Hace exactamente 20 años, un día 5 de octubre el general Pinochet vio cómo su estrategia para aferrarse al poder se desmoronaba ante sus propios ojos. Con un plebiscito intentó engañar a la opinión pública internacional que, furiosa, le exigía abandonar la presidencia de Chile. Para que ganase el No en el plebiscito de 1988 se formó la
Concertación de Partidos por la Democracia, hoy simplemente llamada
Concertación. Han pasado 20 años, Pinochet abandonó el poder, murió sin responder ante el país por las desapariciones, y la Concertación ha ganado cada elección desde aquel mítico 5 de octubre de 1988. Y en las elecciones municipales este 26 de octubre, la Concertación también debe ganar.
Pinochet ordenó redactar una Constitución en torno a su figura, tal como lo hacen los idiotas latinoamericanos, piensen en un Chávez, Morales o Correa: constituciones para ellos. La de Pinochet estuvo comandada por un oscuro político chileno, ultracatólico, homosexual de clóset, admirador del franquismo. Su nombre: Jaime Guzmán. En la práctica, la Constitución de 1980 establecía un rey sin corona al mando del país, quien ostentaría poderes absolutos. Bajo ese disparate constitucional, el presidente nombraba a los alcaldes. Cuando se quiso reformar las municipalidades para que la elección de alcaldes y concejales fuese posible democráticamente y no
dedocráticamente, la derecha (la "Alianza") se opuso bajo el pretexto de que se politizarían los municipios. Hoy, la Alianza participa feliz de las elecciones municipales, las mismas a las que se opuso ayer.
Mientras que la Concertación debió abandonar el socialismo real, porque fracasó -tal como los liberales lo pronosticamos-, la Alianza no ha evolucionado y continúa siendo un bloque ultraconservador. ¿Por qué la derecha no se reforma?
La mejor prueba de la mentalidad obsoleta de la derecha fue su requerimiento ante el Tribunal Constitucional para impedir la distribución de la
píldora del día después, un anticonceptivo de emergencia. El fallo del conciliábulo de vetustos leguleyos fue declarar "inconstitucional" el derecho legítimo de una mujer de impedir un embarazo en caso de agresión sexual, falla de otros métodos anticonceptivos, etc. Esto ya no es discusión en la derecha de ningún país avanzado. Estos temas son cuestiones individuales y nadie tiene potestad para intervenir en cuestiones de conciencia, pero la Alianza no lo comprende.
La postura de este blog es que el gobierno debe ser limitado, y el Estado, mínimo. Sólo los menesterosos necesitan apoyo de entes burocráticos, y así todo, debemos mirar con desconfianza a los burócratas incluso cuando vengan llenos de buenas intenciones a hacer algo por nosotros. En este aspecto, la derecha chilena algunas veces acierta. Pero nos encontramos con que este conglomerado es el que más pretende vulnerar la libertad de los individuos de decidir a conciencia sobre cuestiones que atañen a cada cual. Hemos visto últimamente a la derecha presentando cada vez más mociones y proyectos de ley, y sus proyectos son cada vez
más estúpidos.
Un voto positivoEl voto por la Concertación no puede ser un simple rechazo a la Alianza. La Concertación se ha anotado éxitos no menores tal como el tránsito en paz hacia la democracia. Los necesarios perfeccionamientos del sistema, como eliminar los senadores designados, etc, han sido incitiativas del bloque de centro-izquierda. El mérito en general de todo lo bueno de estos últimos años ha sido de la Concertación. A diferencia de antaño, el orden fiscal, el equilibrio macroeconómico, el respeto a la propiedad privada, etc, han sido metabolizados y ya forman parte del ADN de quienes gobiernan. Ante la bonanza que suscitó el alto precio del cobre, la Concertación logró lo impensable en América Latina: guardó el dinero excedente a la espera de la época de vacas flacas. Los estudiantes paralizaron el país para exigir que se gastasen los recursos, pero la Concertación fue firme. En resumen, la Concertación ha cumplido.
Es por eso que el editor de
Chile Liberal recomienda que el 26 de octubre, día de sufragio, los lectores voten por la Concertación Progresista, para lograr que el desaguisado más bochornoso de estos últimos años, el fallo de la píldora, pase inadvertido y dicho fármaco se distribuya, tal como
lo solicitó la presidenta Michelle Bachelet durante su discurso del 21 de mayo.
Como sostiene este sitio, una economía avanzada florece en una sociedad avanzada. Los individuos libres y autónomos pueden tomar decisiones personales que en suma benefician al conjunto de mejor manera que si las órdenes emanan de un organismo central. La economía funciona exactamente del mismo modo. Chile goza de una economía moderna y avanzada, pero que subsiste en una sociedad retrógrada. Es en esta fisura donde estallan los problemas actuales, desde los pokemones hasta el femicidio o las bajas tasas de crecimiento, y no por una supuesta "crisis moral" como lloriquean cada semana los columnistas conservadores en
El Mercurio ("crisis moral" de la que
Mac Iver y otros ya en 1901 venían lloriqueando). Si el país no crece más ya no es por las políticas económicas, sino por el rezago de las políticas sociales. Cuestiones como la PDD y el aborto tendrán un fuerte impacto en el desarrollo económico del país al permitir reducir los niveles de pobreza: el embarazo adolescente es la principal causa de la pobreza dura y la delincuencia. Es hora de continuar las políticas iniciadas en los años 60 bajo Frei Montalva, que años después, junto con varios aciertos de los Chicago Boys, dieron un fuerte impulso al desarrollo económico y social de Chile.
Es cierto, con la Concertación ha aumentado la burocracia y el control del Estado en el desarrollo económico, y el intervencionismo seguirá
in crescendo. Notablemente, los ideólogos de la Concertación padecen de fe ciega ante la creencia que el poderío del Estado puede subsanar las desigualdades económicas. Pero la verdad es otra: los mecanismos de mercado son mucho más eficientes que las distorsiones estatistas. Pero ya habrá tiempo en el futuro para rectificar estos errores. Por ahora, es necesario garantizar la libertades individuales a nivel de sociedad, y la Concertación Progresista ofrece las mejores esperanzas de que así sea. La Democracia Cristiana, concertacionista, no cuenta con las simpatías de este blog, por ello es que nuestro apoyo hacia la Concertación Democrática (lista C) es limitado, más bien nulo.
En definitiva, el blog
Chile Liberal entrega su apoyo a los candidatos de la lista F, Concertación Progresista, pacto del Partido por la Democracia y Partido Radical Socialdemócrata.
¿Se acuerdan? Ya pues, ahora es el momento