El estado de Utah, EEUU, adopta el patrón oro. Una pérdida de tiempo
Cualquiera sabe que la mejor forma de agudizar aún más la Gran Depresión habría sido manteniendo el patrón oro, y por consiguiente, sabemos que EEUU levantó cabeza cuando se sacó de encima esa camisa de fuerza. Hasta el día de hoy peristen los nostálgicos de atar la emisión de moneda al oro, y aunque sus motivos son variados, los une el mismo afán de perder el tiempo. Para algunos es la mejor forma de hacer creer que saben de lo que hablan ya que no hay nada mejor que salir con una idea disparatada. Para otros, como el médico Ron Paul (republicano), les sirve para demostrar lo que varios saben: su completa ignorancia.
Es útil echar un rápido vistazo a las leyes estúpidas de Utah que prohíben varios actos criminales: está prohibido no beber leche, pescar montando a caballo, servir vino en las comidas si el restarante no ofrece el menú de vinos, y así muchas otras tonterías, aunque nada se iguala a la más chiflada: está prohibido mantener relaciones sexuales en una ambulancia mientras esta se dirige a atender una llamada de urgencia. Utah fue el lugar que vio nacer a la Iglesia de los Santos del los Últimos Días, llamados "Mormones", lo que ya nos da un indicio de las locuras que podemos esperar.
Ahora, el estado de Utah ha abierto el camino para que el oro se convierta en moneda de cambio ("legal tender"). Detrás de esta genialidad se encuentra la sapiencia de Ron Paul, cuyo magnificiencia no debe subestimarse: la onza de oro (31 gr) vale USD $ 1.400. Ahora, imagínense ustedes comprarse una lata de Pepsi en Utah. Tendrán que hacerlo con una moneda de un dólar que pesará 22 miligramos. O sea ya podemos imaginarnos: me da una Pepsi, sí ahí tiene, ¿anda con microscopio?, sí acá lo tengo, déjeme ver.... hmm... sí ahí está la "moneda de oro", ¿quiere vuelto? sí deme el vuelto, ya acá está un granito de oro pero no sople mire que se la lleva el viento y no la encontrará nunca más, ¡gracias!.
Como sabemos, la cantidad de oro es bastante limitada, y su extracción y producción podría hacer bajar los precios. Pero su valor también pueden subir, como lo ha venido haciendo por varios años. Si el precio del oro sube bruscamente, andar con microscopio será de rigor. Pero si el oro baja, difícilmente alguien aceptará un intercambio si es que el precio que recibe es menor de lo que vale la "moneda" en que le pagan. De ocurrir lo primero, la actividad económica sufrirá un gran revés y la dependencia del microscopio sólo entorpecerá el comercio; quizás luego tendrán que crear una moneda para uso corriente y la Fed tendrá que intervenir. Pero de ocurrir lo segundo, la Fed tendrá que intervenir igual ya que alguien deberá garantizar el valor nominal del oro. En ambos casos, la demencia es evidente. Ron Paul, ídolo.

