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martes, 15 de septiembre de 2009

Teocidio: El Rottweiler contraataca

El más maravilloso espectáculo en el planeta Tierra

Ha culminado en Chile, con éxito rotundo, la jornada de charlas en torno al genio y figura de Charles Darwin, denominada "El legado intelectual de Darwin en el siglo XXI". Asistieron figuras de renombre internacional, muy en la línea de este sitio: Daniel Dennett, Steven Pinker, y muchísimos otros. No obstante, brilló por su ausencia El Rottweiler. Le faltó la pimienta al encuentro, o el ají cacho de cabra.
¿En qué estaba que no vino? El Rottweiler ha estado ocupado preparando los últimos detalles en la revisión de su nueva obra llamada "The Greatest Show On Earth". Ya la comunidad atea internacional se prepara ante el lanzamiento de de esta nueva puñalada contra la bestialidad irracional y —por sobre todo— contra los mal intencionados que quieren desvirtuar la obra de Darwin.

Que la evolución mediante selección natural siga siendo, como se le bautizó en la Inglaterra victoriana, la "idea más peligrosa del mundo", es un hecho que nadie niega. Es que la teoría de Darwin es tan, tan simple, tan elegante y poderosa, que muchos no la entienden, o prefieren negarla. Por ejemplo, no son pocos los que se asombran cuando estudian el funcionamiento del ojo humano, y simplemente no pueden creer que la evolución haya sido capaz de ello. Un proceso biológico en perfecto acorde con las leyes de la física es algo que muchos no entienden, o no aceptan. "Tuvo que haber un ser místico que inventó el ojo humano", refunfuñan. No poco señalan las dudas del propio Darwin como prueba irrefutable de que el naturalista inglés, en el mejor caso, creía en dios, o en el peor, se contradecía. El siguiente extracto siempre es citado por los escépticos del darwinismo:

"El suponer que el ojo con todos sus arreglos inimitables para ajustar el foco a distancias diferentes, para admitir diferentes cantidades de luz y para la corrección de aberración esférica y cromática, pudiera haberse formado por selección natural, parece, y lo confieso francamente, absurdo hasta el más alto grado."


¡Oooh! ¡Darwin era un creyente fervoroso! (así también dicen los mentirosos compulsivos sobre Einstein). Pero cómo, el padre de la evolución, el primero que sacó el concepto de dios, ¿resulta que ahora se desdice? ¿Ven? ¡Dios existe! Hay una inteligencia que todo lo crea, porque el ojo humano, con su infinita perfección, no pudo surgir "AL AZAR". ¡Lo dice Darwin!

Amigos, no se confundan.
Esa es una de las sacadas de contexto más escandalosas de la historia. Porque a renglón seguido, Darwin escribió:

"Cuando se dijo por primera vez que el Sol estaba quieto y la Tierra giraba a su alrededor, el sentido común de la humanidad declaró falsa esta doctrina; pero el antiguo adagio de vox populi, vox Dei, como sabe todo filósofo, no puede admitirse en la ciencia. LA RAZÓN ME DICE que sí se puede demostrar que existen muchas gradaciones, desde un ojo sencillo e imperfecto a un ojo completo y perfecto, siendo cada grado útil al animal que lo posea, como ocurre ciertamente; si además el ojo alguna vez varía y las variaciones son hereditarias, como ocurre también ciertamente, y si estas variaciones son útiles a un animal en condiciones variables de la vida, entonces la dificultad de creer que un ojo perfecto y complejo pudo formarse por selección natural, aún cuando insuperable para nuestra imaginación, no tendría que considerarse como destructora de nuestra teoría."

Claro. Así es. La razón nos dice que así es. El ojo humano, por incomprensible que parezca, es producto del darwinismo. Así lo explica El Rottweiler, y los dejo a continuación con una breve sinopsis y presentación de su obra, ya lanzada en el Reino Unido (debutó en el número 1 del ranking del periódico The Times), y este fin de semana saldrá a la luz en Estados Unidos.

El libro me lo compraré ahora que me voy de vacaciones. Aprovecho de desearles un Feliz Dieciocho de Septiembre (Chile Independence Day), y nos vemos a mi regreso.

martes, 10 de febrero de 2009

Feliz cumpleaños, Charlie

"El mundo está lleno de organismos capaces de convertirse en ancestros. En eso consiste el darwinismo."
- Richard Dawkins


Chile Liberal celebra los 200 años del natalicio del genio de Charles Darwin

El mecanismo es elegantemente sencillo: los organismos varían unos a otros, esto todos lo sabemos. Las variaciones son transmitidas de los ancestros a los descendientes. Más individuos de una misma especie nacen de los que realmente pueden sobrevivir: sólo los más aptos lo logran. Las variaciones más aptas se siguen transmitiendo, conforman una especie la cual evoluciona.

Cualquiera puede entenderlo. Y mientras nadie disputa la teoría de la relatividad sin exponerse al escarnio público, la teoría descrita por Charles Darwin en su monumental obra "El origen de las especies mediante selección natural" aún es resistida, transcurridos casi dos siglos desde su publicación. El gráfico de la izquierda (fuente: The Economist) muestra en la parte superior los países donde la teoría de Darwin goza de mayor aceptación, y abajo donde es menor.

¿Cuál es la razón para tanta porfía? Resulta que en último término, Darwin sugiere que no existe una inteligencia superior que haya creado ni al ser humano ni a los otros animales. Un GPS que envía señales a un vehículo debe corregir su información para que sea precisa, ya que en la medición de espacio y tiempo desde la tierra a un satélite hay distorsiones: la teoría de la relatividad las explica. Cuesta un poco entenderlo, pero después de un esfuerzo mediano, uno lo comprende, y lo acepta. OK, no es extraordinariamente sencillo, pero uno capta la idea. Por qué tenemos ojos, vellos en las ventanas de las narices, o por qué una araña (que no tiene cerebro) logra tejer una tela tan perfecta sin un sistema de aprendizaje son cosas que nos maravillan. La evolución lo explica pero -para algunos- no es suficiente. y en contraste atribuyen todo a una idea mucho más extravagante: dios.

Se cumple el 12 de febrero de 2009 doscientos años desde el nacimiento del genio de Charles Darwin y su obra aún está lejos de ser aceptada. Quizás mientras no dominemos el miedo a la muerte, la humanidad no la aceptará por completo. Paradójicamente, el propio miedo a la muerte es una función biológica que nos permite seguir con vida. Por lo mismo, aún falta mucho para que Darwin sea aceptado.

Un tema que quería proponer en este artículo es la correlación entre miedo a la muerte, niveles de desarrollo de los países y su aceptación/rechazo al darwinismo. Es razonable especular que países con extensos y sofisticados sistemas de salud son menos proclives a rezar para obtener una sanación. Quizás esto explique que Suecia, Dinamarca, Francia y similares abracen al darwinismo sin problemas. EEUU es un país rico, si duda, con el mejor sistema de salud del mundo, pero el acceso a ella es menos expedito. Probablemente esto influya en sus altos niveles de religiosidad y su rechazo -a veces visceral- al darwinismo.

Darwin: la verdad y la vida
En estos dos siglos muchas cosas han cambiado. Darwin sugirió una idea genial, pero a la vez, su elaboración teórica fue casi completamente errónea. Otros científicos han corregido y completado la obra de Darwin: he ahí la belleza de la ciencia, que se corrige y mejora con el tiempo. Richard Dawkins nos ha mostrado que una especie es un conjunto de genes, y que los individuos son una selección de esos genes, que se van transmitiendo de una generación a otra y se van ajustando a los cambios del medio ambiente. Y así otros han colaborado al perfeccionamiento de la evolución, incluso manifestando desacuerdos aún pendientes, pero que no hacen sino demostrar que no sólo las especies evolucionan, sino que las ideas también evolucionan.

La contribución de Darwin ha sido enorme, tanto así que ya ni siquiera la notamos. Desde ingenieros de software hasta investigadores de medicina trabajan creando soluciones empleando la selección natural. Las ciencias sociales y la sicología no se quedan atrás. La chispa que hizo encender el genio de Darwin fue, curiosamente, la economía. Al leer los estudios de Thomas Malthus, quien sostenía que el crecimiento de la población era exponencial y que la cantidad de alimentos era lineal (o sea, que hay más gente que alimentos), Darwin supo que los humanos lucharían entre ellos para sobrevivir, y que los otros animales habían hecho lo mismo desde siempre. Darwin además practicaba un hobby que era la cría de gorriones gracias al cual pudo constatar cómo los hijos heredaban carecterísticas de los padres. Durante su famoso viaje por el mundo (que lo trajo hasta Chile), unió los puntos y produjo su teoría después de 20 años de investigación.

Aún persisten quienes desechan la evolución porque no puede ser que las especies surjan al azar. La estupidez humana, después de todo, aún persiste. Darwin jamás habló de azar, ¡todo lo contrario! El ojo humano, los vellos en las ventanas de la nariz, la perfección de la tela de la araña... desde luego que no son al azar: la selección natural explica todo aquello.

De hecho, todos los seres complejos en este universo ha surgido a partir de la evolución mediante selección natural. Siendo "dios" (el que sea) la criatura más compleja de todas, necesariamente debió surgir mediante un proceso de evolución mediante selección natural, ¿o no?

Absurdamente, quienes desechan la evolución porque la perfección de la creación no puede ser al azar, nos dicen que dios no está sujeto a ella, sino que él surgió... al azar.

Charlie, maestro, feliz cumpleaños número 200.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Por la razón y la ciencia

El profesor Richard Dawkins decía que "toda la filosofía escrita hasta 1859 debe revisarse". Por si no lo saben, en aquel año el biólogo inglés Charles Darwin publicó Sobre el origen de las especies mediante selección natural, donde se concluye que no hay ningún ser inteligente (ni menos padre tierno o amoroso) detrás de la creación. Los enemigos de la razón hablan del "misterio" de la creación (léase "no tienen ni la más callampa idea de dónde venimos ni hacia dónde vamos"). Darwin jamás habló del "azar". No, no fuimos creados al "azar". Sería estúpido creer que fuimos creados al azar. Sería tan estúpido como creer que diosito nos creó. Darwin habló de selección natural, que es algo muy distinto.

Patoace aquí nos dice:

"El problema es que la validez de esta supuesta refutación depende de que sepamos a ciencia cierta que el diseño de la molécula de ADN, de la cual depende el mecanismo de la evolución, haya sido efectivamente producto del azar. Eso no lo sabemos, porque el darwinismo no dice nada acerca del origen de la vida."


¿Qué parte de NO ES AL AZAR es la que el papismo no entiende?



Aeronauta por su parte nos dice en La fe de los ateos:

"Por otro lado están los que, para salvar las apariencias, se agarran al darwinismo como los náufragos de la balsa de medusa en medio de un mar de incongruencias. Hay que reconocer que Darwin tenía algo de razón, pero pretender que el ciego azar sea el creador de la inteligencia humana es como pretender que Rompetechos pintó la Capilla Sixtina."


Para tratar de subsanar la ignorancia, se prepara la celebración del Día de Darwin, y en una celebración relacionada participa el ex ministro Hernán Büchi en Chile. Es necesario seguir el ejemplo del profesor Dawkins y promover el pensamiento racional ante tanta ignorancia que abunda en iglesias, tarotistas, obispos, rabinos, astrólogos y charlatanes de toda estirpe.

Tal como lo destaca Ricardo en su blog, por iniciativa de Dawkins se ha montado una campaña atea en los buses de Londres (ver voto a continuación), que pretende promover el ateísmo y la felicidad, ya que la religión sólo incentiva el pensamiento culposo, los prejuicios, y la infelicidad. La campaña en los buses dice:

"Lo más probable es que dios no exista
Así que deja de preocuparte y disfruta la vida"



A todo esto, el profesor Dawkins se ha jubilado de Oxford y esperamos que se dedique de lleno a los preparativos del Día de Darwin.

¿Por qué no eliminamos un feriado papista (o canuto) y celebramos un Dia del Ateísmo?

Bonus track 1
Les dejo con un mapa (fuente: The Economist) que muestra los últimos atentados terroristas y guerras declaradas en nombre de ese trastorno de la mente llamado religión. Ya saben: "dios te ama".


Bonus track 2
Desde Irlanda con amor: dios tampoco te ama

"No penséis que he venido a traer paz a la tierra; no he venido a traer paz, sino espada."
Mateo 10:34

"¿Pensáis que he venido para traer paz a la tierra? Os digo: no, sino enemistad. De aquí en adelante, cinco en una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres; estará dividido el padre contra el hijo y el hijo contra el padre; la madre contra la hija y la hija contra la madre; la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra."
Lucas 12: 51-53


martes, 29 de julio de 2008

Sobre la inexistencia de dioses

La teología no puede considerarse una ciencia

En una sociedad de individuos civilizados florece el amor por el conocimiento, vale decir, la filosofía. También se cultiva el arte, porque no sólo de comercio vive el hombre.

Desde el principio de los tiempos, el ser humano se ha preguntado de dónde venimos. El instinto natural del hombre es conocer su entorno e indagar los misterios de la naturaleza, y para ello, ha especializado su saber y la filosofía, que es el sucedáneo del conocimiento, ha abierto paso a las ciencias.

La ciencia desde siempre se ha basado en evidencia e investigación, y a partir de éstas, enuncia leyes generales. Y como veremos en este artículo, una sociedad sana debe asumir que no hay un ser creador del universo que ha diseñado un plan para cada uno de nosotros y que escucha nuestras plegarias. Esta creencia es una aberración de nuestro intelecto, y este artículo pretende explicar por qué esto ocurre.

El espejismo metafísico de la mente
La existencia de un sujeto Todopoderoso es una creencia que ha acompañado al hombre desde siempre. Y la existencia de dicha criatura debe considerarse una hipótesis. Si alguien afirma con certeza absoluta que no es una hipótesis, entonces aquella persona debe presentar las pruebas correspondientes que respalden su certeza.

La propia sobrevivencia del Homo economicus se debe a la destreza de éste para confeccionar herramientas, organizar expediciones de cacería, desarrollar armas de caza, trabajar la tierra, y capacidad para comerciar. Todo esto ha sido creado por el hombre, desde tiempos inmemoriales.

El hombre antiguo miraba a su alrededor y notaba que había diseñado viviendas y caminos, había cazado animales y curtido pieles para confeccionar vestimentas. Había dominado el fuego y había inventado todo lo que le rodeaba. El hombre moderno también sabe que todo ha sido diseñado. La pantalla en la que lees estas líneas fue creada por alguien, manufacturada por alguien, y vendida por alguien. La electricidad que necesitas para leer este artículo fue inventada por alguien, es proporcionada ahora por alguien, y es pagada por alguien. Los edificios fueron planeados por alguien. Detrás de todos nuestros electrodomésticos, construcciones y medios de transporte, hay alguien.

Mediante un mecanismo que aún no comprendemos bien, el hombre mira al cielo, observa las montañas, contempla los ríos y el mar, y también cree que Alguien los diseñó. Esta confusión de la mente es -como decíamos-, una aberración de nuestro raciocinio. El hombre cree que existe un Alguien que nos mira, Alguien nos dio vida, Alguien nos construyó el mundo, Alguien inventó el universo.

Y para algunos ese Alguien no es una hipótesis, sino una certeza absoluta y eterna.


Afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias
Si tú declaras, con total seguridad, que Alguien nos creó, este blog insiste en que se debe presentar pruebas que avalen dicha afirmación. Mientras no se produzca evidencia, es lógico que uno se declare escéptico (el estado por defecto de una mente racional) ante la hipótesis del Alguien.

En el video que este blog presenta al final del artículo, el filósofo norteamericano Sam Harris (el verdadero gestor del ateísmo militante) nos recuerda que el escepticismo rige para todos, incluso los creyentes. Con no poca sorna, Harris nos plantea que si yo le digo a un creyente que su esposa lo engaña con otro hombre, él me pedirá pruebas. No se le puede decir "lo escuché en un sueño" o "tuve una revelación". Una afirmación debe respaldarse, siempre, y corre para todos sin excepción, y todos exigimos respaldos a las afirmaciones que nos hacen. ¿Por qué entonces los creyentes afirman con certeza absoluta que hay un creador del universo, e insisten en creer sin evidencia alguna ("tener fe")?

Algunos aseguran que sí hay pruebas. En particular, se considera "pruebas" a las especulaciones de Tomás de Aquino. Ya lo vimos en Dawkins analiza a Tomás de Aquino. Pero como vimos, ninguno de sus argumentos confirma la existencia de dios. A continuación un breve resumen de las "vías" de Tomás de Aquino.

Vía 1, 2 y 3: las regresiones
Hubo un originador del universo. Nada viene de la nada, nada se mueve por la nada, etc. El problema es que si llegamos al origen del universo, y declaramos que ese origen es "dios", el sr Aquino no demuestra cuál es el origen de lo que él arbitrariamente llama "dios". Dicho de otro modo, él afirma que existe dios, pero no clarifica el problema de fondo: ¿quién creó a dios? Su regresión es terminada abruptamente para asegurar, sin convencer, que dios existe. Más aún, ¿por qué le llama dios? No explica tampoco por qué dicho ser escucha nuestras oraciones, nos envía pruebas, bendice a nuestro ejército, o designa a un ciudadano alemán como su representante en la tierra.

Vía 4: el amor
Muchos dicen que el amor prueba que dios existe. Ésta es lejos la prueba más tonta, pero la más convincente para algunos. El amor es un sentimiento, o sea, un flujo de reacciones químicas de nuestro cerebro, que nos permite vivir en sociedad, y cuyo origen es claramente explicado mediante los mecanismos biológicos evolutivos (que veremos más adelante).

Vía 5: la apariencia de diseño
Desde las vellosidades en las ventanas de la nariz hasta la complejidad del ojo humano, todo parece estar sujeto a un diseño. Es entendible por qué nuestros antepasados pensaron que un ser desde el cielo nos mira y nos creó, simplemente porque nuestro raciocinio, por elemental que sea, nos dice que hay una apariencia de diseño. Pero es una ilusión. La Teoría de la evolución mediante selección natural explica con elegancia cómo se ha llegado a tal grado de complejidad, y por qué los organismos mayores aparentan estar diseñados.

Para comprender todo lo anterior, partimos de la filosofía, y continuamos por los senderos más profundos de las ciencias, sea la astronomía, la física o la química, para comprender el origen del universo; o la biología y medicina para comprender el funcionamiento del cuerpo humano. Las ciencias sociales, por su parte, permiten estudiar y comprender los grupos de individuos y sus reacciones. Y más aún, hemos inventado el arte, la cultura y la ética, que forman parte del humanismo, gracias al cual entendemos todo lo que va más allá de las ciencias y que es producto de nuestra mente. Todo lo anterior surge desde nuestro cerebro, y uniendo a materia y cultura ya encontramos a especialistas como Steven Pinker, que continúan desentrañando los misterios del comportamiento humano y de su mente.

En ninguna parte se necesita a "dios". Por lo mismo, el estudio de aquella hipótesis de "dios", la teología, no puede tomarse en serio, porque su hipótesis fundamental es débil, y se desmorona irremediablemente a medida que las ciencias avanzan. Su propio objeto de estudio, el tal dios, es improbable, de hecho, es tan enorme la escasez de pruebas que la misma falta de evidencia a su favor ya puede considerarse casi como -aunque parezca absurdo- una prueba de su inexistencia.

¿Al azar?
Es común escuchar gente que dice que la evolución no puede ser, simplemente porque es ridículo creer que el hombre surgió y se desarrolló al azar. En esto estamos todos de acuerdo. El azar sería absurdo, casi como creer que un automóvil puede crearse a partir de un remolino en un taller mecánico.

Pero la Teoría de la evolución mediante selección natural explica EXACTAMENTE LO OPUESTO. La selección natural nos muestra que nada es al azar. Las mutaciones de los organismos sí son al azar, pero la selección natural es implacable: sólo los más aptos sobreviven. De aquí se desprende por qué existe una apariencia de diseño.

De hecho, el creer en dios es lo inverosímil. Afirmar que "un ser creador del universo nos ha creado" es descabellado, no así las explicaciones darwinianas. Creer en dios es equivalente a asumir que un remolino en un taller mecánico producirá un automóvil.

Darwin ha presentado su teoría, nos ha explicado la selección natural y cómo los organismos finalmente muestran una apariencia de diseño. ¿Dónde están las pruebas de los creyentes?

En ninguna parte.

A no ser que las especulaciones de Aquino se consideren pruebas. Ya vimos que el monjo medieval no comprobó absolutamente nada.

Algunos dicen que "el corazón tiene razones que la mente no entiende". Si así es, entonces ya no estamos hablando ni de ciencia ni de un estudio sistemático. Por lo mismo, la "teología" pudo aceptarse como ciencia en una etapa primaria del conocimiento humano. Hoy, la evidencia es abrumadora en contra de un ser celestial todopoderoso.

Quizás insistas en creer en dios. Si así es, te debo recordar qué es la selección natural, y que nada es al azar, todo lo contrario. Si después que se te explica la evolución mediante selección natural sigues afirmando que no te convence, y que un inverosímil ser todopoderoso te parece más lógico, quizás se deba a que no eres una persona muy inteligente, o quizás, aún te falta pensarlo bien.

Pero si eres una persona medianamente inteligente, y has pensado y meditado las explicaciones dadas, e insistes en creer en dios, eso significa que eres un completo imbécil... o simplemente eres una persona intrínsecamente perversa.

Entrevista a Sam Harris (en castellano)