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sábado, 16 de enero de 2010

Columnista invitado: "No hagamos historia este domingo"

El 27 de agosto de 1980, el ex presidente Eduardo Frei Montalva, un demócrata de tomo y lomo, congregó a cientos de personas para manifestar su rechazo a la dictadura de Pinochet. Este acontecimiento resultaría decisivo en la historia de Chile. Entre los asistentes se encontraban dos que alcanzarían gran notoriedad: Eduardo Frei Ruiz-Tagle, hijo del orador principal, y también un joven ejecutivo del Banco de Talca, llamado Sebastián Piñera Echeñique. Han transcurrido tres décadas desde aquel encuentro. Hoy sabemos que defender la democracia en aquel acto político le costó la vida a Frei Montalva, ya que fue asesinado por orden del dictador. Dentro de pocas horas el país elegirá como su presidente ya sea a Sebastián Piñera, hoy uno de los empresarios más exitosos de Chile, o el senador Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien ya siguió los pasos de su padre y fue presidente en la década 90.

Para esta elección nuestro sitio primero propuso lo lógico: que la Concertación capitalizara el éxito de Bachelet nombrando al más popular de sus ministros, Andrés Velasco. Pero fuimos ignorados (consejo: siempre poner atención a Chile Liberal). Luego endosamos a Marco Enríquez-Ominami, cuya candidatura no logró pasar al balotaje, y quien en una torpe jugada sepultó la proyección de su carrera política. Hemos debatido entre un voto por Piñera o un voto nulo. No podemos manifestarnos categóricamente por ninguna de aquellas opciones, aunque apostamos por un gobierno temperado y de unidad encabezado por Piñera.
Chile Liberal ha solicitado a Su Excelencia que comparta en este tribuna su visión sobre esta justa electoral, y él amablemente ha accedido. El voto de nuestro columnista invitado se inclina hacia el ex presidente. Chile Liberal invita a leer sus argumentos. Amigos: ¡viva la diferencia!


No hagamos historia este domingo
Por Su Excelencia

Este artículo pretende explicar por qué, desde un punto de vista liberal, es preferible un triunfo de Eduardo Frei en la segunda vuelta pasado mañana. Aunque Frei y Piñera se parecen mucho (y en una democracia madura probablemente militarían en el mismo partido), quienes los acompañan no podrían ser más distintos.

El problema de fondo es que, mientras Frei es un dirigente típico de la Concertación, Piñera es un “outlier” en la derecha. Los dirigentes de la UDI, y buena parte de los de Renovación Nacional, no ocultan su nostalgia por una dictadura sanguinaria y venal. Si estos tipos prevalecen, Chile cambiará, y para peor. Las libertades civiles y la democracia retrocederán, sobre todo para los más pobres. La corrupción aumentará hasta los niveles grotescos del pinochetismo tardío. Incluso la institucionalidad económica —casi el único legado positivo del “régimen militar”— será debilitada por el crony capitalism por arriba y el populismo por debajo.

Pero, desde luego, Piñera no es la UDI. Es perfectamente posible que, fuera de unos gestos fascistoides para la galería (¿una estatua de Pinochet en la Plaza de Armas?), Piñera haga un gobierno parecido al que hubiera hecho Frei. Ante tal afrenta, puede que los pinochetistas enquistados en su gobierno agachen la cabeza y aguanten de mala gana. Pero estos tipos llevan veinte años afilándose los colmillos. Si se pelean con su presidente (y éste resiste), esto se va a poner movido.

¿Y qué ofrece Piñera a cambio de tanto riesgo? Nada. No va a reformar seriamente la educación (lejos, el peor legado de la Concertación). No va a privatizar nada importante. Va a exacerbar la contraproducente guerra contra las drogas. Lo más que podemos esperar es que no haga demasiado daño.

Los estadounidenses tienen un dicho: “si no está malo, no lo arregles”. La Concertación es aburrida. Pero el electorado chileno puede pagar muy cara su diversión este domingo.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Por no atender nuestras recomendaciones

"I don't see why we need to stand by and watch a country go
communist due to the irresponsibility of its people. The issues are much too important for the Chilean voters to be left to decide for themselves."
- Henry A. Kissinger



Tanto la Alianza como la Concertación hicieron caso omiso de los consejos de Chile Liberal

En este sitio hemos sostenido desde siempre que un mecanismo de primarias es el método más saludable para elegir a los candidatos presidenciales. Una primaria permite a los conglomerados lavar sus ropas sucias en la plaza, lo que no deja de ser atractivo de presenciar. Casi siempre queda la cagada, como por ejemplo en la primaria entre Clinton y Obama. Pero al final son los simpatizantes y votantes los que eligen, así que el final feliz está garantizado.

La derecha chilena nomnbró con métodos soviéticos al billonario chileno Sebastián Piñera como su ungido. Nadie sabe cómo ni por qué, ni exactamente quiénes lo eligieron. Unas encuestas por aquí y otras por allá, añadan unos cálcuos al ojímetro, más varidas conversaciones de pasillo, llamadas turbias y reuniones-alumerzo entre los actores políticos, y ya está. ¿El resultado? Piñera necesita algunos votos progresistas, ante lo cual responde correctamente a la necesidad de regular las uniones civiles, incluidas las parejas homosexuales. Pero la derecha muestra anacronías escalofriantes y surgieron las rencillas internas en un pacto político que debe ofrecer calma ante la incertidumbre del cambio. ¿Por qué no pudieron discutir este tema en un debate civilizado? ¿No habría sido mejor una primaria para debatir este importante tema?

Así todo, lo más penoso es el estado catastrófico de la Concertación. La presidenta Michelle Bachelet, encumbrada en un insólito 80% de respaldo popular, debiese entregarle la banda presidencial a uno(a) de su propia coalición. Esta persona fue identificada por nuestro sitio: Andrés Velasco, actual ministro de Hacienda. El caudillo de las finanzas es un tipo que transmite seguridad y confianza, bienes inconmensurables en la arena política, por servir de muro de contensión contra la incertidumbre. Velasco goza de prestigio ante la prensa especializada, exuda temple presidencial, y permitiría darle continuidad a la gestión del gobierno de Bachelet (objetivo de la coalición gobernante). Pero la Concertación falló en promoverlo, o quizás incluso él no se entusiasmó (a pesar de nuestro llamado). Es posible que ante el prospecto de ocupar una presidencia cada vez más devaluada, donde ser jefe de Estado no reporta gran recompensa económica, el hombre que lleva las cuentas de Chile prefirió asegurarse una pensión y un trabajo estable retomando su cátedra en Harvard, de donde se encuentra con permiso administrativo (consejo de Chile Liberal: súbanle el sueldo al presidente y sus ministros).

La Concerta, a regañadientes, y desgastada, y sin savia nueva, continuó con su tradición de primarias, pero éstas fueron un bochorno. Escalona terminó sacándole la madre a José Antonio Gómez, y al final, el ganador fue Eduardo Frei, un ex presidente. La candidatura del antiguo mandatario no ha cobrado fuerzas, y por inverosímil que parezca, la Concertación puede perder los próximos comicios a pesar de disfrutar de una popularidad inédita. El culpable de esta crisis concertacionista se llama Marco Enríquez-Ominami, un hombre con legítimas aspiraciones presidenciales, a quien la Concertación marginó estúpidamente del proceso de primarias.

Nuestro sitio le pidió a la Concertación que bajaran a Frei, y subieran a MEO. Mientras MEO ha logrado igualar, o incluso superar marginalmente a Frei, aún sigue con tendencia al alza, mientras Frei ya está estancado. Craso error no alinearse con MEO, para rectificar el error de la primaria redomadamente charcha.

¿Por qué los políticos le tienen miedo a las primarias? ¿Aún no confiamos en la democracia? Todos vimos por YouTube las primarias de los republicanos, con figuras tan disímiles como Ron Paul (libertario) Mike Huckabee (derechista religioso) o McCain (centrista) debatiendo entre ellos para ser nominados. Gran diversidad en un mismo partido. ¿No podríamos ver a un centrista Piñera contra un ultra-conservador como Kast y un tony como Lavín, por ejemplo? Y no hablar de las primarias Demócratas gringas, donde dos monstruos, la colosal Hillary Clinton versus el imbatible Barack Obama, casi rajaron al partido, pero así todo un abrazo y un apretón de manos selló el destino del ticket Demócrata luego que los votantes emitiesen su veredicto. ¿No pudo la Concerta replicar esta idea? Porque fue tan rasca la primaria de la coalición de gobierno.

Nuestro candidato era Andrés Velasco. No se pudo. Nos gustaba Sebastián Piñera, pero se vendió a los Conservadores, y su candidatura al final guateó. ¿Frei? Ni cagando. En esta elección realmente queremos cambio. A pesar de ahora manifestarse a favor del aborto terapéutico, el renegar ahora de las privatizaciones es populismo, tal como lo fue el llamar a farrearse los excedentes del cobre.

Ahora nos encontramos con que la votación de diciembre será una "primaria conjunta" para la Alianza y la Concertación. Como no pudieron hacer un trabajo político profesional, no organizaron la necesaria primarias internas. La hora de la verdad llegará en enero, cuando la gente quiere darse su merecido descanso estival. Nuestros políticos no sólo son huevones, sino además desorganizados, insustanciales, e hincha-pelotas. Tener que interrumpir las vacaciones por ir a votar es el colmo.

Nuestro sitio pronto emitirá su political endorsement, donde endosaremos al candidato favorecido por Chile Liberal en la elección de diciembre. Como decíamos antes, queremos cambio. El economista Paul Klemperer acuñó el término switching costs, vale decir, el costo que implica el llevar a cabo un cambio. Creemos que la Concertación ya no tiene raison d'être y es hora de correr el riesgo y optar por el cambio. Al señor Arrate lo descartamos ipso facto. Frei es continuismo, por lo que también queda fuera. La cosa está entre Sebastián Piñera y Marco Enríquez-Ominami.

jueves, 19 de marzo de 2009

Aborto terapéutico: Eduardo Frei nos entusiasma


Frei muestra interesantes credenciales valóricas
Parecía que el senador, ex-presidente y pre-candidato de la Concertación sentenciaba al país a más de lo mismo. Pero ante la pregunta "¿Cuál es su opinión del aborto terapéutico?", Frei dio una respuesta que le merece la presidencia: "Es un tema complejo. Respetemos las decisiones personales y no pretendamos arrogarnos la moral" (ver fuente)

En el ambiente nacional circula el extraño rumor de que la iglesia ya no tiene el poder de antes, que es una institución buenita, respetuosa de las leyes y ajena a la contingencia política. No pocos manifiestan su molestia por la actitud de Chile Liberal ante la religiosidad en general, y el papismo en particular. Por ejemplo, el forista Mario Abbagliati nos pregunta: "¿Por qué me parece estéril este debate acerca de la religión?" Y se contesta él mismo: "Porque perfectamente se puede vivir al margen de ella"

¿Se puede vivir al margen de la religión papista? Imposible. La iglesia de Roma jamás ha renunciado a promover el "reinado social de Jesucristo" (whatever) ni a interferir directamente en política, basándose en sus retorcidos principios. Por ejemplo, ante la respuesta del senador Frei, la iglesia ha amenazado con la siguiente sentencia:


"La consecuencia de un posible apoyo de un candidato que se dice católico a legislar o promover el aborto terapéutico es suficiente para que un católico no pueda darle su voto.
" (fuente: La Segunda)


Para que no queden dudas, ha añadido:


"Si Frei quiere ser fiel a la fe, no puede discutir aborto terapéutico"




Todo aquel que insista en que la religión es una cuestión que pertenece a la esfera de lo privado debe saber que no hay nada privado en el papismo, porque su objetivo es ser un instrumento de opresión servil al conservadurismo. No es de extrañarse que los Conservadores amen a su iglesia. Cómo no, si es ella la que les propicia su agenda y declara que el lo que se puede y lo que no se puede discutir.

Un poco de historia
El aborto terepéutico fue eliminado de la legislación chilena por los miembros de la Junta Militar en 1989, a pocos meses de entregar el poder, y sin mandato popular alguno luego del fracaso en el plebiscito de 1988. Los comandantes en jefe de las FFAA en ningún momento fueron miembros elegidos por el electorado, por lo que malamente pueden adjudicarse representatividad. Más aún cuando el país les exigía que volvieran a sus cuarteles. Ocurre que el aborto, uno de los principios morales y jurídicos más controversiales en todo el mundo subdesarrollado (el mundo desarrollado hace rato pasó este debate), en Chile fue zanjado por una Junta Militar no electa, donde el poder Ejecutivo y el poder Legislativo eran detentados por la figura del comandante en jefe del ejército.

El aborto en Chile fue parte de nuestro ordenamiento desde 1931, hasta su súbita supresión en 1989. Con ello, Chile pasó a ser uno de los poquísimos países del mundo donde el aborto está prohibido bajo cualquier circunstancia, incluso cuando la madre corre peligro de muerte.

Esta situación es particularmente grave para quienes creemos firmemente en el estado de derecho y el imperio de la ley. Los abortos terapéuticos se siguen practicando por razones médicas, pero al margen de la legislación. Este es otro caso de unas leyes ridículas, dictadas entre cuatro paredes por gente poseída por prejuicios y no calificada. La ley de aborto en Chile fue dictada en el marco de las "leyes de amarre". Es inaudito después del advenimiento de la democracia y su posterior profundización, de la mano de una enorme modernización material e intelectual del país, sigamos amarrados por legislaciones obsoletas que demandan de urgentes reformas.

El señor Frei en todo caso se ha dado vuelta la chaqueta. El diario La Segunda nos recuerda que "en la campaña presidencial de 1993, Eduardro Frei le respondió molesto al candidato José Piñera (hermano del Sebastián) frente a las críticas respecto a una posición ambigua ante el aborto. 'Ya califiqué en el foro por TV esa frase como infame, porque me hace aparecer como propiciando el aborto, cosa que nunca he hecho en mi vida y he sido muy categórico, condenando en toda circunstancia y en todas sus percepciones, incluso el aborto terapéutico, porque significa 'saneamiento' y el aborto no es saneamiento, sino que es muerte".

Lo suyo, señor Frei, es el comportamiento típico de la Democracia Cristiana: ir donde calienta el sol.

Enhorabuena, candidato Eduardo Frei.