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martes, 23 de agosto de 2016

Farsante, contumaz, ignorante, charlatán, y facho


Chile Liberal dispara su artillería contra el mentiroso patológico de José Piñera

Un par de liberales ha publicado una epístola abierta ⎯bastante elegante⎯ contra el artífice del sistema de pensiones de Chile. No es nuestro estilo en este blog. 

Es necesario dejar al descubierto a este embustero José Piñera pero lo haremos à la Chile Liberal. O sea, cargado a los epítetos. Y por lo mismo, como nos caracteriza ser altamente argumentativos, explicamos a continuación uno a uno los motes con que pretendemos desacreditar para siempre a este personaje tóxico, con el objetivo de que la Presidenta Michelle Bachelet NO considere a este señor en la implementación de una nueva reforma a la industria de las pensiones (otra más luego de las excelentes iniciativas impulsadas por Andrés Velasco el 2008).  

Primer salvo: farsante
Sí. Ya lo vimos con desparpajo declarar que la tasa de reposición de las pensiones en Chile es de 77% ⎯leyendo la manida carta de AFP Habitat⎯ superior al 70% calculado en su libro El cascabel al gato. No, Piñera. No mientas. Quisiste hacer creer falazmente que los 2 millones de receptores de esa carta recibirían 650 mil pesos de pensión.

Para que se cumpla aquello el cotizante debe haber tenido ahorro previsional durante 35 años consecutivos. Pero el mitómano ha convenientemente obviado que el promedio de cotización en Chile es de 16 años para las mujeres, y 24 para los hombres. 

Para lograr una reposición de 77%, el afiliado a la AFP requiere un fondo previsional de 100 millones, y para lograrlo cotizando el 10% de sus ingresos, necesita un sueldo de unos 800 mil. En Chile, el 80% de los trabajadores percibe no más de 500 mil. A este nivel, como indicaron las propias AFP, la pensión promedio es de 200 mil pesos, inferior al salario mínimo. O sea, pensiones de hambre.

Piñera no dice nada de lo anterior porque es un farsante. Lo hemos demostrado.

Segundo salvo: contumaz
Este tipo persiste en su error. En ningún caso admite que su sistema "sofisticado" que es "como un Mercedes Benz", con la famosa rentabilidad de UF +10% (siendo la UF el peso corregido por inflación, o sea rentabilidad real de 10%) requiere un nivel de ahorro que es imposible para la realidad del mercado laboral chileno ⎯ como ya explicamos. No ha admitido su ignominiosa falta a la verdad.

Como buen contumaz, tampoco va a aceptar que en Chile se cuenta como empleado a gente que muchas veces no cotiza o no le cotizan. Él mismo ha sido artífice en la creación de un plan laboral que tiende a la precariedad del empleo, que es por esencia incompatible con su "Capilla Sixtina" ya que las AFP necesitan ahorros sostenidos. Por tanto, es justo calificar a este individuo de contumaz y de nula honestidad intelectual.

Tercer salvo: ignorante
No sólo este economista no es capaz de dominar los aspectos técnicos y sólo se escuda en una carta sacada de contexto. En los aspectos conceptuales, este tipo tampoco se maneja.

En su estulticia, Piñera nunca se enteró de la diferencia entre trabajo y empleo. El trabajo es la única forma de crear riqueza, no hay otra. En Chile mucha gente trabaja, y muy duro. La dueña de casa que es madre soltera y debe mantener una familia, ella trabaja cuando limpia su hogar, cocina y lleva a los cabros chicos al colegio. Eso es trabajo. Por supuesto que no es empleo, pero de que trabajo es, lo es.

El empleo ocurre cuando ella misma debe ir a un hogar de mayores ingresos a seguir trabajando pero esta vez ella percibe honorarios. Como lo más probable es que los patrones no le paguen cotizaciones, o que durante gran parte de su vida no le hayan pagado, esa mujer no cotiza, a pesar de sí haber trabajado. En otras palabras, ella trabaja pero no tiene empleo. Es la realidad de decenas de miles de personas.

Como buen estúpido profesional que es José Piñera, no alcanza a entender esta diferencia. Asegura con boato que las AFP son "la mayor transferencia de riqueza de los ricos a los pobres de en la historia de Chile". Pues esto es falso, sólo un ignorante no se da cuenta.

Ni hablemos de aquellos que no sólo cuidan a sus hijos sino que están a cargo de familiares y que por lo mismo no pueden incorporarse al mercado laboral formal. La prioridad de muchos chilenos es llegar a fin de mes a como dé lugar, después se verán las cotizaciones. Han transcurrido 35 años desde la implantación de su sistema y recién se entera de que las cotizaciones, en un mercado laboral precario, informal, de bajos sueldos y con lagunas provisionales, son pocas. Es un ignorante.

Cuarto salvo: charlatán
Con una reciedumbre facial inédita, nuestro economista asegura que viaja por el mundo explicando las bondades de su hijo, el "sofisticado, bien diseñado" sistema de capitalización individual. La verdad sea dicha: este sistema es su vástago bastardo. Las pensiones privadas ya existen y han existido desde hace mucho. No veo lo extraordinario en crear fondos privados de pensiones. 

La única novedad de su porquería es que los chilenos están obligados por ley a afiliarse a una AFP, tratando a la ciudadanía como fuerza laboral cautiva. "Revolución liberal" llama este papanatas de su propia farsa a lo que es un vil rentismo estatal.

Un dictadorzuelo autócrata y anti-liberal como Vladimir Putin compartió una agradable velada en su dacha con José Piñera, donde el embustero al parecer le explicaba las maravillas de su Capilla Sixtina. 

Lo cierto es que Polonia adoptó un sistema similar al chileno y lo está desmantelando, ¿por qué? Porque se dieron cuenta que es una bosta. Malawi ha copiado la idea piñerística, y así unos poquitos de los supuestos "30 países" que él menciona como adeptos a su sistema de AFP, pero en realidad no hay ninguno que haya querido copiar un sistema basado en ahorros individuales. Basta una calculadora y dos dedos de frente para entender que el sistema era inviable. Pinochet no le creyó, por eso no aceptó las AFP para las Fuerzas Armadas, tal como se consigna en las actas desclasificadas de las sesiones de la Junta Militar.

Ahora bien, ¿por qué Piñera "regresa a Chile" para defender su idea revolucionaria? ¿Es acaso un astro de la canción, como Rihanna o Lady Gaga, que anuncia un concierto en Chile y todos deben agolparse para ver su show?

Este chamullento vive en Chile: difícilmente puede volver. Él se gana la vida viajando por el mundo dando conferencias y explicando la maravillosa implementación de su sistema. Pero el mundo está lleno de gente inteligente que ya ve como después de 35 años de AFPs el sistema en Chile es más bien un ejemplo... a no seguir. 

Las charlas de José Piñera son cada vez menos requeridas. Su fuente de ingreso y prestigio tambalea. El caso de Polonia, ya mencionado anteriormente, fue el punto de inflexión. Piñera tiene sólo justificaciones que no interesan mucho. La OCDE, una institución seria, calcula la tasa de reposición en Chile alrededor del 40%, no en 77%. Si fuese 77%, todos los países ya tendrían AFPs.

En un mundo post Gran Recesión (la crisis financiera 2008), no hay apetito para que un puñado de privados manejen, como ocurren en Chile con las AFP, el 50% del PIB, por el peligro sistémico que ello implica.

Si hacemos una analogía vemos que José Piñera y sus AFPs son Madam Gil y la Estafa de los quesitos, salvo que el economista ha arrojado a la destitución a miles de padres y abuelos, lo que es inmoral. Una sociedad se mide por la forma en que trata a sus ancianos y a los que ya no pueden producir. El Chile que soñó Piñera, donde cada uno se rasca con sus propias uñas, es un país sin ética.

Tiene más aún la desfachatez de venir a Chile para "ponerse a disposición" de la Presidenta Bachelet y "ayudar". No, Piñera. Mucho ayuda el que no molesta. Ándate, ándate ya: ándate a Malawi a vender humo.

Facho
Bueno, como corolario, Piñera debe ser el único que cree que Pinochet fue elegido en escrutinio popular para ser el primus inter pares de Chile. "Presidente" Pinochet, quiere que llamen al fallecido dictador. 

Cuando un mandatario ha llegado al poder por la fuerza, los antiguos griegos lo llamaban tirano. Cuando un sólo sujeto reúne en sí los poderes del Estado, se le denomina dictador, porque sus leyes no se discuten en un Congreso de representantes sino que gobierna por decreto, dictándolos. ¿Presidente? ¿Por qué este pelmazo quiere que a Pinochet le llamen "Presidente"?

Bonus track
Cuando la Academia anunció que el film NO era nominado al Óscar, José Piñera dijo que era la oportunidad para explicar al mundo lo que realmente ocurrió  en Chile. Se declaró disponible para entrevistas y así aclarar la verdad sobre la "epopeya" del régimen militar. ¿Qué pretende? ¿Que la película muestre cómo un bondadoso y paternal gobernante preguntó de buena fe a su pueblo si continuaba o no en el poder? Piñera está loco. Lo digo en serio: sufre de alguna patología mental. Y no es como Marcelo Bielsa, que era un loco lindo, porque Piñera es un loco, pero un loco culiao.

sábado, 30 de enero de 2016

Escuadrones de la muerte: la escuela francesa en Chile



Un reportaje interesante arruinado por una provocación inútil
Desde hace años que en mi biblioteca yace polvoriento y solitario Escadrons de la mort, l'école française, un interesante reportaje ⎯⎯con documental en video⎯⎯ de la periodista francesa Marie-Monique Robin, quien rastrea el surgimiento de las tácticas de la guerra antisubersiva desde su génesis en Indochina hasta su triste culminación en la guerra sucia latinoamericana en la década 70. Su epílogo es Abu Ghraib y Guantánamo. Un estilo algo alambicado, con un irritante uso de los.... puntos suspensivos, y un cierto desorden en la narrativa, no arruinan lo que a todas luces es un buen trabajo.

Se va casi todo el buen trabajo por la borda cuando la autora pretende luna conclusión ridícula: Francia inventó la tortura, las ejecuciones sumarias, las detenciones clandestinas y en general toda la táctica militar ilegal antisubversiva, y el país ahora es una vergüenza internacional y no es más, por antonomasia, la nación de los Derechos del hombre.

La historia que nosotros conocemos en Chile es bastante simple. La Guerra Fría nos dejó en el bando de EEUU. En un acto tan estúpido como previsible ⎯⎯e  inevitable⎯⎯, una variante marxista-leninista pretendió cambiar a Chile de bando. Los militares chilenos formados en la infame Escuela de las Américas irrumpieron y con el beneplácito yanqui cambiarían la historia. EEUU enseñó a torturar y a hacer que los soldados disparasen contra su propio pueblo. EEUU merece repudio. La cosa es mucho más compleja.

El libro de la francesa nos cuenta un detalle desconocido y que cambia por completo la realidad: la aventura colonialista francesa en Indochina llevó al ejército francés, por primera vez en la historia moderna, a cambiar sus tácticas vetustas para desarrollar nuevas modalidades de guerra (que son válidas hasta hoy). En Vietnam los franceses se vieron superados. El mundo post II Guerra Mundial no vería más dos bandos de soldados con uniforme, que se golpean el pecho como gorilas y que dan la vida por la patria. Esa guerra quedó obsoleta. En Vienam había dos bandos: por un lado los franceses con un ejército regular, soldados fuertes, con un mando central, que necesitan comida y que son motivados por el orgullo nacional, y por el otro los vietnamitas, que con un saco de arroz y una pizca de sal combaten furtivamente de noche, ponen trampas, se escabullen y se esconden entre los civiles. Los guerrilleros del Vietcong pusieron de rodillas a uno de los victoriosos de la II Guerra Mundial. Francia se retiró derrotada de Vietnam.

Los altos oficiales del Estado Mayor del ejército francés, que se conocen desde la exclusiva escuela Escuela Saint-Cyr, empezaron en la École Militaire de París a codificar las tácticas empleadas en Indochina. Este conocimiento luego se aplicó en todo su horror en la "Guerra" de Argelia, donde el escenario era similar: un ejército regular por un lado, contra una guerrilla subversiva, el Front de Libération Nationale, en el bando contrario. 

A nosotros los nombres de Paul Assuaresses, Charles Lacheroy o Roger Trinquier no nos dicen nada. Pero son ellos los antecesores de gente como Augusto Pinochet o Manuel Contreras. Y más aún, como nos cuenta el libro, de Jorge Videla o Emilio Massera, en Argentina. 

Los militares franceses en Argelia entendieron que el fiasco de Indochina no debía repetirse y que había dejado lecciones importantes: era necesario aterrorizar a la población civil, infiltrarse en las asociaciones obreras, estudiantiles y sociales; luego, amenazar, amedrentar, y hacer desaparecer. El aparato de inteligencia necesitaba escuadrones de la muerte para raptar y botar los cuerpos, así sembrar el pánico sin dejar rastro. Pagar columnas de opinión o controlar las radios era parte de la nueva estrategia de guerra. al mismo nivel del helicóptero, que era usado para secuestrar y el cual, armado de metralletas, es una joya táctica preciosa de la escuela francesa regalada a los criminales latinoamericanos. Tanto mejor si el helicóptero se usaba para sobrevolar a ras de techo las casas de los civiles para que propagar el miedo (especialmente en los niños). 

La tortura era una herramienta fundamental. La justificación filosófica era impecable: torturar un sujeto podría evitar una bomba en un bar que mataría a 20. Los subversivos no están protegidos por los tratados de guerra, así que no hay problema. La gégéne fue el epítome de la escuela francesa. Un pequeño y práctico generador eléctrico que era horriblemente eficaz cuando se aplicaban sus descargas en los genitales. La tina con agua servía para provocar la sensación de asfixia por inmersión. Ambos elementos caben en la oficina de cualquier oficial en un regimiento. Bastaba torturar a un sospechoso para atemorizar a cientos, o matar y hacer desaparecer a unos cuantos para hacer callar a millones. Las detenciones extrajudiciales de estos escuadrones eran imprescindibles. Paralelamente, la prensa escrita y radial podía convertir a un puñado subversivo en un ejército irregular de cientos de miles.

El apoyo de Cité Catholique, un grupo integrista conocido como el "Opus Dei francés", fue esencial. Así se fue configurando una red político-militar-religiosa detrás de la guerra de Argelia, y cuya filosofía y modo de operación salpicaría a América latina. 

La escuela francesa del terrorismo de estado llegó a oídos de oficiales argentinos, que enviaron al oficial Alcides López Aufranc, a formarse en estas técnicas. Tan estrecha llegó a ser la colaboración franco-argentina que una misión permanente se instaló en el país vecino. El fracaso de EEUU en Vietnam también llevó a los norteamericanos a contratar profesores franceses, así nacería la Escuela de las Américas. Una sucursal luego se instalaría en Brasil, donde se formaron muchos oficiales chilenos. Los contactos entre Chile y Brasil fueron estrechos, así como desde Argentina se exportaría el savoir-faire francés a Uruguay, Bolivia y Nicaragua. De este modo, los manuales escritos en Francia y la experiencia de sus oficiales se expandiría por todas las Américas, y al resto del mundo. El Reino Unido, por ejemplo, emplearía la experiencia francesa en la represión en Irlanda del Norte,

El libro nos relata con bastante detalle la historia de la guerra sucia argentina, así como la represión en Chile, y cuyo punto culmine fue la Operación Cóndor. El nivel de documentación impresiona menos cuando nos enteramos que todo es prácticamente un copiar y pegar de las investigaciones de Mónica González (la ex panelista de Tolerancia Cero), con quien la autora mantiene una estrecha amistad.

El libro vale la pena leer por denunciar una verdad incómoda en Francia. El problema fundamental es que la autora pretendió llegar a la conclusión rimbombante de que Francia está detrás de todos los males imaginables y su país debe pedirle perdón al mundo. 

Si bien tiene la honestidad e integridad para admitir que Charles de Gaulle dio la orden expresa de no tolerar torturas en Argelia, se desliza con una superficialidad que sirve para demostrar por omisión su tesis. Más aun, si la idea es mostrar que Francia no sólo provocó sino que se regocijaba al ver las masivas violaciones de los derechos humanos en el Cono Sur, en sólo una línea de su libro se menciona un hecho incuestionable: el primer país en abrir sus puertas a los refugiados políticos chilenos ⎯⎯Mónica González incluida⎯⎯ fue justamente... Francia. 

Los franceses tienen una expresión sabia: mucha provocación mata la provocación.

martes, 5 de mayo de 2015

Elecciones británicas: Nuestro voto por los Conservadores


Chile Liberal explica por qué David Cameron debe continuar siendo el Primer Ministro del Reino Unido
El humorista Russell Brand hizo un llamado a votar por los Laboristas. Fiel a su estilo, el gran músico y pensador contemporáneo Noel Gallagher declaró que el líder laborista, Ed Miliband, era un "comunista culiao". The Independent, siempre con sus instintos bien situados, adhirió a los LibDems. The Economist ha marcado su voto por David Cameron. Chile Liberal no se iba a quedar atrás y en este post explicamos por qué nuestro voto es a favor del Partido Conservador.

El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte atravesó momentos angustiantes bajo el mandato de Cameron. Momentos desesperantes ameritan medidas drásticas. La coalición liberal-conservadora puso en marcha el plan más salvaje de recortes que se haya visto, con la esperanza de que el desmoronamiento inicial de su popularidad, apenas asumido el gobierno, sería un offset a largo plazo, cuando los primeros brotes verdes fuesen visibles ⎯ cruzando los dedos que ello ocurriese antes de la próxima elección general. 

El momento de la verdad llegó, y es este jueves. El plan rompió el tejido social británico lo que se reflejó en los gravísimos disturbios del 2011. El gobierno de la Coalición Liberal-Conservadora fue tenaz y valiente, actuó con altura de miras y más allá de las encuestas.

¿El resultado? Mientras Europa continúa convaleciente, con un crecimiento magro y un desempleo persistentemente alto, David Cameron se puede jactar del crecimiento a una tasa del 2,8%, el más alto del G7. El desempleo a bajado del 6%, uno de los índices más bajos de su historia. El forado fiscal se redujo, a pesar de las protestas masivas contra el plan de austeridad, a la mitad, ubicándose hoy en el 5,4%, recortando el gasto fiscal a un 40,7% actual. 

Es desmoralizador comprobar que mientras el 2011 el gobierno británico valientemente aplicaba medidas impopulares, el cobarde de Sebastián Piñera vivía preocupado de las encuestas truchas de Marta Lagos. Transcurridos 4 años, en Chile vemos el menor crecimiento desde el retorno a la democracia, la inflación se ha disparado, y el desempleo aumenta. 

Y mientras en Chile el populacho defendía los disturbios de los estudiantes el 2011, ese mismo año en el Reino Unido la población clamaba por el uso de guanacos (carros lanza agua), y Cameron declaró que la policía tendría todo el apoyo que necesitara, incluido el uso de balines de goma contra los alborotadores. Un 90% apoyó a la policía, 78% pedía tirarles gas lacrimógeno, el 77% juzgó necesario sacar a los militares a la calle, e increíblemente un 33% se mostró a favor de disparar munición de guerra contra los manifestantes (ahí se tiraron al chancho, vean la fuente). 

En Chile estaban que "pobrecitos los niños", "sólo quieren estudiar" (gratis, los carreraja). En Chile en estos últimos cuatro años no hemos avanzado una mierda. Pero bueno, esto demuestra la diferencia entre un país de verdad, como el Reino Unido, y un paisito, como Chile.

¿Falta mucho por hacer en el Reino Unido? Qué duda cabe. El país continúa endeudado hasta las masas. El aumento real de los salarios es magro, casi nulo. Los empleos de calidad no son los que más aumentan. Pero si el país elige a los Laboristas verá alzas de impuestos y más gasto, reducirá su gasto militar sellando para siempre el destino de lo que alguna vez fue una nación paradigmática. Esto mientras Francia continúa a duras penas sus esfuerzos por luchar contra el terrorismo y el Estado Islámico. Una coalición Laborista, inevitablemente con los nacionalistas escoceses, sería el fin de la Unión.

No es posible mandar al tacho de la basura el esfuerzo de estos últimos años. David Cameron aún tiene mucho que avanzar y desde este blog lo apoyamos y votamos Tory.

Estamos plenamente conscientes que nuestra adhesión, como ocurrió cuando votamos por Mitt Romney, no nos hará populares. Espero los comentarios en contra y refutaciones en un tono de respeto y no epítetos variopintos ni descalificaciones ad hominem. 


miércoles, 11 de septiembre de 2013

¿Nunca más?

Conmemoramos el cuadragésimo aniversario del colapso de nuestra vida democrática con más preguntas que lecciones aprendidas

En 1856, un rico intelectual ruso decidió entregar las tierras heredadas de su familia a los siervos (campesinos) que las habitaban. Este hombre estaba absolutamente asqueado de ver que su país continuaba sumido en el tenebroso orden medieval, el feudalismo, una forma extrema de institucionalidad extractiva en que unos pocos terratenientes, los señores feudales, forzaban a los campesinos a trabajar las tierras como forma de pago por el derecho a habitarlas, lo que constituye una suerte de rentismo. Europa occidental ya había abandonado esta variante de la esclavitud, pero Rusia no. Nuestro intelectual ruso no es otro sino el mítico novelista León Tolstoi, autor de Ana Karenina entre otras obras cumbre de la literatura universal. Fundó además escuelas donde educaba a los campesinos en los principios libertarios y anarquistas, inspirados de Henry David Thoreau, un pensador anarquista norteamericano.

Un hecho exógeno pondría fin al feudalismo europeo. En el siglo 14, la peste bubónica, traída por las ratas de los barcos que comerciaban con el Lejano Oriente, causó la muerte de más de la mitad de los europeos. Los feudos quedaron sin señores feudales, incluso sin campesinos. Los sobrevivientes no sólo abandonarían la fe cristiana, sino que comenzarían a apoderarse de tierras lo que a la larga abriría paso a un extraordinario fortalecimiento de los derechos de propiedad por parte de los más pobres. 

Pero esto ocurría en Occidente. En Rusia, el orden medieval continuaría en su forma más oscura hasta que una ideología radical, forjada en la Inglaterra de la Revolución Industrial por un pensador llamado Karl Marx, incendiara las mentes de los rusos. En 1917, la Revolución Bolchevique, inspirada en parte por la Revolución Francesa, hizo mundialmente famoso el nombre de Vladimir Lenin. La ideología que surgiría de estos hechos se conocería como marxismo-leninismo, que tendría enormes consecuencias, como sabemos, en Chile.

Moscú era conocida como "la ciudad de las mil catedrales". Tal era la influencia de la iglesia cristiana ortodoja, en comunión con el opresivo régimen monárquico zarista. Los bolcheviques transformarían por completo este oprimido y pobre país. Los campesinos, postergados desde tiempos inmemoriales verían por fin la oportunidad de salir de la miseria. Tal era el descalabro espiritual de la pobreza que cuando Tolstoi les ofreció sus tierras, los campesinos las rechazaron pensando que era una broma o un fraude (famosamente, Tolstoi diría "¡por qué, pero por qué la gente no quiere ser libre!"). 

Rusia expandiría su influencia y formaría un imperio llamado Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, que deslumbró al mundo por sus avances científicos, sus logros educacionales y sociales, tanto así que cuando el capitalismo colapsó por completo en 1929, el mundo vió en los soviéticos un paradigma válido. Lincoln Steffens, un periodista norteamericano, viajó a la URSS para comprender cómo funcionaba, y a su regreso diría a los norteamericanos su famosa frase: "He visto el futuro, y funciona". Al socialismo soviético sucumbiría prácticamente toda la clase intelectual de occidente. La irrupción del nazismo, luego del colapso económico de 1929, vería su fin gracias en gran parte al Ejército Rojo, que detuvo el avance de Hitler, dándose un prestigio legendario. El socialismo soviético podrá hoy parecer un chiste (todos sabemos cómo terminó la URSS), pero por décadas, intelectuales y campesinos desposeídos vieron en los revolucionarios rusos su única alternativa válida, funcional y legítima.

En Chile y en América latina en general tenemos una enorme deuda con los pobres. Las guerrillas marxistas en Colombia (las FARC), los sandinistas en Nicaragua, incluso la revuelta que puso fin al gobierno de Lugo en Paraguay, todas tienen su origen en la miseria extrema de campesinos que jamás han sido dueños de tierras. Sin nada en qué trabajar, los "inquilinos", forzados a una esclavitud feudal y servil a los terratenientes, han encontrado en el marxismo-leninismo una luz de esperanza.

En Chile se intentó mejorar esta forma de institucionalidad extractiva bajo varios gobiernos, si bien en los 60, durante el mandato de Eduardo Frei, se dio un paso enorme con la "revolución en libertad" y la reforma agraria, que pretendía convertir a los campesinos en propietarios. 

Pero esto no fue suficiente. Sorda ante las demandas, ciega ante las desigualdades asquerosas, incólume ante la necesidad de ilustrar a las masas, insensible ante la pobreza de sus compatriotas, la elite chilena fue incapaz de apaciguar el descontento con una solución sólida. En un estilo muy à la chilienne, nosotros, sí, ¡nosotros!, los chilenos, pretendimos una solución radical en 1970, una revolución marxista-leninista, pero no agitando las masas ni mediante una revuelta popular sino a través de una alternativa pacífica y democrática: la vía chilena al socialismo. Sería una "revolución con empanadas y vino tinto". Estaría a cargo no de un sexy guerrillero, ni de un barbudo, sino de un revolucionario chic, Salvador Allende, un político mainstream y moderado, que se propuso lograr lo imposible.

EEUU no permitiría que su enemigo declarado, ya con misiles nucleares instalados en Cuba, ahora se impusiese democráticamente en el confín de su patio trasero. "Make the economy scream", fue el plan de Richard Nixon para desestabilizar Chile. Y vaya que la economía gritó. Añadamos los errores monumentales del gobierno de Allende, con la complicidad de la derecha conservadora, feudal y terrateniente (votar a favor de la expropiación del cobre, apoyar el paro de camioneros, etc), nuestra forma democrática y civilizada de sacar a los analfabetos y los desposeídos de su condición culminaría con nuestra institucionalidad hecha añicos, La Moneda incendiada, el presidente elegido suicidándose luego de un conmovedor discurso radial. El epílogo: una dictadura sangrienta inédita en nuestro país.

Hoy, 11 de septiembre de 2013, a 40 años del colapso de nuestra larga democracia, el Congreso Chileno se compromete al diálogo y a no repetir los errores del pasado. El Ejército de Chile, institución fundacional de nuestra república, también dijo "nunca más" hace algún tiempo.

No obstante, cabe preguntarse si hemos logrado dar respuestas a las demandas de los más pobres. Hoy, los estudiantes demandan no terminar sus estudios con deudas monumentales, cuyo pago de intereses a los bancos es equivalente al trabajo de los siervos en la Edad Media. Hoy, me pregunto si los pobres siguen haciendo una rifa para pagar la operación del hijo de la vecina, mientras otros se regodean en sus privilegios. Me pregunto si después de una vida de trabajo, los pobres reciben una miseria de pensión mientras los dueños del dinero se echan al bolsillo ganancias astronómicas. Me pregunto si los pobres son educados para obedecer, y no para crear. Me pregunto si los derechos de propiedad sólo son respetados cuando afectan a los dueños del país.

Me pregunto estas cosas, y me pregunto si realmente podemos decir "nunca más". 

miércoles, 13 de octubre de 2010

No estaban muertos...



Reflexiones de Chile Liberal sobre el rescate de los 33 mineros



En la cápsula Fénix nuestros compatriotas fueron rescatados, desde donde emergieron de vuelta a la vida, como hoy Chile y el mundo entero han visto. 

¿Por qué esta noticia ha cautivado a mil millones de personas alrededor del mundo? Barack Obama, David Cameron, entre muchos otros, o han declarado su alegría al ver el rescate, o han llamado personalmente a nuestro presidente para felicitarlo y pasar sus deseos, desde los más lejanos países, a todos los chilenos.

[Addenda: agradezco a todos los amigos extranjeros que han escrito a nuestra casilla de correo (chileliberal@gmail.com) para expresar sus algarabía. Gracias a todos y todas.]

Este ha sido un día maravilloso no para Chile, sino para la humanidad. No se escatimó en recursos para rescatar a 33 personas. ¿Cuál es la motivación? No, no puede ser sólo el deseo de figuración, ni el cálculo político, ni nada por el estilo. El rescate de los mineros, y su fuerza para sobrevivir, nos tocan aquella fibra más sensible: el sentimiento que va más allá del egoísmo, y que es el altruísmo, y nuestro instinto innato por socorrer a quien lo necesita.

No está demás decir que el progreso tecnológico, junto al profesionalismo de los rescatistas y la tenacidad de las autoridades, han hecho realidad lo que muchos creyeron —me encuentro entre ellos— en algún momento era imposible: después de 16 días de abandono total, y en total casi dos meses aislados, rescatar a nuestros mineros y devolverlos a sus familias sanos y salvos.

Los mineros han salido uno a uno, con entereza. Han abrazado con algarabía contenida a sus familias, han saludado dignamente al presidente y sus colaboradores. Algunos han dado gracias a dios, otros han mostrado un banderín de su equipo de fútbol, otros han hecho chistes. En esta situación límite nos dieron una lección de cómo tener temple.

Hoy la bandera chilena ha flameado en todos los televisores del mundo, y en lugares donde nunca antes se escuchó de nuestro país, hoy saben que 33 mineros pudieron haberse desesperado en la oscuridad más profunda de las entrañas del desierto, y haber perecido, o se pudo haber arruinado el plan de rescate. Pero el jefe de turno de los mineros mostró capacidad de liderazgo que ya se la quisieran las mejores escuelas de negocios del mundo, y los mineros relucieron un espíritu de cooperación y un trabajo en equipo deslumbrante. El gobierno supo cuándo pedir ayuda, y el mundo entero brindó la ayuda que pedimos. La preparación de los equipos chilenos fue de una precisión clínica, la ejecución impecable.

Más arriba me preguntaba sobre la motivación para rescatar a los 33 mineros. Pero más allá de eso, Chile Liberal quiere plantear una pregunta a todos los participantes de este foro, y que es una de las interrogantes que todos debemos siempre plantearnos: ¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?

[PD: algunas correcciones de redacción introducidas después de la publicación de este artículo. Disculpen que haya salido "a poto pelao". ]

lunes, 1 de marzo de 2010

Lo sintieron??

Y si hubiese ocurrido unos pocos días antes, se habría cancelado por completo el Festival de Viña. Bueno, la verdad es que nuestra loca geografía nos hace tener temple y usar el humor negro. Pero este es el momento de otras cosas, como por ejemplo, destacar el arrojo y espíritu cívico de nuestros bomberos que tratan con entereza de rescatar gente de los escombros, y así muchos civiles que espontáneamente colaboran, como la mujer que hoy vi por TV llevándole una enorme olla de tallarines a los bomberos, por sólo nombrar a uno de las personas que nos enorgullecen de nuestra resiliencia y espíritu de solidaridad.

Estaba por suerte con mi hermanita en la casa de mis viejos viendo TV, reponiéndonos del famoso festival, criticando hasta por los codos, cuando llegaron los 3 minutos que han marcado nuestras vidas para siempre. Les aviso que estoy bien y que salí ileso, y aunque hubiese sufrido daños, yo y mis familiares tenemos todo asegurado, pero felizmente estamos bien. Mi sentimento va desde luego a los damnificados y a las víctimas, y esperamos que las actuales autoridades, y las entrantes, dejen de lado cualquier diferencia para dar paso a un esfuerzo transversal de reconstrucción, además de trasuntar ánimo al país.

Por mi parte, mañana voy a donar sangre, y he tratado de ayudar en lo que he podido. En el ex Hospital Militar (Av. Providencia/av. Holanda, comuna de Providencia) se están recibiendo donaciones de sangre en Santiago. Por favor averigüen cómo pueden colaborar para paliar esta catástrofe en donde estén.

El sitio Chile Liberal lo declararé "cerrado" por estos días, al menos por mi parte. Me despido enviando un saludo a los lectores de este sitio, y agradezco los mensajes enviados por correo de nuestros amigos.

Un saludo a todos en este momento terrible.

C

domingo, 10 de mayo de 2009

Necesitamos mantener nuestra reputación

Se acerca la última cuenta al país de la presidenta Michelle Bachelet, en un clima económico tumultuoso. Se dice que la economía mundial ya tocó fondo, pero eso está aún por verse. En Chile, la mandataria goza de un nivel de popularidad sin precedentes, que ha llegado a un extraordinario 67% de aprobación. Sin duda, la excelente gestión del equipo económico de la presidenta ha sido instrumental, pero además contribuye la confianza que tiene el electorado en una coalición de gobierno que ha proporcionado casi dos décadas de estabilidad financiera. Es en el lado político donde aún queda mucho por reformar. Pero el líder opositor, el conservador moderado Sebastián Piñera, parece quedarse sin argumentos cuando vemos que hasta el semanario británico The Economist (ver a continuación) elogia la gestión del gobierno de Bachelet, a la vez que nadie asegura que la derecha sea un baluarte de probidad.

No "estamos blindados", como alardeó el ministro Velasco. Pero sí el país se encuentra en una posición robusta: el manejo de las finanzas en Chile ha sido profesional y tecnocrático. Es la intención de este blog el instigar un golpe de timón en la conducción del país, pero bajo condición que quienes pretendan reemplazar a la Concertación posean la credibilidad como para demostrar que pueden hacerlo mejor. Esta es una duda que Piñera, y los políticos que lo rodean, aún no aplacan.

En el resto del continente aún persisten piquetes de populismo y socialismos trasnochados. El temor es que otros que iban rumbo a consolidarse, se derrumben ante una prolongada recesión que acecha. La Gran Depresión de 1929 desembocó en nacionalismos y proteccionismos que hicieron estallar la II Guerra Mundial en Europa, y una seguidilla de dictaduras militares en América Latina. Necesitamos evitar los errores del pasado.

El siguiente es un artículo seleccionado y traducido por Chile Liberal para su difundir y comentar. Los destacados son propios.







Esa cosa tan frágil: una buena reputación
The Economist (ver original)

En estos dos últimos siglos, América Latina ha sido sinónimo de despilfarro de oportunidades y de crisis económicas. Su reputación se encuentra tan arraigada que cuando la presidenta de Chile se reunió con el primer ministro británico y ella se jactó de la visión que tuvo su gobierno al ahorrar sus excedentes durante los años del boom, el líder opositor británico, George Osborne, se burló: "Los latinoamericanos le están dando clases de finanzas públicas a Gordon Brown. Aunque cueste creerlo, así es".

Felizmente, la visión del señor Osborne es añeja, o al menos sólo se aplica a unos pocos países de la región [Nota de ChL: Osborne es Conservador]. Durante la década pasada, la mayoría de los países más grandes han mejorado enormemente sus políticas económicas y las instituciones gubernamentales necesarias para aplicarlas. Esta es una de las principales razones por las que América Latina hasta hace poco era un mero espectador en la crisis financiera mundial. Sus bancos son principalmente conservadores y están bien regulados. Muchos países se abstuvieron de continuar con sus malas costumbres habituales de abusar de los préstamos durante los años de boom. Las cuentas públicas no sólo se han mantenido en equilibrio, sino que el endeudamiento público cayó y la región terminó con un superávit de cuenta corriente. De hecho, desde el punto de vista que se quiera, Chile es una de las economías mejor administradas del mundo, pero México, Brasil, Colombia, Perú y Uruguay lo siguen a corta distancia.

Desgraciadamente, nada de lo anterior sirve para blindar a la región contra la recesión mundial. La mayoría de los analistas pronostican que la producción se contraerá este año y se experimentará un tímido repunte el próximo año, o sea, el ingreso per capita caerá. Algunos países están peor que otros. Incluso antes del brote de influenza porcina, México ya se encontraba malherido ya que su economía está firmemente acoplada con la de EEUU. Brasil está un poco mejor. Argentina, Venezuela y Ecuador han desdeñado la prudencia de sus vecinos y se han enemistado con los inversionistas. Sólo la incierta posibilidad de ayuda económica de China puede evitar una posible crisis el próximo año.

Así todo, en contraste con las recesiones anteriores, América Latina en su conjunto no se encuentra peor que el resto del mundo. Es decir, sus flaquezas no están exacerbando el problema. Incluso más, sus gobiernos han sido capaces de amortiguar el golpe con políticas contracíclicas, las mismas que los países ricos han acostumbrado desde los tiempos de Keynes pero que los habituales derroches latinoamericanos y la poca seriedad de sus gobiernos habían hecho imposible en el pasado. Por ello, en vez de verse obligados a recortar gastos cuando caen las recaudacioness de impuesto, esta vez los gobiernos han sido capaces de aumentarlo. Sus bancos centrales han ganado credibilidad como enemigos de la inflación, y muchos tienes suficientes reservas como para bajar las tasas de interés sin poner en riesgo sus monedas.

Conoce tus límites
No obstante, los esfuerzos que hacen los gobiernos para apaciguar el dolor desde luego que tienen un límite. Mientras haya radio de acción, sin lugar a dudas, para suavizar la política monetaria, debe contenerse la política fiscal. El FMI, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo van a tapar las grietas este año, pero el próximo se prevé difícil. La recaudación fiscal caerá aún más y los gobiernos latinoamericanos, por causa de sus oscuros pasados, se verán en aprietos para conseguir recursos en los mercados de capitales, que ya estarán seriamente solicitados.

La prioridad para estos gobiernos debe ser mantener la reputación que se han ganado recientemente manteniendo la estabilidad financiera. Esto significa que deben mantener a raya sus presupuestos. Algunos de sus logros sociales en estos últimos años inevitablemente se perderán. Pero los gobiernos sí pueden ayudar a los pobres focalizando sus recursos en áreas como evitar la desnutrición infantil, contener la deserción escolar y mejorando los servicios de salud pública.

Hay otra lección, mucho más difícil. El reciente crecimiento de América Latina se debe a factores externos, como el dinero barato y los altos precios de las materias primas. Con la economía mundial--en el mejor de los casos--desacelerándose por varios años, la región tendrá que buscar en sí misma espacio para crecer, y debe hacerlo mejorando su productividad. Esto necesita de un enorme esfuerzo no sólo por mejorar sus niveles de educación, sino de implementación de reformas que llevan años esperando, como por ejemplo, flexibilizar el mercado laboral. Estas reformas nunca son fáciles en América Latina, donde los políticos democráticos deben conseguir votos de gente que vive en países con las mayores desigualdades del mundo. Pero si la región aspira a consolidar su nueva reputación de progreso prudente y buena gestión económica, tendrán que hacerlo.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Artículo seleccionado: "Se dio vuelta el tablero", Financial Times

"He aquí vienen siete años de gran abundancia en toda la tierra de Egipto. Y tras ellos seguirán siete años de hambre; y toda la abundancia será olvidada en la tierra de Egipto, y el hambre consumirá la tierra. "

"Y aquella abundancia no se echará de ver, a causa del hambre siguiente la cual será gravísima. Y el suceder el sueño a Faraón dos veces, significa que la cosa es firme de parte de Dios, y que Dios se apresura a hacerla. Por tanto, provéase ahora Faraón de un varón prudente y sabio, y póngalo sobre la tierra de Egipto. Haga esto Faraón, y ponga gobernadores sobre el país, y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia. Y junten toda la provisión de estos buenos años que vienen, y recojan el trigo bajo la mano de Faraón para mantenimiento de las ciudades; y guárdenlo. Y esté aquella provisión en depósito para el país, para los siete años de hambre que habrá en la tierra de Egipto; y el país no perecerá de hambre."

Génesis 41:29-36

Nuestro blog tiene como tarea el difundir artículos de interés y recortes de prensa especialmente escogidos. A propósito del extraordinario desempeño del ministro Velasco, recordemos la época del alto precio del cobre, en el apogeo de Michelle Bachelet: estudiantes aleonados por sus profesores y sindicalistas desbocados exigieron gastarse los excedentes. Todos reclamaron un pedazo de la torta. Velasco hizo lo imposible y puso el dinero fuera de las garras del populacho... y cuando llegó la crisis ahora todos entendieron el valor de comprender el ciclo económico.

El siguiente artículo ha sido seleccionado y traducido por Chile liberal desde el Financial Times, publicación de cabecera de este sitio. Para ver la versión original (Tables turned: a lesson from Latin America for the west) hagan clic aquí, y para ver la versión colgada en nuestro proyecto paralelo hagan clic aquí.

Por cierto, un saludo a nuestro ministro de Hacienda en este momento durísimo (mensaje aparte: ¿Qué resulta más peligroso: una pistola o una piscina?)




Se dio vuelta el tablero: lecciones de América Latina a occidente
Por Philip Stephens
6 de febrero de 2009




Juguemos a identificarnos políticamente.

Empecemos por un país A. Se jacta de sus políticas de libre comercio que lo convierten en una de las economías más abiertas del mundo. Una sucesión de superávit fiscales ha esfumado su nivel de deuda. Cuenta con un sistema privado de pensiones y de cheques escolares que permiten a los más acomodados contribuir en las ayudas que entrega el estado. La responsabilidad fiscal se ha consagrado en sus leyes.

Ahora consideremos un país B, una economía emergente de similar tamaño. Se enorgullece de sus agresivas políticas de erradicación de la pobreza. La proporción de jóvenes en la educación universitaria se ha cuadruplicado. La salud pública ha conseguido enormes mejoras en las expectativas de vida. El estado garantiza un ingreso mínimo a los jubilados. Un banco de propiedad de los contribuyentes ayuda a mitigar los efectos de la contracción del crédito.

Para quienes conocen los principales puntos de referencia de la política en occidente, la división ideológica es obvia. El país A está gobernado por una coalición de centro-derecha: el conservadurismo fiscal, el libre comercio y las pensiones privadas lo delatan. Mientras que en el país B, el énfasis en educación, reducción de la pobreza y asistencia social son típicas del progresismo de izquierda.

Aquellos que han notado el extraordinario progreso económico y político de Chile desde su retorno a la democracia 20 años atrás saben que la cosa no es tan sencilla, porque resulta que el país A y el país B son el mismo: una historia de éxito en América Latina.

Me acordé de todo esto cuando Andrés Velasco, el ministro de Hacienda de Chile, visitó Europa hace algunos días. El señor Velasco es un miembro de lo que podríamos llamar “el jet set del progresismo”, la red de políticos de centro-izquierda que emergió a partir de la “tercera vía” concebida por Bill Clinton y Tony Blair. El año pasado Velasco pronunció un interesantísimo discurso en una conferencia de líderes progresistas organizada por Policy Network, cuyo anfitrión fue el primer ministro Gordon Brown. El próximo mes el encuentro se celebrará en Chile.

Con permiso administrativo de su cátedra en Harvard, el señor Velasco es un político progresista a cabalidad. Lo que lo diferencia del resto es que es al mismo tiempo un apóstol de las supuestas políticas económicas “de derechas”, mientras que se identifica con los valores sociales “de izquierdas”. Su posición me recuerda el mantra del Nuevo Partido Laborista que encumbró a Tony Blair al poder en Gran Bretaña el año 1997. Para que no lo olvidemos: Los señores Blair y Brown hicieron su campaña política prometiendo un matrimonio entre la eficiencia y la justicia social.

Aunque ha pasado desapercibido para gran parte el mundo, Chile ha hecho lo mismo que Gran Bretaña en 1997. Velasco tiene de su lado las estadísticas que lo corroboran. El crecimiento económico de Chile ha promediado el 5% desde que el país se liberó de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990. Chile tiene dos fondos soberanos para invertir parte de sus excedentes de las exportaciones de cobre. Ha eliminado muchos aranceles. Sus bancos (siendo el banco estatal sólo el cuarto en tamaño) están bien administrados.

Cuando Pinochet finalmente abandonó el poder, el 40% de los chilenos vivía bajo de la línea de la pobreza. La proporción actual es de 12 a 13%. El número de jóvenes en la educación superior ha pasado del 10 al 40%.

Se puede decir que éste ha sido uno de los benignos legados de los años de Pinochet: una sucesión de gobiernos estables de centro-izquierda. Los políticos han tenido espacio para pensar más allá de las justas electorales. Han sido lo suficientemente inteligentes para mejorar—y no desmantelar—las políticas de libre mercado del régimen dictatorial, de modo que la inmensa mayoría cuenta con un fondo privado de pensiones, y el gobierno sólo proporciona una red de seguridad.

20 años atrás, dos quintos del gasto público de Chile se dedicada a pagar deudas. La cifra actual es 0. Hoy, el 70% del gasto público se destina a programas sociales.

Chile, por supuesto, cuenta con ventajas naturales, principalmente sus enormes reservas de cobre. Exporta una sorprendente cantidad de buenos vinos. La desigualdad ha caído lentamente a medida que los pobres empiezan a acercarse a la clase media profesional. Chile no es inmune a la crisis internacional: su economía ya se ha desacelerado.

El lado menos luminoso de la ya longeva coalición de gobierno, la Conertación, es que se ha entrampado en peleas internas y sufre de acusaciones de corrupción. La Alianza, de centro-derecha, tiene altas probabilidades de ganar la próxima elección presidencial. Algunos ven en esta alternancia en el poder un signo inequívoco de la madurez democrática de Chile.

Hay más lecciones de Chile para las grandes potencies de occidente. La más obvia, los políticos deben practicar lo que predican. Hace no mucho, EEUU y Europa daban lecciones a América Latina sobre excesos fiscales, desregulación de bancos y oscuros mercados financieros. En el caso de Chile, el tablero se dio vuelta. No saldrá ileso del shock global, pero su posición fiscal y su sistema financiero son robustos, y su transparencia así lo demuestra.

El primer ministro Brown debe sentir algo de vergüenza. Si se hubiese ceñido, como ministro de finanzas y primer ministro, a la prudencia prometida en 1997, Gran Bretaña no estaría hoy en el deplorable estado que se encuentra. El déficit anual de su presupuesto tampoco llegaría al 10% del ingreso nacional.

El principal mensaje, no obstante, es la forma en que Chile ha separado sus fines políticos de sus medios. No tiene nada de malo ser ideológico para actuar, ya sea con fe en la creencia conservadora en la libertad individual o en la visión progresista de que el estado debe proveer igualdad de oportunidades. Donde el añejo debate entre izquierda versus derecha se convierte en una pérdida de tiempo es cuando la ruta escogida se confunde con el destino elegido.

Chile ha evitado la trampa al combinar y conciliar gobierno con mercado, ortodoxia económica con intervención social. Esto mismo era lo que Gordon Brown se suponía iba a traer a la política británica durante los años 90. Hoy, el Nuevo Laborismo ha adquirido una imagen negativa. La economía se hunde pero Brown parece plantear la próxima elección como una agotada lucha entre su promesa de “invertir” en servicios públicos contra los planes de reducción de impuesto del Partido Conservador.

La verdad sea dicha, cuando pase la recesión, lo que tendrán en común los políticos británicos y la mayoría de sus pares europeos será un gigantesco déficit que los gobiernos habrán acumulado al tratar de evitar la depresión.

La recuperación económica traerá consigo un debate profundo sobre cómo los gobiernos buscarán modelar el capitalismo post-financiero. El peligro será el apresurarse a volver a las viejas trincheras de la izquierda y la derecha, con un bando promoviendo el resurgimiento del nacionalismo por un lado, y por el otro un grupo partidario de los gobiernos grandes.

En Chile, los politicos han preferido las políticas progresistas de corte pragmático. Ciertamente, una lección para todos nosotros.


philip.stephens@ft.com
Traducción de Chile Liberal, chileliberal@gmail.com. No reproducir sin citar la fuente
Copyright The Financial Times Limited 2009

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Feliz Dieciocho de septiembre

El poeta y soldado Alonso de Ercilla describió así a los habitantes autóctonos de Chile:

“...la gente que produce es tan granada,
Tan soberbia, gallarda y belicosa,
Que no ha sido por rey jamás regida,
Ni a extranjero dominio sometida”.

Se me hincha el pecho cuando releo esta estrofa de La Araucana... por rey jamás regida, ni a extranjero dominio sometida. Brillante. Pero quiero llamar la atención de los distinguidos lectores de este sitio sobre el verso la gente que produce es tan granada. Sí, granados, y productivos. La gente que produce, dijo Ercilla. ¡Que produce! En ningún momento dijo "la gente que está sentada esperando que el gobierno les entregue una ayuda". No. Dijo "la gente que pro-du-ce".

Envío un saludo dieciochero a todos. Y los dejo con la continuación con una selección de Chile Liberal de cuadros de la pintura chilena.