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domingo, 16 de abril de 2017

Las razones para boicotear el censo

Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: 
—Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa.


Respondió Joab:  
—¡Que Jehová añada a su pueblo cien veces más de lo que es, rey, señor mío! ¿Acaso no son todos ellos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto, que traerá pecado sobre Israel?


En Chile Liberal no consideramos a la Biblia como fuente de verdades reveladas ni mucho menos pero sí creemos que es un ejercicio valioso el reflexionar sobre sus historias. 

Encontramos varios censos en sus narraciones siendo quizás el más famoso el censo de Quirinio, ordenado por el emperador romano César Augusto y efectuado en el año 6 de la Era Común, pero que según la mitología crística ocurrió el primer Anno Domini obligando a José y María a desplazarse a Belén para ser contados. La historia de ese censo es apócrifa, como sabemos, y probablemente también lo es el que ordenó David a Joab, pero el propósito de este artículo no es el análisis de textos místicos sino que vamos a estudiar porqué desde la época del Antiguo Testamento los censos son resistidos por la población, tanto así que en los textos sagrados se les denomina "el pecado de David". 

Dios castigó a David, quien actuó contra la voluntad divina, azotando con una hambruna por haber contado a la población de Israel. Si el dios bíblico se opone al censo, vale la pena indagar los motivos por los que los pueblos de la Antigüedad fueron hostiles a la enumeración de los habitantes de un país, llegando al extremo de crear historias divinas para condenarlos. Y en este post, Chile Liberal argumentará a favor de un boicot del censo que pretende el gobierno el 19 de abril de 2017, y sostenemos que debe ser el último censo en Chile.

Un poco de historia
El primer censo inscrito en la Constitución de EEUU fue el de 1790. También significó el primer veto presidencial de la historia norteamericana, por parte de George Washington y aconsejado por Thomas Jefferson. Chile Liberal quiere aclarar que la oposición al censo no es una chifladura sino una posición con raíces históricas y ya argumentada por personajes ilustres.

En Gran Bretaña se aprobó una ley de censos en 1753. Los registros nos dicen que el diputado de Newcastle, Mathew Ridley, expresó su rechazo temiendo "revueltas populares que impedirán su realización".

Charles Dickens, cuyas maravillosas novelas hasta hoy nos impactan con los relatos de las horribles condiciones de vida del Londres Victoriano, también expresa su disgusto ante los conteos y sus consabidas manipulaciones cuando Tom, personaje que todos conocemos de su novela Tiempos difíciles, se refugia en argumentos estadísticos cuando lo sorprenden robando:
De tantas o cuantas personas que ocupan cargos de responsabilidad, un tanto por ciento de tantas o cuantas abusan de la confianza depositada en ellas. Esto es una ley, a vos mismo os lo he oído decir un centenar de veces. ¿Qué puedo hacer yo contra lo que es una ley? De ese razonamiento os habéis servido más de una vez, padre, para consolar a otros. ¡Consolaos ahora vos mismo con él!
Los censos, como podemos observar, son altamente contenciosos y se prestan para todo tipo de dudosas finalidades. Esto es lógico y constituye uno de los pilares de nuestra argumentación en rechazo a ellos. Como se desprende de la cita señalada en el encabezado de este post, lo que quería el gobernante era contar el número de "espadas", es decir, de hombres en edad de combate, para así formar ejércitos y declarar guerras. Aparte de eso, todos los censos tienen como finalidad el establecer cuánta carga impositiva se puede aplicar.

Contar las personas y producir cifras le otorga al gobernante un poder descomunal. Si nuestro objetivo es mantener a raya al poder del Estado, debemos empezar por quitarle poder, y un primer paso es negarle esta información preciosa.

Los censos en Chile se han prestado para tonterías. En el censo del año 1982 la gente mentía sobre si tenía en el hogar un televisor a color maravilla tecnológica de la época para así debilitar de alguna manera a la dictadura. Cuando volvió la democracia, se produjo lo contrario: todos querían exhibir sus bienes materiales para así exaltar a los gobiernos democráticos. Los pinochetistas por su parte escondían los computadores, que en la época empezaron a masificarse, para del mismo modo perjudicar al nuevo régimen. Cabe preguntarse, ¿es fiable la información que se obtiene del censo? ¿No será el censo una extraordinaria pérdida de tiempo, dinero y recursos?

No le crean al censo
Los censos sirven incluso para crear discursos políticos. Desde la caída del Muro de Berlín que la izquierda dura se ha quedado huérfana de causas. El indigenismo, vale decir, el exaltar tribus primitivas como hereditarias de sabidurías ancestrales, es uno de aquellos fenómenos post-soviéticos que más daño causa hoy en Chile. La izquierda la abrazó como suya y desde la década 90 se comenzó a observar cada vez con más fuerza manifestaciones el 12 de octubre, a las que adherían grupos neo-indigenistas, que sirvieron de argumento proto-marxista a la izquierda no renovada. Si añadimos la consternación por el actual daño al medio ambiente y la irrupción de la ecología como postura política, nos contamos con que aparecen "los Mapuche" (sí, con M mayúscula y sin ese final) reivindicando todo tipo de tonterías. Desde que el censo incluyó la absurda pregunta de si el censado se considera mapuche o indígena, ocurre que ahora se ha llegado a la estupidez de tener en Chile a más de un millón de mapuches en 2012 — cifra completamente ridícula. Y no contarlos se considera "holocausto estadístico" u otras perlas retóricas similares.

Ni hablar de la iglesia de Roma, que después de cada censo asegura que el x por ciento del país es cristiano, por tanto todos debemos seguir las enseñanzas de un texto místico como si fuese un sistema jurídico por obra y gracia de Nuestro Señor El Censo. Como si fuese poco, los evangélicos también se suben por el chorro.

Existen casos incluso más perversos. En China, los campesinos esconden a sus niñas y la cantidad de hijos para evitar las sanciones que conllevan las infracciones a las leyes de control de la población. En India, la gente oculta su pertenencia a las terribles castas (en Chile se considera al hinduismo una filosofía bonita y pacífica, a pesar de ser inherentemente cruel, medieval y racista).

Los nazis usaron el terrible censo de 1939 para finalmente ir a arrancar de sus hogares a los judíos. Hasta hoy, en Alemania persiste la resistencia a los conteos y sólo se efectúan censos parciales. El censo soviético de 1936 arrojó que la población era mucho menor a la esperada: Stalin, quien había masacrado a millones de personas, ordenó encarcelar a los censistas por su supuesta negligencia y ordenó realizar un nuevo censo. Esta vez, la cantidad de gente contabilizada arrojó la cifra correcta. La estulticia y la maldad parecen no tener fin cuando se trata de determinar cuánta gente vive en un país.

En conclusión, la filosofía liberal nos lleva a rechazar los censos por darles poder desmedido al gobierno para cobrar impuestos, para declarar guerras, para planificar "programas sociales" que causan más mal que bien, y porque son un ejercicio poco fiable, costoso y derechamente inútil.

Si quieren contar la población, baste restar la cantidad de certificados de defunción a la cantidad de partidas de nacimiento. Si quieren saber cuántos televisores y computadores existen, revisen los inventarios de los distribuidores y los formularios de los importadores. Vayan a buscar la información a las fuentes. Si quieren saber cuántos católicos hay, mejor cuenten cuánta gente va a misa.

Al menos en países civilizados como el Reino Unido la oficina de estadísticas te manda un formulario que tu rellenas a tu propia conveniencia y luego lo devuelves por correo. Te evitas la vergüenza de dejar entrar un desconocido a tu casa y responder preguntas impertinentes o insolentes. Si van a hacer un censo, que esa vez sí sea el último. Un buen paso para acabar con ellos es boicotear el censo que se hará este 19 de abril.

domingo, 20 de abril de 2008

Agflación: crónica de una crisis anunciada

Vimos por nuestros televisores, quizás mientras plácidamente tomábamos onces (cena), disturbios en Haití. La causa fue el aumento de precios de los alimentos. Hubo demostraciones similares en México por el precio de las tortillas. Conflictos han estallado hoy en Egipto por el precio del pan (ver video), y el precio del arroz ha golpeado a Filipinas, Bangladesh, China, e India. En éste último país es el principal problema económico por el impacto sobre la inflación. En Viet-Nam el gobierno ha restringido la exportación de arroz (principal alimento del mundo), lo que muestra el problema que tenemos por delante: las distorsiones de los gobiernos empeorarán el problema. En Chile el kilo de pan a $1.000 ya no es una locura. Quizás pronto el tomar onces será un problema serio para los más pobres, como en los viejos tiempos. Salvador Allende anunció que quedaba harina para tres días. Todos sabemos lo que ocurrió después de dicho anuncio. No es bueno ser alarmista pero estamos frente a un aviso de tsunami, y depende de la experiencia que la humanidad haya acumulado estos años para huir de las costas y evitar esta oleada de hambre que se avecina. No sólo Viet-Nam, sino que la UE y EEUU nos demuestran que no han aprendido nada sobre las distorsiones del gobierno a la economía. No olvidemos que cuando faltó pan también estalló la Revolución Francesa.



El origen del problema
Se define agflación como el aumento en el precio de los alimentos que se produce como resultado de un aumento de la demanda de productos de consumo humano (maíz, girasol, caña de azúcar, soya, colza, canola) y su uso como una alternativa en materia de combustibles (bio-combustibles, biodiesel). Las causas del problema son los siguientes:

- El crecimiento económico de China e India que demandan hoy más alimentos
- El precio del petróleo cada vez más cercano a los US $100 el barril
- La especulación financiera sobre el abastecimiento de alimentos
- Los incentivos (erróneos) a los biocombustibles que encarecen el suelo
- Inundaciones y sequías producto del cambio climático

Los últimos dos puntos se deben casi exclusivamente a los nefastos años de George Bush. Su sistemática negación del cambio climático, que le ha llevado a promover los biocombustibles, han surtido el efecto ya anticipado hace años. El petróleo no explotado en Iraq y la caótica situación en Venezuela y todo oriente medio podríamos evitarla si adoptásemos la energía nuclear. El florecimiento de las clases medias en China e India significan que cada vez más gente come más. Para producir un bistec de carne necesitamos espacio para las vacas y hectáreas de suelos para pastoreo. Si los indios y chinos deciden adoptar los mismos hábitos alimenticios que los norteamericanos, entonces el mundo se quedará sin alimentos.

Chile y sudamérica en general puede capitalizar este extraordinario momento si es que adoptan las tecnologías necesarias para optimizar la producción de alimentos. Sería bueno que Europa, especialmente el Reino Unido, olvidasen su estúpida superstición sobre los productos genéticamente modificados. Los eco-nazis también deberán abandonar los productos orgánicos, que son caros y no optimizan el uso de suelos.

En Egipto (ver video al principio) el gobierno debió emplear al ejército para producir y distribuir pan. El apoyo a la tecnología y cierta logística puede contar con intervención de los gobiernos. Pero lo principal es derribar las barreras y los subsidios que imponen absolutamente todos los gobiernos. Nadie se cree el cuento del tratado de "libre comercio" entre Chile y EEUU. El libre comercio no puede existir cuando se firman 10 mil páginas de normas. Viet-Nam y sus restricciones a la importación han mostrado el camino equivocado. Desgraciadamente, aún nadie ilumina el camino a seguir. Los eco-nazis sacarán la voz, pero tenemos que hacer oídos sordos: la tecnología nos va a salvar, siempre y cuando los gobiernos se replieguen. Los cristianos pueden orar para multiplicar los panes. Los socialistas deben pedirles a sus gobiernos que eliminen los impuestos a los combustibles y que ahora bajen el IVA, porque encarece los alimentos. En fin, todos debemos cooperar.

Si desde el fin de las dictaduras latinoamericanas hasta hoy hemos logrado un sistema educacional que estimule la tecnología y las ciencias deberíamos hoy estar aplicando los conocimientos y ganar dinero vendiendo alimentos. Pero sospecho que, al ver los incendios en Buenos Aires y la acusación a la ministra Provoste en Chile, los latinoamericanos no defraudamos: seguimos siendo estúpidos. Tecnología, educación, eliminación de impuestos y aranceles.... nadie ha prestado atención.

La tormenta perfecta
Países como España el 1992 y Grecia el 2004 han visto cambios radicales después de organizar Juegos Olímpicos. La situación en China ya se ha vuelto insostenible, y Beijing 2008 marcará el comienzo del fin. Añadamos la crisis de alimentos y estamos frente a un fenómeno que cambiará al mundo, porque alimentar a China libre (e India) será una tarea titánica.

Fue a mediados del siglo XIX en que los grandes terratenientes ingleses lograron impedir la importación de trigo a su país para mantener altos los precios. Aquella ridícula legislación se llamó Corn Laws (leer excelente artículo) y contó con el apoyo del Partido Conservador. Para luchar contra ello se fundó un panfleto llamado The Economist, que se alió con el Partido Liberal. Finalmente se impuso la razón por sobre los intereses de unos pocos. En Chile muchos siguen defendiendo los aranceles a la importación de granos y lácteos desde Argentina. Este blog ya ha argumentado en contra. Es urgente seguir derribando estos mitos proteccionistas porque se nos viene encima una crisis mundial. Hoy The Economist nos presenta un excelente especial sobre El Tsunami silencioso.

viernes, 4 de abril de 2008

¡Hey, mujeres!

Desde tiempos inmemoriales el hombre se ha impuesto por sobre la mujer gracias a su mayor fuerza física. Los tiempos han cambiado, aunque no tanto en Chile. El acceso a la educación permitió que las mujeres se incorporasen al campo laboral. Las mujeres han obtenido el derecho a voto. Hoy, una mujer es presidenta de Chile. Pero estos logros significaron batallas arduas, y a favor de ellas siempre estuvimos los Liberales enfrentándonos a los Conservadores. A continuación les presento dos citas (ver fuente) que nos ilustran sobre la ferocidad del lobby Conservador:


Nosotros, los estudiantes abajo firmantes, consideramos que los resultados de la mezcla de sexos en la misma clase pueden ser bastante desagradables. Es muy probable que los profesores se sienta cohibidos ante la presencia de mujeres, y no puedan referirse a ciertos hechos necesarios de forma explícita y clara. La presencia de mujeres jóvenes como espectadores de la sala de operaciones es una ofensa a nuestros instintos y sentimientos naturales, y está destinada a destruir esos sentimientos de respeto y admiración que todo hombre en su sano juicio siente hacia el otro sexo. Esos sentimientos son un signo de la civilización y del refinamiento.
- Estudiantes de medicina del hospital de Middlesex (Londres) protestan en 1861 ante la posible presencia de una mujer estudiante, Elisabeth Garett Anderson

(...) afirmó estar completamente en contra de la extensión del derecho de voto a las mujeres, ya que pensaba no sólo no traería ningún bien a su sexo, sino que, por el contrario, haría mucho mal. Citando las palabras de Lady Jersey afirmó: "No pongáis sobre nosotras esta carga adicional". Las mujeres, en su opinión, no eran iguales a los hombres ni en resistencia ni en energía nerviosa, incluso, en su conjunto, tampoco en inteligencia".
- Lady Musgrave, presidente de la sección de East Grinstead de la Liga Anti-Sufragio, en un mitin en 1911


Si hoy un grupo de presión propusiese no educar a las mujeres, o no recibir estudiantes de medicina como querían los señores en el Londres de 1861, estallaría un escándalo. De hecho, a nadie se le ocurriría pensar que no se puede educar a mujeres en la profesión médica. A nadie se le ocurriría negarle el voto a las mujeres porque no tienen "resistencia nerviosa" ni "inteligencia". ¿Cómo es posible que la lucha haya sido tan feroz? Hoy miramos al pasado y los Conservadores ríen, y dicen "ho ho, eso fue antes, era otra época". Acto seguido, nos dicen que "la Píldora del Día Después debe estar prohibida, al igual que el aborto. Incluso se afirma que los anticonceptivos son malos y que generan femicidios. En un debate con una bloguista chilena ultracatólica, ella ha hecho las siguientes afirmaciones (las negritas son mías):

efectos secundarios de la píldora, para la mujer (...) En los primeros seis meses: hemorragias entre la menstruación, nauseas, dolores en las pechugas (perdonen, pero supongo que todos son adultos y muchos, con bastante "experiencia", es que las cosas, hay que decirlas como son);

aumento de peso; aumento o pérdida del apetito;

migrenas (sic) (se llaman así en castellano? => jaquecas, vómitos, etc.);

a las mayores de 35, sobre todo pero no únicamente, sin fuman, se recomienda dejar la píldora por el alto riesgo de:

trombosis, embolía pulmonar, derrame cerebral (...), ataque al corazón (...).

O sea, que, a partir de los 35, a muchas mujeres se les acabará la vida sexual, oh, supongo que hay muchos hombres que, entonces, por tal razón, la dejarán por una más joven...

la página de los médicos alemanes advierte que se discute actualmente, que no se puede asegurar, pero que se teme que la píldora puede provocar un Gebärmutterhalskrebs = cáncer del cuello del útero;

sin embargo, se piensa -algo positivo de la píldora- que tal vez pueda evitar el cáncer de trompas (...) y el cáncer de útero (...)

dice que los antibióticos y los antiepilépticos, pueden provocar una falla de la píldora;

además dice que, si la mujer ha estado enferma del estómago (diarrea o vómitos) tal vez la píldora no funcione.

Bueno, estos son los efectos somáticos de la píldora, los psicológicos (depresiones y frigidez) los dejaremos para otra ocasión.

Yo me pregunto: qué cuesta esperar unos días, aguantarse un par de días por amor, y tener relaciones en los períodos infértiles de la mujer?

Destaco todo lo anterior porque es necesario conocer a nuestro enemigo: el conservadurismo católico. Afortunadamente, las mujeres chilenas ya están despertando del letargo y comienzan las protestas.

El sometimiento de las chilenas
Un ensayo gravitante en la liberación femenina se titula El sometimiento de las mujeres, escrito por el filósofo, economista y político liberal John Stuart Mill. Lo que el célebre autor nos plantea es que mientras las mujeres no gocen de igualdad, la sociedad no puede avanzar. Nos privamos de todas sus capacidades, de su trabajo, y de su inteligencia (antes discutida por el lobby Conservador). Esto es notablemente serio en nuestro país donde, como vemos en el gráfico de la derecha (fuente: The Economist), en un continente machista como América Latina las chilenas son las más rezagadas en cuanto a participación en el mundo laboral. Como nos advirtió Mill, esto es un serio impedimento para el progreso de Chile. Y como ya se ha planteado en este blog, una economía pujante no puede florecer en una sociedad retrógrada. El desarrollo de Chile depende hoy de la igualdad que logre la mujer, y el editor de este sitio recomienda a sus lectores apoyar todas las iniciativas que permitan igualar la condición de la mujer frente al hombre, en particular todo lo que se refiere a políticas reproductivas. Es una clave del desarrollo la liberación femenina.

Esto es tan cierto que en Europa vemos como los dos países más machistas, España e Italia, sufren de una bajísima tasa de natalidad. En estos países de tradición católica romana las mujeres aún se enfrentan a la disyuntiva de elegir entre familia o carrera. Como las mujeres prefieren su carrera, el detrimento en la formación de familias con 2,1 hijos (la tasa de reposición) genera serios problemas de implosión demográfica. Una vez más nos encontramos que los países avanzados con grandes niveles de igualdad entre hombre y mujer sufren mucho menos de falta de hijos. La igualdad entre hombre y mujer es, como nos dice Mill, clave para el progreso humano.

No me digas nada a mí
Hace varios años, la banda de rock chileno Los Prisioneros advirtió sobre esta situación y con un sarcástico tema denunció el sometimiento de las mujeres. La canción, como recordarán, se llamaba "Corazones rojos". En ella, el hablante se refiere en términos machistas y groseros a su pareja, con improperios incluso. En el coro, como pueden ver en el video a continuación, es la propia sociedad la que le pide a las chilenas que se levanten y se rebelen contra el machote femicida y piropero, e incluso contra las propias mujeres que sometidas al fascismo clerical del Vaticano acaban por reprimirse y oprimen al resto difundiendo el oscurantismo que promueve la homofóbica y misógina curia católica. Hoy se han anotado un triunfo espectacular al prohibir la distribución pública de la Píldora del Día Después, iniciativa presentada por 36 diputados de la Alianza por Chile pero refrendada por Mario Fernández, afín a la Concertación. El editor de este blog también recomienda a sus lectores que no voten por ninguno de estos 36 diputados, y que se continúe esta lucha en tribunales internacionales. Lean este artículo de un bloguista chileno.

Los Prisioneros nunca quisieron insultar a nuestras mujeres. Pero sí llamar la atención sobre esta anomalía: Chile no tiene feministas.

Eres ciudadana de segunda clase,
sin privilegios y sin honor.
porque yo doy la plata
estas forzada a rendirme honores
y seguir mi humor.
Búscate un trabajo, estudia algo,
la mitad del sueldo y doble labor.
Si te quejas ahí esta la puerta
no estas autorizada para dar tu opinión.

¡Hey, mujeres!

Nosotros inventamos,
nosotros compramos,
ganamos batallas y también marchamos.


En la casa te queremos ver.
lavando ropa, pensando en el.
con las manos sarmentosas
y la entrepierna bien jugosa.

Ten cuidado con lo que piensas,
hay un Alguien sobre ti.
Seguirá esta historia,
seguirá este orden,
porque Dios así lo quiso,
¡PORQUE DIOS TAMBIÉN ES HOMBRE!








sábado, 9 de febrero de 2008

Dos detalles: transporte y energía

El gobierno debe solucionar las serias deficiencias en transporte (Transantiago) y en el abastecimiento energético para evitar un estancamiento económico: la solución es privatzar Transantiago y adoptar la energía nuclear

Transantiago, el sistema de transporte público de la capital chilena, estuvo condenado al fracaso desde que empezó a planificarse, simplemente porque sus gestores abandonaron los argumentos técnicos y se atendieron las ansias del megalómano ex presidente Ricardo Lagos, un hombre obsesionado con mejorar el deficente transporte de los santiaguinos para realzar su impronta. Se le bautizó el "Plan Estrella" y se anunció pomposamente que cambiaría para siempre la calidad de vida de los capitalinos: sí, para peor. El culpable fue la ambición política que obligó a lanzar apesuradamente el sistema antes de las elecciones, y luego, con la débil Bachelet en la presidencia, no se logró estructurar a tiempo un equipo capaz de enfrentar la magna tarea de "arreglar la carga en el camino", la política oficial del Transantiago, y de Chile y los chilenos.

Bachelet tardó demasiado en nombrar un ministro idóneo, lo que demuestra su incapacidad. Cortázar ha enmendado el rumbo, pero ha anunciado lo que Chile Liberal ya anunció cuando se puso en marcha el sistema, y es que el Transantiago tiene problemas de financiamiento. Para evitar la oleada de descontento que este blog anticipaba, se puso un paño frío de 290 millones de dólares, o sea, dinero robado a todos los chilenos para exaltar el la figura de Lagos Escobar. Hay gente que se negó o se niega a pagar la tarifa, lo que recrudece su financiamiento. Aumentar la tarifa actual de $380 pesos (0,60 €) haría desplomar la popularidad de Bachelet, y las protestas se volverían insostenibles, por lo mismo, es casi una política de estado. Cortázar ha anunciado que el Transantiago requiere US $40 millones mensuales en subsidios. La Oposición ha actuado correctamente al negarle más recursos al gobierno. Tal como vimos en un análisis anterior, la propia Concertación se ha desintegrado, ya que un ala del PPD se ha desprendido y se ha pasado a la Oposición (lo anunciamos junto a una desintegración de la DC que hja quedado manifiesta con la expulsión de Zaldívar). Es decir, el gobierno necesita más recursos, pero la Oposición debe negarlos. Estaba loco Lagos cuando pensó que su ególatra proyecto se autofinanciaría. El sistema debe privatizarse ahora ya, y dejar que las fuerzas del mercado regulen su funcionamiento. Quizás sería bueno recomendarle al gobierno eliminar el impuesto a los combustibles y bajar el IVA para que los pobres cuenten con recursos para pagar su transporte. Pero el socialismo es terco y no esto no ocurrirá.

En definitiva, las gravísimas fallas del transporte de Santiago sin duda repercuten en una menor calidad de vida y baja productividad, y todo gracias a la arrogancia de Lagos y la ineptitud de Bachelet (¿por qué tardó en apartar al ex ministro Espejo de su cargo?). O sea, culpa de la Concertación. De hecho, ellos admiten que es su peor política pública.

Energía, otro encargo de La Concerta

Como si fuese poco, el país sufre de un problema de desabastecimiento energético. Hay que entender por qué esto ha ocurrido. Muy fácil, porque a La Concerta, con Eduardito Carita-de-Moai Frei se le ocurrió importar gas natural del campeón mundial en inestabilidad económica y pentacampeón del Campeonato de Defaults, Argentina (cinco veces se han declarado en default). Los amigos argentinos invirtieron muy mal sus recursos y los administraron peor, hasta quedarse sin gas ellos. Michelle Bachelet fue con su sonrisa a pedirle a K que cumpliera sus acuerdos. Uno se pregunta si Bachelet es así de tonta, y sí, lo es.


El gráfico (ver a la izquierda) muestra el porcentaje de gas natural usado para generar electricidad. Noten que en 1995 Chile no dependía del gas natural, pero en el 2005 ya era una de las principales fuentes, y si sumamos las fuentes "hydro", nos damos cuenta que hay razones para preocuparse. La naturaleza y los políticos están en contra del desarrollo económico. No olvidar que la Oposición aplaudió a Carita de Moai cuando se firmó el acuerdo con Argentina: dos dólares por millón de unidades térmicas británicas (BTU). Si esto era ridículo o no, eso es otra cosa. Pero no olvidemos que la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas.

Cuando Argentina se quedó sin gas en junio del 2006, sólo Bachelet pensó que Kirchner podría desabastecer a los suyos para que los chilenos tuviesen duchas calientes cada mañana. Argentina debió entonces comprar gas a Bolivia, país que tiene gas de sobra, salvo que significó un alza de 56% para Argentina, y por esto, debieron subirle el precio del gas a Chile en 35%. Bolivia proveyó el gas a Argentina con una claúsula en su contrato: ni un centímetro cúbico de gas boliviano a Chile. ¿Por qué Bolivia se niega a privatizar sus recursos y venderlos a Chile, y de paso, salir de la miseria? Respuesta: somos sudacas. En octubre del 2003, en Bolivia más de 70 personas murieron en una oleada de violencia que derrocó a Sánchez de Lozada y así impidier on que el pobrísimo país altiplánico ganase dinero exportando gas a EEUU, vía puertos chilenos (el cabecilla fue el cavernícola Evo Morales). Esto fue demasiado y había que impedirlo: ellos son pobres, y así quieren seguir. En mayo del 2004 estalló el problema entre Chile y Argentina, que prosiguió hasta el invierno del 2006, tal como decíamos al principio (noten que ya había iniciado el gobierno de Bachelet). Las hidrocarburizadas rencillas entre países ponen en jaque el funcionamiento y la seguridad de Chile. Pero todo vale con tal de abastecerse. La pregunta que debemos hacernos es, ¿por qué no solucionar de una buena vez tanta bazofia y adoptar la energía nuclear?

Francia, tal como muestra el gráfico a la derecha, cuenta con un porcentaje de producción eléctrica desde fuentes nucleares mayor en comparación a otros países. Más encima, es el que menos contribuye con partículas de carbono al desastre inminente del calentamiento global. De hecho, la energía nuclear, como muestra el gráfico más abajo, es la que menos contamina. Si nos decidiésemos por la producción de energía nuclear, Chile se evitaría dolores de cabeza con países vecinos y además no arriesgaría su seguridad nacional ni menos aún tendría que destruir los ecosistemas de la prístina región de Aysén donde se deberán construir nuevas represas. De hecho, se evitaría construir plantas de procesamiento del gas natural licuado desde países lejanos. Francia debió en su momento destruir los ecosistemas en el Pacífico, pero los costos fueron menores que los beneficios, y los galos no se ven tampoco obligados a declarar guerras en medio oriente ni a estrechar lazos con dementes islámicos sauditas o a besar en las mejillas a sus abyectos mandamases. Pero no sólo deben atenderse las razones geopolíticas, sino que la mencionada emergencia ambiental que ha desencadenado el carbono es otro factor muy importante.

Si Chile quiere actuar con seriedad frente a sus problemas de desabastecimiento, debe empezar a pensar a largo plazo -por primera vez en su vida-, y no con políticas cegatonas y cortoplacistas, como es nuestra costumbre. Vastas áreas en el árido desierto de Atacama pueden perfectamente utilizarse para albergar reactores . La tecnología está disponible y sólo falta continuar la investigación, pero se pueden contratar expertos extranjeros. Chile, incluso, podría exportar energía, tecnología y conocimiento a sus vecinos.


Este blog se manifiesta a favor de la solución nuclear, pero con una condición: que los cerebritos del Transantiago no estén a cargo de las plantas nucleares, ¿se imaginan?

jueves, 15 de noviembre de 2007

The Economist: Una advertencia a los reformistas

The Economist
Ver original A warning for reformers
Ver copia en Latin American Liberals: A warning for reformers

Estimados, se ha publicado este resumen del influyente estudio anual de Latinbarómetro. Aquí en Chile Liberal lo tradujimos para que se lea y medite en la blogósfera hispana, y así ustedes puedan sacar sus propias conclusiones. Este sitio manifiesta su completa adherencia a la democracia: necesitamos democracia participativa y constitucional, elecciones libres e informadas, absoluta libertad de prensa y de expresión, y alternancia en el poder. Sólo en este ambiente puede florecer la economía de mercado, creando un círculo virtuoso. Como verán a continuación, muchos se quejan de la mala distribución de la riqueza: para ello es necesario que no elijamos a los corruptos. Surge además un nuevo problema, la delincuencia. Esperamos el artículo sea de interés. Saludos liberales.


Los latinoamericanos esperan más del estado y menos del mercado

A pesar de cuatro años de alto crecimiento y, en muchos países, baja inflación, los latinoamericanos continúan refunfuñando contra sus sistemas democráticos. En algunos países de la región —aunque no en Brasil ni México, los dos gigantes— aumenta la desilusión respecto a la economía de mercado. Pero en vez de socialismo, los latinoamericanos quieren una distribución más justa de los ingresos y un estado que entregue mayor protección social. Estas son algunas de las conclusiones a partir del último estudio Latinbarómetro, efectuado en 18 países de la región y publicado en exclusiva por The Economist. Como el estudio se lleva a cabo anualmente desde 1995, sirve para seguir la evolución de los cambios en las actitudes de la opinión pública.

La impresión general que nos da la encuesta de este año es, en cierta medida, contradictoria. Después de un gran impulso el año pasado —probablemente a consecuencia de una decena de elecciones presidenciales— el apoyo a la democracia ha decaído levemente: sólo la mitad de los encuestados son férreos partidarios de la democracia (ver tabla 1 y 2). En sólo cinco países el apoyo a la democracia ha aumentado en comparación al año anterior: en Costa Rica y Panamá, países presididos por líderes socialdemócratas de gran popularidad, y en Bolivia, Ecuador y Nicaragua, cuyos presidentes de izquierda, Evo Morales, Rafael Correa y Daniel Ortega respectivamente, representan a sectores que históricamente se han sentido excluidos del poder.

Aparte de dos pequeños países centroamericanos (El Salvador y Honduras), las caídas más abruptas de apoyo a la democracia han ocurrido en Argentina y Chile. Esto es muy extraño, ya que ambos países exhiben economías de alto crecimiento. En Argentina, algunos demócratas probablemente se sienten decepcionados de la dinastía en el poder: la elección presidencial reciente significó un triunfo fácil para Cristina Fernández, esposa del mandatario saliente, Néstor Kirchner. En Chile, Michelle Bachelet en alguna medida puede haber decepcionado ante las expectativas de cambio social que se auguraban cuando asumió el poder en 2006.

Menos de un quinto de los encuestados favorece la idea de un gobierno autoritario. El apoyo a los autoritarismos ha caído en México y Brasil a un 17%, una baja desde máximos previos de 35% (en 2001) y 25% (en 2000). En dos países pobres, Guatemala y Paraguay, una estrecha mayoría ahora favorece el autoritarismo, algo completamente distinto al escenario observado el año pasado.

Paraguayos y peruanos son los menos satisfechos con el modo en que sus democracias se han puesto en práctica (ver tabla 3). En general, apenas un 37% de los encuestados en los 18 países estudiados se pronunciaron satisfechos con sus democracias, cifra similar a la del año pasado. Pero significa un aumento desde un 25% registrado en 2001.

Los latinoamericanos muestran una actitud cada vez más equívoca hacia la economía de mercado: el estudio de este año muestra una caída notoria en la cantidad de personas que creen que el modelo de mercado es el mejor sistema para sus países (ver tabla 4).

Marta Lagos, directora de Latinbarómetro, dice que es un reflejo de la persistencia de la pobreza pero también del “discurso izquierdista” de algunos líderes como Hugo Chávez, el presidente de Venezuela, contra EEUU y las fórmulas económicas de libremercado del Consenso de Washington. Añade que el estudio no muestra una demanda por un cambio fundamental en el sistema económico, más bien un deseo tener un estado más protector.

Un poco más de la mitad de los encuestados en la región aún favorece la economía de mercado. Entre empresas privadas y gobiernos, las primeras cuentan con un grado mayor de confianza. Y el apoyo a las privatizaciones continúa recuperándose —aunque no en Argentina, donde Néstor Kirchner ha defendido las nacionalizaciones con un fervor muy similar al de Hugo Chávez (ver tabla 5). Pero muchos latinoamericanos ya no parecen creer que el mercado por sí mismo les hará participar con justicia de los frutos del crecimiento económico. Sólo un 41% de los encuestados cree que los gobiernos garantizan la igualdad de oportunidades.

Este es el mensaje principal para los reformadores democráticos. El crecimiento económico y la democracia han mejorado la calidad de vida de muchos en el continente. Pero esto mismo parece haber aumentado las expectativas en vez de dejar a todos satisfechos con la situación actual. “Después de cuatro años de crecimiento, la gente quiere una porción más grande de torta”, dice Marta Lagos.

Gracias a sus generosas ganancias por el petróleo y a la empatía con muchos de los pobres de su país, Venezuela ocupa un lugar distinto en el estudio. Un 56% de los encuestados en dicho país afirma que la distribución de la riqueza es justa, muy por sobre el promedio regional de 24%. No obstante, 63% dice haber tenido grandes dificultades para pagar sus cuentas, muy superior al promedio regional de 49%.

El estudio arroja que Chávez no es más popular en América Latina que George Bush. Es considerablemente menos popular que el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva o el rey de España, Juan Carlos, y su primer ministro, José Luis Rodríguez Zapatero (entre ellos tuvieron un intercambio verbal en la reciente cumbre iberoamericana).

También se muestra que los gobiernos son cada vez más populares y muchas instituciones políticas sufren de un poco de desconfianza (ver tabla 6). Un signo de los mejores tiempos económicos se ve en la caída del miedo al desempleo. Por primera vez, la delincuencia está a punto de desplazar al desempleo del primer lugar de los mayores problemas que afectan a la región (ver tabla 7). Si la tendencia continúa, podría finalmente hacer que el péndulo político vuelva a inclinarse hacia la derecha, después de varios años hacia la izquierda.

sábado, 27 de octubre de 2007

The Economist contra el Maletín Literario

Corría el año 1788 en Francia, y el trigo escaseaba, es decir, no había pan y el pueblo tenía hambre. Cuando no hay pan, estallan revoluciones. Lo sabemos muy bien los chilenos ("queda harina para tres días"). Siguiendo las absurdas teorías mercantilistas de Jean-Baptiste Colbert, Luis XIV rechazó el libre comercio bajo el pretexto de que las importaciones afectarían la economía francesa (ver Proteccionistas al ataque). Éste fue el antecedente de la Revolución Francesa ya que Luis XV y Luis XVI continuaron el nefasto proteccionismo que estalló bajo el reinado del último monarca francés. Los parisinos marcharon indignados y hambrientos a Versalles, donde María Antonieta disfrutaba las delicias de la monarquía más lujosa de Europa. Al ver al pueblo furioso, el cuento apócrifo dice que ella exclamó déjenlos comer pastel. O Let them eat cake, en inglés.

Haciendo gala de su british humour, el semanario liberal The Economist ha titulado Let them eat Kafka una breve crítica al disparatado proyecto bacheletista llamado Maletín Literario (y ver aquí). El Mercurio ha publicado su traducción Permítanles devorarse a Kafka. Como todos sabemos, la idea de fomentar la lectura es loable. Pero si vamos a gastar 11 millones de dólares de dineros públicos, las críticas no se harán esperar y The Economist una vez más pone los puntos sobre las íes.

Las cifras son poco alentadoras: el 45% de los chilenos jamás lee libros, y el 34% sólo lee ocasionalmente. Peor aún, se nos recuerda que muchos chilenos adultos carecen de comprensión de lectura o fueron simplemente alienados durante su educación básica y secundaria, vale decir, son ignorantes funcionales. Y empeora aún más el panorama: los más jóvenes no leen debido al alto precio de los libros en Chile. El libro promedio en Chile cuesta más que en el resto del continente, y equivale a dos semanas de pasaje en micro (autobús).

Algo que siempre me molestó de Santiago fue que es imposible leer en el transporte público, antes y después del TranSantiago. Y no olvidemos que en Chile se aplica IVA a los libros, medida aplicada por nuestro Capitán General Augusto Pinochet, el mismo que declaró en su oportunidad que dedicaba 15 minutos diarios a la lectura. En varios intercambios con otros bloggers en El Mercurio, incluso me encontré con amplios sectores que defienden el IVA en los libros. El broche de oro lo puso Ricardo Lagos: subió el IVA (a cambio de un mugroso bono de diez lucas). Ah, y The Economist nos recuerda que sólo el 7% de los chilenos es miembro de una biblioteca pública.

Después se preguntan los editorialistas por qué somos un país subdesarrollado. Respuesta: porque somos huevones.

El Maletín Literario ciertamente es el paroxismo de la estupidez. Ya en Freakonomics se explicaba que el rendimiento escolar no estaba relacionado con la cantidad de libros que un alumno tenía en su casa, a pesar que los mejores alumnos tenían muchos libros en el hogar, pero correlación y causalidad es un concepto difuso para las mentes obcecadas, que no comprenden la falacia lógica Cum hoc ergo propter hoc. Un padre que cultiva la lectura sin duda que tendrá una biblioteca, y estos padres a su vez criarán niños que tendrán mayor rendimiento escolar. De algún modo, la Concertación cree que el mero hecho de poner libros en una casa hará el truco de mejorar la lectura. Pobrecitos.

Señora Bachelet, si la gente no lee es porque los libros son caros: NO AL IVA EN LOS LIBROS.

¿Kafka?
El enfoque de The Economist es mucho más pragmático. ¿Puede un gásfiter (plomero) en La Pintana leer a Kafka? ¿Podemos darle pastel a los más pobres? La solución es, aparte de reducir el precio de los libros para que le gente lea libremente, poner a disposición del público más bibliotecas con más ejemplares de libros en ellas.

Verónica Abud en El Mercurio
(citada por The Economist) nos dice que su fundación, La Fuente, podría lograr mucho más con esos recursos. Pero, desde luego, la estrategia de Bachelet es el populismo y el desconfiar en la gente. ¿Confiar en el emprendimiento? ¿Dejar que espontáneamente la filantropía (sin lucro) haga un trabajo noble? Imposible: es contrario al estatismo que fomenta la Concertación (otro ejemplo, ver Desalojo en Repúblika #550). Los expertos en literatura son Los Elegidos para decidir qué debe leer el chileno, y luego, el Papito Estado, tan benevolente que es él, nos mandará los libros a las casas. El resultado será las obras de Kafka vendidas en las cunetas y en las ferias a precio de huevo.

Prefiero que el gásfiter pueda andar cómodamente en micro y que lea en su trayecto al trabajo algún libro sacado de la biblioteca pública, o comprado por sí mismo, quizás Kafka, quizás JJ Benítez, qué se yo... que la gente lea lo que se le da la real gana, y no lo que decidan los expertos. El paternalismo de la Concertación está llegando a extremos. Lo opuesto sería la libertad individual, el individualismo para que cada uno decida lo que más le conviene (ya lo veíamos en el artículo anterior).

Elogio a The Economist
Es cierto que The Economist le prestó tribuna a Bachelet, pero la luna de miel se acabó. Y como todos sabemos, ésta es una publicación sesgada, de corte liberal basada en una moral utilitaria y pragmática. Su propia fundación se debe a la lucha del Partido Liberal contra la Ley del Trigo, que encarecía innecesariamente el precio del pan en Gran Bretaña, perjudicando a los obreros. En su momento, se criticó a su primer editor, Walter Bagehot, por difundir ideas peligrosas. The Economist Newspaper es un periódico que confunde deliberadamente opinión con información, es políticamente incorrecto y controversial, y su objetivo último es promover el liberalismo en el mundo, ya sea llamando a expulsar a Berlusconi, a votar por Sarkozy, eliminar Bélgica o criticar a Cristina Fernández de Kirchner. Recuerdo en alguna oportunidad leer en Le Monde un articulista que llamaba a The Economist "esos impertinentes panfletarios ingleses".

Chile, una triste dignidad
Apenas el 7% de los chilenos está suscrito a una biblioteca. Triste. Sospecho que nuestras autoridades de gobierno no están consideradas en esta cifra. Y como complemento, The Economist nos propone leer Chile's poor education system (ver traducción de Chile Liberal).

Desde luego, El Mercurio elige con pinzas los artículos del "prestigioso" semanario británico. Cuando se nos recuerda que Pinochet fue un tirano, inexplicablemente hacen vista gorda.

martes, 3 de julio de 2007

Importaciones de Argentina: Poteccionistas al ataque

El sinsentido de los industriales chilenos que pretende encarecer las importaciones desde Argentina puede llevarnos a otro conflicto con un país vecino, práctica usual para la Concertación de Partidos por la Cleptocracia (hemos vivido conflictos con Perú y Bolivia).

Chile, gracias a la Concertación y la Derecha Latifundista (UDI, Lavín, etc), ya comete el error de aplicar sobretasas arancelarias a los lácteos (23%) y la harina de trigo (31,1%) provenientes de "allende los Andes". Incluso, se alegran de ello. Es decir, cada chileno debe gastar más por comprar leche y pan "nacionales" en vez de ahorrar dinero comprando productos a quien los ofrezca a menor costo. ¿La excusa? Proteger a la industria nacional, como si acaso el objetivo de la economía fuese producir trabajos y no economizar.

Vemos en
Piden barrera comercial con Argentina que las importaciones de plásticos han aumentado en dos años un 68%. Esto es lógico: es más barato producir plástico argentino que chileno ya que ellos tienen ventajas comparativas. En vez de aprovechar los beneficios de adquirir productos a menor precio, se hace un llamado al intervencionismo.

Lo que un defensor del libre mercado no entiende es por qué o un gobierno puede artificialmente encarecer los productos. Mucho más conveniente para el país sería evitar el despilfarro de dinero que implica encarecer nuestra producción nacional con aranceles injustificables. Mucho más práctico sería aprovechar esta oportunidad y comprar los baratos productos argentinos para desarrollar una industria nacional que, paradójicamente, podría industrializar el uso de estas materias y venderlas al vecino país. Todos ganaríamos.

El caso de los lácteos es un abuso. Muchas familias se beneficiarían adquiriendo yoghurt o leche trasandina, ya que permitiría ahorrar en el presupuesto familiar. Pero los latifundistas son más poderosos que el sentido común.

Lo mismo ocurre con la harina. Si importásemos la baratísima materia prima desde Argentina, reduciríamos el costo del pan. Como sabemos, éste es la esencia de la dieta del chileno. El ahorro sería notable. Los recursos ahorrados se destinarían a otros productos y generarían demanda en sectores que serían mucho más productivos.

Durante el siglo XIX, en Inglaterra se vivió una situación similar. Los grandes latifundistas encarecían la importación de trigo para defender su industria local, mediante la infame ley proteccionista
Corn Laws. Para repeler semejante brutalidad, se fundó el Partido Liberal y un pequeño periódico llamado The Economist. Inglaterra era el primer país que aprendía las bondades del libre comercio, y se convertiría en el país más rico del mundo.

Nuestro Chile y nuestra América Latina sigue empantanada en los vicios de la intervención y el proteccionismo, mientras organizaciones pusilánimes e inútiles como el Mercosur brillan por su ineficiencia. Los únicos perjudicados: los más pobres. Y en Chile, son muchos.

Porque somos libres para comprar a quien nos ofrezca productos más baratos, Chile Liberal manifiesta su más enérgico rechazo al proteccionismo.

jueves, 17 de mayo de 2007

El voto chileno en el extranjero: postergado nuevamente

Sebastián Piñera ha cumplido con su promesa de facilitar el voto a la diáspora chilena. Pero una vez más, la UDI, y en cierta forma RN, han vulnerado la democracia, sin olvidar que el gobierno nuevamente ha respondido con improvisaciones

Con gran decepción escribimos este artículo. El ex candidato presidencial Sebastián Piñera ha sufrido un revés al ejercer su liderazgo natural sobre los parlamentarios de la Alianza, quienes no ratificaron el proyecto de ley impulsado por el destacado político y empresario, quien siempre se ha mostrado como partidario de perfeccionar nuestra democracia.

El gobierno, representado por el ministro Viera Gallo, ha presentado una indicación poco precisa: "'el servicio electoral se va hacer cargo del problema". El servicio electoral indudablemente se puede prestar para irregularidades, lo que a fin de cuentas se tradujo en la abstención de los parlamentarios de RN en la Cámara. El gobierno no da garantías de transparencia y nos presenta una nueva prueba de su falta de profesionalismo al no exponer con claridad los mecanismos que permitirían validar el conteo de votos y eliminar cualquier posibilidad de fraude. Con los antecedentes de corrupción e intervención por parte del gobierno y el servicio electoral, era difícil que el proyecto se aprobase. Mientras no haya un mecanismo que garantice transparencia, no es posible avanzar en esta materia. De todos modos, también manifestamos un grado de decepción ante los diputados de RN quienes como bloque mostraron una actitud pusilánime.
(Ver aquí y aquí.)

La UDI, por su parte, no titubeó y votó en contra. Otra muestra de lo nefasto y antidemocrático de este sector, siempre dispuesto a limitar las libertades individuales y sociales. Los 23 votos en contra fueron de diputados de la UDI más la independiente Marta Isasi. Las abstenciones correspondieron a legisladores de RN, más los UDI Julio Dittborn, Felipe Salaberry, Edmundo Eluchans y Gonzalo Uriarte, y el independiente Alberto Cardemil. Invitamos a que se dirijan al sitio web de la Cámara de diputados, sección Diputados, y envíen sus reclamos a las casillas de correo de los diputados UDI y Marta Isasi, que votaron en contra.

Si bien el proyecto estaba lejos de ser óptimo, podría haberse trabajado mejor y debió de todos modos haberse permitido en de algún modo que los chilenos fuera del territorio nacional votasen en la próxima elección presidencial.

El proyecto
Agradecemos y apoyamos a Sebastián Piñera por sus gestiones. Pero el proyecto que modificaba la Ley 18.700, Orgánica Constitucional de Votaciones Populares y Escrutinios, en sí presenta varias falencias. Para empezar, ¿por qué RN se entromete en la vida de los votantes exigiendo al menos una visita al país durante los cinco años anteriores al día de la elección? Muchos chilenos pueden decidir no viajar pero de todos modos siguen siendo ciudadanos chilenos, y por tanto, con derecho a sufragar y ejercer su ciudadanía.

Otro grave problema es que se pretendía establecer una mesa en el consulado, que actuaría como local de votación. Para facilitar la votación debe implantarse un sistema de votación por correo, o de "representación", como se hace en Francia y muchos otros países, donde un chileno puede o votar por carta o solicitar a una persona de su confianza que vote por él o ella.

A pesar de todo, el gesto de los parlamentarios de la Concertación es rescatable, aunque desde luego responde a la percepción (quizás errónea) que la mayoría de los chilenos residentes fuera del país serían proclives a votar por un candidato presidencial concertacionista.

En fin, habrá que esperar al menos un año hasta que vuelva a ponerse el tema en la tabla de discusión. Por ahora, enviamos a Sebastián Piñera nuestras felicitaciones por sus gestiones, y manifestamos nuestro rechazo a la UDI y al gobierno. Los diputados de la Concertación hicieron un esfuerzo notable, pero destacamos especialmente la apasionada defensa que hizo el diputado Álvaro Escobar durante el debate, a él le enviaremos una carta de agradecimiento.

viernes, 4 de mayo de 2007

Chile S.A.

Adiós a la "República de Chile", bienvenidos a Chile S.A., ¿una utopía?

Los seres humanos somos, ante todo, seres libres. Nuestras vidas consisten en un continuo devenir de decisiones que apuntan en conjunto hacia un fin último: mejorar nuestra condición.

En este entorno de libertad, lo primero que nos llama la atención es que siempre luchamos por preservar nuestra libertad para elegir. Esta es la postura central de Chile Liberal, de nuestros artículos y de nuestras propuestas. Mientras más posibilidades de elegir tengamos, mejor. Mientras contemos con más opciones, mejores decisiones podremos tomar y, en consecuencia, nuestra condición también mejorará. Debemos, por lo tanto, garantizar que cada uno de nosotros pueda elegir entre la mayor cantidad posible de alternativas para que podamos edificar, a partir de cada indiviudo, una sociedad más próspera.

Estas son perogrulladas, dirá alguno. Sí, y he aquí el gran avance de la humanidad. Hace apenas tres décadas, un populista le prometía medio litro de leche a cada niño, gentileza del estado. Hoy nos horrorizamos ante semejante disparate. La idea que procuramos hoy es que cada padre pueda tener acceso a la mayor cantidad de tiendas de alimentos y que mientras más tipos de leche tenga a su disposición, podrá tomar mejores decisiones para su familia. Hoy podemos elegir entre leche con sabores, descremada, semidescremada, cultivada, reforzada con vitaminas, sin lactosa, larga vida, o incluso soya, que ni siquiera es leche. Es decir, todos entendemos las virtudes del mercado. Pero entender que la leche subsidiada es más cara que la importada desde, por ejemplo, Argentina, es un tema de discusión que separa a proteccionistas (conservadores) de liberales. Entender que si bajásemos los impuestos, por ejemplo el IVA, haríamos los productos más accesibles para los más pobres, es la línea que separa a los socialistas (también conservadores) de los liberales.

Y así sucesivamente, para cada producto y cada servicio, queremos asegurarnos de que cada persona sea libre para elegir. El panorama se vuelve nebuloso cuando abordamos los grandes temas del debate chileno actual: en educación, ¿puede un padre elegir el colegio de su hijo? No. Las recientes reformas educacionales son un vejamen contra la capacidad de elegir y logran cualquier cosa excepto la excelencia académica. Como vemos, seguimos gobernados por los mismos que querían entregarnos una tarjeta de abastecimiento y limitar nuestra capacidad para elegir. Triste, pero los chilenos siguen pidiendo más socialismo. Después de todo, la capacidad de ser libres para elegir entre múltiples opciones no era una perogrullada.

¿Es bueno que desaparezca el gobierno?
Sí, es la respuesta. Pero veamos porqué. Cada vez que un liberal habla de desmantelar los gobiernos nacionales y devolverle el poder a los individuos, mucha gente reacciona con un "pero necesitamos un gobierno". ¿Sí? ¿Realmente necesitamos que alguien nos cobre impuestos y que se los redistribuya a sus amigos? ¿Quién se beneficia con Codelco o Chiledeportes? ¿Usted? Del mismo modo, cuando uno dice que no es necesario creer en "dios", la mayoría reacciona con un "pero necesitamos creer en un ser superior". Cuando pensamos en qué realmente creemos, nos damos cuenta que cada uno se ha inventado su propio sistema de creencias, no hay una creencia objetiva en lo sobrenatural, sino un cúmulo de subjetividades metafísicas. Nunca, ni Zeus, ni Tor, ni la Pachamama, ni Brahma, Alá, ni nadie nos ha ayudado, simplemente porque no existen: son constructos mentales, ilusiones. El estado exhibe una mecánica similar, salvo que sí existe, pero es igualmente inútil, o en el mejor de los casos, nos ayuda muy poco. Los colegios a cargo del estado son malos, la salud estatal es peor, el nuevo sistema de transporte (diseñado por el estado) es malo, los ferrocarriles del estado son una burla. No necesitamos un estado, o al menos no uno como lo conciben los socialistas.

En cambio, la iniciativa privada siempre ha sido más efectiva y más potente que los gobiernos, y hoy, a comienzos de la era informática, las entidades privadas son más poderosas que nunca antes en la historia. Tomemos el caso de Microsoft. No es exagerado afirmar que Bill Gates sea más poderoso que el presidente de Uruguay. Microsoft maneja más dinero que muchos países africanos, y los productos de Windows y MS Office han facilitado el avance de las tecnologías y, por tanto, de la humanidad. Una mérito del cual ningún gobierno nacional puede jactarse. Bill Gates ha ganado tanto dinero que ha comenzado a financiar iniciativas filantrópicas que, aplicadas con criterios corporativos (no estatistas), serán más efectivas que cualquier iniciativa de un corrupto tirano africano o de un BM, FMI, OMC, o un TPKJ, LÑZ, RRTGH o WXYZ.

Pero hay más. Mucha gente trabaja para Microsoft, en todo el mundo. Todos ellos se ganan la vida produciendo para Bill Gates, y cada empleado de esta compañía es libre para comprar acciones de la misma y participar de las ganancias corporativas, o simplemente para cambiarse de empresa. En cambio, un salvaje desnudo de Burkina Faso no tiene alternativa sino seguir siendo en un servil peón obediente a su tirano. Su única opción de progreso es que una de las muchas obras filantrópicas de Bill Gates (y Warren Buffet) le devuelvan su libertad.

La democracia, sin duda, que ha sido uno de los inventos más notables de nuestra civilización. Pero la promesa de un voto no es suficiente para asegurar que cada individuo mejore su bienestar. En Zimbabwe, Robert Mugabe ha sido reelegido varias veces, y todos sabemos que es uno de los dictadores más infames del mundo. En 1980, los chilenos aprobaron la Constitución de Pinochet...algunos dicen que fue fraude, pero lo dudo: este país es así de estúpido. Y sin ir más lejos, Hugo Chávez está cada vez más cerca de convertirse en un presidente vitalicio como sus pares africanos. El ex golpista venezolano gobierna con decretos y ostenta cada vez más y más poder. Al punto que deseamos llegar es que, en el caso de Chávez y los presidentes africanos, todos tienden a estatizar la producción del país usando al "pueblo" como aval. La democracia tiende a convertirse en un ogro tiránico si es que nadie le pone atajo. De ahí la importancia de privatizar y de "empoderar" a cada individuo para que, tal como somos libres de comprar la leche que más nos conviene sin que nos la regale el estado, podamos cambiar de empleo tanto como nos convenga.

Otro dilema que nos separa de los socialistas: mientras más rigidizan los puestos de trabajo, más se alegran. Más sometemos al empleado a los caprichos del empleador. Pero el trabajador también es ciudadano, por tanto devolvamos la libertad no sólo a los trabajadores sino a cada miembro de la sociedad y limitemos al máximo a quienes desean ostentar el poder absoluto. Lo vemos hoy en China y en Corea del Norte, aquellos que antes centralizaron todo el poder, sólo repartieron hambre y miseria. Sólo nos produce algarabía que ya nadie defienda a un Kim Il-Jong, Deng Xiao Ping, Mao Tse Dong, Kuao Chang Ding, Sohn Fi Kum, ni Dol Fuao Chung. Hoy, China abraza al libre comercio y se convierte en una nación próspera, aún faltan libertades sociales.

Nos referimos, como se podrán dar cuenta, a la libertad individual, que en el área laboral la llamamos "flexibilidad laboral", frase tabú para los políticamente correctos socialistas de izquierda y socialistas de derecha. Pero visto en este contexto, flexibilizar la contratación y despido beneficia a los trabajadores. Así como los países se benefician de las privatizaciones, que se convierten en diques ante el avance de las oleadas estatizadoras de un Chávez, o un Mugabe. Lo que proponemos, como ven, es limitar el poder de los gobiernos y devolvérselos a los individuos para que cada uno tome sus propias decisiones. Libertad, en síntesis. Los franceses así lo han entendido y este domingo se lo harán saber al mundo a través del triunfo de Nicolas Sarkozy.

En países con economías ultra-abiertas, como Dinamarca, es posible iniciar una empresa en tres pasos, a través de un formulario en Internet, lo que tarda unas pocas horas. Los trabajadores no están atados a sus puestos de trabajo gracias a la "flexiguridad" danesa. Es fácil entender porqué existe pleno empleo. El estado, contrario a lo que creen muchos, es pequeño... y recolecta más del 50% de su PGB en impuestos. Y si ponemos esta economía bajo el microscopio, apreciamos que sus miembros gozan de movilidad tanto laboral dentro como fuera del país, las fronteras nacionales prácticamente son inexistentes, y sus capitales provienen de muchos lugares, tanto así que es difícil determinar su procedencia. Estamos frente a un fenómeno que pocos han notado: Dinamarca no existe.

Chile S.A.
Como veíamos anteriormente, la economía danesa es un concepto más abstracto que real, pero que cuenta con grandes recursos. Los socialistas, si fuesen más astutos, se unirían al liberalismo para lograr construir sus bienamados "estados de bienestar", pero es menester la destrucción creativa de las repúblicas decimonónicas y reinventarlas bajo un nuevo concepto de sociedad, una "sociedad anónima". Interesante juego de palabras. Una sociedad civil que no tiene un elemento rector superior, pero a la vez, una economía dominada por las entidades privadas.

Podemos lograrlo si intensificamos la apertura económica, si seguimos facilitando la inversión directa extranjera, el libre flujo de capitales y la eliminación de aparatajes estatales. Esta es la forma en la que lograremos crear riqueza, y cuando tengamos los recursos, los socialistas podrán hacer el trabajo de decoración de interiores que tanto les gusta. Pero antes, hay que tomar las medidas, diseñar los planos, y construir. Y hay que "entrar a picar".

Un Chile S.A. va más allá de los capitales privados. Las fuerzas armadas, por ejemplo, aún pueden llamar a soldados conscriptos a sus filas y por razones que todos conocemos, no son necesariamente los niños de los colegios privados, a no ser que sean cadetes de la Escuela Militar, claro está. ¿Por qué no privatizamos el ejército? A algunos les parece descabellado, pero ya lo propuso el Instituto Adam Smith en 1985. La idea, admitámoslo, es muy buena. ¿Podría un Chávez, por ejemplo, encabezar un golpe militar si tuviese a cargo a una división de ejército de carácter privado, no monopólico?

Viendo un día la televisión inglesa, me encontré con un aviso publicitario de una empresa de seguridad que instala en la casa de sus clientes una cámara y una alarma. Por una cantidad mensual, un guardia privado monitorea cada casa. Si la alarma se activa, le garantizan que en pocos minutos estará presente el personal de seguridad de dicha empresa, sino, "le devolvemos su dinero, sin preguntas". Más aún, basta una llamada telefónica para que esta empresa detecte la procedencia de la llamada y, nuevamente, se haga presente en minutos. A muchos chilenos les entran a robar a plena luz del día, y Carabineros de Chile se hace presente... nunca. Y nos pueden entrar a robar una y otra vez, y podemos echar raíces esperando que algún día la policía llegue. En caso que sí lo haga, la justicia puede tardar años, sí, años en castigar o recluir al antisocial que pueda haber atentado contra una residencia. Lo mejor que podemos hacer es juntar mucho dinero y pagárselo a un actuario para que agilice nuestro expediente.

Los chilenos no nos damos cuenta pero somos un país bastante corrupto. ¿Por qué no privatizamos las policías y las agencias de justicia? De este modo, le devolveríamos a los individuos la "capacidad de elegir" que mencionábamos al principio. ¿Por qué no podemos elegir nuestro propio servicio policial, que nos garantice protección, y una agencia de justicia, que nos ofrezca eficiencia y celeridad? La justicia estatal es lenta y corrupta, los jueces son prepotentes, los actuarios son chupasangres, los notarios, inútiles, y los abogados... mejor abandonemos los apelativos. Privatizar las agencias de justicia es urgente. El mundo es demasiado complejo y el estado es cada vez más anacrónico. ¿No es acaso, un programa de TV como el de la Doctora Polo, una forma de justicia privatizada, y mucho más ágil que la pusilánime y carísima justicia estatal?

Mencionábamos a Dinamarca y su economía excepcionalmente abierta. Mientras el ex presidente Allende las embestía contra los capitales extranjeros, vemos que un país "corporativo" como Dinamarca necesita alentar la llegada del capital foráneo. Éste último no requiere, si bien agradece, una banca ultramoderna o un sistema financiero tremendamente expedito. El capital y los inversionistas pueden capear estas dificultades. Pero la corrupción jamás alentará la importación de capitales y menoscaba su consecuente creación de mercados. El gobierno debe centrarse en lograr transparencia, y para ello, al estado debemos reducirlo a su mínima expresión.

Nuevamente, nuestros gobernantes envían señales contradictorias. Mientras el ministro Velasco aprende de la experiencia danesa, la presidenta Bachelet insiste en hacer negocios con el corrupto y estatista Chávez y su dudosa PDVSA, incluso desoyendo los consejos de su propio ministro de Hacienda. Por otro lado, incrementar el aporte patronal en la previsión de los trabajadores es un desaliento a las pymes, pero el gobierno parece no entender. Tampoco persigue disminuir el radio de acción estatal con las nuevas propuestas para las AFP, ni tampoco hay intención de privatizar Codelco.

Como vemos, todas las políticas sociales y económicas que tiendan a disminuir el poder del gobierno, reducir el estado y mejorar la apertura y el flujo de capitales siguen siendo ignoradas a nivel dirigencial. La educación municipal aún no se desmantela a favor de un sistema de fomento a la demanda. Las pensiones parecen empantanadas y listas para hundirse en el lodo del estatismo. El gobierno quiere seguir aferrándose a las empresas estatales. El símbolo de todo lo nefasto de la ingeniería social de la Concertación ha sido el Transantiago, pero los chilenos siguen delirando con ese constructo llamado estado y las maravillas de sus ingenieros sociales, hijos bastardos de los planificadores de antaño. La solución que ellos nos proponen: más regiones y más diputados.

El liberalismo en la segunda mital del siglo XIX diseñó las bases de nuestra república, y si bien la tarea fue incompleta, al menos fue noble y cumplió bastantes de sus objetivos. El mundo ha cambiado demasiado y el liberalismo de hoy propone una nueva estructura social y económica, que extienda la libertad individual y fomente el respeto a nuestra capacidad para elegir entre múltiples opciones. En este blog, Chile Liberal, seguiremos defendiendo nuestra libertad para elegir.

chileliberal@gmail.com