sábado, 18 de abril de 2020

Coronavirus: El fin del mundo


It’s the end of the world, as we know it
And I feel fine.



El día 7 de marzo, Emmanuel Macron y su esposa Brigitte se dirigían a disfrutar una refinada velada en el teatro e incitaban a sus compatriotas a no temer al Coronavirus. Días más tarde, con rictus de circunstancia, el presidente francés se dirigía a esos mismos compatriotas para pedirles que ahora todos queden confinados en sus hogares ante el peligro de la pandemia. “Estamos en guerra”, declaró, tal como recogió Chile Liberal en el post anterior.

No han transcurrido aún dos meses y el mundo es otro. Macron en otra cadena nacional ha empleado el término humildad cuatro veces, en desmedro del lenguaje bélico, y ha ofrecido un mea culpa. Ahora ha concedido una entrevista por videoconferencia al prestigioso Financial Times y queremos acá desmenuzar algunas de sus declaraciones.

Macron continúa colocando el sustantivo humilité en su discurso. Efectivamente, este bicho repugnante del Coronavirus aún es desconocido y sabemos de él muy poco. La estrategia para enfrentarlo se ha ejecutado sobre la marcha, a un ritmo frenético, conforme vamos, a tientas, aprendiendo más sobre esta pestilencia asquerosa.

Autoritarismo versus sociedad abierta
Cada país ha reaccionado según sus propias necesidades con medidas que responden a sus valores e idiosincrasia. Las tiranías de China y Rusia aplican la fuerza bruta. Las democracias occidentales, constreñidas por sus chequeos y balances, confrontadas a una prensa libre y sustentadas en la libertad de expresión, se muestran dubitativas, lerdas, inadecuadas.

La periodista del FT le pregunta al mandatario francés:
FT: C’est vrai que les démocraties en Occident ont apparus les plus vulnérables, les moins préparés – l’Europe, les Etats Unis, par exemple. Ça ne va pas donner raison à ceux qui disent que les systèmes autoritaires sont les mieux pour gérer des crises existentielles ?

Emmanuel Macron : Vous ne pouvez pas comparer la situation de la France, de l’Allemagne ou de l’Italie avec celle de la Chine ou la Russie, c’est une évidence. La transparence qu’il y a,  l’immédiate de cette information n’a rien à voir. Les réseaux ne sont pas libres dans ces pays. Vous n’avez pas les réseaux sociaux.  Vous ne savez pas ce que se passe, vraiment.

[FT: Es cierto que las democracias occidentales han parecido más vulnerables y menos preparadas, Europa y EEUU, por ejemplo. ¿No da esto razón a quienes dicen que los sistemas autoritarios son mejores para enfrentar crisis existenciales?

Emmanuel Macron: Usted no puede comparar la situación en Francia, en Alemania o en Italia con China o Rusia, es evidente. La transparencia, la inmediatez de la información, no tiene nada que ver. Las redes no son libres en esos países. Usted no tiene acceso a las redes sociales. Usted no sabe qué pasa, realmente.]

Nuestro siglo vive una nueva Trampa de Tucídides (en francés: Piège de Thucydide; en inglés Thucydides Trap), situación en la cual una potencia emergente desafía a la potencia establecida. Lo vimos cuando Francia desafió al Imperio Otomano de Soliman el Magnífico. Luego Gran Bretaña se impone a Francia y crea el Imperio Británico. Alemania quiso destronar a Gran Bretaña cuando el Káiser Guillermo II pretendió formar una flota naval superior a la británica, lo que desembocó en la Primera Guerra Mundial, y también en la Segunda Guerra. Británicos y franceses asumieron su ocaso en el fiasco de Suez, recordarán ustedes si han visto la serie The Crown en Netflix.

De la Segunda Guerra, EEUU surgió como la gran potencia, desafiada luego por la Unión Soviética. El colapso de ésta última y la caída del Muro de Berlín consagraron a EEUU como la potencia hegemónica, al parecer sólo contrariada por el terrorismo.

Pero el siglo 21 ya está en curso y vemos que está marcado por ascenso del antiguo Imperio del Centro y las bregas sino-americanas serán una constante. En El Mercurio presenciamos un round de este nuevo choque de civilizaciones en este cáustico intercambio epistolar entre Guy Sorman, un pensador liberal, y Xu Bu, un funcionario de la representación china en Chile.

La migración a la tecnología 5G puede de facto llevarnos a vivir segregados por una nueva Cortina de Hierro: si en tu bolsillo llevas un iPhone o un Huawuei estás de hecho a un lado u otro del Muro.

La disputa por la hegemonía mundial implica, como se ha dicho mil veces, que el fin de la historia fue una ilusión que nos deslumbró en los años 90. Continuaremos siendo testigos de una lucha entre un régimen autoritario, centralizado, una sociedad de vigilancia sin libertades individuales, y otro, que procura la apertura y el individualismo.

Mucho basureamos a Donald Trump pero este tipo debe batirse en cada rueda de prensa contra el feroz escrutinio de los medios de comunicación y contra una opinión pública fundada sobre el freedom of speech de la Primera Enmienda. Cosas desconocidas en China o Rusia.

Algunos destacan la respuesta rápida de China y Rusia ante la pandemia. Un hospital construido en una docena de días, algo que en Chile tardaría 20 años. Obnubilados, algunos elogian a Putin quien para hacer cumplir la cuarentena sólo dijo: “o pasan 15 días en casa o 2 años en la cárcel, punto” (la historia debe ser apócrifa). Pero el secretismo y el despotismo causaron esta pandemia. La falta de transparencia y la opacidad de la información. Y detrás de esto sólo se esconde la irreprimible voluntad de un régimen tiránico de mantenerse en el poder para conservar sus privilegios, aunque sea arrojando a todo el planeta a la muerte.

Creímos que el multilateralismo, las fronteras abiertas y la libertad de circulación inexorablemente se traducen en democracia y prosperidad y nadie podría oponerse a esto. Pero resulta que el autoritarismo y la vigilancia están de regreso. La democracia liberal pasó de ser un ideal noble a una ideología abyecta que el populacho exige superar.

No hay comentarios.: