martes, 10 de febrero de 2009

Feliz cumpleaños, Charlie

"El mundo está lleno de organismos capaces de convertirse en ancestros. En eso consiste el darwinismo."
- Richard Dawkins


Chile Liberal celebra los 200 años del natalicio del genio de Charles Darwin

El mecanismo es elegantemente sencillo: los organismos varían unos a otros, esto todos lo sabemos. Las variaciones son transmitidas de los ancestros a los descendientes. Más individuos de una misma especie nacen de los que realmente pueden sobrevivir: sólo los más aptos lo logran. Las variaciones más aptas se siguen transmitiendo, conforman una especie la cual evoluciona.

Cualquiera puede entenderlo. Y mientras nadie disputa la teoría de la relatividad sin exponerse al escarnio público, la teoría descrita por Charles Darwin en su monumental obra "El origen de las especies mediante selección natural" aún es resistida, transcurridos casi dos siglos desde su publicación. El gráfico de la izquierda (fuente: The Economist) muestra en la parte superior los países donde la teoría de Darwin goza de mayor aceptación, y abajo donde es menor.

¿Cuál es la razón para tanta porfía? Resulta que en último término, Darwin sugiere que no existe una inteligencia superior que haya creado ni al ser humano ni a los otros animales. Un GPS que envía señales a un vehículo debe corregir su información para que sea precisa, ya que en la medición de espacio y tiempo desde la tierra a un satélite hay distorsiones: la teoría de la relatividad las explica. Cuesta un poco entenderlo, pero después de un esfuerzo mediano, uno lo comprende, y lo acepta. OK, no es extraordinariamente sencillo, pero uno capta la idea. Por qué tenemos ojos, vellos en las ventanas de las narices, o por qué una araña (que no tiene cerebro) logra tejer una tela tan perfecta sin un sistema de aprendizaje son cosas que nos maravillan. La evolución lo explica pero -para algunos- no es suficiente. y en contraste atribuyen todo a una idea mucho más extravagante: dios.

Se cumple el 12 de febrero de 2009 doscientos años desde el nacimiento del genio de Charles Darwin y su obra aún está lejos de ser aceptada. Quizás mientras no dominemos el miedo a la muerte, la humanidad no la aceptará por completo. Paradójicamente, el propio miedo a la muerte es una función biológica que nos permite seguir con vida. Por lo mismo, aún falta mucho para que Darwin sea aceptado.

Un tema que quería proponer en este artículo es la correlación entre miedo a la muerte, niveles de desarrollo de los países y su aceptación/rechazo al darwinismo. Es razonable especular que países con extensos y sofisticados sistemas de salud son menos proclives a rezar para obtener una sanación. Quizás esto explique que Suecia, Dinamarca, Francia y similares abracen al darwinismo sin problemas. EEUU es un país rico, si duda, con el mejor sistema de salud del mundo, pero el acceso a ella es menos expedito. Probablemente esto influya en sus altos niveles de religiosidad y su rechazo -a veces visceral- al darwinismo.

Darwin: la verdad y la vida
En estos dos siglos muchas cosas han cambiado. Darwin sugirió una idea genial, pero a la vez, su elaboración teórica fue casi completamente errónea. Otros científicos han corregido y completado la obra de Darwin: he ahí la belleza de la ciencia, que se corrige y mejora con el tiempo. Richard Dawkins nos ha mostrado que una especie es un conjunto de genes, y que los individuos son una selección de esos genes, que se van transmitiendo de una generación a otra y se van ajustando a los cambios del medio ambiente. Y así otros han colaborado al perfeccionamiento de la evolución, incluso manifestando desacuerdos aún pendientes, pero que no hacen sino demostrar que no sólo las especies evolucionan, sino que las ideas también evolucionan.

La contribución de Darwin ha sido enorme, tanto así que ya ni siquiera la notamos. Desde ingenieros de software hasta investigadores de medicina trabajan creando soluciones empleando la selección natural. Las ciencias sociales y la sicología no se quedan atrás. La chispa que hizo encender el genio de Darwin fue, curiosamente, la economía. Al leer los estudios de Thomas Malthus, quien sostenía que el crecimiento de la población era exponencial y que la cantidad de alimentos era lineal (o sea, que hay más gente que alimentos), Darwin supo que los humanos lucharían entre ellos para sobrevivir, y que los otros animales habían hecho lo mismo desde siempre. Darwin además practicaba un hobby que era la cría de gorriones gracias al cual pudo constatar cómo los hijos heredaban carecterísticas de los padres. Durante su famoso viaje por el mundo (que lo trajo hasta Chile), unió los puntos y produjo su teoría después de 20 años de investigación.

Aún persisten quienes desechan la evolución porque no puede ser que las especies surjan al azar. La estupidez humana, después de todo, aún persiste. Darwin jamás habló de azar, ¡todo lo contrario! El ojo humano, los vellos en las ventanas de la nariz, la perfección de la tela de la araña... desde luego que no son al azar: la selección natural explica todo aquello.

De hecho, todos los seres complejos en este universo ha surgido a partir de la evolución mediante selección natural. Siendo "dios" (el que sea) la criatura más compleja de todas, necesariamente debió surgir mediante un proceso de evolución mediante selección natural, ¿o no?

Absurdamente, quienes desechan la evolución porque la perfección de la creación no puede ser al azar, nos dicen que dios no está sujeto a ella, sino que él surgió... al azar.

Charlie, maestro, feliz cumpleaños número 200.

jueves, 5 de febrero de 2009

Más que un escote

La televisión diurna ("daytime television") es como un mundo paralelo y desconocido, al que uno viaja sólo durante las vacaciones, o los días de enfermedad, la vejez, o, desgraciadamente, durante los días de desempleo. Uno de los programas diurnos favoritos de vuestro corresponsal es Veredicto, en el canal de ultra-derecha Megavisión, conducido por una abogada de la Universidad Católica, la bella Macarena Venegas (ver foto izquierda). Por lo visto, serán muchos este año quienes conocerán los encantos de la hermosa jueza ya que el grupo de los desempleados va in crescendo.

Aparte del atractivo físico de la "señorita Macarena", como la llaman los litigantes, hay dos cosas de ella que me gustaría tocar: por un lado su revelación sobre un cáncer cervical (y la nefasta influencia de la religión papista), y la urgencia de privatizar las agencias de justicia.

Macarena ha señalado en esta entrevista que sufrió de esta mortal enfermedad y que en realidad casi no vive para contarlo, y que en otros países hay vacunas para evitar este agresivo cáncer, una de las principales causas de muerte en mujeres jóvenes. Efectivamente, existe una vacuna que previene el cáncer cervical (también llamado "cáncer de cuello uterino"), y es efectivo prácticamente en el 100% de los casos. Su eficacia depende de que se aplique a niñas de edad no superior a los 12 años. ¡Fantástico!, dirán ustedes. ¿Qué esperamos que no la aplicamos en masa a las niñas para erradicar esta enfermedad?, exclamarán. Estamos todos de acuerdo en la necesidad de vacunar.

El tema no es menor ya que justo hoy me entero que una de las más reconocibles celebridades del Reino Unido, la polémica Jade Goody (27 años, dos hijos), hace algunos años ganadora de Big Brother, ha revelado que este mismo cáncer que ella padece no logró ser eliminado con las quimioterapias, y sus probabilidades de sobrevivencia son muy bajas. ¡Si tan sólo se hubiese vacunado!, pensarán. Pues resulta que cuando el laboratorio inglés GlaxoSmithKline anunció que había descubierto una vacuna contra este cáncer y el gobierno inglés se disponía a comprar dosis para toda la población, adivinen quién se opuso tenazmente a la administración de la mentada vacuna... sí, ya adivinaron: Nuestra Santa Madre la Sacrosanta Iglesia Católica Apostólica Romana se opuso a la vacuna. Ocurre que el cáncer en cuestión es una enfermedad de transmisión sexual y como la religión papista tiene una tranca enorme con el sexo, prefiere que sigan muriendo mujeres en vez de vacunar. Claro, si las perras maracas tienen sexo, es mejor que se mueran. Invito a ver Catholich Church Warning y artículo de opinión en The Guardian.

Lo anterior no es nada de extraño. Ya Pío XII se opuso en su oportunidad a la vacuna contra la viruela. Hoy, el papismo se opone a otra vacuna. Macarena Venegas tuvo la enorme suerte de sobrevivir a esta enfermedad y nos dice que en otros países existen las vacunas que la previenen. (Un tema interesante para los liberales es determinar si es legítimo o no que el gobierno obligue a las menores a vacunarse. Por ser esta enfermedad una de carácter contagioso es una cuestión de salud pública, por lo tanto sí es legítimo.)

En este blog daremos la batalla cuando llegue la hora en Chile de vacunar contra el cáncer cervical y estalle la polémica. Ya lo dijo Adam Smith:
"La iglesia de Roma es la más formidable conspiración jamás formada contra la autoridad y seguridad del gobierno civil, así como contra la libertad, inteligencia y felicidad de la Humanidad." (ver fuente)

Volvamos al tema central de este artículo: el programa Veredicto. Como saben, en él se imparte justicia. Los casos varían desde un joven a quien quieren expulsar de una banda de rock hasta cuestiones como demandas de pensión alimenticia. Lo que tenemos que preguntarnos es por qué toleramos que sólo el Estado administre justicia, y no agencias privadas. ¿No es acaso Veredicto una forma de privatizar el Poder Judicial? Si contásemos con más agencias de este tipo, podríamos descongestionar los ya saturados tribunales. Por ejemplo, podríamos darle la oportunidad a gente como la modelo Adriana Barrientos para que sus 25 querellas del año 2008 las presente en otro lugar. Podemos dejar la "justicia estatal" para casos donde es imperativo el uso de la fuerza, y la "justicia privada" para el resto de los casos. Ambos tendrían que competir, así mejoraría la calidad de la justicia en cuanto a celeridad y ecuanimidad, y se permitiría el acceso a la justicia al grueso de la población lo que contribuiría a edificar una sociedad más justa y pacífica.

El funcionamiento de las agencias privadas de justicia estaría regulado, por supuesto, por las fuerzas del mercado. Una agencia privada necesita clientes y para ello debe proteger su prestigio. Este principio es un poderoso incentivo para su correcto funcionamiento. ¿Qué o quién incentiva a los tribunales estatales para que se desempeñen bien? Nada ni nadie.

En la medida que la rama judicial sea un servicio, es perfectamente privatizable. No hay nada que discutir. Al surgir estas agencias, luego pueden requerirse al momento de firmarse un acuerdo o contrato, cualquiera sea éste, y así evitar acudir a la lenta y desprestigiada justicia estatal. Esta iniciativa debe ir de la mano de la privatización de las agencias de seguridad y la privatización de Carabineros de Chile ("police").

Tribunales de este tipo ya existen a nivel internacional. Por ejemplo al firmar un acuerdo de libre comercio, las naciones suscritas a la OMC (WTO) también acuerdan someterse a los tribunales de dicha organización. Del mismo modo, individuos privados pueden someterse al arbitraje de una agencia particular. La idea no es nueva ni mucho menos, la plantea el pensador liberal Robert Nozick en su libro "Anarquía, Estado y utopía", y también han elaborado al respecto muchos otros pensadores.

Algunos dirán que esto no es posible. Pues entonces expliquen por qué existen "La Jueza" de Chilevisión, "Tribunal Oral" de Canal 13, entre otros, y todos con centenares de casos todos los días. Y éstas son sólo las versiones chilenas del internacionalmente famoso Judge Judy, y ni hablar del popular "Caso Cerrado" con Ana María Polo, probablemente el más exitoso a nivel Latinoamericano. ¿Ven que es posible? Pues bueno, habrá muchas juezas, pero bellas como Macarena una sola. Los dejo con un par de maravillosas fotos (ver fuente).