El Estado de Chile no debe explotar el litio, sino concesionarlo y cobrar regalías
Chile posee alrededor del 40% de los yacimientos mundiales de litio, un mineral cuya demanda ha aumentado más de un 200% debido a su importancia en la fabricación de baterías para celulares y computadores, entre otros elementos de alta tecnología. Y como sabemos, los populistas/ignorantes de siempre llaman a que el Estado se dedique a explotar este recurso. En este post, Chile Liberal sostiene que sería un error brutal el dejar la explotación del litio en manos del Estado.
Soquimich y Sociedad Chilena del Litio (SCL) son los encargados de explotar el mineral en cuestión. ¿Cuáles son los criterios que priman en una empresa estatal? Los mismos que priman en Codelco (que inexplicablemente ha despilfarrado 12 mil millones de dólares sin ninguna explicación plausible), es decir, el clientelismo, los arreglines, los intereses populacheros, que no son sino fermento de toda corrupción y fuente de luchas encarnizadas en los partidos políticos para ocupar cargos en estas empresas a como dé lugar. La consecuencia es que cae la producción, baja el rendimiento, y el país termina creando menos empleos y percibiendo menos recursos.
El Estado de Chile, incapaz de administrar un sistema de transporte público, no puede ni debe de dedicarse a la explotación minera, que es tremendamente intensiva en capital, regida a muy largo plazo y altamente cíclica.
Si queremos seguir el triste camino de Petróleos de Venezuela o Pemex, entonces metamos el Estado. Pero sospecho que tan huevones no somos.
Igualmente nefasto sería replicar el "modelo chino" de capitalismo estatista en que el Estado actúa como inversionista o en joint-ventures con privados. Les invitamos a ver The rise of state capitalism, un excelente reportaje de The Economist sobre lo absurdo de estos modelos de inversión en las economías emergentes (lo tengo en PDF para quien lo desee)
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| La cara del Capitalismo de Estado |
Fue el sicópata de Pinochet —un socialista de derecha— quien declaró que el litio es un "mineral estratégico no concesionable". Esto es falso y Chile Liberal llama al Presidente Sebastián Piñera a que cree las condiciones políticas necesarias para que los privados puedan invertir y explotar todo el litio que yace en el país.
¿Comete un error Chile al exportar cobre, sin darle valor añadido? Los que conocen a David Ricardo, un teórico liberal inglés, saben que no, por el mismo motivo que a Portugal le conviene más vender vino a Inglaterra para comprarle telas, que si aquel país se dedicaba a producir telas (el ejemplo lo dio el propio Ricardo). Nos referimos, como adivinarán varios, a las ventajas comparativas. Lo más estúpido que puede hacer Chile es no sólo estatizar la explotación de litio, sino más encima, que nos dedicásemos a producir baterías o computadores con absurdas "inversiones estratégicas" del Estado para "fomentar la industria nacional", manida falacia que tanto daño ha causado.
Negocio redondo
El país en ningún caso pierde dinero si concesiona el litio. Primero, recibimos preciosos y cuantiosos recursos bajo la forma de FDI, foreign direct investment, que es platita pura que entra a la economía chilena. Más encima, dentro del país, crea muchos puestos de trabajo directa e indirectamente, lo que tiene un efecto multiplicador. Finalmente, el país cobra impuestos y regalías por las ganancias que perciben los inversionistas. Es decir, sin gran derroche de esfuerzo, Chile al concesionar el litio gana por todos lados.
Un tema esencial es el cobro de regalías (royalties). Algunos se quejan de que Chile cobra poco (5%) en comparación con Australia (30%) o Canadá (12%), países también mineros. Esto es cierto, pero es porque Chile aún es percibido, gracias al nefasto legado del Chacal y su infame dictadura, como un oscuro país bananero que en cualquier momento se va a la cresta. Políticamente inestable, un hervidero social a punto de estallar, económicamente poco fiable, todo aquello representó Pinochet, por lo mismo, para compensar los enormes riesgos, el país sólo podía conformarse con bajas regalías.
Se dice que hemos avanzado, lo que es cierto. Gracias fundamentalmente al hábil manejo de la Concertación, Chile fue recibido en el club de las naciones civilizadas y ha sido catalogado como "business friendly". La democracia chilena se ha consolidado lentamente, la estabilidad política es algo que el chileno aprecia por sobre todas las cosas, el populismo está latente pero se mantiene a raya. El votante chileno es más bien sobrio y sabe que una Kirchner, un Humala, un Chávez o un Morales son irreplicables en Chile. Esto lo valoran todos los que quieren invertir en Chile y están dispuestos a arriesgarse en el país con proyectos de alta inversión de capital y con ganancias sólo posibles a largo plazo, como es la actividad minera.
Las preguntas que ahora debemos plantearnos son: ¿tenemos la estabilidad política de Canadá o Australia? ¿Nuestras instituciones funcionan como en Canadá o Australia, o los inversionistas deben sobornar a los políticos como en Perú, o perderán sus inversiones como en Argentina, o simplemente se les mandará al carajo como en Venezuela? ¿Ofrecemos una fuerza laboral bien educada y con iniciativa, como en Canadá o Australia? ¿Es seguro para los ejecutivos extranjeros el venir a Chile o incluso radicarse con sus familias o deben vivir bajo fuerte protección personal (ya que "protección policial" es inexistente)? ¿Está la infraestructura caminera y portuaria a la altura de Canadá y Australia?
Si las respuesta es sí a estas interrogantes, entonces podemos cobrar más de un 10% como en algunos estados de Canadá, o un 30% como Australia. Aunque noten que mientras en Chile aumenta la diapasón por cobrar más, en Australia cayó un gobierno por querer subirle los impuestos a las mineras, y terminaron bajando los cobros.
