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sábado, 2 de abril de 2011

Una cuestión de "choix"

"Los límites de idioma son los límites de mi mundo."
-Ludwig Wittgenstein



La importancia de poder elegir y de cómo afecta la responsabilidad individual
El idioma que hablamos y las palabras que lo componen predefinen nuestra interpretación del mundo y condicionan nuestra forma de pensar, y me imagino que también moldean nuestro comportamiento. Una de las palabras más fascinantes del la lengua francesa es "choix". La semana pasada Chanchi me pasó una lista para que fuera a comprar al Monoprix, supermercado local. Antes de salir me recalcó "oye no te vayas a olvidar de los yogures de postre y los quesos". OK, fui y compré mi yogur favorito, un fromage blanc Activia que tiene la gracia además aux fruits (con frutas), aunque también se puede comprar nature (solo). Ahora bien, éste no es un yogur como esas porquerías que venden en Chile, esta cuestión es cremosa como nunca hemos visto antes, simplemente de calidad superior. La cosa es que traje nature y aux fruits, de pêche, y hartos. Cuando después de comer Chanchi fuimos a sacar el queso y los postres, con horror Chanchi refunfuña: ¿y esta es toda la choix que hay? Para empezar, me condorié porque el queso blanco con frutas corresponde al fromage, no al dessert (aunque esto es debatible). Pero aún peor, apenas traje natural y de durazno. O sea, poca "variedad", poco "de dónde elegir", poca "selección".

Otro día pasamos a servirnos algo con unos amigos y la amiga de Chanchi, no muy contenta al ver la poca variedad del menú, dice: "bien poca choix". De hecho, en el mismo menú en el vuelo Air France se presentan las opciones recalcando al pasajero que le tienen "una amplia choix", que al lado en inglés se traduce como "amplia choice", y en castellano simplemente algo como una "variada selección", pero la verdad es que no es lo mismo. El idioma inglés usa choice y el francés choix, y lo hacen de la misma manera, lo que al final muestra la gran importancia que en estas culturas tiene el poder elegir. 

Uno ya nota que si alguien se manda una cagada y dice "es que no tuve choix" o "no tuve choice" pide en el fondo no hacerse el responsable directo porque ¿qué responsabilidad individual recae en uno cuando no tuvo otra opción? Uno en castellano dice "no tuve otra alternativa", o usa algo similar, pero la verdad es que la idea no es la misma: nuestro idioma no está configurado de esta manera. Y del mismo modo, cuando alguien defiende una acción que a otros puede parecer reprochable, dice "es mi choix" o "es mi choice". Si uno pudo elegir y tomó una decisión entre varias alterativas, de inmediato esa decisión merece respeto, porque claro, c'est mon choix, it's my choice. Uno toma las decisiones por sí mismo, en eso consiste la libertad, ¿o no?

La entrada para choice en Wikipedia es formidable. En francés es mucho más reducida, y en español... ¡ni siquiera existe! Sobre "choice" la descripción dice:
Choice es un proceso mental que consiste en juzgar los méritos de múltiples opciones y el seleccionar una de ellas. (...)
Tanto en economía como en sicología éste es un término fundamental, desde luego, ya que a partir del complejo proceso de toma de decisiones se pueden construir teorías económicas, se puede entender las tendencias de consumo y de mercado, así como conocer los misterios de la mente y el comportamiento de las personas. Pero aparte de todo, es bueno tener choice porque es lo que nos diferencia de los animales en el sentido que somos capaces de tomar decisiones y que siempre nos vemos confrontados con diferentes alternativas, y entre ellas podemos seleccionar. Mientras más, mejor, aunque esto también es debatible: comprar fromage en Francia es agobiante cuando uno se enfrenta a más de cuatrocientas variedades. 

Cuándo castigar
Lo que me lleva al final a ofrecer todo esto como herramienta para los señores del Consejo Nacional de Televisión de Chile. Me entero que han sancionado al humorista Mauricio Flores por las rutinas humoristicas de su personaje Tony Esvelt, un estereotipo de la "loca". En estricto rigor me parece inaceptable burlarse de los homosexuales, y en general me parece inadmisible hacer chistes sobre cualquier situación en la que no hay choix. Vean, el homosexual no ha decidido su opción sexual, no es una cuestión de opción personal, por lo tanto no admite burlas. 

Del mismo modo, es lícito sancionar a quien se burla de un un inválido mofándose de su falta de piernas porque nadie decide cortarse parte de su cuerpo, ¿por qué sería gracioso reírse del que está en silla de ruedas? Así como no podemos hacer chiste de negros ni de argentinos, porque nadie elige su etnia ni su nacionalidad. No obstante, sí me parece legítimo burlarse de Cristo y de la religión, porque la gente sí elige en qué dios cree, así como uno elige qué estilo de vida lleva, o por cual tendencia política vota o a cuál equipo de fútbol alienta. En todos estos útlimos hay choix, hay choice, y si tal o cual comportamiento es producto de una decisión personal, uno se expone a las consecuencias de su opción. Yo puedo decir "comunistas de mierda" o "fachos culiaos" porque ambos, el ser simpatizante del Partido Comunista o de la UDI son opciones que alguien ha tomado. "Jesús queremos ver tu caca" puede ser inaceptable si consideramos que no podemos reírnos de lo sagrado, pero Chile Liberal propone que abstrusos conceptos como lo "sagrado" no se empleen, sino que decidamos cuándo hay choix y cuándo no.

Nosotros estamos acostumbrados a otra cosa. Se nos dice que un grupito de iluminados definirá lo que es bueno y edificante (lo "moral", le llaman), y lo que es malulo y feo (lo "inmoral", al parecer). Luego, tenemos que darle atribuciones máximas a gente que sea lo más iluminada posible para que ELLOS tomen las decisiones en nombre del resto, como si fuésemos unos imberbes incapaces de decidir por nosotros mismos. De ahí que el CNTV comienza a castigar a todo aquello que no le gusta, con criterios retorcidos, incomprensibles e incoherentes (¿por qué sanciona a Flores en Viña, y no en el prohrama que aparece diariamente?). 

Lo mismo ocurre en política. En vez de procurar que legisladores y autoridades nos aseguren que cada uno tenga la mejor choix para que tome sus propias decisiones, no, creemos que tenemos que elegir como legisladores y autoridades a los más "valóricos", los que tienen la sonrisa pep más linda las familias más perfectas los hijos más lindos y las esposas más inteligentes. Luego, a gente tan magna le damos el mayor poder posible para que desde arriba construyan una sociedad tan linda como ellos. Cuando en realidad las mejores sociedades se construyen desde abajo: el bienestar general se construye a partir de dejar en máxima libertad a cada individuo para que tome las decisiones que más felicidad le reportan, y el agregado de todas estas decisiones individuales resulta en el bien común. Es así y no al revés. Nadie puede decidir desde arriba qué es el bien común y luego imponerlo con fuerza y castigos al resto que está  abajo.

Para que cada uno se forje su propio destino tiene que ser capaz de tener choice, sea esto decidiendo si se casa con una persona del sexo opuesto o no, sea decidiendo cuándo tener hijos, sea a conciencia decidiendo si se hace un aborto o no, o quitándole la menor cantidad posible en impuestos para que su máximo poder adquisitivo lo gaste en todo aquello que le conviene, y no entregándole mansamente el dinero al Estado para que este se gaste en unos pocos segundos el dinero que ahorraste toda una vida. Así se edifica una sociedad genuinamente libertaria, sea esto para elegir el yogur que compramos o el dios en que creemos, o incluso, mejor aún, sin ningún dios, pero esto es una cuestión de decisión indivdual.

Pero cada vez que alguien tome una decisión, si tuvo choix, si tuvo choice, debe hacerse responsable. En cuanto a la sanción del CNTV a Flores, creo en todo caso que más que reírse de la condición homosexual el chiste era más bien sobre un tipo de estilo de vida, por lo tanto creo que los señores en vez de convertirse en los amos y señores de la TV —increíblemente creando un grupo poderosísimo, algo preocupante— debió simplemente limitarse a emitir una sanción verbal, aclarando eso, que los chistes eran sobre un estilo de vida y no sobre los homosexuales. A nadie le gustaría ver chistes sobre, por ejemplo, los niños inválidos de la Teletón, en cuyo caso definitivamente correspondería un castigo. No obstante, el CNTV debiese ser una asociación libre, ante la cual los propios canales voluntariamente deciden someterse.

Finalmente, me parece que debiésemos aprender a cambiar de mentalidad y aprender a respetar las decisiones del otro, a la vez asegurándonos que nuestras decisiones tampoco afectan al otro. El día que entendamos esto y dejemos de creer que un tercero pueden decidir por nosotros, estaremos mucho mejor. Así como no existe en castellano un equivalente directo para "choix" o "choice", en estos dos idiomas no hay equivalente para la típica expresión chilena de reproche: "sh, qué te creís que te mandai solo", porque mandarse sólo debiese ser el objetivo final de cada uno, algo que nosotros nunca hemos asumido. Quizás esto nos permita reexaminar nuestra forma de pensar, y así quién sabe capaz que entendamos por qué hemos sufrido tantos gobiernos autoritarios y dictaduras.

lunes, 28 de febrero de 2011

Diferencias culturales 1: Cabros chicos

Los franceses tienen toda la razón en odiar a los hijos de otros, y a veces también a los propios


Algunos me han consultado sobre el tema de las diferencias entre Chile y Francia, algo que a mí me parece un poco trillado ya que hay abundantes blogs elaborando al respecto, pero a pedido del público,  voy a ahondar sobre algunos aspectos curiosos de la manera de ser en este país y nada mejor  que empezar con un tema que más pronto que tarde será una preocupación de Vuestro Humilde Servidor: los niños.

Estoy consciente de que es un tema altamente contencioso. Debo aclarar  que en general me encuentro a gusto en esta cultura y preferiría que Chile se afrancesara y no al revés. Pero bueno, vamos al punto. Mi opinión es la siguiente: acá saben criar niños, y en Chile no.

Rara vez he visto una francesa total y desesperadamente consumida por su propia neurosis cuidando de sus cabros porque para criarlos bien acá todos saben que deben enviarse  a una guardería o jardín infantil donde hay especialistas que saben de éstas cosas, y de paso, le permiten a la mujer poder seguir trabajando. Cuando es necesario, además, a los niños es bueno de repente sacarles la cresta. Acá es relativamente común ver a un padre pegándole a su hijo, a diferencia de Chile, donde es a uno —al menos a mí y también a Chanchi— a quien nos dan ganas de aforrarle a los críos de otros, y de paso, sacarle la cresta también a los viejotes de sus padres que no saben imponer disciplina.


Es apabullante en Chile la cantidad de cabros chicos mal criados, mañosos y más encima gordos, verdaderos tiranos que ponen de cabeza a sus padres y a todos los que lo rodean. No por nada, la chilena sin "nana" (empleada doméstica) caga. Una francesa al borde del ataque de nervios por no tener "nana" es algo inaudito, así como una mujer abandonando su trabajo para cuidar los niños y evitar que una "extraña" los cuide.

Cada mujer que trabaja es un elemento productivo en la economía, quien se vuelve una consumidora que a su vez demanda productos y servicios. Por cada 1% de mujeres integradas al mercado laboral sus buenos  puntos al PIB son añadidos. El argumento para masificar las guarderías es potente, y Francia tiene un complejo sistema de cuidado de niños que es el eje de la alta natalidad francesa y de la envidiable participación laboral femenina de este país.

Aparte de eso, dudo que una mujer por sí misma sepa cómo criar a un niño, asumo que en los jardines infantiles hay gente mejor calificada que puede organizar actividades estructuradas y supervisadas, para evitar el matonaje entre niños y fomentar los juegos y la colaboración del niño com otros de su edad, y evitar que ese pequeño esté todo el santo día expuesto a los nervios de su madre o de otros adultos que tanto los quieren que terminan por malcriarlos. El gran paso adelante que debe dar Chile es dejar de ser tan pero tan MAMÓN y aprender a educar a sus niños desde la más temprana infancia.

Uno de los últimos mitos de Occidente es creer que los hijos traen alegría y satisfacción. Esto es ¡falso! Diversos estudios demuestran que las personas se sienten más infelices cuando tienen hijos y que el bienestar promedio aumenta a finales de la cuarentena, cuando los hijos se van de la casa (ver gráfico a la derecha, la fuente ya se la imaginan). Tener hijos significa miseria emocional y material. Como muestra el gráfico, desde finales de la veintena el bienestar disminuye. Decidirse a traer hijos al mundo implica necesariamente estar conscientes de esta anomalía y terminar con el mito de que los niños a la gente la hacen feliz, porque simplemente no es cierto.

En Francia uno rara vez ve cabros chicos con pataletas, gritones o llorones, y es por una cuestión de respeto por parte de los padres: los niños de uno podrán ser los más inteligentes y los más bonitos pero para el resto son una fuente de ruido y en general de molestia y por eso hay que enseñarles a que se comporten en público. Entrar a un café en Francia con niños es un acto de rotería: para eso están los parques, las zonas de juego, las bibliotecas para niños, etc. Lléveselos ahí, no venga a joder acá. Desde luego que cuando yo tenga críos me juntaré con otros padres, pero me parecería injusto e irrespetuoso ir a amargarle la tarde al huevón que está al lado leyendo el diario tomándose un café, quien de seguro no tiene hijos y está disfrutando de su tiempo libre y no tiene porqué sufrir las consecuencias del que está entero cagado de los nervios con los cabros chicos. Si los hijos a uno le amargan la vida —como he demostrado anteriormente— está claro que uno no tiene el derecho a amargar al resto con las pataletas del crío de uno.

Creo que cuando una pareja ya ha hecho todo lo que puede hacer, cuando ya han vivido juntos y la novedad se acaba porque se acabaron los lugares de irse de vacaciones, e incluso, cuando se deja atrás la incipiente monotonía y derechamente comienza el desprecio y el cansancio mutuo, lo único que puede mantener a una pareja unida es un enemigo común: ahí es cuando llega el momento de tener hijos. Antes no.