
Continuamos con una nueva entrega de nuestro ciclo de protesta
Muchos católicos se han indignado contra Joseph Ratzinger y demandan su renuncia. Tanto así que en la propia Irlanda, otrora país devoto del papismo, hoy no hay forma de vender las entradas para ir a vitorear al líder católico-romano. Por otro lado, muchos secularistas también exigen la renuncia del Papa alemán. No así el destacado científico, autor y catedrático de Oxford, el profesor Richard Dawkins. La siguiente es una carta enviada por el el ilustre profesor al periódico "Washington Post", donde Dawkins expresa las razones por las que Ratzinger es un muy buen Papa, y por qué NO debe renunciar.
Ratzinger es el Papa perfecto
Por Richard Dawkins, The Washington Post
Traducción de Chile Liberal
"¿Debe asumir su responsabilidad el Papa Benedicto XVI por el creciente número de escándalos sexuales en Europa?" Sí, debiese, y los escándalos se harán más graves en la medida en que más y más víctimas dejen atrás el sentimiento de culpa que se les inculcó en su infancia y se atrevan a hacer las denuncias.
"¿Debe él ser investigado por la forma en que los abusos fueron manejados bajo su dirección, en calidad de obispo de Munich o como el mandamás de la fe del Vaticano?" Sí, por supuesto que debe. Este ex jefe de la Inquisición debe ser arrestado apenas se atreva a poner pie fuera de su feudo del Vaticano, y debe ser sometido a tribunales de la justicia civil —no tribunales eclesiásticos—. Así debiese ser. Lamentablemente, todos sabemos que nuestros gobiernos, embobados por la fe, son demasiado cobardes y no se atreverán.
"¿Debe el Papa renunciar?". No. Tal como el Colegio Cardenalicio lo debe haber notado cuando lo eligieron, él es la persona perfecta —ideal— para liderar la iglesia Católica Romana. Un lascivo villano de sotana, quien ha pasado décadas entre cuatro paredes conspirando para lograr el puesto que hoy ocupa; un hombre que cree ser infalible, y que actúa como tal; un hombre cuyas prédicas con falsedades científicas lo hacen responsable de incontables muertes por SIDA en África; un hombre cuyo primer instinto cuando sus curas fueron descubiertos con los pantalones abajo fue encubrir los escándalos y condenar a las pequeñas víctimas si es que no guardaban silencio: en resumen, el tipo de persona perfecta para el puesto de Papa. Él no debe renunciar, más aún, porque está en una posición inmejorable para acelerar el derrumbre de la organización perversa y corrputa que dirige, y cuyo carácter calza en ella como un guante, y de la cual él es el monarca apropiado como lo demuestra la propia historia de esa institución.
No. El Papa Raztinger no debe renunciar. Debe seguir en el cargo hasta que ese podrido edificio —la institución avara, misógina, que enseña la culpa, promotora de mentiras y violadora de niños que él dirige— se caiga a pedazos, en medio de la fetidez de incienso y bajo una lluvia de sagrados corazones vendidos a turistas ordinarios con ridículas vírgenes coronadas, y le llegue hasta las orejas.
Richard Dawkins