"Al pueblo se le obedece hasta cuando yerra"
Simón Bolívar
Medio siglo tuvo que transcurrir hasta que la derecha, o una pantomima de ella, volviese al Palacio de La Moneda. Hay tres factores que analizar en este momento histórico.
El primero es el más obvio: la letal combinación de arrogancia y estupidez en la Concertación. La alarma ya se encendió con el apretado triunfo de Lagos ante Lavín (QEPD). Luego Piñera quebró la unidad de la Alianza y se tiró como candidato, sabiendo que es una facción fracasada desde el 5 de octubre de 1988, y desplazó a Lavín, llevando a Bachelet al balotaje. Después del empate con sabor a triunfo de las Muncipales 2008 la Concertación no fue capaz de reaccionar, y respondió con un remedo de primarias que fueron una farsa, con un Escalona comportándose como un hooligan, entre otros tristes episodios. El resultado fue la nominación un ex presidente recauchado a pesar que el país a gritos le pedía renovación al conglomerado gobernante. Frei fue una cuchufleta, digna, pero cuchufleta al fin y al cabo. La reacción del señor Latorre, presidente de la DC, al conocer los resultados de la primera vuelta, fue de arrogancia y de minimizar el claro descontento popular hacia las prácticas de la Concertación. Advertimos que Frei, si bien es un tipo honesto, es un político de la transición, o sea, parco, y no apto para enfrentar a "Locomotora" Piñera.
El segundo factor tiene que ver con la capacidad de Piñera de sobreponerse a los fracasos. Piñera fue desechado varias veces, y a diferencia de MEO, terminó la elección previa en una posición expectante. No dejó un sólo minuto de concentrarse en su objetivo final. Podemos concluir que éste ha sido más bien un triunfo personal de Piñera, y no de la Coalición por el Cambio.
El tercer factor tiene que ver con, sí, Marco Enríquez Ominami. El joven, energético y díscolo candidato logró poner sobre la mesa temas que hasta hace poco eran tabú. Ya nos referimos a la torpeza de MEO de adherir a una campaña condenada al fracaso desde su génesis. Este no es momento de hablar de él (si resucita o no, otorgamos el beneficio de la duda), sino del 20% que votó por él y que ahora se desplazó hacia Sebastián. La conclusión es que Chile cambió. Sí, este ya es un país que demanda más individualismo y menos mojigatería, menos control del Estado en la vida de las personas, más autonomía, más independencia de los dueños de la moral y sus agendas valóricas, quienes no comprenden los efectos que la sociedad de consumo genera en la siquis de los individuos. Los chilenos quieren consumir más y pagar menos impuesto, a la vez que desean su autonomía. El discurso de "Mazestao" fue un error garrafal de Frei (no logramos encontrar un acierto). Piñera es el presidente de un país que ha ganado en confianza en sí mismo y que ahora quiere codearse con las naciones de la OCDE, o sea, por poner un ejemplo, con la España moderna y progresista de hoy, y no con la España rural y proteccionista y nacional-católica de Franco. El país no quiere un patrón de fundo que le diga a los peones cuándo deben ir a misa y con quién pueden casarse, y cuándo. ¿Hacia dónde vamos, entonces? Pues pueden ver a la península ibérica para entender el curso que el país quiere seguir.
La Concertación se fundó para devolver la democracia al país. El objetivo lo logró. No por nada, se anota un 48%. Ahora necesita mucho de destrucción schumpeteriana para emerger de las cenizas con una propuesta nueva, más allá de la transición. Por qué esperó hasta hoy para entenderlo, escapa a mis capacidades. Por lo pronto, a diferencia de la derecha, si la Concerta quiere volver a La Moneda en cuatro años más, debe dar de baja a su plana mayor, empezando por Latorre y Escalona.
Por su parte, Sebastián Piñera ahora debes arreglártelas para satisfacer las demandas de muchos que votaron por ti sin jamás antes haber votado por la Alianza ni nada que se le parezca. Piñera sabe que llega al poder con muchos votantes no tradicionales del sector.
Tu mandato es primero que nada, actuar con firmeza contra la corrupción. Si es posible que el mismo involucrado en escándalos de información provilegiada y de escuchas telefónicas, asociado con los apologetas de Augusto Pinochet (a la fecha, el único gobernante chileno que se ha retirado millonario después de su mandato), es algo que despierta suspicacias y sonrisas sarcásticas. No sé cómo lo harás pero deberás encontrar la forma. Para cumplir con tus promesas (subir sueldo mínimo, regalar bonos, abrir ministerios) necesitas más recursos, o sea, dejar a los gatos cuidando la carnciería. Pero el país bajo la Concertación vio una actitud pusilánime contra la corrupción, y la Oposición, en nuestra democracia al cuete, ha optado por el remedo de alternancia y Piñera ahora quedas a cargo.
La segunda tarea de tu mandato es la más importante y al mismo tiempo la que parece menos difícil, y es mantener la estabilidad económica y política. Para ello, su gabinete debe ser elegido con los mismos criterios que ha usado para formar sus equipos de trabajo. Queremos ver gente técnica y capacitada, y no favores políticos. El cuoteo de la Bachelet y sus bochornos como la "paridad" nos dejó hartos. Sarkozy nombró a opositores en su gabinete, pero él mismo reconoce que la idea fue estúpida. Piñera quiere lo mismo y anunció que nombrará democratacristianos, lo que es entendible: su corazón es DC, y quiere congraciarse con el partido del cual su padre fue fundador y al que perteneció su máximo ídolo, Eduardo Frei Montalva.
El país le dijo NO a la dictadura en 1988, y ha repetido la misma respuesta por más de 20 años. Señor Piñera: no crea que ahora Chile cambió de opinión.












