lunes, 9 de octubre de 2017

Una verdad muy cómoda: Al Gore felicita a Chile

Cualquier chileno que vea "An Inconvenient Sequel: Truth to Power" saldrá con el pecho henchido de emoción al comprobar que Chile es pionero mundial en la transición a energías limpias. Y el mundo entero lo elogia


Como cualquier cinéfilo voy al cine para distraerme, para pasar un rato entretenido o para conmoverme o reírme. Pero quizás no es bueno que todo sea ficción. Me parece que los documentales en las salas de cine sí deben ocupar un lugar más preponderante. La última entrega de Al Gore, ex Vicepresidente de EEUU (1993-2001), sobre la alarmante situación actual del medioambiente ha interrumpido mis habituales plácidos sábados de cine. Al Gore vuelve a la carga sobre el tema más trascendental para la humanidad: acabar con la emisión de gases y luchar contra los negacionistas climáticos.

Nuestro sistema económico necesita energía, mucha energía, y las fuentes para obtenerlas han sido hasta ahora los combustibles fósiles altamente contaminantes y que han desestabilizado el frágil equilibrio ecológico con sus emisiones. El desafío es lograr una transición ordenada hacia otras maneras de producir energía. Algunos países que antes ocupaban posiciones de liderazgo en todo orden de cosas hoy van en la retaguardia más repugnante. EEUU aún está entrampado en un debate estéril sobre si el origen del calentamiento global es resultado de la acción humana o no. Mientras sus políticos reciben suculentos e irresponsablemente criminales sobornos para socavar el desarrollo de energías alternativas, un pequeño país emergente se erige como el líder mundial en la generación de energía a partir de paneles solares. Ese país se llama Chile.

Así lo muestra Al Gore en Una verdad muy incómoda: Ahora o nunca, secuela de su excelente film del año 2006 An Inconvenient Truth. Si el primero se quedó en la denuncia, su cinta reciente nos da esperanza. Cuando ya la película comenzaba a agobiarme mostrándome el daño extraordinario al ecosistema, el ex Vicepresidente nos pone un ejemplo que es digno de todos los elogios: The Chilean Solar Market es la escena en que Gore nos muestra un gráfico de barras comparando la cantidad de energía que produce Chile año a año. Ante el aplauso y vítores de los asistentes, la última barra escapa de la pantalla y pone de manifiesto que es factible producir energía solar a gran escala.

La transición energética no es una cuestión simpaticona o una merca causa de los abraza-árboles de Chile. Es una cuestión de vida o muerte. Al Gore nos llama a actuar ahora como "si todo tu mundo dependiera de ello". En Chile tenemos plena conciencia. Sin grandes recursos petroleros ni gasíferos, en el pasado inmediato debimos depender del suministro de gas desde Argentina, que a mediados de la década '00 nos cerró el gasoducto así sin más de un día para otro. Y en pleno invierno. Bolivia, donde yace una de las mayores fuentes de hidrocarburos del planeta, se niega a hacer negocios con Chile. Fue necesario ir a buscar gas licuado en el sureste asiático, lo que ha implicado un enorme trabajo e inversiones gigantescas. En un revés extraordinario, Chile acabó exportando gas a Argentina. Pero el futuro no es ése.

La noticia que más llamó la atención de los ambientalistas a nivel mundial fue la gran cantidad de energía solar originada en Chile. Sí, es posible producir energía fotovoltaica a bajo costo y en un país emergente. El camino no fue fácil y debió sortear varios obstáculos ⎯ incluido el escepticismo de este blog.
"The Chilean Solar Market"

Sin energía barata, en Chile colapsamos en un dos por tres. Al mismo tiempo, no podemos seguir contaminando. Como decía el aclamado novelista británico Ian McEwan en Solar, "si un hombre está a punto de morir de sed durante una lluvia torrencial lo lógico es que mire al cielo y abra la boca". El desierto de Atacama es golpeado por un sol plúmbeo todo el año. ¿No será una idea el convertir esos rayos del sol en energía?

El mérito es de la institucionalidad política chilena, su estabilidad ⎯a pesar de todo⎯ y por inverosímil que parezca, hay que agradecer a los políticos chilenos que convirtieron las políticas energéticas en una política de Estado y no un concepto ideológico dependiente del gobierno de turno. Los personeros del gobierno chileno se pavonean en instancias internacionales como estrellas del rock.

En el documental, Al Gore nos muestra imágenes de los huracanes, inundaciones, aluviones e incendios que cada vez con una fuerza sin precedentes castigan a la humanidad. Las lluvias torrenciales en Copiapó y el incendio en Valparaíso son ejemplos que destaca el ex Vicepresidente  en su film junto a innumerables otras catástrofes en el globo. Chile puede inflar su pecho y decir fuerte y claro: estamos liderando la transición mundial a una producción energética limpia.

Uno de los momentos más dramáticos del documental son las tensas negociaciones durante la discusión del Acuerdo de París ⎯tratado famoso en Chile ya que uno de los candidatos presidenciales no tenía la menor idea de qué era (destacamos que votó a favor)⎯. El encuentro internacional fue interrumpido luego del terrible ataque en París en la sala de conciertos Bataclan y otros. India, principal oponente al acuerdo, exigía su derecho a contaminar y así sacar de la pobreza a su población, tal como lo han hecho los países industrializados. Pero al final se acordó un préstamo blando y una transferencia de tecnología a los países en desarrollo para que así puedan conciliar crecimiento con respeto al medioambiente. China incluso se ha comprometido a reducir sus emisiones volcándose a las energías renovables. El acuerdo de París, la COP21 como dicen en francés, se firmó y ha constituido uno de los mayores hitos de nuestra era.

La incertidumbre la pone EEUU, otrora pionero mundial y país al que antes mirábamos con admiración. El gorila que hoy ocupa la Casa Blanca, como sabemos, anunció que su país no suscribiría el Acuerdo de París. Pero el mundo sigue su curso, consciente, como hemos dicho en esa tribuna, que la ascendencia anglosajona está en declive y que ya no podemos contar con EEUU, un país en vías de subdesarrollo y en crisis terminal.

El debate chileno actual no obstante se enreda en pequeñeces y temas jurásicos. Se nos dice que no podemos depender del cobre, a pesar que la minería representa menos del 10% del PIB. Así de atrasados están los candidatos presidenciales. Aún obnubilados por la pérfida ideología cepalina, se nos pregona que debemos industrializar el país, a pesar que hoy debemos robotizar y desindustrializar. El fracaso del desarrollismo kirchnerista no les dice nada, al parecer. 

Si buscamos en qué tenemos ventajas comparativas, hoy es la energía solar la que debe ocupar un lugar de privilegio. Hemos superado la primera etapa con brío. Ahora queda formar especialistas chilenos y poner en contacto a las universidades y su capacidad de investigación con los inversionistas, y abrir aún más nuestras fronteras para que sigan viniendo expertos mientras formamos una base de conocimiento indígena. Es hora de desechar tonterías como producir alambrón de cobre, y mejor firmar acuerdos con China para concentrarnos en la producción de baterías de litio  para los autos eléctricos y seguir avanzando en la transición a un nuevo modelo económico sin adscribir a un proto-marxismo eco-nazi.

De seguro Al Gore ya había acabado el montaje de su documental cuando arreciaron en Chile los megaincendios. La verdad es que tampoco debiésemos esperar que un político foráneo, aunque sea uno con las impecables credenciales del ex hombre de confianza de Bill Clinton, nos diga qué debemos hacer. Para nosotros es cuestión de vida o muerte, lo sabemos perfectamente. Actuemos con celeridad, como si todo nuestro mundo dependiese de ello.



miércoles, 27 de septiembre de 2017

Florencia: Arte renacentista y más

El novelista francés Stendhal visitó Florencia, cuna del Renacimiento, en 1817. Cuando admiraba el interior de la imponente Basílica de Santa Croce comenzó a sentir palpitaciones que derivaron en una crisis de pánico. Se denomina "síndrome de Stendhal" al ataque de nervios que puede desencadenar la exposición a un exceso de belleza y de obras de arte. Florencia, que contiene un cuarto de todo el patrimonio artístico de la humanidad, es por excelencia la ciudad más peligrosa para las almas con híper sensibilidad estética.

Ni por un segundo pretendo el descaro de situarme al mismo nivel del ilustre hombre de letras francés: vuestro humilde servidor es apenas es un escritor frustrado y no da para más que un redactor mediocre (basta hojear este blog para comprobarlo). Pero siguiendo los pasos de Stendhal también fuimos a Florencia y cuando recorrí Santa Croce pensé en él y me sentí intensamente abrumado y extasiado ante el poder del ser humano de renacer y emerger de las putrefactas tinieblas medievales y crear tanta belleza. No me agobié ni sufrí un ataque de nervios mientras contemplaba los sublimes frescos con motivos religiosos de Giotto. Stendhal sacó en su desesperación unos versos de Virgilio para que su lectura apaciguase sus nervios. Yo apenas necesité un espresso macchiato en un café a la vuelta de la esquina.

A quienes les interese indagar más les recomiendo el magnifico libro The Economy of Renaissance Florence, de Richard A. Goldthwaite, profesor de John Hopkins University. Lejos de repetir los tópicos sobre la bondad de la poderosa familia Medici ⎯los Rothschild del Renacimiento⎯ nos da una mirada sobre aspectos menos conocidos gracias a un pulcro y exhaustivo trabajo de investigación. Los banqueros de aquella época inventaron el billete para transportar dinero sin miedo a ser asaltados, y para eludir las condenas de la iglesia de Roma a la "usura". Esta innovación llevaría a la larga a consolidar la industria financiera florentina.

Recordemos que el préstamo de dinero con intereses era una práctica prohibida por la autodenominada "Iglesia Universal" lo que significó un atraso en Europa en el desarrollo del crédito y  por consiguiente del crecimiento económico. Sólo los judíos, arrinconados en los ghettos o juderías, podían dedicarse al pecaminoso préstamo de dinero, sentados en bancos con los billetes encima para atender a los cristianos que solicitaban préstamos. Así, en los bancos de los ghettos en Venecia y Florencia, nacería la industria de la banca a finales de la Edad Oscura. 

Florencia, gracias al río Arno y al espíritu emprendedor de sus ciudadanos libres ⎯que pudieron escapar a la tiranía de los Papas⎯, se convertiría en una ciudad vibrante en que las finanzas, la industria, el arte, la ciencia política y la cultura llegarían al pináculo de la excelencia durante el Cinquecento. Botticelli, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Dante, Galileo, por nombrar unos pocos, son quienes forjaron Occidente en la capital de la Toscana. Si bien la Florencia actual está atiborrada de turistas y no de artistas nunca está demás atravesar el Puente Vecchio o disfrutar un negroni en la Piazza della Repubblica para tratar de alguna forma de entender cómo pudieron aquellos míticos virtuosos concebir las obras que no sólo se alojan en la Galería Uffizi o la Accademia, sino que están ahí a vista de todos en ese maravilloso museo al aire libre llamado Firenze.

Quizás lo más estremecedor es ver cómo a pesar de estar sofocado por las miserables tinieblas medievales el ser humano logra Renacer. Da Vinci a escondidas de los edictos religiosos que prohibían la disección de cadáveres se dedicaba a estudiar anatomía. Trataron los oscurantistas de borrar todo vestigio de las civilizaciones clásicas pero el hombre se las ingenió para encontrarlas. Quisieron condenar a las masas a la pobreza pero el espíritu emprendedor pudo lograr prosperidad.

No obstante, también es inquietante verificar que todo se puede ir al carajo. Florencia comerciaba con el Lejano Oriente y con Lyon o Amberes y se enriquecía y formaba excelsos artistas y artesanos refinados. Los mecenas, Cosme y Lorenzo, en vez de despilfarrar como ordinarios promovieron el arte más refinado. Éste es el espíritu libertario que también exalta Chile Liberal. Pero todo llegaría a su fin. Las innovaciones técnicas y comerciales fueron superadas en otras ciudades y Florencia, como lo vimos en Venecia, quedó relegada. Hoy, cuando vemos la ascendencia anglo-norteamericana entrar en su declive final ⎯como apreciamos en el discurso que pronunció Theresa May justamente en Florencia⎯ los vestigios sublimemente gloriosos del epicentro del Renacimiento italiano constituyen una clase magistral sobre el auge y caída de una civilización.



domingo, 9 de julio de 2017

Bloody Sunday

Fuente: BBC Sports

El domingo 2 de julio de 2017 es una fecha que no olvidaremos

El domingo pasado, hace exactamente una semana, vivimos uno de los días pivotales en nuestra historia. Al ver el gráfico (arriba) un observador desprevenido concluiría que la Selección de Chile habría ganado la final de la Copa Confederaciones en su versión 2017. Lamentablemente, La Roja cayó por la cuenta mínima. Por otro lado, y de manera igualmente lamentable, en las elecciones primarias celebradas ese mismo domingo se impuso holgadamente el ex presidente Sebastián Piñera. Convengamos que lo segundo es muchísimo más grave que lo primero.

Cuando Chile se adjudicó la Copa América 2015 concluimos lo siguiente: "saquen a Sampaoli hoy por la puerta ancha, y busquen un reemplazante para la nueva etapa". Nadie nos hizo caso. A Chile Liberal, como es su costumbre, le asistió toda la razón. El ex manager de Chile abandonó el cargo de manera brutal dejándonos en la incertidumbre. Nos expuso a una derrota humillante en Uruguay (se negó a hacer reconocimiento de cancha y a Chile le anotaron un humillante gol sin que siquiera el balón tocase el terreno de juego), y luego pasó a comandar a nuestro rival directo en las Eliminatorias a Rusia 2018, Argentina.

En lo político ⎯ciertamente mucho más trascendental que el football⎯ hoy alertamos sobre otro peligro que causará igual incertidumbre: que el magnate y ex presidente vuelva a colgarse la piocha de O'Higgins, generando un estancamiento en la consolidación política de Chile.

El gobierno de Piñera 1.0 no fue no bueno ni malo. El gobierno de Piñera simplemente fue. Es odioso pretender ahora emitir juicios sobre la calidad de la gestión anterior de Piñera. Por un lado, los indicadores fueron buenos. Por otro, su torpe manejo político más la falta de una maquinaria partidista adecuada le impidieron gobernar correctamente. Pero la esencia del Piñera 2009 fue que nos permitió efectuar un ejercicio arriesgado pero necesario para comprobar de veras si todo lo que empezamos a construir desde el 11 de marzo de 1990 era sólido. Y Chile cumplió.

En vez de cimentar su legado potenciando a figuras emergentes en la centro derecha y en los grupos conservadores moderados (como Felipe Kast, por ejemplo), el ex presidente ha cedido a sus irrefrenables ansias de poder y vuelve ahora para pretender un segundo periodo.

¿Es conveniente que un hombre tan acaudalado como Sebastián Piñera sea presidente? No, no lo es. Las grandes fortunas de Chile constituyen en sí mismas unas formidables maquinarias de poder lo que deja al desnudo una situación anómala que aún no corregimos y que impide que nuestra república sea genuinamente democrática. Piñera 1 había sido una excepción. Pretender repetirse el plato es una mala idea.

Piñera nos mintió cuando aseguró que su fortuna quedaba administrada bajo un fideicomiso ciego mientras él se ocupaba de dirigir el país. En un estilo típicamente piñerístico, esto fue cierto para su fortuna en Chile. Pero su fortuna fuera de Chile siguió bajo su mando ⎯ mientras ocupaba el sillón presidencial. El candidato Ossandón acertó cuando atacó este flanco de Piñera (si bien su estilo fue lastimoso y dio vergüenza ajena).

El Caso Exalmar requiere una digresión. Veamos. El presidente de Chile era el encargado de coordinar el equipo jurídico que defendió nuestras fronteras marítimas en la Corte de La Haya durante la disputa con Perú. En las aguas en disputa ⎯ricas en recursos pesqueros⎯ Piñera poseía inversiones. El fallo finalmente fue más bien adverso. Se abre la suspicacia de que Piñera-presidente haya deseado que los jueces fallaran contra nuestros intereses y así el Piñera-magnate vería resguardada sus inversiones, para ello le convenía no esmerarse mucho en que el equipo chileno estuviese muy bien preparado.

Desde luego, nadie sensato podría creer semejante infamia. Si así fuese, Piñera sería el más grande hijo de puta que jamás ha gobernado el país ⎯ superando incluso al Carnicero. Si este fuese el caso, Piñera debiese declarar ante una corte marcial y acabar ante el pelotón de fusilamiento. Pero lo llamativo del caso es que un hombre cuyas inversiones sobrepasan nuestras fronteras es un sujeto extremadamente poderoso. Y si además ostenta el poder político entonces la situación es explosiva. Fue excepcional en la coyuntura del 2009 ⎯ no por nada, Chile Liberal votó por Piñera en ese entonces. ¿Hacer lo mismo hoy? No, no amigos. Hoy no estamos para apoyar a Piñera.

La preocupación, más allá de las cavilaciones sobre quién debe ser presidente, es continuar consolidando nuestra democracia y cultivando las virtudes republicanas. La derecha logró superar ampliamente sus expectativas (que así todo eran relativamente modestas) y la verdad sea dicha, le voló la raja a la Nueva Mayoría y a su vástago dislocado, el Frente Amplio. Con una Carolina Goic (candidata respetable) mostrando cifras enjutas y propuestas minimalistas, más un Guillier que sigue durmiendo la siesta, nadie ha sido capaz de contrarrestar la acometida de Piñera.

El hombre de negocios en su versión 2.0 ha dado un extraño e inquietante giro ultraconservador. No lo reconocemos del moderado que se presentó dos veces en la década pasada. Se especula que ahora hará un cambio de carril y se situará más al centro en el tramo post primarias. No estamos para otorgarle el beneficio de la duda.

Si bien sabemos que Piñera en esta oportunidad ha convocado y movilizado a muchos en su sector simplemente porque para los pragmáticos votantes de derecha no hay nadie más, y si sumamos la estupidez e incompetencia de la Nueva Mayoría más el infantilismo y amateurismo del Frente Amplio, visualizamos un desenlace que parece cada vez menos fantasioso: que Piñera gane en primera vuelta.

lunes, 5 de junio de 2017

Revolución y precariedad


La revolución de Emmanuel Macron debiese tener efectos en Chile

"Usted habla de revolución, pero usted ha trabajado en el Banco Rothschild", le decía un periodista inglés al entonces candidato Emmanuel Macron. El actual presidente contestaba que no era un sans-culotte ni un Robespierre. Lo suyo era una revolución en cosas como por ejemplo el mercado laboral.

Acá debemos examinar qué propuso Macron, cómo implementará y aplicará esas reformas, y preguntémonos qué lecciones sacaremos para Chile.

Lo primero que debemos entender es que la economía francesa es muy diferente hoy de su época dorada, los Treinta Gloriosos, es decir, las décadas de reconstrucción post II Guerra Mundial. La economía y la moral habían colapsado en Francia y en todo el continente europeo. Se necesitó mucha mano de obra y grandes industrias para reactivar el país.

En ese contexto, el desempleo era una desgracia total pero que afectaba sólo a una minoría ínfima. Era impensable dejar a un veterano de guerra, a una viuda de la guerra o a un huérfano de la guerra abandonado a los vaivenes de la economía de mercado. Un Estado de Bienestar era la solución para que estos países no se devorasen en guerras intestinas.

La realidad hoy es muy distinta. La guerra es un recuerdo lejano. Macron, por ejemplo, nació en los primeros años de la hemorragia fiscal, no bajo los recuerdos de los bombardeos, de las cocinas populares o de la Gestapo sacando a los compañeros de curso judíos de la sala. El desempleo ya no es una excepción en las economías de pleno empleo de la post guerra. El desempleo, en la actualidad, no es una desgracia sino una etapa normal en la vida laboral de todos nosotros. Y un fenómeno masivo.

Las generaciones que hoy se unen al mercado laboral, tanto en Chile como en Francia o en cualquier país occidental, nunca recibirán un galardón por cumplir 15 años en su puesto de trabajo. Ni 20 o más años. No se jubilarán después de toda una vida en la misma empresa. Los sindicatos ya deben renunciar a proteger empleos porque las economías modernas destruyen empleos con la misma voracidad y velocidad que crean nuevos trabajos.

La flexibilidad laboral no es un eufemismo para arrojar a la precariedad a los trabajadores, sino que una necesidad vital para cualquier economía innovadora y competitiva.

La lucha contra la précarieté, no obstante, es la clave de la gobernabilidad. Con mercados laborales rígidos ningún país sobrevivirá la nueva era que hoy comienza, que es la automatización, sino se corre el riesgo de caer en la obsolescencia, intensificando el desempleo masivo. 

Por otro lado, en lo político, no ofrecer una red de seguridad social a la fuerza laboral también tendrá efectos nocivos, que es uno de los factores que explica el fenómeno del populismo. La elección de Donald Trump en gran parte se atribuye al temor que siente el electorado ante la economía de la automatización. Cuando todo lo que tienes depende de tu trabajo, y ese trabajo es volátil, inestable o en riesgo de desaparecer, la masa empieza a clamar por un Trump o una Marine Le Pen que ofrecen protección.

¿Cómo mitigar estos resquemores? Se han propuesto soluciones, como por ejemplo el salario universal, que ya hemos discutido.

La clave es disociar el acceso a la red de seguridad social del empleo. Hoy acceden a los beneficios, tanto de cesantía como de formación, aquellos que ya están empleados. La seguridad social se dedica a volver a los cesantes cada vez más obsoletos. Esto debe cambiar. Esperamos que Emmanuel Macron lo logre.

Las medidas anunciadas son sensatas. Por ejemplo, extender los beneficios sociales a quienes renuncian a sus trabajos, y no sólo a quienes ven su trabajo desaparecer. La idea es fomentar la especialización y la innovación. La educación y las universidades deberán cooperar con las empresas. El Estado debe reducir su tamaño para así consecuentemente reducir los impuestos necesarios para mantenerlo.

En Chile la situación es similar a la francesa en la actualidad. Aunque nunca pasamos por la etapa de la post guerra, también sufrimos la precariedad. En realidad, desde siempre hemos tenido un mercado laboral precario e informal. Los tontos que hicieron depender las jubilaciones de las cotizaciones hoy ven cómo el sistema de aseguradoras privadas y cotización individual está a punto de derrumbarse, lo que se supo desde siempre pero nadie hizo nada.

Hacer depender la seguridad social y la capacitación de las cotizaciones está creando un problema gigantesco en un mundo donde cada vez las empresas pequeñas y medianas irán empleando más gente, y donde el mercado laboral estará cada vez más uberizado.

En Chile hemos llegado a la tragedia de escuchar propuestas para industrializar el país, cuando la clave hoy es automatizar y desindustrializar. Los pasos de la asonada populista se sienten cada vez más cercanos.

La única solución es crear una combinación de fondos públicos y privados al que puedan acceder todos los ciudadanos para guarecerse y sentirse protegidos. Una red de seguridad es imprescindible como pieza esencial en una economía de mercado productiva.

En Chile si nadie se hace cargo de la precariedad laboral, y no sólo la precariedad real sino además la percepción y sensación de precariedad, esteramos entregando el poder al neo-chavismo kirchnerista y peronista, que revive los errores cepalinos y socialistas de antaño. Es altamente peligroso predicar que el pleno empleo de por sí es la solución y todo lo demás viene por añadidura. Necesitamos a un Emmanuel Macron en Chile pero lamentablemente no lo tenemos.

sábado, 27 de mayo de 2017

El derecho a la imagen en las farándulas de feos y bonitos


Hemos establecido en Chile Liberal que cada individuo tiene pleno derecho a disponer de su cuerpo y su conciencia, algo extremadamente simple pero que causa revuelo. Como corolario de aquello, concluimos también que a cada cual también le asiste pleno derecho a disponer de su propia imagen. Veremos en este post que bajo este prisma debemos analizar la disputa entre la exministra Cecilia Pérez y el humorista Daniel Alcaíno. 

La política es la farándula de los feos. La señora Pérez en ningún caso debe sentirse particularmente ofendida, pero en la actualidad es uno de los pasatiempos más comunes ⎯ incluso es una profesión pública de fe secular ⎯ el declararse perpetuamente ofendido por cualquier cosa.

Las mofas de Yerko Puchento son de mal gusto y nocivas. Este señor ha sobrepasado el límite que puso ya Chile Liberal cuando explicamos que es sujeto de legítima burla todo aquello que sea decisión de un individuo. Por ejemplo, ser de derecha es una cuestión de elección personal. Cualquiera puede reírse de Pérez por ser de derecha (o hincha de la U, evangélica, vegetariana, etc). Si los chistes son buenos o malos, eso queda a discreción del público. El problema de fondo tiene menos que ver con la vocera de Sebastián Piñera y más con la bajeza del humorista de marras quien claramente es un aprovechador y un usurpador de imagen.

El señor Puchento ha hecho mofas de la condición homosexual de varios personajes de la farándula. Esto es preocupante. Considera que ser mapuche es digno de ser ridiculizado. Nadie elige su condición sexual. Nadie debe sentirse ofendido por tener un apellido mapuche. El público embrutecido podrá quizás encontrar esto gracioso pero cabe preguntarse por qué nadie puso atajo a Puchento mucho antes.

Particularmente triste es lo que ocurrió con el periodista Carlos Tejos, en quien se basó Alcaíno para crear a Puchento. Acá es necesario detenernos para ilustrar el punto central de este post.

El periodista Carlos Tejos es un tipo bien formado y a quien se le ha motejado como el precursor de la chismografía en Chile. Se inició comentando temas sobre la monarquía y otras especialidades de la "prensa del corazón". Seamos honestos: era también extraordinariamente pomposo. Su afectación era rayana en lo grotesco. Se jactaba de su dicción pero cayó en la caricatura. Daniel Alcaíno usó esto mismo para crear su personaje Yerko Puchento, con excelentes resultados para él mismo.

Lo que sobrevino cuesta creerlo: Tejos, ridiculizado frente a todo el país en el medio que lo llevó a una fama relativa, perdió la credibilidad que intentó construir. Se quedó sin empleo en el veleidoso mundillo de la tele porque la caricatura de Alcaíno superó al personaje real. Después de años sin ejercer su profesión acabó sumido en una depresión y lo último que supimos de él fue a causa de un triste acto de cleptomanía. Ha transcurrido más de una década de infortunios para Tejos.

El derecho a sí mismo
Los franceses llaman droit à l'image al derecho que tiene cada uno sobre su propia imagen. El primero en interponer una querella contra Daniel Alcaíno tendría que ser Carlos Tejos. Debiera exigir que al menos la mitad de todos los beneficios percibidos por el humorista vayan a él. Si su carrera se vio truncada, esto amerita resarcimiento. ¿Por qué no ejerce el legítimo derecho a preservar su imagen? El humorista Alcaíno y sus libretistas no hacen humor en una cena con los amigos sino que reciben pingües pagos a costa de la imagen de Tejos.

No sólo él sino que como decíamos, el periodista Cañulef o la señorita Luli han sido víctimas de las bromas de Alcaíno. Ninguno de ellos son eminencias ni constituyen un aporte alguno a la sociedad. Ganan dinero a costa de la estupidez inherente de los televidentes chilenos. Pero tienen derecho a su imagen.

Por consiguiente, lo mismo debió haber hecho Cecilia Pérez. Increíblemente, ella no sólo busca proteger su imagen, sino que ha llamado a clausurar por varios días la señal de Canal 13. No hay un ejemplo más claro de la expresión "matar una mosca con la bomba atómica". La libertad de expresión es sagrada. Comparar a Pérez con La Monga (un ser simiesco de un parque de diversiones) no puede esgrimirse como razón para conculcar la libertad de expresión. Pero no esperemos mucho de los conservadores como Pérez, y más aún, Piñera.

Así que ya saben. En vez de abstrusas disquisiciones sobre la dignidad femenina, mejor concentrémonos sobre el derecho que tiene cada cual sobre su propia imagen. Háganlo y saquen a ese tonto de la TV de una buena vez.

jueves, 25 de mayo de 2017

Nos odian y nos combaten

"Libertad", por Ludovic Baron 
El ataque cobarde en un concierto de música pop en Mánchester, Inglaterra, sacude al mundo y debe unirnos en la lucha contra el enemigo islamista.

No basta con llorar y enviar apoyo en las redes sociales. Debemos, ante todo, entender qué piensan estos criminales. Y no sólo limitarnos a etiquetarlos como dementes. Es imperativo comprender sus motivos, su religión, y su cosmovisión. No son violentistas dislocados sino promotores conscientes de un culto religioso que debe ser extirpado hoy tal como lo fue el cristianismo ayer.

Los jihadistas publican una revista en línea, Dabiq, escrita en un inglés impecable y de altísima calidad, donde explican las razones de su odio a la cultura Occidental. Invito a los lectores de este blog a meditar una columna en particular titulada Why We Hate You & Why We Fight You, pág. 20.

Sólo colgaré un breve extracto, traducido por Chile Liberal, para que sirva como contrapunto para que nosotros examinemos cuáles son los valores que debemos proteger para defender nuestras libertades y nuestra civilización.


Por qué los odiamos y por qué los combatimos
Desde la época de la llamada Revolución Francesa en Occidente y luego con la Revolución de Octubre en el Este, en las tierras cristianas del escepticismo religioso rigen en general las filosofías en guerra con el fitrah (naturaleza humana). Las enseñanzas de Darwin, Marx, Nietzsche, Durkheim, Weber y Freud han permeado las sociedades Occidentales a través de sus sistemas educativos y los medios de comunicación con el fin de producir generaciones vacías de cualquier rastro de fitrah. Niños –incluso adultos– han sido adoctrinados para creer que la creación de la humanidad es producto del mero caos, que la historia es el resultado de los conflictos sobre el dominio de recursos naturales, que la religión es un invento de hombres ignorantes, que la familia unidad esencial de la sociedad, se ha adoptado como un puro acto de pragmatismo, y que las relaciones sexuales son el objetivo último de las decisiones y acciones de los humanos. Estas filosofías han llevado a la destrucción de todas las facetas del fitrah en las tierras del paganismo cristiano. Han destruido los fundamentos de la religión –aunque en ellos es una aberración de las Sagradas Escrituras– y de su consecuente sentido de la moralidad y de la vida en sociedad.

domingo, 21 de mayo de 2017

La importancia de un debate

 
Desde hace una semana que ya está instalado Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo. Mientras el flamante mandatario comienza a poner en práctica sus promesas de campaña ⎯empezando por la importantísima moralización de la vida política⎯ repasemos uno de los momentos cúlmines que lo llevaron a ser el ungido por el pueblo galo.

Analizamos anteriormente el primer debate, en que participaron solamente los "candidatos grandes". El banquero-filósofo, nuestro candidato, tuvo un desempeño más bien discreto. El joven gran orador no brilló y nos dejó inquietos. Dijimos en aquel momento que quizás se guardaba para el gran momento, que sería el cara a cara con la formidable Marine Le Pen. 

Ocurrió algo completamente inesperado en el segundo debate, que convocó a los 11 postulantes (los llamados "candidatos chicos" conjuntamente alegaron discriminación y se debió organizar un debate con todos). Uno de los candidatos testimoniales se robó la película. El señor Poutou, en un minuto, hizo más por demoler a Marine Le Pen que toda la clase política mainstream en 10 años. 

Potuou le recordó a Marine Le Pen que ella se cree antisistema y que vive del sistema, que es anti-Europa y su sueldo viene de la Unión Europea, que se cree proletaria pero cuando la convocaron a declarar por el escándalo de empleos ficticios ella se escudó en la inmunidad parlamentaria. "Usted goza de inmunidad parlamentaria, pero nosotros los obreros no tenemos inmunidad obrera", remató el colorido dirigente sindical. Causó sensación en Twitter y las redes sociales. 

El gran ganador así todo fue desde luego el banquero-filósofo, beneficiándose al ver que la candidata de ultra-derecha salió malherida. 

El momento de la verdad
No exageré cuando dije en Twitter que el futuro de Occidente dependía del desempeño de Macron en las 2 horas en el debate del balotaje. Un paso en falso del ex asesor de Hollande, y Le Pen sería Presidenta de Francia. Francamente, estaba nervioso. 

Marine Le Pen llegó con unas fichas de colores que leía de reojo, mientras Macron la hacía añicos en el primer tema de la riña que fueron las políticas laborales, comerciales e industriales. Twitter empezó a matarse de la risa. Una técnica común en los abogados que no conocen el dossier que les presentan, las fichas preparadas por Philippot, el Vicepresidente del FN, incluso estaban incompletas y mal hechas. El propio Macron le pidió que las leyera bien porque en un momento se equivocó de ficha. 

Se vio que Macron fue desde su época escolar un alumno aplicado, un mateo, un niño bueno que se sacaba buenas notas. Su mundialmente famoso amor tanto por la lengua de Molière y como por la filosofía se combinó magníficamente con su conocimiento de economía y finanzas.

Sacó una frase que hizo al país entero reírse con su celebre alusión al poudre de Perlimpimpin, (aceite de serpiente o "snake oil", como se dice en inglés, para llamar a los remedios mágicos que vendían los charlatanes a comienzos de siglo 20).

El momento más lastimoso de Marine Le Pen vino cuando trató de explicar que el Frente Nacional sí quiere salirse del euro para adoptar un "nuevo franco" como moneda nacional, a la vez que el euro, la "moneda del sistema", seguiría circulando en paralelo. Ya no de reojo, sino que abiertamente empezó a leer sus torpedos y sólo hablaba incoherencias. El país se dio cuenta que Marine Le Pen es realmente una charlatana. Sus medidas son chapuceras. 

Macron fue el más convincente, qué duda cabía. El resto es historia.

Le Pen reconoció hace pocos días que el debate no fue su mejor momento. El señor Philippot admitió que no tenían por dónde ganar la elección. Ambos se disputan ahora el rumbo del FN post fracaso presidencial 2017. La señorita Marion Marechal Le Pen, sobrina de Marine, anunciada como la sucesora de su tía, abatida ha renunciado al partido

Para enfrentar las eleciones legislativas dentro de 4 semanas, ya se discute abandonar la idea de salirse del euro lo que ha causado una fracción interna. Tanto el Partido Socialista como el Frente Nacional se han desmoronado gracias a Macron.

La lección de Sun Tzu, como dijimos anteriormente, es que en política como en el arte de la guerra jamás se debe menospreciar al contrincante, y jamás ir a la batalla mal preparado. Gracias al extroardinario Monsieur Macron, Occidente puede respirar tranquilo. Al menos, por ahora.

martes, 9 de mayo de 2017

Victoria en Europa

Discurso de Macron frente a la Pirámide del Louvre
En Chile Liberal estamos exultantes. No hay otro hombre cuyas coordenadas políticas coincidan tanto con las de nuestro sitio. Cuando Emmanuel Macron lanzó su candidatura independiente fue motivo de burlas, mofas y desprecios. Ahora véanlo dónde ha llegado.

Tendremos mucho tiempo para ir analizando paso a paso la instalación de este filósofo banquero en el Palacio del Elíseo. 

No obstante hay un elemento turbio que no puede pasar inadvertido. Macron ha derrotado a Marine Le Pen, una mujer de tendencias odiosas, de un partido petanista. OK, a muchos no les agrada demasiado votar por Macron, pero la disyuntiva no era tan complicada: Marine Le Pen es nazi, Macron no. ¿Tanto hay que pensarlo?

Con Le Pen la asonada populista pudo haber causado estragos a escala planetaria. Había que detenerla a como dé lugar.

Mientras el mundo se unía frente a la amenaza fascista, muchos se dirigieron a la iglesia de Roma, como suele ocurrir, para hallar una guía y de alguna forma escuchar algunas palabras sabias.

No se sorprendan que entre una nazi y un liberal, el señor Bergoglio, tal como hizo la asociación del Vaticano durante la ascensión de Adolfo Hitler, en el mejor caso titubeó, y en el peor, apoyó a la nazi.

Sobre Macron, Bergoglio con desprecio declaró: "no lo conozco, no sé de dónde viene". Palabras que de inmediato usó Le Pen para traer agua a su propio molino. El silencio posterior del líder del Vaticano constituye un apoyo tácito a una de las mujeres políticas más tóxicas de esta última era.

Marine Le Pen argumentó que "un ultraliberal no puede ser del gusto del Papa". De hecho, tiene razón.

Así que ya saben. Entre un nazi y un liberal, la iglesia de Roma lo medita, luego vacila, y termina apoyando a los nazis. Es su costumbre. No esperaba otra cosa.

De la iglesia de Roma no espero nada y así todo me decepciona.

domingo, 16 de abril de 2017

Las razones para boicotear el censo

Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: 
—Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa.


Respondió Joab:  
—¡Que Jehová añada a su pueblo cien veces más de lo que es, rey, señor mío! ¿Acaso no son todos ellos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto, que traerá pecado sobre Israel?


En Chile Liberal no consideramos a la Biblia como fuente de verdades reveladas ni mucho menos pero sí creemos que es un ejercicio valioso el reflexionar sobre sus historias. 

Encontramos varios censos en sus narraciones siendo quizás el más famoso el censo de Quirinio, ordenado por el emperador romano César Augusto y efectuado en el año 6 de la Era Común, pero que según la mitología crística ocurrió el primer Anno Domini obligando a José y María a desplazarse a Belén para ser contados. La historia de ese censo es apócrifa, como sabemos, y probablemente también lo es el que ordenó David a Joab, pero el propósito de este artículo no es el análisis de textos místicos sino que vamos a estudiar porqué desde la época del Antiguo Testamento los censos son resistidos por la población, tanto así que en los textos sagrados se les denomina "el pecado de David". 

Dios castigó a David, quien actuó contra la voluntad divina, azotando con una hambruna por haber contado a la población de Israel. Si el dios bíblico se opone al censo, vale la pena indagar los motivos por los que los pueblos de la Antigüedad fueron hostiles a la enumeración de los habitantes de un país, llegando al extremo de crear historias divinas para condenarlos. Y en este post, Chile Liberal argumentará a favor de un boicot del censo que pretende el gobierno el 19 de abril de 2017, y sostenemos que debe ser el último censo en Chile.

Un poco de historia
El primer censo inscrito en la Constitución de EEUU fue el de 1790. También significó el primer veto presidencial de la historia norteamericana, por parte de George Washington y aconsejado por Thomas Jefferson. Chile Liberal quiere aclarar que la oposición al censo no es una chifladura sino una posición con raíces históricas y ya argumentada por personajes ilustres.

En Gran Bretaña se aprobó una ley de censos en 1753. Los registros nos dicen que el diputado de Newcastle, Mathew Ridley, expresó su rechazo temiendo "revueltas populares que impedirán su realización".

Charles Dickens, cuyas maravillosas novelas hasta hoy nos impactan con los relatos de las horribles condiciones de vida del Londres Victoriano, también expresa su disgusto ante los conteos y sus consabidas manipulaciones cuando Tom, personaje que todos conocemos de su novela Tiempos difíciles, se refugia en argumentos estadísticos cuando lo sorprenden robando:
De tantas o cuantas personas que ocupan cargos de responsabilidad, un tanto por ciento de tantas o cuantas abusan de la confianza depositada en ellas. Esto es una ley, a vos mismo os lo he oído decir un centenar de veces. ¿Qué puedo hacer yo contra lo que es una ley? De ese razonamiento os habéis servido más de una vez, padre, para consolar a otros. ¡Consolaos ahora vos mismo con él!
Los censos, como podemos observar, son altamente contenciosos y se prestan para todo tipo de dudosas finalidades. Esto es lógico y constituye uno de los pilares de nuestra argumentación en rechazo a ellos. Como se desprende de la cita señalada en el encabezado de este post, lo que quería el gobernante era contar el número de "espadas", es decir, de hombres en edad de combate, para así formar ejércitos y declarar guerras. Aparte de eso, todos los censos tienen como finalidad el establecer cuánta carga impositiva se puede aplicar.

Contar las personas y producir cifras le otorga al gobernante un poder descomunal. Si nuestro objetivo es mantener a raya al poder del Estado, debemos empezar por quitarle poder, y un primer paso es negarle esta información preciosa.

Los censos en Chile se han prestado para tonterías. En el censo del año 1982 la gente mentía sobre si tenía en el hogar un televisor a color maravilla tecnológica de la época para así debilitar de alguna manera a la dictadura. Cuando volvió la democracia, se produjo lo contrario: todos querían exhibir sus bienes materiales para así exaltar a los gobiernos democráticos. Los pinochetistas por su parte escondían los computadores, que en la época empezaron a masificarse, para del mismo modo perjudicar al nuevo régimen. Cabe preguntarse, ¿es fiable la información que se obtiene del censo? ¿No será el censo una extraordinaria pérdida de tiempo, dinero y recursos?

No le crean al censo
Los censos sirven incluso para crear discursos políticos. Desde la caída del Muro de Berlín que la izquierda dura se ha quedado huérfana de causas. El indigenismo, vale decir, el exaltar tribus primitivas como hereditarias de sabidurías ancestrales, es uno de aquellos fenómenos post-soviéticos que más daño causa hoy en Chile. La izquierda la abrazó como suya y desde la década 90 se comenzó a observar cada vez con más fuerza manifestaciones el 12 de octubre, a las que adherían grupos neo-indigenistas, que sirvieron de argumento proto-marxista a la izquierda no renovada. Si añadimos la consternación por el actual daño al medio ambiente y la irrupción de la ecología como postura política, nos contamos con que aparecen "los Mapuche" (sí, con M mayúscula y sin ese final) reivindicando todo tipo de tonterías. Desde que el censo incluyó la absurda pregunta de si el censado se considera mapuche o indígena, ocurre que ahora se ha llegado a la estupidez de tener en Chile a más de un millón de mapuches en 2012 — cifra completamente ridícula. Y no contarlos se considera "holocausto estadístico" u otras perlas retóricas similares.

Ni hablar de la iglesia de Roma, que después de cada censo asegura que el x por ciento del país es cristiano, por tanto todos debemos seguir las enseñanzas de un texto místico como si fuese un sistema jurídico por obra y gracia de Nuestro Señor El Censo. Como si fuese poco, los evangélicos también se suben por el chorro.

Existen casos incluso más perversos. En China, los campesinos esconden a sus niñas y la cantidad de hijos para evitar las sanciones que conllevan las infracciones a las leyes de control de la población. En India, la gente oculta su pertenencia a las terribles castas (en Chile se considera al hinduismo una filosofía bonita y pacífica, a pesar de ser inherentemente cruel, medieval y racista).

Los nazis usaron el terrible censo de 1939 para finalmente ir a arrancar de sus hogares a los judíos. Hasta hoy, en Alemania persiste la resistencia a los conteos y sólo se efectúan censos parciales. El censo soviético de 1936 arrojó que la población era mucho menor a la esperada: Stalin, quien había masacrado a millones de personas, ordenó encarcelar a los censistas por su supuesta negligencia y ordenó realizar un nuevo censo. Esta vez, la cantidad de gente contabilizada arrojó la cifra correcta. La estulticia y la maldad parecen no tener fin cuando se trata de determinar cuánta gente vive en un país.

En conclusión, la filosofía liberal nos lleva a rechazar los censos por darles poder desmedido al gobierno para cobrar impuestos, para declarar guerras, para planificar "programas sociales" que causan más mal que bien, y porque son un ejercicio poco fiable, costoso y derechamente inútil.

Si quieren contar la población, baste restar la cantidad de certificados de defunción a la cantidad de partidas de nacimiento. Si quieren saber cuántos televisores y computadores existen, revisen los inventarios de los distribuidores y los formularios de los importadores. Vayan a buscar la información a las fuentes. Si quieren saber cuántos católicos hay, mejor cuenten cuánta gente va a misa.

Al menos en países civilizados como el Reino Unido la oficina de estadísticas te manda un formulario que tu rellenas a tu propia conveniencia y luego lo devuelves por correo. Te evitas la vergüenza de dejar entrar un desconocido a tu casa y responder preguntas impertinentes o insolentes. Si van a hacer un censo, que esa vez sí sea el último. Un buen paso para acabar con ellos es boicotear el censo que se hará este 19 de abril.

sábado, 25 de marzo de 2017

Los cinco ingredientes de populismo

Los cinco ingredientes del populismo según el profesor Niall Ferguson


El populismo embiste en todo el mundo y debemos entender su génesis para detenerlo


En la era de la posverdad y de la reacción populista les propongo nadar contra la corriente. Ahora que se levantan enemigos imaginarios y se proponen soluciones absurdas, y cuando cualquier pelafustán se da ínfulas de erudito porque "estamos cansados de los expertos", hagamos algo realmente iconoclasta, radical, controversial, políticamente incorrecto y rupturista: escuchemos gente inteligente.

El profesor Niall Ferguson es uno de los intelectuales públicos más prominentes en el Reino Unido y muy respetado también en Estados Unidos. Como ocurre en sociedades avanzadas, los intelectuales también son figuras mediáticas: Ferguson ha escrito y presentado magníficas series de TV como Civilización, ¿el fin de Occiente? o su libro-documental El dinero, Historia financiera del mundo, recompensado con un Emmy. Realizó la brillante investigación Los Rothschild, banqueros del mundo y hace pocos años lanzó una imponente biografía de Henry Kissinger

En Chile Liberal desde luego tenemos diferencias con él pero ello no obsta para destacar su trabajo. Lo que nos motiva en este post es rescatar un interesante análisis suyo sobre el fenómeno del populismo, del cual Ferguson se valió para anticipar el triunfo de Donald Trump. Nos servimos de esta misma matriz para comprender cómo irrumpe el populismo en Chile. Los invito a ver en YouTube Los 5 ingredientes del populismo. A continuación un resumen con nuestra apreciación:

1. Aumento de la inmigración
La primera edad de oro de la globalización comprendió desde finales del siglo 19 hasta su fin abrupto en 1914. (En la historiografía francesa a este periodo se le llama Belle Époque.) Se vio el mayor flujo migratorio de la historia, principalmente con el desplazamiento de la población de Europa a EEUU a niveles mucho mayores que los actuales. Ferguson no lo dice pero la cifra que manejo es de un 5% de la población mundial viviendo fuera de su país natal, comparado con un magro 3% actual. 

El miedo al inmigrante ha sido uno de los grandes temas del populista Trump, como sabemos. En Chile también comprobamos tasas migratorias importantes y prácticamente sin precedentes. Podemos declarar que vivimos la segunda mayor ola migratoria desde la colonización europea y es inminente que nuestra época pase a convertirse en la mayor era de inmigración de nuestra historia. ¿Hay algún líder político o de opinión, hay intelectuales exacerbando el miedo a los inmigrantes à la Donald Trump o à la Marine Le Pen? 

2. Aumento en la desigualdad
Niall Ferguson se apoya en Thomas Piketty para establecer este punto y acierta. En Chile Liberal ya abordamos el magnum opus y súper-ventas internacional "Capital en el siglo 21". La expansión actual de la brecha entre ricos y pobres es incontestable. El economista francés de hecho demuestra que la desigualdad actual sólo es superada en magnitud por la desigualdad durante la Belle Époque.

Sólo un necio podría negar que la situación es la misma en Chile. La globalización, si bien ha traído más progreso e inversión que nunca a nuestro país, también fractura la sociedad creando una clase de winners y otra de losers. Así todo, en los países emergentes como Chile los pobres continúan siendo infinitamente más ricos que los pobres de la generación anterior. No está claro cuánto tiempo esta realidad puede apaciguar a la opinión pública. El problema es crítico en los países ricos, bien entrados ya en la era post-industrial, donde por primera vez desde que tenemos memoria viva los pobres son hoy, comparativamente hablando, más pobres que antes. El gringo actual es más pobre que sus padres, más pobre que sus abuelos y bisabuelos, e incluso más pobre que sus tatarabuelos. Hoy en Chile nadie, absolutamente nadie, es más pobre que sus progenitores.

3. Aumento en la percepción de la corrupción
En EUU ⎯país con una institucionalidad sólida⎯, vemos que corporaciones como el Congreso han sufrido el derrumbe de su reputación ante los ojos del electorado. La clase política es ferozmente resistida y denostada.

Lo vimos en las elecciones pasadas donde la infame frase Crooked Hillary, "Hillary corrupta", la condenó. Ni hablar de Chile. Nosotros experimentamos hoy la crisis de corrupción más pavorosa de la que tenemos recuerdo, quizás sólo superada en la época de "la escoba de Ibáñez". 

4. Una crisis financiera mayor
La crisis que comenzó el año 2007 será recordada como una de las peores crisis financieras ⎯ sólo la Gran Depresión de 1929 fue más devastadora. Acá Ferguson nos presenta un elemento muy interesante. Todos consideramos al colapso de Wall Street ese terrible martes 24 de octubre de 1929 como la crisis más horrible de la era moderna. En realidad, hubo un periodo tanto o más desequilibrante llamado Pánico financiero de 1873, el cual redundó en años de bajo crecimiento que perdurarían hasta mediados de la década 1890. Las similitudes con la actualidad son espeluznantes y demuestran que no es tan cliché eso de que la historia se repite a sí misma.

Pues en esto Chile vive una situación excepcional. La Gran Recesión, como finalmente se bautizó a la Crisis Subprime/Credit Crunch/Crisis financiera post-2007, desde luego fue un golpe bajo a las finanzas chilenas. Pero como cultivamos desde 1990 la austeridad fiscal y cierta rectitud política, las finanzas chilenas estuvieron en orden como para resistir el embiste. El año 2010 ya Chile estaba convaleciente y listo para recuperarse, prueba de aquello fue la etapa de alto crecimiento y bajo desempleo que acompañó al expresidente Sebastián Piñera (consecuentemente vino la explosión inmigratoria). 

De todo modos, a pesar que la economía chilena es quizás la más abierta del mundo gracias a nuestros acuerdos de libre comercio (insólito que hoy acuerdos comerciales sean cuestionados), estamos expuestos a las veleidades de los grandes mercados por mucho que nuestro interés ahora resida en los lazos con otras economías emergentes, y no en las alicaídas economías post-industriales occidentales. Hoy vivimos una crisis económica que si bien no es aguda igualmente causa frustración en los votantes debido al crecimiento por debajo de nuestro potencial y el fin del pleno empleo.

5. El ingrediente final: aparece un demagogo
En este escenario irrumpe un líder que conecta con el sentimiento de los electores, quienes se sienten desilusionados y desamparados ante los cuatro elementos descritos anteriormente. La cuestión que plantea Ferguson se limita a determinar quién es el demagogo cuando ya tenemos los cuatro ingredientes.

El profesor escocés nos cuenta un hecho histórico fascinante. La gente cree que lo vivido hoy es la primera vez que ocurre en la historia. Ferguson desempolva a Denis Kearney, el Donald Trump de la década 1870, el populista más insigne durante la crisis financiera descrita en el ingrediente número 4.

Su retórica se resume en que los problemas de los trabajadores californianos se debían a los inmigrantes y a una clase dirigente corrupta. Su eslogan era simple: "¡Fuera chinos!". La diatriba pasó del discurso a la acción convirtiéndose en ley ⎯siguiendo la lógica del discurso xenófobo de Trump y sus posteriores decretos migratorios actuales⎯, conocida como la Exclusion Act de 1882 que detuvo primero la inmigración de asiáticos y luego de otros inmigrantes, y finalmente logró detener todos los flujos migratorios. Fue el primero en proponer un muro, mucho antes del Muro de Trump, tal como se ve en esta escalofriante imagen de aquellos años:

Tal como Trump, Kearney formó parte de una legión populista mundial: en la misma época surgían líderes populistas en Europa, principalmente anti-judíos (los judíos de ayer son los musulmanes de hoy).

Ferguson recomienda que los gobiernos cuenten con algún "Consejo asesor de historiadores" y no sólo de economistas, más aún considerando el papel lamentable de los economistas y su nulo aporte. En Chile no sé qué pensar de tener como asesores a Salazar u otros. Mejor sigamos con los economistas y tecnócratas hasta que tengamos una masa decente de intelectuales.

La conferencia de Ferguson pasa a analizar las consecuencias de la oleada populista de la década 1870. Repasemos sus puntos:

1. Aumento de los aranceles y menor comercio internacional, que duró hasta fines del siglo 19, cuando comenzaría la primera edad de oro de la globalización (Belle Époque). Ya vemos que Trump quiere aumentar aranceles, medida explícita también en el programa de Marine Le Pen, quien propone un 3% de "arancel patriótico" sobre las importaciones.

2. Los populistas no forman gobiernos, no logran poder, pero sí asustan al establishment. En el caso de Trump el populismo sí triunfó. Pero vemos que fracasó en Holanda, y estamos expectantes ante el desenlace en Francia. Ferguson destaca que Kearney ni ninguno de sus pares en Europa se convirtieron figuras políticas mayores.


3. El populismo no inicia guerras como los fascismos reales de los años 30. Éstos implicaban combates con hombres en uniforme, y Ferguson se apresura en no acusar a todos los populistas de fascistas. Los populistas no causan guerras bélicas porque lo suyo son las guerras comerciales y el proteccionismo en general. 

4. Las oleadas populistas no duran mucho tiempo. Esto es evidente. La gente se da cuenta que las soluciones no funcionan. El populismo de Kearney desapareció en la década 1890 y fue relegado al olvido, tanto así que hoy apenas sabemos quién fue. Ejemplos que entrega Ferguson: los populistas de Argentina y Venezuela. Sus soluciones son peores que los problemas que denunciaron. Vemos cómo Argentina nunca se industrializó y al contrario está atrapada en asfixiantes barreras proteccionistas.

5. La era post-populista dio lugar al progresismo en EEUU y al socialismo europeo. Lloyd George en Reino Unido y Woodrow Wilson en EEUU fueron los grandes líderes progresistas que aparecieron cuando se agotó el populismo posterior al Pánico de 1874. Una vez en el poder, forjaron la nueva globalización que paradójicamente culminó en el cataclismo de la I Guerra Mundial. La lección de la Historia es que son los progresistas quienes causan las guerras. Si bien no comparto esta conclusión de Ferguson al menos sí entiendo el fondo.


El populismo a la chilena
Es inquietante constatar que los cuatro ingredientes de Ferguson se aprecian en Chile. ¿Sólo falta que emerja el demagogo? No, ya lo tenemos ⎯ y no es uno, sino varios.

Sebastián Piñera dio el punta pie inicial cuando de manera estúpida e irresponsable denunció los supuestos graves problemas de criminalidad que según él conlleva el acoger inmigrantes. Las estadísticas dicen que los recién llegados son mucho menos proclives al crimen que la población local pero a Piñera eso no le preocupa.

Tenemos otros populistas, principalmente Alejandro Guiller y Manuel José Ossandón. Para ser justos, Guillier es más bien un populista descafeinado, alguien que en realidad no sabemos muy bien qué piensa, quizás nada, pero sí sabemos que el populacho lo aclama porque salía en TV y de él emanaba cierto aire de integridad. Más bien es un carismático, un demagogo en ciernes, que potencialmente puede empezar a conectar con los votantes sobre los cuatro ingredientes que explica Ferguson.

Ossandón en cambio es el populista por excelencia. Un populista de verdad. Dentro de poco anunciará construir un muro en la frontera de Chile con Perú. Así como Le Pen quiere terminar con el árabe en las escuelas francesas, a pesar que ninguna lección se imparte en árabe, así también Ossandón comienza con el populismo puro que es anunciar medidas ramplonas frente a problemas complejos para pasar al populismo de alto octanaje, que consiste en ofrecer soluciones radicales a problemas inexistentes, a exaltar el "ellos contra nosotros", a proclamarse el purgador de todo lo corrupto, y ser la encarnación de lo anti-sistema, aunque sea él mismo producto del sistema y parlamentario desde tiempos inmemoriales.

Lo mejor que podemos hacer para inocular a la población de la epidemia populista es primero detectar los factores que la hacen posible, como lo hemos hecho en este post, y luego pasar de la cháchara a la acción. 

Urge una ley moderna de inmigración: un sistema de puntos como en Canadá o Australia. Es imperativo mantener el rigor fiscal, donde hemos fallado ya que nos endeudamos y no crecemos ni ahorramos. Requerimos un sistema de seguridad social, proveído por privados conjuntamente con el Estado, para mitigar la sensación de precariedad de los trabajadores. Es esencial, además, un esfuerzo constante por la transparencia en la designación de cargos, la claridad en el financiamiento de campañas y la probidad en la gestión pública para acabar con la lacra de la corrupción y la corrosión de las instituciones (Pacogate, Milicogate, compra de tierras místicas). Empecemos ahora mismo porque el populismo ya está desatado.


martes, 21 de marzo de 2017

Primer round: Post mortem


Ha culminado el primer debate televisado de la Elección presidencial Francia 2017 y Chile Liberal presenta a sus contertulios un análisis de la reyerta. Adelantamos la conclusión: todos fueron cautos y más bien apelaron a sus bases. Se vio algunos conatos de pelea pero nada más. No hubo manotazos ni nocaut. ¿Quizás se guardan para el próximo debate?

Antes de pasar al quid del asunto hagamos un repaso de los contendientes.

Jean-Luc Mélenchon
Antisistema, "a la izquierda de la izquierda", un personaje colorido, carismático y sulfuroso, senador desde tiempos inmemoriales, admira en igual medida tanto a Vladimir Putin como a Fidel Castro (lo último se nota ya que en un YouTube pasó 5 horas ininterrumpidas explicando su programa económico). Añora el regreso de los empleos industriales y manufactureros como si aún viviésemos en la economía de los años 50. Su base comunista le es incondicional. Contesta las preguntas cuando se le antoja. Lo suyo no son las respuestas simples porque "no soy candidato a Miss Francia", arguye cuando lo aprietan. Votó en 1992 a favor de Maastricht pero ahora asegura ser enemigo del euro, quiere sacar a Francia de la OTAN y se declara hostil a la globalización. Un personaje pintoresco.

Benoît Hamon
Antisistema, a la izquierda de François Hollande y exministro suyo, fue en enero el vencedor más bien inesperado de la primaria Socialista al imponerse al candidato más eminente, Manuel Valls. Éste último era hasta hace poco el gran favorito para representar a la izquierda si bien demasiado centrista para el paladar de las bases del PS. Valls acabó opacado por Hamon cuya medida faro es instaurar la Renta básica universal, con el apoyo de adolescentes y flojos variopintos. Después de ungido como el candidato del establishment socialista la candidatura de Hamon se desinfló. Manuel Valls, a quien no lo dejó acabar su discurso de aceptación de la derrota, le ha negado su apoyo añadiendo incertidumbre al futuro del Partido Socialista (probablemente se desintegre).

François Fillon
Antisistema, de la derecha conservadora tradicionalista y dura. Admirador de Margaret Thatcher. Declaró en su campaña, con ecos churchillescos, que no tiene nada que prometer sino sangre, sudor, y lágrimas. Decidido a apretar el cinturón e imponer el rigor fiscal con mano dura hasta controlar las cuentas fiscales, es catalogado como el político más conservador de estas últimas décadas. Pequeño problema: sus cuentas bancarias no son muy conservadoras ya que ha contratado a su familia para trabajos ficticios ⎯ versión gala de las boletas ideológicamente falsas inventadas en Chile. El candidato levantado sobre la plataforma de la rigueur budgétaire será incapaz de gobernar con un programa de austeridad por razones obvias. Su base conservadora lo apoya a rabiar por razones que desconozco. Destacamos su temple presidencial y maneras republicanas.

Marine Le Pen
Antisistema, de ultra-derecha, educada en la más exclusiva escuela privada del país y heredera del partido político fundado por su padre, el notorio Jean-Marie Le Pen. El Frente Nacional es un antro que refugia petanistas, homofóbicos, paranoicos, ultranacionalistas y chiflados variopintos. Asegura haber purgado el partido de estos elementos si bien la "desdiabolización" le valió la ira de su padre, con quien rompió lazos. Aquel que aseguró que "las cámaras de gas son sólo un detalle de la Historia" considera que el FN es una colectividad edulcorada y sin sentido más cuando el portavoz es un homosexual. La blonda admira el programa económico de los Kirchner en Argentina y sus medidas se empalman con las de Jean-Luc Mélenchon. Es groupie de Putin y Trump, cree que salir del euro es fácil. Su programa se basa en la Prioridad Nacional y el patriotismo económico si bien su campaña la financian bancos rusos. Asegura que no aceptará la doble nacionalidad de nadie en Francia excepto de rusos. Se jacta de ser coherente.

Nuestro candidato: Emmanuel Macron
Antisistema, exministro y protégé de Hollande y asesor económico del gobierno, se graduó de la exclusiva ENA y trabajó en la banca Rotschild donde ganó dinero a más no poder ⎯ un sueldo anual de 400 mil euros y bonos de casi 2 millones le permiten llegar a fin de mes sin verificar el saldo pasada la quincena. Le Pen lo denuncia por ser partidario de la globalización como si eso fuese algo malo. Es discípulo del filósofo Paul Ricœur, algo impensado en Chile donde las Humanidades son despreciadas por todo aquel que trabaje en las finanzas. Disidente de derecha pero anclado en un gobierno de izquierda, acabó por abandonar a su padrino Hollande y se lanzó sin partido ni carrera política a la presidencial con desparpajo sin precedentes. Sus posibilidades de ser electo se consolidaron cuando en enero recibió el apoyo del blog Chile Liberal, de hecho, ya lidera en todas las encuestas.


El debate
Muy lejos del mejor debate de todos los tiempos, Kennedy vs Nikon en 1960, pero mejor que esos debates chilenos en los años 90 en que un señor hablaba y otro señor hablaba al lado y nadie se interpelaba ni se sacaban chispas. Es decir, ayer sí hubo encontrones, pero no muchos.

Por ejemplo, Le Pen ⎯siempre con el juego sucio⎯, acusó a Macron de defender el burkini, un traje de baño que paradójicamente cubre todo el cuerpo y que causó furibundas invectivas en todo el espectro político por suponer un conflicto entre libertad de vestir versus apego a los valores franceses. Si hubo 10 minas en Francia con burkini creo que sería una cantidad exagerada. La verdad nunca he visto un burkini ni conozco a nadie que conozca a alguien que haya visto un burkini pero el tema sigue latente. Los franceses también son gente que pierde su valioso tiempo en nimiedades. 

Le Pen también acusó a Macron de ser financiado por las grandes corporaciones que controlan el mundo desde los oscuros y misteriosos antros de poder, quizás los Illuminati o tal vez la conspiración judeo-masónica. Macron estalló en ira y le exigió pruebas y amenazó con demandarla por difamación.

El que se robó la película fue Mélenchon. Con su labia única fue una máquina de punchlines. En Twitter se encumbró rápidamente como TT bajo #Mélanchon y llovían los memes. Hizo chistes e increpó varias veces a Le Pen.

Escondida detrás de su sonrisa hipócrita, la ultra-derechista se limitó a repetir su libreto: culpar de todos los males a los extranjeros y a la Unión Europea que impone todo tipo de cosas horrendas a Francia, y si ella nos libra de aquello seremos al fin libres. En los temas identitarios esta mujer lanza verborreas fríamente controladas. Cuando se pasó a los temas económicos se le vio perdida ya que no tiene mucho que decir salvo que el euro y los extranjeros están destruyendo Francia, y no los astronómicos niveles de deuda ni las leyes laborales escleróticas.

Increíblemente nadie atacó a Fillon. Este pasó una hora en silencio. Sacó la voz cuando calificó a Le Pen de irresponsable apuntándola con el dedo à la Ricardo Lagos reprendiéndola por el caos que causaría si abandona la moneda única. Fue el momento en que el papá seriote regaña a la hija joven y alocada. Un aura presidencial rodeó al candidato conservador y pareció que en esta elección todos necesitan de una derecha fuerte ⎯ un contenedor a quien atacar que no debe morir antes de tiempo. No olvidemos que hasta antes del escándalo de los empleos ficticios el señor Fillon ya era considerado el ganador (por sobre Valls).

¿Qué te pasó, Emmanuel?
Macron pecó de cautela excesiva. Por momentos hablaba y no decía nada. Faltó sustancia. Como decíamos, quizás se guarda para el round final que será él contra Le Pen. O quizás simplemente le faltó experiencia. Los pilotos necesitan horas de vuelo y Macron como piloto en realidad es un primerizo que acaba de despegar por primera vez. Las bregas retóricas son algo desconocido para el joven exbanquero.

El moderador le preguntó cómo sería un encuentro con Trump. En vez de resaltar sus diametrales diferencias con el ogro de la Casa Blanca, y de paso darle un buen puñetazo a Le Pen, se limitó a decir que lo suyo era ser responsable, palabra que repitió varias veces, deslavado y sin gran coherencia. Le Pen lo interpeló y recién ahí sacó la voz para decir que él no forjaría lazos serviles con Putin.

Es que el tablero se dio vuelta intempestivamente. Macron pasó de candidato chico a favorito y todos quieren atacarlo para sacar a relucir su supuesta insuficiente estatura de estadista, que era hasta ahora su principal atractivo, pero acabó por mostrarse más bien como un novato.

Una encuesta flash de la cadena BFMTV (la CNN de Francia) lo situó como el candidato más convincente del debate. En una de esas su estrategia resultó, o quizás en la era de la posverdad efectivamente los medios inventan cualquier cosa ⎯ incluso para apoyar a los buenos.

Recuerdo que en los años 90 durante las eliminatorias para Francia 98 la Selección chilena salía a empatar afuera con la esperanza de ganar de vuelta en casa. El esquema resultó y Chile clasificó. En el mundial a punta de empates se pasó primera ronda, lo que fue en sí un resultado decente. No descollante, decente. Vimos algo de eso en Macron. Faltó el toque de locura y desparpajo que lo llevó a tirarse a choro y presentarse como candidato sin siquiera tener un partido político detrás. Clasificó, pasó primera ronda, ahora la cuestión es llegar a la final y ganarla.

El arte de la guerra requiere dos cosas. Primero, ir bien preparado al combate. Segundo, jamás menospreciar al contrincante. Marine Le Pen y el neofascismo son un enemigo formidable: saben pelear en el fango, su elemento natural, y ahí manipulan y exaltan los instintos bajos. Macron deberá intensificar sus tácticas si pretende ser el dique de contención ante la marejada populista que arrecia en todo el mundo. El precio del error será que caerá Francia y se desmoronará la UE. Un mundo dominado por Putin, Trump y Le Pen es aterrador.

Después de la derrota del populismo en Holanda, Francia debe darle el tiro de gracia a la bestia. Ahora todo depende de un banquero sin pasado político ante una demagoga temible. Para el próximo debate es imperativo ir más preparado y asestar golpes. A Macron lo han apodado "el Kennedy francés" pero le falta un poco para serlo.

miércoles, 15 de marzo de 2017

La sociedad orwelliana no cede



La sociedad distópica sigue consolidándose a pesar de las advertencias de Chile Liberal

Uno de los temas recurrentes en nuestro sitio, y en el pensamiento de cualquier adherente a la filosofía liberal, es denunciar la inexorable materialización de la pesadilla totalitaria descrita por el novelista George Orwell en su obra inmortal "1984".

Vemos con horror cómo hoy se hace uso del newspeak, vale decir del lenguaje degradado, ⎯y su variante el doublespeak, que es el lenguaje político oscuro y retorcido⎯, tal como lo emplea el Gran Hermano orwelliano (el autor inglés elaboró en profundidad en su ensayo La política y la lengua inglesa). 

En Francia la candidata presidencial Marine Le Pen, proclamada por el partido neofascista Frente Nacional, propone en su programa económico el protectionnisme intelligent, haciendo creer a los iletrados que es factible una economía proteccionista y al mismo tiempo inteligente. También habla de una "salida ordenada" del la moneda única. Pregunta: ¿se ha producido alguna vez una salida ordenada de una moneda? Respuesta: nunca. Lo anterior nos recuerda desde luego a la propaganda  del Gran Hermano en 1984 para promover el socialismo: La guerra es paz. La libertad es esclavitud. La ignorancia es fortaleza.


Cuando la jefa de propaganda de Donald Trump, Kellyanne Conway, acuñó la frase "hechos alternativos" se dispararon las ventas de 1984, logrando que décadas después de su aparición alcanzase el estatus de best seller. ¿Cómo llegamos a esto? Gracias a un sistema educacional profesionalizante dirigido por fracasados y que redunda en la ignorancia masiva que constatamos hoy. Cuando nadie ha leído 1984 y cuando nadie sabe qué es el Ministerio de la Verdad es normal que un payaso autócrata sea elegido Presidente por el populacho. Ahora este señor dirige la CIA y el FBI, organizaciones que pueden espiarte cuando ves basura en la tele. Sí, en el living de tu casa el degenerado de Trump te observa mediante la pantalla de tu televisor.

En Chile no nos quedamos atrás si bien advertimos algunos signos de esperanza. En nuestro país otra rubia de un partido neofascista se dedica a hacer realidad 1984: la alcaldesa Evelyne Matthei ha implantado un sofisticado sistema de espionaje con drones y cámaras en la comuna de Providencia. 

Felizmente Chile Liberal comprueba dos cosas: primero, que al menos El Mercurio no usa doublespeak y no llama cámaras de seguridad a lo que es una cámara de vigilancia. Dejemos claro que nadie estará más seguro con un funcionario municipal espiando, sino que sólo estamos más controlados. Probablemente estos sistemas sean inevitables en Israel, país rodeado de furiosos islamistas que han jurado destruirlo. En Chile sólo se recurre a ellos ante la incompetencia de las autoridades para reducir la delincuencia (junto a otras medidas totalitarias típicas de la URSS como el control preventivo de identidad).

Por otro lado, el Consejo para la Transparencia, un órgano no elegido, mediante una circular ha establecido nueve normas para de alguna manera proteger la privacidad de los miembros de la comunidad. Acá se establece que las imágenes sólo deben ser captadas en lugares públicos, su almacenamiento no debe exceder 30 días, y sólo personal autorizado podrá acceder a ellas, entre otras medidas.

¿Son suficientes estas recomendaciones? Difícilmente. El abuso estará a la orden del día. Por eso es que vemos ciudadanos derribar drones con escobas, o incluso a tiros de escopeta o ya algunos entrenan aves para destruir estos dispositivos, y ya existen los rifles especializados anti drones. Medidas de fuerza pero que pronto serán actos ciudadanos en defensa de la privacidad.

Las recientes revelaciones tanto de Julian Assange como de Edward Snowden son escalofriantes. Es nuestro deber ahora ofrecer resistencia ante la proclamación del Gran Hermano.