no los hay para iniciar emprendimientos y crear empleos, que a su vez generan bienes, servicios, y consumidores (los mismos empleados), conformando un tejido que engrasa todas las actividades en el mercado, reforzando la integración, el progreso y la paz.

Lamentablemente, los bancos están en crisis, y con ello, el mundo entero sufre las consecuencias. Los préstamos se secan y no se pueden iniciar empresas. Los consumidores no pueden comprar, lo que lleva a cerrar empresas existentes porque no tienen para quién producir. El desempleo aún no repunta. Los gobiernos nacionales debieron echar mano al tesoro público en una histórica acción coordinada a nivel internacional, lo que ha convertido a una casi segura Depresión, algo devastador, en una recesión, profunda, sin duda, pero no al sórdido nivel de una depresión. Esta vez no vimos desempleados prendiendo fogatas en Central Park en Nueva York o sobreviviendo de un plato de sopa. Evitar una catástrofe ha sido posible gracias a una institucionalidad política y una gobernabilidad financiera que ha actuado oportunamente, gracias, además, al conocimiento aportado por académicos y expertos en finanzas.

Pero aún persiste el peligro de que esta sea una doble recesión, en forma de W, y no una V. Esto ocurriría si es que los paquetes de estímulos son retirados antes de tiempo. En estos momentos, los ministros de finanzas de las 20 mayores economías del mundo se reúnen en Busan, Corea, para determinar los próximos pasos de esta saga.

En qué estamos
Todo indica que las finanzas públicas ya se han estrujado a más no poder, y el único líder mundial contrario a cortar los paquetes de estímulo era Gordon Brown, el ex PM del Reino Unido, y a pesar de todo, una de las mentes financieras más brillantes. Ese tipo calcula derivativos en su cabeza, y tiene en su celular los números de teléfono de los principales banqueros del mundo. Hoy, n obstante, el G20 ha indicado que llegó el momento de concentrare en los equilibros fiscales, lo que en la práctica significa que los gobiernos ya hicieron su trabajo.

Chie Liberal cree que esto es un error. Uno de los principales indicadores de una recuperación económica es el aumento en el empleo. Aún no se observa. Considerando que los índices de empleo llevan unos 6 trimestres de desfase respecto a la recuperación (o sea, si el empleo ahora repunta, significa que la recuperación empezó hace un año y medio), nos atrevemos a decir, basándonos en este simple instrumento, que la economía mundial aún no levanta cabeza, y que sacarle el tubo de oxígeno a los bancos ahora arriesga reincidir en una recesión.

Aparte de eso, el tema central en Busan es la nueva gobernabilidad económica. Al respecto hay consenso en que deben aumentarse considerablemente los radios de adecuación de capital, cuyas falencias han estado en el meollo de la crisis financiera. Lo anterior ya se intentó regular en el llamado acuerdo de Basilea II, del alo 2004. Su fracaso fue estrepitoso. Hoy, el G20 planea un Basilea III, en que se debe redefinir el concepto de capital que debe contar un banco y, crucialmente, determinar cuánto "core capital" es necesario para enfrentar una crisis.

Las estimaciones del gobierno norteamericano, en EEUU, arrojaron que las firmas involucradas en la crisis habrían necesitado un 8,1% de capital, estimación conservadora, aunque lo más probable es que sea necesario un 10%. En contraste, Basilea II exige apenas un 2%.

Otra de las fallas de regulación que facilitaron la crisis fue la eliminación en 1999, bajo el gobierno de Bill Clinton, del acta Glass-Steagall, implantada luego de la Gran Depresión de 1929, que separaba bancos de inversión de bancos de ahorro. Con ello, nacieron los "bancos de modelo universal", como Citigroup, que en la práctica expusieron los ahorros de gente común y corriente a las prácticas esotéricas de los genios de las finanzas. De ahí que el gobierno haya tenido que rescatar los bancos para no pulverizar los ahorros del ciudadano de a pie. Nadie en su sano juicio pide reinstaurar esta regulación, pero sí es necesario que los bancos no expongan con sus titularizaciones los dineros cubiertos por la garantía de protección del Estado.

Hoy en día, todos los generales después de la guerra nos recuerdan lo inadecuado de esta medida. Pero nadie tiene el gesto de explicarnos que cuando reventó la burbuja "punto com" a fines de la década 90 y comienzos del 200, su efecto fue muy menor, gracias, precisamente, a todos los derivativos como los credit default swaps, que permitieron amortiguar el impacto de aquella crisis, que fue casi imperceptible. Tal prestigio ganaron estas prácticas, sumado a la desesperación ante el 9/11 que obligó a Alan Greenspan a bajar la tasa de interés para no estancar la economía, que fue casi inevitable 6 años más tarde el sistema colapsara en medio de la "exuberancia irracional" propiciada por los mismos que evitaron en un primer momento el colapso.

Cómo sacar dinero
En la situación actual, hay otras propuestas que merecen atención. Algunos ya hablan de implantar a escala global un "impuesto Tobin". Las posibilidades de este impuesto son remotas, pero si los gobiernos deciden no estimular más la economía y arreglar sus cuentas, tendrán que pensar cómo recolectar dinero en una economía deprimida. Seguir estrujando a los contribuyentes ya no es una opción válida.

Un impuesto que ha dado que hablar es el llamado "impuesto Robin Hood", ya considerado por personajes políticos como Nicolás Sarokzy, Angela Merkel (también por Gordon Brown), y otros como el regulador en jefe del Reino Unido, Lord Turner, aparte de hombres de negocios como Warren Buffet y George Soros. Este consiste en un ínfimo impuesto, de apenas 0,005% en todas las transacciones de las instituciones financieras, que sería prácticamente imperceptible para el consumidor pero que lograría recapitalizar las arcas fiscales de los gobiernos. Chile Liberal considera esta opción válida y la apoyamos.

También nuestro sitio propone, tal como ocurrió después de la Gran Depresión con la eliminación de la ley seca, el descriminalizar por completo la venta y consumo de drogas, a cambio de aplicarles un impuesto que permita también recolectar dinero por parte del Fisco.

Si se decide entonces dejar a la banca que vuelva a la normalidad, que así sea, aunque Chile Liberal se opone. Si para mitigar lsos déficit fiscales las medidas anteriores no surten efecto, y resulta que la reactivación no fue tal, a pesar de que el nuestro es un sitio ateo, no nos queda otra sino simplemente exclamar "que Dios nos pille confesados".

Por mientras, los dejo con un excelente video que explica la crisis, desgaciadamente está en inglés.


domingo, 16 de mayo de 2010

Alemania es el problema, no la solución

Alemania exacerba la crisis de la moneda común europea

El dedo en la llaga lo puso l'anglo-saxonne ministra francesa Christine Lagarde, probablemente la más lúcida secretaria de Estado del mundo, cuando declaró al Financial Times de Londres que el superávit de Alemania era uno de los principales problemas que enfrenta el euro, y llamó a aquel país a "hacer algo" al respecto. "El modelo alemán no es sostenible en el tiempo", remató.

En este último tiempo sólo se han proferido reprimendas contra los países mediterráneos por su tóxico mélange de derroches presupuestarios, incontinencias fiscales e indisciplina generalizada. En absoluto contraste, Alemania se alza como el paradigma de austeridad y frugalidad. Ciertamente, el milagro alemán se debe en gran parte a la extraordinaria capacidad de ahorro de los germanos que, combinado con su natural disciplina, les ha permitido forjar durante la post-guerra un modelo económico basado en las exportaciones, que llevó a la gran derrotada del conflicto mundial a ser la tercera potencia del mundo, sólo superada por Japón (el otro perdedor, e igualmente frugal y rígido) y desde luego EEUU. Es éste el punto que muchos analistas no han percibido, lo que además demuestra una preocupante ignorancia financiera, especialmente en los países hispanos. Alemania quiere continuar exportando, pero se olvidan que también necesita importadores, o sea, que alguien le compre todos sus productos. Desde hace ya demasiado tiempo este país ha acumulado un inquietante superávit, que lejos de ser una virtud, es un factor no sólo de desequilibrio, sino que un agravante de la ya crítica crisis actual. Si los griegos, españoles, portugueses, italianos (ver gráfico a la izquierda), e incluso irlandeses, no pueden seguir comprando desde BMW hasta Volkswagen Golf, ¿cómo va a prosperar Alemania? ¿No han pensado los alemanes que su superávit no es otra cosa sino el fiel reflejo del déficit del resto? ¿No estaría Europa en una posición más sólida si Alemania consumiese más?

Mucho ayudaría, como apuntó Ms Lagarde, que Alemania hiciese algo. Lamentablemente, Alemania ve su superávit como una virtud y no como un vicio, lo que evidentemente es un error. Alemania debe estimular su propio consumo y su mercado interno. Esta es una forma eficaz y concreta de paliar la crisis, ya que una Alemaina gastando su superávit mitigaría los desequilibrios en Europa. Visto de esta perspectiva, queda claro que Alemania es parte del problema, si es que no el principal causante de la crisis.

Más aún, el paquete de ayuda a Grecia ha sido insuficiente y tardío. ¿Qué esperaba Alemania para soltar la chequera? ¿Acaso el momento de actuar era después del colapso total del país helénico (sus bonos ya han sido clasificados como "basura")? ¿Qué peso tiene ahora la UE cuando el FMI debe venir al rescate de uno de sus miembros? ¿Es éste el momento de empezar a sermonear o de sentar precedentes para evitar riesgo moral? No, ya es demasiado tarde. Una crisis, como sabe cualquiera, no es el momento de disipar el peligro de riesgo moral.

Si el objetivo inmediato era apaciguar a los mercados internacionales y alejar a los ataques especulativos contra el euro, entonces el restace de Grecia ha sido un fracaso del cual la Canciller Merkel, solita, se lleva todo el crédito. No por nada, Sarkozy ha pegado el puñetazo sobre la mesa y ha amenazado con volver al franco. Las dificultades del euro van de mal en peor.

La idea del euro era forzar a los países miembros a ordenar sus finanzas, y al unir el destino de todos los invoucrados en una misma moneda, fomentar la paz y la integración en el continente que alcanzó el pináculo con Mozart, pero también el nadir con Hitler. Comprobamos, no obstante, que los resquemores entre Francia y Alemania, otrora enemigos irreconciliabes, resurgen. Las burlas del norte industrioso y protestante contra el sur flojo y católico siguen más vivas que nunca. Las marejadas que azotan la frágil embarcación del euro sólo reafirman los resquemores euro-escépticos del Reino Unido, el gran ausente en la moneda única.

Así todo, hay una salida a los aprietos actuales. La unión monetaria aún no se afianza por las serias disparidades en políticas fiscales, que no guardan relación con la unidad política de la UE. Es decir, los países tienen una misma moneda, las reglas las fija un el Banco Central Europeo, el poder político se desplaza hacia una sola ciudad, Bruselas, pero las economías siguen administradas en cada capital nacional. El próximo paso lógico es crear una Europa federal con una política fiscal única, tal como ya existen unas políticas gubernamentales, defensivas y monetarias unificadas. Estamos ad portas del advenimiento de un Súper-Estado Europeo. Prepárense.

viernes, 19 de febrero de 2010

Tatán en la hora de la verdad

El presidente electo, por fin, se sincera

Ya adelantamos en nuestro artículo anterior sobre la crisis de los PIGS que mucho se ha estudiado el desarrollo económico y el paso a la categoría de "país avanzado", pero muy poco se ha indagado sobre las causas de la caída de los países. Un buen ejemplo para Chile puede ser Uruguay, caso que también sirve para trazar un paralelismo con la alicaída Irlanda. Piñera y sus tecnócratas, políticos y académicos en su recientemente anunciado Team deben aprender las lecciones para no boicotear los enormes avances de Chile. En especial debe poner atención el equipo político (el más débil, lamentablemente), ya que la moraleja de estos casos será poco apetecible para los chilenos. En este artículo, Chile Liberal argumentará que Piñera no debe profundizar la bullada "red de protección social" instaurada por Michelle Bachelet, y la administración Piñera debe poner coto a los instintos populistas.

Como sabemos, América latina es un continente riquísimo. Sus desigualdades económicas, sociales y culturales son obscenas. La afición del hispanoamiericano por los gobiernos fuertes, combinado con una ausencia de valores éticos como la honestidad, la confianza y el trabajo duro, han convertido a la región en un marasmo ingobernable. No obstante, por momentos el continente ha deslumbrado. Cuando las pequeñas potencias colonialistas europeas demandaban recursos naturales con hambre insaciable, América latina vio a Argentina o Uruguay convertirse en tierras prometidas donde emanaban miel y leche por doquier, y fueron países donde millones emigraron para forjarse un futuro mejor. Esto fue más o menos así hasta la Gran Depresión (1929), cuando la economía capitalista colapsó y el nuevo paradigma intelectual pasó a ser la economía planificada, que convertía a Rusia en una economía basada en la ciencia y el humanismo, pasando de ser una sociedad agraria. El colapso de EEUU y Europa gatilló proteccionismos infames y recelos que desembocaron en la II Guerra Mundial, episodio bélico que cambiaría al mundo por siempre (por primera vez, el ser humano toma conciencia de que es capaz de destruir el planeta: nace el pos-modernismo), y aunque América latina se mantuvo al margen, comenzó la edad de oro de los caudillos, los interminables golpes de Estado, y los políticos-militares populistas que, siguiendo malentendidos principios keynesianos aplicados durante la Gran Depresión, dieron gran importancia al papel del Estado, mezclado con una letal admiración por la economía planificada.
El símbolo de todo lo peor de América latina fue la cleptocracia populista de Juan Domingo Perón, un militar que prometió bienestar a costillas del Estado. El resultado fue la depredación de Argentina por parte de su clase dirigente. Mientras al otro lado del Río de la Plata, Uruguay instauró en la década 50 uno de los sistemas de seguridad social más avanzados del mundo. Uruguay pasó de ser en la década 30 uno de los países más ricos del mundo, a uno mediocre después de los años 60. En ambos casos, la "protección social", el gasto descomunal, el populismo, la excesiva intervención del Estado y el gobierno fuerte —y un electorado que vitorea estos disparates— fueron los culpables del fracaso de las naciones más prometedoras del continente.

Alto al gasto
Por lo anterior, si Sebastián Piñera no saca el pie del acelerador al gasto descomunal, el populismo, la excesiva intervención del Estado y el gobierno fuerte —a pesar de las rechiflas del electorado— su gobierno pasará a la historia como la administración que se farreó el país que más cerca está de alcanzar el estatus de "primer mundo". Este era el objetivo que planteó para el 2010 Ricardo Lagos al inicio de su sexenio. Se logró "por secretaría", con el ingreso a la OCDE. Pero para que sea real, se necesitan cambios. Por suerte, Tatán exhibe algunos atisbos de sensatez. Hoy, durante la ceremonia republicana de presentación de los asistentes de sus colaboradores directos, Piñera ha dicho:

"La esencia del problema económico es la existencia de necesidades
múltiples frente a medios escasos. El año pasado, las finanzas públicas
experimentaron un déficit fiscal de 4,5% del PIB, lo que representan una cifra
cercana a los US $7,200 millones, uno de los déficit fiscales más altos de
nuestra historia y no repetible en el tiempo"

Si este lineamiento general es el eje de la política económica del próximo cuatrienio, entonces podemos respirar más o menos tranquilos. Digo "más o menos" porque los agitadores, los sindicalistas exaltados y los viudos del comunismo embestirán con todo contra Piñera. Si el presidente electo no hubiese desbarrado nombrando a un personaje como Joaquín Lavín en la álgida cartera de Educación se habría hecho el enfrentamiento contra el sindicato de profesores y los pelusones ineducables del sistema municipal una tarea menos ardua. Y así en otros departamentos de la administración de nuestra república habrá estridentes demandas para que el gobierno activamente redistribuya la riqueza, desfigurando la evolución de la economía chilena de una basada en la producción de commodities, como ocurre actualmente, a una basada en el conocimiento y el valor agregado, donde el mercado sólo, por inercia, distribuye más equitativamente las utilidades. Creer que es factible la equidad en una economía sin mercado interno y basada en la exportación de minerales y frutas, donde se necesita mano de obra barata y poco calificada, es una mentira flagrante. En la medida que no seamos capaces de exportar productos con valor agregado, y de tener un mercado interno (podríamos estimular la inmigración hacia el país), no podremos redistribuir utilidades.

Hasta hoy, en Argentina se jactan de tener "salud y educación gratis", misma cantinela escuchada en otros países. En la hermana nación no existe voluntad en el electorado por privatizar. Todos reclaman que los políticos roban, y cómo no, si le han dado excesivo poder a los políticos. En Chile, como en toda democracia sustentable, la labor debe apuntar a limitar el poder del gobierno, y dejar que la economía avance por el sendero de la innovación, para lo cual es condición necesaria la flexibilidad laboral, y fomentar el espíritu de emprendimiento (para esto último no sé exactamente qué hay que hacer, sorry). Creo que hay países, como EEUU, donde el espíritu de los pioneros es instintivamente emprendedor, mientras que al sur del Río Grande es natural que después de la siesta reclamemos que el gobierno no hace nada por nosotros. Debemos dejar de creer que la "salud y educación gratis" son sostenibles en el tiempo. El mercado de los seguros de salud puede ofrecer cobertura al grueso de la población, y la tarea del gobierno debe ser canalizar las fuerzas del mercado (imponer reglas justas, hacer cumplir las leyes), mientras que en educación no logro entender el vicio estatista. ¿Por qué impedir que la educación privada llegue a los sectores más pobres? Si está archi-demostrado que la competencia genera mayor calidad, ¿por qué insistir en que no debe haber competencia en la educación? Las demandas no se harán esperar. Piñera hoy también dijo lo siguiente:

"Quiero reiterar hoy día nuestro compromiso con una política pública y
fiscal sana, responsable, seria y sustentable, lo que significará un marco
presupuestario austero para el año 2010, que nos obligará a priorizar las
necesidades más sensibles de la gente pero que no nos permitirá acoger todas las
demandas de la ciudadanía, por justas y legítimas que ellas sean"

Populsimo, el gran problema
El populismo ha sido la peor enfermedad de los polítcos latinoamericanos. Piñera hizo algunos amagos p'a la galería durante la campaña (bonos de 40 lucas, etc), pero un gobierno dedicado a redistribuir y a actuar como niñera de los ciudadanos pronto se encontrará con las arcas vacías. La Concertación planteó la sociedad de bienestar como el corolario de su gestión, en momentos en que los PIGS, quienes antepusieron bienestar al crecimiento, hoy van en caída libre.

El mismo problema tambien lo sufre EEUU, que es, en el fondo, una social-democracia. Los norteamericanos gozan de enormes programas de bienestar, o "entitlement", como Medicare, Medicaid, social security, pensiones, por nombrar unos pocos. Barack Obama fue una opción válida siempre y cuando se mantuviera arengando a la población con poesías y metáforas, pero llevando a la práctica lo menos posible de lo que prometió. Está condenado a decepcionar, y no es descartable la posibilidad de que no logre la reelección y su cuatrienio pase a la historia como un fiasco. EEUU necesita gastar menos por el enorme forado en sus finanzas. En Chile vamos en ese rumbo, situación anómala que Piñera debe enmendar.

El presidente electo declaró que quiere ser el mejor presidente de Chile. Con la misma fuerza que Bachelet, aconsejada por Velasco, se negó a farrearse los excedentes del cobre cuando los pingüinos y sindicalistas salieron a las calles (y como tristemente quería Eduardo Frei), Piñera debe explicarle al país que el mercado puede ofrecer seguros de cesantía, que el gobierno va a reinar sobre los abusos de las Isapres, y la educación privada será, si es necesario, subsidiada. Pero que el énfasis es el crecimiento. No vaya a ser cosa que nos jactemos de tener salud y educación gratis, pero que no haya con qué pagarla. En el caso particular de Chile, el gasto en educación aumentó 10 veces durante la era de la Concertación, pero la calidad no aumentó diez veces, de hecho, los avances fueron insignificantes. Los impuestos se han casi duplicado. Estos cuatro años que siguen no son el momento de seguir gastando, sino de encontrar eficiencias en el gasto. Por ejemplo, deben erradicarse los sórdidos "desórdenes administrativos" del ministerio de Educación. Sería bonito eliminar el impuesto específico a los combustibles, pero no vaya a ocurrir lo mismo que a George W Bush, quien por bajar impuestos legó un déficit de 12,3% del PIB en 2009.

La red de protección social debe cubrir a los más menesterosos, y en específico a quienes están sumergidos en los bolsones de pobreza dura. Aún persisten grupos ineducables, incontratables y ajenos a cualquier mecanismo de mercado (sin cuentas bancarias, etc). Este es un lastre que arrastramos desde nuestra fundación. Medidas sociales, como control de la natalidad, serían efectivas. Pero en estos grupos la intervención del Estado puede ser inevitable. Pero querer extender el Estado a la clase media, sería calamitoso. La clase media quiere —y debe— surgir por sí misma. Necesita menos obstáculos, no costosas y contraproducentes dádivas.
Ahora bien, si Piñera tiene un buen equipo político para explicarle todo esto a los chilenos, es algo que no queda claro. El presidente electo sí tiene el capital político para actuar conforme a lo delineado en el discurso de hoy, no por nada ganó una elección presidencial. Por lo mismo, cuenta con el mandato, y su actuación sería legítima.
Documentación e imagen: La Tercera

miércoles, 3 de febrero de 2010

La importancia de llamarse Lady Gaga

Lo que esconde Lady Gaga

El Wall Street Journal ha publicado Lady Gaga's Lessons for the music business, el cual ha sido también traducido por nuestros amigos de The Independent: Las lecciones de negocios detrás del auge de Lady Gaga , y que también aparece hoy en El Mercurio en la sección Economía y Negocios. A continuación copiamos algunos extractos de ambos artículos.

Más allá del modelo de negocios de Gaga, ya algunos han notado la simbología esotérica/masónica de esta artista, y ha activado algunas alarmas. El blog Vigilant Citizen publica este artículo que además pueden ver traducido en Lady Gaga, una marioneta de los Illuminati.

Les recomiendo documentarse sobre en qué consiste la Orden de los Illuminati, y por sobre todo, poner atención y formarse su propia opinión. Cuando Arjona cantaba "Jesús es verbo no sustantivo" (tema que da vergüenza ajena) nadie reclama. Por lo visto, los símbolos místicos de unos son más reprochables que los de otros.

Lo que sí podemos asegurar es que en la última línea del coro de Poker Face, single de Gaga, ella dice Fuck-her face en vez de Poker face, bastante acorde con la verdadera lectura que debiese tener su tema, que si lo leen con atención escucharán que ella dice Poke her face. El verbo "poke" significa algo así como meter, tocar o fisgonear con un instrumento. "¿Con qué?", se preguntarán. Pues piesen.... Illuminati!! Empezamos escuchando a Gaga y terminamos convertidos en pervertidos sexuales llevando a cabo un Nuevo Orden Mundial... y yo que estaba solo bluffin' with my muffin.

Sólo tienes que mirar un par de fotos de Lady Gaga o videos y notar que está
constantemente escondiendo uno de sus ojos. La mayoría de la gente simplemente
interpreta esto como “una cosa divertida que hace” o “de moda”. Los que hayan
superado las 101 del simbolismo Illuminati saben que el Ojo que todo lo ve es
probablemente su símbolo más reconocible. El gesto de ocultar un ojo, por lo
general el de la izquierda, viene de muy atrás en las órdenes ocultas. He aquí
una explicación del origen del Ojo de Horus.

Horus, el Sol de Osiris e
Isis se llamaba “reglas Horus, que con dos ojos”. Su ojo derecho estaba blanco y
representaba al sol: su ojo izquierdo era negro, y representó a la luna. Según
el mito, Horus perdió su ojo izquierdo a su malvado hermano, Seth, que luchó
contra Seth para vengar el asesinato de Osiris. Seth arrancó el ojo, pero perdió
la pelea. El ojo fue ensamblada por arte de magia, por Thoth, el dios de la
escritura, la luna y la magia. Horus presentó su ojo a Osiris, que experimentó
el renacimiento en el mundo subterráneo.


Respecto a la música, está claro que el concepto de vender CDs está ya obsoleto. Y si un modelo está obsoleto, entonces es hora de inventar uno nuevo.

martes, 19 de enero de 2010

Privatizar Codelco: El sacrílego acto sacrificial de la Vaca Sagrada

"Los hombres de negocios son el grupo que distingue al capitalismo y
al estilo de vida norteamericano del estatismo que en estos momentos se traga al mundo. Todos los otros grupos —obreros, campesinos, profesionales, científicos, militares— existen también bajo una dictadura, aunque sea encadenados, aterrorizados, en la miseria y en una progresiva auto-destrucción. Pero no hay jamás hombres de negocios en una dictadura. Su lugar es reemplazado por matones armados: por burócratas y oficiales de gobierno. Los hombres de negocio son el símbolo de una sociedad libre, son el símbolo de nuestro país."

Ayn Rand,
filósofa norteamericana



Vivimos desde 1970 a 1973 mil días en que el país votó libremente decidió llevar a cabo un experimento marxista. La jugarreta la pagamos con 17 años de una dictadura sanguinaria. Luego vinieron dos décadas de socialdemocracia y de énfasis en la redistribución de ingreso. La Concertación ciertamente se va con honores. Pero su hora ya pasó. Llegó el momento de concentrarse no en redistribuir riqueza, sino en crearla, y para ello, debemos sacar al Estado de donde no corresponde. Para los fines teóricos de nuestro sitio, el Estado es útil ahí donde ningún privado es capaz de obtener beneficios, y menos afortunado cuando se ase de los medios de producción. El Estado es también capaz de imponer la ley y el orden, bajo condición que esté a cargo de representantes de la comunidad, elegidos en votaciones transparentes.

Chile ha dado un paso enorme hacia el progreso gracias a un modelo que se sustenta en la exportación de materias primas de poco valor agregado, como el cobre, del cual la economía chilena aún depende. Con esta economía expuesta a los vaivenes del comercio internacional, ya que a falta de mercado interno debemos exportar, y con una masa laboral poco educada y de baja calificación, dedicándonos a extraer recursos naturales, hemos sobrepasado los 10 mil dólares de ingreso percápita y ya vamos por los 15 mil (la distribución del ingreso es mala en Chile no por malicia de la oligarquía, como aducen los exaltados/ignorantes, sino porque nuestro propio modelo se sustenta en ello: en producir materias primas con gente de baja calificación, y por ende, de baja remuneración).
La derecha acusa a la Concertación de no crecer más, como en los años del Pinocho o el primer sexenio de la década 90, pero los que sacan a relucir estas críticas son o opulistas o ignorantes. O ambos. El país no crece más porque sobrepasados los 10 mil dólares p.c., y llega un momento en la economía de un país en que no se puede crecer a las mismas tasas. Perú crece mucho porque va más rezagado que Chile. Chiina con 6% se consideraría en recesión. Francia con 3% de crecimiento estaría exultante. Chile ya no se puede seguir creciendo al 7% con este modelo. Necesitamos otro. Piñera debe preocuparse de llevar el modelo a la siguiente etapa si quiere cumplir su promesa electoral de impulsar el crecimiento.

A pesar de todo el estiércol que le están arrojando al presidente electo desde la izquierda del espectro (como si fuese culpa de "Locomotora" el barrer con un candidato condenado a perder), quiero creer, —quizás pecando de ingenuo (o de huevón)—, que el billonario Sebastián Piñera, el rey Midas que convirtió en oro a LAN y Chilevisión (y hasta a Colo Colo), y que como profeta usufructuó de la expansión del consumo a la masa, es un personaje que sabe perfectamente que llegó el momento de -como dicen los gringos— pensar fuera de la caja. Chile necesita reformar profundamente su modelo actual.

El cambio debe ser dramático e irreversible. Y la mejor forma de hacerlo es, por supuesto, gradualmente, mediante reformas, no mediante una revolución. El primer paso es convertir a Codelco, empresa que ha sido el sustento de Chile, en nada más ni nada menos que en una empresa, o sea, en una asociación de individuos que practicando la división del trabajo producen dinero, y no en un Súper Hogar de Cristo para el fisco. Hasta ahora, Codelco es la Vaca Sagrada de nuestro país, flacuchenta como los miserables bovinos que beben aguas servidas en el río Ganges. La Vaca se ha vuelto extraordinariamente ineficiente. Sebastián Piñera hoy a ocupado los titulares por plantear la necesidad de modernizar Codelco inyectándole capitales privados para que vuelva a ser rentable. No olvidemos que el objetivo de Codelco para el año fiscal pasado fue, por inverosímil que parezca, no irse a pérdida. Codelco está a un paso de convertirse en el Genral Motors de Chile, a no ser que sea manejada con criterios de eficiencia en desmedro de fines bonachones p'a la galucha. Cuando GM se fue a las pailas, los que más sufrieron fueron los obreros de Detroit, o sea, los más pobres. A GM la estrujaron hasta que ya no quedaba una sola gota. Lo que ahora necesitamos es el destete.

El problema de fondo es lo que yo denomino "pensamiento místico", o sea, creer lo que uno quiere creer porque nos reconforta, a pesar que la evidencia sugiere que estamos en un error, pero no importa, seguimos creyendo. En el caso de Codelco, a los ilusos les han hecho creer que ésta es la "empresa de todos". Y como es de todos, no podemos privatizarla, porque eso es malo, muy malo. Esto es, como sabemos, falso. Para empezar, los que más se aprovechan de Codelco (y ENAP, etc) son sus empleados, que ganan 10 veces más que el resto de la población, sin justificación aparente. Las ineficiencias no permiten que genere más recursos. Al estar empantanada en el marasmo político, se convierte en un botín de guerra para los políticos, que por ningún motivo sueltan la teta, y están mamando como becerros. Si fuese de todos, entonces exijo que privaticen mi parte y me den la plata para ponerla en mi fondo de pensiones. ¿No se puede? ¡Claro que no, porque es la empresa de todos!, pero al final es de nadie, y como necesita dueño, al final pertenece a unos pocos (los becerros). ¿Y si se va a pérdida? ¡Da lo mismo!

El país ya pasó esa etapa. Llegó el momento, como ya lo propuso el finado MEO, de profundizar su privatización. ¿Tiene Piñera un mandato para ello? Sí, lo tiene. Ya nadie le hizo asco a MEO por defender la herejía de sacrificar la Vaca. La época de gloria de Codelco ya pasó, y ya advierto el fenómeno de los rendimiento decrecientes. Piñera privatizando parte de Codelco es una idea que a nadie le parece extraña, y si ahora lo propone, nadie debe quedar perplejo ante ello. Los entendidos en la materia coincidirán en que es el próximo paso lógico.
Es un gran avance que Chile proceda a privatizar una empresa con un alto simbolismo bajo un gobierno democrático y legitimado por votación popular, luego que ni el Pinocho se atrevió a hacerlo (cómo no, si con ella se dedicó a financiar a las FFAA, y por ende, su jugosa cuenta en el Banco Riggs), y más aún, luego que vilmente Allende se la robara a los gringos. De haber sido Codelco privatizada bajo la dictadura, terminaría con los amigotes del dictador. Recordemosque Daniel López practicó el capitalismo de amigotes, o crony capitalism, una aberración del capitalismo.

En un país como Bolivia, los recursos del Estado más capitales y expertos privados podrían lograr mucho en beneficio de los más menesterosos si es que sus hidrocarburos son explotados decentemente, algo riesgoso pero que vale la pena intentar (¿estará escuchando Evito?). Es posible un manejo sensato de estas empresas. Chile pudo. Pero ya pasó el tiempo y ahora hay que pasar a otra etapa.

Piñeraen su calidad de presidente haría muy bien en mejorar la gestión de Codelco, creo que en esta área tiene amplia experiencia. Mejor que se dedique a ello en vez de andarnos diciendo que le ha pedido a Dios que lo guíe guiar (si Piñera nos asegura que Dios le contesta, preocúpense: nuestro presidente se volvió esquizofrénico).
Luego, el verdadero énfasis vendrá en mejorar el capital humano de Chile. Una mejora al sistema educacional es la prioridad. Los recursos pueden venir de la venta de Codelco. ¿No podríamos implantar el cheque escolar en masa y eliminar al ministerio de Educación y de paso al nefasto sindicato de profesores? Porque los profesores son esenciales en la nueva economía del conocimiento, no tanto los sindicalistas. Y así como es esencial que la Oposición fiscalice al gobierno en la privatización de la Vaca, también el bloque opositor deberá ser contructivo ante las propuestas de educación que envíe el gobierno a Valparaíso. Capaz que hasta terminemos funcionando como un país de verdad, uno que se parezca mucho a Finlandia o Nueva Zelandia, dos naciones y dos modelos económicos de los que tenemos bastante que aprender y mucho más que imitar.

Ningún técnico, ninguna persona que se guíe por argumentos de eficiencia y por lógica, de hecho, ninguna persona con un coeficiente intelectual mínimo, tendría grandes objeciones a lo aquí expuesto. Pero eso no es suficiente. Necesitamos que el grueso de la población lo entienda, y no unos pocos inteligentes, y no olvidemos que sujetos inteligentes en medio de la turba embrutecida terminan actuando como estúpidos.
Por eso, es imprescindible que el gobierno que asume en marzo se sacuda del prejuicio existente de que la economía de mercado implica fusilar y repartir osamentas por el territorio nacional. Necesitamos perderle miedo al capitalismo, y mirarlo con otros ojos. El mercado no "es cruel", como dijo uno.

Pero lamentablemente, al día de hoy, la derecha chilena es más asociada con la cicatería que la ecuanimidad. Para impulsar las reformas necesarias, Piñera deberá promover a una nueva generación de políticos de derecha, y rodearse de ellos, para lograr el respaldo popular a medidas que para los estatistas recalcitrantes son una herejía.

martes, 29 de diciembre de 2009

In Memoriam: Paul Samuelson

Termina el año 2009. Muchos han partido al descanso eterno. Aparte de Farrah Fawcett y Brittany Murphy, otros dos de los que ya no están tienen en común el haber nacido en Gary, Indiana (EEUU): Michael Jackson y Paul Samuelson. Estos dos últimos fueron, tal vez, los más grandes exponentes en sus respectivas profesiones, el entretenimiento y la economía (ambas, salvo alguna excepción que no nos consta, jamás se mezclan). La tradicional sección "Economics Focus" de The Economist ha rendido un pequeño tributo, que desde luego no logra hacer justicia, a la gran obra del economista. Nuestro sitio ha traducido esta columna para compartirla con nuestra siempre incisiva y amable lectoría. Rendimos también, por supuesto, un sentido homenaje a uno de los más influyentes intelectuales de las últimas décadas.



Paul Samuelson
The Economist
Traducción de Chile Liberal

El último de los economistas generales ha fallecido el 13 de diciembre, a los 94 años de edad

"Yo volví a nacer, esta vez nací un economista, a las 8 de la mañana del 2 de enero de 1932, en una sala de clases de la Universidad de Chicago", escribió Paul Samuelson en sus memorias, publicadas a principios de este mes. Fue probablemente el economista más influyente de la segunda mitad del siglo XX. Su trabajo en varias ramas de la "ciencia funesta" le valió convertirse en el primer estadounidense en ganar el premio Nobel de economía. Con sus superventas logró que millones de personas se interesasen en la ciencia económica. Y hasta el final de sus días siguió siendo el mentor de los más brillantes expertos en esta disciplina.

Su verdadero nacimiento fue en realidad 17 años antes, en la ciudad industrial de Gary, Indiana, en una familia de inmigrantes polacos de ascendente movilidad social. Sus primeros recuerdos —la recesión de 1919 a 1921, y los obreros de reemplazo traídos de México— determinaron la visión macroeconómica que sostuvo durante su vida. Samuelson dio su visto bueno a los enormes gastos fiscales destinados a rescatar la economía cuando la política fiscal ya no da resultados. Cuando la administración Obama introdujo este tipo de estímulo el año pasado, en parte siguiendo los consejos de Larry Summers, sobrino de Samuelson y jefe del equipo económico del presidente, él rápidamente dio su aprobación.

Aunque considerado como el estandarte del keynesianismo en EEUU, él se consideraba a sí mismo un "keynesiano de café" quien sólo elige aquello que más le gusta. Su combinación de economía clásica con ideas keynesianas se denominó "síntesis neoclásica". Desde su puesto en el Massachusetts Institute of Technology y en su columna de Newsweek, el autoproclamado "centrista aburrido" se alzó como un feroz crítico de la Escuela de Chicago y su libertarianismo, siendo especialmente crítico de Milton Friedman (autor de una columna rival en la misma revista). Los mercados no son perfectos, sostenía, y las terribles advertencias de Friedman, y anteriormente de Friedrich Von Hayek, sobre el peligro de la regulación de los mercados "nos dice más sobre la personalidad de ellos que de Genghis Khan o Franklin Roosvelt. Hay que ser paranoico para vivir advirtiendo sobre las catástrofes que seguirán (...) cuando las libertades de comercio de los individuos se han infringido de forma alguna".

En cuanto a su amigo por más de 50 años, Alan Greenspan, ex presidente de la Reserva Fedral, "el problema es que él fue un Randiano", devoto del capitalismo estilo laissez-faire. "Se puede sacar a un niño de una secta, pero a veces no se puede sacar a la secta del niño", dijo Samuelson hace algunos meses. "Parece que él tenía una orden pegada en la pared: 'Nada que pueda desacreditar al capitalismo saldrá de esta oficina. La avaricia es buena'".

Las ventas extraordinarias de su libro de texto "Economía", publicado en 1948 y actualizado cada tres años, debió gran parte de su éxito a su estilo vivaz. (El resumen de su reciente memoria termina con un "boo hoo"). El libro transformó la manera de enseñar economía en todo el mundo. Si las primeras ediciones creían con demasiada facilidad que una economía puede alcanzar su punto de equilibrio, es quizás porque el autor encontró en las matemáticas una herramienta útil para los economistas, y además la economía tenía mucho que aprender de la física y de las leyes de la termodinámica. Hoy es costumbre quejarse de que la economía perdió el rumbo por su "envidia a la física", que encegueció a las sutilezas del comportamiento humano, no obstante Samuelson después de ganar el Nobel en 1970 anticipó el actual interés de los economistas en los sistemas biológicos al escribir varios papers sobre la dinámica Mendeliana.

El mercado ineficiente
Paul Samuelson fue el último de los grandes economistas generales, cuyo trabajo fue de enorme influencia en comercio internacional, macroeconomía, finanzas públicas y comportamiento de consumo. Así todo, él decidió alrededor de los 50 años de edad que para seguir siendo competitivo en el campo académico tenía que especializarse. Tal vez por estar tan cerca de sus amadas matemáticas eligió la economía financiera.

Su trabajo ayudó a cimentar dos de las ideas más brillantes en la materia: la hipótesis de los mercados eficientes y la valoración de opciones. En 1965 publicó un paper donde explicaba que en mercados especulativos competitivos y bien informados los movimientos de precios en el tiempo serán básicamente aleatorios, principio fundamental de la hipótesis de los mercados eficientes posteriormente descrita en todo su esplendor por Eugene Fama, de quien Samuelson siempre dijo que debió haber recibido el Nobel. En la década 50 fue Samuelson quien descubrió el trabajo pionero de Louis Bachelier, un matemático francés en cuyos estudios posteriormente se sustentaría el modelo de valoración de opciones Black-Scholes. Fue Samuelson quien sugirió que los precios de las acciones se mueve siguiendo el movimiento geométrico Browniano. Samuelson continuó colaborando con Robert Merton, quien ganó un premio Nobel por su obra junto con Fischer Black y Myron Scholes sobre la valoración de opciones.

Además Samuelson comprendió que más allá del mundillo intelectual las condiciones necesarias para un mercado eficiente nunca existen: deben regularse. "Para entender la economía no hay que comprender sólo principios, sino también los matices", explicaba. "Cuando alguien pontifica 'Economía en una lección' yo les digo: ahora anda a la segunda lección'". La reciente crisis financiera (de la cual él se sintió en parte responsable ya que él mismo ayudó a elaborar los derivativos financieros que los ejecutivos nunca entendieron) comprobó que "los mercados libres no se estabilizan por sí solos. Cero regulación es enormemente sub-óptimo para una regulación racional. ¡El libertarianismo es el peor enemigo de sí mismo!"

Samuelson se alegraba cuando le decían que era "un maestro-Matusalén como Verdi", quien compuso sus más célebres obras a una edad avanzada. Samuelson pudo lograrlo en gran medida gracias a su interés en la medicina basada en evidencia. Por décadas fue un ávido lector de New England Journal of Medicine, y —al notar una debilidad común en sus ancestros— adoptó tempranamente el hábito de consumir pastillas contra el colesterol como también el beber leche descremada. Su pasión por "buscar la teoría debajo de la comprensión empírica" puede ser el factor que explique su longevidad, así como su larga lista de logros.


Paul Samuelson, economista
1915 - 2009
Q.E.P.D.

domingo, 1 de noviembre de 2009

La intrigante política económica de MEO

Más luces que sombras

Marco Enríquez-Ominami ya pasó de mero candidato testimonial a serio contendor por el sillón presidencial. Sin duda, un mérito. Ahora debemos preguntarnos qué tan bien responde a nuestros criterios de desregulación, agilidad en el inicio de emprendimientos, y baja tasa impositiva. A continuación Chile Liberal examinará las principales propuestas del ex-díscolo, y argumentaremos que MEO, siendo social-demócrata, es quien mejor encarna las propuestas de nuestro sitio.

En el plan económico de MEO se observan tres grandes características: impuestos pigouvianos (malos), privatización de empresas del Estado (lo que nos excita), y una desconcertante subida y rebaja, respectivamente, de impuestos a las personas y a las empresas (lo que nos deja perplejos). Esto último merece gran atención.

MEO no quiere que fumemos ni que bebamos
El economista Arhtur Pigou propuso enfrentar las externalidades negativas de ciertos comportamientos de consumo aplicando un impuesto (ver impuesto pigouviano). Para financiar los costos de salud que genera el consumo de alcohol, Pigou argumentó que se debe cobrar un impuesto a dicho producto, cuya recaudación se destina a cubrir costos de salud. MEO toma este concepto y postula, de rompe y raja, aplicar un aumento de 10% al alcohol y tabaco.

MEO, escúchame culiao: NO. Yo tengo derecho a beberme una copa de vino para amenizar los quesos, que ya están ferozmente distorsionados, y no tengo por qué hacerme responsable de los huevones que se empinan una garrafa de pipeño porque no saben beber como gente civilizada. Además, con esto incentivas la producción casera de alcohol (hacer chicha es fácil), con sus nefastas consecuencias, y peor aún, el mercado encontrará formas de producir y vender alcohol con más grados alcohólicos y más baratos, ¿cachai? En cuanto al tabaco, no tengo opinión, porque salvo el consumo ocasional de cannabis (con vaporizador), en lo personal no fumo, porque sé que es perjudicial para la salud. El fumador además debiese costearse por sí mismo su propia cobertura médica. Por ejemplo, cuando yo acordé mi póliza, fue con el compromiso de que no fume tabaco. El mercado de los seguros de salud puede ser mucho más eficiente en combatir el "vicio" que el poder intimidador y represivo del Estado.

El alcohol en cantidades moderadas es benéfico para la salud. Cobrar más impuesto por el vino es como subirle los impuestos a la leche (chucha, verdad que eso ya lo hicieron). Estos impuestos son una mala idea y esperamos que MEO desista, o que la Oposición a su gobierno (es decir, todo el Congreso) impida este gravamen insolente.

El acto sacrificial de las Vacas Sagradas
En el video que podrán ver al final de este artículo, escucharán varios datos muy interesantes. Por ejemplo, ahora todos critican (porque son huevones) la privatización del agua y de las sanitarias (no falta el pelotudo que cree que el agua es "gratis") que impulsó Frei-Ruiz Tagle. El Estado ha mantenido una pequeña parte de las sanitarias, y aplica un impuesto a la parte privatizada, con lo que el fisco ha recaudado lo mismo que cuando era el Estado el dueño exclusivo estas empresas. "¿Aaahh?", balbucean, con cara de huevones (la de siempre), los socialistas. Claro, el Estado es despilfarrador, es torpe, y para mover un dedo, necesita una comisión de 10 personas mientras tres giles siguen robando igual. Al entregarle la concesión a los privados, la necesidad de lucrar comienza a prescindir de todo lo ineficiente. Tiene sentido privatizar los medios de producción del Estado. Las sanitarias fueron privatizadas por Eduardo Frei-Ruiz Tagle, quien increíblemente ahora muestra aversión a las privatizaciones y reniega de su pasado. El único, el ÚNICO que ha manifestado la intención de privatizar, ha sido MEO.

El candidato de cabellera sexy ha propuesto privatizar 10% de Enap y 5% de Codelco, y vender Televisión Nacional de Chile. Es uno de los grandes misterios de la administración de nuestro país el saber qué chucha hace Enap. Si no somos productores de petróleo, ¿para qué tenemos una empresa donde los trabajadores perciben sueldos 5 veces por sobre la media nacional? Algunos arguyen razones estratégicas. Seguro. Enap sólo sirve para fomentar el clientelismo y actúa como preciado botín de guerra que obtienen los ganadores de la elección presidencial. Los puestos de esta "empresa de todos" se reparten por afinidades políticas. Como Enap no produce nada, es gente como tú la que paga impuestos para que otros, sentados en su poto y haciendo nada todo el día, sin mérito alguno, reciban sueldos por mamar de la ubre de la Vaca Sagrada. Enap debe privatizarse. MEO al menos propone vender una parte. Algo es algo.

Ni hablar de Codelco. Esta otra "empresa de todos", que en realidad es de la Concertación, tiene como objetivo este año no ir a pérdida. Si no fuese por el molibdeno, estaría hace rato causando estragos. En el paquete reactivador del ministro Velasco, ya le asignaron 1.000 millones de dólares para que no se vaya a pérdida. Es evidente que Codelco debe seguir privatizándose porque su ineficiencia ya ha tomado ribetes de escándalo. La nominación de sus ejecutivos, cuestión meramente política, es un acto obsceno.

Tal como explicamos en el caso de las sanitarias, en que quedándose con una pequeña porción el fisco recauda más, el candidato-estrella-de-TV hará muy bien en reducir la participación del Estado en estas empresas. Preferiríamos sacrificar a las Vacas Sagradas, pero los socialistas son demasiado brutos como para entender algo tan simple. Es mejor, como en otros departamentos de la vida, ir poniéndola de a poquito.

Subir para bajar
Es bueno bajar impuestos a las empresas. Claro. Piensen en el caso del "Tigre Celta", Irlanda (que ahora es un minino fétido y desnutrido, por acción concertada de sus políticos y banqueros). Mientras la media de impuestos a las utilidades de las empresas en Europa bordea el 35%, en Irlanda era un 12,5%. Intel, Microsoft y Oracle, por nombrar sólo algunas empresas, se fueron de inmediato a la isla. Crearon tantos empleos que Irlanda pasó a ser uno de los países más ricos del mundo. Cuando la Unión Europea le dijo a Irlanda que abriera los ojos y que reconociera que ya no era un país pobre y que subiera los impuestos, los irlandeses prefirieron salirse de la UE. Uno de los pilares del renovado Tratado de Lisboa fue garantizar libertad tributaria a Irlanda. Esto es, nuevamente, algo incomprensible para el Homo socialistus. Para el votante de izquierda, es un axioma el que el Estado debe subir impuestos para así repartir los recursos. Los liberales sabemos mejor que el propio mercado asigna las utilidades mejor que un ente centralizado (esto se llama chorreo o trickle-down economics)

Si el Estado deja de cobrarle impuestos a las empresas, el dinero sigue circulando en la economía. Una empresa con mayores utilidades puede innovar más o generar mejores puestos de trabajo. Puede subir sueldos a los trabajadores. Puede ser más competitiva, lo que beneficia a los consumidores. Cuando el Estado saca este dinero de circulación, queda la cagada: lo reasigna mal, o los dineros se roban (perdón, se "desvían", como dijo Ricardo Lagos).

Lo que propone MEO es bastante extraño. Actualmente el impuesto es de 17% de tasa fija sobre la renta imponible. MEO asegura que quiere subir el impuesto a las empresas, para así ganarse aplausos de las tribus de Homo socialistus. Para ello, propone un 17% sobre las utilidades devengadas, más un 13% sobre las utilidades distribuidas, con lo que suma un aumento a 30% de impuesto, lo que se lleva una ovación de la izquierda. Para no quadar mal, además, lo compensa con una rebaja de 40% a 30% en impuesto a las personas.

Pero si examinamos con cuidado, notamos que el impuesto a las utilidades puede imputarse como crédito en el pago del impuesto a la renta de las personas. O sea, al propietario de una empresa le suben el impuesto pero como a su vez lo usa como crédito al pagar su impuesto personal, esto significa que en la práctica le aumentan el crédito para que pague menos impuestos. O sea, un tongo. MEO nos dice que va a subir impuestos, pero en realidad hace exactamente lo contrario.

Como MEO no dice ni "mu" sobre la elusión de impuesto (es fácil crear entes ficticios para no pagar nada), en la práctica MEO está dejando al fisco recaudando menos. Ojo: esto es sólo una buena noticia si es que el gasto fiscal disminuye. El rampante aumento de los programas sociales que deja Bachelet, sin duda su más penoso legado, tiene que financiarse de algún modo. Las reformas de MEO apuntan en la dirección correcta, pero siempre y cuando mantenga como objetivo el superávit fiscal. Para ello, es inevitable que revierta muchas de los planes de Bachelet.

Bueno, no nos vamos a referir sobre la privatización de TVN. No concibo que alguien defienda semejante derroche de dineros públicos.

MEO en su momento abrió una pequeña empresa, una productora audiovisual, y sin duda sabe los beneficios de trabajar en una economía ágil y de bajos impuestos. Quizás ha asociado la mafia de TVN frente a su pequeña productora, con los carteles que controlan las Vacas Sagradas versus los contribuyentes. De ahí ha concluido que deben privatizarse. El plan aquí analizado parece demostrar que el candidato-galán adquirió experiencia en sus aventuras emprendedoras. Lo que nos parece muy bien. Plasmar esta experiencia en la arena política es lo que complace a Chile Liberal.

Lo paradójico de todo esto es que, por lo explicado anteriormente, el mayor beneficiado con los planes de MEO es nada más ni nada menos que... el candidato-magnate, Sebastián Piñera.

Nuestro sitio recomienda el siguiente video con un análisis independiente y honesto.



sábado, 10 de octubre de 2009

Cómo cagarse a los consumidores

La salvaguardia "provisoria" vino para quedarse

El lobby conservador mediante uno de sus grupos de presión, Fedeleche, ha presionado al gobierno para aplicar un 15% de sobretasa a las importaciones de lácteos provenientes de Argentina y Uruguay. Dicho de otro modo, comprar leche argentina o uruguaya es más barata que la chilena, pero el gobierno ha hecho todo lo posible para que el consumidor chileno no ahorre comprándole a ellos, sino que deben seguir pagando extra para beneficiar a los grandes productores de leche.

Se nos dice que la salvaguardia de 15% es provisoria. Pero en América Economía se nos dice algo distinto:
"Ahora sí tiene sentido seguir adelante con el proceso ante la Comisión de Distorsiones para que ésta, al final de la investigación, aplique una salvaguardia definitiva con una sobretasa mayor que permita que los efectos y finalidades de la medida provisional no se vean frustrados", dijo Fedeleche.
Si a ambos lados de los Andes comprendiésemos el valor de la libre competencia, no firmaríamos acuerdos de "libre" comercio de 57 mil páginas y 245 mil regulaciones. Ese mamarracho llamado Mercosur es la pérdida de tiempo más escandalosa que hemos visto. No se necesita firmar acuerdos para tener libre comercio. Sin estas salvaguardias capaz que hasta podamos comprar alimentos más baratos, lo que beneficia a los más pobres. Si juntamos el IVA (que la Concertación magistralmente subió 1%) más el costo de estas salvaguardias, y si consideramos que la medida no la quieren como provisoria sino definitiva, y no de 15% sino de 31,5% (el máximo permitido, y lo que demandaba Fedeleche), queda claro que la prioridad de Bachelet es apoyar a los productores y no a los consumidores. Ella misma lo dijo:
"Soy una convencida de que los productores lecheros de nuestro país van a contar
con un nuevo instrumento de apoyo que permita enfrentar los efectos de la crisis
y de las caídas en los precios nacionales e internacionales"
(Michelle Bachelet).
Los precios últimamente se han desplomado, tanto así que desde el 2006 ya se aplica una sobretasa de 23% porque los precios habían cadído drásticamente. O sea, el precio de la leche era tan barato que el gobierno tuvo que encarecerlo.
La leche es cara para que así mantengamos las jugosas ganancias de Fedeleche, gente que ha ganado millones en un negocio artificialmente protegido, quienes pagan sueldos bajos a 13 mil trabajadores. Si dejásemos de proteger a Fedeleche, quizás estos señores tendrían que usar sus utilidades para a innovar en otras áreas, y la mano de obra desempleada comenzaría a destinarse a otras sectores de la producción.

Señora Bachelet: ¿Y no le preocupan los millones de consumidores del país? Parece que no. Para que vean, el gobierno ha evitado que los consumidores ahorren porque lo siguiente debía evitarse a cómo dé lugar:
El año pasado una tonelada de leche en polvo valía US$4.639. Este año cuesta
US$2.110 por tonelada.
(fuente: La Tercera)
¿Ha visto alguno de ustedes que baje el precio de la leche? No. El gobierno no quiere que ustedes ahorren cuando van a hacer las compras al supermercado. Denle las gracias al gobierno, que sabe cómo proteger a los productores, y sabe cómo cagarse a los consumidores.

jueves, 8 de octubre de 2009

Pinochetero, y más encima xenófobo

El candidato a diputado UDI Cristian Espejo comete un error inaceptable al proponer deportar en masa a los residentes peruanos "ilegales"

El partido Unión Demócrata Independiente, UDI, es una asociación ultraconservadora, fundada por un fanático religioso, y formada por integristas de lo más repulsivo. La xenofobia en su grupo estaba latente pero ahora queda al descubierto: el diputado Espejo propone la deportación masiva de peruanos ilegales.

Lo terrible es comprobar la pequeñez, estrechez de mente y actitud pueblerina de los chilenos en tribunas como ésta. Exhala un vaho a racismo que no hace otra cosa sino demostrar el atraso de nuestro pueblo. En este sitio debemos seguir contrarrestando la ignorancia y seguir ilustrando a las masas.

Un libremercadista nunca jamás se opone a la inmigración. Cuando un defensor del mercado, o de la libertad misma (algo que la UDI no conoce) ve inmigrantes, en realidad ve gente que tiene agallas para dejar su tierra y forjarse un futuro mejor. El libremercadista sabe que el mercado demanda mano de obra, y los individuos votan con los pies y mueven el culo y se dirigen hacia donde el mercado los demanda. El inmigrante sólo es ilegal en la afiebrada mente del burócrata, aquel que jamás ha movido el poto y que escudado tras una rumba de papeles absurdos y regulaciones estúpidas se dedica a distorsionar el crecimiento orgánico del mercado, declarando "ilegal" a quien legítimamente acude a ofrecer su fuerza de trabajo donde se necesita.

La mano de obra de los peruanos permite abaratar costos. Construir una casa con mano de obra significa construir una casa más barata, por eso todos nos beneficiamos del trabajo abundante que ofrecen. Las peruanas trabajan dedicación en labores domésticas, lo que permite que más chilenas se integren al mercado laboral. Con más chilenas produciendo, más crece el mercado ya que crea nuevos consumidores, en este caso las mujeres, que de otro modo serían mano de obra desperdiciada. Las propias empleadas peruanas reciben un pago por su trabajo y sus ahorros los envían a su familia: la propia economía peruana se beneficia. Ambos, el obrero peruano y la empleada peruana inevitablemente se vuelven consumidores en Chile ya que deben comprarse pan, leche, pagarse alojamiento, etcétera. O sea, absolutamente todos nos beneficiamos al reubicar mano de obra entre países que, además, compartimos una historia común.

El gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle acertó cuando otorgó un gran perdonazo a los indocumentados y legalizó su situación. Si más peruanos han seguido cruzando la frontera, es porque el mercado sigue insaciable de mano de obra. Los políticos deben someter las leyes a las fuerzas del mercado, y no al revés. Es hora de repetir esta iniciativa.
Este sujeto, Christian Espejo, es candidato a diputado por la UDI, Distrito 22 (Santiago). Ya saben entonces por quien NO votar. Pueden mandarle saludos por su sitio web: http://www.espejodiputado.cl/
El mensaje de Chile Liberal es claro: Peruanos, bienvenidos.


P.S.: Recomendamos también de The Economist el siguiente video sobre el positivo impacto de la libre inmigración:

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Hoja de ruta

De dónde venimos, dónde estamos, hacia dónde vamos

Érase una vez el modelo clásico, que sostiene que la oferta crea su propia demanda (ley de Say), y que todo en la economía o se guarda o se gasta. Si el dinero que alguien gana se deposita en un banco, o sea se guarda, entonces es reinvertido o convertido en instrumentos que permiten financiar eficientemente a los emprendedores. Lo que se gasta sigue circulando y genera riqueza, gracias al crédito que proviene de lo guardado. Si usted gana mucho dinero y se compra una segunda casa con pisicna y un jardín enorme, debe contratar un arquitecto que le diseñe la casa, obreros que la construyan, y debe emplear a un jardinero: el arquitecto, los obreros y el jardinero reciben dinero más eficientemente que si el Estado lo asignase. En este modelo, todo circula y se redistribuye (llamado esto último “chorreo” o trickle-down economics).

Esta elegante teoría constituye el pilar de la economía liberal clásica, que se vio fuertemente cuestionada durante y después de la Gran Depresión de 1929. John Maynard Keynes, desde Cambridge, propuso algo distinto: los emprendedores se ven afectados por espíritus animales, o incertidumbre frente al futuro. No pocos prefieren mantener su dinero en activos líquidos (dinero), y no invertir. Así, cuando estos espíritus animales se descontrolan, escasea el flujo de capital y se produce el desempleo. Keynes logró derribar—al menos por un tiempo—el modelo clásico. La solución que propuso el eminente economista inglés, quien fue además un matemático consumado, fue que el gobierno intervenga para solucionar este problema, y para ello debía generar déficit valiéndose de grandes obras públicas que hicieran circular el capital para así generar empleo. Los políticos del mundo se enamoraron de esta teoría y comenzaron a gastar como condenados, y les dio por inventar Ministerios de Obras Públicas por doquier. Para los keynesianos, las políticas económicas debían limitarse a mantener el difícil equilibrio entre la inflación, que genera el déficit fiscal, y el empleo.

Así prosiguió la historia hasta la crisis del petróleo de 1973 y de 1979, que nos trajo la estanflación, o sea el estancamiento pero con inflación, fenómeno que los keynesianos no pudieron explicar, y que en la práctica significó el aparente fin de este modelo, a manos de unos economistas disidentes y medios locos en Chicago. Lo que propusieron se llamó monetarismo: el modelo clásico sí es cierto, pero bajo condición de mantener la inflación bajo control. En Chile el modelo keynesiano fue destruido por la Unidad Popular, coalición política que propuso el peor modelo de todos: el marxismo (socializar todos los medios de producción). Augusto Pinochet, un anticomunista obsesivo, se tomó el poder y puso a trabajar en su gabinete a los recién graduados de Chicago, quienes por lógica sólo podían criticar el intervencionismo de gobiernos y bancos centrales, y se abocaron a domar la nefasta inflación. Si fuese una película, podríamos llamarla "El Regreso de los Clásicos", película en Chile descomunalmente sangrienta, pero que en otras latitudes fue ganando fans con la mesura y legitimidad que brindan los regímenes democráticos.

Con la caída de la URSS y del bloque comunista, los años 90 vieron el reinado absoluto de Chicago por sobre Cambridge mediante un enfoque monetario mininamlista que se reducía a controlar la inflación mediante el suministro de dinero. La fórmula se denominó “una herramienta, un objetivo”. La herramienta era la tasa de interés. El objetivo, la estabilidad de precios. Del resto se encarga el mercado. La edad de oro comenzaba. La inflación se controló en todo el mundo. La democracia comenzó a expandirse. Fukuyama declaró el fin de la historia.

Pero lo que ocurrió fue que la estabilidad nos obnubiló. El exceso de estabilidad siembra las propias semillas de la destrucción de la economía. Los modelos financieros empezaron a proyectarse según la premisa de que la estabilidad es la norma. Este extravagante fenómeno lo notó un economista neo-keynesiano llamado Hyman Minsky, desdeñado en su época pero que hoy es estudiado con inusual atención. Incidentemente, hoy vivimos un resurgimiento del keynesianismo, en el que los gobiernos se ven obligados a irse a déficit para descoagular las arterias de la economía, y así acabar con la trombosis actual (o "credit crunch", que empezó como "crisis subprime", pero ya terminó en "crisis financiera").

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Quién tiene la razón, los keynesianos o los monetaristas? La respuesta es: ambos. O depende, en realidad. Hay que saber en qué parte del ciclo estamos. Si estamos de jauja, pónganle atajo a la economía (por ejemplo, eviten el "riesgo moral"). Cuando vamos en bajada, laissez-faire. Lo anterior se llama política contracíclica y se ha aplicado en Chile con relativo éxito. En este sitio, lo llamaremos simplemente pragmatismo.

El mercado ciertamente se regula sólo, este punto se lo anotan los partidarios del laissez-faire. El problema es que las correcciones del mercado son dolorosas y generan costos sociales enormes. La tarea del gobierno es buscar especialistas capaces de minimizar el shock.

La crisis actual no es la primera ni será la última. Se logró evitar una depresión, apenas hemos visto una recesión (en su definición más simple, dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo). Todo indica que tocamos fondo y que debe empezar la reactivación, si es que ya no ha empezado.

Este es el momento—siguiendo lo explicado anteriormente—de disminuir los beneficios sociales, de terminar con los bonos (ehem, Sebastián Piñera), y de flexibilizar el mercado laboral (léase "eliminar las indeminzaciones y facilitar los despidos masivos de trabajadores"). Esta es la única forma de retomar el rumbo del crecimiento con celeridad y agilizar la recuperación. Las empresas que deben morir deben hacerlo, y pronto. Los que deben perder su trabajo deben hacerlo ahora ya. Así surgirán los nuevos puestos de trabajo, y nacerán empresas más saludables y más competitivas. En época de elecciones, éstos son los temas que los Freis, los Piñeras, ni menos aún los MEOs van a querer abordar. Al contrario, se pelean por dar más bonos.

sábado, 1 de agosto de 2009

El patrón hamburguesa

Una propuesta a los presidenciables

Corren tiempos difíciles. Políticas proteccionistas añejas, desempleo y la mortífera estanflación (estancamiento económico e inflación) vuelven cual zombies despertando de sus tumbas, como en el video Thriller de Michael Jackson. Por estos días nadie quiere tener una moneda fuerte que encarece la mando de obra y desincentiva la exportación, y vuelve a la economía menos competitiva. Por ello, para saber si estamos sobrevaluados o no, necesitamos datos duros y fiables, con precisión científica irrefutable.
Ante la necesidad de contar con datos, nada mejor que comparar entre las distinas monedas una misma canasta de productos. Pero en vez de varios productos en una canasta, mejor comparar un sólo producto que en sí mismo contiene varios componentes clave, aparte de mano de obra y rentas. Nada mejor que indexar el precio de un Big Mac alrededor del globo, tomando como índice el precio de un Big Mac en la ciudad de Nueva York. Como todos saben, la idea del Big Mac Index fue creada por The Economist, y a continuación los resultados más recientes (hacer clic sobre el gráfico para ampliar imagen).



En Chile, un sándwich Big Mac cuesta ChP$ 1750 (sólo el sándwich, no el combo). Si consideramos que el tipo de cambio estaba el día que se hizo este preciso estudio a 549, entonces el Big Mac en Santiago cuesta US$ 3,19, mientras que en NYC cuesta $ 3,57. Esto nos sirve para obtener, a partir de un Big Mac, la paridad del poder adquisitivo, dividiendo el precio local por el precio en NYC. Lo que arroja como resultado no 549, que es el tipo de cambio, sino 490. La conclusión entonces es que usando como índice el Big Mac, la moneda chilena está depreciada un -11%.

La idea desde luego es seguir por esta senda. Lo último que Chile necesita es una moneda fuerte, ya que los agricultores reclaman. Pero esto también encarece los insumos que el país debe importar. Cuando el dólar cae, los exportadores exigen al gobierno que tome medidas, pero también reclama cuando sube demasiado.

El Banco Central ha anunciado medidas en esta línea y ha bajado la tasa de interés a un escalofriante 0,5%, y así todo no se ve reactivación alguna y el crédito escasea, pero ha ayudado a que el dólar cierre al alza. No obstante, el problema es aún más serio porque si nos fijamos en la paridad de poder adquisitivo según el Índice Big Mac, un dólar no compra 549 pesos, sino 490. O sea el dólar está demasiado bajo, y seguirá así por bastante tiempo.

Esta situación sólo produce incertidumbre, ya que el precio del dólar es esencial en el baluarte del modelo económico chileno: la exportación. Lo que me lleva a concluir que para desarrollar el consumo interno y además terminar con las compras de dólares del Banco Central para satisfacer a los grandes agricultores, afectando el poder adquisitivo de los consumidores chilenos, tenemos que adoptar el dólar estadounidense. Cuando el peso chileno es fuerte, es más barato importar computadores, televisores plasma, automóviles, etc. Los consumidores de Chile no pueden gozar de estos beneficios porque el Banco Central lo impide para que ganen sólo los grandes agricultores. Con la adopción del dólar la situación se normaliza. De paso se termina con ese misterio del tipo de cambio, y aprovechamos de cerrar el Banco Central. Chile debe de una vez entender los beneficios de adoptar como moneda el dólar estadounidense.

Es ahora el mejor momento. A ver si toman el guante los señores candidatos presidenciales Piñera, Frei y Enríquez-Ominami. Y de paso, terminan con sus chimuchinas y acusaciones personales, y empiezan a debatir temas sustanciales.



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Nota 1: Mi aversión contra las hambruguesas es visceral, sólo comparables a mi odio contra la iglesia de Roma. Bueno, ya se imaginarán más o menos por dónde van mis gustos.

Nota 2: La estrategia de McDonald's para vender sus Infartos Felices es engatusando a los niños con los Ronald McDonald. El triunfo máximo de Mierdonald's es cuando los padres comienzan a "premiar" a sus hijos llevándolos a sus restaurantes para que sufran ojalá de diabates y colesterol alto en su adolescencia. Una vez crecidos esos niños, recordarán con nostalgia a Mierdonald's ya que evoca recuerdos de días felices en familia, y seguirán consumiendo, y de hecho, llevarán a sus propios hijos, perpetuando el círculo vicioso. Por eso, un buen padre cada vez que pasa con sus hijos fuera de un McDonald's debe pegarles un charchazo (los que vieron Supersize Me lo recordarán).