miércoles, 13 de octubre de 2010

No estaban muertos...



Reflexiones de Chile Liberal sobre el rescate de los 33 mineros



En la cápsula Fénix nuestros compatriotas fueron rescatados, desde donde emergieron de vuelta a la vida, como hoy Chile y el mundo entero han visto. 

¿Por qué esta noticia ha cautivado a mil millones de personas alrededor del mundo? Barack Obama, David Cameron, entre muchos otros, o han declarado su alegría al ver el rescate, o han llamado personalmente a nuestro presidente para felicitarlo y pasar sus deseos, desde los más lejanos países, a todos los chilenos.

[Addenda: agradezco a todos los amigos extranjeros que han escrito a nuestra casilla de correo (chileliberal@gmail.com) para expresar sus algarabía. Gracias a todos y todas.]

Este ha sido un día maravilloso no para Chile, sino para la humanidad. No se escatimó en recursos para rescatar a 33 personas. ¿Cuál es la motivación? No, no puede ser sólo el deseo de figuración, ni el cálculo político, ni nada por el estilo. El rescate de los mineros, y su fuerza para sobrevivir, nos tocan aquella fibra más sensible: el sentimiento que va más allá del egoísmo, y que es el altruísmo, y nuestro instinto innato por socorrer a quien lo necesita.

No está demás decir que el progreso tecnológico, junto al profesionalismo de los rescatistas y la tenacidad de las autoridades, han hecho realidad lo que muchos creyeron —me encuentro entre ellos— en algún momento era imposible: después de 16 días de abandono total, y en total casi dos meses aislados, rescatar a nuestros mineros y devolverlos a sus familias sanos y salvos.

Los mineros han salido uno a uno, con entereza. Han abrazado con algarabía contenida a sus familias, han saludado dignamente al presidente y sus colaboradores. Algunos han dado gracias a dios, otros han mostrado un banderín de su equipo de fútbol, otros han hecho chistes. En esta situación límite nos dieron una lección de cómo tener temple.

Hoy la bandera chilena ha flameado en todos los televisores del mundo, y en lugares donde nunca antes se escuchó de nuestro país, hoy saben que 33 mineros pudieron haberse desesperado en la oscuridad más profunda de las entrañas del desierto, y haber perecido, o se pudo haber arruinado el plan de rescate. Pero el jefe de turno de los mineros mostró capacidad de liderazgo que ya se la quisieran las mejores escuelas de negocios del mundo, y los mineros relucieron un espíritu de cooperación y un trabajo en equipo deslumbrante. El gobierno supo cuándo pedir ayuda, y el mundo entero brindó la ayuda que pedimos. La preparación de los equipos chilenos fue de una precisión clínica, la ejecución impecable.

Más arriba me preguntaba sobre la motivación para rescatar a los 33 mineros. Pero más allá de eso, Chile Liberal quiere plantear una pregunta a todos los participantes de este foro, y que es una de las interrogantes que todos debemos siempre plantearnos: ¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?

[PD: algunas correcciones de redacción introducidas después de la publicación de este artículo. Disculpen que haya salido "a poto pelao". ]

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi única preocupación es que no se abuse sicológicamente de los mineros rescatados. Si deciden voluntariamente ir a programas de conversación o "talk shows" que no se les hagan preguntas absurdas e inoportunas del tipo: ¿qué sintieron allá adentro" o algo así. Sería obligarlos a recordar un episoio muy traumático.

Cecilia Peña

Javier Bazán dijo...

Esa es la típica preguntan que hacen los periodistas sobre todo, en momentos difíciles, o cuando hay una pérdida.

Según mi opinión, Piñera no tendría porqué haber estado ahí en medio de la faena, como cuando los jefes están encima de los empleados. Demás podría haberlos esperado en otro lugar.

Me salta la duda, ¿quién fue el protagonista: Piñera o los mineros?

Julio Cáceres Nikolay dijo...

Respondiendo la pregunta final planteada: Por supuesto que sí.
A pesar del origen de dicha frase (bíblica), ésta tiene el mérito de resumir de manera hermosa y simple el imperativo que tendría todo ser humano hacia su prójimo. Entre paréntesis, no todo el contenido de la Biblia es un bodrio (jejeje), haya pasajes que pueden contener una gran sabiduría. Lo dice un agnóstico confeso como yo ;)
Bueno, creo que el pensamiento liberal evolucionó durante el siglo XIX en materia económica hacia un laissez faire absoluto y ello nos trajo muchos problemas sociales al mundo occidental.
Se tomó conciencia de eso y nació así el Derecho Laboral (a principios del siglo XX), el que sigue hasta el día de hoy progresando y adaptándose a los nuevos tiempos.
Es por esto que "Liberalismo" hoy en día no significa lo que en aquellas oscuras épocas, más bien debiera significar "progresismo" en el sentido de tomar como punto de partida los sucesos políticos que han ocurrido a lo largo de la historia (desde la democracia de los antiguos griegos y la revolución plebeya en Roma, pasando por la "Carta Magna" o el "Bill of Rights" ingleses, la Revolución Francesa y las Independencias Americanas, hasta la Declaración Universal de los Derechos Humanos) y seguir en la misma senda de progreso político, económico y social.
Para ello no podemos ser fundametalistas con el tema del Estado y su "derecho" a entrometerse en la libre economía, porque de volver al "Laissez Faire" volveríamos a los mismos problemas que provocó esta radical postura.
Pero como liberales que somos debemos creer en la libertad de los agentes económicos a realizar su actividad sin ser "acosados" por el Estado, aunque esta libertad "se gana" siempre y cuando se cumplan también las responsabilidades que trea aparejada (en ese caso el Estado no tendría por qué "acosarlos").
El progreso material que logra el Libre Mercado tiene sentido si este progreso material logra, como resultado necesario, el progreso social del colectivo que decide adoptar este modelo económico, "que se toma la libertad" de adoptarlo y de permitirse crecientes grados de libertad en materia económica.
Creo que los liberales del siglo XXI deben considerar a la Economía y al Libre Mercado como herramientas al servicio del progreso y no como un fin en sí mismas.
Debemos adoptar conceptos como la "RSE" como ideales propios, afines totalmente a nuestra ideología.

Cristian Mancilla Mardel dijo...

Julio, el liberalismo no tiene que ser progresista, porque entonces deja de ser liberal: el progresismo es una pseudo-ideología (¿quién la podría definir precisamente?) con la cual no tenemos por qué ligarnos, visto que el liberalismo es suficientemente bueno y el liberalismo suficientemente indefinido (aunque de todas maneras contaminado conceptualmente).
El libre mercado no tiene sentido en función de sus efectos positivos: este aspecto es valorable, claramente, pero lo fundamental es el respeto por el derecho de las libertades individuales. De ahí que sea necesario establecer un mercado libre, porque de otra manera se están vulnerando los derechos humanos: si esto contrajera consecuencias negativas (y tú reconocer que lo hace en ciertas circunstancias), vale la pena corregirlas, pero no afectando el derecho a la libertad individual. Así, por ejemplo, no impedimos que nadie salga a la calle después de la medianoche para evitar delitos, sino que castigamos específicamente a quienes los cometen, evitando limitar las libertades de todas las personas. De la misma manera, no es necesario (de hecho sería aberrante) limitar las libertades económicas, pues reconocemos que solamente quien abuse de ellas causando perjuicios a otros tiene que verlas limitadas para sí a causa del daño que causó.
La economía sí puede ser considerada un medio desde un punto de vista político, pero los derechos humanos —la libertad de mercado entre ellos— no pueden ser relativizados en función de los efectos positivos o negativos que contraigan.

Cristian Mancilla Mardel dijo...

FE DE ERRATAS

DONDE DICE "visto que el liberalismo es suficientemente bueno y el liberalismo suficientemente indefinido"
DEBE DECIR "visto que el liberalismo es suficientemente bueno y el PROGRESISMO suficientemente indefinido".

Anónimo dijo...

Javier: el problema es que Piñera no les consultó si querían tenerlo ahí encima, simplemente impuso su presencia.Ya sabemos lo voluntarista que es el presidente. Coincido contigo en que debió dejar que los expertos en el tema hicieran su pega sin estarlos "vigilando" tan cerca.

Cecilia Peña

SergioA dijo...

Piñera es el autor del rescate minero.

La decisión de realizarlo fue sólo de él.
Decidió los recursos que se utilizarían y que se tranformaron en 9 equipos de perforación trabajando en forma simultánea para dar con el lugar donde se encontraban los mineros y, posteriormente, en 3 equipos que compitieron por el honor de sacarlos a la superficie.

¿Piñera estuvo muy encima?
Al ojo del amo engorda el caballo.
Cuando el ministro Golborne -su subordinado directo- dijo en entrevista de TV que las probabilidades de que los mineros estuvieran vivos eran mínimas, demostró que era necesario que Piñera estuviera encima.