domingo, 3 de diciembre de 2017

Crítica literaria: "Origin", de Dan Brown

Otro best seller que nos deja pasmados


Where do we come from?
Where are we going?

La última entrega de Dan Brown, "Origin", resultó ser para mí, un fan confeso del autor de El Código Da Vinci, otra excelente lectura. Era que no. Esta vez el intrépido profesor Robert Langdon aparece en el Museo Guggenheim de Bilbao para asistir a una rueda de prensa organizada por su ex alumno Edmond Kirsch y como se imaginarán nuestro héroe acaba en un torbellino de aventuras resolviendo los más complejos acertijos en lugares atiborrados de historia en medio de alambicadas simbologías.

Dan Brown aborda esta vez el tema del origen de la vida en nuestro planeta. Nade de temas menores pues. El punto neurálgico de la novela es el Experimento de Miller y Urey. El autor da vida a un joven y excéntrico magnate, Edmond Kirsch, un híbrido entre Elon Musk ⎯fundador de Tesla⎯ y Steve Jobs, y quien además fue alumno de Langdon. El iconoclasta emprendedor convoca a la prensa y a todos los internautas del planeta vía YouTube para anunciar una noticia escalofriante que remecerá los cimientos de la humanidad.

La narración comienza en el Monasterio de Montserrat, en las colinas que rodean Barcelona, donde Kirsch ha primero develado en hermético secreto su tremendo notición a los principales pontífices de las religiones abrahámicas para así advertirles que el anuncio por transmitirse dentro de unas pocas semanas desestabilizará a los creyentes y borrará las religiones de la faz de la Tierra. 

La tensión va en aumento y a medida que las páginas, galopantes, se suceden unas tras otras van apareciendo personajes asesinados y vemos hasta atentados terroristas. Dan Brown en todo su esplendor. El lector queda inmediatamente enganchado: todo apunta a existencia de una prueba contundente, fehaciente e inapelable de que dios no existe.

El punto fuerte de las novelas de Dan Brown como todos sabemos es no dar tregua al lector. El fondo importa más que la forma. La prosa es pulida sólo para que el contenido de deslice con fluidez. Los que denuestan a Brown por una supuesta falta de valor literario son necios. El autor americano nos sirve una refinada hamburguesa gourmet. Si tu paladar artístico sólo admite platos de restaurantes con estrellas Michelin, pues ya tienes la literatura de Ian McEwan.

Los únicos que pueden abiertamente desacreditar a Dan Brown son los creyentes, a quienes desde luego le aparencen ronchas en sus ultrasensibles epidermis. Por ejemplo, el discurso de presentación de Kirsch es una punzante diatriba contra las religiones y sus mitos sobre el origen del mundo (hay algunas referencias al profesor Richard Dawkins y al filósofo Sam Harris ⎯ habitués de Chile Liberal).

Para todos los amantes de los buenos libros, es imposible no dejar de googlear mientras lees sus novelas, luego tienes que ir a la biblioteca, y finalmente quieres visitar los lugares donde se lleva a cabo la trama. París vivió una avalancha de turistas producto de El Código Da Vinci. En lo personal, tuve la dicha de visitar Florencia hace poco: Inferno fue una de las razones para querer ver y sentirme, aunque sea un poquito, un pequeño profesor Robert Langdon.

Si bien valoro con una nota muy alta esta nueva novela, la única apreciación negativa es que Dan Brown sabe demasiado bien que los productores de Hollywood esperan ansiosos sus historias para llevarlas a la pantalla grande. La literatura mediante palabras crea imágenes en la mente. El cine muestra las imágenes ya hechas pero no resuenan como las palabras. A veces da la impresión de leer un guion y no una novela. Por ejemplo, la acompañante de Langdon en esta ocasión es Ambra Vidal, la glamorosa directora del Museo Guggenheim, y basta su primera descripción para saber que es Penélope Cruz. Pero esto en nada opaca una novela absolutamente recomendable.

Desde antes que el ser humano haya inventado la rueda o dominado el fuego, cuando no existían ni la imprenta ni los teléfonos inteligentes, nos hemos como especie las mismas preguntas: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, ¿cuál es el origen de la vida? Los científicos y filósofos se han ocupado de aquello a lo largo de la historia, así como todos nosotros en algún momento nos hemos planteado esas inquietudes existenciales. Un novelista hoy nos dice que encontró la respuesta. En una de esas, capaz que la ficción sólo se haya adelantado a la realidad.

martes, 28 de noviembre de 2017

¿Debemos darle la bienvenida a Jorge Bergoglio?

Es menester que los no creyentes aseguremos que la visita de Bergoglio se efectúe sin contratiempo. Excepto si este señor se pasa de listo.

En enero del 2018 visitará Chile el señor Jorge Bergoglio. En un blog escéptico es un tema que reviste cierto interés. ¿Cabe boicotear los desplazamientos del director de la iglesia de Roma? ¿Es buena idea oponer feroz resistencia? ¿O es más prudente organizar actividades paralelas como forma de protesta constructiva? ¿Quizás es mejor ignorar olímpicamente a este tipo?

Conociendo a los lectores de este blog ⎯mucho comecura lee Chile Liberal⎯ lo más predecible sería azuzar los ánimos y comenzar a vomitar la más furibunda bilis anticlerical y excitar la animadversión contra un personaje que dirige una organización mafiosa, esclavista, intolerante, retrógrada, antisemita, homofóbica y pedófila. 

Pero es más interesante jugar a la provocación con los lectores y llamar a lo opuesto: démosle la bienvenida al "Papa". Escuchemos sus sermones. Costarán una millonada sus dislates sobre lo nefasto de la opulencia y que en cambio el camino bueno es la pobreza de Jesucristo, pero en fin, no le demos tanta vuelta al asunto tampoco.

La piedra angular de la sociedad que queremos construir los liberales se basa en la tolerancia, y en ella, el respeto a las creencias religiosas o irreligiosas son absolutamente esenciales. No llegaría al extremo de llamar a alabarlo, pero sí creo que es lo más elegante y sensato que el pontífice romano haga lo que tiene que hacer en Chile y lo haga en un ambiente propicio.

No es tan fácil, en todo caso. Aclaremos que, por lo indicado anteriormente, corresponde asegurar que los adeptos de la organización que pomposamente se denomina "iglesia universal" puedan acoger a su líder espiritual en un clima de respeto. A pesar que de parte de ellos el respeto ha sido, en el mejor de los casos, aleatorio.

Este "Papa", después de todo, no es ese alemán que había antes, uno que ya olvidé cómo se llama y no recuerdo si renunció o murió o se lo pitearon. Ése era un cabrón. Éste de ahora es apenas un cura de pueblo. No da para más tampoco.

Si la visita de Jorge Bergoglio se enmarca dentro de las funciones pastorales que le corresponden, entonces no debiese haber inconveniente alguno. Sin embargo, si este individuo comienza a confundir los planos y se inmiscuye en cuestiones políticas, entonces de golpe se acaba la visita pastoral y esto se pone color de hormiga.

Una indicación de lo que hará en Chile la tuvimos hoy. Bergoglio ha visitado Myanmar, país lejano y enigmático, brutalizado por décadas bajo una dictadura desquiciada. Todos conocemos el suplicio al que fue sometida Aung Sang Suu Ki, la célebre disidente birmana que inspiró a todo el planeta, y quien fuera galardonada con el Premio Nobel de la Paz, entre otros importantes reconocimientos, por el estoicismo y convicción con que opuso resistencia a los generales que torturaban su país. El año 2016 asumió el mando ella misma y el mundo aplaudió a rabiar. La líder pacifista era la indicada para dirigir la difícil transición a un régimen de libertades civiles.

Pero todo se fue al carajo. Esta señora pasó de la connivencia a comandar directamente el exterminio de los rohinyá, una etnia minoritaria musulmana en un país budista (los cristianos son una minoría ínfima). Considerados invasores y privados de libertades políticas, sólo podemos calificar de genocidio y limpieza étnica lo que esta Premio Nobel de la Paz está haciendo. El rockero irlandés Bob Geldof ha sido uno de los críticos más ácidos de esta farsante.

Bergoglio, como decíamos, de visita en Myanmar, debe haber cavilado bastante frente a la disyuntiva de optar entre mencionar el peliagudo tema del genocidio de rohinyás en el país, arriesgando crear una situación explosiva, o guardar silencio y hacerse el huevón, algo poco heroico y de paso traicionando sus propias convicciones (si es que tiene).


El Papa Peronista en Chile
Los sectores conservadores de derecha exigen a Bergoglio que condene la recientemente promulgada ley de aborto en tres causales. Por otro lado, los conservadores de izquierda, cercanos al peronismo ⎯segunda religión de este señor⎯, le piden que aborde la salida soberana que el autócrata Evo Morales exige a Chile en Twitter y en cortes internacionales.

La religión católica romana, así como la Biblia, deben ocuparse de la salvación de las almas, del catecismo, o por último, de disquisiciones trascendentales como determinar si las mascotas se van al Cielo o no cuando mueren. Pero, si la Biblia se considera no un texto místico sino un sistema jurídico, entonces volvemos a la época anterior a la separación de iglesia y Estado. Si esto ocurre, Bergoglio se excede en sus atribuciones.

Si el "Papa" hace una sola mención al aborto, entonces debe ser declarado persona non grata. Es inaceptable que una autoridad no elegida venga a sermonear sobre leyes que democrática y soberanamente se ha dado un pueblo libre, como en el caso del aborto. Peor aún si lo hace desde un púlpito con esa parafernalia grandilocuente y esas palabras altisonantes en lenguas muertas.

Más aún si sale con la monserga de la entrega de mar a su amigo bolivariano, Evo Morales. El día que Argentina devuelva Misiones y Formosa a Paraguay, cuando Francia devuelva Alsacia y Lorena a Alemania, cuando EEUU devuelva Texas a México, y cuando Suiza o Austria tengan salida al mar, ahí quizás recién podremos considerar la entrega de soberanía a Bolivia. Antes no.

No obstante la prudencia de Bergoglio en Myanmar, un impasse político o geopolítico no podemos descartarlo teniendo ya como antecedente la grosería en sus audiencias con el excelente Presidente argentino Don Mauricio Macri, en contraste con la calidez con que recibe habitualmente a la cleptócrata Cristina Kirchner.

Conducir al líder romano a la frontera y considerarlo persona non grata serían medidas extremas. Pero él también debe entender que viene a cumplir una tarea específica: reunirse con sus fieles, quizás los de Osorno querrán decirle un par de cosas, eso es cuestión de ellos. No corresponde al resto entrometerse. Del mismo modo, el Papa peronista no debe opinar en lo que no compete.

El año 2016 los ateos vivimos la experiencia religiosa de recibir en nuestro país a Sus Majestades Satánicas en el marco de su gira latinoamericana. Los Rolling Stones trajeron su trinidad de drogas, sexo y rock'n'roll al país y lo hicieron sin contratiempos (no olvidemos lo que le hicieron a Iron Maiden durante la Transición chilena). Jagger, Richards y compañía se comportaron excelente y brindaron un show de lujo. Luego fueron a Cuba y anunciaron el fin de la tiranía comunista que por seis décadas los censuró (mientras que Bergoglio va a Cuba y matiza las fechorías castristas)

Si nuestros sumos pontífices vienen al país tranquilamente, es hora de ser respetuosos y dejar que los otros también gocen con sus propios líderes espirituales.

Pero ya dijimos que hay un límite. El equilibrio es frágil. Las autoridades civiles deben estar dispuestas a defender los principios de una sociedad laica. Bergoglio debe circunscribirse a sus temas pastorales o ser expulsado ipso facto si sale con su cantinela provida o su agenda bolivariana.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Primer vuelta: Perdimos y todos perdieron

Comienza la travesía por el desierto
Ayer se celebró la primera vuelta de los comicios y el resultado fue no sólo trágico para quienes comparten la ideología que cultiva este sitio, sino que además es muy malo para el país entero. 

La brigada ultraconservadora con Kast obtuvo prácticamente un 8% nada de despreciable. Un señor que culminó su campaña rodeado de pastores evangélicos, incluido un conspicuo creacionista, dejó atrás a una candidata seria y moderada como Carolina Goic, a quien apoyó este sitio.

Ésta no fue la mejor hora para el centro político. Aparte de la caída estrepitosa de Goic, Andrés Velasco, Lily Pérez, Luis Larraín, por nombrar unos pocos, ni siquiera llegarán al Congreso. El electorado se rasca la cabeza y no entiende este nuevo sistema en que nuevamente los que sacan menos votos terminan ganando.

Guillier pasó a la segunda vuelta con la votación más baja de un candidato oficialista de los gobiernos de la Concertación-Nueva Mayoría. El gran mérito de Guillier para llegar donde está fue ser el hombre ancla de los noticiarios centrales (que son unos extenuantes bodrios magazinescos, lejos de los telediarios de calidad). 

Una locutora de radio con un CV político minimalista terminó con una votación algo abultada, pero que ya tiene antecedentes en la votación de ME-O el 2009. La apoyan personajes retrógrados y populistas como Pablo Iglesias en España o Verónika Mendoza en Perú. Pocas ganas le quedan a Chile Liberal de salir a celebrar.

El ME-O centrista del 2009 ahora da felaciones ideológicas al Hacedor de Hambre de Venezuela y al Presidente Vitalicio de Bolivia. Guillier y Sánchez compiten por ser quién contextualiza más las inaceptables autocracias bolivarianas.

El Piñera de hoy es un espectro del conservador moderado que se presentó el 2009. Hoy viene recargado de ultraconservadurismo y se jacta de aquello.

Es decir, la estridencia, el populismo, el amateurismo y las ansias bolivarianas se han instalado en todo el espectro político de Chile. Añadamos un Congreso fracturado y hay razones para preocuparse.

Poco importa que Marta Lagos diera a Piñera por ganador en primera vuelta, o que la CEP, Cadem y Adimark no bajaran de 45% para el billonario. Roberto Méndez y Roberto Izikson seguirán siendo invitados a todos los programas para entregar encuestas como si Dios entregando el Decálogo a Moisés en el Monte Sinaí. Si al menos desechamos de una vez por todas la discusión estéril en torno a cifras tan abstractas como inventadas en favor del debate de verdad, entonces al menos algo bueno puede rescatarse de esta primera vuelta.

"La suerte está echada", nos dijeron. Si a Chile Liberal los candidatos le ofrecen algo atractivo, entonces podremos decidirnos por Sebastián Piñera o por Alejandro Guillier. Esperemos que en estas semanas haya más enjundia en las propuestas. Lo bueno es que Guiller sacó algo que parece un programa y Piñera sería bueno que bajara a sus Piñerines porque dan vergüenza.

sábado, 28 de octubre de 2017

Un voto por Carolina Goic

En la elección presidencial 2017 Chile Liberal vota por la senadora de Magallanes, Carolina Goic. La abanderada DC ⎯una conservadora moderada, es la mejor preparada para reactivar la economía y modernizar el aparato estatal


La senadora Carolina Goic probablemente no sea del gusto de varios liberales. No obstante, llamamos a que le den una oportunidad. Su programa económico, bajo la rúbrica Fomento productivo, emite las notas correctas al menos para un sector tradicionalmente conservador. En vez de denigrar un supuesto modelo extractivista y monoproductor, como hacen las candidaturas de la izquierda jurásica (como si el cobre, que representa 9% del PIB pudiese significar "monoproductor"), pretende construir sobre esta base y seguir explotando todo aquello en donde tenemos ventajas comparativas. Desechado el modelo desarrollista-cepalino-kirchnerista, respiramos aliviados que la líder DC no pretende subir aranceles y construir netbooks en Tierra del Fuego.

Algunos la acusan de haber apitutado en el Estado a toda su familia y a la mitad de la región de Magallanes. Creo que esto es injusto. Sin conocerla personalmente, no dudo de su probidad. No me la imagino haciendo chanchullos estilo Caval ni comprando tierras místicas. Sí tiene la obligación de hacer un enorme upgrade al estado y de una vez por todas conformar un cuerpo de funcionarios que sea acorde a las necesidades de un país democrático. Quisimos saber qué nos dice sobre Probidad Pública pero lamentablemente el vínculo lleva a otra página. Pero acá de todos modos más que medidas en particular lo que cuenta es la energía y voluntad de quien sea Presidente para terminar con la corrupción, las designaciones arbitrarias y los operadores políticos. Lo que hasta hace nada era una cuestión grave, como las platas truchas en las campañas, pasó a ser un juego de niños comparado con la irrupción del narcotráfico en los municipios. Lo que hay que hacer ya todos lo sabemos. La decisión y el coraje para hacerlo es lo que escasea, y por el momento asumo que Carolina Goic es capaz. 

Sus propuestas sobre la modernización del sistema de designación de altos cargos en el sistema estatal me parece sensato. Lo que falta en realidad es construir un sistema transparente en la designación de todos los cargos, algo así como el proceso de concursos para trabajar en el Estado francés. Mientras no acabemos con uno de cada cuatro personas trabajando en el aparato público, desgracia que tristemente ocurre en Francia, me parece que iremos en la dirección correcta. 

Su voto a favor de la despenalización parcial del aborto nos parece acertadísimo, aunque significa apenas sacar a Chile de la camarilla de países oscurantistas. Pero lamentablemente a Carolina Goic le falta compromiso con el verdadero tema de fondo que es despenalizar por completo el aborto y que el Estado no se entrometa en un tema tan íntimamente ligado a la libertad de conciencia. Lo que sí es innegable es que en este tema ella está a años luz de la actitud ultraconservadora del pacto de derecha "Chile Vamos": recordemos que Sebastián Piñera y José Antonio Kast han dicho en términos taxativos que buscan penalizar el aborto bajo toda circunstancia y abrogarán esta ley.

Todos los electores chilenos que ven estupefactos cómo Sebastián Piñera abandonó la moderación y buscó granjearse el apoyo ultraconservador pueden emitir su voto tranquilamente por Carolina Goic, quien ocupa con justicia el liderazgo del centro político. Por otro lado, quienes no se sienten representados con el discurseo populista de los candidatos de izquierda, donde vemos una mescolanza de peligroso amateurismo (Sánchez) con pusilanimidad (Guillier), también encontrarán refugio votando por Carolina.

Su lucha contra el cáncer nos conmueve, más aún cuando ha traducido aquello en políticas públicas concretas. Todos hemos sido golpeados por el cáncer. Esto es un tema de relevancia nacional y mundial. En esto, la candidata de la DC ha demostrado liderazgo y votar por ella es necesario. 

En lo político, su historia personal me parece más laudable que la de Bachelet. Lentamente ha ido subiendo los escalafones de su partido (aunque errático, el falangismo constituye la esencia del carácter chileno, tendiente a la sobriedad y la moderación), lo que para una mujer no es fácil. Más aún, viniendo de una región extrema. Llegó así a la dirección máxima de su partido, no exenta de momentos críticos. Me parece que hay que premiar una carrera política así de brillante, alejada del caudillismo. El mérito es tanto de ella como de su Partido por promover y levantar sus talentos, en detrimento de los mismos señores feudales y caciques de siempre.

No es ésta la primera vez que publicamos nuestro endorsement por alguien que no calza perfectamente con la filosofía que promovemos. Pero la verdad es que tampoco tenemos grandes posiciones contrapuestas con Carolina Goic. Hay más coincidencias que disonancias. Los liberales y la DC comparten un domicilio político-partidista que converge en el centro aunque provenimos de lugares disímiles. Tampoco es tan descabellado votar por el partido de Frei Montalva y Aylwin. 

Lo decimos fuerte y claro: nuestro voto en la primera vuelta de la elección presidencial es por Carolina Goic y le deseamos éxito.

lunes, 9 de octubre de 2017

Una verdad muy cómoda: Al Gore felicita a Chile

Cualquier chileno que vea "An Inconvenient Sequel: Truth to Power" saldrá con el pecho henchido de emoción al comprobar que Chile es pionero mundial en la transición a energías limpias. Y el mundo entero lo elogia


Como cualquier cinéfilo voy al cine para distraerme, para pasar un rato entretenido o para conmoverme o reírme. Pero quizás no es bueno que todo sea ficción. Me parece que los documentales en las salas de cine sí deben ocupar un lugar más preponderante. La última entrega de Al Gore, ex Vicepresidente de EEUU (1993-2001), sobre la alarmante situación actual del medioambiente ha interrumpido mis habituales plácidos sábados de cine. Al Gore vuelve a la carga sobre el tema más trascendental para la humanidad: acabar con la emisión de gases y luchar contra los negacionistas climáticos.

Nuestro sistema económico necesita energía, mucha energía, y las fuentes para obtenerlas han sido hasta ahora los combustibles fósiles altamente contaminantes y que han desestabilizado el frágil equilibrio ecológico con sus emisiones. El desafío es lograr una transición ordenada hacia otras maneras de producir energía. Algunos países que antes ocupaban posiciones de liderazgo en todo orden de cosas hoy van en la retaguardia más repugnante. EEUU aún está entrampado en un debate estéril sobre si el origen del calentamiento global es resultado de la acción humana o no. Mientras sus políticos reciben suculentos e irresponsablemente criminales sobornos para socavar el desarrollo de energías alternativas, un pequeño país emergente se erige como el líder mundial en la generación de energía a partir de paneles solares. Ese país se llama Chile.

Así lo muestra Al Gore en Una verdad muy incómoda: Ahora o nunca, secuela de su excelente film del año 2006 An Inconvenient Truth. Si el primero se quedó en la denuncia, su cinta reciente nos da esperanza. Cuando ya la película comenzaba a agobiarme mostrándome el daño extraordinario al ecosistema, el ex Vicepresidente nos pone un ejemplo que es digno de todos los elogios: The Chilean Solar Market es la escena en que Gore nos muestra un gráfico de barras comparando la cantidad de energía que produce Chile año a año. Ante el aplauso y vítores de los asistentes, la última barra escapa de la pantalla y pone de manifiesto que es factible producir energía solar a gran escala.

La transición energética no es una cuestión simpaticona o una merca causa de los abraza-árboles de Chile. Es una cuestión de vida o muerte. Al Gore nos llama a actuar ahora como "si todo tu mundo dependiera de ello". En Chile tenemos plena conciencia. Sin grandes recursos petroleros ni gasíferos, en el pasado inmediato debimos depender del suministro de gas desde Argentina, que a mediados de la década '00 nos cerró el gasoducto así sin más de un día para otro. Y en pleno invierno. Bolivia, donde yace una de las mayores fuentes de hidrocarburos del planeta, se niega a hacer negocios con Chile. Fue necesario ir a buscar gas licuado en el sureste asiático, lo que ha implicado un enorme trabajo e inversiones gigantescas. En un revés extraordinario, Chile acabó exportando gas a Argentina. Pero el futuro no es ése.

La noticia que más llamó la atención de los ambientalistas a nivel mundial fue la gran cantidad de energía solar originada en Chile. Sí, es posible producir energía fotovoltaica a bajo costo y en un país emergente. El camino no fue fácil y debió sortear varios obstáculos ⎯ incluido el escepticismo de este blog.
"The Chilean Solar Market"

Sin energía barata, en Chile colapsamos en un dos por tres. Al mismo tiempo, no podemos seguir contaminando. Como decía el aclamado novelista británico Ian McEwan en Solar, "si un hombre está a punto de morir de sed durante una lluvia torrencial lo lógico es que mire al cielo y abra la boca". El desierto de Atacama es golpeado por un sol plúmbeo todo el año. ¿No será una idea el convertir esos rayos del sol en energía?

El mérito es de la institucionalidad política chilena, su estabilidad ⎯a pesar de todo⎯ y por inverosímil que parezca, hay que agradecer a los políticos chilenos que convirtieron las políticas energéticas en una política de Estado y no un concepto ideológico dependiente del gobierno de turno. Los personeros del gobierno chileno se pavonean en instancias internacionales como estrellas del rock.

En el documental, Al Gore nos muestra imágenes de los huracanes, inundaciones, aluviones e incendios que cada vez con una fuerza sin precedentes castigan a la humanidad. Las lluvias torrenciales en Copiapó y el incendio en Valparaíso son ejemplos que destaca el ex Vicepresidente  en su film junto a innumerables otras catástrofes en el globo. Chile puede inflar su pecho y decir fuerte y claro: estamos liderando la transición mundial a una producción energética limpia.

Uno de los momentos más dramáticos del documental son las tensas negociaciones durante la discusión del Acuerdo de París ⎯tratado famoso en Chile ya que uno de los candidatos presidenciales no tenía la menor idea de qué era (destacamos que votó a favor)⎯. El encuentro internacional fue interrumpido luego del terrible ataque en París en la sala de conciertos Bataclan y otros. India, principal oponente al acuerdo, exigía su derecho a contaminar y así sacar de la pobreza a su población, tal como lo han hecho los países industrializados. Pero al final se acordó un préstamo blando y una transferencia de tecnología a los países en desarrollo para que así puedan conciliar crecimiento con respeto al medioambiente. China incluso se ha comprometido a reducir sus emisiones volcándose a las energías renovables. El acuerdo de París, la COP21 como dicen en francés, se firmó y ha constituido uno de los mayores hitos de nuestra era.

La incertidumbre la pone EEUU, otrora pionero mundial y país al que antes mirábamos con admiración. El gorila que hoy ocupa la Casa Blanca, como sabemos, anunció que su país no suscribiría el Acuerdo de París. Pero el mundo sigue su curso, consciente, como hemos dicho en esa tribuna, que la ascendencia anglosajona está en declive y que ya no podemos contar con EEUU, un país en vías de subdesarrollo y en crisis terminal.

El debate chileno actual no obstante se enreda en pequeñeces y temas jurásicos. Se nos dice que no podemos depender del cobre, a pesar que la minería representa menos del 10% del PIB. Así de atrasados están los candidatos presidenciales. Aún obnubilados por la pérfida ideología cepalina, se nos pregona que debemos industrializar el país, a pesar que hoy debemos robotizar y desindustrializar. El fracaso del desarrollismo kirchnerista no les dice nada, al parecer. 

Si buscamos en qué tenemos ventajas comparativas, hoy es la energía solar la que debe ocupar un lugar de privilegio. Hemos superado la primera etapa con brío. Ahora queda formar especialistas chilenos y poner en contacto a las universidades y su capacidad de investigación con los inversionistas, y abrir aún más nuestras fronteras para que sigan viniendo expertos mientras formamos una base de conocimiento indígena. Es hora de desechar tonterías como producir alambrón de cobre, y mejor firmar acuerdos con China para concentrarnos en la producción de baterías de litio  para los autos eléctricos y seguir avanzando en la transición a un nuevo modelo económico sin adscribir a un proto-marxismo eco-nazi.

De seguro Al Gore ya había acabado el montaje de su documental cuando arreciaron en Chile los megaincendios. La verdad es que tampoco debiésemos esperar que un político foráneo, aunque sea uno con las impecables credenciales del ex hombre de confianza de Bill Clinton, nos diga qué debemos hacer. Para nosotros es cuestión de vida o muerte, lo sabemos perfectamente. Actuemos con celeridad, como si todo nuestro mundo dependiese de ello.



miércoles, 27 de septiembre de 2017

Florencia: Arte renacentista y más

El novelista francés Stendhal visitó Florencia, cuna del Renacimiento, en 1817. Cuando admiraba el interior de la imponente Basílica de Santa Croce comenzó a sentir palpitaciones que derivaron en una crisis de pánico. Se denomina "síndrome de Stendhal" al ataque de nervios que puede desencadenar la exposición a un exceso de belleza y de obras de arte. Florencia, que contiene un cuarto de todo el patrimonio artístico de la humanidad, es por excelencia la ciudad más peligrosa para las almas con híper sensibilidad estética.

Ni por un segundo pretendo el descaro de situarme al mismo nivel del ilustre hombre de letras francés: vuestro humilde servidor es apenas es un escritor frustrado y no da para más que un redactor mediocre (basta hojear este blog para comprobarlo). Pero siguiendo los pasos de Stendhal también fuimos a Florencia y cuando recorrí Santa Croce pensé en él y me sentí intensamente abrumado y extasiado ante el poder del ser humano de renacer y emerger de las putrefactas tinieblas medievales y crear tanta belleza. No me agobié ni sufrí un ataque de nervios mientras contemplaba los sublimes frescos con motivos religiosos de Giotto. Stendhal sacó en su desesperación unos versos de Virgilio para que su lectura apaciguase sus nervios. Yo apenas necesité un espresso macchiato en un café a la vuelta de la esquina.

A quienes les interese indagar más les recomiendo el magnifico libro The Economy of Renaissance Florence, de Richard A. Goldthwaite, profesor de John Hopkins University. Lejos de repetir los tópicos sobre la bondad de la poderosa familia Medici ⎯los Rothschild del Renacimiento⎯ nos da una mirada sobre aspectos menos conocidos gracias a un pulcro y exhaustivo trabajo de investigación. Los banqueros de aquella época inventaron el billete para transportar dinero sin miedo a ser asaltados, y para eludir las condenas de la iglesia de Roma a la "usura". Esta innovación llevaría a la larga a consolidar la industria financiera florentina.

Recordemos que el préstamo de dinero con intereses era una práctica prohibida por la autodenominada "Iglesia Universal" lo que significó un atraso en Europa en el desarrollo del crédito y  por consiguiente del crecimiento económico. Sólo los judíos, arrinconados en los ghettos o juderías, podían dedicarse al pecaminoso préstamo de dinero, sentados en bancos con los billetes encima para atender a los cristianos que solicitaban préstamos. Así, en los bancos de los ghettos en Venecia y Florencia, nacería la industria de la banca a finales de la Edad Oscura. 

Florencia, gracias al río Arno y al espíritu emprendedor de sus ciudadanos libres ⎯que pudieron escapar a la tiranía de los Papas⎯, se convertiría en una ciudad vibrante en que las finanzas, la industria, el arte, la ciencia política y la cultura llegarían al pináculo de la excelencia durante el Cinquecento. Botticelli, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, Dante, Galileo, por nombrar unos pocos, son quienes forjaron Occidente en la capital de la Toscana. Si bien la Florencia actual está atiborrada de turistas y no de artistas nunca está demás atravesar el Puente Vecchio o disfrutar un negroni en la Piazza della Repubblica para tratar de alguna forma de entender cómo pudieron aquellos míticos virtuosos concebir las obras que no sólo se alojan en la Galería Uffizi o la Accademia, sino que están ahí a vista de todos en ese maravilloso museo al aire libre llamado Firenze.

Quizás lo más estremecedor es ver cómo a pesar de estar sofocado por las miserables tinieblas medievales el ser humano logra Renacer. Da Vinci a escondidas de los edictos religiosos que prohibían la disección de cadáveres se dedicaba a estudiar anatomía. Trataron los oscurantistas de borrar todo vestigio de las civilizaciones clásicas pero el hombre se las ingenió para encontrarlas. Quisieron condenar a las masas a la pobreza pero el espíritu emprendedor pudo lograr prosperidad.

No obstante, también es inquietante verificar que todo se puede ir al carajo. Florencia comerciaba con el Lejano Oriente y con Lyon o Amberes y se enriquecía y formaba excelsos artistas y artesanos refinados. Los mecenas, Cosme y Lorenzo, en vez de despilfarrar como ordinarios promovieron el arte más refinado. Éste es el espíritu libertario que también exalta Chile Liberal. Pero todo llegaría a su fin. Las innovaciones técnicas y comerciales fueron superadas en otras ciudades y Florencia, como lo vimos en Venecia, quedó relegada. Hoy, cuando vemos la ascendencia anglo-norteamericana entrar en su declive final ⎯como apreciamos en el discurso que pronunció Theresa May justamente en Florencia⎯ los vestigios sublimemente gloriosos del epicentro del Renacimiento italiano constituyen una clase magistral sobre el auge y caída de una civilización.



domingo, 9 de julio de 2017

Bloody Sunday

Fuente: BBC Sports

El domingo 2 de julio de 2017 es una fecha que no olvidaremos

El domingo pasado, hace exactamente una semana, vivimos uno de los días pivotales en nuestra historia. Al ver el gráfico (arriba) un observador desprevenido concluiría que la Selección de Chile habría ganado la final de la Copa Confederaciones en su versión 2017. Lamentablemente, La Roja cayó por la cuenta mínima. Por otro lado, y de manera igualmente lamentable, en las elecciones primarias celebradas ese mismo domingo se impuso holgadamente el ex presidente Sebastián Piñera. Convengamos que lo segundo es muchísimo más grave que lo primero.

Cuando Chile se adjudicó la Copa América 2015 concluimos lo siguiente: "saquen a Sampaoli hoy por la puerta ancha, y busquen un reemplazante para la nueva etapa". Nadie nos hizo caso. A Chile Liberal, como es su costumbre, le asistió toda la razón. El ex manager de Chile abandonó el cargo de manera brutal dejándonos en la incertidumbre. Nos expuso a una derrota humillante en Uruguay (se negó a hacer reconocimiento de cancha y a Chile le anotaron un humillante gol sin que siquiera el balón tocase el terreno de juego), y luego pasó a comandar a nuestro rival directo en las Eliminatorias a Rusia 2018, Argentina.

En lo político ⎯ciertamente mucho más trascendental que el football⎯ hoy alertamos sobre otro peligro que causará igual incertidumbre: que el magnate y ex presidente vuelva a colgarse la piocha de O'Higgins, generando un estancamiento en la consolidación política de Chile.

El gobierno de Piñera 1.0 no fue no bueno ni malo. El gobierno de Piñera simplemente fue. Es odioso pretender ahora emitir juicios sobre la calidad de la gestión anterior de Piñera. Por un lado, los indicadores fueron buenos. Por otro, su torpe manejo político más la falta de una maquinaria partidista adecuada le impidieron gobernar correctamente. Pero la esencia del Piñera 2009 fue que nos permitió efectuar un ejercicio arriesgado pero necesario para comprobar de veras si todo lo que empezamos a construir desde el 11 de marzo de 1990 era sólido. Y Chile cumplió.

En vez de cimentar su legado potenciando a figuras emergentes en la centro derecha y en los grupos conservadores moderados (como Felipe Kast, por ejemplo), el ex presidente ha cedido a sus irrefrenables ansias de poder y vuelve ahora para pretender un segundo periodo.

¿Es conveniente que un hombre tan acaudalado como Sebastián Piñera sea presidente? No, no lo es. Las grandes fortunas de Chile constituyen en sí mismas unas formidables maquinarias de poder lo que deja al desnudo una situación anómala que aún no corregimos y que impide que nuestra república sea genuinamente democrática. Piñera 1 había sido una excepción. Pretender repetirse el plato es una mala idea.

Piñera nos mintió cuando aseguró que su fortuna quedaba administrada bajo un fideicomiso ciego mientras él se ocupaba de dirigir el país. En un estilo típicamente piñerístico, esto fue cierto para su fortuna en Chile. Pero su fortuna fuera de Chile siguió bajo su mando ⎯ mientras ocupaba el sillón presidencial. El candidato Ossandón acertó cuando atacó este flanco de Piñera (si bien su estilo fue lastimoso y dio vergüenza ajena).

El Caso Exalmar requiere una digresión. Veamos. El presidente de Chile era el encargado de coordinar el equipo jurídico que defendió nuestras fronteras marítimas en la Corte de La Haya durante la disputa con Perú. En las aguas en disputa ⎯ricas en recursos pesqueros⎯ Piñera poseía inversiones. El fallo finalmente fue más bien adverso. Se abre la suspicacia de que Piñera-presidente haya deseado que los jueces fallaran contra nuestros intereses y así el Piñera-magnate vería resguardada sus inversiones, para ello le convenía no esmerarse mucho en que el equipo chileno estuviese muy bien preparado.

Desde luego, nadie sensato podría creer semejante infamia. Si así fuese, Piñera sería el más grande hijo de puta que jamás ha gobernado el país ⎯ superando incluso al Carnicero. Si este fuese el caso, Piñera debiese declarar ante una corte marcial y acabar ante el pelotón de fusilamiento. Pero lo llamativo del caso es que un hombre cuyas inversiones sobrepasan nuestras fronteras es un sujeto extremadamente poderoso. Y si además ostenta el poder político entonces la situación es explosiva. Fue excepcional en la coyuntura del 2009 ⎯ no por nada, Chile Liberal votó por Piñera en ese entonces. ¿Hacer lo mismo hoy? No, no amigos. Hoy no estamos para apoyar a Piñera.

La preocupación, más allá de las cavilaciones sobre quién debe ser presidente, es continuar consolidando nuestra democracia y cultivando las virtudes republicanas. La derecha logró superar ampliamente sus expectativas (que así todo eran relativamente modestas) y la verdad sea dicha, le voló la raja a la Nueva Mayoría y a su vástago dislocado, el Frente Amplio. Con una Carolina Goic (candidata respetable) mostrando cifras enjutas y propuestas minimalistas, más un Guillier que sigue durmiendo la siesta, nadie ha sido capaz de contrarrestar la acometida de Piñera.

El hombre de negocios en su versión 2.0 ha dado un extraño e inquietante giro ultraconservador. No lo reconocemos del moderado que se presentó dos veces en la década pasada. Se especula que ahora hará un cambio de carril y se situará más al centro en el tramo post primarias. No estamos para otorgarle el beneficio de la duda.

Si bien sabemos que Piñera en esta oportunidad ha convocado y movilizado a muchos en su sector simplemente porque para los pragmáticos votantes de derecha no hay nadie más, y si sumamos la estupidez e incompetencia de la Nueva Mayoría más el infantilismo y amateurismo del Frente Amplio, visualizamos un desenlace que parece cada vez menos fantasioso: que Piñera gane en primera vuelta.

lunes, 5 de junio de 2017

Revolución y precariedad


La revolución de Emmanuel Macron debiese tener efectos en Chile

"Usted habla de revolución, pero usted ha trabajado en el Banco Rothschild", le decía un periodista inglés al entonces candidato Emmanuel Macron. El actual presidente contestaba que no era un sans-culotte ni un Robespierre. Lo suyo era una revolución en cosas como por ejemplo el mercado laboral.

Acá debemos examinar qué propuso Macron, cómo implementará y aplicará esas reformas, y preguntémonos qué lecciones sacaremos para Chile.

Lo primero que debemos entender es que la economía francesa es muy diferente hoy de su época dorada, los Treinta Gloriosos, es decir, las décadas de reconstrucción post II Guerra Mundial. La economía y la moral habían colapsado en Francia y en todo el continente europeo. Se necesitó mucha mano de obra y grandes industrias para reactivar el país.

En ese contexto, el desempleo era una desgracia total pero que afectaba sólo a una minoría ínfima. Era impensable dejar a un veterano de guerra, a una viuda de la guerra o a un huérfano de la guerra abandonado a los vaivenes de la economía de mercado. Un Estado de Bienestar era la solución para que estos países no se devorasen en guerras intestinas.

La realidad hoy es muy distinta. La guerra es un recuerdo lejano. Macron, por ejemplo, nació en los primeros años de la hemorragia fiscal, no bajo los recuerdos de los bombardeos, de las cocinas populares o de la Gestapo sacando a los compañeros de curso judíos de la sala. El desempleo ya no es una excepción en las economías de pleno empleo de la post guerra. El desempleo, en la actualidad, no es una desgracia sino una etapa normal en la vida laboral de todos nosotros. Y un fenómeno masivo.

Las generaciones que hoy se unen al mercado laboral, tanto en Chile como en Francia o en cualquier país occidental, nunca recibirán un galardón por cumplir 15 años en su puesto de trabajo. Ni 20 o más años. No se jubilarán después de toda una vida en la misma empresa. Los sindicatos ya deben renunciar a proteger empleos porque las economías modernas destruyen empleos con la misma voracidad y velocidad que crean nuevos trabajos.

La flexibilidad laboral no es un eufemismo para arrojar a la precariedad a los trabajadores, sino que una necesidad vital para cualquier economía innovadora y competitiva.

La lucha contra la précarieté, no obstante, es la clave de la gobernabilidad. Con mercados laborales rígidos ningún país sobrevivirá la nueva era que hoy comienza, que es la automatización, sino se corre el riesgo de caer en la obsolescencia, intensificando el desempleo masivo. 

Por otro lado, en lo político, no ofrecer una red de seguridad social a la fuerza laboral también tendrá efectos nocivos, que es uno de los factores que explica el fenómeno del populismo. La elección de Donald Trump en gran parte se atribuye al temor que siente el electorado ante la economía de la automatización. Cuando todo lo que tienes depende de tu trabajo, y ese trabajo es volátil, inestable o en riesgo de desaparecer, la masa empieza a clamar por un Trump o una Marine Le Pen que ofrecen protección.

¿Cómo mitigar estos resquemores? Se han propuesto soluciones, como por ejemplo el salario universal, que ya hemos discutido.

La clave es disociar el acceso a la red de seguridad social del empleo. Hoy acceden a los beneficios, tanto de cesantía como de formación, aquellos que ya están empleados. La seguridad social se dedica a volver a los cesantes cada vez más obsoletos. Esto debe cambiar. Esperamos que Emmanuel Macron lo logre.

Las medidas anunciadas son sensatas. Por ejemplo, extender los beneficios sociales a quienes renuncian a sus trabajos, y no sólo a quienes ven su trabajo desaparecer. La idea es fomentar la especialización y la innovación. La educación y las universidades deberán cooperar con las empresas. El Estado debe reducir su tamaño para así consecuentemente reducir los impuestos necesarios para mantenerlo.

En Chile la situación es similar a la francesa en la actualidad. Aunque nunca pasamos por la etapa de la post guerra, también sufrimos la precariedad. En realidad, desde siempre hemos tenido un mercado laboral precario e informal. Los tontos que hicieron depender las jubilaciones de las cotizaciones hoy ven cómo el sistema de aseguradoras privadas y cotización individual está a punto de derrumbarse, lo que se supo desde siempre pero nadie hizo nada.

Hacer depender la seguridad social y la capacitación de las cotizaciones está creando un problema gigantesco en un mundo donde cada vez las empresas pequeñas y medianas irán empleando más gente, y donde el mercado laboral estará cada vez más uberizado.

En Chile hemos llegado a la tragedia de escuchar propuestas para industrializar el país, cuando la clave hoy es automatizar y desindustrializar. Los pasos de la asonada populista se sienten cada vez más cercanos.

La única solución es crear una combinación de fondos públicos y privados al que puedan acceder todos los ciudadanos para guarecerse y sentirse protegidos. Una red de seguridad es imprescindible como pieza esencial en una economía de mercado productiva.

En Chile si nadie se hace cargo de la precariedad laboral, y no sólo la precariedad real sino además la percepción y sensación de precariedad, esteramos entregando el poder al neo-chavismo kirchnerista y peronista, que revive los errores cepalinos y socialistas de antaño. Es altamente peligroso predicar que el pleno empleo de por sí es la solución y todo lo demás viene por añadidura. Necesitamos a un Emmanuel Macron en Chile pero lamentablemente no lo tenemos.

sábado, 27 de mayo de 2017

El derecho a la imagen en las farándulas de feos y bonitos


Hemos establecido en Chile Liberal que cada individuo tiene pleno derecho a disponer de su cuerpo y su conciencia, algo extremadamente simple pero que causa revuelo. Como corolario de aquello, concluimos también que a cada cual también le asiste pleno derecho a disponer de su propia imagen. Veremos en este post que bajo este prisma debemos analizar la disputa entre la exministra Cecilia Pérez y el humorista Daniel Alcaíno. 

La política es la farándula de los feos. La señora Pérez en ningún caso debe sentirse particularmente ofendida, pero en la actualidad es uno de los pasatiempos más comunes ⎯ incluso es una profesión pública de fe secular ⎯ el declararse perpetuamente ofendido por cualquier cosa.

Las mofas de Yerko Puchento son de mal gusto y nocivas. Este señor ha sobrepasado el límite que puso ya Chile Liberal cuando explicamos que es sujeto de legítima burla todo aquello que sea decisión de un individuo. Por ejemplo, ser de derecha es una cuestión de elección personal. Cualquiera puede reírse de Pérez por ser de derecha (o hincha de la U, evangélica, vegetariana, etc). Si los chistes son buenos o malos, eso queda a discreción del público. El problema de fondo tiene menos que ver con la vocera de Sebastián Piñera y más con la bajeza del humorista de marras quien claramente es un aprovechador y un usurpador de imagen.

El señor Puchento ha hecho mofas de la condición homosexual de varios personajes de la farándula. Esto es preocupante. Considera que ser mapuche es digno de ser ridiculizado. Nadie elige su condición sexual. Nadie debe sentirse ofendido por tener un apellido mapuche. El público embrutecido podrá quizás encontrar esto gracioso pero cabe preguntarse por qué nadie puso atajo a Puchento mucho antes.

Particularmente triste es lo que ocurrió con el periodista Carlos Tejos, en quien se basó Alcaíno para crear a Puchento. Acá es necesario detenernos para ilustrar el punto central de este post.

El periodista Carlos Tejos es un tipo bien formado y a quien se le ha motejado como el precursor de la chismografía en Chile. Se inició comentando temas sobre la monarquía y otras especialidades de la "prensa del corazón". Seamos honestos: era también extraordinariamente pomposo. Su afectación era rayana en lo grotesco. Se jactaba de su dicción pero cayó en la caricatura. Daniel Alcaíno usó esto mismo para crear su personaje Yerko Puchento, con excelentes resultados para él mismo.

Lo que sobrevino cuesta creerlo: Tejos, ridiculizado frente a todo el país en el medio que lo llevó a una fama relativa, perdió la credibilidad que intentó construir. Se quedó sin empleo en el veleidoso mundillo de la tele porque la caricatura de Alcaíno superó al personaje real. Después de años sin ejercer su profesión acabó sumido en una depresión y lo último que supimos de él fue a causa de un triste acto de cleptomanía. Ha transcurrido más de una década de infortunios para Tejos.

El derecho a sí mismo
Los franceses llaman droit à l'image al derecho que tiene cada uno sobre su propia imagen. El primero en interponer una querella contra Daniel Alcaíno tendría que ser Carlos Tejos. Debiera exigir que al menos la mitad de todos los beneficios percibidos por el humorista vayan a él. Si su carrera se vio truncada, esto amerita resarcimiento. ¿Por qué no ejerce el legítimo derecho a preservar su imagen? El humorista Alcaíno y sus libretistas no hacen humor en una cena con los amigos sino que reciben pingües pagos a costa de la imagen de Tejos.

No sólo él sino que como decíamos, el periodista Cañulef o la señorita Luli han sido víctimas de las bromas de Alcaíno. Ninguno de ellos son eminencias ni constituyen un aporte alguno a la sociedad. Ganan dinero a costa de la estupidez inherente de los televidentes chilenos. Pero tienen derecho a su imagen.

Por consiguiente, lo mismo debió haber hecho Cecilia Pérez. Increíblemente, ella no sólo busca proteger su imagen, sino que ha llamado a clausurar por varios días la señal de Canal 13. No hay un ejemplo más claro de la expresión "matar una mosca con la bomba atómica". La libertad de expresión es sagrada. Comparar a Pérez con La Monga (un ser simiesco de un parque de diversiones) no puede esgrimirse como razón para conculcar la libertad de expresión. Pero no esperemos mucho de los conservadores como Pérez, y más aún, Piñera.

Así que ya saben. En vez de abstrusas disquisiciones sobre la dignidad femenina, mejor concentrémonos sobre el derecho que tiene cada cual sobre su propia imagen. Háganlo y saquen a ese tonto de la TV de una buena vez.

jueves, 25 de mayo de 2017

Nos odian y nos combaten

"Libertad", por Ludovic Baron 
El ataque cobarde en un concierto de música pop en Mánchester, Inglaterra, sacude al mundo y debe unirnos en la lucha contra el enemigo islamista.

No basta con llorar y enviar apoyo en las redes sociales. Debemos, ante todo, entender qué piensan estos criminales. Y no sólo limitarnos a etiquetarlos como dementes. Es imperativo comprender sus motivos, su religión, y su cosmovisión. No son violentistas dislocados sino promotores conscientes de un culto religioso que debe ser extirpado hoy tal como lo fue el cristianismo ayer.

Los jihadistas publican una revista en línea, Dabiq, escrita en un inglés impecable y de altísima calidad, donde explican las razones de su odio a la cultura Occidental. Invito a los lectores de este blog a meditar una columna en particular titulada Why We Hate You & Why We Fight You, pág. 20.

Sólo colgaré un breve extracto, traducido por Chile Liberal, para que sirva como contrapunto para que nosotros examinemos cuáles son los valores que debemos proteger para defender nuestras libertades y nuestra civilización.


Por qué los odiamos y por qué los combatimos
Desde la época de la llamada Revolución Francesa en Occidente y luego con la Revolución de Octubre en el Este, en las tierras cristianas del escepticismo religioso rigen en general las filosofías en guerra con el fitrah (naturaleza humana). Las enseñanzas de Darwin, Marx, Nietzsche, Durkheim, Weber y Freud han permeado las sociedades Occidentales a través de sus sistemas educativos y los medios de comunicación con el fin de producir generaciones vacías de cualquier rastro de fitrah. Niños –incluso adultos– han sido adoctrinados para creer que la creación de la humanidad es producto del mero caos, que la historia es el resultado de los conflictos sobre el dominio de recursos naturales, que la religión es un invento de hombres ignorantes, que la familia unidad esencial de la sociedad, se ha adoptado como un puro acto de pragmatismo, y que las relaciones sexuales son el objetivo último de las decisiones y acciones de los humanos. Estas filosofías han llevado a la destrucción de todas las facetas del fitrah en las tierras del paganismo cristiano. Han destruido los fundamentos de la religión –aunque en ellos es una aberración de las Sagradas Escrituras– y de su consecuente sentido de la moralidad y de la vida en sociedad.

domingo, 21 de mayo de 2017

La importancia de un debate

 
Desde hace una semana que ya está instalado Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo. Mientras el flamante mandatario comienza a poner en práctica sus promesas de campaña ⎯empezando por la importantísima moralización de la vida política⎯ repasemos uno de los momentos cúlmines que lo llevaron a ser el ungido por el pueblo galo.

Analizamos anteriormente el primer debate, en que participaron solamente los "candidatos grandes". El banquero-filósofo, nuestro candidato, tuvo un desempeño más bien discreto. El joven gran orador no brilló y nos dejó inquietos. Dijimos en aquel momento que quizás se guardaba para el gran momento, que sería el cara a cara con la formidable Marine Le Pen. 

Ocurrió algo completamente inesperado en el segundo debate, que convocó a los 11 postulantes (los llamados "candidatos chicos" conjuntamente alegaron discriminación y se debió organizar un debate con todos). Uno de los candidatos testimoniales se robó la película. El señor Poutou, en un minuto, hizo más por demoler a Marine Le Pen que toda la clase política mainstream en 10 años. 

Potuou le recordó a Marine Le Pen que ella se cree antisistema y que vive del sistema, que es anti-Europa y su sueldo viene de la Unión Europea, que se cree proletaria pero cuando la convocaron a declarar por el escándalo de empleos ficticios ella se escudó en la inmunidad parlamentaria. "Usted goza de inmunidad parlamentaria, pero nosotros los obreros no tenemos inmunidad obrera", remató el colorido dirigente sindical. Causó sensación en Twitter y las redes sociales. 

El gran ganador así todo fue desde luego el banquero-filósofo, beneficiándose al ver que la candidata de ultra-derecha salió malherida. 

El momento de la verdad
No exageré cuando dije en Twitter que el futuro de Occidente dependía del desempeño de Macron en las 2 horas en el debate del balotaje. Un paso en falso del ex asesor de Hollande, y Le Pen sería Presidenta de Francia. Francamente, estaba nervioso. 

Marine Le Pen llegó con unas fichas de colores que leía de reojo, mientras Macron la hacía añicos en el primer tema de la riña que fueron las políticas laborales, comerciales e industriales. Twitter empezó a matarse de la risa. Una técnica común en los abogados que no conocen el dossier que les presentan, las fichas preparadas por Philippot, el Vicepresidente del FN, incluso estaban incompletas y mal hechas. El propio Macron le pidió que las leyera bien porque en un momento se equivocó de ficha. 

Se vio que Macron fue desde su época escolar un alumno aplicado, un mateo, un niño bueno que se sacaba buenas notas. Su mundialmente famoso amor tanto por la lengua de Molière y como por la filosofía se combinó magníficamente con su conocimiento de economía y finanzas.

Sacó una frase que hizo al país entero reírse con su celebre alusión al poudre de Perlimpimpin, (aceite de serpiente o "snake oil", como se dice en inglés, para llamar a los remedios mágicos que vendían los charlatanes a comienzos de siglo 20).

El momento más lastimoso de Marine Le Pen vino cuando trató de explicar que el Frente Nacional sí quiere salirse del euro para adoptar un "nuevo franco" como moneda nacional, a la vez que el euro, la "moneda del sistema", seguiría circulando en paralelo. Ya no de reojo, sino que abiertamente empezó a leer sus torpedos y sólo hablaba incoherencias. El país se dio cuenta que Marine Le Pen es realmente una charlatana. Sus medidas son chapuceras. 

Macron fue el más convincente, qué duda cabía. El resto es historia.

Le Pen reconoció hace pocos días que el debate no fue su mejor momento. El señor Philippot admitió que no tenían por dónde ganar la elección. Ambos se disputan ahora el rumbo del FN post fracaso presidencial 2017. La señorita Marion Marechal Le Pen, sobrina de Marine, anunciada como la sucesora de su tía, abatida ha renunciado al partido

Para enfrentar las eleciones legislativas dentro de 4 semanas, ya se discute abandonar la idea de salirse del euro lo que ha causado una fracción interna. Tanto el Partido Socialista como el Frente Nacional se han desmoronado gracias a Macron.

La lección de Sun Tzu, como dijimos anteriormente, es que en política como en el arte de la guerra jamás se debe menospreciar al contrincante, y jamás ir a la batalla mal preparado. Gracias al extroardinario Monsieur Macron, Occidente puede respirar tranquilo. Al menos, por ahora.

martes, 9 de mayo de 2017

Victoria en Europa

Discurso de Macron frente a la Pirámide del Louvre
En Chile Liberal estamos exultantes. No hay otro hombre cuyas coordenadas políticas coincidan tanto con las de nuestro sitio. Cuando Emmanuel Macron lanzó su candidatura independiente fue motivo de burlas, mofas y desprecios. Ahora véanlo dónde ha llegado.

Tendremos mucho tiempo para ir analizando paso a paso la instalación de este filósofo banquero en el Palacio del Elíseo. 

No obstante hay un elemento turbio que no puede pasar inadvertido. Macron ha derrotado a Marine Le Pen, una mujer de tendencias odiosas, de un partido petanista. OK, a muchos no les agrada demasiado votar por Macron, pero la disyuntiva no era tan complicada: Marine Le Pen es nazi, Macron no. ¿Tanto hay que pensarlo?

Con Le Pen la asonada populista pudo haber causado estragos a escala planetaria. Había que detenerla a como dé lugar.

Mientras el mundo se unía frente a la amenaza fascista, muchos se dirigieron a la iglesia de Roma, como suele ocurrir, para hallar una guía y de alguna forma escuchar algunas palabras sabias.

No se sorprendan que entre una nazi y un liberal, el señor Bergoglio, tal como hizo la asociación del Vaticano durante la ascensión de Adolfo Hitler, en el mejor caso titubeó, y en el peor, apoyó a la nazi.

Sobre Macron, Bergoglio con desprecio declaró: "no lo conozco, no sé de dónde viene". Palabras que de inmediato usó Le Pen para traer agua a su propio molino. El silencio posterior del líder del Vaticano constituye un apoyo tácito a una de las mujeres políticas más tóxicas de esta última era.

Marine Le Pen argumentó que "un ultraliberal no puede ser del gusto del Papa". De hecho, tiene razón.

Así que ya saben. Entre un nazi y un liberal, la iglesia de Roma lo medita, luego vacila, y termina apoyando a los nazis. Es su costumbre. No esperaba otra cosa.

De la iglesia de Roma no espero nada y así todo me decepciona.

domingo, 16 de abril de 2017

Las razones para boicotear el censo

Y dijo David a Joab y a los príncipes del pueblo: 
—Id, haced censo de Israel desde Beerseba hasta Dan, e informadme sobre el número de ellos para que yo lo sepa.


Respondió Joab:  
—¡Que Jehová añada a su pueblo cien veces más de lo que es, rey, señor mío! ¿Acaso no son todos ellos siervos de mi señor? ¿Para qué procura mi señor esto, que traerá pecado sobre Israel?


En Chile Liberal no consideramos a la Biblia como fuente de verdades reveladas ni mucho menos pero sí creemos que es un ejercicio valioso el reflexionar sobre sus historias. 

Encontramos varios censos en sus narraciones siendo quizás el más famoso el censo de Quirinio, ordenado por el emperador romano César Augusto y efectuado en el año 6 de la Era Común, pero que según la mitología crística ocurrió el primer Anno Domini obligando a José y María a desplazarse a Belén para ser contados. La historia de ese censo es apócrifa, como sabemos, y probablemente también lo es el que ordenó David a Joab, pero el propósito de este artículo no es el análisis de textos místicos sino que vamos a estudiar porqué desde la época del Antiguo Testamento los censos son resistidos por la población, tanto así que en los textos sagrados se les denomina "el pecado de David". 

Dios castigó a David, quien actuó contra la voluntad divina, azotando con una hambruna por haber contado a la población de Israel. Si el dios bíblico se opone al censo, vale la pena indagar los motivos por los que los pueblos de la Antigüedad fueron hostiles a la enumeración de los habitantes de un país, llegando al extremo de crear historias divinas para condenarlos. Y en este post, Chile Liberal argumentará a favor de un boicot del censo que pretende el gobierno el 19 de abril de 2017, y sostenemos que debe ser el último censo en Chile.

Un poco de historia
El primer censo inscrito en la Constitución de EEUU fue el de 1790. También significó el primer veto presidencial de la historia norteamericana, por parte de George Washington y aconsejado por Thomas Jefferson. Chile Liberal quiere aclarar que la oposición al censo no es una chifladura sino una posición con raíces históricas y ya argumentada por personajes ilustres.

En Gran Bretaña se aprobó una ley de censos en 1753. Los registros nos dicen que el diputado de Newcastle, Mathew Ridley, expresó su rechazo temiendo "revueltas populares que impedirán su realización".

Charles Dickens, cuyas maravillosas novelas hasta hoy nos impactan con los relatos de las horribles condiciones de vida del Londres Victoriano, también expresa su disgusto ante los conteos y sus consabidas manipulaciones cuando Tom, personaje que todos conocemos de su novela Tiempos difíciles, se refugia en argumentos estadísticos cuando lo sorprenden robando:
De tantas o cuantas personas que ocupan cargos de responsabilidad, un tanto por ciento de tantas o cuantas abusan de la confianza depositada en ellas. Esto es una ley, a vos mismo os lo he oído decir un centenar de veces. ¿Qué puedo hacer yo contra lo que es una ley? De ese razonamiento os habéis servido más de una vez, padre, para consolar a otros. ¡Consolaos ahora vos mismo con él!
Los censos, como podemos observar, son altamente contenciosos y se prestan para todo tipo de dudosas finalidades. Esto es lógico y constituye uno de los pilares de nuestra argumentación en rechazo a ellos. Como se desprende de la cita señalada en el encabezado de este post, lo que quería el gobernante era contar el número de "espadas", es decir, de hombres en edad de combate, para así formar ejércitos y declarar guerras. Aparte de eso, todos los censos tienen como finalidad el establecer cuánta carga impositiva se puede aplicar.

Contar las personas y producir cifras le otorga al gobernante un poder descomunal. Si nuestro objetivo es mantener a raya al poder del Estado, debemos empezar por quitarle poder, y un primer paso es negarle esta información preciosa.

Los censos en Chile se han prestado para tonterías. En el censo del año 1982 la gente mentía sobre si tenía en el hogar un televisor a color maravilla tecnológica de la época para así debilitar de alguna manera a la dictadura. Cuando volvió la democracia, se produjo lo contrario: todos querían exhibir sus bienes materiales para así exaltar a los gobiernos democráticos. Los pinochetistas por su parte escondían los computadores, que en la época empezaron a masificarse, para del mismo modo perjudicar al nuevo régimen. Cabe preguntarse, ¿es fiable la información que se obtiene del censo? ¿No será el censo una extraordinaria pérdida de tiempo, dinero y recursos?

No le crean al censo
Los censos sirven incluso para crear discursos políticos. Desde la caída del Muro de Berlín que la izquierda dura se ha quedado huérfana de causas. El indigenismo, vale decir, el exaltar tribus primitivas como hereditarias de sabidurías ancestrales, es uno de aquellos fenómenos post-soviéticos que más daño causa hoy en Chile. La izquierda la abrazó como suya y desde la década 90 se comenzó a observar cada vez con más fuerza manifestaciones el 12 de octubre, a las que adherían grupos neo-indigenistas, que sirvieron de argumento proto-marxista a la izquierda no renovada. Si añadimos la consternación por el actual daño al medio ambiente y la irrupción de la ecología como postura política, nos contamos con que aparecen "los Mapuche" (sí, con M mayúscula y sin ese final) reivindicando todo tipo de tonterías. Desde que el censo incluyó la absurda pregunta de si el censado se considera mapuche o indígena, ocurre que ahora se ha llegado a la estupidez de tener en Chile a más de un millón de mapuches en 2012 — cifra completamente ridícula. Y no contarlos se considera "holocausto estadístico" u otras perlas retóricas similares.

Ni hablar de la iglesia de Roma, que después de cada censo asegura que el x por ciento del país es cristiano, por tanto todos debemos seguir las enseñanzas de un texto místico como si fuese un sistema jurídico por obra y gracia de Nuestro Señor El Censo. Como si fuese poco, los evangélicos también se suben por el chorro.

Existen casos incluso más perversos. En China, los campesinos esconden a sus niñas y la cantidad de hijos para evitar las sanciones que conllevan las infracciones a las leyes de control de la población. En India, la gente oculta su pertenencia a las terribles castas (en Chile se considera al hinduismo una filosofía bonita y pacífica, a pesar de ser inherentemente cruel, medieval y racista).

Los nazis usaron el terrible censo de 1939 para finalmente ir a arrancar de sus hogares a los judíos. Hasta hoy, en Alemania persiste la resistencia a los conteos y sólo se efectúan censos parciales. El censo soviético de 1936 arrojó que la población era mucho menor a la esperada: Stalin, quien había masacrado a millones de personas, ordenó encarcelar a los censistas por su supuesta negligencia y ordenó realizar un nuevo censo. Esta vez, la cantidad de gente contabilizada arrojó la cifra correcta. La estulticia y la maldad parecen no tener fin cuando se trata de determinar cuánta gente vive en un país.

En conclusión, la filosofía liberal nos lleva a rechazar los censos por darles poder desmedido al gobierno para cobrar impuestos, para declarar guerras, para planificar "programas sociales" que causan más mal que bien, y porque son un ejercicio poco fiable, costoso y derechamente inútil.

Si quieren contar la población, baste restar la cantidad de certificados de defunción a la cantidad de partidas de nacimiento. Si quieren saber cuántos televisores y computadores existen, revisen los inventarios de los distribuidores y los formularios de los importadores. Vayan a buscar la información a las fuentes. Si quieren saber cuántos católicos hay, mejor cuenten cuánta gente va a misa.

Al menos en países civilizados como el Reino Unido la oficina de estadísticas te manda un formulario que tu rellenas a tu propia conveniencia y luego lo devuelves por correo. Te evitas la vergüenza de dejar entrar un desconocido a tu casa y responder preguntas impertinentes o insolentes. Si van a hacer un censo, que esa vez sí sea el último. Un buen paso para acabar con ellos es boicotear el censo que se hará este 19 de abril.

sábado, 25 de marzo de 2017

Los cinco ingredientes de populismo

Los cinco ingredientes del populismo según el profesor Niall Ferguson


El populismo embiste en todo el mundo y debemos entender su génesis para detenerlo


En la era de la posverdad y de la reacción populista les propongo nadar contra la corriente. Ahora que se levantan enemigos imaginarios y se proponen soluciones absurdas, y cuando cualquier pelafustán se da ínfulas de erudito porque "estamos cansados de los expertos", hagamos algo realmente iconoclasta, radical, controversial, políticamente incorrecto y rupturista: escuchemos gente inteligente.

El profesor Niall Ferguson es uno de los intelectuales públicos más prominentes en el Reino Unido y muy respetado también en Estados Unidos. Como ocurre en sociedades avanzadas, los intelectuales también son figuras mediáticas: Ferguson ha escrito y presentado magníficas series de TV como Civilización, ¿el fin de Occiente? o su libro-documental El dinero, Historia financiera del mundo, recompensado con un Emmy. Realizó la brillante investigación Los Rothschild, banqueros del mundo y hace pocos años lanzó una imponente biografía de Henry Kissinger

En Chile Liberal desde luego tenemos diferencias con él pero ello no obsta para destacar su trabajo. Lo que nos motiva en este post es rescatar un interesante análisis suyo sobre el fenómeno del populismo, del cual Ferguson se valió para anticipar el triunfo de Donald Trump. Nos servimos de esta misma matriz para comprender cómo irrumpe el populismo en Chile. Los invito a ver en YouTube Los 5 ingredientes del populismo. A continuación un resumen con nuestra apreciación:

1. Aumento de la inmigración
La primera edad de oro de la globalización comprendió desde finales del siglo 19 hasta su fin abrupto en 1914. (En la historiografía francesa a este periodo se le llama Belle Époque.) Se vio el mayor flujo migratorio de la historia, principalmente con el desplazamiento de la población de Europa a EEUU a niveles mucho mayores que los actuales. Ferguson no lo dice pero la cifra que manejo es de un 5% de la población mundial viviendo fuera de su país natal, comparado con un magro 3% actual. 

El miedo al inmigrante ha sido uno de los grandes temas del populista Trump, como sabemos. En Chile también comprobamos tasas migratorias importantes y prácticamente sin precedentes. Podemos declarar que vivimos la segunda mayor ola migratoria desde la colonización europea y es inminente que nuestra época pase a convertirse en la mayor era de inmigración de nuestra historia. ¿Hay algún líder político o de opinión, hay intelectuales exacerbando el miedo a los inmigrantes à la Donald Trump o à la Marine Le Pen? 

2. Aumento en la desigualdad
Niall Ferguson se apoya en Thomas Piketty para establecer este punto y acierta. En Chile Liberal ya abordamos el magnum opus y súper-ventas internacional "Capital en el siglo 21". La expansión actual de la brecha entre ricos y pobres es incontestable. El economista francés de hecho demuestra que la desigualdad actual sólo es superada en magnitud por la desigualdad durante la Belle Époque.

Sólo un necio podría negar que la situación es la misma en Chile. La globalización, si bien ha traído más progreso e inversión que nunca a nuestro país, también fractura la sociedad creando una clase de winners y otra de losers. Así todo, en los países emergentes como Chile los pobres continúan siendo infinitamente más ricos que los pobres de la generación anterior. No está claro cuánto tiempo esta realidad puede apaciguar a la opinión pública. El problema es crítico en los países ricos, bien entrados ya en la era post-industrial, donde por primera vez desde que tenemos memoria viva los pobres son hoy, comparativamente hablando, más pobres que antes. El gringo actual es más pobre que sus padres, más pobre que sus abuelos y bisabuelos, e incluso más pobre que sus tatarabuelos. Hoy en Chile nadie, absolutamente nadie, es más pobre que sus progenitores.

3. Aumento en la percepción de la corrupción
En EUU ⎯país con una institucionalidad sólida⎯, vemos que corporaciones como el Congreso han sufrido el derrumbe de su reputación ante los ojos del electorado. La clase política es ferozmente resistida y denostada.

Lo vimos en las elecciones pasadas donde la infame frase Crooked Hillary, "Hillary corrupta", la condenó. Ni hablar de Chile. Nosotros experimentamos hoy la crisis de corrupción más pavorosa de la que tenemos recuerdo, quizás sólo superada en la época de "la escoba de Ibáñez". 

4. Una crisis financiera mayor
La crisis que comenzó el año 2007 será recordada como una de las peores crisis financieras ⎯ sólo la Gran Depresión de 1929 fue más devastadora. Acá Ferguson nos presenta un elemento muy interesante. Todos consideramos al colapso de Wall Street ese terrible martes 24 de octubre de 1929 como la crisis más horrible de la era moderna. En realidad, hubo un periodo tanto o más desequilibrante llamado Pánico financiero de 1873, el cual redundó en años de bajo crecimiento que perdurarían hasta mediados de la década 1890. Las similitudes con la actualidad son espeluznantes y demuestran que no es tan cliché eso de que la historia se repite a sí misma.

Pues en esto Chile vive una situación excepcional. La Gran Recesión, como finalmente se bautizó a la Crisis Subprime/Credit Crunch/Crisis financiera post-2007, desde luego fue un golpe bajo a las finanzas chilenas. Pero como cultivamos desde 1990 la austeridad fiscal y cierta rectitud política, las finanzas chilenas estuvieron en orden como para resistir el embiste. El año 2010 ya Chile estaba convaleciente y listo para recuperarse, prueba de aquello fue la etapa de alto crecimiento y bajo desempleo que acompañó al expresidente Sebastián Piñera (consecuentemente vino la explosión inmigratoria). 

De todo modos, a pesar que la economía chilena es quizás la más abierta del mundo gracias a nuestros acuerdos de libre comercio (insólito que hoy acuerdos comerciales sean cuestionados), estamos expuestos a las veleidades de los grandes mercados por mucho que nuestro interés ahora resida en los lazos con otras economías emergentes, y no en las alicaídas economías post-industriales occidentales. Hoy vivimos una crisis económica que si bien no es aguda igualmente causa frustración en los votantes debido al crecimiento por debajo de nuestro potencial y el fin del pleno empleo.

5. El ingrediente final: aparece un demagogo
En este escenario irrumpe un líder que conecta con el sentimiento de los electores, quienes se sienten desilusionados y desamparados ante los cuatro elementos descritos anteriormente. La cuestión que plantea Ferguson se limita a determinar quién es el demagogo cuando ya tenemos los cuatro ingredientes.

El profesor escocés nos cuenta un hecho histórico fascinante. La gente cree que lo vivido hoy es la primera vez que ocurre en la historia. Ferguson desempolva a Denis Kearney, el Donald Trump de la década 1870, el populista más insigne durante la crisis financiera descrita en el ingrediente número 4.

Su retórica se resume en que los problemas de los trabajadores californianos se debían a los inmigrantes y a una clase dirigente corrupta. Su eslogan era simple: "¡Fuera chinos!". La diatriba pasó del discurso a la acción convirtiéndose en ley ⎯siguiendo la lógica del discurso xenófobo de Trump y sus posteriores decretos migratorios actuales⎯, conocida como la Exclusion Act de 1882 que detuvo primero la inmigración de asiáticos y luego de otros inmigrantes, y finalmente logró detener todos los flujos migratorios. Fue el primero en proponer un muro, mucho antes del Muro de Trump, tal como se ve en esta escalofriante imagen de aquellos años:

Tal como Trump, Kearney formó parte de una legión populista mundial: en la misma época surgían líderes populistas en Europa, principalmente anti-judíos (los judíos de ayer son los musulmanes de hoy).

Ferguson recomienda que los gobiernos cuenten con algún "Consejo asesor de historiadores" y no sólo de economistas, más aún considerando el papel lamentable de los economistas y su nulo aporte. En Chile no sé qué pensar de tener como asesores a Salazar u otros. Mejor sigamos con los economistas y tecnócratas hasta que tengamos una masa decente de intelectuales.

La conferencia de Ferguson pasa a analizar las consecuencias de la oleada populista de la década 1870. Repasemos sus puntos:

1. Aumento de los aranceles y menor comercio internacional, que duró hasta fines del siglo 19, cuando comenzaría la primera edad de oro de la globalización (Belle Époque). Ya vemos que Trump quiere aumentar aranceles, medida explícita también en el programa de Marine Le Pen, quien propone un 3% de "arancel patriótico" sobre las importaciones.

2. Los populistas no forman gobiernos, no logran poder, pero sí asustan al establishment. En el caso de Trump el populismo sí triunfó. Pero vemos que fracasó en Holanda, y estamos expectantes ante el desenlace en Francia. Ferguson destaca que Kearney ni ninguno de sus pares en Europa se convirtieron figuras políticas mayores.


3. El populismo no inicia guerras como los fascismos reales de los años 30. Éstos implicaban combates con hombres en uniforme, y Ferguson se apresura en no acusar a todos los populistas de fascistas. Los populistas no causan guerras bélicas porque lo suyo son las guerras comerciales y el proteccionismo en general. 

4. Las oleadas populistas no duran mucho tiempo. Esto es evidente. La gente se da cuenta que las soluciones no funcionan. El populismo de Kearney desapareció en la década 1890 y fue relegado al olvido, tanto así que hoy apenas sabemos quién fue. Ejemplos que entrega Ferguson: los populistas de Argentina y Venezuela. Sus soluciones son peores que los problemas que denunciaron. Vemos cómo Argentina nunca se industrializó y al contrario está atrapada en asfixiantes barreras proteccionistas.

5. La era post-populista dio lugar al progresismo en EEUU y al socialismo europeo. Lloyd George en Reino Unido y Woodrow Wilson en EEUU fueron los grandes líderes progresistas que aparecieron cuando se agotó el populismo posterior al Pánico de 1874. Una vez en el poder, forjaron la nueva globalización que paradójicamente culminó en el cataclismo de la I Guerra Mundial. La lección de la Historia es que son los progresistas quienes causan las guerras. Si bien no comparto esta conclusión de Ferguson al menos sí entiendo el fondo.


El populismo a la chilena
Es inquietante constatar que los cuatro ingredientes de Ferguson se aprecian en Chile. ¿Sólo falta que emerja el demagogo? No, ya lo tenemos ⎯ y no es uno, sino varios.

Sebastián Piñera dio el punta pie inicial cuando de manera estúpida e irresponsable denunció los supuestos graves problemas de criminalidad que según él conlleva el acoger inmigrantes. Las estadísticas dicen que los recién llegados son mucho menos proclives al crimen que la población local pero a Piñera eso no le preocupa.

Tenemos otros populistas, principalmente Alejandro Guiller y Manuel José Ossandón. Para ser justos, Guillier es más bien un populista descafeinado, alguien que en realidad no sabemos muy bien qué piensa, quizás nada, pero sí sabemos que el populacho lo aclama porque salía en TV y de él emanaba cierto aire de integridad. Más bien es un carismático, un demagogo en ciernes, que potencialmente puede empezar a conectar con los votantes sobre los cuatro ingredientes que explica Ferguson.

Ossandón en cambio es el populista por excelencia. Un populista de verdad. Dentro de poco anunciará construir un muro en la frontera de Chile con Perú. Así como Le Pen quiere terminar con el árabe en las escuelas francesas, a pesar que ninguna lección se imparte en árabe, así también Ossandón comienza con el populismo puro que es anunciar medidas ramplonas frente a problemas complejos para pasar al populismo de alto octanaje, que consiste en ofrecer soluciones radicales a problemas inexistentes, a exaltar el "ellos contra nosotros", a proclamarse el purgador de todo lo corrupto, y ser la encarnación de lo anti-sistema, aunque sea él mismo producto del sistema y parlamentario desde tiempos inmemoriales.

Lo mejor que podemos hacer para inocular a la población de la epidemia populista es primero detectar los factores que la hacen posible, como lo hemos hecho en este post, y luego pasar de la cháchara a la acción. 

Urge una ley moderna de inmigración: un sistema de puntos como en Canadá o Australia. Es imperativo mantener el rigor fiscal, donde hemos fallado ya que nos endeudamos y no crecemos ni ahorramos. Requerimos un sistema de seguridad social, proveído por privados conjuntamente con el Estado, para mitigar la sensación de precariedad de los trabajadores. Es esencial, además, un esfuerzo constante por la transparencia en la designación de cargos, la claridad en el financiamiento de campañas y la probidad en la gestión pública para acabar con la lacra de la corrupción y la corrosión de las instituciones (Pacogate, Milicogate, compra de tierras místicas). Empecemos ahora mismo porque el populismo ya está desatado.