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domingo, 20 de octubre de 2013

La vie d'Adèle, II parte: Véanla



Chile Liberal recomienda presentar en las salas nacionales esta maravillosa historia de amor lésbico

Ya chiquillos. Después de meses de impaciente espera y en medio de controversias mayores que ya explicamos, llegó finalmente la hora de apreciar la obra elegida unánimemente por el jurado de Cannes 2013 como la mejor película en competencia. A La Vide d'Adèle en nuestro sitio sólo podemos calificarla como chef-d'œuvre, simplemente una obra maestra del séptimo arte que no deja a nadie indiferente, y que Chile Liberal por supuesto recomienda vivamente.

Estamos, ante todo, frente a una historia de amor. Es secundario que sea entre dos mujeres, con cierta diferencia de edad, de dos estratos socioculturales contrapuestos, con dos visiones sobre la vida disonantes. Si triunfa el amor por sobre las conspiraciones del destino es cuestión que no abordaremos para no arruinar las expectativas de los lectores. Las largas escenas de sexo lésbico explícito no son un detalle, son parte esencial de la trama, y por cierto, un elemento de provocación que los franceses tanto exaltan.

La historia se inspira libremente en un cómic llamado "Blue is the warmest colour", título con que La vida de Adèle será lanzada en los países angloparlantes, al menos donde la censura de los neopuritanos y su Inquisición chanta no la sabotee. Contiene críticas al embrutecedor sistema escolar francés (paradojalmente exaltado en Chile), al clasismo y a la homofobia, y también es una elegía a las marchas por los derechos de los homosexuales. Bastante conmovedor es haber visto la película en mi barrio, Montparnasse, desde donde cada año empieza la Gay Pride francesa, que próximamente podrá jactarse de haber presionado a las autoridades para legalizar el matrimonio del mismo sexo. Para los espectadores es emocionante saber que muchos participamos en estas marchas y ahora vemos en el mismo barrio en que protestábamos el fruto de nuestra movilización.

Dos puntos destacamos. Primero, la monumental solidez de las interpretaciones de Adèle Excarchoupulos y de Léa Seydoux. En ningún caso uno cree estar viendo un film sino más bien imágenes de la vida real. Justamente, es este ultra-realismo una cuestión que impacta, un estilo heredero del estilo narrativo de Flaubert o Balzac.

Por otro lado, y siguiendo lo anterior, esta es una cinta de alta sofisticación, con referencias a la literatura y las artes. Gran parte de la vida emocional de la joven protagonista se forja en sus clases de literatura: desde La vida de Mariana (de Pierre de Marivaux), donde Adèle aprende qué es el amor a primera vista —el coup de foudre como le llaman en francés—, hasta Antígona, que es el preludio a la tragedia que le espera, pasando por el existencialismo sartriano entre muchos otros.

Gracias a una fotografía magnífica, la película recurre a las composiciones de Johannes Vermeer. El picnic donde ambas se dan su primer beso es una clara alusión al Almuerzo sobre la hierba de Édourad Manet, con más préstamos de Egon Schiele y menciones por ejemplo al Salón de Refusés de 1863. 

Adèle estremece al espectador gracias a unos primeros planos maravillosos que explican las arduas horas de rodaje. El resultado es glorioso. No es posible quedar impasible ante la historia que Abdellatif Kéhiche nos relata con talento desbordante y una honestidad chocante. 

El único reproche de algunos fue tener que pasar más de 3 horas en una historia desgarradora. Para otros, es parte de la genialidad de Kéchiche el hacernos sentir física y síquicamente la historia que se muestra en la pantalla. Hay que verla, hay que mostrarla.

lunes, 14 de octubre de 2013

La vie d'Adèle, I parte: La polémica

Que empiece el tortilleo
Se estrena en Francia la cinta galardonada con la Palma de Oro 2013 en el Festival de Cannes, obra calificada por la crítica como un verdadero chef d'ouvre y aclamada por la unanimidad de los especialistas. En situaciones normales Chile Liberal dedicaría un post con nuestra apreciación del trabajo del realizador Abdellatif Kéchiche, lo haremos esta vez pero dividido en dos partes: esta primera entrega dedicada exclusivamente a la extraordinaria controversia que rodea al film, y la segunda, con nuestra crítica, una vez que hayamos visto las más de 3 horas de esta producción francesa.

Steven Spielberg, presidente del jurado de Cannes, anunció en mayo pasado que la obra ganadora sería La vie d'Adèle, y que las premiadas con la palma de oro a mejor actriz serían ambas protagonistas del film, las jóvenes Léa Seydoux (28) y Adèle Exarchopoulos (19), quienes excepcionalmente fueron premiadas ya que una extraña regla del certamen impide a los protagonistas de la mejor película ser también los ganadores en la categoría mejor intérprete. Se desató el furor. Exultantes, las dos actrices lloraron en la ceremonia, el realizador las abrazó, la imagen fue emotiva más aún por ahondar en la temática de las relaciones homosexuales adolescentes en momentos que Francia debatía el marriage pour tous, es decir, el matrimonio del mismo sexo (finalmente promulgado como ley).

Un hecho que no pasó inadvertido fue que la película fue presentada sin los créditos. En represalia por las quejas del equipo técnico sobre el comportamiento del director, éste último dejó la versión en competencia sin siquiera mencionarlos. Pero no pasó a mayores.

Diligentemente, las actrices comenzaron el arduo trabajo publicitario, como de costumbre agradeciendo el excelente trabajo del realizador tunecino-francés que le valió a Léa Seydoux su consagración final como la estrella francesa del momento, y a la jovensísima Exarchopoulos ser declarada la próxima gran estrella gala.
Todos felices en Cannes
Pero de gira por norteamérica, y cuando ya se acercaba la fecha del estreno, Léa Seydoux declaró en una entrevista que nunca volvería a trabajar con Kechiche, y que las condiciones del trabajo fueron no arduas, sino de "abuso sicológico". 

La joven Exarchopoulos añadió detalles perturbadores como por ejemplo que el director la obligó a comer hasta hacerla vomitar y que la filmó. Incluso, las filmó haciendo pichí. 

La película contiene una controversial escena de 8 minutos de cunnilingus en primer plano, inédito en una película mainstream, cuya filmación duró 10 días seguidos, bajo continuas descargas de ira del director. En una escena ellas se van a golpes. Kechiche las obligó a golpearse hasta quedar sangrando. Pidieron no continuar filmando por la sencilla razón que físicamente no resistían el dolor. Esto entre otras torturas síquicas que aplicó Kechiche hasta extenuar por completo a las actrices, que a semanas del estreno sacaron la voz para expresar sus propias quejas. Por su parte, también volvió a la carga el equipo técnico.

Incluso algunos dirigentes sindicales llamaron la atención sobre las condiciones inhumanas del trabajo. Kechiche, furioso, denunció a Léa Seydoux como una niña malcriada —es de una familia muy adinerada— que por primera vez trabajaba de verdad. Nieta del propietario de la mayor productora francesa, fue blanco de más ataques de Kechiche, quien la acusó de ser parte del linaje artístico francés que "toda la vida me ha cerrado las puertas". Trascendió que las disputas en el set llegaron a tal extremo que el propio Kechiche le pidió que abandonara el proyecto, pero al parecer Seydoux aceptó continuar.

Un crítico llegó al extremo de afirmar que las querellas son el reflejo de las tensiones raciales y socioculturales de la Francia actual: el director inmigrante que lucha tenazmente por abrirse camino versus la niña aristócrata malcriada—lo que es injusto, a decir verdad, Léa Seydoux es una actriz de extraordinario talento.

Nada es antojadizo. El director a tal extremo se comprometió con su trabajo que por ejemplo llamó "Adèle" al personaje de Adèle Exarchopoulos, actriz de origen modesto, para que fuese total su encarnación con el personaje. El personaje de Seydoux es, a su vez, una niña pudiente de dotes artísticos que se enamora de una niña liceana de clase trabajadora. El acoso mental tenía como objetivo hacer de este un film ultrarealista y provocarles casi un quiebre nervioso, tal como ocurriría en la tortuosa trama de la obra.

Censurada en algunos estados de EEUU, criticada en ese puritano país donde es inconcebible que en plena gira publicitaria estalle un escándalo de estas proporciones, y víctima de ataques de sectores ultraconservadores franceses, sin olvidar la disputa con los técnicos, todo esto derivó en un arranque de ira en que Abdellatif Kechiche buscó abortar el estreno alegando que después de las declaraciones de las protagonistas y de los técnicos la película había sido "ensuciada". La idea era presentarnos una historia tormentosa entre una artista bohemia y una joven de clase trabajadora que debían enfrentarse a la sociedad por el crimen de vivir su historia de amor, pero que ante todo, es una historia de amor. Pero acabó como una película porno dirigida por un tirano, alegó Kechiche. Su obra maestra ha sido arruinada.

Los más cínicos aducen que esto es una maniobra publicitaria. Lo dudo.

La verdad es que si fue estrategia publicitaria, fue bastante mala, ya que ciertamente esta debía ser una historia de amor no un porno barato dirigido por un desgraciado. 

Haré el esfuerzo por hacer abstracción de toda la chimuchina inútil e ir al cine a ver una película que, como han dicho los críticos, amerita traer muchos pañuelos porque nos va a estremercer y nos hará llorar. 

Cuando la vea y logre metabolizarla les contaré qué tal es. Y ojalá que entre tanta basura que se muestra en Chile, hagan un espacio para difundir La vie d'Adèle no sólo en El Biógrafo o el Normandie, si es que aún existen, sino en los multiplex también. 

Por mientras los dejo con el tráiler oficial, que viene acompañado del hipnótico tema "I Follow Rivers" de la sueca Lykke Li.




jueves, 4 de julio de 2013

Tres portadas históricas

Ciertas imágenes han capturado el zeitgeist de forma tan magistral que quedan grabadas en la retina para siempre. Las ideas pueden ser escritas, leídas y cambiar nuestra forma de pensar, y de actuar. A veces,  una imagen nos ahorra mucho texto. A continuación, Chile Liberal quiere compartir y comentar algunas portadas de revistas que han causado shock para abordar el desafío que nos plantean.

La marcha de la protesta

Francia 1848, EEUU y Europa 1968, 
Imperio Soviético 1989, Todo el mundo 2013

En estos momentos, más de 17 millones de personas han vuelto a congregarse en Plaza Tahrir, en el Cairo —ahora lugar tan mítico como la Place de la Concorde, en París— para deponer al mandatario egipcio Mohamed Morsi, elegido democráticamente hace un año. Se suma a las grandes marejadas de protestas que han sacudido Turquía, Brasil, y que son la segunda fase de la Primavera Árabe y sus versiones primer mundistas: los indignados europeos y los Occupy Wall Street de EEUU. Incluso las olas llegan al apacible Japón.

Chile no ha estado exento. El país se ha alfabetizado como nunca, la educación chilena lidera la región en cuanto a calidad, pero el sistema exhibe vicios estructurales que los políticos no han sabido resolver, y para nadie es un misterio que tal como están las cosas no tendremos una educación nacional que responda al desafío de incorporarnos a la elite de países avanzados. En Chile, el movimiento estudiantil, con sus errores y aciertos (más de lo primero que de lo segundo), epitomiza la oleada de indignación mundial.

The Economist parodia la legendaria Marcha del progreso, que nos muestra desde un Pliopitecus hasta el Homo sapiens moderno, para mostrarnos cómo el método de los revolucionarios franceses aún sigue vivo: la masa es capaz de volcarse a las calles para desestabilizar un gobierno y provocar cambios. Los sans-coulotte de la Revolución Francesa hoy son la chica de jeans con un iPhone en una mano y un latte Starbuck's en la otra, como en la imagen. Tres siglos después de la toma de la Bastilla, al parecer la revolución francesa y su declaración universal de los derechos del hombre aún sigue plenamente vigente.

Dejen que Ernie y Bert se casen

Déjenlos casarse, 1996

Ahora una tanda doble de imágenes. Primero, la controversial portada de The Economist el año 1996 (arriba) en que invitaba a sus lectores a legislar sobre el matrimonio homosexual. Recordemos que esto fue a mediados de los años 90, cuando esto parecía en el mejor caso una utopía, en el peor, una locura. Para comodidad de los amables lectores de Chile Liberal, tenemos una traducción de aquel artículo editorial, que ya lo usamos en la campaña presidencial anterior para llamar a Sebastián Piñera a abordar el matrimonio de personas del mismo sexo.

"Momento de felicidad de Enrique y Beto",  junio 2013

Finalmente, la siempre controversial revista norteamericana The New Yorker nos muestra a Bert y Ernie de Plaza Sésamo en el sofá de su living viendo la TV, donde aparecen nada menos que los jueces de la Corte Suprema, quienes acaban de emitir un histórico fallo que abre la vía al matrimonio homosexual. Más de 15 años después que The Economist nos invitase a pensar el tema, más de 14 países ya lo contemplan en su ordenamiento legal. Esto es lógico, los que vimos Plaza Sésamo en nuestra infancia somos los que estamos hoy en edad de casarnos, y somos los que exigimos terminar con la homofobia en la ley.

La tarea es ahora para los políticos interpretar las exigencias de la masa. La muchedumbre en Egipto rechaza la corruptocracia y la tiranía religiosa de los Hermanos Musulmanes. La gente exige más libertad individual. Esperamos que comience una etapa de reformas y no una revolución, porque como decía Albert Camus, Toutes les révolutions modernes ont abouti à un renforcement du pouvoir de l'Etat (todas las revoluciones modernas han terminado por aumentar el poder del Estado).

jueves, 17 de mayo de 2012

No nos ayude tanto compadre

Lo mejor que podía hacer Barack Obama en defensa del matrimonio homosexual era quedarse callado 

Bill Clinton fue el primer presidente negro, y ahora, se dice que Obama ha sido el primer presidente homosexual luego que el mandatario declarase que personalmente cree que una pareja del mismo sexo tiene derecho a casarse. Sin embargo, la opinión del presidente de EEUU ha sido contraproducente. La causa del matrimonio homosexual no pertenece ni a la derecha ni a la izquierda, ni a republicanos ni demócratas, sino que es una cuestión que atañe a todos los defensores de las libertades civiles. 

Desgraciadamente, justo ahora que se perfila la carrera presidencial norteamericana, Obama obliga a Romney, justo en la recta final de la proclamación republicana, a declararse como contrario al matrimonio homosexual para lograr así ser el ungido por el sector conservador del partido republicano. Si Obama hubiese guardado un prudente silencio, el tema seguiría permeando a la sociedad gringa hasta que la gente se diera cuenta que prohibir el matrimonio igualitario, o permitir sólo una "unión civil", es tan ridículo como cuando alguna vez estuvo prohibido el matrimonio interracial. 

Desgraciadamente, Obama ahora lo volvió un tema partidista, a pesar que como gobernador de Massachusetts, Mitt Romney se ganó el apoyo de grupos de defensa de los derechos de los homosexuales por facilitar las uniones homosexuales el año 2005. Pero ahora, por satisfacer al sector ultra de su tienda, se ve apremiado para declararse en contra.

Mitt Roomney es un exitoso hombre de negocios que a cargo de Bain Capital logró reinventar empresas, creó millares de empleos y trajo prosperidad a la economía de EEUU. Su experiencia al mando del país más poderoso del mundo sería un golpe decisivo hacia la recuperación económica, que con Obama nunca llegó. Cuando el actual mandatario asumió el mando no había claridad sobre cómo enfrentar la crisis, por tanto la política era el "muddle through", o sea ir tanteando el camino y tomar decisiones ad hoc. Hoy sabemos mucho mejor que una hábil combinación de austeridad, reformas estructurales, planes de crecimiento y subsidios a la demanda pueden surtir resultado.

El consultor fundador de Bain Capital es —hasta ahora— una alternativa sensata para gestionar Estados Unidos. Rommney es mormón pero EEUU ha visto coas peores. Recordemos que John Kennedy fue católico, y debió en innumerables ocasiones asegurar a sus conciudadanos que su religión no era un problema. Si EEUU soportó a un católico, un mormón es un pelo de la cola. El conservadurismo social de Romney es una cuestión personal que no debiese interferir con el avance del matrimonio gay. En una estúpida táctica electoral, Obama logró ponerlo contra las cuerdas y acorralarlo. Pero confiamos que la sensatez en el Partido Republicano en su moderada sección nor-este —con la que Chile Liberal se siente de alguna forma identificado— primará sobre el conservadurismo exaltado.

jueves, 11 de agosto de 2011

Acuerdo de Vida en Pareja: Sebastián Piñera cumple


La "Nueva Derecha", a pesar de todo, sigue en pie
"¡Estai loco!, ¿en Chile? ¡Nunca weón! ¡La iglesia y la derecha no lo permtirían jamás!", así más o menos nos decían cuando Chile Liberal, hace años, comenzó a argumentar a favor del matrimonio homosexual. 

No logramos nuestro objetivo final que era abolir la discriminación arbitraria que el Estado comete contra las parejas del mismo sexo, no obstante, el proyecto "Acuerdo de Vida en Pareja" que acaba de firmar el gobierno de Sebastián Piñera es un gran paso adelante que de alguna manera permite mitigar la situación actual de total desamparo que las parejas gay deben sufrir. 

La forma en que hemos logrado esta reforma ha sido excepcional. Desde Chile Liberal, hace años ya, comenzamos argumentando la necesidad de legislar al respecto. Hemos arduamente argumentado a su favor. El principal escollo, la iglesia de Roma, debió ser cuestionada hasta lo más recóndito de su sistema para finalmente develar qué realmente la sustenta (nada). Luego debimos explicar a los sectores más progresistas que sí es posible, y luego a los conservadores más moderados les hicimos ver que no llegaría el fin del mundo. Y todo desde nuestra plataforma pro-business, pro-emprendimiento, pro-mercado. Sólo mediante el poder de las ideas y el debate logramos darle visibilidad al tema. Vino la elección presidencial del 2009 y el candidato Sebastián Piñera prometió hacer algo al respecto, siendo cauteloso en su propuesta ya que se presentía una férrea oposición desde su sector político.

Por supuesto que lo óptimo sería el matrimonio igualitario, vale decir, que nuestros amigos gay pudiesen casarse del mismo modo que un heterosexual. Piñera se disponía a abordar el tema en su primer discurso del 21 de mayo pero la UDI le declaró la guerra. OK, un terremoto 8,9 nos había sacudido y había otras prioridades. En su segundo discurso ya entramos derechamente a plantearle nuestra preocupación, pero la UDI otra vez se salió con la suya, a última hora. Aunque esta vez al ver la decepción el presidente mostró un liderazgo extraordinario y junto a su escudero, el mismo que acuñó la célebre frase "La Nueva Derecha", hicieron suya la necesidad imperiosa de cumplir ante el electorado su promesa de campaña. Costó, ha sido "un parto", pero al final se logró negociar y la voluntad pudo más. Hemos dado un paso adelante hacia la edificación de un entorno justo. No lanzamos una sola piedra, no levantamos barricada alguna, no agitamos a las masas sino que apelamos a las conciencias. En la campaña presidencial se acogió nuestro pedido y no logramos exactamente lo que queríamos, pero se logró, y mucho, y de forma plenamente democrática. El gobierno también mostró disposición y buena voluntad. 

Creo que el la firma de este proyecto es un logro que sirve de ejemplo para los estudiantes movilizados en estos días. Uno debe ser realista y lograr no lo que quiere sino lo que más se puede. Los tiempos son difíciles de manejar cuando uno exige cosas, más cuando muchas veces uno cree que da una batalla perdida, pero no se puede lograr todo de rompe y raja sino que hay que saber cuándo avanzar, y cuánto esperar, y cómo pedir. Siempre es posible una solución, y se logra más dialogando que sólo agitando. Pareciera que tenemos en Chile un sistema político momificado que sólo procede a las reformas mediante las agresiones y las amenazas y la exaltación callejera, pero la manera impecable en que hemos logrado el Acuerdo de Vida en Pareja —impensable hace unos pocos años— abre una vía que esperamos sirva de inspiración a los estudiantes.

El piso que establecimos fue que el contrato se celebrase como una unión civil ante el Registro Civil, el techo era el matrimonio igualitario. Luego que la UDI propusiese la bazofia del "Acuerdo Civil No Matrimonial" pensamos que todo acabaría en un fiasco, pero se impuso la cordura y el deseo de Piñera y su equipo de cumplir con la palabra empeñada. ¿No pueden ustedes chiquillos proponer un mínimo de demandas y aspirar a un máximo, y sentarse a discutir hasta llegar a un acuerdo? ¿Por qué la eliminación de la libertad de emprendimiento es la piedra de tope ante la solución real, que es reventar la burbuja educacional y podar la exuberancia irracional del sistema? El Estado puede seguir a cargo de las universidades tradicionales, y se les ha ofrecido un nuevo pacto entre ellas y el Estado. ¿Tanto les cuesta aceptar lo que les están ofreciendo en bandeja? El financiamiento no pasa por una colosal reforma tributaria, sino por un claro rediseño de los préstamos, rebajas de tasas de interés, topes a los aranceles, y la muy necesaria transparencia que deben mostrar las universidades para aclarar si sus fines son o no de lucro. Con todo esto, la cada cual puede decidir a qué universidad va. ¡Todo esto ya se les ha ofrecido! La educación primaria y secundaria es un tema aparte ante cual ya quedó claro que existe la voluntad de aplicar reformas y de asignar los recursos correspondientes. ¿Por qué no negociar y terminar el conflicto, y ser parte de la solución y no del problema? En serio que pueden lograr mucho por su bien y por el bien del país, así como pudimos contar con un proyecto de unión civil.

Los primeros que deberán firmar el Acuerdo de Vida en Pareja es la UDI con RN. El país se merece más que el triste espectáculo que dan los ultraconservadores denostando al presidente, a quien debiesen más que nunca apoyar, considerando la compleja coyuntura en que la Coalición de gobierno necesita otorgar gobernabilidad. ¿Se puede cuando no existe la disciplina política? No, por eso la UDI debe comportarse como un partido de gobierno y no como un club de amigos.

Nuestra sociedad ha avanzado y dejó atrás el prejuicio cristiano de que el gay es un "pecador" o un enfermo. Era hora de que el gobierno actúe como servidor público y entregase el marco legal que facilite la convivencia. Sólo esperamos que el proyecto AVP no sea víctima del letargo porque desgraciadamente no se le ha asignado la urgencia que requiere. Pero algo está claro: Sebastián Piñera es el presidente que más ha hecho en la historia de Chile por la causa de la reparación histórica que le debemos a nuestro amigos, familiares y colegas homosexuales. Por nuestra parte nos declaramos satisfechos. El gobierno cumplió y se merece un aplauso. 

martes, 28 de junio de 2011

Liberté, égalité, homoparentalité

Chile Liberal marcha por la igualdad ante la ley en el Gay Pride de París

En la tarde del sábado 25 de junio Vuestro Humilde Servidor se sentaba en una terraza de la avenida Saint-German-des-Prés frente al monumento de París a Danton y frente a una copia del Financial Times, acompañado de un café y un vaso de agua (Chanchi andaba de vacaciones en Copenague). En las páginas rosa, como se llama al venerable periódico inglés, y siguiendo con el tema anterior, pudimos confirmar lo que ya hemos señalado: estudiantes universitarios prefieren abandonar sus estudios para convertirse en emprendedores. La revolución la inició hace años Bill Gates, quien famosamente no aguantó más que le enseñasen idioteces y mejor se dedicó a cosas más productivas, como por ejemplo fundar Microsoft, y ahora, el ejemplo a la nueva camada lo da Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, quien también le dijo adiós a los libros y ha rehabilitado la función del emprendedor, dejando al descubierto el hecho constatable e innegable de que las universidades se han vuelto prácticamente inútiles. ¿Sirven las universidades como bolsas de trabajo para catedráticos y funcionarios? Sí. ¿Sirven para producir papers tan costosos como inutiles? También. ¿Prestan algún beneficio a la sociedad? Ni cagando. En Silicon Valey, nos cuenta el FT, es casi una medalla de honor el ufanarse de haber comenzado un emprendimiento sin terminar los estudios.

Pero ese no es el tema de este artículo, sino lo que pasó antes aquella tarde, y es que desde Montparnasse partió la Gay Pride 2011 en París bajo el lema "En 2011 je marche, en 2010 je vote", consigna potente ya que este año el matrimonio igualitario ha sufrido dos reveses extraordinarios en el Hexágono. En enero, el Tribunal Constitucional dictaminó que el matrimonio entre personas del mismo sexo no constituye discriminación, y luego, la Asamblea Nacional, el Parlamento francés, también lo rechazó argumentando que el matrimonio es una institución reservada para un hombre y una mujer.

Lo anterior no debe sorprender a nadie. Francia es uno de los países más conservadores del mundo. ¿Pero cómo? Claro. Baste notar por ejemplo que un contundente 63% de los galos rechaza la despenalización de las drogas blandas, lo que deja al descubierto que el aborto legal, practicado libremente en Francia desde hace muchos años, no conduce a un completo estallido de decadencia como absurdamente nos advierte la derecha ultraconservadora chilena, sino que los países avanzan a su propio ritmo, e incluso a veces, también, retroceden. Salvo el gobierno socialista de Miterrand, todos los gobernantes galos de la V República han sido de derecha. Por supuesto que es irrisorio ver a la gente reclamando que Francia es un "país socialista". Bueno, como siempre he dicho, la gente al final es estúpida y cree lo que quiere creer.

No obstante, sí es de máxima importancia que el electorado chileno y el gobierno de Piñera saquen lecciones del rechazo al matrimonio igualitario en Francia, puesto que los ultraconservadores chilenos sí tienen toda la razón cuando denuncian que de promulgarse el Acuerdo de Vida en Común se creará una institución paralela al matrimonio.

El asunto se vuelve bastante complejo cuando escudriñamos lo que realmente arguyó el Tribunal Constitucional para fundamentar su rechazo. Una pareja de lesbianas alegó ante esta alta instancia que negarles el matrimonio contravenía lo estipulado en el preámbulo de la Constitución francesa que garantiza el derecho a gozar de una vida familiar; ante lo cual el Tribunal falló lo siguiente:

"Ces articles ne font pas obstacle à la liberté des couples de même sexe de vivre en concubinage ou de bénéficier du cadre juridique du pacte civil de solidarité (...). Le droit de mener une vie familiale normale n'implique pas le droit de se marier pour les couples de même sexe."
"Estos artículos no constituyen un obstáculo a la libertad de las parejas del mismo sexo para vivir en pareja o beneficiarse del marco legal del 'Pacto civil de solidaridad' (PACS). El derecho de tener una vida familiar normal no implica el derecho a casarse por parte de parejas del mismo sexo."
¡Chan chan!

Pues lo anterior es de máxima importancia. Se resume más o menos así: las parejas homosexuales tienen derecho a lo mismo que los heteros, gracias al PACS. No necesitan casarse.

¿Qué sentido tiene entonces disponer de un PACS, una unión civil, para homosexuales, y un matrimonio para heterosexuales? No tiene, en realidad, ni pies ni cabeza. La situación es la misma que durante los años de la segregación racial, posterior a la abolición de la esclavitud, en que los ex esclavos eran libres no obstante la ley no permitía que blancas se casaran con negros y viceversa, y la ley de matrimonio era distina para negros y para blancos. Hasta que todos se dieron cuenta que era una soberana estupidez y se eliminó esta anomalía. Hoy sólo el racista más asqueroso podría alegar que un matrimonio interracial es un escándalo "antinatura", como se alegó una vez. Igual de repugnante es querer proteger a los niños de ser adoptados por una pareja de "otra raza". Proteger a los niños mestizos de la discriminación racial es tan absurdo como negar a los homosexuales la adopción de hijos para evitar la discriminación homofóbica contra los pequeños por ser criados por gays.

Pero ahondemos más. El PACS al final se ha convertido en un matrimonio express, al cual la mayoría de los homosexuales heterosexuales hemos preferido, en desmedro del matrimonio. O sea, inicialmente se crea el PACS como alternativa para los homosexuales pero lo usan los heterosexuales para evitar casarse, mientras los homosexuales quieren casarse y no optan por el PACS. Efectivamente, constatamos dos instituciones paralelas.

No obstante, el PACS es una excelente idea. Al final, PACS (o AVC) y matrimionio son lo mismo. Es una mera cuestión semántica. El AVC no menoscabaría al matrimonio, como argumentarían los ultraconservadores, sino que en realidad crea dos tipos de matrimonio. Es por esto que Chile Liberal sigue a favor del AVC en Chile puesto que ofrece avanzar en cuanto a igualdad ante la ley, que es una de las piedras angulares de una sociedad civilizada, y además, es un avance notable en un país horrorosamente homofóbico como Chile.

Nuestro sitio le solicita al gobierno que encabeza Sebastián Piñera que envíe pronto un proyecto de ley al Congreso Nacional que vaya en la misma línea del AVC propuesto por el ex senador Allamand. Los elementos fundamentales deben ser la firma de la unión ante el Registro Civil, y no un mero arreglo notarial como pugna la UDI; debe además ser factible de celebrarse en una ceremonia con pompa fuera de las oficinas del Registro Civil, tal como un matrimonio. Las parejas unidas en un AVC no pueden ser objeto de discriminación cuando soliciten la adopción de hijos. Cualquier forma del proyecto que vaya contra lo anterior constituirá, aparte de una bazofia legal, una bofetada en la cara a todos los que vimos en Sebastián Piñera una alternativa moderada y de inspiración centrista.

Con mi BlackBerry capté algunas imágenes de la marcha parisina y también un video, que pueden ver a continuación. Disculpen que la calidad no sea la óptima.


domingo, 5 de junio de 2011

Maricón el que no apoya a su propio gobierno

El ultraconservador partido UDI dejó de ser un dolor de cabeza para Piñera, se convierte en fuente de ingobernabilidad


Nuestro sitio solicitó a quienes trabajan con Piñera "que se hagan cargo del buque y por lo menos dejen a Piñera descansar por completo unos dos o tres días". ¿Qué podría ocurrir mientras el hiperkinético presidente chileno se tomaba unos necesarios días de descanso? Pues nada sino que el partido ultraconservador UDI, a propósito del proyecto de unión civil (que incluiría parejas homosexuales), ha hecho una real mariconada: enviar una ridícula carta a la prensa donde le quitan el piso al presidente, justo en momentos que se conocen los resultados de la encuesta Adimark, que revela una espectacular caída en la aprobación y aumento de rechazo al gobierno. Piñera apenas aterrice en Santiago irá directamente a una reunión con el comité político para estudiar la crisis de gobierno que ha desatado la UDI.

Es necesario entender la génesis de la UDI, y de cómo y porqué movimientos extremistas análogos, como Hezbolá o Hamas, llegan al poder. Siempre es bajo el alero de una dictadura polarizante y asesina, en medio del odio, y siempre ponen el énfasis en un su carácter confesional; recurren a la violencia, y cuando no, son apologistas de la violencia política.

En Chile bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, durante la década 60, se implantaron amplios programas de control de la natalidad, que en la década 80 surtieron enorme efecto en la mejora del capital humano (por demasiado tiempo se ha creído que Chile mejoró gracias a las políticas económicas de Pinochet, esto es falso). Ninguna de esas medidas se podrían haber implantado hoy, recordemos el escándalo nacional que generó hace pocos años el anticonceptivo de emergencia. ¿Por qué el anticonceptivo de emergencia, en el siglo 21, desata pasiones, y el antinconceptivo normal en los 60 se tomó con toda naturalidad? Porque desde la década 70 un grupo de exaltados ultramontanos lograron llegar al poder como asesores de Pinochet —el peor criminal del que tenemos memoria— sin mediar el filtro democrático, o sea, sin que nadie los elija el destino logró situar ahí unos pocos, y llegaron a escribir una Constitución que instaura una dictadura con apariencia democrática, y defendieron a rajatabla las masacres contra civiles, así como argumentaron a favor de exiliar, relegar, ejecutar, torturar, descuartizar, robar a dos manos, y, más encima, defendieron la palabra de Dios. Nadie eligió a estos sujetos, insisto, y no existían antes del Golpe (1973). Pero no obstante, cuando volvió la democracia, ahí estaban, y mientras RN es más o menos la continuación del antiguo Partido Nacional, la UDI es un elemento extraño, pero ya enquistado en la vida política gracias a un obsceno sistema político que les asegura escaños. (Baste recordar que con el 24% de los votos, la UDI logra un 33% de escaños, efectivamente convirtiéndose en la mayor bancada.)

Este partido fue fundado por un oscuro ideólogo, un tipo que ya cuando era estudiante universitario tenía la mentalidad de un viejo español franquista de 80 años. Si hay algo que sorprende en Jaime Guzmán fue que desde su juventud hasta el día en que cayó sus principios no cambiaron un àpice. Si se dan cuenta, así con los conservadores, gente que cuando es joven, es vieja.

Ahora resulta que el país no puede concentrarse en la lucha aún pendiente contra la pobreza, el mejoramiento de la educación y el abastecimiento energético, aparte de la productividad, el crecimiento y  el superávit fiscal (todos temas que preocupan a Piñera, aunque el último parece que no tanto), porque los ultramontanos son capaces de amenazar con un autogolpe y se esmeran por aportillar el gobierno de Sebastián Piñera, y todo porque éste, ante la insistencia de Chile Liberal antes del Discurso del 21 de mayo, se ha comprometido a enviar un proyecto de ley de unión civil similar al que antes propuso Andrés Allamand, proyecto que goza de amplia popularidad en el electorado y en los parlamentarios de RN. La UDI se ha manifestado en contra. El gobierno desea entonces coordinar la aprobación con la Concertación, pero la UDI se opone, y desea que sólo se discuta con ellos, a pesar que sabemos que se van a oponer. La UDI, como hemos visto, ha amenazado a Piñera con una "guerra civil", como lo han dicho ellos mismos.

Sospechamos en Chile Liberal que esto es más que la propia inexperiencia de la Alianza o desaveniencias propias de una coalición en rodaje, recordemos no ha gobernado jamás. El asunto es que este bloque político contiene elementos ingobernables, fanáticos que desestabilizan el país, y que de hecho, se han convertido en la Oposición a Piñera, mientras la Concertación sigue durmiendo la siesta.

Sebastián Piñera sí desea lograr una buena gestión. Nos consta. Ha aprendido de los errores. Ahora desea enmendar el rumbo, de hecho, tiene la capacidad para hacerlo. A Piñera ya no le basta con haber sido presidente, ahora su ambición le conmina a querer ser recordado como un gran presidente, quiere ser contado entre los grandes próceres de Chile, situándose al lado de su ídolo, Frei Montalva. La única forma de lograrlo es restableciendo el orden en el paisaje político de la derecha, trayéndola al centro. 

Una de las tareas que le asignamos a Piñera fue la de reformar a su sector. La única forma de lograrlo a esta altura es encontrando una forma creativa y discreta para que la UDI, ese quiste que apareció en los 80, sea extirpado y muera una muerte natural, así como ya le ocurrió al Partido Comunista (QEPD). La Concertación lo hizo, dejando obsoletas la revolución armada, la subversión, el sindicalismo desbandado, el socialismo real, y proponiendo la socialdemocracia tipo Lagos-Bachelet. ¿Puede ahora Piñera sanear su sector (y a la política chilena toda) dejando a los ultramontanos, ultraconservadores, nacional-católicos, autoritarios y nostálgicos de Pinochet  en el pasado, y proponernos de verdad una "Nueva Derecha"?

viernes, 8 de abril de 2011

Piñera al abordaje del aborto y el matrimonio gay

En el próximo discurso del 21 de mayo Piñera debe responder no sólo a sus promesas de campaña, sino a las expectativas que despertó en sus votantes
¡Al abordaje muchachos!
Nuestro sitio se arriesgó cuando invitamos, hace un par de años, a darle crédito al candidato Sebastián Piñera, y luego consideramos necesario votar por él en segunda vuelta porque, uno, la Concertación estaba exangüe y cumplió un ciclo, y dos, porque Piñera prometía una moderación centrista alejada de los conservadores ultramontanos de la UDI (sus "aliados"). En su campaña nos mostró dos jóvenes homosexuales, y nos ha dicho que él en lo personal se opone al aborto (lo que es razonable), pero esto no impide que se termine de una vez con la penalización del aborto en todo momento.

El país avanza hacia el crecimiento económico y exhibe indicadores saludables. De alcanzar un 6% anual lógicamente se crearán puestos de trabajo, si bien consideramos de tonto creer que tendremos un millón de nuevos empleos. Digamos que fue uno de los muchos exabruptos del actual mandatario el ser tan categórico en cuanto a cifras, pero lo tomamos en sentido metafísico. Interesante además la guerra frontal que el gobierno le ha declarado a la ineficiencia y el despilfarro, y elogiable el intento por reducir los trámites de iniciación de actividades a 1 día (al nivel de Nueva Zelandia, país paradigmático para Chile).

Pero el crecimiento y la prosperidad llega a un punto muerto cuando no va acompañada de reformas sociales, y acá es donde aún Chile exhibe falencias.

En la campaña electoral todos vimos a Sebastián Piñera al lado de dos jóvenes homosexuales (foto abajo), lo que interpretamos como el deseo del mandatario de abordar esta materia, hasta hace muy poco considerada tabú. Lo que Chile Liberal sostiene es que el tema deben zanjarlo quienes están en edad de casarse, y no es necesario ser adivino para notar que el matrimonio igualitario —que no discrimine entre hetero u homosexual— es un concepto añorado en este grupo etáreo, es decir, si los más jóvenes son quienes desean casarse y son quienes contraerán matrimonio, es a ellos a quienes corresponde en primer término dirimir el asunto. ¿Por qué la nueva generación, que no tuvo ni culpa en el descalabro de 1973 ni en la pobreza heredada en 1990, debe más encima someterse a las reglas moralistas de la agotada generación anterior? Es hora de reclamar por el fin del absolutismo moral, paradójicamente vociferado por la institución más escandalosamente inmoral que conocemos, y empezar luego a legislar en el Parlamento sobre el matrimonio homosexual.

Piñera, ¿y... ? ¿En qué quedamos?

Sebastián Piñera ya tuvo un año para instalarse en el gobierno y es este el momento de comenzar a pronunciarse sobre este tema, y debe hacerlo ahora, en el discurso del 21 de mayo, que fija la agenda para el período legislativo ordinario.

El segundo tema que planteamos es el aborto. Ya hemos visto la debilidad del sector pro-vida que considera un continuo ininterrumpible "desde la concepción hasta la "muerte natural". Si así fuese, en casos en que la madre está en riesgo vital y es imprescindible un aborto, resulta que los más recalcitrantes insisten en que la mujer deba morir, lo que es aberrante, pero la mayoría piensa que causarle indirectamente la muerte al feto no constituye un "aborto": un mero juego semántico. La necesidad de reinstalar el aborto terapéutico se ha visto asfixiada simplemente porque el mismo sector pro-vida sabe que tácitamente está reconociendo que hay momentos en que debe destruirse el feto, lo que al final abre la puerta al aborto a voluntad.

La postura de Chile Liberal es clara: médicos, eticistas y juristas deben establecer el momento en que el feto ya es viable por sí mismo, y hasta ese momento el aborto queda como decisión que compete a la mujer y que ella debe decidir a conciencia en su fuero interno. Tal decisión personal no admite penalización, justamente por ser una cuestión de conciencia. Los mismos inmorales de siempre deben mejor preocuparse de sus propios asuntos y dejar que la gente por sí misma aprenda a decidir.

Por supuesto que cuando Piñera plantee estos dos temas lo más seguro es que sus "aliados" le volverán la espalda, pero el presidente no tiene nada que temer porque él ganó las elecciones a pesar de ellos, no gracias a ellos. Lo concreto es que al final se impondrá, como siempre, la lógica, y el país recordará a Piñera como un gran reformista que supo recoger el sentir nacional y actuó acorde a ello, como un servidor público, no como un santón moralista que le dice al resto lo que se puede y lo que no se puede hacer.

Confiamos en que este 21 de mayo el país verá a un presidente que ha aprendido las lecciones y que está dispuesto a garantizar las libertades individuales, empezado por devolver a las mujeres la capacidad de decidir algo tan básico como cuándo terminar su embarazo, o dejando que la gente forme los matrimonios que estima conveniente. Ambos serán señales inequívocas de que el país marcha firme hacia el el progreso material y ético, y un gobierno con tal visión merecerá nuestro apoyo.

jueves, 17 de junio de 2010

Homosexualismo: la posición de Chile Liberal

En nuestro sitio algunos foristas han preguntado cuál es nuestra posición respecto al homosexualismo. Se dicen muchas cosas, desde que es un pecado y que los gays son "dignos de muerte", como dice la Biblia (Romanos 1:32), hasta otras posturas igual de insensatas, como querer "proteger" a los maricones de la interferencia del Estado. Entre tanto prejuicio, información falseada y reliquias atávicas, nuestro sitio invita a adoptar una postura escéptica que nos permita sopesar evidencias para luego formarnos una opinión. Sobre la homosexualidad, esta es la declaración de los entendidos en la materia, la Asociación de Siquiatras de EEUU:

Todas las principales organizaciones de salud mental han dejado registros escritos que afirman que la homosexualidad no es un desorden mental. En 1973 el Consejo de la Asociación de Siquiatras de EEUU eliminó a la homosexualidad de su manual oficial de diagnóstico, el Manual Estadístico y de Diagnóstico de Enfermedades Mentales, Segunda Edición (DSM II). La acción fue tomada siguiendo una revisión de la literatura científica y luego de consultar con expertos en la materia. Los expertos han concluido que la homosexualidad no cumple los criterios necesarios para que se le considere como enfermedad mental.

No sé ustedes pero en Chile Liberal nos parece que los entendidos en estas cuestiones son bastante categóricos. Lo que nos lleva a un tema relacionado: si ser gay no es una enfermedad, ¿debe el ordenamiento legal de un país avanzado considerar el matrimonio homosexual? Nuestro sitio cree que sí, e invitamos al presidente Sebastián Piñera y a todos quienes votaron por él para que el actual mandatario cumpla con la promesa de campaña y, al menos, impulse la unión civil homosexual.

Por cierto, respecto al cuidado o adopción de hijos por parte de matrimonios homosexuales, también es bueno conocer la opinión de expertos. La Asociación de Pediatras de EEUU ha declarado lo siguiente:

Más de 25 años de investigación han documentado que no existe en ninguna medida relación entre la orientación sexual de los padres con los ajustes emocionales, sicosociales o del comportamiento del niño. Estos datos han demostrado que no existe ningún riesgo como resultado de que uno o dos padres homosexuales críen a un niño. Adultos comprometidos y de común acuerdo, sin importar si son hombres o mujeres, pueden ser excelentes padres. Los derechos, beneficios, y protección del matrimonio civil pueden reforzar a estas familias.

De hecho, la propia APA dice:

La Asociación de Psiquiatras de EEUU apoya las iniciativas que permiten a parejas del mismo sexo adoptar y cuidar niños y apoya todos los derechos legales, beneficios y responsabilidades que conllevan de dichas iniciativas.

Por lo mismo, nuestro sitio también adhiere a esta posición, y seguiremos a favor de que la ley no discrimine a los homosexuales en su legítimo derecho a casarse, no porque Chile Liberal quiera casarlos, sino por respeto a la igualdad ante la ley y porque es decisión de los popios novios y novias gays el formar una familia.

miércoles, 2 de junio de 2010

Y'all watching True Blood?

Con más sangre que una clínica de abortos clandestinos, sexo cada 3 minutos, pechugas cada 2 minutos, aderezado con críticas al fanatismo religioso pueblerino y una dosis de humor, la serie norteamericana True Blood es una extraordinaria alegoría de la reivindicación de los homosexuales por ser aceptados en sociedad.

En estos días en que nuevamente un personaje de ultraderecha (esta vez, del supuestamente "moderado" Renovación Nacional) arremete con insultos contra los gays, es recomendable repasar esta serie, ambientada en Bon Temps, un pueblo Cajún en lo más profundo del Sur de EEUU, donde el rechazo a los vampiros es similar a la actitud que lamentablemente aún presenciamos en Chile contra nuestros amigos, familares y colegas homosexuales.

Bon Temps no es un lugar sofisticado. "God hates fangs", rezan los letreros en las iglesias (parodiando a "God hates fags", o "Dios odia a los maricones", como dice la Biblia). Los vampiros son una especie temida, como no si siguen bebiendo sangre a pesar que existe una neva sangre sintética. Algunos miembros de la comunidad vampira viven en franco desenfreno. Imagínense, ahora llegan al apacible pueblito de Lousiana. Uno de ellos, Bill, se "enamora" (¿pueden los malditos chupasangre?) de la dulce e inocente Sookie Stackhouse, y en la serie 1 el asesinato sistemático de vampiros cautivó tanto a Chile Liberal que nos engullimos la serie enterita, y acto seguido, la serie 2, en que un fanático cristiano forma una milicia armada para defender a la humanidad, fue vista de principio a fin sin pestañar por Vuestro Humilde Servidor. Definitivamente, este sitio recomienda a todos quienes quieran reflexionar sobre la intolerancia, los prejuicios y el rechazo al otro por parte tanto de mentecatos como de gente de buena voluntad, que vean True Blood en HBO o la bajen.

Esta producción gringa cultiva la tradición gótica que en la Inglaterra Victoriana vio su esplendor con Drácula. Esta novela también aborda temas tabú en aquella pechoña era: moralina conservadora, represión sexual, xenofobia, colonialismo y el papel social de la mujer, temas espinudos, y elegantemente puestos en el tapete por la magnífica pluma del autor irlandés Bram Stoker. Hasta hoy, en Dublín, Irlanda, hubo un pequeño museo dedicado a aquel ícono de las letras inglesas, y precursor de la estética gótica (con fiestas de vampiros y todo).

Los liberales promovemos la eliminación de barreras, los conservadores están ahí para recordarnos cuáles son las barreras que aún no debemos derribar. La política es el tira y afloja entre ambos. Nada sacamos con emplear el shock y la agresividad verbal, y subir a los Carlos Larraínes como Alanis Morrissette a su ex novio. Nuestro sitio sostiene que ya llegó la hora de considerar el matrimonio homosexual en nuestra legislación, y es hora de seguir presentando nuestros argumentos, que son poderosos, hasta lograr que la ley se logre por consenso, como en toda sociedad civilizada. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, tiene una deuda de campaña con el país, y este blog se encagará de que aquella se cumpla. A pesar del boicot que la misma derecha le puede hacer al presidente.

Por mientras, los dejo con el siguiente video de, bueno, la banda favorita de Vuestro Modesto Servidor, el trío británico Depeche Mode, y su escalofriante video publicitario de la segunda temporada de True Blood. (Lamentablemente, HBO censuró la útima estrofa: es que las perturbadoras letras de M. Gore son poco aptas para EEUU)

lunes, 24 de mayo de 2010

Matrimonio gay: llegó la hora

Comienza el período legislativo ordinario, y ya se presenta un proyecto que regula las parejas del mismo sexo. El presidente Piñera no puede defraudar


Durante la pasada campaña política, Chile Liberal organizó un debate para decidir nuestro voto. No hubo acuerdo. Unos votaron en blanco, otros por Piñera, otros nulo, e incluso algunos por Frei, aunque nuestro sitio advirtió a la Concertación que este último no ganaba, pero se nos ignoró. Nos decidimos finalmente por Locomotora por ofrecer la mejor opción de mantener los éxitos de la Concertación y de modernizar a la derecha chilena.

Sabemos que Sebastián Piñera llegó a la presidencia del país desplazándose hacia el centro, captando votos liberales y progresistas. Sólo con votos de la derecha ultra-conservadora, Tatán estaría aún en su cómoda y panorámica oficina de Apoquindo 3000, y no en palacio. Una de las promesas de la campaña de Piñera, un conservador moderado, fue el abordar el tema de las uniones homosexuales, para lo cual la derecha presentó el documento Acuerdo de Vida en Común, trazado por Andrés Allamand y Herman Chadwick.

En el discurso del 21 de mayo, Piñera se ha referido a la importancia de la palabra empeñada. Por lo mismo, a pesar que no hubo mención alguna al matrimonio gay en la cuenta al país, creemos que éste es buen momento de que nuestros representantes aborden el tema de las parejas homosexuales, siguiendo las palabras del propio Piñera. De hecho, dos diputados Demócrata-Cristianos han presentado una moción. Recordemos que la "moción" es un proyecto de ley presentado por parlamentarios, no despachado por el presidente. Ahora depende de la secretaría general de la presidencia el coordinar el trabajo legislativo, y esperamos que Cristian Larroulet, ministro de dicha cartera, actúe conforme a las expectativas que Sebastián Piñera despertó durante su campaña.

Como decíamos, el presidente hizo un buen trabajo en su campaña, fue entusiasta, captó el sentir del electorado y generó ilusiones. Citando al Karol Wojtila ("Juan Pablo II"), Piñera en su discurso se refirió a las virtudes:

la libertad de emprender, el orden, la honestidad, la iniciativa, la austeridad, el espíritu de servicio, el cumplimiento de la palabra empeñada, la audacia; en suma, amor al trabajo bien hecho

Por esto, es hora de cumplir la palabra empeñada, de servir a las aspiraciones del electorado, hacer un buen trabajo como presidente de la república, e impulsar una legislación que regule las uniones homosexuales.

No está demás decir que Chile Liberal formalmente adhiere al matrimonio homosexual. Queremos además que en esta materia se avance por consenso, y que la ley surja del convencimiento de los gobernados de que una legislación es necesaria porque recoge el deseo popular de regular una realidad existente, y que no sea un mandato dictado en medio de fuertes polémicas por un ente como es el Congreso Nacional, sólo logrando que la ley termine por ser contraproducente (como lo fue, por ejemplo, en California, EEUU).

Ni el partido Conservador británico de David Cameron se opuso a la unión civil homosexual en el Reino Unido, ni la derecha de Sarkozy en Francia, ni ningún otro partido conservador en ninguna nación avanzada, donde esta tema ya se zanjó. Los conservadores criollos deben estar preparados para aceptar que llegó la hora de legislar.

viernes, 2 de abril de 2010

Vive la vida, loca

"I think there's something you should know
I think it's time I told you so
There's something deep inside of me
There's someone else I've got to be"
- George Michael, Freedom



Ricky Martin sale del clóset
Muchos han aplaudido a Ricky Martin por haber reconocido, al fin, que es gay. Es un paso firme hacia la aceptación de las opciones sexuales y un avance hacia el rechazo universal que debe despertar la homofobia el que figuras públicas reconozcan su inclinación sexual: es socialmente saludable. En Chile Liberal creemos que la sexualidad de una persona no debe acarrear ni estigmas ni rechazo de ningún tipo, por cierto, como lentamente se convierte en norma en toda nación avanzada.

No obstante, no nos engañemos. Nos gustaría ver a más políticos mainstream —y ojalá pro-business— admitiendo su homosexualidad. También a más empresarios, intelectuales, científicos, y gente ajena a la caricatura de la "loca", o sea, del prejuicio que todo gay es un maricón escandaloso y puto que vive del desenfreno sexual mañana tarde y noche. Cualquiera sabe que en castellano se denomina "loca" a los homosexuales varones, y que el mundialmente famoso tema de Ricky Martin "Livin' la vida loca" es un gay anthem. ¿Por qué —por ejemplo— un Pato Navia, analista político chileno, no reconoce que es gay? "¡Es su opción mantenerlo en privado!", me dirán. Perfecto, claro que lo es. Pero si reconocemos que la homofobia es un mal endémico en América latina, ¿no sería bueno que todos hiciésemos un esfuerzo y lucháramos contra esta manía del continene de machotes piroperos y femicidas? Gente ajena a la caricatura del "Tony Esvelt" es la que ahora debe empezar a salir del clóset.

Es importante no engañarse. Hay un motivo mucho más prosaico, el márketing, por el que Ricky Martin ahora nos confirma el secreto peor guardado de estas últimas décadas. Los ejecutivos discográficos no habrían permitido que el símbolo hetero-sexual Ricky Martin se convirtiese en un símbolo homo-sexual. Ya sabemos lo que le ocurrió a George Michael (su carrera nunca volvió a encumbrarse). Pero ocurre que ahora, con un Martin alejado de los estudios, resulta que le es más fácil admitirlo. Esperaríamos del cantante puertorriqueño algunas palabras de apoyo a todos quienes en su adolescencia viven angustiantes crisis al reconocerse a sí mismos como homosexuales y temer confrontarse al feroz desdén social y el rechazo familiar. Algunos, aún pocos, con encomiable valentía lo admiten y tratan de sobrevivir en una sociedad que les prohíbe —porque sí— casarse y tener (o adoptar) hijos. Otros lo reprimen y continúan en las penumbras de la marginación social. Otros lo niegan y se meten a cura. En la medida que luchemos contra la homofobia, viviremos en una sociedad más feliz donde la opción sexual no sea impedimento para seguir una carrera o formar una familia. Y sólo lucharemos contra este mal si es que decidimos que es hora de denunciar a los homófobos, y nada mejor que en cada departamento del quehacer nacional los gays comiencen a salir del clóset y demuestren que no son locas.

Grandes luminarias del pensamiento occidental fueron homosexuales, desde filósofos griegos hasta artistas del Renacimiento. En la Grecia Clásica el ser gay no era motivo de estigma (ver abajo "La escuela de Platón", de Jean Delville, cuadro del Musée d'Orsay). Todo cambió con el advenimiento de la ideologia cristiana, cuando se comenzó a demonizar al homosexual, y peor aún, a caricaturizarlo. No podemos seguir así.


Ahora falta dar otro paso. Ricky Martin es no sólo homosexual, sino padre de familia, y además soltero. En su biografía, nos gustaría leer relatos del cantante contándonos lo buen papá que es. De seguro, esto motivará a muchos para exigir a sus legisladores que el matrimonio, piedra angular de la sociedad, no siga marginando al homosexual.

lunes, 18 de enero de 2010

Matrimonio gay: Los políticos que necesitamos

Chile Liberal quiere ver más políticos "pro-business" a favor del matrimonio homosexual

"Chile cambió", podría ser la conclusión de esta elección. En Chile Liberal hemos sostenido desde siempre que si somos libres para decidir por nosotros mismos cómo vivir nuestra vida, si queremos reclamar nuestra autonomía, debemos seriamente considerar poner término a la discriminación ante la ley que sufren las parejas homosexuales, impedidas de contraer matrimonio.

Según las encuestas, el 56% de los jóvenes aprueba el matrimonio homosexual, y el 51% cree que pueden adoptar hijos. La postura de Chile Liberal es la misma: una pareja estable puede adoptar hijos, el sexo de los padres es irrelevante. Lo confirma, por cierto, la American Pshychiatric Association (APA), que nos dice lo siguiente (ver fuente):

"La Asociación de Psiquiatras de EEUU apoya las iniciativas que permiten a parejas del mismo sexo adoptar y cuidar niños y apoya todos los derechos legales, beneficios y responsabilidades que conllevan de dichas inciativas."

Como nuestro país ahora se ha unido a la OECD, una de las diferencias que debemos empezar a ver es en la forma en que situamos a Chile en el contexto mundial. Como en todos los países desarrollados, pronto ustedes empezarán a ver que los análisis en la prensa emplean comparaciones con otros "OECD countries", lo que supone muchos desafíos. No por nada, nos hemos unido a la primera división de los países en cuanto a desarrollo social y económico. O sea, ya no podemos decir "Chile está bien porque tiene 5 cuando el promedio de Amérca Latina es 3". No pues, ahora es "Chile tiene (...) mientras que el resto de la OECD tiene (...)". Pues entonces acá vamos: gran parte de los países donde el matrimonio de personas del mismo sexo es legal es en los países de la OECD. Chile debe seguir esta senda.

Si la mayoría de los jóvenes chilenos aprueba el matrimonio gay, si la mayoría de los países de la OECD incluyen el matrimonio gay en su ordenamiento legal, si la APA no ve inconveniente en que los homosexuales adopten hijos, y si todos sabemos que en pareja una persona se realiza emocionalmente, y si los estudios arrojan que la gente casada en general es más feliz y goza de mejor salud, la pregunta es: ¿qué esperamos para terminar con la arbitrariedad del Estado que discrmina a los homosexuales?

La respuestas son variadas. La que queremos abordar en este artículo es la falta de presencia de políticos "mainstream" en la defensa de la causa homosexual. Como pueden ver en la foto a la izquierda, el alcalde de Nueva York junto con Rudy Giuliani (ex alcalde) participan en la Marcha Orgullo Gay que se lleva a cabo en las principales ciudades del mundo para conmemorar los Disturbios de Stonewell. Noten que ambos son cercanos a lo que podríamos llamar corriente "pro-business", y son gente de derecha. ¿Cuándo fue la última vez que vimos a un político chileno flameando la bandera gay?

Ahora que la población aprueba el matrimonio de personas del mismo sexo, necesitamos que el tema lo aborde la clase política cuanto antes, más aún en estos momentos en que hemos elegido a un presidente de una derecha moderna y liberal, que quiere que seamos libres para contratar y despedir trabajadores, que quiere que Chile sea un país pujante y respetuoso de las libertades individuales, y por lo mismo, entonces es hora de ponerle punto final a la discriminación contra los homosexuales, ya que atenta contra su libertad personal.

Mucha homofobia aún persiste en el ambiente. Lo mejor que podemos hacer es pedirle a los políticos chilenos, en particular a los de derecha, que como un Giuliani o un Bloomberg salgan a la calle y se unan a la ciudadanía que manifesta cada vez con más fuerza su rechazo a la homofobia. A los autores del la iniciativa Acuerdo de Vida Común, señores Chadwick y Allamand, ¿no serían ustedes los primeros en salir a desfilar?

Esto no se trata de una actitud como la del "libertario" Ron Paul, quien no quiere homosexuales en las Fuerzas Armadas de EEUU, y dice —casi con desprecio— que los homosexuales hagan lo que quieran en privado pero que no pueden a él mismo hacerle "aceptar lo que ellos hacen". No. Al contrario, queremos que como Giuliani y Bloomberg, los políticos de espíritu emprendedor y empresarial y que abogan por la libertad salgan a las calles a celebrar la causa gay. Bueno, es hora además de que terminemos con esos libertarios que proclaman que "el Estado no debe interferir en la vida de los maricones". Ron Paulcito hará mejor dedicándose a ser comediante, quizás con Brüno podría seguir deleitándonos con sus payasadas.

Ya dejamos atrás a la derecha retrógrada. Es hora de encontrar un arreglo a las demandas de nuestros amigos y familiares homosexuales que exigen vivir su vida en plena libertad... como en los países de la OECD.

Hay dos formas de lograrlo. Una, como en Dinamarca, donde por acuerdo transversal de las fuerzas políticas el matrimonio homosexual pasa a ser ley. La otra, mediante una disposición legal que por legítima que sea, no cuente con un respaldo popular (así ha ocurrido en algunos estados de EEUU). En Chile debemos encontrar el consenso y seguir los pasos de, por ejemplo Argentina, donde Axel y José María ya han jurado amarse y cuidarse en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte los separe, y están felizmente casados. En Uruguay las parejas gays ya pueden adoptar hijos. Históricamente, Argentina y Uruguay han sido países mucho más de avant garde, mucho más urbanos y más cultos que el nuestro —ya quisiéramos contar con las bibliotecas y mundialmente célebres librerías que frecuenta la intelectualidad porteña—.

Invito a que los liberales —heterosexuales y homosexuales—, como siempre nos preguntemos sobre la manera en que el Estado se relaciona con los individuos. Por ello es que el tema es tan importante para todos.

"Chile cambió", no lo olvidemos. Es hora de actuar de acuerdo a estos nuevos vientos de cambio que corren.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Homosexuales y motocicletas

Mientras aún esperamos que el candidato Sebastián Piñera se manifieste a favor de regularizar la indigna situación de los abortos ilegales y así mitigar su trágico saldo de mujeres muertas o perseguidas por la justicia, es bueno seguir, en otro frente, profundizando sobre la necesidad de terminar con la discriminiación hacia nuestros amigos gays. Más aún cuando se trata del matrimonio. La siguiente es una columna de opinión del destacado filósofo de la Universidad de Princeton, el australiano Peter Singer. Además, uno de los principales cultores del utilitarismo, y gran contribuyente al marco teórico de nuestro sitio.

El texto ha sido faciltado por Catalina, amiga de este sitio. Lo reproducimos acá para su difusión y discusión.

Homosexuales y motocicletas
Por Peter Singer



En años recientes, los Países Bajos, Bélgica, Canadá y España han reconocido los matrimonios entre personas del mismo sexo. Varios otros países reconocen las uniones civiles con un efecto legal similar. Un número aún mayor de países cuenta con leyes contra la discriminación basadas en la orientación sexual de las personas, en áreas tales como la vivienda y el empleo. Sin embargo, en la mayor democracia del mundo, la India, el sexo entre dos hombres sigue siendo un delito que se castiga, conforme a la ley, con cadena perpetua.
Naturalmente, India no es la única nación que conserva castigos severos para la homosexualidad. En algunas naciones islámicas —Irán, Iraq, Arabia Saudita y Yemen, por ejemplo— la sodomía es un delito cuya pena máxima es la muerte. Pero el mantenimiento de semejantes leyes resulta más fácil de comprender en el caso de países que recogen enseñanzas religiosas en su legislación penal que en una democracia secular como la India.
Cualquiera que haya visitado la India y haya visto los esculpidos sexualmente explícitos en los templos, sabe que la tradición hindú tiene una actitud menos mojigata hacia el sexo que el cristianismo. La prohibición de la homosexualidad en la India se remonta hacia 1861, cuando los británicos dominaban el subcontinente e impusieron en él la moralidad victoriana. Resulta irónico que Gran Bretaña haya revocado hace ya tiempo su propia prohibición análoga.
Afortunadamente, en la India no se hace cumplir la prohibición de la sodomía. Pese a esto, ella constituye una base para realizar chantajes y acosos a homosexuales, y ha dificultado de gran manera la labor de grupos que imparten enseñanzas sobre el VIH y el Sida. Vikram Seth, autor de "Un buen partido" (A Suitable Boy), publicó recientemente una carta abierta al gobierno de la India pidiendo la revocación de la ley que convierte la homosexualidad en un delito. Muchos otros indios notables, incluido el premio nobel Amartya Sen, han apoyado esta carta. Actualmente, el tribunal supremo de Nueva Delhi tiene ante sí una objeción jurídica hacia la ley.
Durante la época en que fue promulgada la prohibición de la sodomía en India, John Stuart Mill estaba escribiendo su célebre ensayo "Sobre la libertad" (On Liberty), en el que formuló el siguiente principio: “…el único fin por el cual el poder puede ser ejercido legítimamente sobre cualquier miembro de una comunidad civilizada contra su voluntad, es el de impedir el daño a otros. Su propio bienestar, sea físico o moral, no es una justificación suficiente... Sobre sí mismo, su cuerpo y su mente, el individuo es soberano.
El principio de Mill no es aceptado universalmente. H.L.A. Hart, filósofo británico del derecho del siglo XX, propugnó una versión parcial de dicho principio. Mientras que Mill dice que el bienestar del individuo, “sea físico o moral”, no es “una justificación suficiente” para la intromisión estatal, Hart dice que el bienestar físico sí es suficiente justificación en el caso de aquellos individuos que son propensos a descuidar sus intereses propios, teniendo en cuenta que la intromisión hacia su libertad sea leve. Por ejemplo, el Estado puede obligarnos a llevar un cinturón de seguridad cuando conducimos un automóvil, o un casco cuando conducimos una motocicleta.
Pero Hart distinguió nítidamente semejante paternalismo jurídico del moralismo jurídico. Rechazó la prohibición por razones morales de acciones que no causen daños físicos. A su juicio, el Estado no puede tipificar la homosexualidad como un crimen con el argumento de que ella es inmoral.
El problema de esto último es que no es fácil ver por qué está justificado el paternalismo jurídico y no lo está el moralismo jurídico. Los defensores de esta distinción afirman a menudo que el Estado debe adoptar una posición neutral entre ideales morales distintos, pero ¿es esa neutralidad realmente posible? Si yo fuera un defensor del moralismo jurídico, sostendría que, al fin y al cabo, constituye un juicio moral —aunque ampliamente compartido— el de que el valor de conducir mi motocicleta con el pelo suelto es mayor que el riesgo de sufrir heridas en la cabeza si me accidento.
La objeción más sólida para prohibir la homosexualidad es la de negar su afirmación fundamental: que las relaciones sexuales con mutuo consentimiento entre personas del mismo sexo son inmorales. A veces se afirma que la homosexualidad es “antinatural” e incluso una “perversión de nuestra capacidad sexual”, la cual supuestamente existe con el propósito de la reproducción. Pero podríamos decir igualmente que utilizar edulcorantes artificiales “pervierte nuestro sentido del gusto”, el cual existe para que advirtamos la comida nutritiva. Deberíamos tener cuidado al equiparar lo “natural” con lo “bueno”.
¿Acaso el hecho de que las relaciones homosexuales estén imposibilitadas para la reproducción las vuelve a éstas inmorales? Sería ese un argumento particularmente insólito para prohibir la sodomía en un país densamente poblado como la India, que fomenta la contracepción y la esterilización. Si una forma de actividad sexual da satisfacción a quienes la practican, y no hace daño a ninguna de las partes, ¿qué puede tener de inmoral?
El problema subyacente a la prohibición de las relaciones homosexuales no es, entonces, que el Estado utilice la ley para imponer una moralidad privada. El problema es que la ley se base en la errónea concepción de que la homosexualidad es inmoral.