jueves, 29 de diciembre de 2011

2011: "Don't believe the hype"

Culmina un año que no olvidaremos. Chile Liberal entrega su balance y análisis del 2011 y se las da de pitoniso dando su visión del año venidero

"¿Trabajar duro, nosotros? ¡NO!"

Y eso sería todo: año 2011 de la era Común. The End.... ¡qué año! Empecemos el análisis con un urgente desagravio a la figura de la verdadera persona del año, el joven diplomado tunecino Mohamed Bouazizi, célebre por quemarse a lo bonzo al ver cómo el aparato policial de su país —regido por una autoridad no electa—, requisaba el carrito con el que vendía frutas para de algún modo ganarse la vida honradamente. Lo próximo ya es historia conocida: cae el autócrata que gobernaba Túnez, y la ola se propaga a Egipto, Libia, Yemen, Siria, e incluso Israel. Hasta el tonto del Dalai Lama debió reconocer que no es un líder político y tuvo que dar un paso al lado. 

El descontento pronto cruza el Mediterráneo y los indignados acampan en la Puerta del Sol en Madrid... luego viene Occupy Wall Street... para qué seguir. Todos sabemos por qué la revista Time nombró al manifestante como el personaje del año. No obstante, los desatinados Guardianistas —lectores del socialdemócrata periódico británico The Guardian— eligen como la persona del año nada menos que a la chilena Camila Vallejo, cuya principal lucha consiste en lograr que los hijos del clan Luksic, los más acaudalados de Chile, estudien gratis. Mohamed, el premio es para ti. No le crean a los lectores de The Guardian. Don't Believe The Hype.

Culminado el lacrimógeno 2011, podemos concluir que la indignación, por no ser canalizada correctamente, tanto en Chile como en el resto del mundo, ha sido contraproducente. En los países árabes se han impuesto en gloria y majestad los islamistas mientras a Occidente sólo le queda encogerse de hombros y cruzar los dedos para que la evolución política y social de esos países avance, y no retroceda. 

Con una Alemania que tiene partidos "Demócrata Cristianos", una Inglaterra donde no existe una separación formal entre iglesia y Estado, una España donde el catolicismo es una fuerza política que no cesa de meter su nariz en lo que no le incumbe, un EEUU con un presidente que invoca a "God" en todas sus alocuciones, el primer mundo, con la notable excepción de la recalcitrantemente laicista Francia, no tiene autoridad moral alguna para sermonear a los árabes sobre las bondades del laicismo. Los blogueros egipcios Maikel Nabil y Aliaa Elmahdy son dos gritos secularistas ahogados en una oleada de frenesí religioso.

Pero veamos el vaso medio lleno. Al menos, hoy, estos pueblos pueden luchar por una democracia laica, algo que hasta hace unos pocos meses sólo era utópico. Es que el 2011 lo trastornó todo. Pero analizando en frío, van rumbo a algo similar a la oscura Edad Media europea.

5, 4, 3, 2 1, Feliz Año 2012. Pasemos a los vaticinios

El 2012 se augura gélido. No tanto en lo climático, que será exactamente lo opuesto. Sólo Australia ha impulsado el necesario impuesto al carbono, mientras el tratado de Kioto se desintegra y no existe voluntad real de combatir el calentamiento global (Francia ha vivido el año más caliente del siglo).

De seguir así, los chiflados de la ecología seguirán monopolizando la agenda, lo que es letal. Son los promotores de la economía de mercado y del progreso los llamados a proporcionar una solución sustentable y realista a la dramática situación del planeta. El tema es serio y no puede quedar abandonado a la suerte de los necios que quieren arrastrarnos de vuelta a las cavernas.

En lo económico, Europa continúa su proceso de evolución. Como sabemos hoy, aunque Darwin no lo notó, la evolución no es lineal. Así mismo evoluciona Europa: yendo a veces hacia atrás. La moneda única cumplirá una década y ha sido víctima de su propio éxito. La paz entre todos estos países está garantizada. El flujo de personas y capitales es expedito. El euro ha sido demasiado fuerte respecto al dólar, lo que ha terminado por liquidar la competitividad económica del Viejo Continente.

Alemania ha acumulado un absurdo superávit mientras los PIIGS finalmente comienzan a flexibilizar el mercado laboral y a reajustar sus escleróticas cuentas. El estúpido alarmismo de algunos analistas de baja estofa es irrisorio. El euro no está en peligro porque es impensable e impracticable la Unión Europea sin una moneda única. Sólo se necesita la voluntad política para que el exceso del norte compense el déficit del sur. Chile Liberal no tiene tiempo para escuchar a idiotas pronosticando golpes de estado, catástrofes ni pelotudeces semejantes. La cosa está fea, muy fea: el crecimiento de Gran Bretaña, Francia y Alemania será con toda seguridad un pelo superior al 0%, si es que. El desempleo seguirá siendo el lastre que impida terminar esta larga crisis. Pero Europa ha visto tiempos peores. Don't Believe The Hype. Sólo es cuestión de voluntad el dar el golpe de timón necesario.

En términos políticos habrá mucho ruido y pocas nueces. En Francia habrá elecciones presidenciales, las cuales probablemente gane Nicolas Sarkozy, ya que su contendor, François Hollande, tiene el peso del helio. Así todo, Sarkozy no será capaz de implementar las reformas à la Thatcher que Francia tanto necesita. Menos aún se podría en una (improbable) presidencia de Hollande. 

En EEUU, Mitt Romney será el seguro contendor de Barack Obama y, además, el próximo presidente de EEUU. Nunca un presidente incumbente con una tasa de desempleo alta ha sido capaz de ganar. Los tontos que creyeron ver en el ajusticiamiento de Osama Bin Laden un éxito del moreno presidente por fin quedarán al descubierto como ignorantes. Esos analistas de pacotilla no entienden que las cuestiones internacionales poco importan cuando el votante promedio está en casa viendo televisión diurna sin prospecto de encontrar trabajo. Esta es, lamentablemente, la realidad de EEUU. Al otro lado del Atlántico, en Gran Bretaña, la coalición Liberal-Conservadora continuará su feroz programa de recortes, lo que no generará nuevos disturbios, sin embargo, su pacto seguirá firme como un roble.

En los países emergentes descansa la posibilidad de salir del embrollo. Salvo un detalle: estos países, en lo político, están jodidos. Brasil seguirá hundiéndose en escándalos de corrupción y su presidenta no hará nada por agilizar el mercado laboral. Difìcilmente así darán el gran salto. Cuando la desaceleración los golpee quedará al descubierto toda la problemática que se ha incubado en el último tiempo (como ocurrió en Chile, y como ocurrirá el 2012 en Argentina: la soya no puede ocultar por tanto tiempo sus problemas estructurales). Rusia tendrá elecciones (truchas, como de costumbre) pero ya vemos como el descontento se ha apoderado de las calles. En el otro extremo de Asia, es imposible que la dictadura China continúe el status quo y si no es el 2012, será de todos modos en el futuro inmediato cuando estalle el descontento. Por nuestro lado, Chile Liberal sostiene que mientras ningún país emergente tenga universidades tipo Ivy League o empresas como Google o Apple, destronar a las viejas potencias tardará décadas, y sólo lo han hecho por tamaño de PIB y no por ingresos. Don't Believe The Hype.

Para entender la encrucijada del 2011 y la transición al 2012 es necesario observar lo paradójico de lo visto en España. Los Indignados pavimentaron el advenimiento del conservadurismo español, con el triunfo del Partido Popular, que entre sus planes se incluye implementar exactamente lo opuesto de lo que querían los indignados (que clamaban más impuestos, más regulaciones, más rigidez laboral, más beneficios). El 2011 ha sido un año extraordinario, y si bien llegamos a un punto de inflexión, los efectos tardarán mucho en materializarse. Don't Believe The Hype.

Para terminar, cabe destacar que el calendario maya, azteca, zapatoteca o no sé cuál ya a esta altura, augura el fin del mundo el 2012. Desde que el tiempo es tiempo que se viene pronosticando lo mismo. Antes del año 1000 se aseguraba que volvería Jesús y que el fin ya estaba cerca. Cuando pasó el cometa Halley en el siglo 19 oleadas de suicidios colectivos sacudieron a la "culta" Europa porque juraban de guata que venía el fin de los tiempos. Los Testigos de Jehová han anticipado el fin de "este sistema de cosas" más de 15 veces. Sectas variopintas han hecho lo mismo, pero seguimos acá. Don't Believe The Hype. 

El mundo no se va acabar, eso es tan seguro como que continuarán las denuncias de curas pederastas el año 2012. 

Sin embargo, si EEUU no levanta cabeza y si los planes de ajuste en Europa no rinden frutos y si estallan violentas revueltas en China y Rusia, podrá decirse que si bien el Apocalipsis Ahora no llegará el 2012 como auguraron los mayas, al menos presenciaremos algo muy similar al fin de los tiempos. Va a ser emocionante. Todos juntos: aaarrggghhhhhh.


(En nuestro próximo episodio entregaremos un análisis de lo que fue el 2011 en Chile, y de lo que viene. Siga en nuestra sintonía)

domingo, 25 de diciembre de 2011

Tour D'Argent

"El buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño."
Domingo Faustino Sarmiento, intelectual argentino

Vuestro Humilde Servidor quiere compartir con los amables lectores de Chile Liberal algunas de sus andanzas en la Ciudad Luz. Empiezo contándoles que se acerca una doble celebración, la Navidad, y además la firma con Chanchi del fatídico PACS, el contrato de unión civil que ha menoscabado la famila, aniquilado los valores, corrompido la moral y que ha generado destrucción "en Occidente" y oleadas de suicidios colectivos. Bueno, en realida nada de eso ha ocurrido, pero ya saben, los conservadores son así.

Para celebrar tan magno evento, esta vez fuimos al legendario restaurant La Tour D'Argent, lejos el más renombrado de París y por cierto el más ultra recontra cuico al que he ido. O sea esto ya es fruncido a tal nivel que NO permiten sacarse la chaqueta. Puede parecer autoritario, pero es algo así como lo que propuse ante la inscripción voluntaria y el castigo por no votar: si aceptas que te restrinjan y te castiguen, ya constituye un acto de la voluntad por tanto es legítimo. Si tú crees que es injusto que no te permitan entrar a un lugar con determinada tenida y te parece abusivo que no te dejen comer sin chaqueta, pues fácil: no vayas.

Añado una breve reflexión. Es importante la diferencia entre el bárbaro y el civilizado. El primero estira el brazo y saca una fruta, o arroja un jirón de carne al asador. Esto es básico, responde al instinto de  subsistencia. El segundo ha conformado una cultura y va más allá del instinto. El buen comer es una de las más bellas expresiones del ser humano y de su capacidad de crear una cultura, lo que convierte a la gente, desde Epicuro a John Stuart Mill, en sibarita. Desde 1582, la Tour D'Argent en el V arrondissement de París ha sido uno de los templos del arte del buen comer, rito sagrado en la religión del hedonismo ilustrado. Si bien los chefs han sido en ocasiones despedazado por los expertos, su misticismo sigue intacto.

La vista panorámica sobre el Sena, Île de la Cité y la Catedral de Notre-Dame le dan un carisma único. Impresiona saber que entre sus habitués se cuenta desde Luis XIV o el Cardenal Richelieu, hasta luminarias de las letras como Balzac o Proust, junto a grandes artistas como Dalí en el XX, sin mencionar el enorme listado de monarcas, políticos, intelectuales y artistas han venido acá a degustar el mítico refinamiento de la cocina francesa.

Por lo mismo, al llegar entregamos los abrigos y resalté a la anfitriona que yo soy el editor del blog Chile Liberal. Increíblemente, me miró con cara de no entender nada y lejos de invitarme a firmar el libro de visitas célebres —como uno esperaría—, y ante la mirada un poco ruborizada de Chanchi, se nos ofreció un pequeño consommé y nos condujeron a la sala de recepción mientras preparaban la mesa. No quise decir nada para mantener la amabilidad del momento pero definitivamente en estos días en que cualquiera se hace famoso ya se ha perdido el respeto por uno.

Sabemos que una imagen dice más que mil palabras así que a continuación una secuencia de imágenes. Primero la recepción y la sala de espera, luego el salón. En seguida, verán primero como entrada quenelle de brochet y foi gras, luego un consommé de Saint-Jacques con trufas que lejos fue la estrella de la noche. La especialidad de la Tour D'Argent es su afamada carne de pato, lamentablemente justo no salió esa foto, pero sí les puedo contar un detalle: junto con el pato te entregan una bonita tarjeta con el número del ave y la granja de origen. O sea, de lo más que hay. 

El postre, crêpes estilo Belle Époque. Noten que el vino se dispone en una mesita especial, como si fuese una guagua. Admito mi ignorancia: luego de elegir un Côtes du Rhône de 1997 entre lo más de tres mil vinos (el restaurant hace dos años renovó su cava y vendió más de 4000 botellas guardadas), el sommelier nos cuenta que fue una excelente elección de vino para "consumo evolutivo". Sólo reafirmé con un "bien sûr" pero la verdad no sé exactamente a qué se refiere. Una malévola y cómplice sonrisa de Chanchi así como diciendo "esto ya me supera" también dejó en claro que ambos no teníamos la más pajolera idea. En relidad significa que es un buen vino para acompañar todos los platos (excepto el foie gras, cuyo maridaje es con un vino dulce)











Eso es todo por ahora y les deseo una Feliz Navidad. Me tomé unos días de vacaciones así que estoy en casa de mis suegros protegido del implacable frío exterior, dispuesto a darme una sobredosis de lectura. Así que esperen más artículos pronto. Bonne fêtes 

domingo, 18 de diciembre de 2011

Inscripción automática y voto voluntario: Hacia un “Transantiago Electoral”

De ponerse en práctica, la inscripción automática y el voto voluntario generarán confusión, intensificarán la apatía y abrirán las puertas al fraude electoral. Chile Liberal explica las razones para oponerse

Ante la creciente e imparable apatía actual, algunos han propuesto que todos los ciudadanos sean inscritos automáticamente en el Registro Electoral para así engrosar el padrón. La idea—al parecer—es que los políticos se verán forzados a mejorar la calidad de la política para incentivar a los electores—ahora todos registrados—y así los jóvenes en masa acudirían el día de los comicios a sufragar, reforzándose la representatividad. La democracia, por lo tanto, sería más saludable. La candidez de quienes piensan todo esto es asombrosa.

La evidencia indica exactamente lo opuesto. Primero, la votación (el “turnout”) descenderá aún más estrepitosamente al eliminarse la obligatoriedad actual de los inscritos: sin miedo al castigo, ¿quién va a querer votar por los políticos actuales? Segundo, los políticos no van a desgastarse atrayendo a la masa de desinteresados votantes porque les bastará, en medio del desplome de sufragios, apuntar a sus electores duros. La altísima abstinencia significará que el universo de votantes reales será reducido, y que unos pocos terminarán eligiendo al representante de los muchos: la participación será tan paupérrima como en las elecciones de la Fech. Tercero, a no ser que se cambie el formato actual, comenzará la “argentinización” de las elecciones (probablemente, este será el tema más controversial que Chile Liberal plantea en este post).

Veamos la experiencia de otros países donde se ha implantado la inscripción automática y el no-castigo a quienes se quedan en casa el día de los comicios. La maravilla de incluir a todos en el registro electoral se llevó a cabo en Francia con catastróficos resultados. Las cifras son elocuentes:

13% de electores terminan no-inscritos por confusión o cambio de domicilio
11% afirma haber realizado trámites adicionales para lograr inscribirse
42% indica haberse inscrito por iniciativa propia
15% de votantes jóvenes primerizos quedan marginados de la inscripción

Lo anterior multiplíquenlo por mil en Chile. Es seguro que la inscripción será un despelote total. ¿Y cuánta es la abstención en Francia, país que prácticamente inventó los ideales republicanos y que se jacta de una robusta cultura cívica? Un escalofriante 56%, y en aumento.  ¿Ha mejorado en Francia la calidad de la polítca? En lo absoluto. Es tan triste el panorama político que el único ganador ha sido el ultraderechista Frente Nacional, usado como el ventilador del electorado para tirarle mierda a la clase política. Con una bajísima tasa de votantes jóvenes y con casi ningún parlamentario menor de 40 años, el caso francés demuestra inequívocamente que la inscripción automática y voto voluntario constituyen un gran error: es contraproducente.

El caso más paradigmático es el de las elecciones europeas. Tal es la desafección de los electores hacia la “Unión Europea” que el Parlamento Europeo está lleno de xenófobos, ultranacionalistas y variopintos personajes de las más curiosas ideologías. Al final, cuando uno desprecia las instituciones, termina votando por cualquiera. En Chile las elecciones serán muy similares a la actitud europea hacia la elección del Parlamento Europeo. No se extrañen que pronto empiecen a ocupar escaños en Valparaíso varios actores de telenovelas y niñitas de la farándula.

En cuanto a los jóvenes, si no son capaces de gastar media hora en el Registro Electoral, ¿qué les hace creer que tendrán una mañana entera para ir a votar? Los jóvenes no van a votar. Entiéndanlo de una buena vez.

Aclarado que el padrón electoral se engrosará pero por lógica la participación decaerá, pasemos al siguiente punto, lejos el más apremiante, que es la necesidad imperiosa de terminar con ese vestigio del pinochetismo que es la papeleta con dobleces en que se marca la preferencia con una raya formando una cruz. Para que entiendan esto, primero, vean el siguiente video sobre cómo se lleva a cabo el fraude electoral en Argentina.

Lo vieron? Pues lo primero que se darán cuenta es que la gente debe registrarse y se le entregan un voto (noten que en Argentina es obligatorio). Pues bien, recordemos que el sistema actual que rige en Chile fue ideado por Pinochet (asesorado por Jaime Guzmán y otros). El plan en Chile es similar al de Argentina, y es el de no garantizar el secreto del voto. “¡¡Pero cómo!!”, me dirán. “¡El voto en Chile es secreto!” Eso es lo que ustedes creen…

Déjenme contarles una anécdota muy buena. Ocurre que quien escribe, por inverosímil que parezca, trabajó para un partido de derecha haciendo encuestas. Fue a partir de esta experiencia que terminé completamente asqueado de la política, claro está. Resulta que los sondeos en los que participaba mostraban que en el distrito X, donde Vuestro Humilde Servidor trabajaba, el candidato en cuestión iba a perder. La desidia del propio candidato siempre me llamó la atención. Si uno cree que va a perder, ¿no debiese intensificar su campaña? Claro, salvo que esto no ocurría.

Después de adentrarme más en el funcionamiento de este partido, era evidente que el candidato, producto de arreglos con el partido aliado en la lista, iba a propósito a montar una campaña anémica, para que el compañero de lista ganase. La única audacia que vi fue ver al candidato en cuestión anunciado como ganador en un periódico comunal. “Esto no puede ser”, dije. Yo mismo veía que las cartillas mostraban una votación paupérrima. Pues luego de unas pocas averiguaciones, supe que al periodista lo sobornaron para comprar el titular del diario local, y para pasar piola, se inventó la encuesta en la que yo participaba. El periodista podría alegar que hizo su trabajo de documentación. Fue todo un mero tongo.

Lo que no era tongo era lo que ocurría con los apoderados (de hecho, llegué a conocer los apoderados del partido aliado). Resulta que a todos los que trabajaban en el comando del compañero de lista les pagaron extra para que votasen por el candidato en cuestión, y se animaba también para que familiares y amigos también hiciesen lo mismo. ¿Cómo saber si votaban realmente por el candidato? Pues muy fácil: la raya doble sobre la línea del candidato lo demostraba. Los apoderados, en el local de votación verificando el conteo de votos, sólo debían registrar la cantidad de papeletas con raya doble para saber si los sobornados realmente habían votado, y luego se procedería con el pago. Como la honestidad siempre prima, al final les pagaron igual y nadie se molestó en chequear exhaustivamente la cantidad de votos con raya doble.

Ocurre que el voto con una doble rayita—o con una estrella, una marca, una mosca, una consigna, etc—es igualmente válido. Por lo tanto, el “voto secreto”, baluarte de la democracia, es un puro hueveo.

No muchos se acuerdan de un pequeño detalle. Cuando Pinochet votó en el histórico Plebiscito de 1988, él mismo cortó el talón de la papeleta sin dejar que el presidente de mesa lo hiciera. Claro, porque si el presidente de mesa cortaba el talón de alguna forma especial, podría luego, en el conteo, saber cuál fue el voto de Pinochet. De hecho, cualquier presidente de mesa puede, cortando el talón, saber cómo votó cualquiera de los electores en esa mesa. Y tal como en Argentina, la manera curiosa de doblar el voto también puede servir con este objetivo. Esto del doblez probablemente no ocurra en Chile, pero en el primer comicio celebrado en 1988 de seguro fue una posibilidad. Y de traer el voto voluntario, unos pocos podrán poner en práctica esa martingala y lograr elegir su representante. Recuerden que la idea de la dictadura fue cometer un fraude, y el formato del voto doblado, el talón cortado y marcar con lápiz dejaba muchas ventanas abiertas para comprar votos.

Ahora bien, resulta que las encuestas que hacen los candidatos no son tan tongo. Bastaba saber por cuánto el candidato débil puede perder para comprar unos pocos votos del compañero de lista y así asegurarse que saldría primero y por tanto ganaba el escaño en disputa. No olviden que al final, la elección está planeada y gracias a un pesado ejercicio de ingeniería electoral los partidos manejan los resultados a su antojo, ¡incluso coludiéndose con los de la lista contraria!

¿Qué tiene que ver todo esto con el voto voluntario? Pues mucho. Porque al desplomarse la cantidad de votantes gracias a la “voluntariedad” y la ausencia de castigo, los candidatos en vez de gastar plata y tiempo en costosas y agotadoras campañas, podrán pagarle a unos pocos para que vayan a votar, y éstos pocos serán los únicos que voten y lograrán elegir al candidato en medio de la masiva abstinencia el día de la elección. En vez de trabajar duro para encantar a las masas para que voten, mejor será asegurar que voten unos cuantos.

En un país civilizado no existen ni votos doblados ni opciones para rellenar con lápiz, ni talones cortados. El votante elige una papeleta, y la deposita en la urna. La posibilidad de que emita un voto blanco o nulo, o “marcado”, es cero. En Chile, vestigio de la dictadura, persiste un sistema hecho para rastrear el voto y determinar quién votó por la opción correcta. La voluntariedad y la masiva abstención traerán de vuelta el cohecho, el acarreo y todas las malas prácticas que habían sido casi desterradas.

La propuesta de Chile Liberal es muy sencilla. Primero, empezar por abolir el binominal.  Ésta es la prioridad. Segundo, es imperioso cambiar el formato del voto hacia uno en que sea imposible emitir votos nulos o con marca alguna.

Tercero, NO inscribir automáticamente al grueso de la ciudadanía, porque será una majamama. Lo lógico es hacer expedita la inscripción, ya sea por carta o por Internet, y que culminados los comicios se destruya la base de datos y convocar a una nueva inscripción la próxima vez. Para los registrados, ciertamente, debe aplicarse un castigo por no votar. Es importante la logística para saber cuántas personas concurrirán a los locales de votación. Sin este dato, el Transantiago Electoral será una triste realidad.

Finalmente, hacemos una advertencia. Ya vimos el fiasco de la venta de datos por parte del Servicio Electoral. Es escalofriante ahora entregarle al Estado absolutamente toda la información de los mayores de 18 años (nombre, RUT, dirección) del país entero. Esto es completamente iliberal, y abre el camino para la conformación de un Big Brother, un ojo de Horus que todo lo ve. Alertamos además que frente al derrumbe en la cantidad de votantes, bastará un arreglín político para suprimir la voluntariedad y decretar la obligatoriedad, y al final la base de datos del registro electoral se usará para implantar, paradójicamente, el peor escenario de todos: inscripción automática y voto obligatorio.

viernes, 9 de diciembre de 2011

La verdad sobre la Reforma Tributaria

Notez d'ailleurs qu'il n'est pas plus immoral de voler directement les citoyens que de glisser des taxes indirectes dans le prix des denrées dont il ne peut se passer. Gouverner, c'est voler, tout le monde sait ça. Mais il y a la manière. Pour moi, je volerai franchement.

Piense además que no es más inmoral robar directamente a los ciudadanos que gravar con impuestos indirectos los artículos de primera necesidad. Gobernar y robar son la misma cosa, eso lo sabe todo el mundo. Pero cada cual lo hace a su manera. Yo, por mi parte, prefiero robar sin tapujos.

"Calígula", Albert Camus (filósofo y autor francés)


Ya hemos establecido en Chile Liberal que siguiendo la línea de John Stuart Mill, un filósofo y economista inglés, el impuesto es una forma de robo. No obstante, considerando que es imposible producir fuera de una comunidad gobernada políticamente —es decir donde no hay Estado de derecho ni por consiguiente propiedad privada—, es que para mantener el aparato gubernamental pagamos impuestos. Eso sí, quienes nos gobiernan deben ser elegidos por la comunidad, como quedó claro con la famosa consigna "no taxation without representation": el que fija la tasa impositiva debe ser elegido; si no lo es, no tiene derecho a cobrarnos nada, y de una forma de robo pasa a ser un vil atraco (pagarle impuestos a Pinochet, por ejemplo, fue ilegítimo).

La naturaleza misma del impuesto nos separa del socialismo. Para éste último, el exigir a un contribuyente que entregue bajo amenaza de cárcel parte del fruto de su trabajo no es ni siquiera una forma de robo, sino que el impuesto constituye el máximo igualador, la herramienta que les permite llevar a cabo su plan maestro: imponer el igualitarismo quitándole a unos para dárselo a otros. El impuesto es como un Robin Hood posmoderno que le quita a los ricos y le da a los pobres, a pesar que Robin Hood en realidad tomaba de los ricos el dinero que éstos ¡le cobraban a los pobres con impuestos! Robin Hood no robaba, simplemente le devolvía a los pobres lo que les pertenecía.

¿Por qué el socialismo se obsesiona con la igualdad? Porque para el socialismo es inaceptable que unos tengan más que otros. Es un defecto que debe corregirse no robando descaradamente, sino de manera más sutil: por ley. Y ahora demandan a gritos y con la muchedumbre enrabiada que se proceda a un atraco masivo mediante una Reforma Tributaria.

Por nuestra parte, Chile Liberal, por inverosímil que parezca, está a favor de una Reforma Tributaria. La diferencia reside en el objetivo, en la forma, y en quiénes deben pagar.

Primero, el objetivo de una reforma no debe ser el terminar con las desigualdades. Las desigualdades en una sociedad libre son normales. Sólo en Cuba o Corea del Norte no hay grandes desigualdades (Kim Il Jong y Fidel Castro son riquísimos, pero el resto vive una igualitaria miseria). En Chile ciertamente hay gente pobre, pero éstos hoy están cualitativamente mejor que hace 10 años, mucho mejor que hace 20 años, e infinitamente mejor que hace 30. Cuantitativamente, hoy hay menos pobres que hace 10 años, muchos menos que hace 20, y muchísimo menos que hace 30. De hecho, nunca en la historia de Chile hubo menos pobres que hoy. Que la brecha entre ricos y pobres aumente es una cosa secundaria cuando la cantidad de pobres disminuye y éstos a su vez mejoran cada vez más su condición.

El modelo de mercado relativamente libre ha permitido a Chile ser el líder regional (imagínense cómo sería con un modelo realmente libre) y donde más se ha reducido tanto la pobreza como la brecha entre ricos y pobres. En el largo plazo, la pobreza sería erradicada, salvo que "en el largo plazo estaremos todos muertos". Si la Reforma Tributaria tiene como objetivo paliar la pobreza absoluta con objetivos como por ejemplo controlar la natalidad en sectores vulnerables, dotar de policías las escuelas para imponer un mínimo de disciplina que facilite el ambiente de trabajo u otorgar sanidad a los niños (quienes por definición son incapaces de actuar por sí mismos y dependen de sus padres, si es que tienen) entonces se pueden destinar más recursos a éstos. Podremos así conformar un capital humano sano y bien formado, paso fundamental hacia el desarrollo. Si el objetivo es una gran orgía repartidora para que los señores de la Confech estudien gratis, Chile Liberal se opone rontundamente. No podemos sentar como precedente que quien ronque más fuerte logre que se legisle a su favor.

En segundo lugar, respecto a la forma del perfeccionamiento tributario, claramente debemos terminar con el acto cobarde de cobrar IVA en artículos  de primera necesidad, como los alimentos básicos. Además, como gesto de la república hacia sus ciudadanos, debe eliminarse el IVA a los libros y las actividades culturales. Éste es el impuesto más asqueroso de todos. Tristemente, fue aumentado en la primera Reforma Tributaria de la Concertación, luego pasó a 19% bajo Ricardo Lagos producto de la firma del Tratado de Libre Comercio (un mamotreto de 10 mil páginas de regulaciones que establecen "libre" comercio). Si hay que subir impuestos porque firmamos tratados de millones de regulaciones para comerciar libremente, entonces, amigos, estamos bien cagados. Este error debe urgentemente ser rectificado por el gobierno de Sebastián Piñera.

En tercer lugar, ¿quiénes deben pagar? Pues todos debemos. De otro modo, corremos el peligro de que al final unos pocos sean los que pagan la cuenta por el país y esos mismos serán, siguiendo la lógica, los únicos con legitimidad para gobernarlo. Hoy el país está empoderado porque todos saben que pagan, y por eso, exigen algo a cambio, siendo la principal demanda la creación de un sistema que asegure la correcta representación de la comunidad y no un arreglín predeterminado, como ocurre con el binominal (elimínenlo, simplemente no da más). Es saludable que todos seamos parte del costo de mantener la institucionalidad del país.

Nuestro sitio cree que el Fisco puede recaudar más y que un gobierno decente puede hacer grandes cosas con ese dinero. Aunque noten que para recaudar más es necesario bajar impuestos, no subirlos.

El periodista de CNN Chile le pregunta esto mismo a Ricardo Lagos y él dice que es una cuestión ideológica, "bajar impuestos es ideología pura, ideología pura". Pues Chile Liberal se pregunta cómo va a ser ideológico el bajar impuestos para dejar que el dinero circule en la economía a mayor velocidad generando crecimiento económico y a su vez más recaudación. Esto ya lo notó Arthur Laffer, un economista norteamericano, quien lo graficó en la célebre curva epónima (ver abajo) para demostrar que es posible recaudar más bajando impuestos. Lo anterior nos lleva a concluir que determinar la tasa justa, no rapaz, de impuestos es un tema técnico y no ideológico. 
La Curva de Laffer, ideología pura

La Reforma Tributaria que propone Chile Liberal debe consistir en una rebaja del IVA, lo que estimulará el consumo interno (justo lo que necesitamos ahora ad portas de una crisis en Europa), y poner fin al gasto inútil y populista (nos preguntamos si Piñera será capaz) para que el gobierno deba gastar menos.

En la víspera de la Revolución Francesa, una muchedumbre de enrabiados parisinos llegó al Palacio de Versalles a exigir que el dinero necesario para arreglar las alicaídas finanzas del reino proveniese del clero y la nobleza, exentos de impuestos, y no del bajo pueblo, el que producía y pagaba tributos. Todos sabemos qué ocurrió después. Es hora de que en Chile la cosa sea equitativa y los que tengan más paguen lo que corresponde, eliminando impuestos regresivos, pero que el gasto también disminuya para que el gobierno, si va a robar, al menos robe lo menos posible.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Criminales de guerra

Las excusas de Labbé agravan aún más la falta

Luego del fiasco del infame homenaje al criminal convicto Miguel Krasnoff, el alcalde Cristián Labbé volvió a la carga con pobres justificaciones. En este post Chile Liberal analizará los dichos del alcalde Labbé y procederemos a demostrar —nuevamente— que no existe justificación ética ni legal de los crímenes cometidos bajo la tiranía de Augusto Pinochet (1973 -1990).

El edil, como muchos apologistas del golpismo, no niega "que se hayan producido excesos", "pero la guerra hace que los hombres buenos hagamos cosas malas, y eso es natural, eso es de la esencia" de un conflicto. En términos técnicos, los defensores del régimen militar aducen que las FFAA actuaron luego que el Congreso Nacional solicitase derrocar al gobierno de Allende. Primero, aclaremos que en ningún caso se autorizó a personal militar para torturar, ejecutar por la espalda o hacer desaparecer. Segundo, fue la Cámara de diputados la que declaró el quiebre de la institucionalidad, sin proceder, como correspondería, a acusar constitucionalmente al gobierno. Tercero, para ser claros, no hubo ningún llamado a un golpe militar como sostiene el golpismo. La Junta Militar al parecer justificó el golpe mediante aquella declaración de la Cámara de diputados, pero aplicó la justicia militar y la ley marcial a civiles, algo que en ningún momento figura en aquella declaración, por tanto, señor Labbé y señores y damas que justifican el golpe, entiendan que en caso de guerra aún impera el estado de derecho.

Todos los crímenes cometidos bajo la dictadura, siguiendo el argumento del propio Labbé, son crímenes de guerra. En una guerra nadie hace lo que se le antoja ni empieza a disparar a quien se le da la regalada gana. Y si esto ocurre, son los mandos militares los que deben responder por los crímenes de guerra y deben organizarse los tribunales militares para juzgar y castigar los crímenes cometidos durante un conflicto. Cuando los occidentales entraron a la Alemania nazi derrotada y vieron los campos de concentración, no empezaron a descargar su rabia agarrando a balazo limpio a los prisioneros del ejército nazi sino que se les juzgó en los tribunales de Nuremberg, empezando por los altos mandos. Del mismo modo, en Chile, si aceptamos la tesis de la guerra, claramente estamos ante crímenes de guerra que de todos modos debieron ser juzgados.

En esto debemos ahondar un poco. La Junta Militar gobernó por bandos militares. La guerra como tal fue declarada unilateralmente mediante el Bando Militar Nº 5. Como sabemos, la Junta alegó que con el "Plan Z" el gobierno de Allende planeaba un autogolpe, por lo tanto calzaba para los golpistas el declarar el estado de conmoción interna y por tanto de guerra. Luego, se conformaron Consejos de guerra donde civiles fueron juzgados como enemigos combatientes. Aquí yace el quid del asunto: ¡ningún consejo de guerra puede practicar la tortura! Todos sabemos de la existencia de protocolos que protegen a los prisioneros de guerra, y la tortura está proscrita en toda legislación sea civil o militar. Ya ni siquiera hablamos de situaciones de combate o de enfrentamiento armado hombre a hombre, sino que de crueldades llevadas a cabo durante los juicios en los Consejos de guerra, los que tampoco pueden ordenar hacer desaparecer los cadáveres de los condenados arrojándolos al mar con tajos en el estómago para que no floten sino que se hundan. Fosas comunes no marcadas están al margen de cualquier ley, civil o militar. 

Son simplemente crímenes de lesa humanidad. Injustificables. Inexcusables. Inaceptables. Indefendibles.

Por lo anterior, la pobrísima excusa de Labbé sólo agrava aún más la falta. El tartufo nos demuestra claramente que los golpistas no estuvieron al mando de un ejército profesional sino que fueron más bien los cabecillas de algo que en su forma y su fondo era indiferenciable del ejército de Pancho Villa. 

Es deber ahora de la sociedad esclarecida e ilustrada el purgar nuestras instituciones fundamentales de la sicopatía de algunos y sentar precedentes para el futuro. Estos señores no son ni fueron el ejército ni sirvieron a las FFAA ni a Chile, fueron unos cafiches de una noble institución republicana que hoy debemos recuperar por el bien de la democracia y de la república.

domingo, 27 de noviembre de 2011

La perversa “privatización del agua”

Es una fantasía socialista-posmoderna el creer que el agua es “de todos”

El Homo sapiens es lejos la criatura más torpe del planeta. Sin la velocidad de un jaguar, ni el olfato de un can, ni la visión de un águila, no es capaz de nadar como un pez y apenas podría luchar contra un felino. No obstante, es su capacidad cerebral la que le permite subsistir y dominar a todas las otras especies del planeta. Salvo que esa propia inteligencia en más de 100 mil años de evolución ha hecho a esta curiosa especie llegar a un punto inquietante: desde hace poco más de medio siglo, el Homo sapiens es capaz de destruir, si quiere, todo el planeta apretando un botón. Cuando el hombre se da cuenta que es capaz de arrasar con todo lo que conoce, comienza el “posmodernismo”, concepto central si queremos entender por qué hoy a pesar de todo el acceso al conocimiento hay gente que cree tanta tontería.

Ya nos hemos olvidado de cómo hemos vivido desde tiempos inmemoriales hasta hace unas pocas décadas. Hoy, el sujeto posmoderno cree que el agua proviene de la llave. Parece improbable recordar que la generación de nuestros abuelos haya sido la primera en la historia de la humanidad que dio por sentado que en cada casa se dispondría cómodamente de agua fresca, potable, en perfecto estado, lista para ser consumida inmediatamente. Nunca, en los miles de miles de años en que el ser humano ha existido en el planeta, se tuvo acceso tan expedito al elemento vital.

De entre todas las barbaries actuales que la imaginación del ser posmoderno ha establecido como certezas, un lugar primordial ocupa la glorificación de la vida tribal. Para el posmo, nuestros ancestros más remotos vivían vidas felices en pequeñas y coquetas comunidades, en perfecta simbiosis con la “madre natura”. No existía la violencia ni la escasez. El mundo, antes, era maravilloso (típico mito conservador, por cierto).  Conseguir agua formaba parte central de la vida tribal y consistía en apenas bajar al río o al lago, siempre muy cercano, feliz cada mañana caminando sobre la yerba fresca, respirando el aire puro de la selva virgen y escuchando el cantar de los pajarillos. Y todo el cuadro forma parte de la armonía natural con el entorno. Yea, right.
"No faltará el pelotudo que cree que no trabajo para conseguir agua"
La verdad, como sabemos, es muy diferente. Las tribus han siempre arrasado con su entorno. Los mapuches devastaron tantas áreas que debieron emigrar desde lo que hoy llamamos Argentina hasta Chile, donde avasallaron a los pueblos originarios. Los pascuences destruyeron la Isla de Pascua a tal extremo que causaron un daño ecológico irreparable, sin dejar siquiera rastro de su pasado, salvo los moais. En todo grupo tribal el salvajismo ha sido la norma, y conseguir agua fresca ha sido siempre una tarea extenuante, como vemos incluso hoy en los lugares donde persiste la tribu o el clan. Desplazamientos bajo un sol implacable o un frío insoportable, para apenas conseguir agua de baja calidad. Las tribus siempre se han debido organizar para proteger el agua, ya que el acceso y monopolio sobre ella les permite, a su vez, usufructuar de la capacidad de trabajo (someter) de los que no acceden a ella.

Y lo anterior es la esencia de lo que Chile Liberal sostiene en este post. Conseguir agua no es tan fácil como ir a la cocina y abrir la llave. El primitivo debe caminar enormes distancias y hervir el agua para consumirla, lo que en sí constituye bastante trabajo. El agua no es un bien que esté ahí disponible para llegar y usarlo: es una fenómeno reciente, de apenas unas pocas décadas y sólo en algunas regiones del planeta, el obtener agua abriendo una llave. Entendamos por favor que el disponer de agua es extraordinariamente laborioso.

Lo anterior nos lleva a concluir, primero, que el agua no es ni debe ser gratis. Si el dinero es trabajo invertido, entonces el trabajo que alguien aplica para producir agua potable debe ser retribuido con nuestro propio trabajo, es decir, con dinero, de ahí que cada cual deba pagar por el agua que consuma. Dicho de otro modo: “tu trabajo para entregarme agua potable es retribuido con mi trabajo, es decir, pagado con mi dinero”. Es un delirio creer que el agua antes era gratis y los cerdos capitalistas comenzaron a cobrar por ella, porque ya notamos, como hemos explicado anteriormente, que incluso en sociedades tribales la gente debe trabajar para procurarse el agua. Hoy no trabajamos para ir a buscar agua, sólo la sacamos de la llave, pero ese trabajo lo compensamos pagando dinero a quien la produce.

El agua no es gratis, nunca lo ha sido ni debe ser gratis. Ni un estudiante de pregrado de la Confech sería capaz de inventar la cuchufleta que “el agua es un bien social” para justificar su gratuidad.

Por consiguiente, y en segundo lugar, cabe preguntarse, ¿es socializable el costo del agua? ¿Deben pagar unos por el agua que consumen otros? Claramente, no. Cada cual debe consumir de acuerdo a sus necesidades, y pagar por su consumo.

Aclarado lo anterior, necesitamos entrar en un tercer asunto, la esquiva problemática de la propiedad del agua. ¿Quién es su dueño? ¿Puede una firma privada—no el Estado—afirmar ser la propietaria del agua?

Si del agua somos dueños “todos”, entonces ninguna firma puede ser propietaria del agua. Pero del vital elemento, así como de cualquier otro elemento de la naturaleza, es dueño aquel que tiene la capacidad de trabajarlo. El agua potable no está disponible así nomás, no pues, sino que el hacerla potable cuesta enorme trabajo. El que sea capaz de proveer agua potable entonces puede adjudicare la propiedad del agua, y por tanto, venderla.

Para graficar lo anterior, tomemos como ejemplo el agua embotellada. Si quieres una botella de agua Perrier, una famosa productora francesa de agua mineral (ver foto abajo), tienes que pagar en promedio unos 6 euros en un café en París. Si el “agua es de todos”, ¿por qué tengo que desembolsar 6 euros para servirme 50 cl de Perrier? La respuesta es evidente: porque alguien se dio el trabajo de extraer el agua, mantenerla limpia y fresca, embotellarla, y distribuirla. El pajarito que no se dé cuenta que el agua de la llave también debe ser extraída, almacenada, procesada, y distribuida por cañerías hasta cada hogar es un posmo, alquien que nunca se había dado cuenta de esto. Aunque si después que Chile Liberal lo explica insiste en que el agua es de todos y que debe ser gratis y nadie puede ser su dueño, entonces no es un posmo sino un necio.
Perrier gratuita, pública y de calidad. ¡Es un bien social!
El agua no es muy distinta del aire. El lector que necesite un tubo de oxígeno también debe pagar por él. ¿O acaso porque el aire es gratis el tubo de oxígeno debe ser gratis? De hecho, la gran contaminación que experimenta la atmósfera se debe a que el “aire es gratis” y por eso cualquiera abre una chimenea y contamina como manos en la cabeza. Si pudiésemos privatizar la atmósfera lograríamos contar con aire fresco ya que el dueño del aire podría entregarnos aire limpio (como por ahora es técnicamente imposible privatizar el aire, sí es factible cobrar un impuesto por la emisión de carbono, como valientemente se ha hecho en Australia). Sin ir más lejos, el aire acondicionado ya es una forma de "privatizar el aire". Sólo un tonto podría creer que el aire acondicionado debe ser gratis.

En realidad el dueño del agua, o al menos de los derechos sobre sus reservas, es el Estado, y éste a medida que las sociedades se vuelven más sofisticadas comienza a vender estos derechos para asegurar que cada vez más gente acceda al agua potable en sus hogares. Desde esta perspectiva, Chile Liberal asume que quienes se oponen a la “privatización del agua” como algo malo son gente obnubilada por las fantasías socialistoides posmodernas en que ya nos olvidamos de cosas básicas, como por ejemplo que trabajar es necesario para vivir, y que no se puede vivir parasitando socialistamente del resto, y que trabajar es necesario también para procurarse agua. Hoy en día, cuando la masa vocifera que quiere todo gratis, repetir estas cosas es más necesario que nunca.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Inglorious Basterds

El alcalde Labbé ha organizado un ignominioso homenaje a un criminal convicto. Éste debe ser su último periodo edilicio en la comuna de Providencia.

No solo es comunista esta perra, sino que además es judía… hay que matarla”, son las palabras del brigadier Krasnoff, condenado por la justicia chilena a más de 140 años de cárcel por los crímenes que él perpetró bajo la dictadura de Augusto Pinochet. El alcalde Cristián Labbé, ex esbirro de Pinochet, ex guardaspalda del Gorila y uno de los mandamases de la policía secreta del régimen, no encontró nada mejor que organizar un homenaje al pobre Krasnoff quien ha sido injustamente condenado por servir a Chile, como consigna un asqueroso libro lanzado en esta opípara ocasión. Como si fuese poco, una invitación al magno evento fue extendida al mismísimo Sebastián Piñera, a lo que una funcionaria de la presidencia contestó que el presidente no podía asistir por razones de agenda pero que él expresaba a los asistentes los mejores deseos de éxito en el encuentro.

Primero, digamos que hay que ser muy tendencioso como para no darse cuenta que Sebastián Piñera en ningún momento expresó "personalmente" sus parabienes a los participantes de este aquelarre: sólo el izquierdista más recalcitrante podría creer que Piñera sería capaz de algo así (la funcionaria que respondió a la invitación renunció de inmediato). Segundo, Piñera hizo bien en condenar esto sólo por Twitter, tratando de bajarle el perfil al cagazo de sus colaboradores.

Pero aparte de eso, acá hay cuestiones preocupantes. Yo mismo dije por Twitter que si este acto se llevaba a cabo en dependencias privadas, no municipales, merece el máximo repudio de la comunidad civilizada, pero no es posible prohibir semejante evento por degradante que sea, ya que sería una cuestión privada. Lamentablemente, constato que el Club Providencia, el lugar del encuentro, es un recinto del municipio. Ciertamente, es completamente inaceptable que dineros del contribuyente o instalaciones pagadas por éstos últimos se empleen en halagar a un criminal convicto.

Por otro lado, la "funa", una manifestación tipo "tribunal popular", es absolutamente deseable y necesaria para no dar la impresión que la comunidad puede quedar impávida ante la ignominia. Pero lo que vimos no fue una funa, sino una batalla campal en la que manifestantes atacaron a varios de los asistentes y causaron cuantiosos daños, incluso agredieron a transeúntes que nada tenían que ver con el mentado homenaje, quienes desde luego no podían defenderse ante la turba enajenada. Esto constituye un ataque cobarde. Uno pensaría que justo frente al lugar del encuentro se desplegarían pancartas alusivas a los derechos humanos y retratos de las víctimas, o sea que se haría algo emotivo. No. Fue mero matonaje como en lo peor de las bataholas que alguna vez azotaron al país.

Y peor aún, le dan la razón al ex esbirro de Pinochet cuando este se queja de que han vulnerado su libertad de expresión.

¿Hay límites a la libertad de expresión?
Acá entramos en un tema peliagudo. ¿Es legítimo que en una sociedad libre, a nombre de la libertad de expresión, no se haga nada por impedir homenajes a criminales de esta especie? Si la libertad de expresión es la piedra angular de una sociedad donde rigen principios liberales, ¿qué hacemos con el que expresa aquello que remece los pilares mismos en que se sostiene la sociedad? ¿Podemos abandonar la mítica "tolerancia liberal" cuando alguien expresa lo que no nos humilla como seres humanos?

La respuesta no es clara. Desde luego que cualquier privado es libre de homenajear junto a otros, si hay mutuo consentimiento, lo que se les venga en gana. Un grupo de personas puede por ejemplo recitar y declamar loas y ditirambos que exalten la coprofagia (el acto de comer feces) y luego proceder a la ingesta de excrementos si eso es lo que los hace felices. Nos puede parecer repugnante, de hecho es repugnante, pero si lo hacen en privado y nadie está obligado a asistir, acá no hay nada que prohibir. 

Del mismo modo que con la coprofagia, los comemierda que homajean a Krasnoff pueden, si lo estiman oportuno, darse un festín leyendo las bazofias del libro, porque en una sociedad libre, también uno tiene el legítimo derecho de manifestarse en contra y organizar funas. El propio Labbé al final desistió de asistir al acto porque sabe que congraciarse con los colaboracionistas del régimen implica, como contrapunto, mirar a la cara a quienes se manifiestan en contra. Estos son los mecanismos de una sociedad civilzada, en que espontánea y libremente la gente castiga ciertos comportamientos y premia otros, hasta que por ensayo y error se encuentran y privilegian las acciones que la sociedad sí valora. Desgraciadamente, la funa agredió a los asistentes, al final concediéndole el moral high ground a ellos: Labbé reclama que se violó la libertad de expresión.

Como reflejo involuntario, un diputado propone penalizar todo acto que exalte las violaciones a los derechos humanos. Se arguye que en Alemania el glorificar el nazismo se condena no con funas sino con cárcel, y que del mismo modo en Chile el glorificar el pinochetismo también debe ser penalizado. Esto es erróneo. Si bien es cierto Pinochet y Hitler fueron asesinos de la Champions League de criminales —que uno haya matado miles y el otro millones sólo cambia magnitud, no la gravedad— es más bien una anomalía alemana el penalizar por ejemplo la negación de la Shoah. Este error es algo que, paradojalmente, debemos tolerar, pero no imitar. Alemania aún no termina de escribir la historia (hasta el día de hoy continúan ataques neonazis), es entendible la prohibición porque la herida aún no cicatriza.

La B de "Bastardo"
El alcalde Labbé ha ocupado la alcaldía de Providencia —comuna de clase media y fortín de la derecha conservadora—, por demasiado tiempo. Es cierto que muchos vecinos lo admiran y comparten su retorcida apología de los crímenes de la dictadura. Una cosa es entender que entre las fuerzas armadas y las guerrillas marxistas hubiese enfrentamientos y caídos en combate. Éstos no merecerían mayor atención porque habrían muerto en una situación de guerra. Pero creer que en Chile estuvimos al borde de sucumbir ante miles de guerrilleros entrenados en Cuba y armados hasta los dientes en el marco del Plan Z es una pelotudez humillante para cualquiera que tenga un mínimo de inteligencia. 

Mucha gente defendió la dictadura porque al final Pinochet entregó estabilidad y pasarle el mando a la Concertación parecía riesgoso. Pero a medida que el país volvía a su curso democrático y cuando emergía la verdad de las atrocidades, seguir defendiendo a Pinochet se volvió inexcusable, e inaceptable. Una cosa fue defender a Pinochet en 1988 cuando el gobierno mostraba la campaña "Sí, somos millones" y por otro lado alentaba la campaña del terror. Ya incluso en esa etapa, la mayoría de los chilenos añoraba la democracia y rechazaba la tiranía. Pero después de los informes sobre desaparecidos y torturados, después del escándalo del Riggs Bank, sólo el recalcitrante más vil puede seguir "matizando" ya no sobre los "excesos" que "quizás" fueron un tanto "innecesarios pero inevitables", porque continuar "matizando" cuando el niño Rodrigo Anfruns fue asesinado, cuando una mujer es sacada de un hospital y luego torturada y asesinada, ahí no hay nada que "matizar". Fueron crímenes de lesa humanidad. Nadie ni en Providencia ni en ninguna parte del planeta puede seguir "matizando" sobre violaciones a los derechos humanos.

Se nos dice que quizás los altos mandos no sabían nada y que fueron acciones de particulares. Pues cuando se detiene a un suboficial se lo defiende porque sólo cumplía órdenes; cuando se encarcela a un oficial se le defiende porque actuaba sólo; cuando se apunta con el dedo a los altos mandos se lo defiende porque "no sabían qué ocurría". Pues hemos tenido suficiente. 

Este señor Krasnoff ni siquiera nació en Chile sino en Austria, es hijo de nazis que participaron activamente en los campos de exterminio. Este sujeto, al igual que Labbé, Contreras, Pinochet y cuantos otros nombres, nunca debieron formar en las filas de nuestro ejército, que es una institución republicana fundamental. Defendamos a nuestras instituciones de estos bastardos que glorifican la tortura, la ejecución y la desaparición. Son tan cobardes que ni siquiera asumieron sus culpas, sino que escondieron los cadáveres o los destruyeron, y luego guardaron silencio. Hoy, fingen ser víctimas de una maquinación en su contra.

Labbé está ahí porque la gente lo pidió y lo ha relegido una y otra vez. Ahora que se perfilan las próximas elecciones municipales, Chile Liberal les pide que lo saquen.

lunes, 21 de noviembre de 2011

La diferencia ideológica fundamental: socialismo versus individualismo

« L’État, c'est la grande fiction à travers laquelle tout le monde s’efforce de vivre aux dépens de tout le monde »

("El Estado es la gran ficción a través de la cual todos se esfuerzan para vivir a costillas del resto")
Frédéric Bastiat (1801–1850), pensador liberal francés




La cúpula estudiantil acusa al gobierno de "ideologización", sin darse cuenta que ellos mismos también propugnan una ideología. ¿Quién tiene la razón?

En el papel era prometedora la idea del programa Tolerancia Cero de convocar a un gran debate en torno al conflicto estudiantil. En la práctica, no se avanzó mucho. Sí hubo un punto crucial que dejó al descubierto la esencia misma de esta agotadora disputa. La dirigenta de la Confech —la agrupación que asegura representar a los estudiantes y a la "ciudadanía"—, afirmó que la educación superior no debe ser pagada por los pobres sino mediante un aumento al impuesto a la renta. Ena Von Baer replicó que detrás de esa aseveración hay una prejuicio ideológico, pero la conversación no se detuvo ahí sino que discurrió por otros senderos.


¿Qué quiso decir la dirigenta? Lo que ella plantea no es que los pobres le paguen la educación a los ricos, como sostiene el gobierno, sino que cada cual costee la educación pero mediante el pago de tributos al Estado. O sea, ella quiere que Fulano vaya a la universidad sin pagar el arancel, pero ella misma se apura en precisar que esto no significa en estricto rigor que sea "gratis", sino que Fulano luego pagará con impuestos su educación, pero al momento mismo de educarse, o sea mientras asista a clases, Fulano no pagaría.

En realidad, lo que la dirigenta plantea es que Fulano pague al Estado para que se eduque Mengano, y luego, cuando Mengano egrese, le pagará la educación a Zutano. Todos ellos, Fulano, Mengano y Zutano, entregan parte de sus ingresos al Fisco para que desde sus arcas el Estado eche mano para costear los aranceles de todos. Vale decir, unos le pagan la educación a otros. Esto, amables lectores de Chile Liberal, responde a una ideología cuyo nombre todos conocemos: se llama socialismo.

La verdad es que no percibimos ningún beneficio en socializar el costo de la educación. Primero, recordemos que el pago de impuestos es un acto de fuerza que ese ejerce contra la voluntad del individuo, el contribuyente. Por definición, el impuesto es una imposición. Si fuese voluntario, ya no es impuesto. (Yo dono a la Teletón porque quiero, es un acto noble de mi voluntad. Eso no es un "impuesto"). La dirigenta estudiantil en ningún caso aclara cuál es la virtud de socializar el pago de la educación. ¿Qué se gana con ello?

De hecho, es bastante degradante. Y de aquí se desprende qué promueve Chile Liberal, cuya propuesta es la antítesis de la postura de la dirigenta (ella es militante del Partido Comunista). Como decíamos, pagar impuesto es un acto de naturaleza violenta, en que a un sujeto se le obliga, bajo amenaza de castigo, a entregar parte de sus recursos al Estado. Pagarse a sí mismo la educación es mucho más virtuoso porque uno elige si quiere postular a la Universidad o no, y al elegir, ya hay un acto voluntario. Cuando el estudiante paga su arancel, lo hace porque fue su decisión el entrar a la universidad. Si el estudiante no cuenta con los recursos para financiarse los estudios, puede optar a un préstamo, que será pagado cuando, premunido del título universitario, comience a producir. En este esquema, Fulano paga la educación de Fulano, o sea devuelve el préstamo, pero no le paga la educación a Mengano ni a Zutano. Este sistema desde luego es lo opuesto al socialismo: se llama individualismo.

"¡Pero los préstamos se toman a tasas usureras y se destinan a pagar aranceles exorbitantes!", impugnarán algunos lectores. Pues razón tienen, y de hecho así ha ocurrido. Éste debiese ser el foco de toda la atención, y si bien el primer problema (préstamos usureros) ya lo ha abordado el gobierno, el segundo (aranceles disparados) aún no goza de la atención debida, a pesar de ser la esencia mima del problema: siete meses entrampados entre socializar o indivdualizar el pago del arancel, sin que ninguna de las partes aún aborde la problemática de porqué los aranceles burbujean. Triste, pero así es la calidad del debate.

Nuestra recomendación
El gobierno debe ceder respecto al lucro en educación. Si la ley establece que los establecimientos de educación superior no deben ser con fines de lucro, la ley debe respetarse. La ley es estúpida, pero debe cumplirse. La idea de "transparentar el lucro" debe desecharse. Si bien implica un atentado a la libertad de emprendimiento, acá se ha violado el espíritu de la ley y esto es inaceptable. El gobierno, como parte de las negociaciones, debiese abandonar este frente y conceder. Luego, discretamente debe sacar el gabinete al ministro Joaquín Lavín, quien tiene intereses en una universidad privada que ha vulnerado la ley.

Sin embargo, del otro lado también deben aflojar en algo. La Oposición debiese asumir que no tiene mucho sentido el "socialismo educativo". ¿Quién gana cuando unos le pagan a otros? Nadie. Un acuerdo que ponga punto final al conflicto debe firmarse sobre el compromiso de que ninguna familia de un estudiante incurra en gastos excesivos para financiar la educación universitaria de sus hijos, y que ningún estudiante se endeude peligrosamente.

El motivo para evitar el endeudamiento es más bien de carácter técnico. Un profesional recién egresado que deba devolver un enorme préstamo corre riesgo de ser incapaz de cumplir con los pagos (como éste es el caso, la tasa de interés refleja ese riesgo). Si esta situación afecta no a uno, ni a dos o tres, sino a generaciones enteras de egresados, todo el sistema peligra porque se genera una "burbuja". Se acerca una gran crisis económica y los jóvenes que no encuentren trabajo se declararán masivamente en "default", lo que causará una asfixia del sistema cuando dejen de percibirse las devoluciones de los préstamos. Si es moral o inmoral endeudarse de por vida es un asunto que lo dejamos a otros ya que por naturaleza Chile Liberal no tiene interés en cuestiones morales (somos amorales). Pero que se inflen burbujas delante de nuestros propios ojos es algo que no podemos aceptar y que nos conmina a actuar.

La Confech, luego de meses esgrimiendo el gran apoyo ciudadano, ve cómo éste se desvanece. El apoyo de la masa siempre es efímero. Tuvieron en su momento al gobierno con mucho que perder pero dejaron pasar la oportunidad de concretar. Ese momento ya es un lejano recuerdo. La realidad ahora muestra que el apoyo ciudadano les juega en contra: una aplasante mayoría quiere que ser termine la movilización. Absurdamente, abandonaron la mesa de diálogo y se quedaron no sólo huérfanos de apoyo ciudadano, sino con nadie en puestos de poder que los escuche. La Oposición, mientras tanto, comienza las tratativas con el gobierno. La Confech está condenada a convertirse en una irrelevancia por culpa de sus propios errores (no aprovechar el momento, extender ad nauseam el conflicto y patear la mesa de diáogo).

En síntesis, abolir el lucro es algo que puede conseguirse. Pero la gratuidad universal no. Mientras no haya un argumento convinencente para socializar el pago de aranceles, debe primar el criterio más sensato que es considerar la elección de una carrera un acto de decisión individual. Nadie debe quedarse sin acceso a la universidad por no poder pagarla, pero eso no significa que deba socializarse su costo.

domingo, 13 de noviembre de 2011

La disputada compra de un cacho

El populismo de Piñera está a punto de destruir la reputación ganada estos últimos 20 años.

El aumento de regalías mineras, incluso la expropiación de faenas, son temas altamente emotivos. Anglo American PLC, un coloso sudafricano de la minería, ha vendido la mitad de “su mitad” de la participación en Anglo American Sur (AAS, ex Disputada de Las Condes entre otras minas) a Mitsubishi, un conglomerado japonés, lo que ha revivido las peores pasiones en el electorado chileno que ya clama por usurpar las inversiones extranjeras tal como lo hizo Allende en 1971 con la venia unánime del Congreso Nacional y del electorado. La historia está a punto de repetirse, y ya conocemos las consecuencias trágicas.

En 1971 Chile era más ignorante, más pobre y más bananero. Hoy, ya no vivimos la contienda ideológica del pasado, estamos mejor educados (los ex miristas son políticos mainstream) y somos más prósperos, pero Sebastián Piñera nos muestra que lo bananero no se nos pasa.

¿Por qué Anglo American ha vendido AAS? ¿Cuáles son las implicancias? ¿Qué culpa tiene la administración de Piñera en este fiasco? ¿Cuál es la solución? Todo esto vamos a abordarlo en este post, y si bien caeremos en omisiones groseras y simplificaciones hasta el absurdo, la idea sólo es ser objetivo y no tomar parte ni con el gobierno ni con el populacho, ni menos con los inversionistas, sino clarificar y agilizar la narrativa para finalmente demostrar que el populismo de Sebastián Piñera y la cobardía intelectual de la derecha —si es que tiene intelectualidad— son los principales culpables del fiasco de la venta de AAS.

Empecemos por el final
Como el tema es algo complicado, comencemos con un resumen: Codelco anuncia que va a ejercer su opción de compra de un 49% de Anglo American Sur (AAS) a Anglo American PLC (Anglo), a lo que tiene Chile perfecto derecho por contrato. Esta opción es una ventana que sólo se abre cada cierto tiempo, y la próxima oportunidad de ejercer la opción de compra es en enero. El precio que anuncia Codelco es la baratija de $6,75 bn, muy por debajo del valor real.

El repentino anuncio le cayó como balde de agua fría a Anglo, ya que Chile nunca había manifestado intención de ejercer esa añosa,  y casi olvidada opción de compra sino hasta ahora, salida de la nada. Para no perder, Anglo reacciona rápidamente y vende un 24,5% de su participación a Mitsubishi, algo que igualmente se ajusta al contrato, y le dice a Codelco “pueden comprar el 49% que les corresponde, pero ahora esa parte está repartida entre nosotros y Mitsubishi”. En ninguna parte el contrato impide a Anglo vender parte de AAS. Codelco reclama que Anglo actúa de “mala fe”, porque vende más caro justo antes que llegue el momento que Codelco ejerza la opción de compra. En este artículo, Chile Liberal demostrará que es Codelco el que actúa de mala fe y sólo motivado por el populismo y la agitación social interna del país.

Chile, ex socio confiable
AAS es la ex mina Disputada de Las Condes, entre otras. Fue vendida por el gobierno militar por míseros $90 m. a Exxon, donde la opción de compra estaba establecida en el contrato. ¿Por qué tan barato? Porque el cobre es una actividad intensiva en capital, que requiere enormes inversiones y las utilidades son a largo plazo, si es que hay. Chile era una lúgubre dictadura bananera sudaca, altamente riesgosa, que en cualquier momento podía sucumbir ante un autogolpe o su líder bananero podía ser asesinado y caer en tumultos. Dicho en simple: invertir en la oscura nación sudamericana era un riesgo. El valor de Disputada reflejaba la triste realidad. Después de más de dos décadas sin grandes utilidades, Exxon vende a Anglo. Codelco hoy, el 2011, quiere comprarla.

Pero muchas cosas ocurrieron desde entonces. Contra todos los pronósticos, Chile se ha convertido en una nación próspera y paradigmática, una democracia no ejemplar pero aún en desarrollo, y promete mucho. Su estabilidad política es elogiada por todos. Invertir en Chile no despierta ninguna suspicacia, y mejor aún, el precio del cobre irá en alza. “Inviertan en Chile”, es el grito de la clase política criolla.

Anglo se dejó llevar por al canto de sirenas y ha invertido en esta “Suiza sudamericana” la no despreciable suma de $2,8 billoncitos para por fin agilizar la producción y algún día ver utilidades en ese “cacho” llamado AAS, que promete y promete, pero no pasa nada con las utilidades. Para que se hagan una idea, Chile vale unos $170 bn, y sólo Anglo invierte 2,8.

No obstante, los inversionistas de Anglo pusieron el grito en el cielo, “¡cómo se le ocurre al directorio invertir tanto en ese país de mierda!”. “¡Tranquilos”, dice la CEO, Cynthia Carroll. “Los conozco a los chilenos, son un país confiable. No tienen interés en meter tanto dinero en el cobre, a lo sumo nos subirán los royalties, pero nada más”, explica, aunque sin convencer. “¡Y esa opción de compra, qué!”, insisten los inversionistas. “Nada, está ahí como reliquia de la venta en 1978, es imposible que la ejerzan”, les dijo la CEO. “Se pasarían de huevones los chilenos para decir que nos van a comprar ahora, después de toda la inversión que hemos hecho. ¡Sería un acto de mala fe!”.

Mientras tanto en Santiago…
¿Suiza de sudamérica? ¡Las pelotas! Unos estudiantes son capaces de poner el país de rodillas. Las fotos provenientes de Chile son de violencia, carros lanzaaguas, gas lacrimógeno, una educación paupérrima y denuncias por violación de derechos humanos por el acto inconcebible de apalear a un huevón que tira molotovs para mejorars la educasion. El grito de guerra es que la educación se las paguen otros, es decir, los mismos inversionistas de Anglo que advirtieron que lo de Chile era riesgoso. Ahora la plata iría derecho a cualquier cosa menos a aumentar la producción de AAS y aprovechar los altos precios de las commodities. Mientras, empoderados, los estudiantes exigen que ministros renuncien, que se les muestre a ellos el presupuesto para dar su visto bueno, e incluso juguetean con hacer que renuncie el gobierno. Una República Bananera en todo su esplendor.

En un acto de claudicación final ante las protestas masivas, el gobierno decide empezar a meterse en las inversiones en Chile, y anuncia que va a comprar AAS. Cynthia Carroll casi se cae de poto. Claro, el presidente de Chile ya se veía anunciando al país que él “renacionalizó el cobre”, y así se llevaría el aplauso de la galería. Nadie contaba con esta jugada de Codelco, que no es sino una extensión del gobierno. La única motivación para esto ES política, como correctamente apuntó Cynthia Caroll.

Pero acá viene el quid de la cuestión. Esto es lo que nadie les va a decir. Olvídense que por contrato, AAS puede vender y que si lo hace es de mala fe, porque la más mala fe es anunciar que van a ejercer la oxidada y casi olvidada opción de compra: éste es el verdadero acto de mala fe. Y peor, gatillado por una razón muy simple que los cobardes en Chile no se atreven a decir (prefiero tratarlos de cobardes antes que de ignorantes): el precio al que Codelco puede comprar se calcula según las utilidades de los 5 años anteriores, que sería apenitas $6 bn, precio que anunció Codelco. Todo el mundo de buena fe sabe que la empresa no vale eso porque no refleja las utilidades futuras ni menos aún después de los $2,8 bn invertidos por Anglo. Codelco aduce que “nos basamos en el contrato”. Para no quedar como negligente ante sus inversionistas, que le pidieron a Carroll que no fuese huevona y que comprase a Chile la jurásica opción de compra porque los bananeros en cualquier momento podrían resucitarla, y como quedó en ridículo, rápidamente reaccionó y vendieron una parte a Mitsubishi. Noten que el 24,5% de AAS Anglo lo vendió en $5,39 bn, mientras que Codelco quiso pasarse de listo comprando todo el 49% a $6 bn.

La pregunta es: ¿quién ha actuado de mala fe? ¿Anglo? , vendiendo su mitad a precio real, algo ajustado al contrato, después de billonarias inversiones, ¿o Codelco, intentando sacar una opción de compra del baúl del olvido para adquirir barato una empresa luego de fuerte inversión y calculando el precio según las utilidades pasadas?

La jugada política
Lejos de andar con mariconadas, la CEO viajó a Chile para reunirse con Piñera o el ministro de minería o con quien quisiera recibirla. Ninguna alta autoridad tuvo el coraje de darle audiencia. Correctamente, ella ha denunciado que detrás de estas jugadas de Codelco hay una motivación política. ¿Alguien duda que la agitación social que enfrenta el gobierno causó este fiasco? Peor aún, ella llamó cobardes al gobierno y se fue furiosa al ver que nadie la recibió. “Den la cara”, dijo desafiante al gobierno mediante la prensa.

Anglo necesita ahora más dinero que nunca ya que ha comprado De Beers a la familia Oppenheimer en una movida que ha acaparado atención mundial. Lejos de ser éstos últimos unos cochinos magnates, han sido tradicionalmente una familia que ha abrazado causas liberales y uno de los más férreos opositores al asqueroso apartheid en su Sudáfrica natal y financistas de grandes obras relacionadas con la educación.

Anglo es una empresa que se debe a sus inversionistas, así como el gobierno se debe a sus electores. Anglo necesitaba justo ese dinero para comprar De Beers y concentrarse aún más en el jugoso negocio de los diamantes, mucho más rentable que el cobre.

Si Chile quiere acusar “mala fe”, debiese primero admitir que quisieron cagarse a Anglo pero que el tiro les salió por la culata. Lejos de andar con oscuras movidas, Anglo salió a dar la cara, mientras los del gobierno se escondían. Si este gobierno no ha tenido las bolas para enfrentar a unos estudiantes movilizados, menos aún podrá dar la cara ante un fiasco internacional que está a punto de destruir el recurso natural que más debe explotar Chile: su reputación. “Los inversionistas extranjeros están observando”, remató Carroll. Ouch.

La única solución aquí es sincerarse y reconocer que es ridículo el precio al que Codelco iba a ejercer la opción de compra. Tendrán que ambas partes llegar a un acuerdo en el que el gobierno verá caer su popularidad a -99% y renunciar a la opción de compra, y hacer el ridículo ante el electorado, pero da lo mismo porque ya han hecho el ridículo muchas veces. Sino, limitarse a comprar el 24,5% restante. Si Codelco compra el 49% de AAS a Mitsubishi y Anglo, el único perdedor será el contribuyente chileno, y el único ganador será Diego Hernández, presidente ejecutivo de Codelco y ex ejecutivo de Anglo. Chan chan.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Y ahora, se cierne el "otoño árabe"





Toda dictadura está condenada, por el avance de la razón y el anhelo de libertad de cada individuo, a desaparecer. Los autócratas árabes lograron una tensa paz y un mínimo de desarrollo económico, como el criminal de Pinochet en Chile, pero cuando aquello se logra, las gentes comienzan a cuestionar a la autoridad y empieza a fermentar el ánimo libertario. O sea, incluso cuando una dictadura es "exitosa", siembra las semillas de su propia destrucción. Los árabes lo saben muy bien y salieron en masa a exigir la caída de sus dictadores, mientras el mundo en shock trataba de comprender cómo podía una inserrucción espontánea en países "musulmanes", acelerada por las redes sociales, lograr lo que tarde o temprano debe llegar: el fin de la tiranía. El año 2011 será recordado como el de las emancipaciones a través del globo, y comenzaron nada menos que en el norte de África. Pero el año 2011 ya termina y se viene el 2012. ¿Qué podemos esperar?

Por supuesto, nadie podría creer que esto era cosa de reclamar más libertades políticas e individuales, salir a la calle, y que luego la democracia caería como una lluvia dorada en que todos se maravillarían y abrazarían en un éxtasis de felicidad, y que ése sería el fin de la historia. Nada de aquello.

¿En qué quedó la primavera árabe? Pues la pregunta mantiene su respuesta en suspenso. El hueso más duro de roer fue, como era de esperarse, la más maniática de todas las tiranías de la región, la de Muammar Gaddafi, quien murió ajusticiado a manos de los mismos freedom fighters, provenientes de Bengazi, que incitaron la revuelta popular. Ahora el país queda al mando el Consejo Nacional de Transición. Lo primero que hace su líder, Mustafa Abdul Jalil, es declarar que la leglación del país se basará en el islam. ¿Fue todo esto, al final, el trueque de una tiranía por otra? ¿Tiene razones la ultraconservadora Marine Le Pen (amiga del tea Party, noten) para burlarse de la campaña libia de Sarkozy y la OTAN? Pues queda la duda. No es posible saberlo.

Es absurdo creer que una religión es un dique natural contra los excesos de un tirano, como creen los clericalistas, porque una democracia sana sólo florece en un sistema laicista. ¿Tenemos moral para criticar al CNT libio cuando en occidente abundan los partidos "cristianos", o cuando gente como Sebastián Piñera defiende el "humanismo cristiano" o el presidente de EEUU en cada discurso invoca a dios? ¿Acaso el cristianismo es una religión más amorosoa y buenita que el islam? Difícilmente.

La situación es más crítica aún en Egipto. Varios blogueros (Maikel Nabil, Imad Bazzi, entre otros) han sido arrestados por la Junta Militar de Transición, que, predeciblemente, a poco andar se convirtió en una dictadura que justifica todos sus excesos para imponer el orden, tal como Pinochet y la Junta en Chile se dedicaron a matar civiles no armados con la excusa de restaurar la estabilidad, algo que es desde luego completamente inaceptable. Cabe repetirse la pregunta: ¿valió la pena la revolución en Plaza Tahrir para terminar con los militares goberando por bandos?

Cuando un grupo de cristianos defendió a unos musulmanes, pues varios me apuntaron con el dedo mostrándome que las religiones son muy lindas, son sanas, son una cosita así rica que ¡ay! nos da amor y besitos, y nos enseña a ser personitas buenitas y va-ló-ri-cas, con prin-ci-pi-os. ¿Bonito no? Muy coqueto y dulzón. Salvo un detalle: a poco andar, cristianos y musulmanes empezaron a enfrentarse en grescas callejeras. Es ahí cuando Chile Liberal se caga de la risa, pero inmediatamente sacudimos la cabeza y nos preguntamos si toda la bazofia religiosa terminará por sepultar el espíritu revolucionario, y si acaso cuando las gentes vean que quienes gobiernan son unos traidores, no se retirarán a sus casas desmolarizados, dejando la pista despejada para quién sabe qué locura ideológica imponga nuevamente una dictadura.

En el otro foco, el caso de Túnez es el más llamativo. Probablemente todo lo que falló ahí lo representa la salida de Slim Amamou, un blogger que fue uno de los más renombrados durante las protestas que estallaron después de la inmolación de Mohamed Bouzazi, el joven profesional que vendía frutas en Sidi Bouzid, arrestado por la policía del régimen y condenado a pagar una multa por ganarse la vida. Slim Amamou tiene una fuerte resonancia en este sitio. El tipo trabajaba en el sector de la informática y gastaba su tiempo libre escribiendo sobre política en su blog. Cuando cayó el régimen, lo llamaron a formar parte del nuevo gabinete, ante el aplauso de todos: una nueva era comenzaba. Amamou luego comenzó a exigir ya no sólo elecciones, sino que mostró su carácter iconoclasta proponiendo medidas radicales: despenalizar el acceso a material pornográfico y legalizar la marihuana. Le hicieron la vida imposible porque ya saben eso no es libertad es "libertinaje" y atenta contra la tradición de los valores religiosos que son tan lindos, y al final, fiel a lo que considera el real espíritu de la revolución, Amamou renunció al gabinente y comenzó a formar un grupo opositor.

A pocas semanas del triunfo del partido islamista Enhada, una turba furiosa se tomó el canal de TV estatal que cometió la herejía de exhibir el film Persépolis, del que ya hemos hablado en Chile Liberal. Lo señores dueños de la moral y los valores no van a permitir que la sagrada religión sea cuestionada de ninguna manera. Poco alentador es lo que vendrá en Túnez (dicho sea de paso, Vuestro Humilde Servidor está invitado a un casorio en Túnez el próximo año, les contaré todo en este blog).

Es probable que la religión sea la única forma de aglutinar a un pueblo masacrado y brutalizado desde siempre, y que ante la falta total de una intelligentsia, cuando no hay intelectuales ni pensadores ni autores ni columnistas, sean los señores (siempre hombres) de impecables valores religiosos (!) los que nos muestren la verdadera moral a los patanes. Aunque sabemos mejor que nadie que una teocracia siempre será una dictadura: no hay democracias teocráticas. Quizás por eso, a los países árabes debemos darles por un lado el beneficio de la duda, y por otro no dejarlos abandonados a su suerte porque, tal como Chile fue ayudado para transitar a la democracia, ellos también necesitan de la colaboración internacional hasta que logren construir una verdadera cultura política. No podemos permitir que gentuza como Marine Le Pen se burle, ni se les puede dar la razón, porque no la tienen, no la han tenido, y jamás la tendrán.

Pero también hay que ser realistas, y así como va la cosa, la primavera árabe ya es historia, y el verano ya terminó. El otoño árabe ha comenzado.