Ha culminado en Chile, con éxito rotundo, la jornada de charlas en torno al genio y figura de Charles Darwin, denominada "El legado intelectual de Darwin en el siglo XXI". Asistieron figuras de renombre internacional, muy en la línea de este sitio: Daniel Dennett, Steven Pinker, y muchísimos otros. No obstante, brilló por su ausencia El Rottweiler. Le faltó la pimienta al encuentro, o el ají cacho de cabra. ¿En qué estaba que no vino? El Rottweiler ha estado ocupado preparando los últimos detalles en la revisión de su nueva obra llamada "The Greatest Show On Earth". Ya la comunidad atea internacional se prepara ante el lanzamiento de de esta nueva puñalada contra la bestialidad irracional y —por sobre todo— contra los mal intencionados que quieren desvirtuar la obra de Darwin.
Que la evolución mediante selección natural siga siendo, como se le bautizó en la Inglaterra victoriana, la "idea más peligrosa del mundo", es un hecho que nadie niega. Es que la teoría de Darwin es tan, tan simple, tan elegante y poderosa, que muchos no la entienden, o prefieren negarla. Por ejemplo, no son pocos los que se asombran cuando estudian el funcionamiento del ojo humano, y simplemente no pueden creer que la evolución haya sido capaz de ello. Un proceso biológico en perfecto acorde con las leyes de la física es algo que muchos no entienden, o no aceptan. "Tuvo que haber un ser místico que inventó el ojo humano", refunfuñan. No poco señalan las dudas del propio Darwin como prueba irrefutable de que el naturalista inglés, en el mejor caso, creía en dios, o en el peor, se contradecía. El siguiente extracto siempre es citado por los escépticos del darwinismo:
Que la evolución mediante selección natural siga siendo, como se le bautizó en la Inglaterra victoriana, la "idea más peligrosa del mundo", es un hecho que nadie niega. Es que la teoría de Darwin es tan, tan simple, tan elegante y poderosa, que muchos no la entienden, o prefieren negarla. Por ejemplo, no son pocos los que se asombran cuando estudian el funcionamiento del ojo humano, y simplemente no pueden creer que la evolución haya sido capaz de ello. Un proceso biológico en perfecto acorde con las leyes de la física es algo que muchos no entienden, o no aceptan. "Tuvo que haber un ser místico que inventó el ojo humano", refunfuñan. No poco señalan las dudas del propio Darwin como prueba irrefutable de que el naturalista inglés, en el mejor caso, creía en dios, o en el peor, se contradecía. El siguiente extracto siempre es citado por los escépticos del darwinismo:
"El suponer que el ojo con todos sus arreglos inimitables para ajustar el foco a distancias diferentes, para admitir diferentes cantidades de luz y para la corrección de aberración esférica y cromática, pudiera haberse formado por selección natural, parece, y lo confieso francamente, absurdo hasta el más alto grado."
¡Oooh! ¡Darwin era un creyente fervoroso! (así también dicen los mentirosos compulsivos sobre Einstein). Pero cómo, el padre de la evolución, el primero que sacó el concepto de dios, ¿resulta que ahora se desdice? ¿Ven? ¡Dios existe! Hay una inteligencia que todo lo crea, porque el ojo humano, con su infinita perfección, no pudo surgir "AL AZAR". ¡Lo dice Darwin!
Amigos, no se confundan.
Esa es una de las sacadas de contexto más escandalosas de la historia. Porque a renglón seguido, Darwin escribió:
Claro. Así es. La razón nos dice que así es. El ojo humano, por incomprensible que parezca, es producto del darwinismo. Así lo explica El Rottweiler, y los dejo a continuación con una breve sinopsis y presentación de su obra, ya lanzada en el Reino Unido (debutó en el número 1 del ranking del periódico The Times), y este fin de semana saldrá a la luz en Estados Unidos.
"Cuando se dijo por primera vez que el Sol estaba quieto y la Tierra giraba a su alrededor, el sentido común de la humanidad declaró falsa esta doctrina; pero el antiguo adagio de vox populi, vox Dei, como sabe todo filósofo, no puede admitirse en la ciencia. LA RAZÓN ME DICE que sí se puede demostrar que existen muchas gradaciones, desde un ojo sencillo e imperfecto a un ojo completo y perfecto, siendo cada grado útil al animal que lo posea, como ocurre ciertamente; si además el ojo alguna vez varía y las variaciones son hereditarias, como ocurre también ciertamente, y si estas variaciones son útiles a un animal en condiciones variables de la vida, entonces la dificultad de creer que un ojo perfecto y complejo pudo formarse por selección natural, aún cuando insuperable para nuestra imaginación, no tendría que considerarse como destructora de nuestra teoría."
Claro. Así es. La razón nos dice que así es. El ojo humano, por incomprensible que parezca, es producto del darwinismo. Así lo explica El Rottweiler, y los dejo a continuación con una breve sinopsis y presentación de su obra, ya lanzada en el Reino Unido (debutó en el número 1 del ranking del periódico The Times), y este fin de semana saldrá a la luz en Estados Unidos.
El libro me lo compraré ahora que me voy de vacaciones. Aprovecho de desearles un Feliz Dieciocho de Septiembre (Chile Independence Day), y nos vemos a mi regreso.






