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viernes, 1 de noviembre de 2013

Borgen, una mujer al poder

La excelente serie danesa de ficción política Borgen, femme au pouvoir nos ha cautivado

Birgitte Nyborg, la Primer Ministra danesa, se prepara para un debate


El canal cultural franco-alemán ARTE ha transmitido anoche el último episodio de la temporada final de Borgen, femme au pouvoir, una serie escrita y producida en la apacible Dinamarca y que nos narra las intrigas políticas, la vida cotidiana y los conflictos éticos de Birgitte Nyborg, personaje ficticio que encarna a la Primer Ministra del pequeño país escandinavo.

Los más cínicos desecharán nuestra apreciación de Borgen por no tener parangón respecto a mega-series como los espectaculares thriller políticos  24 o The West Wing. Por supuesto. Pero la diferencia radica en que en EEUU la poderosísima industria de la TV cuenta con presupuestos astronómicos, una envidiable producción de primer nivel técnico y verdaderos ejércitos de guionistas formados en las mejores escuelas de literatura y medios audovisuales del mundo. Un país como Dinamarca, cuya población es equivalente a la Región Metropolitana, con un idioma que es una barrera, logra sin embargo una serie que ha sido un rotundo éxito en Europa al lograr ser transmitida no sólo por ARTE, un canal relativamente modesto, sino tambien por la señal BBC4 y otras cadenas europeas. Y ya se rumorea un remake gringo.

Desde luego ésta no es una serie para las masas. Los televidentes de ARTE o BBC4 son un público selecto. En Francia cuenta con el auspicio del periódico Le Monde, el darling de la clase intelectual parisina. Esto no es anodino ya que el libreto nos muestra las intrigas que vive la jefa de gobierno danesa y su entourage, proveniente del ficticio Partido Centrista, una colectividad con una fuerte vocación por la economía de mercado —en su última temporada proponen bajar impuestos a las utilidades— y que está a favor de despenalizar la prostitución y de una política de inmigración de puertas abiertas. Eso último lleva a nuestra Birgitte Nyborg a romper con sus antiguos aliados, quienes comienzan un inaceptable coqueteo con la ultraderecha. 

La trama es muy atractiva para quienes regularmente sintonizan BBC4 o ARTE, gente culta, de fina apreciación artística, con un cariz cosmopolita, de espíritu abierto, escéptico del socialismo y enemigos acérrimos de la xenofobia. Numéricamente quizás sean marginales pero la influencia de este sector de votantes-televidentes es inexplicable en relación a su cantidad. Esta gente si no estamos viendo tele estamos leyendo Le Monde o cualquiera de los auspiciadores de Borgen, por eso a esos pocos se los pelean. La serie, en su nicho, terminó con un rating constante y sólido.

En una época en que está de moda basurear a los políticos, despreciar la política y declararse abstemio de las votaciones, Borgen, femme au pouvoir nos muestra el lado B de la gente dedicada a la cosa pública. ¿Cómo reaccionan los hijos de la presidenta de un partido cuando ven a su mamá en un debate? ¿Qué impacto tiene en la vida familiar cotidiana el defender cuestiones como la eliminación de aranceles a las importaciones o la despenalización de la prostitución? ¿Qué pasa cuando hay disputas, amoríos y divorcios entre quienes trabajan juntos por una convicción política? ¿Realmente hay políticos mala leche de ambiciones desquiciadas, votantes estúpidos, periodistas mercenarios y noticieros chabacanos en la ordenada y pintoresca Dinamarca? Estas cosas aborda la serie, que mezcla las relaciones interpersonales y con la prensa de un grupo de gente para quienes la política es un higher call, y no un mero cúmulo de intereses o un hobby.

Me pregunto si en Chile habrá alguien interesado en transmitir esta serie. Creo que mostrarla y verla sería un magnífico ejercicio de virtudes ciudadanas e incluso una pequeña clase de educación cívica. Entre tanta porquería que muestran las televisoras chilenas, ¿cómo no hacer un esfuerzo por transmitir esta pequeña joya de la televisión nórdica? ¿Probablemente porque no hay mucho votante de un ficticio Partido Centrista?

"Soy Birgitte Nyborg, vote por mi"

jueves, 5 de febrero de 2009

Más que un escote

La televisión diurna ("daytime television") es como un mundo paralelo y desconocido, al que uno viaja sólo durante las vacaciones, o los días de enfermedad, la vejez, o, desgraciadamente, durante los días de desempleo. Uno de los programas diurnos favoritos de vuestro corresponsal es Veredicto, en el canal de ultra-derecha Megavisión, conducido por una abogada de la Universidad Católica, la bella Macarena Venegas (ver foto izquierda). Por lo visto, serán muchos este año quienes conocerán los encantos de la hermosa jueza ya que el grupo de los desempleados va in crescendo.

Aparte del atractivo físico de la "señorita Macarena", como la llaman los litigantes, hay dos cosas de ella que me gustaría tocar: por un lado su revelación sobre un cáncer cervical (y la nefasta influencia de la religión papista), y la urgencia de privatizar las agencias de justicia.

Macarena ha señalado en esta entrevista que sufrió de esta mortal enfermedad y que en realidad casi no vive para contarlo, y que en otros países hay vacunas para evitar este agresivo cáncer, una de las principales causas de muerte en mujeres jóvenes. Efectivamente, existe una vacuna que previene el cáncer cervical (también llamado "cáncer de cuello uterino"), y es efectivo prácticamente en el 100% de los casos. Su eficacia depende de que se aplique a niñas de edad no superior a los 12 años. ¡Fantástico!, dirán ustedes. ¿Qué esperamos que no la aplicamos en masa a las niñas para erradicar esta enfermedad?, exclamarán. Estamos todos de acuerdo en la necesidad de vacunar.

El tema no es menor ya que justo hoy me entero que una de las más reconocibles celebridades del Reino Unido, la polémica Jade Goody (27 años, dos hijos), hace algunos años ganadora de Big Brother, ha revelado que este mismo cáncer que ella padece no logró ser eliminado con las quimioterapias, y sus probabilidades de sobrevivencia son muy bajas. ¡Si tan sólo se hubiese vacunado!, pensarán. Pues resulta que cuando el laboratorio inglés GlaxoSmithKline anunció que había descubierto una vacuna contra este cáncer y el gobierno inglés se disponía a comprar dosis para toda la población, adivinen quién se opuso tenazmente a la administración de la mentada vacuna... sí, ya adivinaron: Nuestra Santa Madre la Sacrosanta Iglesia Católica Apostólica Romana se opuso a la vacuna. Ocurre que el cáncer en cuestión es una enfermedad de transmisión sexual y como la religión papista tiene una tranca enorme con el sexo, prefiere que sigan muriendo mujeres en vez de vacunar. Claro, si las perras maracas tienen sexo, es mejor que se mueran. Invito a ver Catholich Church Warning y artículo de opinión en The Guardian.

Lo anterior no es nada de extraño. Ya Pío XII se opuso en su oportunidad a la vacuna contra la viruela. Hoy, el papismo se opone a otra vacuna. Macarena Venegas tuvo la enorme suerte de sobrevivir a esta enfermedad y nos dice que en otros países existen las vacunas que la previenen. (Un tema interesante para los liberales es determinar si es legítimo o no que el gobierno obligue a las menores a vacunarse. Por ser esta enfermedad una de carácter contagioso es una cuestión de salud pública, por lo tanto sí es legítimo.)

En este blog daremos la batalla cuando llegue la hora en Chile de vacunar contra el cáncer cervical y estalle la polémica. Ya lo dijo Adam Smith:
"La iglesia de Roma es la más formidable conspiración jamás formada contra la autoridad y seguridad del gobierno civil, así como contra la libertad, inteligencia y felicidad de la Humanidad." (ver fuente)

Volvamos al tema central de este artículo: el programa Veredicto. Como saben, en él se imparte justicia. Los casos varían desde un joven a quien quieren expulsar de una banda de rock hasta cuestiones como demandas de pensión alimenticia. Lo que tenemos que preguntarnos es por qué toleramos que sólo el Estado administre justicia, y no agencias privadas. ¿No es acaso Veredicto una forma de privatizar el Poder Judicial? Si contásemos con más agencias de este tipo, podríamos descongestionar los ya saturados tribunales. Por ejemplo, podríamos darle la oportunidad a gente como la modelo Adriana Barrientos para que sus 25 querellas del año 2008 las presente en otro lugar. Podemos dejar la "justicia estatal" para casos donde es imperativo el uso de la fuerza, y la "justicia privada" para el resto de los casos. Ambos tendrían que competir, así mejoraría la calidad de la justicia en cuanto a celeridad y ecuanimidad, y se permitiría el acceso a la justicia al grueso de la población lo que contribuiría a edificar una sociedad más justa y pacífica.

El funcionamiento de las agencias privadas de justicia estaría regulado, por supuesto, por las fuerzas del mercado. Una agencia privada necesita clientes y para ello debe proteger su prestigio. Este principio es un poderoso incentivo para su correcto funcionamiento. ¿Qué o quién incentiva a los tribunales estatales para que se desempeñen bien? Nada ni nadie.

En la medida que la rama judicial sea un servicio, es perfectamente privatizable. No hay nada que discutir. Al surgir estas agencias, luego pueden requerirse al momento de firmarse un acuerdo o contrato, cualquiera sea éste, y así evitar acudir a la lenta y desprestigiada justicia estatal. Esta iniciativa debe ir de la mano de la privatización de las agencias de seguridad y la privatización de Carabineros de Chile ("police").

Tribunales de este tipo ya existen a nivel internacional. Por ejemplo al firmar un acuerdo de libre comercio, las naciones suscritas a la OMC (WTO) también acuerdan someterse a los tribunales de dicha organización. Del mismo modo, individuos privados pueden someterse al arbitraje de una agencia particular. La idea no es nueva ni mucho menos, la plantea el pensador liberal Robert Nozick en su libro "Anarquía, Estado y utopía", y también han elaborado al respecto muchos otros pensadores.

Algunos dirán que esto no es posible. Pues entonces expliquen por qué existen "La Jueza" de Chilevisión, "Tribunal Oral" de Canal 13, entre otros, y todos con centenares de casos todos los días. Y éstas son sólo las versiones chilenas del internacionalmente famoso Judge Judy, y ni hablar del popular "Caso Cerrado" con Ana María Polo, probablemente el más exitoso a nivel Latinoamericano. ¿Ven que es posible? Pues bueno, habrá muchas juezas, pero bellas como Macarena una sola. Los dejo con un par de maravillosas fotos (ver fuente).