Nuevamente arrecia la brutalidad de Carabineros de Chile
Sin duda que el ciudadano ecuatoriano Freddy Quiñones cometió una infracción al cruzar la Alameda, el principal boulevard del centro de Santiago, con luz roja. Detalle importante, Quiñones es de raza negra. Un policía chileno lo increpa, le exige el carné de identidad, éste se niega, y lo próximo que sabemos es que Quiñones es reducido, termina humillado, con los pies atados, como si fuese un terrorista... por cruzar la calle con luz roja.
Uno pensaría que situaciones como ésta se daban en la Sudáfrica del Apartheid. Pero no. Es Chile, 2011. Y peor aún, la derecha ultraconservadora nuevamente aplaude ante este nuevo borchornoso incidente en que los Pacos Culiaos hacen gala de su consabida brutalidad, mezclada con una buena dosis de racismo, mucha estupidez y nada de tino.
Lo peor de todo es que la situación podría ser perfectamente legal, lo que demuestra que las leyes chilenas están viciadas y exigen una revisión completa.
Chile Liberal como un llanero solitario viene desde siempre argumentando a favor de la eliminación de ese instrumento de opresión llamado "carné de identidad". Pues bien, ¿qué más prueba quieren de la urgencia de eliminarlo? Acá tienen la evidencia misma de lo nocivo que es este desvarío orwelliano que lleva estampada nuestra foto, nombre y un número para rastrearnos y estrujarnos con impuestos.
Ningún transeúnte debe ser obligado a identificarse por parte de un policía, sino todo lo contrario, es EL PACO quien debe identificarse ante la comunidad. Como muestra el video, esto no ha ocurrido, a pesar que la gente le pidió al paco que mostrase su placa y dijera su nombre.
Carabineros de Chile es una fuerza policial, pero lo que necesitamos es un servicio policial. Los Carabineros son desmedidos en el uso de la fuerza. Esto ya no es la década 70 u 80 en que el gobierno criminal instaló la detención por sospecha y la obligación de portar el carné en todo momento.
Hoy me ha dado vergüenza ser chileno, más todavía cuando este incidente está siendo noticia en todo el mundo. Es humillante ver gente que —más encima— celebra todo esto, mostrando completa imbecilidad. Nadie puede ser arrestado, ver su modesto almuerzo desparramado en el suelo y su vehículo, una bicicleta, abandonada. El ecuatoriano ahora ha pasado hambre y se ha quedado sin su bicicleta: ¿estás contento paco? ¿estás contento tú que defiendes el carné de identidad?
Un episodio similar lo vi hace un tiempo acá en París (estaba de vacaciones). Estábamos con Chanchi en un restaurante de la cadena Maître Kanter, en place de la République. Mientras Chanchi se pone de pie para ir al baño vi por la ventana un sujeto de rasgos àrabes en bicicleta, a quien lo conminaron los policías —al parecer— a identificarse. Comienzan los intercambios de palabras y las gesticulaciones, y luego los alzamientos de brazos, y cuando Chanchi vuelve, vemos con completo horror como el sujeto es violentamente reducido, esposado en el suelo, arrestado y llevado del lugar en un carro policial, ante la mirada atónita de todos, la impotencia mía, y la propia Chanchi con las manos cubriéndose la cara de vergüneza. Ahí aprendí qué significa délit de sale gueule o de faciès (ver definición), práctica común de los pacos franceses y que no es invento, sino que está demostrado. No sé cómo logré contener la impotencia. Ya basta de abusos policiales, en Chile, en Francia, donde sea.
Quiñones es un inmigrante, y por eso su caso tiene particular resonancia en Chile Liberal. Él es un sujeto que ha tenido las agallas para dejar su país y tratar de ganarse el sustento, su almuerzo de porotos, trabajando honradamente, como lo hacía él. Cruzar la calle con rojo jamás ha justificado un arresto. Patético el actuar de los pacos descriteriados.
Basta de abusos. Basta de brutalidad policial. Basta de carné de identidad y de controles de identificación.
Señor ministro del interior, Rodrigo Hinzpeter: lo mínimo que estamos esperando es celeridad en la investigación de este caso, y que Carabineros decrete la baja de los funcionarios implicados en este espantoso incidente.
Gracias a YouTube y a la persona que grabó la escena:
