jueves, 30 de octubre de 2008

John McCain decepciona


El candidato republicano se volcó demasiado a la derecha, y perdió el argumento

Este blog comenzó declarándose Clintonista porque Hillary era el producto final, lista para asumir la presidencia y contaba con un plan sobre cómo enmendar el rumbo. Pero su formidable figura fue víctima de su propio éxito. La mejor opción fue entonces John McCain, un libremercadista disonante en su partido: propuso cerrar Guantánamo, calificó a la derecha cristiana como "agentes de intolerancia", se propuso contrarrestar el cambio climático, se siente como pez en el agua en temas geopolíticos. En síntesis, a este blog le simpatizaba McCain.

No hay nadie en EEUU que crea que el país va por buen rumbo. La popularidad de George W Bush se desplomó y la necesidad de un brusco golpe de timón se volvió un imperativo. ¿Por qué entonces McCain buscó congraciarse con los otrora "agentes de intolerancia" nombrando a Sarita Palin? Los Padres Fundadores no crearon la vicepresidencia como un cargo fuerte (ni siquiera la presidencia lo es), pero la avanzada edad del veterano McCain (72) hizo del compañero de lista un cargo de inusual importancia. Palin no es sólo una chiflada antiabortista y admiradora de Tiroloco McGraw, es, además, una neófita política cuyo CV no es en lo absoluto apto para el cargo. El duro héroe de Vietnam demostró temeridad al nombrar a su acompañante. No olvidemos antes de la designación, la entrevistó por apenas 15 minutos en su primera cita.

En el tercer debate, McCain se mostró irascible (carácter irlandés, dicen), mientras que su moreno contrincante lucía cool y concentrado. El senador Obama trató de vincularlo al presidente Bush. McCain contestó con una genialidad: "mira, si quieres criticar a Bush, debiste haberte presentado hace 4 años y no ahora, yo no soy Bush", espetó. Pero momentos de brillo ha tenido muy pocos.

Obama prometió bajar impuestos al 95% de los norteamericanos, lo que sacó aplausos de la galería. McCain dijo que él bajaría impuestos al 100% de los norteamericanos, ya que si los más ricos tienen más dinero pueden crear más trabajo. Luego, increpó al demócrata por querer usar al gobierno para "redistribuir por ahí la riqueza" ("spread the wealth around"), cuando los propios emprendedores son mucho más eficientes en la redistribución, así ocurre en una economía libre"lo tuyo es socialismo", increpó a Obama. EEUU es un país de inmigrantes que se enorgullece del espíritu agerrido y la iniciativa de los pioneros, gente que se decidió a forjarse su futuro por sí mismos (si a EEUU hubiesen emigrado chilenos, aún estarían esperando el plan "País Solidario" del Ministerio de Planificación Solidaria y que la presidenta les dé casa gratis—vaya diferencia entre los socialistas chilenos y el espíritu emprendedor norteamericano). El famoso Gásfiter Joe (Joe the Plumber) a costa de trabajo duro logró fundar un negocio que sobrepasó los $250 mil. Para Obama, hay que cobrarle más impuestos ya que forma parte del 5% más rico de la población. McCain insistió en que no hay que cobrarle más impuestos, algo que comparte todo libremercadista bien nacido.

Para América Latina, el mejor candidato es McCain. Su adversario pretende revisar el NAFTA, y ojalá eliminarlo. McCain comprende que las empresas norteamericanas necesitan mano de obra abundante y barata, y lo mejor es legalizar a los ilegales, previo pago de una multa, y seguir abriendo las puertas de EEUU. Los negocios que abran puestos de trabajo fuera del país podrán hacerlo con McCain, al contrario de Obama, quien quiere subirles los impuestos. El senador de Illinios se equivoca. Con bajos impuestos a las utilidades, u optimizándolas mediante la externalización de empleos, las ganancias permiten innovar y crear trabajos más sofisticados, o simplemente las compañías pueden guardar las ganancias en el banco y estas instituciones pueden usar esos recursos para otorgar créditos a otros emprendedores, generando un círculo virtuoso de crecimiento económico y desarrollo. El republicano acertó en poner a Irlanda como ejemplo de país que baja dramáticamente sus impuestos a las utilidades de las empresas (corporate tax) para generar mayor bienestar a la población.

Con todos estos argumentos a su favor, cuesta comprender cómo el candidato republicano acabó por perder el debate.

Mención especial se merece la peor columnista de El Mercurio, Karin Ebensperger, en "Sarah Palin, la candidata con muchos hijos". Una familia numerosa desde luego que restringe el presupuesto de cualquier familia moderna, pero para la clase media profesional, que goza de formación ética, la felicidad que produce el llenarse de hijos es enorme y motivo de satisfacción personal que va más allá del dinero. Tener muchos hijos no es motivo de algarabía para una familia de escasos recursos, o de bajo nivel educacional, o en riesgo social, menos aún para una muchacha soltera sin educación secundaria. La señora Ebensperger o la señora Palin pueden tener muchos hijos, las felicitamos. Tener hijos no hace a nadie más o menos apto para un cargo político, ¿de qué habla Ebensperger?. Por lo visto, McCain logró apelar a la derecha conservadora más rancia de EEUU y de Chile.

La moralina conservadora ya nos tiene hartos. Si McCain no es capaz de convencer, entonces que se jubile de una buena vez. La señora Palin puede devolverse a Alaska a seguir cazando alces y llevando a sus hijos a jugar hockey.

La presidencia y la vicepresidencia les quedaron grande.


Imágenes: Mail On Sunday

miércoles, 29 de octubre de 2008

Por qué Diego Maradona no debe entrenar a Argentina

Diego Maradona es la antípoda del fair play

Para inculcar la competitividad en los alumnos, y de paso mantenerlos en forma, los más elegantes colegios privados de la Inglaterra del s. XIX comenzaron a practicar deportes organizados y regulados bajo un reglamento, algo nunca antes visto. En Eton y otros establecimientos los alumnos debían patear un balón, y al deporte se le llamó foot ball, cuyas reglas fueron establecidas en Cambridge. En otras escuelas, como Rugby, las reglas permitían recoger el balón con la mano. Cada cierto tiempo se enfrentaban distintas escuelas y jugaban 45 minutos con las reglas de foot ball de Cambridge, y luego otro período igual pero con las reglas de Rugby.

Estos deportes no sólo eran entretenidos, sino que los profesores pronto notaron que estimulaban el compañerismo, la responsabilidad, la dignidad ante la derrota y la humildad del vencedor ante su adversario. Para que el foot ball fuese posible, era imprescindible respetar las reglas y ser honesto, características esenciales en la clase dirigente inglesa y vital en los negocios. En la City, el centro financiero del entonces imperio británico, los grandes mercaderes ingleses sellaban tratados comerciales de valores astronómicos con un simple apretón de manos. Probablemente el salitre chileno pasó por la administración de distintas compañías mediante acuerdos de palabra. La confianza y el respeto por la palabra empeñada eran valores inculcados desde la escuela, y con toda seguridad no se aprendía en las lecciones de álgebra o filosofía, sino en la cancha de foot ball.

Desde los elegantísimos colegios la práctica del football pasó a las grandes factorías que la Revolución Industrial había concebido, donde los obreros también requerían esparcimiento y sus supervisores deseaban mantenerlos en forma y alejados de las tabernas (como notó Oscar Wilde: "el trabajo es la maldición de la clase bebedora"). En Sheffield se autorizó a los obreros practicar football todo el día miércoles: surgía el Sheffield Wednesday FC. El resto es historia: el fútbol se convertía en el deporte rey.

En 1986, el país que inventó el football vio cómo el juego limpio, el respeto a las reglas y la honestidad se iba al carajo cuando Diego Maradona, capitán de la selección Argentina de fútbol, convertía un gol con la mano, engañando no sólo al portero Peter Shilton, sino al árbitro, violando la principal regla que diferenciaba al football del rugby. Esta falta de honestidad y de hombría quedó impune, a pesar de haber sido vista por todos los amantes del football del mundo, demostrando una sinvergüenzura inaudita. Culminado el encuentro, Maradona se burló del país deportivo inglés con una aberrante excusa: "fue la mano de... DIOS".
Hasta el día de hoy, Diego Maradona aún no pide perdón por su falta de honestidad o su desprecio por el juego limpio. Años después, arruinado por las drogas y estimulado con sustancias prohibidas para futbolistas profesionales, el arpía volvió a quebrantar las reglas pero su ardid fue detectado a tiempo en el campeonato mundial EEUU 1994.

Diego Maradona representa lo más despreciable, bajo y deshonesto. No se merece volver al fútbol.


Créditos: BBC, English Football