Reflexiones de Chile Liberal sobre el rescate de los 33 mineros
En la cápsula Fénix nuestros compatriotas fueron rescatados, desde donde emergieron de vuelta a la vida, como hoy Chile y el mundo entero han visto.
¿Por qué esta noticia ha cautivado a mil millones de personas alrededor del mundo? Barack Obama, David Cameron, entre muchos otros, o han declarado su alegría al ver el rescate, o han llamado personalmente a nuestro presidente para felicitarlo y pasar sus deseos, desde los más lejanos países, a todos los chilenos.
[Addenda: agradezco a todos los amigos extranjeros que han escrito a nuestra casilla de correo (chileliberal@gmail.com) para expresar sus algarabía. Gracias a todos y todas.]
[Addenda: agradezco a todos los amigos extranjeros que han escrito a nuestra casilla de correo (chileliberal@gmail.com) para expresar sus algarabía. Gracias a todos y todas.]
Este ha sido un día maravilloso no para Chile, sino para la humanidad. No se escatimó en recursos para rescatar a 33 personas. ¿Cuál es la motivación? No, no puede ser sólo el deseo de figuración, ni el cálculo político, ni nada por el estilo. El rescate de los mineros, y su fuerza para sobrevivir, nos tocan aquella fibra más sensible: el sentimiento que va más allá del egoísmo, y que es el altruísmo, y nuestro instinto innato por socorrer a quien lo necesita.
No está demás decir que el progreso tecnológico, junto al profesionalismo de los rescatistas y la tenacidad de las autoridades, han hecho realidad lo que muchos creyeron —me encuentro entre ellos— en algún momento era imposible: después de 16 días de abandono total, y en total casi dos meses aislados, rescatar a nuestros mineros y devolverlos a sus familias sanos y salvos.
Los mineros han salido uno a uno, con entereza. Han abrazado con algarabía contenida a sus familias, han saludado dignamente al presidente y sus colaboradores. Algunos han dado gracias a dios, otros han mostrado un banderín de su equipo de fútbol, otros han hecho chistes. En esta situación límite nos dieron una lección de cómo tener temple.
Hoy la bandera chilena ha flameado en todos los televisores del mundo, y en lugares donde nunca antes se escuchó de nuestro país, hoy saben que 33 mineros pudieron haberse desesperado en la oscuridad más profunda de las entrañas del desierto, y haber perecido, o se pudo haber arruinado el plan de rescate. Pero el jefe de turno de los mineros mostró capacidad de liderazgo que ya se la quisieran las mejores escuelas de negocios del mundo, y los mineros relucieron un espíritu de cooperación y un trabajo en equipo deslumbrante. El gobierno supo cuándo pedir ayuda, y el mundo entero brindó la ayuda que pedimos. La preparación de los equipos chilenos fue de una precisión clínica, la ejecución impecable.
Más arriba me preguntaba sobre la motivación para rescatar a los 33 mineros. Pero más allá de eso, Chile Liberal quiere plantear una pregunta a todos los participantes de este foro, y que es una de las interrogantes que todos debemos siempre plantearnos: ¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?
[PD: algunas correcciones de redacción introducidas después de la publicación de este artículo. Disculpen que haya salido "a poto pelao". ]
