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sábado, 8 de septiembre de 2012

Mentiroso mentiroso


Nadie te cree, payaso



El gobierno de Chile ha manipulado las cifras de la pobreza, y debe asumir las graves consecuencias de su irresponsabilidad 

Cuando Granma, el periódico oficial de la dictadura cubana, fustigó al gobierno de Chile, el vocero Andrés Chadwick ironizó diciendo que "es un honor" ser el blanco de un medio como aquel. Sin duda, un honor. Lamentablemente para el gobierno, no es ningún honor que el prestigiso Financial Times compare al gobierno con las "malas prácticas" —como diría Andrés Velasco— , de la cleptocracia de los Kirchner, en Argentina. Piñera no pudo sino minimizar el incidente, descalificando al FT como un medio "sesgado".

Primero, entendamos el gravitas de este periódico. Las pink pages son omnipresentes. Lo típico, cuando abordas un British Airways, en la cabina tienen las páginas rosa. Llegas al London City Airport, en las tiendas está a la venta las páginas rosa. En el hotel, junto al buffet para el desayuno, tienen una rumba de ejemplares del Financial Times. Llegas a la City a visitar a tus clientes, y mientras esperas en recepción, ¿qué tienen para leer? ¡El Financial Times! Su prestigio e influencia los ha logrado gracias a su excelencia e independencia —desconocidos en la prensa chilena— además de su honestidad en defender la democracia liberal y la economía de mercado, siendo ambas el pilar de nuestra civilización. Un medio escrito serio no puede hacer otra cosa sino defender estos principios, además de informar y formar a sus lectores.

Como tristemente sabemos, el gobierno anunció con boato que la pobreza se había reducido, rompiendo la inercia que arrastraría desde el gobierno anterior, bajo la conducción económica de Andrés Velasco. En Tolerancia Cero, el ministro Lavín se defendió torpemente ante los cuestionamientos de que, primero, la  caída se encuentra dentro del margen de error, y segundo, no han podido aclarar satisfactoriamente la razón de los cambios metodológicos ni la mensualización de un bono que distorsiona los resultados, situaciones denunciadas por un reportaje de Ciper, un centro de estudios. Las diapasón aumentó hasta volverse insoportable.

Once is a happenstance...
Esta ya es la tercera vez que el gobierno de Piñera procura malograr el principal recurso natural de Chile: su credibilidad. El fiasco de AngloAmerican, recién rectificado, fue la primera torpeza, incomprensible en un gobierno que pretenda ser business-friendly. El segundo, los serios cuestionamientos al supuesto fin de las listas de espera en la atención del sistema de salud pública.

Ahora, el incidente de la encuesta CASEN, añade un factor más, la mauvaise foi. Porque el gobierno ha mentido descaradamente, no una vez festejando lo que no es, ni dos veces, manipulando las preguntas, ni tres, descalificando las críticas. Sino que cuatro, al no asumir sus errores. Esta maquinación propagandística à la Kirchner exige, como mínimo, la renuncia de Joaquín Lavín, ministro de Desarrollo Social (un ministerio inherentemente absurdo, pero capaz de causar gran daño). Un pez gordo debe caer, luego que rodaran cabezas de los encargados técnicos tanto de gobierno como de la Cepal.

El FT citó al ex ministro y actual precanditado presidencial Andrés Velasco, quien ha aprovechado esta oportunidad para reafirmar sus pergaminos de presidenciable. Su explicación además es atinente, ya que en su calidad de ex ministro tiene mucho que decir sobre las novedades técnicas empleadas en este gobierno. 

Cabe destacar que en Chile Liberal hemos sostenido que la pobreza en Chile no va a disminuir. Después de 20 años de ayudas sociales, bonos, educación municipal, y todo tipo de dádivas, la pobreza ha sido erradicada, al menos dentro de las posibilidades de un gobierno. Ahora nos enfrentamos a una pobreza dura, que no responde a los criterios conocidos. Se podrá duplicar o triplicar el presupuesto para planes sociales, pero con suerte la pobreza se disminuirá apenas unas pocas décimas, a lo cual se aplica el fenómeno ricardiano de los rendimientos decrecientes. Se requiere otro enfoque, ahora que los gobiernos ya ha hecho lo que han podido.

En lo inmediato, estamos en presencia de un acto inexcusable de este gobierno, que ha dañado la reputación del país, y ha mermado la fe pública en las instituciones técnicas. Y más aún, hipócritamente, continúan la mala fe de negar lo que todos hemos visto. La renuncia de Lavín sería un acto tan expiatorio como improbable porque Piñera elegirá sabotear sus extraordinarios logros hundiéndose en mal entendidas lealtades personales. Lo único que lo mantiene a flote es que la oposición continúa desarticulada, añorando el regreso de la ex presidenta, en vez de reforzar a Velasco en su labor opositora.

viernes, 19 de febrero de 2010

Tatán en la hora de la verdad

El presidente electo, por fin, se sincera

Ya adelantamos en nuestro artículo anterior sobre la crisis de los PIGS que mucho se ha estudiado el desarrollo económico y el paso a la categoría de "país avanzado", pero muy poco se ha indagado sobre las causas de la caída de los países. Un buen ejemplo para Chile puede ser Uruguay, caso que también sirve para trazar un paralelismo con la alicaída Irlanda. Piñera y sus tecnócratas, políticos y académicos en su recientemente anunciado Team deben aprender las lecciones para no boicotear los enormes avances de Chile. En especial debe poner atención el equipo político (el más débil, lamentablemente), ya que la moraleja de estos casos será poco apetecible para los chilenos. En este artículo, Chile Liberal argumentará que Piñera no debe profundizar la bullada "red de protección social" instaurada por Michelle Bachelet, y la administración Piñera debe poner coto a los instintos populistas.

Como sabemos, América latina es un continente riquísimo. Sus desigualdades económicas, sociales y culturales son obscenas. La afición del hispanoamiericano por los gobiernos fuertes, combinado con una ausencia de valores éticos como la honestidad, la confianza y el trabajo duro, han convertido a la región en un marasmo ingobernable. No obstante, por momentos el continente ha deslumbrado. Cuando las pequeñas potencias colonialistas europeas demandaban recursos naturales con hambre insaciable, América latina vio a Argentina o Uruguay convertirse en tierras prometidas donde emanaban miel y leche por doquier, y fueron países donde millones emigraron para forjarse un futuro mejor. Esto fue más o menos así hasta la Gran Depresión (1929), cuando la economía capitalista colapsó y el nuevo paradigma intelectual pasó a ser la economía planificada, que convertía a Rusia en una economía basada en la ciencia y el humanismo, pasando de ser una sociedad agraria. El colapso de EEUU y Europa gatilló proteccionismos infames y recelos que desembocaron en la II Guerra Mundial, episodio bélico que cambiaría al mundo por siempre (por primera vez, el ser humano toma conciencia de que es capaz de destruir el planeta: nace el pos-modernismo), y aunque América latina se mantuvo al margen, comenzó la edad de oro de los caudillos, los interminables golpes de Estado, y los políticos-militares populistas que, siguiendo malentendidos principios keynesianos aplicados durante la Gran Depresión, dieron gran importancia al papel del Estado, mezclado con una letal admiración por la economía planificada.
El símbolo de todo lo peor de América latina fue la cleptocracia populista de Juan Domingo Perón, un militar que prometió bienestar a costillas del Estado. El resultado fue la depredación de Argentina por parte de su clase dirigente. Mientras al otro lado del Río de la Plata, Uruguay instauró en la década 50 uno de los sistemas de seguridad social más avanzados del mundo. Uruguay pasó de ser en la década 30 uno de los países más ricos del mundo, a uno mediocre después de los años 60. En ambos casos, la "protección social", el gasto descomunal, el populismo, la excesiva intervención del Estado y el gobierno fuerte —y un electorado que vitorea estos disparates— fueron los culpables del fracaso de las naciones más prometedoras del continente.

Alto al gasto
Por lo anterior, si Sebastián Piñera no saca el pie del acelerador al gasto descomunal, el populismo, la excesiva intervención del Estado y el gobierno fuerte —a pesar de las rechiflas del electorado— su gobierno pasará a la historia como la administración que se farreó el país que más cerca está de alcanzar el estatus de "primer mundo". Este era el objetivo que planteó para el 2010 Ricardo Lagos al inicio de su sexenio. Se logró "por secretaría", con el ingreso a la OCDE. Pero para que sea real, se necesitan cambios. Por suerte, Tatán exhibe algunos atisbos de sensatez. Hoy, durante la ceremonia republicana de presentación de los asistentes de sus colaboradores directos, Piñera ha dicho:

"La esencia del problema económico es la existencia de necesidades
múltiples frente a medios escasos. El año pasado, las finanzas públicas
experimentaron un déficit fiscal de 4,5% del PIB, lo que representan una cifra
cercana a los US $7,200 millones, uno de los déficit fiscales más altos de
nuestra historia y no repetible en el tiempo"

Si este lineamiento general es el eje de la política económica del próximo cuatrienio, entonces podemos respirar más o menos tranquilos. Digo "más o menos" porque los agitadores, los sindicalistas exaltados y los viudos del comunismo embestirán con todo contra Piñera. Si el presidente electo no hubiese desbarrado nombrando a un personaje como Joaquín Lavín en la álgida cartera de Educación se habría hecho el enfrentamiento contra el sindicato de profesores y los pelusones ineducables del sistema municipal una tarea menos ardua. Y así en otros departamentos de la administración de nuestra república habrá estridentes demandas para que el gobierno activamente redistribuya la riqueza, desfigurando la evolución de la economía chilena de una basada en la producción de commodities, como ocurre actualmente, a una basada en el conocimiento y el valor agregado, donde el mercado sólo, por inercia, distribuye más equitativamente las utilidades. Creer que es factible la equidad en una economía sin mercado interno y basada en la exportación de minerales y frutas, donde se necesita mano de obra barata y poco calificada, es una mentira flagrante. En la medida que no seamos capaces de exportar productos con valor agregado, y de tener un mercado interno (podríamos estimular la inmigración hacia el país), no podremos redistribuir utilidades.

Hasta hoy, en Argentina se jactan de tener "salud y educación gratis", misma cantinela escuchada en otros países. En la hermana nación no existe voluntad en el electorado por privatizar. Todos reclaman que los políticos roban, y cómo no, si le han dado excesivo poder a los políticos. En Chile, como en toda democracia sustentable, la labor debe apuntar a limitar el poder del gobierno, y dejar que la economía avance por el sendero de la innovación, para lo cual es condición necesaria la flexibilidad laboral, y fomentar el espíritu de emprendimiento (para esto último no sé exactamente qué hay que hacer, sorry). Creo que hay países, como EEUU, donde el espíritu de los pioneros es instintivamente emprendedor, mientras que al sur del Río Grande es natural que después de la siesta reclamemos que el gobierno no hace nada por nosotros. Debemos dejar de creer que la "salud y educación gratis" son sostenibles en el tiempo. El mercado de los seguros de salud puede ofrecer cobertura al grueso de la población, y la tarea del gobierno debe ser canalizar las fuerzas del mercado (imponer reglas justas, hacer cumplir las leyes), mientras que en educación no logro entender el vicio estatista. ¿Por qué impedir que la educación privada llegue a los sectores más pobres? Si está archi-demostrado que la competencia genera mayor calidad, ¿por qué insistir en que no debe haber competencia en la educación? Las demandas no se harán esperar. Piñera hoy también dijo lo siguiente:

"Quiero reiterar hoy día nuestro compromiso con una política pública y
fiscal sana, responsable, seria y sustentable, lo que significará un marco
presupuestario austero para el año 2010, que nos obligará a priorizar las
necesidades más sensibles de la gente pero que no nos permitirá acoger todas las
demandas de la ciudadanía, por justas y legítimas que ellas sean"

Populsimo, el gran problema
El populismo ha sido la peor enfermedad de los polítcos latinoamericanos. Piñera hizo algunos amagos p'a la galería durante la campaña (bonos de 40 lucas, etc), pero un gobierno dedicado a redistribuir y a actuar como niñera de los ciudadanos pronto se encontrará con las arcas vacías. La Concertación planteó la sociedad de bienestar como el corolario de su gestión, en momentos en que los PIGS, quienes antepusieron bienestar al crecimiento, hoy van en caída libre.

El mismo problema tambien lo sufre EEUU, que es, en el fondo, una social-democracia. Los norteamericanos gozan de enormes programas de bienestar, o "entitlement", como Medicare, Medicaid, social security, pensiones, por nombrar unos pocos. Barack Obama fue una opción válida siempre y cuando se mantuviera arengando a la población con poesías y metáforas, pero llevando a la práctica lo menos posible de lo que prometió. Está condenado a decepcionar, y no es descartable la posibilidad de que no logre la reelección y su cuatrienio pase a la historia como un fiasco. EEUU necesita gastar menos por el enorme forado en sus finanzas. En Chile vamos en ese rumbo, situación anómala que Piñera debe enmendar.

El presidente electo declaró que quiere ser el mejor presidente de Chile. Con la misma fuerza que Bachelet, aconsejada por Velasco, se negó a farrearse los excedentes del cobre cuando los pingüinos y sindicalistas salieron a las calles (y como tristemente quería Eduardo Frei), Piñera debe explicarle al país que el mercado puede ofrecer seguros de cesantía, que el gobierno va a reinar sobre los abusos de las Isapres, y la educación privada será, si es necesario, subsidiada. Pero que el énfasis es el crecimiento. No vaya a ser cosa que nos jactemos de tener salud y educación gratis, pero que no haya con qué pagarla. En el caso particular de Chile, el gasto en educación aumentó 10 veces durante la era de la Concertación, pero la calidad no aumentó diez veces, de hecho, los avances fueron insignificantes. Los impuestos se han casi duplicado. Estos cuatro años que siguen no son el momento de seguir gastando, sino de encontrar eficiencias en el gasto. Por ejemplo, deben erradicarse los sórdidos "desórdenes administrativos" del ministerio de Educación. Sería bonito eliminar el impuesto específico a los combustibles, pero no vaya a ocurrir lo mismo que a George W Bush, quien por bajar impuestos legó un déficit de 12,3% del PIB en 2009.

La red de protección social debe cubrir a los más menesterosos, y en específico a quienes están sumergidos en los bolsones de pobreza dura. Aún persisten grupos ineducables, incontratables y ajenos a cualquier mecanismo de mercado (sin cuentas bancarias, etc). Este es un lastre que arrastramos desde nuestra fundación. Medidas sociales, como control de la natalidad, serían efectivas. Pero en estos grupos la intervención del Estado puede ser inevitable. Pero querer extender el Estado a la clase media, sería calamitoso. La clase media quiere —y debe— surgir por sí misma. Necesita menos obstáculos, no costosas y contraproducentes dádivas.
Ahora bien, si Piñera tiene un buen equipo político para explicarle todo esto a los chilenos, es algo que no queda claro. El presidente electo sí tiene el capital político para actuar conforme a lo delineado en el discurso de hoy, no por nada ganó una elección presidencial. Por lo mismo, cuenta con el mandato, y su actuación sería legítima.
Documentación e imagen: La Tercera

miércoles, 10 de febrero de 2010

¿Un nuevo estilo de gobierno?

Sebastián Piñera al menos imprime un nuevo estilo

Fuimos duros en nuestro análisis anterior, ya que quedamos disconformes con varias nominaciones en el Team Piñera. Pero no todo es negativo. El presidnte electo organizó una emotiva ceremonia y de inmediato marcó su impronta en el estilo de gobierno: a los miembros de su equipo les entregó un "pendrive" (memory stick), un diploma y una carpeta con tareas, y convocó a la primera reunión de gabinete al día siguiente, a primera hora de la mañana. Presumimos que el objetivo es entrar de lleno a trabajar desde el 11 de marzo. "Locomotora" ya anda echando humito como loco. De hecho, el trabajo realizado en la preparación del acto y los materiales entregados es un signo de trabajo y dedicación profesional en la conducción del gobierno del país.

En su equipo, por otro lado, se cuenta varios nombres de la empresa privada quienes traerán otra forma de gestionar el Estado. Para empezar, Piñera convocó a su primera reunión de gabinete muy temprano, y al día siguiente, tal como lo ordenó al final de la ceremonia. Al parecer ya han pedido almuerzo porque no saben cuando termina la reunión. Esto lo sabe cualquiera que trabaje en la empresa privada, donde los largos y distendidos almuerzos, con su sagrada sobremesa, buen vino y generosas porciones de comida, son una cuestión reducida al mundo académico, ya que todos sabemos que el día de trabajo rara vez permite un almuerzo el que es remplazado por un working lunch, nombre pituco para designar el medio mascar sándwiches y tomar bebidas gasesoas a la hora de almuerzo para seguir trabajando. Esto va en absoluto contraste con el paso cansino de la Concertación. Recordemos que no era inusual que el propio presidente Lagos llegase a La Moneda a las 12 del día. Nos parece muy bien el estilo de "Locomotora" y ojalá que desde la administración del Estado trasunte esta energía al resto del país.

Una ceremonia histórica
En el sitio Global Voices han destacado algunas reacciones luego del día de la votación. El párrafo a continuación de nuestro artículo fue destacado, y lo tradujeron al inglés y francés (¡noten que nos llaman ¡"el blog de izquierda Chile Liberal"!):

"El país le dijo NO a la dictadura en 1988, y ha repetido la misma respuesta por
más de 20 años. Señor Piñera: no crea que ahora Chile cambió de opinión. Actúa
como estadista y consciente de que escribes la historia del país […] Limítate
Tatán a dar estabilidad para que la sociedad dialogue. El que manda es el
pueblo, no tú. Tu función es administrar las cuestiones de Estado, y no dártelas
de no sé qué cosa."


"The country said NO to the dictatorship in 1988, and it has repeated the same answer for more than 20 years, Mister Piñera: don’t think that Chile now has changed its mind. Act like a statesman and be conscious that you are writing the history of the country […] Limit yourself Tatán (Piñera's nickname) to providing stability and social dialogue. The people rule, not you. Your job is to administer state maters, and not to get too arrogant."



Por lo visto, Sebastián Piñera, más todavía después de nuestra súper conversación telefónica, ha tomado nota y decidió anunciar su equipo de trabajo en el Museo Histórico Nacional, haciendo eco de nuestro llamado a darle realce histórico a su gestión. Nos habría parecido bastante inapropiado que anunciase su gabinete desde su cómoda oficina en Apoquindo, sino que mucho más acorde con nuestro espíritu republicano era un sitio cargado de historia y simbolismo, lo que demuestra sentido histórico de lo que hace Piñera. A continuación destaco la reseña que leyó el presidente electo en su discurso de presentación del equipo de trabajo a la prensa y al país , el cual creo estuvo a la altura de las circunstancias (nota: vínculos añadidos por Chile Liberal):


Muy buenas tardes queridas amigas y amigos,
He escogido este edificio lleno de trascendencia, historia y tradición, para comprometernos con el cambio, el futuro y la esperanza.

(...)

La elección de este edificio, que hoy es Monumento Nacional, no es casualidad. Se trata de uno de nuestros museos más significativos. Pero su mayor riqueza no está en los valiosos objetos materiales que atesora. Está, más bien, en lo que ellos representan: los ideales y sueños por los que lucharon e incluso murieron tantos compatriotas en los albores de nuestra vida independiente. Es, en definitiva, un lugar donde viven nuestras mejores tradiciones republicanas y democráticas.

Bajo estos antiguos techos y gruesas paredes nació y dio sus primeros pasos, ni más ni menos, que nuestra República. Por estos pasillos caminaron los Patriotas que nos enseñaron a amar la libertad, la igualdad, la amistad cívica y la tolerancia pero que, por sobre todo, nos enseñaron a amar a Chile con pasión.

Luego de haber servido durante la Colonia como Palacio de la Real Audiencia, fue en este lugar donde los Padres de la Patria constituyeron el Primer Congreso Nacional y la primera Casa de Gobierno, hasta que el General Mariano Osorio restableció la autoridad española y reinstaló aquí, por un breve período, a la Real Audiencia.

Después de la derrota de los Realistas a manos de los Patriotas en las batallas de Chacabuco y Maipú, fue en este edificio donde se reunió el Cabildo de Santiago para proponer a Bernardo O’Higgins como primer Director Supremo. Y fue también entre estas paredes donde abdicó. A partir de entonces, sirvió de sede de Gobierno hasta 1845, cuando el Presidente Manuel Bulnes la trasladó al edificio de la Casa de Moneda. En los años siguientes acogió a la Intendencia de Santiago hasta que, casi un siglo después, se transformó en lo que hoy conocemos como el Museo Histórico Nacional.

Pero hoy día, queridas amigas y amigos, queremos que este edificio deje de dar cuenta de nuestra historia y se transforme en el lugar desde el cual juntos tomaremos los pinceles y comenzaremos a dibujar el rostro más hermoso del Chile del Bicentenario.

Desde la tarde del 17 de Enero pasado, cuando las chilenas y chilenos me concedieron el más alto honor al que un ciudadano de esta tierra puede aspirar, al elegirme Presidente de la República, me aboqué en cuerpo y alma a escoger un equipo humano de excelencia, con sólida formación e intachable trayectoria académica, profesional y política. Pero por sobre todo con un profundo amor por Chile y una férrea honestidad y sentido de servicio público, para navegar mar adentro y en aguas profundas y enfrentar juntos los enormes desafíos que tenemos por delante.

En este proceso de reflexión no he estado sólo. He consultado y recibido el aporte de muchos a quienes quiero agradecer sinceramente hoy.

En primer lugar, quiero expresar mis agradecimientos a la Presidenta Michelle Bachelet y a los ex Presidentes Patricio Aylwin, Eduardo Frei y Ricardo Lagos, de quienes recibí generosas palabras de estímulo y sabios consejos desde que fuera elegido Presidente. Cada uno de ellos tomó sobre sus hombros la misma responsabilidad que me apronto a asumir. Y por eso, no he dudado ni dudaré jamás en consultarlos cada vez que las decisiones de Estado que debamos adoptar así lo requieran.




Primer Congreso Nacional (1811), en el Palacio de la Real Audiencia, hoy Museo Histórico Nacional, donde Piñera ha anunciado su equipo de trabajo


Nuestro hiperkinético presidente incluso se vio nervioso, lo que demuestra que está consciente de la trascendencia de cada una de sus acciones. Esperamos que Piñera haya tomado el peso de la tarea histórica que lleva sobre sus hombros, y nos parece también que parte de su equipo es tecnocrático y profesional y que tabajará en torno a la eficiencia, con rectitud y probidad, y que será un aporte al país en estos cuatro años.

Fue bastante apropiado nombrar en la alocución a los ex presidentes de la Concertación, quienes el país ahora se apresta para panteonizarlos en nuestro Panteón imaginario (más sobre el Panteón en un artículo que les debo).

Esperamos que mientras el presidente electo y el gabinete designado mascan los sandwiches regados con Coca Cola light no olviden que están escribiendo un capítulo de nuestra historia, pero que eso no impida seguir trabajando hacia una mayor flexibilidad laboral, una educación para la economía del conocimiento, y en la acotación del radio de acción del Estado. Por supuesto que, a pesar de las diferencias, al nuevo equipo le deseamos éxito.

Y también le deseamos a la Concertación que aprenda a hacer Oposición a una derecha que esta vez ha sido votada y hasta vitoreada por el electorado. Las críticas de los salientes parecieron rabietas de chiquillo malcriado y no una Oposición con altura de miras.

martes, 9 de febrero de 2010

Team Piñera: más sombras que luces



El Team Piñera quiso dejar contento a todos, probablemente no satisfaga a nadie
(Fuente de documentación: La Tercera. Nota: este artículo ha sido escrito y publicado 3 horas antes del anuncio oficial)
El presidente electo ha congregado enorme expectación en torno a la formación de su equipo de trabajo. No obstante, no se advierte ningún quiebre con el pasado, y de hecho, a pesar de la fanfarrea con que se candidateó sobre una plataforma de cambio, ha terminado sorprendiendo por lo opaco de su equipo.

Ha habido tres errores notables. El primero es continuar el vicio de la Concertación de nominar a candidatos derrotados en las elecciones parlamentarias en puestos de gobierno. Partamos de la base que Chile Liberal aún sufre de cierta nostalgia por un sistema parlamentario, donde el poder es tan difuminado que sirve automáticamente de dique de contensión ante el personalismo.
En una democracia parlamentaria, los secretarios de gobierno son por derecho propio ciudadanos elegidos por el electorado, lo que significa que el jefe de gobierno automáticamente puede nombrar a quien quiera ya que todos gozan de respaldo ciudadano. Lamentablemente, en un sistema presidencial esto no es así, y la designación del equipo queda a cargo —en teoría, al menos— en manos del presidente, aunque todos sabemos que en la práctica queda a merced de oscuros intereses, negociados, y criterios ridículos como paridad de género, etc, un lastre que arrastró la Concertación en estos 20 años y que fue el punto débil del gobierno de Bachelet (los chilenos vitorean a la presidenta porque en Chile se aplauden intenciones, y no resultados).

Lo anterior significa que políticos fracasados como Joaquín Lavín terminan asignados a un puesto clave como el ministerio de Educación, que todos sabemos necesita reformas estructurales —o incluso su clausura—. Lavín ha sido repetidamente desechado por el electorado para ocupar la primera magistratura de Chile. No logró siquiera ser elegido senador en la pasada elección. Lo mejor que puede hacer Lavín es irse a escribir otro libro, y esta vez ojalá que "la empresa de todos", Codelco, no se lo financie, porque de seguro será tan infumable como su "Revolución Silenciosa". Esta nominación es el primer insulto de Piñera al electorado al requerir los servicios de un ciudadano ya abucheado por los electores, pero termina en el gobierno. Absurdo. Lo mismo con Ena Von Baer, vocera de gobierno recién anunciada.

Este es un problema tan grave en Chile que ya hemos visto obscenidades como sacar a Carolina Tohá del puesto de parlamentaria, tal como lo designó el electorado, para ocupar un cargo de gobierno. ¿Quién manda más, el electorado o la presidenta? Esto demuestra la poca importancia que el gobierno, sea de la Concertación o la Alianza, le otorgan a los votantes. Dejarlos "pagando" o ignoralos ya es un tópico. Piñera acá ha deslucido y ha caído en el continuismo.

El segundo factor para analizar es la insistencia de Piñera en nombrar a pinochetistas, cuestión que ya exigimos que no debía ocurrir. El electorado ya quitó legitimidad al gobierno de Pinochet en el plebiscito de 1988. Los votantes han reiterado su rechazo por 20 años, tanto así que el propio Piñera, financista de la campaña del No, fue elegido presidente por sus antecedentes ajenos al pinochetismo y para presidir el Chile post-pinochet. ¿Por qué entonces vemos a Cristián Larroulet en Segpres? Ojo que en ningún caso niego sus méritos: por algo fue elegido por sus propios pares como economista del año. Pero Larroulet ya quedó mancillado al participar en la dictadura, y puede seguir colaborando en el quehacer nacional desde el thinktank que dirige, y no en puestos de gobierno, que mercen la altura de miras y valor republicano que el cargo, por mal pagado que sea, requiere. Más aún, Segpres es un puesto político que no necesita ser ocupado por un técnico como Larroulet. Este es un error garrafal.

Probablemente la designación del DC Jaime Ravinet en Defensa responda sólo a la necesidad de contrarestar a los pinochetistas. Lo que nos lleva al tercer factor, y es la repetición de nombres y apellidos, nada más alejado de los criterios de "Cambio" que sustentaron la campaña de Piñera. Ravinet se ha repetido plato varios años. Notamos a un "Kast" en el gabinete. No importa que sea en el oscuro Mideplan, cartera que nadie sabe para qué existe. Lo que Chile Liberal destaca es que los vicios de la Concertación perduran en el gabinete del "Cambio" (nota aparte: tal como ocurrió con los opositores que Sarkozy trajo a su gobierno, la Oposición debe expulsar de inmediato a los concertacionistas del Team Piñera. El deber republicano de la Concertación es ofrecernos una alternativa leal y caballerosa al gobierno, y no coludirse con él.)

Estos puntos demuestran que el Team Piñera ha sido deficiente. El presidente electo destacó que buscaba un justo equilibrio entre crierios técnicos, políticos y académicos. Esto nos parece excelente. Claro, y es que no es fácil ser Sebastián Piñera en estos días. El presidente tendrá que explicarle a uno de los países con las mayores desigualdades del mundo por qué es necesaria la flexibilidad laboral. Esta tarea no es nada fácil, y depende de un equipo político de prestigio y confianza el entrar en diálogo con los ciudadanos y la Oposición para que reformas en este sentido puedan materializarse. Creemos que Piñera no ha deslumbrado, y de hecho, ha hecho esta titánica tarea algo innecesariamente más difícil de lo que ya era.

Piñera además ha mostrado que no ha dado un golpe de timón en cuanto a los vicios de la Concertación (nuestro punto uno), sino que ha pasado del cambio, algo bueno, peligrosamente al continuismo.

Lo que nos ha gustado es que eligió un lugar lleno de historia, el Museo Histórico de Santiago, en la Plaza de Armas, para anunciar su Team. Éste es el antiguo edificio de la Real Audiencia, el más alto tribunal de justicia durante la Colonia y sede del Primer Congreso Nacional (1811). La decisión ya está tomada y ahora sólo esperamos un brillante rito republicano en el traspaso de mando, que honre lo mejor de nuestro espíritu cívico y a la altura de nuestra tradición democrática.

A pesar de los errores, que lamentablemente son más que los aciertos, Sebastián Piñera Echenique ha sido el ciudadano nombrado por sus pares para ocupar la primera magistratura. Esta ha sido una decisión libre y por eso se merece respeto. Cuando se ponga la banda lo aplaudiremos y escucharemos su discurso inagural con atención. Pero nos declaramos inmediatamente como Oposición.

viernes, 29 de enero de 2010

Nuestras aprensiones sobre el "Team Piñera"

Tatán no debe, bajo circunstancia alguna, nominar a pinochetistas en su equipo

En primera vuelta, el hoy presidente electo obtuvo un 44% de votos. Ganó finalmente con un poco más del 51%. Es decir, Sebastián Piñera logró superar el techo histórico de la derecha, y por ende ser elegido presidente, gracias a votos Meístas, como por ejemplo de Chile Liberal. Piñera no puede ahora decepcionar al sector que lo puso en la presidencia.
Una de las más sonadas exigencias de este nicho de "swing voters", o votantes pendulares, por así decirlo, es justamente una condición que ya puso Pato Navia (ver foto izquierda), un columnista liberal ("liberal", en el sentido de este sitio), y fue que Piñera no nombre a ex colaboracionistas de Pinocho en el gobierno del "cambio". Las razones son evidentes. Hemos durante 20 años visto las mismas caras ya repetidas hasta el hartazgo, las mismas ideas agotadas recauchadas y ya fatigadas, y la verdad es que queremos un cambio. Pero esto no significa que el cambio sea traer de vuelta a figuras que formaron parte de un gobierno que ya fue deslegitimado en 1988, y que de un sector que desplazándose a la derecha no ha ganado elección alguna en medio siglo.
Una de las habilidades que Piñera debe lucir es su capacidad de formar equipos de trabajo, y para eso, es necesario ser capaz de detectar el talento. Creemos que en Chile hay gente capacitada, y que debiese tener una oportunidad de participar en el gobierno. Es natural que Piñera traiga a colaboradores del sector privado, lo que es un problema no menor, ya que la remuneración en el gobierno es magra. Si bien nuestro sitio cree que los ministros debiesen tener altos sueldos, equivalentes a los de la empresa privada, por ahora este no es el caso, y no podría, ya que no ha habido en los gobiernos de la Concertación capacidad de formar buenos equipos. Esperamos que Piñera ponga lo mejor de su talento para conformar un Team Piñera acorde con las necesidades del país, y no producto de oscuros cuoteos ni caprichos políticos.
Llegar con un 51% de votos es poco. Un paso en falso en el lineamiento del Team Piñera puede dejar mal parado al presidente electo. Hasta el momento, los lectores de este sitio han sido categóricos al manifestar su deseo de que Chile Liberal sea de Oposición. No obstante, Piñera ha hecho anuncios importantes, como por ejemplo inyectar capital privado a Codelco. Pero también episodios deplorables como la censura a Iván Núñez, o un silencio inaceptable ante el llamado de Jovino Novoa (un ex pinochet-boy) a terminar con los juicios por atrocidades durante el gobierno militar.

Por ahora, nos declaramos neutros.
Tatán: te damos una oportunidad de reafimar la confianza en el sector que te puso en la presidencia, y esperamos que el Team Piñera sea un equipo sólido. No queremos un "Club de Cachagua", sino un reflejo de la diversidad y la meritocracia, que deben ser los valores de la nueva derecha. Sebastián, no decepciones.