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jueves, 10 de marzo de 2011

Estado Policial: BASTA

Nuevamente arrecia la brutalidad de Carabineros de Chile

Sin duda que el ciudadano ecuatoriano Freddy Quiñones cometió una infracción al cruzar la Alameda, el principal boulevard del centro de Santiago, con luz roja. Detalle importante, Quiñones es de raza negra. Un policía chileno lo increpa, le exige el carné de identidad, éste se niega, y lo próximo que sabemos es que Quiñones es reducido, termina humillado, con los pies atados, como si fuese un terrorista... por cruzar la calle con luz roja.

Uno pensaría que situaciones como ésta se daban en la Sudáfrica del Apartheid. Pero no. Es Chile, 2011. Y peor aún, la derecha ultraconservadora nuevamente aplaude ante este nuevo borchornoso incidente en que los Pacos Culiaos hacen gala de su consabida brutalidad, mezclada con una buena dosis de racismo, mucha estupidez y nada de tino.

Lo peor de todo es que la situación podría ser perfectamente legal, lo que demuestra que las leyes chilenas están viciadas y exigen una revisión completa.

Chile Liberal como un llanero solitario viene desde siempre argumentando a favor de la eliminación de ese instrumento de opresión llamado "carné de identidad". Pues bien, ¿qué más prueba quieren de la urgencia de eliminarlo? Acá tienen la evidencia misma de lo nocivo que es este desvarío orwelliano que lleva estampada nuestra foto, nombre y un número para rastrearnos y estrujarnos con impuestos. 

Ningún transeúnte debe ser obligado a identificarse por parte de un policía, sino todo lo contrario, es EL PACO quien debe identificarse ante la comunidad. Como muestra el video, esto no ha ocurrido, a pesar que la gente le pidió al paco que mostrase su placa y dijera su nombre.

Carabineros de Chile es una fuerza policial, pero lo que necesitamos es un servicio policial. Los Carabineros son desmedidos en el uso de la fuerza. Esto ya no es la década 70 u 80 en que el gobierno criminal instaló la detención por sospecha y la obligación de portar el carné en todo momento.

Hoy me ha dado vergüenza ser chileno, más todavía cuando este incidente está siendo noticia en todo el mundo. Es humillante ver gente que —más encima— celebra todo esto, mostrando completa imbecilidad. Nadie puede ser arrestado, ver su modesto almuerzo desparramado en el suelo y su vehículo, una bicicleta, abandonada. El ecuatoriano ahora ha pasado hambre y se ha quedado sin su bicicleta: ¿estás contento paco? ¿estás contento tú que defiendes el carné de identidad?

Un episodio similar lo vi hace un tiempo acá en París (estaba de vacaciones). Estábamos con Chanchi en un restaurante de la cadena Maître Kanter, en place de la République. Mientras Chanchi se pone de pie para ir al baño vi por la ventana un sujeto de rasgos àrabes en bicicleta, a quien lo conminaron los policías —al parecer— a identificarse. Comienzan los intercambios de palabras y las gesticulaciones, y luego los alzamientos de brazos, y cuando Chanchi vuelve, vemos con completo horror como el sujeto es violentamente reducido, esposado en el suelo, arrestado y llevado del lugar en un carro policial, ante la mirada atónita de todos, la impotencia mía, y la propia Chanchi con las manos cubriéndose la cara de vergüneza. Ahí aprendí qué significa délit de sale gueule o de faciès‎ (ver definición), práctica común de los pacos franceses y que no es invento, sino que está demostrado. No sé cómo logré contener la impotencia. Ya basta de abusos policiales, en Chile, en Francia, donde sea.

Quiñones es un inmigrante, y por eso su caso tiene particular resonancia en Chile Liberal. Él es un sujeto que ha tenido las agallas para dejar su país y tratar de ganarse el sustento, su almuerzo de porotos, trabajando honradamente, como lo hacía él. Cruzar la calle con rojo jamás ha justificado un arresto. Patético el actuar de los pacos descriteriados.

Basta de abusos. Basta de brutalidad policial. Basta de carné de identidad y de controles de identificación.

Señor ministro del interior, Rodrigo Hinzpeter: lo mínimo que estamos esperando es celeridad en la investigación de este caso, y que Carabineros decrete la baja de los funcionarios implicados en este espantoso incidente.

Gracias a YouTube y a la persona que grabó la escena:

sábado, 18 de abril de 2009

Adiós al bobby

La policía moderna fue instaurada por el primer ministro británico Sir Robert Peel, uno de los poquísimos políticos Conservadores que este blog admira. Desde esa época se llama "bobbies" a los policías ingleses, hasta hace poco una institución ejemplar para el mundo por ser un servicio policial no armado, cuya autoridad proviene del respeto de la comunidad, algo notable en un país donde no existe aquella herramienta de opresión llamada "carné de identidad".

Pero todo cambia. Y a veces para peor. El ex primer ministro Tony Blair acertó con su famosa sentencia "mano dura contra la delincuencia, y mano dura contra las causas de la delincuencia". Desgraciadamente, sólo la mano dura ha prevalecido, y ni siquiera contra los criminales, sino contra ciudadanos desarmados y respetuosos de la ley. Ahora se pasó de mano dura a mano brutal. Los Conservadores, como siempre, aplauden.

El asesinato del ciudadano brasileño Jean Charles de Menezes ya dejó al descubierto falencias estructurales en la policía británica. Los Conservadores ya claman debilitar el hábeas corpus (recurso de amparo), permitir la detención por sospecha de terrorismo, instaurar el carné de identidad y entregar armas a los policías. Pero se ha rebasado el vaso ahora con el ataque descarado contra el ciudadano inglés Ian Tomlison, un modesto vendedor de periódicos, atacado por la espalda por un bobby paco culiao en las preparaciones para aquella monumental pérdida de tiempo llamada G20 (les debo un análisis a fondo del magno encuentro). Como si fuese poco, ahora más videos emergen con imágenes de más golpizas a ciudadanos indefensos y desarmados, sin mediar agresión ni provocación alguna. E incluso videos de pacos negándose a identificarse ellos mismos a los ciudadanos (uno puede pedirle a un paco que se identifique y por ley deben dar su nombre). Los represores británicos durante el G20 incluso mandaron a la calle a pacos con sus caras cubiertas con pasamontañas. A continuación dos imágenes:

1) Ataque descarado a Ian Tomlison (The Guardian). Luego de ser atacado ni siquiera recibe ayuda de los bobbies pacos culiaos. Horas después el señor Tomlison muere por una hemorrágea interna, sin que un sólo paco de mierda lo ayude, ni menos llamaron a una ambulancia.



2) Ataque a Nicola Fisher






Ya hace un tiempo en Chile Liberal analizamos un ridículo proyecto de ley que presentó la ultraderecha para prohibir los necesarios desahogos de la sociedad ante los pacos culiaos de Chile. Bueno, menos mal que en EEUU la primera enmienda prohibe que se "coarte la libertad de expresión o de la prensa, o el derecho del pueblo para reunirse pacíficamente" y en el Reino Unido al menos aún existe el freedom of speech. Por ello, el blog Chile Liberal le dedica el siguiente tema, por supuesto con mucho cariño y respeto, a la infame London Metropolitan Police:


Rage Against The Machine - FUCK THE POLICE


miércoles, 22 de octubre de 2008

El Gran Hermano nos observa

Ver noticia: Macul refuerza seguridad con cámaras de vigilancia



El alcalde de Macul, Sergio Puyol (DC), da un gran paso hacia un Estado policial


La novela 1984 describe un mundo en que el Estado controla la vida de todos los individuos, el paraíso de los elementos conservadores. Gracias a Carabineros de la 46a comisaría y a la Municipalidad de Macul, es cuestión de tiempo hasta que la obra de George Orwell sea realidad ya que los ciudadanos son espiados mediante sofisticados elementos tecnológicos, y todo con el beneplácito unánime de la prensa y de la idiotizada opinión pública. Es tan enorme la falencia de defensores de la privacidad en Chile que no ha habido ninguna voz de protesta ante semejante atropello a la individualidad. Simplemente, Chile no tiene una tradición de defensa de las libertades individuales.

Liderados por el ultraconservador El Mercurio, los medios se han dado un festín aterrorizando a la población, lo que agradecen los políticos conservadores de izquierda y derecha. Es cierto que la criminalidad va en aumento y las cárceles ya no dan abasto: de ello se aprovechan los conservadores para infundir miedo y así promover su agenda de represión policial, sapeo, construcción de cárceles y envío de pacos armados a la calle, etc. Los conservadores no entienden que existe una relación directamente proporcional entre embarazo adolescente y delincuencia. Mientras las conejas paren a mansalva, gracias a la complicidad del lobby conservador y su demencial oposición al aborto (penalizado en Chile), los mismos conservadores exigen a gritos instaurar un Estado policial. Si fuese por ellos, de seguro retornarían a la detención por sospecha y al infame artículo VIII de la Constitución de Pinochet, que en la práctica establecía el crimen de pensamiento (ver thought crime y freedom of thought). Pero como no pueden, emplean el método del terror como alternativa para promover su agenda.

Es cuestión de tiempo hasta que se instalen cámaras en todas partes y la policía nos observe en todo momento y en todo lugar. Todo a pedido de la población. Éste es el triunfo máximo de los totalitarios: que los sometidos exijan ser reprimidos, e incluso lo agradezcan.

Como se celebran Elecciones Municipales, el blog Chile Liberal manifiesta su más enérgico rechazo al alcalde Demócrata Cristiano Sergio Puyol, comuna de Macul, e invito a que se unan al sitio en Facebook Que Puyol no sea más alcalde de Macul.

No a las cámaras de espionaje. No al Estado policial. Fuera Puyol.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Prohibido gritar "pacos culiaos" a los Pacos Culiaos

Una iniciativa aprobada por la Comisión de Defensa de la cámara de diputados pretende castigar las injurias al personal policial. Chile Liberal se opone a esta afrenta a la libertad de expresión

La frase pacos culiaos ("fucking cops") ha sido acuñada en el habla nacional gracias a la prepotencia de Carabineros de Chile (a.k.a. "los pacos culiaos"). Su brutalidad sobrepasó los límites de lo aceptable durante el gobierno militar. La institución fue fundada durante la dictadura de Ibáñez, de ahí proviene su lamentable historial. Pero Carabineros ha intentado enmendar el rumbo y ha tratado de suavizar su imagen ante la comunidad con lemas como "un amigo siempre", y en general, la propia institución desea convertirse -tal como promueve este blog- en un servicio policial y no en una fuerza policial.

Resulta chocante ver cómo nuestros diputados, ciudadanos generosamente remunerados para legislar a favor de sus conciudadanos, han aprobado una iniciativa (Boletín Nº 5969) que establece penas de presidio de 61 a 563 días y multa de 3 UTM ($ 108.549 = 137 €, o 0,7 centavos de dólar a estas alturas) para quienes "injurien" al personal policial. Los autores materiales e intelectuales de este disparate son los siguientes:

Eugenio Bauer (UDI)
Sergio Correa (UDI)
María Angélica Cristi (UDI)
Jorge Ulloa (UDI)
Gonzalo Uriarte (UDI)
Alfonso Vargas (RN)
Alberto Cardemil (Independiente - derecha)
Renán Fuentealba (DC)
Ramón Farías (PPD)

Ya saben, entonces, por quienes NO votar.

Inaplicable
Es imposible, tal como lo vimos en el caso del acoso sexual callejero ("piropo"), sancionar las injurias en lugares públicos. Estos comportamientos caen en el ámbito de las normas sociales y es mejor educar que castigar. Además, esta ley es inaplicable, y nada corroe más al estado de derecho que el promover leyes que nadie puede acatar. Esta iniciativa está condenada a ser letra muerta porque ningún juez sería capaz de mandar a la cárcel a un miembro de la comunidad por griatarle paco culiao a un paco. Si así ocurriese, esto sería motivo de escándalo internacional, excepto en Irán, Corea del Norte, Cuba o Venezuela, donde sus gobernantes ya han puesto en rigor legislaciones de este tipo.

El principio de autoridad

La diputada Cristi nos dice (ver artículo) que ella desea "resguardar el principio de autoridad". Nos parece excelente promover la autoridad, y por eso Carabineros ha empezado a dialogar con la ciudadanía y a abrir sus puertas para que el respeto provenga de la propia comunidad. De hecho, los pacos cuentan con gran aceptación de la ciudadanía. Pero la moción de Cristi y compañía es la típica reacción Conservadora de amenazar con cárcel y castigos a quienes no se comporten como deben y promete destruir todo el avance de los últimos años. Es además contraproducente, porque despierta el rechazo de quienes demandan protección policial, e infunde no el respeto a la autoridad, sino el terror. Justamente lo opuesto de lo que debe ser Carabineros en democracia.

Otra falencia de esta medida es que según el nuevo sistema los Carabineros acuden a prestar declaración en los juicios, por lo que el paco está actuando como juez y parte, y noten que ni siquiera hemos empezado a abordar la complicada tarea de definir qué es una injuria.

Para evitar penas de cárcel o penas pecuniarias, y para cumplir con la ley, recomendamos seguir las siguientes recomendaciones de uso del lenguaje:

"Ándate a la conchetumare, paco culiao"

Dígase: Váyase de regreso al seno materno, señor Carabinero

"Paco de mierda"

Dígase: Carabinero de heces

"Paco hijo de puta"
Dígase: Señor Carabinero, su madre fue trabajadora sexual

No está claro qué ocurrirá cuándo nosotros seamos víctimas de los abusos policiales: ya relaté aquí un altercado entre quien escribe y una patrulla que piropeó a una ex polola. Pero recordemos que en un estado policial, como le gusta a la señora Cristi, los individuos somos nada, el Estado es todo, así que no importa. Por lo demás, la diputada Cristi en vez de liberalizar el uso de drogas -ya tuvo incidentes con su hijo macoñero-, parece que descarga sus frustraciones en esta moción condenada a ser letra muerta desde el día que se promulgue.

Se dice que en Chile no hay respeto a la policía. El maltrato de obra a Carabineros, una cuestión grave, ya está debidamente regulado. Recordemos al impresentable senador Navarro. Actitudes como ésas son completamente repudiables, porque el mentiroso de mierda no quiso reconocer que él inició la agresión al paco. Si yo fuese paco, al senador Navarro le saco la chucha, y que me vengan con cuentos que la inmunidad y la cacha y la espada. El huevón inició la agresión, que reciba un castigo en el acto, y que pierda la reelección no sólo por su aspecto ordinario, sino porque él mismo es un atorrante.

¿Para qué insistir ahora con las "injurias"? Gente como Navarro y Cristi son tóxicas a la política. Vemos además que en otros países, que la señora Cristi pone como ejemplos, también existen los abusos contra la policía y a la policía. Recordemos el tristemente célebre caso de los pacos en Toronto, Canadá, contra los futbolistas chilenos. Preocúpense por estudiar casos en España, o en el Reino Unido, como se aprecia a continuación:


Los alharacos y agoreros del fin del mundo que escriben columnas en El Mercurio, fieles a su línea ultraconservadora, vienen pregonando la crisis y la anarquía que se avecina. Son ellos los que sistemáticamente han defendido los inaceptables actos de brutalidad policial, para -acto seguido- hacerse las víctimas y promover aún más represión. No deja de ser increíble que en Chile haya más de 30 mil leyes, y se nos haga creer que necesitamos aún más. Carabineros cuenta con leyes suficientes y con recursos aceptables. Si un paco con casco, escudo, bototos, arma, chaleco antibala y preparación profesional en defensa personal se ve sobrepasado por un energúmeno (ver foto derecha), creo que es motivo de vergüenza para los propios pacos el ser tan poco profesionales.

Aprovecho esta ocasión para dedicarle a la diputada Cristi el siguiente tema, de una de mis bandas favoritas. Nos encontramos con la absurda situación que si la ley de Cristi fuese aplicada en EEUU, Zack de la Rocha y los otros músicos de Rage Against the Machine, junto a sus miles de fans, deberían ser encarcelados.

Rage Against The Machine - "Fuck The Police"


domingo, 20 de julio de 2008

Orden en la jungla

¿Qué es el Estado de derecho ("rule of law")? ¿Cuál es su definición? ¿Cuál es su relación con el crecimiento económico? ¿Qué relación tiene con la corrupción? ¿Por qué es tan importante luchar contra la corrupción? ¿Qué relación hay entre economía y derecho? ¿Por qué es tan vital defender las libertades individuales y los derechos de propiedad? ¿Qué impacto tiene la probidad y el Estado de derecho en el desarrollo económico?

Todas estas interrogantes, y muchas otras, se analizan en el siguiente artículo de The Economist (ver original), que el blog Chile Liberal ha traducido y publica para su difusión y discusión. Este blog tiene un compromiso irrestricto, casi enfermizo, por defender las libertades civiles y la justicia. Todo esto tiene un positivo impacto económico, si bien los nexos aún se están investigando.

El siguiente es un breve repaso sobre los recientes hallazgos en este materia, que como sabemos, en Chile y América Latina es un tema de máxima importancia. La lucha contra la corrupción debe ser la prioridad de este y del próximo gobierno, por su efecto en el crecimiento y rendimiento económico.

Como veremos, el éxito de la Reforma Procesal Penal en Chile ha sido, por decir lo menos, discreto.

Hemos resaltado en rojo las referencias a Chile, en negrita los extractos clave, y hemos añadido vínculos a páginas de interés. Al final del artículo hay una sección con fuentes de referencia y lectura complementaria (desgraciadamente, sólo en inglés).

Un saludo libertario,
Chile Liberal



Economía y Estado de derecho

Orden en la jungla

© The Economist, Order in the jungle
© Traducción de Chile Liberal

El
Estado de derecho ha sido un concepto muy importante en los estudios de economía, pero ha enfrentado varios obstáculos



“¿Soy el único economista culpable de usar el término “Estado de derecho” sin saber en realidad de qué estoy hablando?” se preguntaba Dani Rodrik, de la Universidad de Harvard. “Bueno, quizás soy el primero que lo confiesa.”

El concepto “Estado de derecho” normalmente se asocia con cuestiones políticas o legales. El país más nuevo del mundo, Kosovo, ha declarado que su prioridad es poner orden y mejorar el Estado de derecho para reducir la corrupción y consolidar su institucionalidad. Pero en estos últmos diez años el Estado de derecho se ha convertido en un tema muy importante para los economistas. De hecho, se ha situado en el corazón mismo del desarrollo económico. Por lo mismo, la confesión de Rodrik se vuelve aún más impactante. Se considera que el Estado de derecho no sólo es bueno en sí mismo porque posibilita y fomenta una sociedad justa, sino que además es un causante de otros beneficios, principalmente desarrollo económico. “Ningún otro concepto político ha conseguido ser universalmente aceptado,” afirma Brian Tamanaha, catedrático de derecho de St John's University, Nueva York.

Pero como concepto económico, el Estado de derecho ha sufrido una historia turbulenta. Apareció abruptamente durante la década 1990 a partir del colapso de las monedas asiáticas y de las economías del antiguo bloque soviético. Por un período breve dio la impresión de que era la respuesta a todos los problemas de desarrollo económico de todos los países, desde Azerbaiyán hasta Zimbawe, hasta que varias críticas comenzaron a apagar el fulgor de su estrella. A partir de entonces se ha reestablecido como un concepto primario en el proceso de entender cómo crecen ciertos países, pero ya no es la panacea.

Los economistas comenzaron a fascinarse con el Estado de derecho después de la caída del “consenso de Washington”. Éste, que fuese la ortodoxia económica en los años ‘80, sostenía que la mejor forma que tenían los países para lograr el desarrollo económico era contando con “buenas leyes y buenos principios” en temas como presupuestos y tasas de cambio. Pero la crisis asiática que estalló en 1997-1998 esfumó la confianza de los economistas sobre cuáles eran las políticas “buenas”. Esto les obligó a reexaminar los hechos para determiar en qué se habían equivicado. La respuesta, concluyeron, fue el establecimiento institucional de políticas, especialmente del propio Estado de derecho. Si las reglas del juego son un desastre, no importa cuánto se experimente con las políticas macroeconómicas ya que jamás se van a lograr los resultados deseados.

Esta conclusión se vio reforzada por los acontecimientos en el ex imperio soviético. Muchos países post-comunistas diseñaron sus políticas relativamente bien y en corto tiempo. Pero pronto se llegó a la conclusion de que faltaba algo. “Hasta 1992 yo era un economista tradicional, a favor del libre comercio y del libre trabajo” dice Daniel Kaufmann, hoy jefe del grupo de Gobernabilidad global del Instituto del Banco Mundial. “Cuando fui a Ucrania, cambié de opinión. Los problemas de gobernabilidad y del Estado de derecho estaban socavando nuestros logros". Rápidamente, “gobernabilidad”, —responsabilidad política y calidad de la burocracia, así como el Estado de derecho—, se convirtieron en el último grito de la moda. Los economistas se entusiasmaron y empezaron a usar su tiempo calculando qué era la “gobernabilidad” y cómo los países la lograban y qué utilidades entregaba. Kaufmann y su colega Aart Kraay estimaron que producía un “300% de beneficios”, o sea, a largo plazo, el ingreso per cápita de un país aumenta un 300% si mejora su gobernabilidad en una desviación estándar. Una desviación estándar es aproximadamente la diferencia en el puntaje asignado al Estado de derecho en Chile e India, según los cálculos del banco. Como es de esperarse, Chile es un 300% más rico que la India en cuanto a poder adquisitivo. Lo mismo se observa entre Sudáfrica y España, Marruecos y Portugal, Botswana e Irlanda. Los economistas una y otra vez se encuentran con que mientras mejor es el Estado de derecho, más rico es el país. (El gráfico a la izquierda muestra los resultados de los tres estudios, desplegados en una base comparable, según los estudios de Kaufmann.) Cada país rico, con las excepciones de Italia y Grecia, obtienen altos resultados en la medición de su Estado de derecho, no así los países pobres.

Rodrik revisó las contribuciones al crecimiento que proporcionan la gobernabilidad (“las instituciones”, como él dice), geografía y apertura comercial. El título de su artículo publicado en el 2002 con sus hallazgos resume fielmente su conclusión: “Las instituciones te hacen rico”. Desde la perspectiva de un cientista político, Francis Fukuyama (Universidad Johns Hopkins) asintió: “Los institucionalistas han ganado este debate, no cabe duda”.

Debido a lo anterior, y porque el Estado de derecho es algo deseable por su propia naturaleza, los gobiernos y agencias de ayuda han destinado enormes recursos a las reformas destinadas a mejorarlo mediante tareas específicas como la formación de jueces, mejoramiento de cárceles, establecimiento de ministerios públicos y reformas judiciales. Tales reformas ya habían comenzado en América Latina a mediados de los años 80. Hoy en día son universales.

La Unión Europea insiste en que todos sus miembros cumplan con ciertos parámetros que midan el Estado de derecho. Exige a todos los países candidatos que se comprometan a efectuar reformas judiciales para cumplir con los parámetros y envía verdaderos ejércitos de abogados para asesorarlos sobre cómo lograr un Estado de derecho eficiente. En EEUU, la corporación Desafío Milenio, fundada en el año 2004 para mejorar la eficacia de la ayuda oficial nortemericana, asignó recursos sólo a los países que se comprometieron a cumplir ciertos estándares mínimos de Estado de derecho (uno de los tres requisitos básicos). Los donantes occidentales en estos últimos 20 años han contribuidos miles de millones de dólares a diferentes proyectos destinados a mejorar el Estado de derecho. El Banco Mundial ahora está llevando a cabo proyectos dirigidos explícitamente al fomento del Estado de derecho equivalentes a US $450 millones; en una definición más general, casi la mitad de los préstamos de esta institución, $24 mil millones en 2006, tenían alguna relación con el Estado de derecho (por ejemplo, asesoramiento en resolución de conflictos en proyectos de desarrollo comunitario, o en leyes de quiebra en programas de privatización). En apenas una década el Estado de derecho pasó de ser un tema legal y político propio de especialistas a un tema habitual en el pensamiento económico que ha acaparado interés general y que recibe grandes sumas de dinero.

Por lo mismo, nadie se llevó una grata sorpresa cuando el 2003 uno de los más reconocidos expertos en gobernabilidad se dio cuenta de que en realidad nadie sabe de qué habla. Thomas Carothers, del Fondo de Beneficencia Carnegie para la Paz Internacional, un centro de estudios en Washington, DC, escribió un tratado elegantemente titulado “Promoción del Estado de derecho: El problema del conocimiento”. Según Carothers, el problema fue, como William Goldman dijo sobre Hollywood, que nadie sabe nada.

Thomas Carothers sostuvo que la dificultad intrínseca de definir Estado de derecho, junto con los problemas de saber cómo funcionan en la práctica ciertas leyes específicas, significa que “los crecientes grupos de asistencia al Estado de derecho operan sobre una base inquietantemente débil”. Muchas de sus dificultades son inherentes —dijo—, pero no todas: las organizaciones de ayuda siempre tienen más ansias por encontrar un nuevo proyecto que en detenerse a sacar lecciones del pasado y ganar experiencia; los abogados que llevan a cabo los proyectos no tienen gran interés en el desarrollo económico; los profesores universitarios no están sujetos por los principios de la investigación aplicada. El resultado, según uno de los promotores del Estado de derecho, es que “para ser honestos, no tenemos ni la menor idea de qué estamos haciendo”.

El impacto que produjo el argumento de Carothers fue saludable. En respuesta, se ha publicado una enorme cantidad de nuevos estudios. Ha aparecido un nuevo corpus que podemos llamarlo “la economía del Estado de derecho”. En él se muestra que ciertamente se puede mejorar. Se ha clarificado lo que economistas y otros profesionales han venido diciendo sobre el Estado de derecho. Se han establecido algunas líneas generales sobre las áreas que necesitan reformas, ayudando a entender qué funciona y cuándo, por ejemplo, se ha dado importancia a la capacitación de jueces y policías. Lo que aún no se demuestra sin dejar ninguna duda es que el Estado de derecho es una precondición necesaria para el crecimiento económico en todo lugar del mundo. En el proceso, el Estado de derecho como objeto de estudio económico ha comenzado a florecer. Ya pasó de su infancia vigorosa a la adolescencia conflictiva.

Leyes indisciplinadas
En “El Estado de derecho y el desarrollo económico”, publicado recientemente por Edward Elgar, los investigadores Michael Trebilcock (Universidad de Toronto) y Ron Daniels (Universidad de Pennsylvania) abordan el problema de determinar a qué se refieren los economistas cuando hablan de Estado de derecho. Un informe de un nuevo grupo de investigación, el Instituto Hague para la Internacionalización del Derecho, ha hecho lo mismo. Ambas publicaciones sostienen que la gente normalmente usa dos definiciones diferentes, que ahora se denominan “gruesas” y “finas”.

Las definiciones gruesas tratan al Estado de derecho como el eje de una sociedad justa. En esta versión, el concepto se encuentra indisolublemente unido a la libertad y la democracia. Sus adherentes dicen que un país puede definirse como “gobernado por leyes” sólo si el poder del Estado se encuentra restringido y si las libertades básicas, como la libertad de asociación y de reunión, están garantizadas. La “Declaración de Delhi”, redactada por la Comisión Internacional de Juristas en dicha ciudad en 1959, siguió este concepto al establecer que el Estado de derecho “debe emplearse para salvaguardar y promover los derechos políticos y civiles del individuo” para así crear “condiciones donde sus aspiraciones legítimas y su dignidad puedan realizarse”. Entre otros precursores de la definición gruesa de se encuentra Friedrich Hayek, un economista de la "escuela austríaca", y Cass Sunstein de la Universidad de Chicago. Para ellos, el Estado de derecho incluye elementos de moralidad política.

Las definiciones finas son más específicas. Las cosas importantes, bajo este concepto, no son la democracia o la moral sino los derechos de propiedad y la administración eficiente de la justicia. Las leyes deben proporcionar estabilidad. No deben ser necesariamente morales ni promover los Derechos Humanos. Los estados sureños de EEUU en la era de Jim Crow fueron gobernados bajo un Estado de derecho según su definición fina, no gruesa

La existencia de definiciones que compiten entre sí pueden dar la impresión de que menoscaban fatalmente la utilidad del objeto que se busca definir. Si uno sostiene que el Estado de derecho es vital para lograr crecimiento, ¿a qué versión de Estado de derecho me refiero? ¿A la que defiende los Derechos Humanos o la que garantiza los derechos de propiedad? Pero a los economistas les fascina la competencia. Las definiciones divergentes de Estado de derecho reflejan las explicaciones en competencia de lo que estimula al crecimiento económico.

Una perspectiva del crecimiento, asociada con Douglass North (Universidad de Washington), es “institucional”. Se enfoca en la importancia de los derechos de propiedad, costos de transacción y organización económica. Desde este ángulo, leyes estables y predecibles estimulan la inversión y el crecimiento. Las definiciones finas de Estado de derecho se acomodan muy bien a esta idea. La otra, asociada con Amartya Sen, de Harvard, dice que si uno expande las “capacidades” (término acuñado por él mismo) de la gente, ellos actuarán de tal modo que harán cosas que ayuden al crecimiento del país. Liberar a la gente para que aproveche al máximo sus capacidades normalmente significa derribar las barreras opresoras que impone el Estado, garantizando ciertos derechos básicos, lo que entraría a calificarse como un concepto más bien grueso.

La distinción entre la versión gruesa y fina de Estado de derecho sobrepone otra distinción entre tradiciones legales. Desde 1997, un grupo de economistas encabezado por Andrei Shleifer (Harvard) y Robert Vishny (U. de Chicago) empezaron a comparar el rendimiento económico de países regidos por el derecho anglosajón o common law (EEUU y Gran Bretaña) con aquellos donde existe el derecho civil (Francia, Alemania, Países Escandinavos). Ellos afirman que los países con derecho anglosajón gozan de derechos de propiedad más seguros, mejor protección para los accionistas y acreedores, propiedad más diversificada y leyes más estrictas sobre divulgación de información y responsabilidad civil, lo que beneficiaría al rendimiento de los mercados.

Tal como ocurrió al comienzo de la defensa del Estado de derecho, aquellos que tomaron posición a favor del derecho anglosajón fueron ferozmente criticados, casi al mismo tiempo, principalmente por economistas europeos. Algunos dijeron que las diferencias entre el derecho anglosajón y el derecho civil no son tan grandes como parecen, y eran el reflejo más bien de diferencias políticas, históricas y culturales. Otros mencionaron que los orígenes legales de un país no parecen explicar mucho sobre el rendimiento económico o el Estado de derecho. Por ejemplo, Corea del Norte y Corea del Sur tienen el mismo origen legal.

Pero así como los investigadores han respondido a las críticas con más investigación, lo mismo han hecho los que defienden el origen de la ley. En una seguidilla de estudios se ha encontrado evidencia que demostraría que los países con derecho civil estimulan la propiedad gubernamental de los medios de comunicación y los bancos, lo que constituye un gran impedimento para la entrada en los negocios ya que exige más regulación laboral y mayor formalismo en los procedimientos judiciales, lo que finalmente a ellos mismos les afecta.

Es probable que estas diferencias nunca se superen. Como afirma Rainer Grote (Instituto Max Planck), el Estado de derecho “pertenece a la categoría de conceptos no exactos que son sujetos de debate”. Esta parte de la nueva economía del Estado de derecho clarifica su papel, pero no más que eso. Pero hay otros hallazgos más constructivos.

El rigor de la ley
Ha habido mejoras enormes en cuanto a monitoreo y medición del Estado de derecho, a pesar que nadie sepa a ciencia cierta qué es. “Hace 15 años, esto ni siquiera era tema de conversación”, dice Steve Radelet (Centro para el desarrollo global, Washington). “10 años atrás no teníamos datos.” Ahora, el proyecto de Indicadores de gobernabilidad mundial, —“uno de los secretos mejor guardados del Banco Mundial”, como dice Gordon Johnson, veterano de la ayuda económica—, es lo que está en boga. Recopila datos sobre más de 60 indicadores tales como nivel de criminalidad, calidad de la policía, independencia judicial, etc., para crear medidas de gobernabilidad y Estado de derecho aplicable a prácticamente cualquier país del mundo. Esta forma de recopilar datos —y la honestidad necesaria para reconocer márgenes de error, como dice Kaufmann—, no es para nada perfecta, pero es una aproximación bastante buena.

Estas medidas confirman que de todos modos una cosa está clara: algunos países han sido capaces de mejorar sus estructuras legales en poco tiempo. En el año 2000, Mikhail Saakashvili, ministo de justicia de Georgia, despidió a dos tercios de los jueces de su país por no aprobar un examen. Cuatro años más tarde, en la presidencia del país, despidió a todos los policías del tránsito. El puntaje de Estado de derecho del país mejoró, en la escala del Banco Mundial, de 9/100 el año 2000 (en el 10% más bajo) a 33/100 a fines del 2006. Aún bajo, pero sin duda una mejoría. Los países centroeuropeos y bálticos han mejorado mucho más: los cambios radicales en las leyes, exigidos por la UE, han mejorado la economía y los sistemas judiciales.

En general, como muestran las medidas, las reformas agresivas funcionan mejor que las graduales. América Latina ha modernizado sus códigos penales y ha hecho los juicios más transparentes. Chile, por ejemplo, llevó a cabo una reforma procesal penal a partir del año 2003. Pero muchos de sus funcionarios carecen de la experiencia necesaria y han encontrado resistencia por parte de la policía chilena. Rusia implantó algunas reformas judiciales en la década 1990 y aumentó el gasto en las cortes el año 2000, sin experimentar ningún resultado positivo: el puntaje de su Estado de derecho ha disminuido estos últimos siete años.

La diferencia entre Europa Central y América Latina quizás se deba a una cuestión de apoyo político. Trebilcock y Daniels han dividido los países en tres grupos: aquellos donde los políticos, profesionales de las leyes y el público apoyan las reformas (Europa Central pos-comunismo, Sudáfrica pos-apartheid); otro grupo en que los políticos apoyan la reforma pero no así los abogados y la policía (Chile y Guatemala); y aquellos donde los abogados quieren un cambio, pero no los políticos (como en Pakistán). Sólo en el primer grupo, como sostienen los investigadores, el Estado de derecho logra consolidarse.

Siguiendo este mismo razonamiento, algunos nuevos estudios han encontrado una relación débil entre Estado de derecho y crecimiento económico. La conexión con la riqueza está bien establecida (ver gráfico nuevamente) pero es diferente: se ha forjado por décadas, o incluso siglos. El nexo con crecimiento a corto plazo es más difícil de comprobar: China parece ser un ejemplo vivo de una contradicción al argumento que el Estado de derecho es necesario para el crecimiento. Es un país con un crecimiento acelerado y es el mayor receptor de inversion extranjera del mundo, a pesar de sus gigantescos niveles de corrupción y nada remotamente similar a lo que en occidente se llama Estado de derecho. No obstante, es un país que garantiza algunos derechos de propiedad y su gobierno hace un buen trabajo cuando se trara de aplicar políticas al respecto.

Por otro lado, sí hay una conexión entre las reformas legales llevadas a cabo en Europa Central y los países Bálticos y sus primeras tasas de crecimiento, o entre la apertura legal de España pos-Franco y su sostenido boom económico. Y hay indicadores que demuestran relaciones entre reformas legales y crecimiento en otras áreas. El valor de las tierras rurales en Brasil, Indonesia, Filipinas y Tailandia aumentó considerablemente cuando a la gente se le entregó títulos de propiedad ya que los dueños estaban más dispuestos a invertir. Un estudio independiente para el Banco Mundial hace una década mostró un vínculo sorprendente entre proyectos que el banco financió y las libertades civiles: los proyectos en países con fuertes libertades civiles mostraban rentabilidad mucho más alta que en los países sin una tradición libertaria.

Pero estos nexos no dicen nada sobre las causas. Quizás el crecimiento sí ayuda al Estado de derecho, pero no viceversa. Quizás los países que pueden darse el lujo de tener un Estado de derecho sólo después de lograr un nivel de crecimiento económico. La persistencia de creer que existía una “justicia fronteriza” en EEUU durante la década 1930 hace pensar que es una idea plausible.

Así todo, la opinión de Kaufmann es distinta. Él sostiene que las mejoras en el Estado de derecho tienden a ayudar al crecimiento; que pocos países pueden lograr un crecimiento sostenido sin mejorar su Estado de derecho; y aquellos países donde el crecimiento no abrió paso a dichas mejoras acabaron por retroceder (como Argentina, que en su momento fue uno de los diez países más ricos del mundo). El verdadero misterio es explicar las excepciones a la regla: el capitalismo corrupto que ha emergido en los países de mayor crecimiento en Asia o el bandidaje del Kremlin en Rusia. La respuesta, él afirma, es que sin un Estado de derecho, los corruptos con buenos contactos pueden apoderarse de los botines del crecimiento, especialmente si incluyen ganancias inesperadas de petróleo y materias primas.

La existencia del “capitalismo de amigotes” y del “botín del estado” por barones del robo es, sin duda, un argumento para reforzar el Estado de derecho donde sea posible, ya que sugiere que el crecimiento no creará automáticamente leyes. También hay otros argumentos: el Estado de derecho es deseable en sí mismo —para mejorar el respeto a los Derechos Humanos o para aumentar las oportunidades de los ciudadanos para defenderse de gobiernos depredadores. Tal como escribió John Locke en 1690, “donde termina la ley, empieza la tiranía.” Para decirlo sin rodeos, en algunos países, como Minamar y Zimbawe, los abusos legales de regímenes ultrapoderosos son obstáculos directos para el crecimiento. Las reformas serían de gran utilidad, si es que llegan a concretarse.

Pero como generalización, los esfuerzos de los últimos años han enviado señales confusas. Hay evidencia de que el Estado de derecho puede mejorar considerablemente; que las reformas legales son una cuestión política y no técnica, y que él se relaciona directamente con el crecimiento, si bien a corto plazo el nexo es débil. Pero aún no hay una confirmación categórica de que el Estado de derecho sea un prerequisito para el crecimiento. Más bien, mientras cosas descubren los economistas, más deseable se vuelve el Estado de derecho, y se complica aún más la tarea de establecerlo como guía económica universal.



Fuentes

"Growth without Governance", Daniel Kaufmann y Aart Kray

"Governance Matters IV", Daniel Kaufmann, Aart Kray y Massimo Mastruzzi

"Civil Liberties, Democracy, and the Performance of Government Projects", by Daniel Kaufmann, J. Isham and L.H. Pritchett

"Institutions Rule", Dani Rodrik, Arvind Subramanian y Francesco Trebbi

"Promoting the Rule of Law Abroad: The Problem of Knowledge", Thomas Carothers

"Rule of Law Reform and Development", Michael Trebilcock y Ron Daniels


"Institutions, Institutional Change and Economic Performance", Douglass North

"Development as Freedom", Amartya Sen

"Law and Finance", Andrei Shleifer, Robert Vishny et al.

jueves, 17 de julio de 2008

Diosa del Metro, otra víctima de la represión

La mentalidad represiva y prohibicionista del chileno ha cobrado nuevos bríos con el arresto de Montserrat Morilles, una muchacha de 26 años que baila en los caños del metro de Santiago. Quiso llevar su performance a los alrededores de la casa de opresión pero fue injustamente arrestada por los pacos culiaos Carabineros de Chile. Viva Chile.

Como siempre, tenemos que preguntarnos si alguien resultó o podría resultar lastimado con los bailes de la Diosa. Respuesta: nadie. Lo que los hijos bastardos del Opus Dei, los besaculos de los Pacos y las encomenderas de la Santa Nosécuantito no soportan es que una mujer proteste contra la intolerancia, que era la consigna de Montserrat.

En Santiago se puede ser víctima de un atraco, de una paliza, del robo del auto, de asalto en el propio hogar, de un carterista, etc., y nadie responde, ni siquiera la mundialmente infame policía chilena. Pero basta que una mujer aparezca en paños menores amenizando el desplazamiento diario de los santiaguinos para que en unos pocos minutos hagan presencia decenas de pacos. Pero ¿dónde están cuándo uno realmente los necesita?

En el video que pueden ver aquí contabilizo al menos OCHO PACOS que arrestan a Montserrat antes de que se quite la ropa. ¿Qué ley sinsentido habrá violado? ¿Hay una ley, como en Irán, que prohíbe exhibir el cuerpo? ¿Por qué fue arrestada ANTES de su performance frente al Kremlin de La Moneda? Para más burla, llega hasta un vehículo blindado para detener a la Diosa del Metro, víctima de una vejación contra la libertad de expresión y libertad de desplazamiento.

Ella tuvo el gran gesto de presentarse luego de cerciorarse de que no hubiese niños. Así todo, los niños desde pequeños deben comprender que estas cosas son así y que el erotismo no tiene nada de reprochable. Pero en un país que dicta días de vagancia en honor a un mona de yeso llamada "virgen" Carmen, la arbitrariedad y el abuso de poder están a la orden del día.

Chile e Irán: firmes en la defensa de la moral y las buenas costumbres.


domingo, 17 de febrero de 2008

Debemos privatizar Carabineros de Chile


"Esa policía verde
Esa que no deja ver
Esa que nos torturaba
Cuando estaba Pinochet"

(Cántico en los estadios)


"Duerme tranquila, niña inocente" (contrastar con la foto a la izquierda) ... así reza el himno de Carabineros de Chile, la policía chilena. Lo cierto es que cada vez menos niñas inocentes duermen tranquilas por culpa del aumento de la sensación de violencia que sacude al país, y si a alguien se le ocurriese digitar el 133 para llamar a la policía, probablemente ésta nunca llegue. Es necesario que cada comuna, mediante la acción concertada de sus juntas de vecinos y autoridades municipales, convoquen a licitaciones para contratar sus propios servicios policiales, y entregar concesiones a las empresas de seguridad más eficientes. Está obsoleto el esquema actual de una fuerza policial del estado. Dicho de otro modo, Carabineros de Chile debe privatizarse.

El estado -una organización ilícita- cuenta con el monopolio de las armas y de la fuerza. A esta asociación ilícita le conviene, para su propio beneficio, contar con una fuerza policial. La seguridad ciudadana no es el objetivo central de Carabineros, más conocidos como los pacos culiaos. Para demostrar este punto, basta revisar el propio origen de este tentáculo del estado. El 27 de abril de 1927, por orden del brutal ex dictador Carlos Ibáñez del Campo, se prohíben las instituciones de resguardo ciudadano y sólo el estado queda a cargo del "orden", bajo las directrices del poder político. Noten que desde aquel momento la delincuencia comienza paulatinamente a aumentar, y desde los excesos policiales de la dictadura de Pinochet (quien traspasó a los pacos al ministerio de Defensa, para quedarse él a cargo) la seguridad ciudadana ha empeorado aún más.

Necesitamos un "servicio" policial, no "fuerza" policial
Hace algunos días El Mercurio publicó la carta ¿Fuerza? pública en la que un ex mandamás de Carabineros advierte que Chile enfrenta un creciente problema de control del orden público y de seguridad, y para reforzar su punto cita el problema mapuche. La siguiente es la narrativa de Chile Liberal sobre estos hechos: el estado de Chile (ilícito) usurpa las tierras de los mapuches y se las vende a precio de ganga a las empresas forestales, sin que los mapuches -los dueños- reciban el precio que corresponde por dicha privatización (el condescendiente gobierno no podría aceptar que los mapuches recibiesen pequeñas fortunas por sus tierras). Luego, ante las justas protestas de los indígenas, el estado descarga toda su furia sobre los mapuches y mueren dos de ellos, Matías Catrileo en enero de este año, y Alex Lemun en el 2003. Sin embargo, es a los mapuches a quienes se les considera terroristas, se procesa a la Chepa bajo cargos de terrorismo, mientras que el policía que mató a Catrileo se encuentra en libertad. Luego, las facciones conservadoras de El Mercurio se preguntan por qué aumenta la violencia, pero los policías estatales son parte del problema: el insistir en aplicar más fuerza policial no es la solución. Necesitamos un servicio policial, no la fuerza bruta, ni lumazos ni balazos.

En el incidente anterior, el señor Jorge Luchsinger perfectamente puede resguardar su propiedad corriendo él mismo con los gastos en defensa. Al igual que los dueños del frigorífico asaltado por antisociales (ver nota) que repelieron a Carabineros y dieron muerte a dos policías. Desde luego, los que mueren no son el general ni el capitán ni ninguno de alto rango, las víctimas son los pacos rasos, que actúan como escudos humanos para resguardar la propiedad de quienes perfectamente pueden pagarse su propia defensa. Mantener una policía estatal significa recaudar impuestos, lo que en sí constituye una forma de atraco. Lo lógico sería que no se cobrasen impuestos y que cada uno, al contar con más recursos, contrate a las empresas de seguridad que ofrezcan un mejor servicio. Sin duda que es inaceptable que a los familiares de los policías asesinados se les entregue una miserable indemnización de $8 millones (11 .000 €). Si hubiesen sido contratados por una empresa policial, de seguro que la indemnización sería mucho más alta, tal como paga la mayoría de las aseguradoras de vida. Sería de beneficio para los propios carabineros el prestar sus servicios a un ente privado en vez de a una burocracia estatal.

En cuanto a resguardo vecinal, ya existen los guardias municipales. ¿Por qué no seguir aumentando sus poderes, en desmedro de la policía dirigida desde el gobierno central? Por ser unidades políticas reducidas y mucho más expuestas al escrutinio público, las municipalidades están más preparadas para organizar la defensa de los barrios. Los alcaldes y los vecinos deben tener el control de su seguridad, ya que ellos son más capaces de erradicar los focos de delincuencia. Las empresas policiales que otorguen un servicio deficiente no verán sus contratos renovados y el propio mercado regulará la actividad a favor de los servicios policiales más eficientes. No necesitamos fuerzas policiales cada vez más brutales.

Las comunas de más altos ingresos simplemente no necesitan de Carabineros, los vecinos de los barrios residenciales perfectamente tienen la preparación y los recursos para protegerse por sí mismos y contratar sus servicios, a cambio de una reducción de impuestos. Lo mismo con los sectores de clase media. Así liberaríamos valioso personal y recursos de las arcas fiscales para que la policía estatal se concentre en los sectores más peligrosos, donde hoy ni siquiera pueden entrar (¿ven la contradicción?).

Medidas como la libertad de drogas facilitarían esta labor ya que evitaríamos el prohibicionismo actual que genera ilegalidad y empodera a los barones del narcotráfico, amos y señores de varias zonas del país. La despenalización del aborto también contribuiría a disminuir la delincuencia, como se ha documentado en numerosos estudios (Freakonomics, el más popular), lo que facilitaría enormemente la tarea de mantener la tranquilidad ciudadana empleando un mínimo de recursos.

Quizás Carabineros tenga un papel que cumplir en la coordinación de las empresas de seguridad y en vigilar los sectores más marginales, pero incluso estas labores pueden privatizarse. Lo que el blog Chile Liberal propone es reinventar a la policía actual y darle más poder a los individuos; entendiendo que vastos sectores de la opinión pública son tercos y añoran vigilancia estatal se puede perfectamente al menos reducir el área de acción de la fuerza policial del estado. Así probablemente la niña inocente pueda dormir tranquila.

Respecto a la impotencia que produce el llamar a Carabineros, lean el siguiente chiste:

Aprenda a llamar a a policía
Yo tengo un sueño muy liviano, y en una de esas noches noté que había alguien andando sigilosamente por el jardín de la casa. Me levanté silenciosamente y me quedé siguiendo los leves ruidos que venían de afuera, hasta ver una silueta pasando por la ventana del baño. Como mi casa es muy segura, con rejas en las ventanas y trancas internas en las puertas, no me preocupé demasiado, pero está claro que no iba a dejar al ladrón ahí, contemplándolo tranquilamente.

Llamé bajito a la policía e informé la situación y di mi dirección. Me preguntaron si el ladrón estaba armado o si ya estaba dentro de la casa.

Aclaré que no y me dijeron que no había ningún móvil cerca para ayudar, pero que iban a mandar a alguien ni bien fuese posible.

Un minuto después llamé nuevamente y dije con voz calma:
-Hola, hace un rato llamé porque había alguien en mi jardín. No hay necesidad de que se apuren. Yo ya maté al ladrón con un tiro de escopeta calibre 12, que tengo guardada para estas situaciones. Pucha! el tiro hizo un desastre sobre el tipo!-.

Pasados menos de tres minutos, había en mi calle 5 autos de policía, un helicóptero, una unidad de rescate, un equipo de TV, una hinchada de los de los derechos humanos, que no se perderían esto por nada del mundo. Ellos agarraron al ladrón in fraganti, quien estaba mirando todo con cara de asombrado. Tal vez él estuviese pensando que era la casa del Jefe de Policía.

En medio del tumulto, un comisario se aproximó y me dijo:
-Creí que había dicho que había matado al ladrón-.

Yo contesté:
-Creí que me habían dicho que no había nadie disponible-.


Corrupción y policía
Muchos creen que la policía estatal es una vaca sagrada. Nada es sagrado. Los policías muchas veces son parte de la corrupción, y quitarlos del camino es imprescindible si se quiere luchar contra este flagelo. Son tan corruptos los policías latinoamericanos que hacen a sus pares chilenos verse muy honestos. Por ello, si queremos ponernos serios, debemos considerar su privatización, antes de acabar como el resto. El todo el continente se deben privatizar las fuerzas policiales de inmediato.

Puede ser que la gente viole las leyes de los políticos, pero es imposible violar las leyes de la economía. En el notable estudio La simple economía de la extorsión, citado y resumido en The Economist: Rules of the road, se concluye que los policías corruptos en Indonesia monopolizan los cobros de sobornos ("coimas", "mordidas") y maximizan sus ganancias, siguiendo los principios de cualquier otra actividad económica. En un viaje de 637 kms, un camionero promedio en aquel país pagaba US $23 en sobornos (13% del viaje, equivalente a un sueldo del camionero), precio en aumento al acercarse a los principales destinos (lógico). Cuando el gobierno decretó una tregua con las guerrillas y retiró a 30 mil soldados, disminuyó la cantidad de controles, y los camioneros se ahorraron un 36% en pagos. O sea, los camioneros economizaron bastante dinero. Pero, como ya se imaginarán, el excedente significó que en los controles restantes subió el precio de los sobornos. Al retirarse el poder estatal, aumentó la cantidad de extorsionistas privados, quienes sin piedad aumentaron el precio de los pagos, sin importarles si los camioneros pagarían menos al próximo extorsionista en el camino, afectando las ganancias de los otros. Esto se tradujo en menos ganancias ya que todos cobran más al proliferar la cantidad de extorsionistas, y los camioneros terminaron pagando más (doble marginalización).

Luchar contra la corrupción en un país tercermundista como Indonesia significa tratar de meter más extorsionistas a la cárcel, pero al descabezar la coordinación entre los mafiosos, los camioneros acaban pagando más, y los corruptos del estado sólo empeoran la situación (afectan la coordinación). Si se elimina a los funcionarios estatales, los extorsionistas privados intentarán coordinarse y así logran recaudar más entre ellos, cobrando menos a los camioneros. Dicho de otro modo, el mercado logrará regularse sin la interferencia estatal. O sea, se demuestra lo que plantea este blog: si se elimina la policía, la comunidad se beneficia. Dejemos que el mercado haga su trabajo.