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miércoles, 23 de abril de 2014

Reforma Tributaria: ¿Qué diría Say?

Jean-Baptiste Say (1767 - 1832), un grande

El proyecto de reforma tributaria de la presidenta Bachelet debe tener un destino: el tacho de la basura

El más notable economista clásico francés ha sido, sin lugar a dudas, Jean-Baptiste Say, célebre en la historia intelectual de Occidente no sólo por haber propuesto la ley de Say, sino además por sus agudas observaciones sobre el carácter nocivo del impuesto. Hoy, cuando en Chile se discute una masiva alza de tributos, Say tiene mucho que decir.

El brillante economista galo sostuvo que el impuesto perjudica a la sociedad entera y en particular a los creadores de riqueza —los empresarios— por dos razones. Primero, porque aumenta los costos de producción de las empresas ya que, en sus propias palabras, les impôts sont une addition aux frais de production. La segunda razón —tan corrosiva como la primera— es que los impuestos desincentivan el consumo y la demanda: en élevant le prix des produits, ils réduisent la consommation et par conséquent la demande des consommateur

Por tanto, el subir los impuestos es altamente desaconsejable porque encarece la producción, reduce el consumo, y afecta la demanda. Perjudica a los creadores de riqueza y en consecuencia a toda la sociedad. Es decir, se termina por causar un enorme perjuicio a todos. 

En Chile Liberal no vemos absolutamente ningún beneficio en aumentar los impuestos. Por lo mismo, nuestra recomendación al gobierno de Michelle Bachelet es que encuentren la manera de excusarse ante el país por el desaguisado de haber propuesto alzas de impuestos durante la campaña presidencial y hoy, ya instalados en el gobierno, desechen de una vez este proyecto de reforma tributaria, por las razones aquí expuestas.

martes, 8 de octubre de 2013

Economicidio a la francesa

El sindicalismo es el enemigo número uno de la innovación, la productividad, la inversión, e incluso de los intereses de los propios trabajadores



Francia cuenta con industrias de prestigio tales como su perfumería, siendo las fragancias francesas las más renombradas y reconocibles del planeta. El país además recibe anualmente más de 60 millones de turistas convirtiéndolo en el destino turístico número uno a nivel mundial. Visita obligada de todos los visitantes es la capital, París. En la Ciudad Luz, los millones de viajeros no pueden dejar de conocer su avenida más famosa, los Campos Elíseos. 

No es de extrañarse que la más grande cadena francesa de perfumes, Sephora, haya instalado su tienda más emblemática en los Champs Elysées, para delicia de sus clientes locales e internacionales, y también de sus accionistas. 

Un tema menos glamoroso es el desempleo francés, que ha llegado a un récord histórico que ya supera el 11%. Dentro de las medidas necesarias para paliar la endémica cesantía los franceses deberían sacar provecho de sus productos de impresionante valor agregado vendiendo cada vez más perfumes a los millones de turistas que pasean por “la avenida más bella del mundo”. Excepto un detalle: la más poderosa agrupación sindical llevó a tribunales a Sephora para denunciar sus largas jornadas de abertura. 

"Numerosos empleados de Sephora decepcionados
 por la prohibición de abrir de noche"
La justicia ha ordenado que Sephora —la perfumería más reconocible del mundo en la capital del país de los perfumes—, cierre sus puertas a las 21 hrs y venda menos. El 20% de sus ventas esta tienda las realiza después de las 21 hrs. Francia, también reconocida por su producción literaria, ha dado al mundo grandes novelas fantásticas, como por ejemplo las narraciones de Jules Verne. Pero la realidad supera cualquiera de las ficciones más alocadas de Verne cuando los propios trabajadores de Sephora organizan una manifestación tanto fuera de la tienda como en los tribunales, para denunciar la intromisión de la poderosa CGT, la multisindical culpable del cierre nocturno de Sephora. Los trabajadores ahora se exponen a una pérdida del 30% de su ingreso mensual ya que los patrones sindicales quieren que los empleados trabajen menos.

Prohibido el DIY los domingos
La trifulca entre los trabajadores de Sephora y las cúpulas sindicales escaló aún más cuando los empleados de Leroy Merlin y Castorama, dos grandes cadenas de bricolaje (equivalentes al Easy y Sodimac), decidieron organizar su propia revuelta contra el Soviet Supremo sindical y portando camisetas con la consigna “Yes Weekend” —parodia de Yes We Can— exigieron que sus empleadores abrieran los domingos.

Sí, en Francia gran parte del comercio cierra los domingos gracias a las luchas en las calles y las reivindicaciones del pueblo unido que jamás será vencido. Una insensatez como pocas. “Conquista social” le llaman a esta estupidez.

En plena crisis económica, con pérdida del poder de compra, aumento de impuestos y menos comercio, los trabajadores galos buscan trabajar los domingos para lograr la odisea de llegar a fin de mes. Los gerentes de estas cadenas anunciaron que desafiarían a la ley y al establishment sindical y que abrirían sus tiendas a pesar de la prohibición. 

¿Resultado? Los clientes hacían fila para ir a comprar los materiales que les permitieran enchular sus hogares. Con café y galletas los trabajadores recibían a los clientes, portando sus camisetas “Yes Weekend” y desplegando lienzos a favor de trabajar los domingos.  150 mil euros de multa le cursaron a los cochinos y explotadores empresarios cuyo gran pecado es vender materiales al público y crear fuentes de empleo. Malditos. Eso no corresponde. Debe multarse. Los gerentes y trabajadores calificaron como un éxito la jornada de movilización. Al día siguiente, una reunión de emergencia en Matignon, la casa de gobierno, fue el resultado de esta verdadero acto de desobediencia civil.

Cuando las mafias sindicales se ven amenazadas, golpean con todo. La respuesta no se hizo esperar. A los pocos días del fiasco de Sephora y de las cadenas de bricolaje, otra denuncia de los mandamases sindicales logró que los supermercados Monoprix cerrasen a las 9 de la noche. Nuevamente, los trabajadores ven mermadas sus horas laborales, disminuyen sus ingresos, con todo lo que eso implica. “En Monoprix ganamos las elecciones”, arguyó un mandamás sindical. Los trabajadores ni siquiera recuerdan haber votado por esos sujetos, menos aún han aprobado el cierre los domingos. 

Todas estas tonterías sólo son posibles en un país donde el sindicalismo es una fuerza paralela que eclipsa incluso a las autoridades elegidas. Es letal que gobiernen grupos paralelos: es antidemocrático. 

En Francia —como en cualquier otro país— desregulaciones, liberalizaciones y reformas estructurales permitirían mejorar la productividad y mitigar el altísimo desempleo. Los fiascos de Sephora, Leroy Merlin-Castorama y Monoprix son crímenes de lesa economía. Podemos llamarles “economicidio”.

La situación es acuciante pero el sindicalismo está dispuesto a poner al país de rodillas con tal de imponer sus retorcidos términos para así anteponer sus intereses a los de los trabajadores, y de paso, roncar fuerte para mostrar que el poder lo tienen ellos, los reivindicadores sociales, y no los empresarios, que son unos cochinos, ni menos los trabajadores, que son unos idiotas que prefieren trabajar en vez de exigir derechos, lo que es mucho más fácil, y digno de un verdadero proletario. 

Es triste ver Francia con un desempleo de dos dígitos porque es, además, completamente evitable. Es imposible encontrar un puto taxi porque es tal la regulación de los taxistas que al final son un cartel: cualquier intento de reforma y paralizan las calles, aeropuertos y carreteras. Imposible encontrar un gásfiter. Imposible encontrar alguien que te pasee el perro o te pinte el departamento. El código del trabajo francés es un mamotreto que pesa 3 kg, contiene más de 10 mil complejas regulaciones que nadie, salvo un abogado especializado, es capaz de comprender. A esto, los pelotudos también le llaman “conquista social”. 

Mientras tanto, millones de personas de baja calificación no encuentran trabajo. Es completamente estúpido. Pero el culpable número uno es la obstinación de los sindicatos y su manía por hacer demostraciones de fuerza. “Nosotros queremos comprar y ellos necesitan trabajar”, es el comentario que hace todo el mundo en estos días. ¿Quién se interpone entre quienes quieren hacer sus compras y quienes quieren trabajar? Quién más sino los mandamases de los sindicatos.

Destrúyanlos
Sarkozy prometió enfrentar de una vez y para siempre a los sindicalistas, pero no pudo. Hollande ni siquiera lo ha intentado, y cómo iba a hacerlo, si incluso han cometido otro economicidio: cobrar impuestos por las horas extras trabajadas. 

El sindicalismo es a la economía como el virus del VIH al sistema inmune: un descuido y ataca, dejando vulnerable al sistema inmune para que se declare el SIDA. En el Reino Unido, sólo la férrea Margaret Thatcher logró romper al sindicalismo para siempre. En Francia, aún pena tener una Dama de Hierro que barra con esta epidemia. 

En el colmo de la insensatez, en Chile gente como Marco Enríquez-Ominami propone la letal “sindicalización automática” (el infame closed shop, como se conoce en inglés) entre otros disparates. Es deber de Chile Liberal advertirle a sus lectores que muy bien hacen en no escatimar recursos en la lucha contra el sindicalismo. El país entero lo agradecerá, pero ante todo, los trabajadores serán los primeros beneficiados.

"¡Trabajar el domingo es mi decisión!"

Addenda (9/10/2013): Anoche llegó el plazo final y la tienda Sephora debió cerrar a las 21 hrs. Claro que antes de cerrar las puertas los trabajadores organizaron un acto de protesta bastante festivo y que apareció en los principales noticieros. A continuación pueden ver un breve video con la manifestación y las declaraciones de los trabajadores

jueves, 11 de octubre de 2012

El fascismo clerical contraataca

 


La carta pastoral y el llamado del Estado Vaticano a no aprobar Acuerdo de Vida en Pareja ameritan una ley de laïcité
En La Tercera, un periódico conservador chileno, en la página 12 del domingo pasado, Chile Liberal se entera con estupor que en un encuentro entre diputados chilenos y monseñor Etore Balestero --subsecretario de asuntos exteriores del Vaticano-- el cura conminó a los parlamentarios católicos a no aprobar el proyecto de Acuerdo de Vida en Pareja. Incluso llamó a que las relaciones homosexuales no tengan ningún reconocimiento público, de ningún tipo.

La separación entre iglesias y Estado es, en Chile, una burla. La iglesia de Roma nuevamente se pasa de sus límites, y las autoridades de la República no reaccionan. Los parlamentarios deben votar según las leyes que necesiten sus electores, y no según los dictados del Estado Vaticano. Esta afrenta al laicismo, pilar de nuestra República, amerita el corte de relaciones entre Chile y el Vaticano, tal como lo hizo Irlanda.

Si los legisladores conservadores votan según los requerimientos particulares de una iglesia, o incluso de otro Estado --el Vaticano lo es-- nuevamente demuestran que son unos traidores a su patria y que prefieren obedecer a un baboso de zapatitos Prada rojos y no a sus electores. Por cierto, cabe recordarle a los parlamentarios que no están sentados en escaños del Congreso para defender sus principios morales, sino para deliberar y aprobar las leyes que sus votantes necesitan, y que regirán para todos, sean creyentes o no.

Nuestro sitio insiste que los católicos, o fieles de cualquier confesión religiosa, deben abstenerse de ocupar cargos de representación popular si van a terminar obedeciendo a otro Estado. De lo contrario, deben ser impedidos por ley de presentarse como candidatos.

Una apología pastoral del socialismo
Como si lo anterior fuese poco, la iglesia Roma arremete con una "Carta Pastoral", que en un paisito tan poco serio como Chile se convierte en el epicentro del debate político. La iglesia nuevamente pone la música, y esta vez es la izquierda la que baila.

No es de extrañarse que la iglesia de Roma desprecie otro de los principios que defiende Chile Liberal, como la economía de mercado. Baste ver que en el libro de Hechos se relata cómo los seguidores de Jesús formaron una sociedad proto-soviética donde fue proscrita la propiedad privada:

44 Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; 45 y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.

El retintín que nos deja el pasaje bíblico por supuesto nos recuerda la máxima de Karl Marx: De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades. Los que inventraron la historia de Jesús en el siglo II y III se adelantaron casi dos milenios al marxismo. Otras citas lo corroboran:

Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común.
 
Existe gran  barullo en Chile para conformar una sociedad basada en la redistribución mediante una pesada carga impositiva, que no significa otra cosa sino anteponer el igualitarismo ante la libertad individual.
 
Nuestro sitio manifiesta su más enérgico rechazo porque lo anterior sólo se logra erosionando los derechos de propiedad, que finalmente conduce a menor productividad y cada vez menos riqueza que distribuir. La iglesia de Roma, como siempre, se sitúa en las antípodas de lo que defiende Chile Liberal.

sábado, 27 de marzo de 2010

Cuba y China: Un mundo de diferencias

El presidente Piñera finalmente condena los abusos del régimen castrista, pero meter en el mismo saco a China y Cuba es un error

China es un enorme socio comercial para cualquier país, mientras que Cuba es una isla pequeña de menor relevancia. Sólo para captar la magnitud de las diferencias, baste recordar que existen 400 millones de usuarios de Google en la nación oriental. El gráfico a la izquierda deja de manifiesto el potencial chino en todo su esplendor.

Mientras que el recién asumido gobierno de Chile correctamente deplora las sistemáticas violaciones a las libertades que se perpetran en Cuba, muchos, especialmente en la izquierda del espectro, acusan doble estándar por el silencio de la administración Piñera ante atrocidades similares en China. Se equivocan.

La distancia entre Cuba y China es sideral. La isla caribeña no ha modificado un ápice su estricto régimen policial, y ante la incapacidad física de Fidel Castro de seguir al mando, se corona a su hermano para continuar con las mismas inaceptables medidas revolucionarias que alguna vez inspiraron a millones a vestir camisetas del Che, dejarse barba y escuchar al Silvio mientras nos musitaban "shh, salta p'al lao, yo soy humanista de verdad, y revolucionario; tú no.". Por otro lado, en Asia, ya Deng Xiao Ping dio inicio en la década 70 a importantes reformas de mercado que comenzaron a abrir al enorme dragón chino al mundo. Cuando Ping declara que "no importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que coma ratones", mandó a su país por el sendero del pragmatismo hacia una suavización de lo más ortodoxo de la ideología comunista, alejándose del dogmatismo marxista à la Castro. Es por eso que no puede compararse Cuba con China.

Nadie cuestiona que abusos como la masacre de Tiananmen son actos abyectos que sólo un estado policial y sanguinario logra ocultar. Recientemente, las arbitrariedades propinadas sobre la población china durante los Juegos Olímpicos fueron otro ejemplo de la brutalidad de este régimen. Todo esto es condenable.

No obstante, este es momento de seguir comerciando con China hasta que la prosperidad y la apertura que conlleva la economía de mercado sean el detonante que mine los cimientos mismos del aparato chino. Si EEUU hubiese suavizado el embargo contra Cuba, la historia también sería distinta, pero mientras la isla fue un conveniente parásito soviético donde podían instalarse misiles nucleares apuntando a Washington DC, no hubo forma de comerciar con ellos, ni tampoco creemos que Castro hubiese --en su dogmatismo delirante-- apreciado las bondades del comercio con el mundo. Es decir, es plausible creer que el barbudo déspota del Caribe no habría abierto su economía porque sabe mejor que nadie que estaría empezando a abrir las compuertas del descontento popular masivo en su oprimida isla. Acá radica otra de las diferencias fundamentales entre Cuba y China: la primera es una nación marxista dogmática, mientras la segunda emplea el comunismo como un útil herramienta para aglutinar una población dispersa y numerosa.

China no es sólo un país. Miles de grupos étnicos, cientos de idiomas y decenas de culturas milenarias sin mucho en común conviven bajo lo que el vulgo llama "China", que en realidad es una frágil y artificiosa federación que aún no cuaja, ni nunca lo hará. La grieta más conspicua es el Tíbet, que si quedase en libertad simplemente derrumbaría todo lo que la Revolución Cultural logró, es decir, formar desde una burocracia centralizada un país enorme y acorralado bajo unas fronteras comunes, que sin la herramienta del comunismo no podría contener un quinto de la población mundial bajo un sólo gobierno. Por un lado, China hace sombra a EEUU porque tiene la población y el territorio para medírsele hombro a hombro. Por otro, si China se resquebraja, sus restos serían varios países que por separado jamás llegarían a formar parte del denominado "G2" (China y EEUU).

La mejor forma de poner presión a China es mediante la contensión, táctica ya empleada durante la Guerra Fría. ¿Condenas? Que haya, y para empezar, que EEUU declare a China un país manipulador de su propia moneda en detrimento del libre comercio. China debe dejarse de exportar y empezar a consumir para así acelerar el crecimiento mundial (lo mismo corre para Alemania, por cierto). El yuan se encuentra artificialmente devaluado un 49%, como científicamente lo demuestra el más exacto de los indicadores jamás concebidos, el Índice Big Mac de The Economist (ver abajo). Ahora que China aspira a ser superpotencia es posible sacarla a la arena mundial, y dejar de manifiesto ante la comunidad internacional sus inaceptables prácticas políticas. Esto es mejor que el aislamiento contra Cuba. Pero la isla lleva más de medio siglo en el estancamiento, sin señas de modernización, al contrario del gigante asiático, por ello las declaraciones contra Cuba deben ser mucho más potentes.


Dejen que Google haga negocios en China, y que luego el régimen se exponga a las críticas mundiales por la censura al buscador en Internet, que recientemente se cambió de www.google.cn a www.google.com.hk, donde operará sin censura. Pero por favor no comparemos con Cuba, donde el aceso a Internet es otorgado sólo mediante permisos de gobierno.

Después de todo, no olvidemos que durante la dictadura de Pinochet, Chile y la República Popular mantuvieron calurosas relaciones diplomáticas: si el Pinocho fue capaz de ver la diferencia entre Cuba y China, entonces cualquiera puede.

jueves, 25 de febrero de 2010

El avergonzante silencio de Bachelet

Michelle Bachelet aún no condena a la dictadura cubana por la muerte del disidente Orlando Tamayo Zapata

Todos los países administrados por gobiernos democráticos, donde rige el estado de derecho y en que los poderes del Estado se encuentran separados, ya han condenado taxativamente la muerte del preso político Orlando Tamayo Zapata. Michelle Bachelet, en cambio, ha guardado un cómplice silencio. Esto es inaceptable.

Bachelet llegó al poder por su resiliencia ante las cirucunstancias de la vida, que la llevaron a ser víctima de la tortura orquestada por Pinochet, aparte de haber sufrido la pérdida de su padre, un general de ejército, muerto por el accionar directo de la dictadura chilena.

Lo anterior demuestra el deplorable estado de la defensa de los derechos humanos en Chile. En un extremo, los apologetas del pinochismo criminal arguyen que la tortura, las órdenes de asesinato en Washington o Buenos Aires, entre otras linduras, son inventos progres, y que las torturas sólo fueron cosquillitas para salvar a la patria del Plan Z, y que los represores cubanos son los verdaderos asesinos. En cambio, el extremismo de izquierda, al cual la pro-castrista Bachelet adscribe, condena los crímenes del Pinocho, pero en su calidad de presidenta aún no manifiesta su rechazo categórico a los excesos del octogenario tirano del Caribe.

No obstante, no todo es malo. El presidente electo Sebastián Piñera ya se pronució energicamente en contra de la dictadura cubana, inlcuso yendo más allá, porque se ha sumado a los pedidos internacionales que demandan la liberación de todos los presos políticos en Cuba. Ha declarado además que su gobierno será firme contra la dictadura castrista y que el tema de los DDHH en Cuba será prioritario (ver fuente). Felicitamos a Sebastián Piñera.

Aparte de la presidenta, los blogs chilenos de izquierda poco se han referido al tema. Francamente lamentable.

Siguiendo con la temática anterior, los dejo con otro video de una banda underground de Cuba, donde la escena rock está en ebullición. No vayan ustedes a creer el cuento chino de que los cubanos son pobres pero dignos por no rendirse al imperio capitalista, y que en la isla se vive feliz flameneando banderitas del Che y escuchando los fascinantes y breves discursos del Fifo al son de Silvio y Pablito Milanés. Para nada:

Escape - "Rebelión"
Ver documental: ¡Cuba RebelioN!

martes, 23 de febrero de 2010

No, Comandante!!!

Un mensaje, con mucho cariño, de Chile Liberal a los malditos tiranos de Cuba (y a la tropa de palurdos que aún lo aplauden)

La bloguera cubana Yoani Sánchez se yergue como el caso más dramático de la inaceptable tiranía que los hirsutos hermanitos Castro siguen perpetrando contra el pueblo cubano. ¿Qué dijo la presidenta Bachelet cuando se reunió con el cadáver político? Tistemente, no dijo ni "mu". Peor aún, llevó al payaso Alvarito Henríquez a cantarle al despreciable dictador. Llegó a correr incluso para ir a saludarlo. Luego, el muy hijo de puta escribío en su blog —claro, el concha de su madre tiene un blog— palabras ponzoñozas contra Chile.

No soy el único que desea la muerte de esa hojarasca humana llamada Fidel Castro (y por extensión, su clon, Raúl). El rockero punk Gorky Aguila ha sido encarcelado, torurado y perseguido por interpretar música contra los dictadores socialistas, con letras cargadas de irreverencia, e incluso grosería, criticando y burlándose de un régimen obsceno que sigue causando estragos después de medio siglo de fracasos. A continuación pueden ver una extraordinaria entrevista clandestina que Gorky concedió a The Economist, donde se despachó una certera observación, que copio a continuación junto al video:

Aquí la gente está acostumbrada al paternalismo del Estado
La gente lo critica, pero la gente quiere que el Estado los apoye
Es una cosa rara, una dicotomía absurda


Entrevista de Gorky con The Economist:



El excesivo aseo y las implacables desinfecciones en los hospitales británicos produjeron una super bacteria llamada MRSA. Los mecanismos de evolución por selección natural explican cómo una microscópica porción de una bacteria, resistente a todos los desinfectantes, muta hacia una versión super-resistente, que ya no se puede combatir y que persiste porfiadamente en los hospitales. Los socialistas, al menos los bofes que aún exhiben fotos del Che Guevara y que añoran la Revolución Cubana, son tan recalcitrantes como la superbacteria MRSA. Su colectivismo fallido subsiste incluso en un país como Chile, donde una economía de mercado en un sistema democrático ha otorgado más bienestar material y libertad que el régimen de los Castro. Hoy, las mujeres cubanas se prostituyen por un par de zapatos, un jabón o una botella de shampoo, y los cubanos deben pedir permiso al gobierno para tener Internet o comprarse un teléfono celular. La salud cubana era mejor antes de 1959. La educación cubana es sólo un intrumento de perpetuación, adoctrinando a niños. El régimen sólo existió mientras Castro le lamió el culo a la URSS. Nada le deben los cubanos a los obcecada dupla de tiranos. La "Revolución Socialista" es una mierda. Pero si tú le preguntas a un socialista, te dirá que el régimen cubano es una democracia, tal como la Venezuela chavista. Con estos tipos ya no se puede razonar, porque tal como un devoto religioso, sus creencias no se sustentan en razón alguna, sino simplemente responden a la necesidad de creer. Eso se llama ser necio. Tienen, como un Testigo de Jehová, mormón o católico, respuesta para todo: y siempre la misma. Más entretenido es conversar con un muro.

Lo inaceptable es la actitud rastrera de la Bachelet ante este esperpento cubano. Esperamos que Piñera tenga una actitud más crítica, aunque al traer a su equipo a apologetas del pinochismo criminal, el presidente electo perdió el moral high ground. No sabemos qué hacer contra Castro, no queda sino entonar rock de protesta, y, como le dijo Gorky Aguila a The Economist, "denunciar la tiranía y cagarnos en la cara de su madre". Y bueno, como estamos en onda festivalera....

Próooximo país en compeetenciaa: CUBA! (los nostálgicos del socialismo vitorean)
Títulooo de la caanciooón... "No coma tanta pinga, Comandante"
Autor...Gorky
Intérprete... Gorky y su grupo "Porno Para Ricardo"

"No coma tanta pinga, Comandante"
El coma-andante, quiere que yo trabaje
Pagándome un salario miserable

El coma-andante quiere que yo lo aplauda
después de hablar su mierda delirante

No, coma-andante!!
No coma usted esa pinga coma-andante!!
No coma tanta pinga coma-andante!!

Si quiere que trabaje pasme un varo por delante
No coma tanta pinga coma-andante

Usted es un tirano y no hay pueblo que lo aguante
No coma tanta pinga coma-andante

El coma-andante, hace unas elecciones
Que las inventó el para perpetuarse
El coma-andante quiere que vaya y vote
Para él seguir jodiendome bastante

Si quiere que yo vote ponga un barco p'a pirarme
No coma tanta pinga coma-andante

Usted y sus hermanos puros viejos petulantes
No coma tanta pinga coma-andante

No, no!! No coma tanta pinga
No, no!! No coma-andante

Un saludo libertario desde Chile a la resistencia cubana

domingo, 6 de septiembre de 2009

Plan de salud de Obama: nuestra impresión


"El socialismo es la filosofía del fracaso, el credo del ignorante y el evangelio del envidioso, su única virtud es la distribución igualitaria de la miseria."
(Winston Churchill)


Pésimo, señor Obama
Barack Obama sin duda fue un candidato excepcional que electrizó a su electorado e inspiró al mundo. Hizo llorar a millones. Su asención al poder puso punto final a una larga historia de división racial y volvió a exaltar la tradición meritocrática de EEUU, además de borrar la pésima imagen que dejó Bush. Más allá de la poesía, de la épica rimbombante y de la inigualable elocuencia de su discurso, Obama llegó a la Casa Blanca con un claro mandato para reformar el ineficiente sistema de salud de EEUU. Con la Obamamanía y la euforia en el pasado, las reformas planteadas son inadecuadas, por no decir peligrosas.

El plan de Obama consiste en implantar un sistema de cobertura universal de salud, o sea, que todos los habitantes de EEUU (sean ciudadanos o no) tengan acceso a la salud. Pero el tema en realidad es otro: cómo pagarlo. Acá Obama comienza a mostrar tendencias socialistas inaceptables. Su plan maestro consiste en subir impuestos a los ricos y hacer que los empleadores paguen los seguros de salud a sus empleados. Esto daría al gobierno el poder para entregar servicios de salud, y no han hecho nada mejor que empezar a comparar con el sistema británico, el infame NHS (National Health Service).

No hay almuerzo gratis, ni tratamiento gratis
Uno de los mitos del socialismo es hacernos creer que hay almuerzos gratis en este mundo. En el Reino Unido los hospitales del NHS ofrecen almuerzos peores que en el sistema carcelario británico. No obstante, como la mayoría de los congresistas demócratas, inlcuido Obama, tienen excelentes planes privados de salud, lo que haga el sistema estatal les importa un carajo. Pero lo alarmante es que no ven las falencias estructurales del NHS en particular, y de la salud europea en general, como para sacar lecciones y entender que se necesita un mínimo de sentido común para mejorar el sistema norteamericano.

Para empezar, la salud no es gratis en el Reino Unido ni en ningún lugar de Europa ni del mundo. Alguien tiene que pagar los sueldos de médicos, paramédicos y enfermeros. La construcción y mantención de edificios debe pagarse. El hecho es que un tratamiento médico es muchas veces una cuestión de vida o muerte, y el no tener como costear un tratamiento no debe ser impedimento para no otorgar cobertura de salud a quien lo demande. Dicho de otro modo, muy pocos pueden pagarse una diálisis, pero la diálisis no es optativa. Si no te dialisas, te mueres. ¿Cómo solventar estos gastos entonces? La respuesta es evidente: un sistema de seguros de salud debe existir, para que administren los fondos de salud y así cubrir los gastos de los pacientes. No hay motivo alguno para que las aseguradoras sean administradas por el gobierno. Si el gobierno no tiene incentivos para hacer bien su trabajo, la calidad del servicio ofrecido decaerá, o sea, más gente va a morir. La clave es ofrecer elección ("choice") a los pacientes, y que los mecanismos de competencia (léase el lucro) sean el motor que obliga a todos los aseguradores a ofrecer un buen servicio.

Pero el problema de la salud es muchísimo más complejo que la lógica libremercadista, y esperamos que los asesores del presidente Obama estén leyendo a Chile Liberal para que entiendan. Lo que ocurre es que, como decíamos anteriormente, la salud no es una mera cuestión de libre elección porque no es un bien de consumo que se elija en condiciones de libertad. Enfrentados a la necesidad de un transplante de hígado, de una diálisis o una quimioterapia, nadie puede regodearse mucho, y los criterios no son los mismos que empleamos al decidir si compramos una Coca Cola o una Pepsi. Al no haber real alternativa por parte del demandante, el sistema de salud dejado exclusivamente sometido a las leyes de la oferta y la demanda tendrá efectos negativos. Quienes proporcionan la diálisis pueden darse el lujo de cobrar lo que se les antoje, y dejar sin servicio a muchos ya que obtendrán utilidades de todos modos. Más aún, una diálisis no es un bien de consumo que ofrezca cualquiera, sino un servicio escaso y de alta especialización. Dicho de otro modo, si ACME-Salud ofrece una diálisis a 10, los demandantes como deben sí o sí acceder a ella, pagarán los 10 que ACME-Salud solicita. Si los demandantes son 5, la empresa calculará sus ganancias basándose en 50 en ingresos, y procederá a optimizar sus ganancias subiendo los precios a 20. Si uno de los cinco demandantes no puede pagar, ¡no importa!, porque los otros 4 pagaron 20, o osea ahora estamos ingresando 80. El asunto es que si el uno que no pudo pagarlo es tu mujer, tu hijo, tu madre o tu padre, entonces ahí te darás cuenta cuál es la raíz del problema.

Para ponerle atajo a los proveedores de salud, el propio gobierno debe intervenir. Esto es un hecho conocido perfectamente por el NHS en el R.U. Uno de los motivos para limitar el presupesto del NHS es evitar el descontrol de precios por parte de, por ejemplo, las empresas farmacéuticas, quienes al saber el presupuesto de salud del país, pueden incrementar a gusto los costos. Por este motivo, y por otros que veremos a continuación, es que no debemos olvidar que un presupuesto astronómico de salud no es la solución.

"Socialism Sucks"
De acá se desprende otro de los inconvenientes de socializar la salud, y es el conocido fenómeno de los rendimientos decrecientes. Culminada la II Guerra Mundial, el R.U. fundó el NHS para garantizar atención a todos los ciudadanos luego del trauma de la guerra, y más aún para atender a los veteranos, muchos de ellos gente modesta que arriesgó su vida en las trincheras, y que ahora volvían al país como héroes pero su condición modesta no cambiaba. Para cubrir a todos, el gobierno proveyó y costeó la salud de la población. A finales de los años 50, con el NHS dando sus primeros pasos, la salud en el R.U. (al igual que en Francia) mejoró ostensiblemente. Este es un hecho. Luego se dobló el presupuesto, y la calidad también aumentó al doble. Los costos aumentaron, y el presupuesto se triplicó, pero no se triplicó la calidad. El presupuesto se cuadruplicó, pero apenas se triplicó la calidad. Este fenómeno se produce porque el NHS es un gigante con apetito insaciable. De hecho, es el mayor empleador del mundo. No hay forma de domar a ese gigante, y esta misma situación viven todos los países europeos. Mientras que en EEUU, los intentos por regular el sistema han creado distoriones tales que el país más rico del mundo es el que gasta 16% de su PGB en salud, más que ningún otro, y tiene a 50 millones sin acceso a ella, y peor aún, sus índices de salud son uno de los más bajos del mundo desarrollado.

Para complicar aún más la discusión, hay que considerar que los tratamientos más sofisticados y los mejores especialistas se encuentran en EEUU. O sea, el país que tiene los peores índices y que más gasta, al mismo tiempo ofrece a un reducido número de sus habitantes la mejor salud del mundo (400 mil personas han viajado a EEUU el 2008 para atenderse). Es por esto que el plan de Obama ha generado un rechazo visceral, porque el presidente de EEUU quiere extender la cobertura pero lo hará sacrificando la calidad de la que algunos ya gozan. Un ejemplo del rechazo que está generando el proyecto se puede ver a continuación:





Sólo a un tonto se le ocurriría sacrificar su propio plan de salud para entregárselo al gobierno y que la máxima entelequia burocrática la haga trizas a nombre de un plan impracticable, porque el costo de salud de los 50 millones de no asegurados es de 1,5 trillones de dólares (o sea, más plata que la mierda). Esto se logrará subiendo impuestos, o sea, haciendo que muchos ya no puedan pagar su propio plan, y más aún, Obama rigidizará el mercado laboral ya que todos estarán atados a su trabajo para mantener su cobertura de salud (el daño a la productividad nacional es evidente, como vimos en la destrucción de General Motors). El plan pretende cubrir a ilegales y más aún, a quienes no trabajan, lo que sólo puede generar resentimiento ya que, como en todo régimen socialista, unos trabajan y pagan por otros.

En un sistema de seguros privados también es así, lo que complica el análisis a niveles insospechados. Si 100 personas le pagan 10 a un asegurador, éste contará con 1000 en ingresos. Con esos 1000 se podrá pagar una diálisis, que valen 20, a los 5 que la demandaban anteriormente. La esencia misma de ofrecer un seguro es que no todos los asegurados necesitarán el servicio al mismo tiempo. O sea, todo bien mientras los que necesiten diálisis sean 5, pero si los 100 asegurados aparecen con gastos en salud que sobrepasan cierta cantidad, el asegurador ya no obtiene utilidades. Dicho de otro modo, si los gastos en salud de los 100 son por ejemplo 1050, la empresa aseguradora desaparecerá en menos de lo que tardo en decir "General Motors". La diferencia es que la empresa aseguradora sí tiene un gran interés en ofrecer un buen servicio, y crucialmente, debe enfocarse en mantener sanos a sus asegurados. Es más rentable mantener a alguien sano que curarlo. Al administrar la salud de un grupo reducido de gente, el asegurador privado puede tomar decisiones más ágiles y mantiene finanzas más ordenadas. No obstante, como vimos en Chile en la colusión de las farmacias, es imprescindible que exista una fiscalización por parte de expertos sobre el sistema de salud.

Obama debiese enfocar sus esfuerzos en mejorar la eficiencia del sistema de su país, y no en socializar la salud. Para ello, es preferible señor Obama que se dedique a simplificar las regulaciones, y ponga el énfasis en facilitar el acceso a la cobertura de salud, y no en la cobertura universal.

Desde Chile con amor
Por inverosímil que parezca, el sistema chileno de salud parece ser el más adecuado (como el de pensiones). El sistema estatal (FONASA) debe competir con las empresas aseguradoras privadas (ISAPRE), mantieniéndose a ambos a raya. Desde luego las falencias son enormes, pero es la lógica de este esquema el que debe simplificarse y hacerse más eficiente. La mejor salud la proporciona el sistema privado: más esfuerzos deben destinarse a ampliar el acceso a él. Por otro lado, la salud privada descongestiona el sistema público, y ofrece una alternativa a quienes no prefieran a ninguno de los proveedores privados (lo que evitaría la colusión de éstos). Si no existiesen los proveedores privados, el sistema público habría colapsado por completo. Los usuarios pueden elegir entre las alternativas que ofrece el sistema privado, y como cada uno de éstos debe optimizar sus ganancias compitiendo con otros, es lógico concluir que los costos tenderían a bajar; exactamente lo opuesto ocurre en EEUU, donde los usuarios no eligen su plan ya que depende del empleador, y menos en Europa donde por ejemplo los británicos simplemente tienen el NHS, sin otra opción. Es necesario crear un marco regulatorio que entienda la lógica del mercado y cuáles son sus virtudes y defectos, y dejar que los privados hagan su labor. Pero socializar el sistema de salud sería fatal.

Es impensable que EEUU tenga un sistema socialista de salud. Si Obama no cambia pronto de parecer, es probable que su presidencia no logre la reelección, y que su mandato termine en un fiasco.

Video e imágenes: The Wall Street Journal
Documentación: The Wall Street Journal, The Economist

martes, 16 de junio de 2009

General Motors y Ahmadinejad: las razones para resistir

Los liberales debemos seguir siendo la reserva moral e intelectual del mundo

General Motors definió a EEUU durante el siglo XX. Después de la segunda guerra mundial, el gigante industrial se consolidó como una de las compañías más grandes del mundo y se convirtió en la roca que sostenía el sueño americano. Sus trabajadores, muchos de ellos de baja calificación, se jactaban de tener un trabajo de por vida, con remuneraciones soñadas por los obreros del resto del mundo, además de pensiones y beneficios de salud. No mencionaremos las bonificaciones y los centros recreacionales. Mientras Europa y Japón se sobreponían de la devastación de la pos-guerra, el mundo veía a GM alcanzar la cúspide del éxito. Sus sindicatos perfectamente organizados demandaban cada vez más beneficios, y los obtenían. No sólo los trabajadores, sino sus gerentes también disfrutaban de las dádivas del Estado: las regulaciones para dificultar la importación de vehículos extranjeros a EEUU fue una suerte de Estado de bienestar para la industria automotriz norteamericana. Ambos, la protección de la industria nacional (vicio conservador) y ceder a las demandas de los sindicatos (vicio socialista) hicieron inevitable lo imposible: GM se ha acogido al capítulo 11 de la ley de de quiebras. GM quedó en bancarrota, y cagó.

Los japoneses comenzaron a construir autos cada vez más eficientes, más pequeños, y mejores. El gringo medio consideraba una ofensa conducir un autito japonés. Hasta que Toyota se convirtió en sinónimo de excelencia. Los trabajadores de la industria automotriz en Japón trabajan más que sus pares norteamericanos, son más eficientes, cobran menos, no se van a huelga, y en el país del sol naciente la educación es mucho mejor que en EEUU. Los nipones por menos dinero añadían más valor. Los alemanes, por otro lado, también salieron fortalecidos después de la guerra y empezaron a producir con tenacidad y eficiencia. EEUU en vez de volverse más competitivo, cayó en el proteccionismo. Primer error fatal. Esto ocurre cuando los políticos empiezan a prestar oídos a la derecha conservadora, y en vez de dejar que la competencia abra paso a la destrucción creativa, y a la innovación, se sentaron sobre los huevos y perdieron la guerra. Cuando vuelvan a escuchar "hay que proteger a la industria nacional", sepan que alguien en alguna parte está haciendo un trabajo mejor que el compatriota, y sólo a un mediocre se le ocurre castigar al que hace bien un trabajo para premiar al torpe.

Los sindicalistas, no obstante, no se quedan atrás. GM hasta antes de su extinción contaba con 234.500 trabajadores, 91.000 en EEUU, donde debe cubrir los costos de salud y pensiones de 493.000 trabajadores jubilados. Este fue un triunfo del sindicalismo. La empresa, desde luego, quebró. Esto ha sido, amigos míos, el mayor colapso industrial de la historia. La lección que los socialistas deben aprender les entrará por un oído y saldrá por el otro: GM fue un Estado de bienestar, y colapsó. Los mismos que quieren un sistema de salud estatal y una sistema de pensiones estatal son los que pavimentarán el camino para el colapso de países enteros si es que el mundo desarrollado insiste en no privatizar los fondos de pensiones y en desregular el mercado de los seguros de salud. En un mundo en que cada vez hay más viejos, los costos de salud y las jubilaciones dejarán a los Estados nacionales en bancarrota.

Por suerte, los liberales ya hemos llamado la atención sobre el desastre inminente. Es urgente tomar medidas ahora ya. Los proteccionistas y los socialistas van por el camino equivocado.

No ceder ante los teócratas
En Irán existe la Policía Moral, organismo estatal que puede detener a una mujer por andar sin velo o con maquillaje (ver nuestro artículo Persépolis, sobre la película homónima). Teherán es la ciudad en que todo Opus Dei viviría feliz: la moral es aplicada con rigor. Prohibición total sobre el alcohol y las drogas, que como saben corrompen a la juventud. La música sensual está igualmente prohibida. El embarazo adolescente se castiga (dicho sea de paso, es bajísimo). El homosexualismo se paga con cárcel, como debe ser. La religión tiene un papel central en la política. El gobierno está a cargo de un hombre fuerte que gobierna con mano de hierro, no obstante él otorga algunas libertades, tal como Pinochet (recuerden, había libertad de prensa, entre otras). Pero hay control sobre lo que hacen los individuos, porque así debe ser.

Ha habido elecciones, por supuesto. En Chile tuvimos un plebiscito para aprobar la magnífica Constitución de 1980, quizás la única del mundo que debe modificarse antes de que entre en vigor, ¡cómo era de rasca! Las elecciones en Irán han sido completamente viciadas y si el señor Obama no se pone los pantalones luego y pega el puñetazo sobre la mesa, este dictadorzuelo sumergirá a Irán en la teocracia más rancia. Cuando tenga un arma nuclear en su poder para "borrar a Israel del mapa" ya será demasiado tarde. Era cuestión de tiempo hasta que este lunático robara las elecciones en su país, así como es inminente el fraude en Venezuela para que ese otro dictadorzuelo afiance su revolución bolivariana. Para los Pinochet, los Ahmadinejad y los Chávez, como lo fuese para Allende, la democracia es un método para asir el poder total. Los liberales debemos ponernos de pie y decir: BASTA.

En sudamérica, Mahmoud Ahmadinejad fue además invitado de honor a la ceremonia de cambio de mando en Ecuador. Si no resistimos, tendremos a estos perturbados mentales invitados a nuestras propias ceremonias. Por esa razón los liberales debemos defender las libertades indivduales, civiles y políticas, aparte del secularismo, para mantener a raya a los tiranos.

En Chile, es deber de todo aquel que comprenda el peligro de la lacra socialista y de la epidemia conservadora ofrecer resistencia ante los embistes. No, no debemos jamás aceptar que los sindicalistas pongan de rodillas a un país (ejemplos sobran). No, tampoco vamos a ceder ni un milímetro ante los teócratas y a los clérigos metidos en política.

Es nuestro deber resistir. Y contraatacar. No daremos la batalla como ellos, con molotov, ejecuciones por la espalda, golpes de Estado, censuras, represión o leyes. Resistiremos con lo más valioso y lo más mortífero: nuestro intelecto.

Chile liberal recomienda:

Imagen: The Economist

lunes, 27 de octubre de 2008

Post-operatorio Municipales 2008: No cantar victoria

La Alianza por Chile (derecha) ha ganado. Paradójicamente, se complican sus opciones presidenciales

El gran detalle de la elección celebrada ayer fue la caminata serena de la presidenta Michelle Bachelet hasta el colegio Verbo Divino. Fue caminando, acompañó a su madre a la mesa de votación, la gente se acercó a saludar a la mandataria. Las elecciones fueron tranquilas y el país puede decir que nuestra democracia sigue echando raíces.

Ningún sector puede adjudicarse un triunfo categórico, pero sí se marca un descenso en el apoyo al gobierno lo que es muy bueno: la Concertación debe revitalizarse. El New York Times, The Economist o el Financial Times ya manifestaron hace tiempo las críticas a la gestión de la presidenta Bachelet. Actuar ahora es tarde. Se espera un cambio de gabinete, consecuencia de lo poco efectivo del plan "segundo tiempo". Mi principal crítica a la gestión de Bachelet es justamente su pobre gestión ya que nunca logró contar con un equipo ministerial potente y ha sido incapaz de nombrar figuras contundentes en cada cartera (excepto Velasco, quien ha sido correcto).

La presidenta resumió muy bien la jornada de ayer: "La Concertación tiene que revitalizar su contacto con la gente, hay que escuchar el rumor de la calle para actualizar su mensaje y dar nuevos dinamismos a su acción política" (ver resultados en El Mercurio). Por demasiado tiempo la Concertación ha usado las elecciones como un mero trámite. Bastaba recordarle a la ciudadanía las monstruosidades del ex dictador para contar los votos que le daban el triunfo. Con Pinochet muerto, con un Lavín que se retracta de su apoyo al régimen militar y un Piñera que votó por el NO a Pinochet en 1988, la ciudadanía comienza a considerar a la Alianza una opción democrática válida. Esto es mérito del electorado que busca una opción alternativa producto del desgaste de la Concertación, no es fruto del trabajo de la Alianza.

Si la Concertación no logra enmendar el rumbo en cuanto a gestión—echar incompetentes y llamar a capaces—y si no actúa de manera implacable ante la corrupción—consecuencia del estatismo desmesurado que propugna—, la Alianza por Chile ganará la próxima elección presidencial no por convencimiento del electorado, sino simplemente porque la Concertación dejará de ser una opción atractiva.

Alianza, no canten victoria
El triunfo de ayer ha engolosinado al Soviet Supremo de la UDI. La Nomenklatura del partido ha emitido ayer un diktum donde sus jerarcas aseguran que hay otras alternativas presidenciales en su sector. Se nombran a los camaradas Larraín, camarada Lavín ("la decimocuarta es la vencida", dicen) y la camarada Evelyne Matthei (esta última cuenta con simpatías de Chile Liberal).

Hace un tiempo hubo un interesante intercambio epistolar en El Mercurio sobre las influencias del ideólogo de la dictadura y fundador de la UDI, Jaime Guzmán. Lo concreto es que el autoritarismo, corporativismo y desconfianza por las mayorías ha quedado obsoleto en Chile. La UDI si pretende la presidencia debe democratizarse y continuar su Glasnost iniciada con la elección relativamente democrática de los jerarcas de su nueva nomenklatura. La UDI es más transparente hoy que en 1988. La UDI es menos guzmaniana que antes, y hoy cosecha los beneficios. ¿Será capaz la UDI de darse cuenta que debe profundizar su proceso de democratización interna? El monumento a Guzmán debe servir como gesto de respeto al asesinado ex senador para, acto seguido, enmendar el rumbo y alejarse de su figura, tal como lo hicieron los televidentes con el programa Grandes Chilenos: reconocen a Allende como un grande, pero votan por la derecha.

Si la UDI cree que el triunfo de ayer significa que el electorado reconoce la labor de Pinochet, se equivoca. Recuerdo haber visto por TV el funeral de Jaime Guzmán y el momento que tengo vivo en la mente fue ver a las floristas de la pérgola sollozando y lanzando flores a su féretro. La UDI no puede seguir mostrando desprecio a aquellos. No basta con llamarse "UDI popular" y usar su influencia en los campos para acarrear votos como lo hacían los grandes terratenientes en el siglo XIX. La UDI debe de una buena vez romper con la dictadura más brutal del Chile del siglo XX, y no seguir "haciéndose los huevones" para pasar piola como lo han hecho hasta ahora. Esta táctica no les brindará los resultados esperados porque sumando y sumando (ver gráfico a continuación), la Concertación y la ultraizquierda siguen siendo mayoría.
La UDI cree que ganó. Pero no. No ha ganado aún. Si realmente quiere capitalizar los resultados de ayer debe democratizarse y debe presentar sus candidatos a una elección primaria y competir con el gran favorito que ha sido Sebastián Piñera, y dejar que sus simpatizantes—no una oscura mesa directiva—decidan quién enfrentará al ungido de la Concertación (el oficialismo debe presentar un sólo candidato, ya se dieron cuenta que ir por separado fue un error). La Alianza debe organizar primarias y dejar que los aires del debate abierto refresquen su ideario. Si se rompe la Alianza o si vuelven a presentarse con dos candidatos, sus opciones se complican. Curiosamente, el triunfo en las Municipales puede conducir a una ilusión de triunfo en la UDI y llevarlos a creer que pueden ganar por sí solos. El electorado no se ha desplazado a la derecha, sino que ha sido Piñera quien se ha desplazado hacia el centro, atrayendo votos.

Si la UDI no lo capta, podrá seguir en la oposición pintándonos un país en ruinas, corrupto e inmoral. Es hora de que la derecha cambie el discurso fatalista y adopte algún eslogan similar a "la alegría ya viene", y terminar con la campaña del terror que viene pregonando desde el plebiscito de 1988. La Alianza no debe sacar a la Concertación por mero hastío del electorado. El bloque opositor debe empezar a ser más constructivo y a comportarse de manera presidenciable.

Por su parte, la Concertación no tiene tiempo que perder. Empiece por reorganizar su equipo de trabajo, presidenta Bachelet.

Un poquito de competencia hace bien, y mucha competencia hace muy bien. Por fin comenzamos a ver una política competitiva.


Créditos: fotos, gráficos y artículos de El Mercurio