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lunes, 7 de diciembre de 2009

Marco: YES WE CAN

Si MEO no pasa a 2da vuelta, votaremos por Piñera.

En último término, la decisión final recae en cada uno de nosotros, quienes en la soledad de la cámara secreta, en unos pocos segundos, en calma y sólo ante nuestra propia conciencia, marcaremos el nombre del candidato de nuestra preferencia para que forme el próximo gobierno. La sumatoria de las decisiones personales servirá para decidir quién será el próximo jefe de gobierno. El mecanismo democrático, por partir del individuo y terminar en el colectivo, es plenamene liberal: la suma de los intereses de cada uno definen lo que nos conviene como grupo (tú votas por quien te conviene a ti, no por quien le conviene al resto). Por ello, un candidato liberal es lo que más se acomoda a una democracia liberal. Como ya lo explicó Catalina en este blog, el mejor candidato es Marco. Nosotros lo endosamos, y queremos que sea el próximo presidente de nuestra "republiqueta", en palabras de Alan García.

Si Marco pasa a la segunda vuelta, pondremos punto final a la era Jurásica de la política chilena. El Tiranosaurio Rex de Pinochet hace rato ya que partió de este mundo. Sin él, que era el factor aglutinador de la Concertación, la coalición gobernante pierde su razón de ser. No es de extrañarse que se desintegre en tres candidaturas. El amargasaurio Eduardo Frei se quiere repetir el plato, granjéandose una nominación en una primaria penosa, donde José Antonio Gómez fue agarrado a chuchadas por el cretinosaurio Escalona (el que luego ninguneó a MEO como "Marquito"). Todo para que los dinosaurios se asegurasen su supervivencia en el período Jurásico, enquistados en el poder con uñas y dientes.
La Concertación falló en promover a una nueva generación de líderes, y su mecanismo de primarias fue un insulto no sólo a Gómez, sino al electorado chileno. Nos quieren vender un cacharro renovado como si fuese un 0 kilómetro. Por su parte, el Tatita Gagá de Arrate, el paleosaurio más longevo de los reptiles cretáceos, nos dice que Cuba es una democracia y que Evo Morales es un gran líder por proponer una constitución ferozmente resistida por un sector importante de su propio país (y ahora el auquénido se acabrona por tercera vez en el poder). Así como algunos creen que Cuba es una democracia, otros sostienen que el gobierno de Pinocher también fue una democracia. En este último grupito encontramos especies reptiles carnívoras que conforman la UDI y RN. Ambos en bloque han designado a dedo a un DC para así tener algún atisbo de oportunidades de optar a la presidencia.
Algo falta
La democracia chilena aún no llega a su punto de madurez. Para ello, es necesario que termine el período Jurásico. Los mismos que lograron con éxito la transición han fracasado en modernizar a Chile política y socialmente. "Chile cambió", es uno de los postulados de Marco. Creo que tiene toda la razón. Este es un país que necesita dar un paso adelante en la forma de auto-gobernarnos, para alinear nuestra política y sociedad con el paso adelante que nuestra "republiqueta" ha dado en lo económico. Si Chile quiere ser parte de la OECD, no puede tener una democracia tutelada, con un obsceno sistema binominal que subsidia a políticos incompetentes, ni podemos encarcelar a una mujer por interrumpir voluntariamente su embarazo. La empresa más grande de Chile debe seguir el camino de las sanitarias y privatizarse para recaudar más, ya que en manos del Estado está condenada a seguir siendo una de las empresas más ineficientes del mundo, y sólo sirve de botín de guerra para los aspirantes al poder. La transición ya se logró. Faltan más pasos hacia adelante: estamos estancados.

Si la transición terminó, es hora de terminar con el orden político de la transición. Frei, Piñera y Arrate son parte de la generación de la transición.
El señor Patricio Aylwin, quien encabezó el primero gobiero civil post-dictadura, hace una semana criticó a MEO por su juventud e inexperiencia. Lo calificó de "pretencioso" por querer aspirar a la presidencia a los 36 años. Y añadió lo siguiente:

"Creo que los jóvenes no pueden pretender empezar por
arriba, asumiendo los cargos más
altos".


MEO replicó a Aylwin diciendo que la edad no es lo importante. Pero la edad sí es importante. Claro que un diputado de 36 años, en un mundo ideal, no podría optar a la presidencia, ya que la primera magistratura es la coronación final de una extensa y brillante carrera política, a la cual sólo unos pocos podrían acceder dada la importancia y repercusión del cargo. Pero no hay ningún político que promueva las reformas que mencionamos más arriba.
Señor Aylwin: usted tiene 90 años. En unos pocos años más usted va a estar muerto. Ninguno de sus amigos políticos va estar con nosotros dentro de la próxima década. No podemos seguir gobernados por el sistema que heredamos de ustedes, porque ya no nos sirve: ya no estamos en transición. "El mercado es cruel", dijo usted. Se equivoca. El mercado nunca ha sido cruel. Lo que es cruel es la miseria de ver la marginalidad y la indigencia, la extrema pobreza, en Chile y el mundo. El mercado nos permite generar riqueza. Usted señor Aylwin jamás ha creado un puesto de trabajo, usted ha vivido de la política, por eso usted no cacha. Y como usted no cacha una, y es ídolo fósil, es que a los de su generación ya no le damos bola.

Amigos, no podemos seguir obedeciéndole a los dinosaurios, que no han propuesto ninguna reforma profunda. Porque el clima ya cambió, el Jurásico está llegando a su fin, la dictadura es parte del pasado, y necesitamos una nueva forma de organizarnos en Chile. Por eso, vamos a votar por Marco.

Pero seamos realistas. Si Marco no pasa a la segunda vuelta, en este sitio no haremos aspavientos y simplemente votaremos por Sebastián Piñera.

El billonario no es un Udibán. Piñera es un conservador moderado. Sin la UDI, de seguro estaría a favor del matrimonio homosexual. Votó por el No en 1988. Tira más para la DC que para la UDI (aunque al final son la misma mierda, pero en fin). Piñera tendrá un Congreso opositor que lo moderará. Con el hombre de negocios esperamos crecimiento económico, aunque seguirá la ardua lucha por liberar la sociedad del atavismo católico-romano que propugnan los aliados de Piñera, muchos de ellos ya repartiéndose las carteras de gobierno, y algunos son ultras. Pero ya estamos acostumbrados a ello, y ha sido lo mismo con la Concertación, y sería lo mismo con Frei.

Votar por el ex presidente sería premiar a la Concertación por su falta de criterio. No obstante, creo que Frei es un hombre honesto, y que de volver a sentarse en el sillón presidencial actuaría enérgicamente contra la corrupción incubada en estos años. Pero estamos en el continente del realismo mágico y los personalismos populistas son como los zombies del video Thriller de Michael Jackson, que salen de sus tumbas y nos persiguen. No queremos personalismos, ni repetidas de plato. Nuestro blog no va a sentar un mal precedente. Nuestra opción es clara: Frei no.

Así que en un escenario Frei-Piñera en el balotaje, nuestro voto iría al billonario. Y como dijo Hermógenes Pérez de Arce: "no me hagan votar por Sebastián".

Así que ya saben. Si quieren a Piñera, voten por Piñera. Si no lo quieren, entonces consideren la recomendación de Chile Liberal y voten por MEO el próximo domingo.

(Con este artículo nuestro blog cierra su ciclo previo a las elecciones. Nuestra próxima entrega será posterior a los resultados de la elección)

sábado, 28 de noviembre de 2009

Columnista invitada: Un voto liberal por Marco

Hemos invitado a Catalina, gran amiga de este sitio, a contribuir con una columna de opinión en nuestro blog para explicarnos las razones para votar por Marco Enríquez-Ominami. Gentilmente Catalina aceptó. He acá su columna


Si bien no soy miembro oficial del grupo "Liberales de Chile", me invitaron a dar mi opinión acerca de por qué la candidatura de Marco Enriquez-Ominami a mi parecer es la que más se adapta al perfil de un liberal. Acepté el desafío y ahora expondré algunas razones personales que me han hecho decidirme a votar por ME-O.

Mi intención aquí, no es tratar con minuciosidad las propuestas del candidato independiente, sino más bien, dar una especie de introducción, invitando así a participar a futuros "noteros" que quieran profundizar en aspectos específicos de las políticas que el candidato ha propuesto para su gobierno (y por qué no, en las políticas de los otros candidatos también).

Pues bien, en primer lugar es necesario explicar qué entiendo yo por liberal y por qué me autodefino como tal.

Cuando alguien se refiere a sí mismo como un liberal, obviamente hace alusión a una cuestión política. Y cuando hablamos de política, hablamos de una realidad basada en el hecho de la pluralidad de los hombres, de la capacidad de organización a partir de la diversidad de intereses. Esta organización sugiere dar la posibilidad del hombre de realizar su existencia a partir de las diferencias que existen en el encuentro interpersonal. El hombre es por esencia individuo y relación, es un "ser con los demás" que no puede reducirse a la esfera del yo. Desde este punto, cuando hablamos de libertad, hablamos de la autodeterminación de uno mismo que implica una dimensión interpersonal, donde la propia libertad repercute en la libertad del resto, y viceversa. Por lo tanto, toda libertad auténtica debe tomar en cuenta esta orientación intrínsecamente humana que existe hacia los otros.

En siglos pasados surgió un grupo de hombres que entendieron esta esfera de la libertad y la política, y notaron que una autoridad excesiva en un régimen que se denomina político va contra el respeto a esa multiplicidad de intereses que existe en un grupo social. Los liberales comprendieron que la autoridad ejercida con exageración representa un desequilibrio en la esfera social, desequilibrio que sólo conlleva a una usurpación de los intereses personales que permiten la auto-determinación y finalmente, sólo genera una unicidad impuesta. El objetivo de estos liberales era la estabilidad del sistema, preservando los elementos individuales y defendiendo un equilibrio donde ningún interés individual ganara espacio por sobre el de otros. Sabemos que los derechos del hombre y la demanda de que la naturaleza moral debe ser ejercida libremente son consecuencia de este pensamiento liberal.

En fin, no debiera aquí hacer exposición del pensamiento liberal, pero quiero dejar en claro que es éste el pensamiento que me representa, porque lo considero un modo de ejercer la política que hace una igual consideración de intereses para todos los hombres. Otro sistemas políticos tienden a ejercer ilegítimamente el poder sobre el individuo, y no crean límites justos que defiendan la libertad.

¿Qué tiene que ver todo esto con Marco Enriquez-Ominami? Mucho tiene que ver. Porque a mi parecer, es él y sus propuestas programáticas para un futuro gobierno las que más acordes están con las propuestas de los liberales.

A diferencia del resto de los candidatos, Marco ha manifestado una posición equilibrada, en la cual ha propuesto políticas del orden social y económico que promueven el respeto por la libertad. Además ha defendido al Estado como medio para favorecer a los más desposeídos, sin dejar de manifestar que él NO odia al mercado (lo dijo con sus palabras).

Quisiera detenerme en este último concepto que he ingresado: el mercado. Cabe mencionarlo, porque el liberalismo es además defensor no sólo de las libertades civiles, sino también un defensor de las libertades económicas. Sin embargo, me gustaría destacar la errónea confusión que existe entre liberalismo clásico y neo-liberalismo. El neo-liberalismo ha sido un sistema mal desarrollado que finalmente ha convertido al mercado en un poder absoluto, similar a un estatismo exacerbado. Como decía Adam Smith "el monopolio es el gran enemigo de una buena administración", y estaba en lo cierto. El monopolio es el mercado que hoy rige la economía y ha violado el derecho que todos tenemos de ser parte activa del ejercicio económico. ME-O pareciera notar esta diferencia y comprende que el mercado puede ser un gran aliado del desarrollo de una nación cuando es capaz de funcionar con una regulación adecuada. Lo ha expresado a través de sus propuestas programáticas. No hay que olvidar que para un liberal, el Estado se comprende como un sistema que tiene las atribuciones necesarias que permitan regular el ejercicio de las libertades y velar porque éstas efectivamente se cumplan, sancionando aquellos que las violen.

Interesante es el proyecto de reforma tributaria que Marco quiere implementar en su futuro gobierno, posiblemente una de las propuestas que más llama la atención en la opinión pública. Si bien esta propuesta tiene algunas cosas que muchos pueden no compartir respecto al aumento del IVA en el tabaco y alcohol, lo referido al impuesto de primera categoría permite terminar con la elusión fiscal y la baja tributación de las empresas mineras extranjeras, además de ir directo al gran principio de la desigualdad: la educación. Con su reforma tributaria, Marco pretende obtener una alta cantidad de recursos fiscales que sean designados a educación, lo que permitirá acrecentar su presupuesto anual casi en un triple de lo que es hoy. Cosa que me parece plausible y aplicable. Sabemos que la base del desarrollo es la educación, y que sin ésta se generan relaciones de dependencia ineficientes, las cuales finalmente el Estado debe reparar con políticas parches.

En cuanto a las ideas valóricas, algunos le critican a Marco que ha sido cambiante en sus posturas. Me parece que sus posturas no son las cambiantes, de hecho me parece que él tiene sus ideas bastante claras. Creo que Marco comprende que el secreto de un buen gobierno es saber orientar sin romper con cierta institucionalidad de un día para otro, sino yendo gradualmente hacia ese Chile que como liberales deseamos tener. Se dice que los liberales son conservadores en el sentido que se oponen a una desestabilización en la política a partir de constructivismos como el sistema marxista, por ejemplo. Yo estoy de acuerdo.
Cabe mencionar las ideas que Marco tiene respecto al medio ambiente, que muestran profunda preocupación por éste. No entraré en detalles, pero asumo que su postura va en equiparación con las opiniones de liberales y utilitaristas que además entienden que la destrucción del mundo natural sólo tiene objetivos económicos que suelen ser no un bien mayor como algunos creen, sino todo lo contrario.

Y bueno, ¿Por qué no Arrate, Frei o Piñera?
- Arrate: Porque su concepción de Estado y Mercado es incompatible con la de un liberal (no vale ni la pena explicarlo). Además su llamado a hacer pactos y defender a la concertación "con tal de que no salga la derecha" demuestra una mediocridad política condenable. Por cierto, resulta cínico hacer una declaración así cuando la concertación bien poco tiene que ver con el discurso que ahora esgrime Arrate.

- Frei: Porque entre tantas cosas, es parte de una mala administración concertacionista que ha monopolizado al mercado. Durante 20 años el gobierno ha fortalecido las medidas poco constitucionales desarrolladas en dictadura. Vale la pena recordar la ley del royalty, el tratado que Menem y Frei firmaron el '97 que es el que permite proyectos mineros como el de Pascua Lama, etc. Claramente varias medidas hechas por la concertación han ido contra los intereses de muchos chilenos.

- Piñera: En primer lugar porque, al igual que la concertación, el monopolio es su aliado. Segundo, porque el conservadurismo de la UDI le pesa más de lo que él quisiera, y bien sabemos que la UDI, llena de moralina y nacida bajo dictadura, poco o nada de liberal tiene. Quizás la única ventaja de Piñera es no haber sido presidente antes.

Vota por ME-O
MARCO POR TI

http://marcopresidente.cl/programa/utiles/descargas.html
Catalina A.

martes, 24 de noviembre de 2009

Arrate = Frei = Piñera

"Votar por Arrate es votar por Frei y votar por Frei es votar por Piñera."

Con estas palabras, Marco Enríquez-Ominami, el candidato que Chile Liberal ha endosado, selló sus intervenciones en el último debate televisivo. MEO logró describir magistralmente la situación de la presente campaña electoral, a menos de tres semanas de su desenlace.

Claro, porque Arrate no tiene posibilidad alguna de ganar. Los votos de Arrate, los más extremos de la izquierda de nuestro espectro, se pierden con el Tatita Gagá. Eduardo Frei, ya ha quedado claro, no es capaz de derrotar a Piñera en el balotaje.

El único capaz de ganarle a Sebastián Piñera es Enríquez-Ominami, y si los votantes chilenos quieren una justa electoral competitiva, y si quieren evitar que los Udibanes lleguen a La Moneda, la opción es una sola: votar por MEO.

Y Chile Liberal vota por MEO.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Un voto por Marco Enríquez-Ominami

Chile Liberal es un sitio Web que como tal no tiene derecho a sufragio. Pero si lo tuviésemos, votaríamos por Marco Enríquez-Ominami, tanto por ser el único candidato que impulsa las reformas privatizadoras que anhelamos, como por su compromiso por defender libertades civiles como el matrimonio homosexual y la interrupción voluntaria del embarazo


Marco Enríquez-Ominami, o MEO, es un joven diputado (36 años) que quiso presentarse legítimamente a las elecciones primarias de la Concertación. Fue ignorado. Se lanzó sólo a la carrera presidencial, así nomás, de puro choro. No lo consideramos en un principio por su personalidad hiperkinética, su modulación atropellada, y cierto aire de inmadurez. Claro, porque ser presidente es una empresa seria que necesita surgir desde pactos y proyectos comunes, no por actos de choreza. Pero en estos pocos meses, MEO ha crecido enormemente, y se ha ganado nuestra admiración.

Ha organizado un equipo económico respetable, encabezado por su asesor Paul Fontaine, quienes buscan encausar las fuerzas del mercado, no dominarlas, ni asfixiarlas. El ex candidato díscolo ha abordado temas tabú como privatizar parte (pequeña) de Codelco, Enap, y otras empresas "de todos", que en realidad son bolsas de trabajo bien remunerado para los amigos del partido. Ha sido el único congresista que ha presentado una ley sobre la interrupción voluntaria del embarazo, y se ha opuesto públicamente la exclusión del matrimonio homosexual en nuestro ordenamiento jurídico. En cuanto a perfeccionamiento democrático, es enérgico opositor al sistema binominal, un obsceno subsidio a la derecha conservadora, e incluso propone iniciar los trámites para una nueva Constitución. Su postura hacia el comercio y consumo de drogas es tratarlas desde el ángulo de la opción personal, no como un acto criminal. Siendo las drogas el principal causante de corrupción y violencia, su despenalización traerá más beneficios que costos. Lo interesante es que todas las anteriores provengan de un mismo candidato, quien se ha puesto más allá de la clásica escisón de izquierda versus derecha.

Nuestro sitio cree que una economía moderna y pujante se basa en la inventiva, el emprendimiento, y la iniciativa de los individuos, que como actores económicos, necesitan desenvolverse en un sistema de bajos impuestos. Pero la innovación de verdad, y el emprendimiento efectivo, se produce en la medida en que los individuos sean libres en la sociedad. Nuestra máxima es: individuos libres en una economía libre. Marco Enríquez-Ominami ofrece liderar reformas liberalizadoras en ambos frentes.
Para llegar a la conclusión que MEO es nuestro candidato, ordenamos en la siguiente tabla los temas que hemos desarrollado y debatido en este sitio durante nuestros tres años en la blogósfera. Luego, pusimos los nombres de los candidatos, y por cada tópico, le asignamos un 1 al candidato que públicamente ha defendido tal postura, un 0 si han sido indiferentes, y un -1 si se han manifestado en contra.


La verdad es que si bien en un principio creímos que Sebastián Piñera era una opción, por ser aparentemente capaz de liderar a la derecha hacia el centro del eje político, de paso moderando los instintos intransigentes de aquel sector, al final el magnate ha sido decepcionante, y aunque parezca difícil de creer, se ubica debajo de Eduardo Frei en nuestra matriz. Mientras Frei, increíblemente, se desplaza a la izquierda del espectro, llegando al absurdo de defender las privatizaciones efectuadas bajo su mandato (1995-2001), pero ahora reniega el papel modernizador de nuevas privatizaciones, Piñera por su lado se desdice sobre las uniones homosexuales, hace alarde de invocar a dios en sus discursos, y se limita ha contentarse con el voto conservador tradicional. En este desolador panorama, MEO irrumpe con su característica agilidad, tratando de captar al votante hastiado de la Concertación—la misma que lo ignoró en las primarias—, pero que además desea profundizar las reformas tan necesarias en el actual estado de evolución de nuestro país.
MEO ha sido objeto de críticas por su admiración hacia la izquierda rancia y populista del Eje Atlántico, tema ya abordado en Chile Liberal. En su Franja Política, hemos visto sólo imágenes de Lula, un social-demócrata moderado que ha llevado a Brasil a un sitial de prestigio a nivel internacional, y no hemos visto asomarse a Chávez. Confiamos que MEO desea aliarse con la vertiente de Lula, y no la del populismo reelectivo de Chávez. Aclarado este punto, la verdad es que no queda gran trecho entre nuestro sitio y el ex díscolo, ex militante del Partido Socialista, y hoy candidato-estadista e independiente.
Un escollo preocupante es la carencia de plataforma política del futuro "presidente de la república el señor Marco Enríquez-Ominami". No tiene una bancada en el Congreso, ni siquiera alcaldes o concejales. Pero desde el palacio presidencial puede comenzar a reformar el ordenamiento político, y comenzar a atraer a nuevos políticos para converger en torno a sus ideales —y ojalá no en torno a su persona— una suerte de conglomerado que lo acompañe. Ciertamente, tal como está planteada la elección actual, MEO es un riesgo. Pero Chile ha tomado ya antes otros riesgos, y en una nación institucionalizada, este escollo es salvable. Chile no será gobernado por MEO, sino por instituciones y leyes, cuya administración estará a cargo de MEO por un período limitado. Creemos que no hay tanto que temer.
Hay temas pendientes en la campaña de MEO, como por ejemplo el cheque escolar. También hay absurdos como por ejemplo, los impuestos pigouvianos al alcohol y el tabaco, que sólo castigarán a la gente responsable fomentando la clandestinidad. Otro sinsentido es querer formar un Congreso unicameral, sin el congelador del senado, que sirve como muro de contensión ante leyes promulgadas en caliente. MEO debe ser un presidente que llega con un mandato para reformar, no para refundar. Sus sinsentidos deben encontrar la debida y constructiva oposición que existe en toda sociedad abierta, donde hasta los conservadores deben gozar de plena libertad para expresar sus ideas, por torpes que sean. Otro tema no menor es el tacto para tratar asuntos sensibles para el lobby conservador, como la Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) o el matrimonio homosexual. Estas cosas deben surgir en la sociedad por común acuerdo, no mediante decretos impuestos por la mayoría a la minoría conservadora. Los liberales debemos ser capaces de explicar racionalmente, y con elocuencia, por qué ciertas reformas son necesarias. Los conservadores están dispuestos a usar las armas, los golpes de estado y la violencia física y verbal. Nosotros, no. Queremos que MEO sea un hombre conciliador.

Ningún otro candidato, ni ahora ni antes, ha propuesto una agenda tan radical, y a la vez tan realista. Es por eso que Chile Liberal adhiere a la campaña de Marco Enríquez-Ominami. No proclamamos a MEO como el mal menor, sino que deseamos fervientemente que gane en primera y segunda vuelta, y que el 11 de marzo se convierta en el primero entre sus iguales, y que lleve a Chile a ser un modelo de respeto a la diversidad, de democracia, y de adhesión a los principios de una economía libre. Pedimos vivir en un sistema tributario justo, no rapaz.
Por estas razones, Chile Liberal vota por Marco Enríquez-Ominami, y esperamos que nos lleve a la victoria en esta justa electoral.