jueves, 11 de diciembre de 2008

Madonnomics: ¿Crisis? ¿Cuál crisis?



"Vivimos en un mundo materialista,
y yo soy una chica materialista"
- Madonna

Hace un tiempo dije que un buen diagnóstico del nivel de confianza de los consumidores chilenos sería el éxito (o cancelación) del concierto de Madonna. Lo que este sitio declaró en aquel momento fue lo siguiente:
"A fines del semestre, y en período post-elecciones, quizás haga su entrada triunfal a Chile la cantante norteamericana Madonna, y como todos sabemos, los precios no serán módicos. Si la Chica Materialista efectivamente concreta su visita, podremos respirar tranquilos porque significa que el diagnóstico de la economía chilena será estable dentro de su gravedad. Quizás, incluso, sea un signo de mejoría económica. En lo social, si no se organizan protestas contra ella por parte de amigos del Cura Hasbún, canutos varios y otras faunas que sólo existen en Chile, incluso será un síntoma de nuestra madurez social. Dudo que haya protestas de grupos anti-aborto ya que, extrañamente, Madonna se opone al aborto."

No sólo el concierto finalmente se concretó. Sino que hubo no uno, sino dos. Los precios no sólo no fueron módicos, sino que las entradas para ver a la "Soberana del Pop" en Santiago de Chile están entre las más caras del mundo. Billboard en español nos dice:

Chile se convirtió en el país con los precios más altos del mundo en el "Stick & Sweet tour". El cuestionable récord queda claro al revisar las entradas con costos preferenciales: la localidad más cara en Santiago supera lo cobrado en Viena (US$ 421), New York (US$ 348) y Londres (US$ 153).

O sea, repasemos en orden

Santiago de Chile: $447
Viena (Austria): $421
Nueva York: $348
Buenos Aires: $230

Londres: $153


¿Cómo se explica esta "locura"? Algunos acusan arribismo. Este sitio sostiene que es el deseo de los chilenos de despercudirse de la moralina de los talibanes de Cristo, que en otra época habrían censurado a esta mujer, es la que llevó a algunos a sacar la tarjeta de crédito (¡gracias, Tatán!). Además, como sostuve, es un signo de madurez del país.

En cuanto a las protestas --tal como Chile Liberal lo predijo-- las hubo y las manifestó un obispo canuto. Ahora que los curas inexplicablemente callan, son los canutos los que sacan la voz. Quizás es porque Madonna es demasiado católica (descendiente de italianos).

El mundo entra en una profunda crisis económica. En todas partes la gente empieza a ahorrar dinero. Pero los chilenos se agolpan para ir a ver a Madonna y pagar las entradas más caras del mundo.

Hace un par de años el precio del cobre estaba por las nubes. La tropa de pendejos salió a protestar a las calles exigiéndole al gobierno que se despilfarrara los excedentes del cobre en el saco roto del ministerio de educación. El gobierno dijo NO, y guardó el dinero.

Hoy, la crisis llegó, y los chilenos se encuentran inusualmente bien preparados para las eventualidades. Al parecer, por fin algunos entendieron en qué consiste el ciclo económico. ¿Crisis? ¿Cuál crisis?




sábado, 6 de diciembre de 2008

Démosle crédito a Sebastián Piñera

"Fortuna: 1.200 millones de dólares
Presidencia de la república: sin precio

Hay ciertas cosas que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás está MasterCard."





El acceso al crédito empoderó a los chilenos, y el gobierno de Pinochet fue finalmente derribado. Detrás del crédito a las masas estuvo el empresario chileno Sebastián Piñera

El crédito es el aceite que mantiene engrasados los engranajes de la economía de mercado. Gracias al crédito podemos contar con "dinero que no tenemos para comprar cosas que no necesitamos". La belleza de la economía de mercado es que para funcionar correctamente necesita individuos pujantes y de una institucionalidad que resguarde las libertades individuales y los derechos de propiedad. La democracia, como sistema político, es la consecuencia lógica de una economía de mercado, y a su vez, la economía de mercado es la consecuencia lógica de una democracia. La democratización del crédito es la verdadera democracia. Para que todo marche, debe existir el crédito.

Hoy vivimos una enorme crisis financiera denominada "credit crunch", es decir, se contrae el crédito: no hay. Los bancos dejaron de prestarse dinero entre ellos con lo que dejaron de crear riqueza, y éstos acabaron por no prestar dinero a los consumidores ni a las empresas. Los consumidores no pueden consumir y las empresas dejan de dar trabajo. Gracias a los créditos hipotecarios, las grandes masas, antes indolentes y empobrecidas, accedieron al sueño de la casa propia. Al contar con su chocita, hasta el más modesto participante de la economía de mercado exige respeto a su propiedad. Dicho de otro modo, valió la pena arriesgarse para lograr que las masas accedieran a la casa propia. La actual crisis no desencadenará ni golpes de estado ni guerras civiles ni revoluciones. Todos somos agentes en la economía de mercado, todos estamos en problemas, y a todos nos conviene la estabilidad.

Chilenos empoderados
Durante el gobierno de facto de Augusto Pinochet, no hubo respeto ni a las libertades individuales, ni civiles, sólo hubo resguardo a los derechos de propiedadal menos de algunos. Esto se conoce como capitalismo de amigiotes ("crony capitalism"). El ex mandatario dio, sin advertirlo, un fatal paso en falso al generar las condiciones para que un emprendedor chileno introdujera al país las "tarjetas de crédito", toda una novedad a finales de los 70, y ya un producto de primera necesidad a fines de los 80. La historia de la tarjeta de crédito refleja el auge y caída del gobierno militar.
Al tener acceso al crédito, más chilenos entendieron la necesidad de mantener estabilidad de precios y controlar la inflación. Con acceso al crédito, los chilenos comenzaron a disfrutar de más bienes de consumo. Al consumir más, comenzaron a aspirar a más cosas, y las masas entendieron que la dictadura era un obstáculo en sus sueños consumistas. Los chilenos concluyeron que la democracia debía reestablecerse.
Gracias a Bancard, empresa en cuyo directorio se encontraba Sebastián Piñera, los chilenos en masa empezaron a comprarle perfumes a sus mujeres, a llevar a los niños a comprar cada vez más juguetes, a salir de vacaciones más seguido en familia: todo fue posible gracias a la MasterCard o la VISA. Consumir ahora, pagar mañana... este simple mecanismo genera enorme crecimiento económico. Y como vimos anteriormente, este crecimiento demanda institucionalidad democrática. Por ejemplo, con más gente que podía viajar, los chilenos se dieron cuenta de las restricciones que sufrían por provenir de una nación no democrática. La reacción lógica era entonces demandar un gobierno representativo.
En una arriesgada maniobra, la dictadura organizó un plebiscito en 1988 para intentar apaciguar a los inversionistas extranjeros que querían inyectar dinero a Chile pero que temían al entonces presidente de facto. La idea era maquillar al gobierno hasta hacerlo parecer democrático. Pero el electorado ya no estaba para tonterías. La mayoría de los chilenos dijo NO a Pinochet, y Sebastián Piñera fue uno de ellos. Los años posteriores vieron entrar al país una cantidad de inversion extranjera directa sin precedentes (al menos, en cuanto a capitales no relacionados sólo al cobre o salitre).
El voto NO de Sebastián Piñera le ha granjeado históricamente la hostilidad de la ultraderecha, siendo el ultraconservador columnista Hermógenes Pérez el adversario más conspicuo a una posible candidatura de Piñera. A la UDI le molesta Piñera.
Sebastián Piñera probablemente ni siquiera está consciene de que su voto No tuvo menos impacto que la masificación de las tarjetas de crédito. Después de todo, dudo que el directorio de Bancard haya pensado en ello. El objetivo era simplemente ganar dinero (acá comprobamos como funciona la mano invisble que nos describía Adam Smith).
Nuestra propuesta a la derecha
Para contrarrestar los anticuerpos que genera Piñera en la UDI, lo que la derecha debe hacer es ir a una primaria. Ya lo vimos en las primarias de EEUU donde Obama y Clinton se dijeron de todo, lavaron la ropa sucia en la plaza, se hirieron, se temió incluso que se auto-destruirían, pero al final Obama nombró a Clinton para unirse al Team Obama y es una de las estrellas de su gabinete. Así funciona una democracia, no con las llamaditas telefónicas, o las reuniones almuerzo de unos pocos, ni las decisiones dedocráticas de una oscura mesa directiva.
Una deliciosa ironía del destino ha querido que la carta con más fuerza en la UDI sea Evelyn Matthei, y es hora de que Sebastián Piñera enmiende el Piñeragate en una justa electoral abierta y participativa. (Por cierto, aquel escándalo fue una de las maniobras del felizmente desaparecido San Sofofo). Por la estatura moral que demanda la presidencia de Chile, Piñera debe ahora pagar sus culpas debatiendo con Matthei en una primaria. Después, incluso la puede nombrar como ministra.
Piñera convirtió a una empresa cagona como Linea Aérea Nacional en Latin American Networks, una empresa líder. El Canal 11, otrora canal penca, ahora es Chilevisión y le hace competencia al resto. Y así suma y sigue. Es legítimo suponer que Piñera puede aplicar su experiencia en los negocios al país. "Un país no es una empresa", me dirán, pero ya hablamos en este sitio de convertir a la República de Chile en "Chile S.A." ¿Por qué no?
Este artículo no debe interpretarse como un endorsement de Chile Liberal a Piñera. Aún es demasiado pronto. La elección anterior vio, con justicia, ganar a Michelle Bachelet quien en su momento representó la mejor opción de introducir los cambios que la sociedad chilena demanda. Ya dijimos en nuestro endorsement a la izquierda que en la actualidad la economía chilena ha avanzado más que la sociedad chilena, y la izquierda representa la mejor oportunidad de realizar las urgentes reformas sociales para subsanar esta grieta (sociedad moderna en una economía moderna, es la premisa de este sitio). Pero eso fue la elección anterior. Hoy la Concertación ha demostrado que se le acabó la motivación. Nació para derrocar a Pinochet, pero más efectivo fue el propio Piñera. Pinochet ya desapareció y la Concertación necesita encontrar un nuevo ethos. Quizás una temporada en la oposición le haga bien a la Concerta.
Con Lagos por fin fuera del camino, y esperamos que no se suba Frei, la Concertación necesita una carta fuerte que probablemente sea Insulza. Ya en un próximo capítulo hablaremos de la centro-izquierda.
Por ahora, mientras la situación decanta, es bueno darle crédito a Sebastián Piñera.