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jueves, 10 de marzo de 2011

Estado Policial: BASTA

Nuevamente arrecia la brutalidad de Carabineros de Chile

Sin duda que el ciudadano ecuatoriano Freddy Quiñones cometió una infracción al cruzar la Alameda, el principal boulevard del centro de Santiago, con luz roja. Detalle importante, Quiñones es de raza negra. Un policía chileno lo increpa, le exige el carné de identidad, éste se niega, y lo próximo que sabemos es que Quiñones es reducido, termina humillado, con los pies atados, como si fuese un terrorista... por cruzar la calle con luz roja.

Uno pensaría que situaciones como ésta se daban en la Sudáfrica del Apartheid. Pero no. Es Chile, 2011. Y peor aún, la derecha ultraconservadora nuevamente aplaude ante este nuevo borchornoso incidente en que los Pacos Culiaos hacen gala de su consabida brutalidad, mezclada con una buena dosis de racismo, mucha estupidez y nada de tino.

Lo peor de todo es que la situación podría ser perfectamente legal, lo que demuestra que las leyes chilenas están viciadas y exigen una revisión completa.

Chile Liberal como un llanero solitario viene desde siempre argumentando a favor de la eliminación de ese instrumento de opresión llamado "carné de identidad". Pues bien, ¿qué más prueba quieren de la urgencia de eliminarlo? Acá tienen la evidencia misma de lo nocivo que es este desvarío orwelliano que lleva estampada nuestra foto, nombre y un número para rastrearnos y estrujarnos con impuestos. 

Ningún transeúnte debe ser obligado a identificarse por parte de un policía, sino todo lo contrario, es EL PACO quien debe identificarse ante la comunidad. Como muestra el video, esto no ha ocurrido, a pesar que la gente le pidió al paco que mostrase su placa y dijera su nombre.

Carabineros de Chile es una fuerza policial, pero lo que necesitamos es un servicio policial. Los Carabineros son desmedidos en el uso de la fuerza. Esto ya no es la década 70 u 80 en que el gobierno criminal instaló la detención por sospecha y la obligación de portar el carné en todo momento.

Hoy me ha dado vergüenza ser chileno, más todavía cuando este incidente está siendo noticia en todo el mundo. Es humillante ver gente que —más encima— celebra todo esto, mostrando completa imbecilidad. Nadie puede ser arrestado, ver su modesto almuerzo desparramado en el suelo y su vehículo, una bicicleta, abandonada. El ecuatoriano ahora ha pasado hambre y se ha quedado sin su bicicleta: ¿estás contento paco? ¿estás contento tú que defiendes el carné de identidad?

Un episodio similar lo vi hace un tiempo acá en París (estaba de vacaciones). Estábamos con Chanchi en un restaurante de la cadena Maître Kanter, en place de la République. Mientras Chanchi se pone de pie para ir al baño vi por la ventana un sujeto de rasgos àrabes en bicicleta, a quien lo conminaron los policías —al parecer— a identificarse. Comienzan los intercambios de palabras y las gesticulaciones, y luego los alzamientos de brazos, y cuando Chanchi vuelve, vemos con completo horror como el sujeto es violentamente reducido, esposado en el suelo, arrestado y llevado del lugar en un carro policial, ante la mirada atónita de todos, la impotencia mía, y la propia Chanchi con las manos cubriéndose la cara de vergüneza. Ahí aprendí qué significa délit de sale gueule o de faciès‎ (ver definición), práctica común de los pacos franceses y que no es invento, sino que está demostrado. No sé cómo logré contener la impotencia. Ya basta de abusos policiales, en Chile, en Francia, donde sea.

Quiñones es un inmigrante, y por eso su caso tiene particular resonancia en Chile Liberal. Él es un sujeto que ha tenido las agallas para dejar su país y tratar de ganarse el sustento, su almuerzo de porotos, trabajando honradamente, como lo hacía él. Cruzar la calle con rojo jamás ha justificado un arresto. Patético el actuar de los pacos descriteriados.

Basta de abusos. Basta de brutalidad policial. Basta de carné de identidad y de controles de identificación.

Señor ministro del interior, Rodrigo Hinzpeter: lo mínimo que estamos esperando es celeridad en la investigación de este caso, y que Carabineros decrete la baja de los funcionarios implicados en este espantoso incidente.

Gracias a YouTube y a la persona que grabó la escena:

martes, 24 de junio de 2008

Otra vez los pacos asesinos

La brutalidad policial no cesa. Es urgente desarmar a la policía estatal (Carabineros) y entregar a agencias privadas la protección ciudadana


Ángel Canto Matus, cabo de Carabineros de Chile (foto derecha - LUN), acribilló a un niño de 11 años an agosto del 2007 (ver portada de hoy de LUN). Otra víctima más de esta institución fundada por decreto de un ex dictador chileno, una asociación concebida para reprimir y así extender por medio de las armas la coacción del Estado contra los individuos libres.

Nadie está a salvo de los pacos culiados. Ni siquiera los niños.

Hace unas cuantas semanas los más exaltados lloraron a moco tendido al "general del pueblo", el paco mayor que murió en un accidente fortuito. "Héroe", le llamaron. Ya tiene una calle con su nombre. Funeral de Estado se decretó para la víctima de un accidente lamentable, pero accidente a fin de cuentas. Miles sollozaron, millones. ¿Quién consolará a los padres del pequeño Óscar Landeros, que debieron sepultar a su propio hijo por culpa de un maniático analfabeto y sicópata? ¿Orden? ¿Patria? ¿Matando niños?

No, paco. Tú no debes portar armas.

El historial de este tentáculo del poder estatal es deplorable. Como dije anteriormente, 12 personas han muerto este año por el directo accionar de Carabineros, asociación ilícita e ilegítima ya denunciada por Amnistía Internacional este año por su brutalidad sórdida.

La mujer de el sicópata ni siquiera se dignó a apagar el reggeatón de su teléfono móvil durante el juicio oral, en el que esperamos se haga justicia y se encarcele a esta pareja de dementes.

El paco no sólo le mandó un tiro en el estómago a Óscar (quien se burló del hijo del paco por lo agudo de su voz), sino que antes lo pateó, todo a vista y paciencia de la mujer del paco, quien no mostró ni atisbo de congoja.

Si el establishment político, con la complicidad de la masa, siguen negándose a desarmar y privatizar a esta agrupación policíaca, entonces será necesario que cada ciudadano se arme, justamente para tener la esperanza de lograr defendernos del Estado y sus secuaces de verde. Los pacos no existen para protegernos. Existen para proteger a los narcos, para ellos mismos no cursar infracciones de tránsito a sus camaradas de armas (¿han visto a algún paco pagando un parte?), y para ponerse a disposición del Estado a cambio de una paga. Seguimos desprotegidos, y necesitamos armarnos para protegernos de ellos.

Privaticemos Carabineros de Chile, por el bien de Chile. La delincuencia tiene rienda suelta porque el control y seguridad pública están a cargo de una institución que no tiene incentivo alguno para cumplir con su labor. Una agencia privada que no responda a su comunidad estará condenada a desaparecer. Los pacos no desaparecerán jamás sin importar cuán funesto sea su desempeño, porque están financiados con el dinero que el propio Estado nos roba mediante los impuestos.



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