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viernes, 28 de diciembre de 2012

Un saludo de fin de año

Chile Liberal exigió a Michelle Bachelet que aclarase si sería candidata o no. Fiel a su estilo, la ex mandataria habló pero no dijo nada, pero al menos se comprometió a dar una respuesta en marzo, lo que nos parece suficiente como para retomar nuestros análisis (que fueron suspendidos hasta que ella hablase).

Estamos a fin de año y como de costumbre, en esta festividad consagrada al consumo y al materialismo, nuestro sitio anuncia qué marca ha sido, según nuestro exquisito gusto, la ganadora de esta temporada navideña, juzgando los diferentes anuncios publicitarios en TV.

La verdad es que ha sido muy difícil, básicamente por los efectos de la crisis económica, que ha mermado los presupuestos de todas las empresas.

Comenzaremos por el segundo lugar, que se lo adjudica la empresa H&M, quienes han producido un anuncio donde la modelo francesa —y según ella, actriz— Laetitia Casta aparece mostrándonos sus generosas formas apenas cubiertas por delicadas piezas de lencería. Sin duda, una apuesta segura: Laetitia en paños menores siempre será una opción ganadora. 

Dos puntos hay que destacar. Primero, que dentro de nueve meses Francia llegará, como cada año, al peak de nacimientos, así que pueden imaginarse en qué está la gente en estos momentos: vender lencería fina es mas necesario que nunca.  Hasta los años 80 las maternidades se llenaban durante los meses de abril y mayo, cuando era el verano (agosto) la época de frenética actividad sexual. Lentamente, las frías semanas de navidad y año nuevo desplazaron la calurosa temporada estival.

Segundo, siendo H&M una marca digamos de "lujo para el proletariado", es entendible que en plena crisis económica —ya van 5 años de estancamiento— sean estas empresas las que más deban gastar en publicidad, ya que es la pequeña burguesía —su público objetivo— la más golpeada por las cifras rojas. La siempre vigente Laetitia necesita los contratos, que cada vez son menos, y lencerías ya son lo único que le van quedando (después de 3 hijos, y firme en su tercera década, esta hermosa mujer además necesita reafirmar que sus presas desafían tanto a la fuerza de gravedad como al paso inexorable del tiempo).

El primer lugar se lo adjudica este año la firma francesa Yves Saint-Laurent. Otro signo de la crisis es que debió resucitar uno de sus anuncios, pero así todo, el galardón lo otorgamos por su originalidad: el fino leopardo más la cautivante belleza de Emily Blunt, acompañada por Requiem Lacrimosa de Mozart (música clásica no paga derechos de autor), forman un cuadro hipnótico, más aún cuando le producto en cuestión se llama Opium, alucinógeno que anticipó la ridícula guerra a las drogas. 


La publicidad es en sí un fenómeno sicológico. Un Opium YSL se vendía antes de Navidad a unos 80 euros. Fabricar el perfume no cuesta más de 2 euros. El precio pagado sólo es gasto en marketing y publicidad. El envase tendrá un diseño sofisticado, es bien pesado y la caja del envase le da un halo especial, sin contar los honorarios pagados a las estrellas del cine para que aparezcan en los spots. Pero su producción, incluso su contenido, no es muy distinto del más modesto perfume que pueda comprarse en un supermercado. Salvo un detalle, y es que los fabricantes de perfume de alta gama ven ganancias que sobrepasan el 35%, algo descabellado en este clima económico.

La Navidad es una época muy curiosa, repleta de irracionalidades. Pagar 80 por algo que vale 2 es algo típico de la navidad, que en comenzó por allá por la época de los asirios y babilonios, quienes celebraban con todo el nacimiento de Baal, el dios sol, tres días después del solsticio de invierno (el día más corto del año), tradición adoptada por los egipcios, y que luego pasó a los judíos. Los romanos, famosamente, celebraban al Sol Invictus, fiesta que luego se combinó con el nacimiento de Jesús de Nazaret, una deidad judía adoptada por los romanos.

Cualquiera que haya visitado Newgrange, un monumento en Irlanda más antiguo que las pirámides, sabe que a aquella isla llegaron pueblos egipcios, de ahí su nombre Eire, que proviene del dios egipcio Ra, así como "Israel" proviene de los dioses egipcios Isis, Ra y El (cualquiera que les diga que los judíos eran un pueblo monoteísta es un ignorante). En Newgrange, que es un cementerio pagano, durante el equinoccio de primavera entra la luz al monumento y forma una cruz, figura mística ya conocida tres milenios antes del supuesto nacimiento de Jesús. La cruz representaba el nacimiento y muerte del sol, y curiosamente, es cuando el sol renace (solsticio de invierno) y llega a su punto más alto (el equinoccio de primavera) cuando se celebra Navidad y Semana Santa. Es decir, las tradiciones cristianas son bastante recientes, y no pasan de ser copias de religiones inmemoriales. Que Cola Cola haya añadido el Viejo Pascuero a la Navidad es la pequeña contribución de nuestra sociedad de consumo a esta fiesta.

Por nuestra parte, les deseamos que hayan pasado una muy buena fiesta del sol y que no hayan quedado demasiado endeudados después de agobiantes días de compras. Por mi parte, un gentío infernal en las famosas tiendas del boulevard Haussman no amainó mi espíritu navideño. Los dejo con una imagen de la tradicional decoración navideña de estos templos del consumo, y aprovecho de desearles un magnífico 2013.



domingo, 25 de diciembre de 2011

Tour D'Argent

"El buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño."
Domingo Faustino Sarmiento, intelectual argentino

Vuestro Humilde Servidor quiere compartir con los amables lectores de Chile Liberal algunas de sus andanzas en la Ciudad Luz. Empiezo contándoles que se acerca una doble celebración, la Navidad, y además la firma con Chanchi del fatídico PACS, el contrato de unión civil que ha menoscabado la famila, aniquilado los valores, corrompido la moral y que ha generado destrucción "en Occidente" y oleadas de suicidios colectivos. Bueno, en realida nada de eso ha ocurrido, pero ya saben, los conservadores son así.

Para celebrar tan magno evento, esta vez fuimos al legendario restaurant La Tour D'Argent, lejos el más renombrado de París y por cierto el más ultra recontra cuico al que he ido. O sea esto ya es fruncido a tal nivel que NO permiten sacarse la chaqueta. Puede parecer autoritario, pero es algo así como lo que propuse ante la inscripción voluntaria y el castigo por no votar: si aceptas que te restrinjan y te castiguen, ya constituye un acto de la voluntad por tanto es legítimo. Si tú crees que es injusto que no te permitan entrar a un lugar con determinada tenida y te parece abusivo que no te dejen comer sin chaqueta, pues fácil: no vayas.

Añado una breve reflexión. Es importante la diferencia entre el bárbaro y el civilizado. El primero estira el brazo y saca una fruta, o arroja un jirón de carne al asador. Esto es básico, responde al instinto de  subsistencia. El segundo ha conformado una cultura y va más allá del instinto. El buen comer es una de las más bellas expresiones del ser humano y de su capacidad de crear una cultura, lo que convierte a la gente, desde Epicuro a John Stuart Mill, en sibarita. Desde 1582, la Tour D'Argent en el V arrondissement de París ha sido uno de los templos del arte del buen comer, rito sagrado en la religión del hedonismo ilustrado. Si bien los chefs han sido en ocasiones despedazado por los expertos, su misticismo sigue intacto.

La vista panorámica sobre el Sena, Île de la Cité y la Catedral de Notre-Dame le dan un carisma único. Impresiona saber que entre sus habitués se cuenta desde Luis XIV o el Cardenal Richelieu, hasta luminarias de las letras como Balzac o Proust, junto a grandes artistas como Dalí en el XX, sin mencionar el enorme listado de monarcas, políticos, intelectuales y artistas han venido acá a degustar el mítico refinamiento de la cocina francesa.

Por lo mismo, al llegar entregamos los abrigos y resalté a la anfitriona que yo soy el editor del blog Chile Liberal. Increíblemente, me miró con cara de no entender nada y lejos de invitarme a firmar el libro de visitas célebres —como uno esperaría—, y ante la mirada un poco ruborizada de Chanchi, se nos ofreció un pequeño consommé y nos condujeron a la sala de recepción mientras preparaban la mesa. No quise decir nada para mantener la amabilidad del momento pero definitivamente en estos días en que cualquiera se hace famoso ya se ha perdido el respeto por uno.

Sabemos que una imagen dice más que mil palabras así que a continuación una secuencia de imágenes. Primero la recepción y la sala de espera, luego el salón. En seguida, verán primero como entrada quenelle de brochet y foi gras, luego un consommé de Saint-Jacques con trufas que lejos fue la estrella de la noche. La especialidad de la Tour D'Argent es su afamada carne de pato, lamentablemente justo no salió esa foto, pero sí les puedo contar un detalle: junto con el pato te entregan una bonita tarjeta con el número del ave y la granja de origen. O sea, de lo más que hay. 

El postre, crêpes estilo Belle Époque. Noten que el vino se dispone en una mesita especial, como si fuese una guagua. Admito mi ignorancia: luego de elegir un Côtes du Rhône de 1997 entre lo más de tres mil vinos (el restaurant hace dos años renovó su cava y vendió más de 4000 botellas guardadas), el sommelier nos cuenta que fue una excelente elección de vino para "consumo evolutivo". Sólo reafirmé con un "bien sûr" pero la verdad no sé exactamente a qué se refiere. Una malévola y cómplice sonrisa de Chanchi así como diciendo "esto ya me supera" también dejó en claro que ambos no teníamos la más pajolera idea. En relidad significa que es un buen vino para acompañar todos los platos (excepto el foie gras, cuyo maridaje es con un vino dulce)











Eso es todo por ahora y les deseo una Feliz Navidad. Me tomé unos días de vacaciones así que estoy en casa de mis suegros protegido del implacable frío exterior, dispuesto a darme una sobredosis de lectura. Así que esperen más artículos pronto. Bonne fêtes 

domingo, 28 de diciembre de 2008

Una Navidad relativista

Ya es costumbre que cada año los mismos de siempre se quejen sobre el sentido materialista de la Navidad y que lloriqueen por la pérdida del verdadero sentido de esta fiesta. Otros insisten en que la Navidad tiene su origen en el culto a Apolo, que se conmemoraba el 25 de diciembre, y que tal como vimos en Zeitgeist, proviene de la celebración del nacimiento de Horus, un dios egipcio, que también nació de una virgen un 25 de diciembre así como todos los dioses de la Antigüedad nacieron de una virgen un 25 de diciembre. Otros sacan a relucir que el Viejo Pascuero es un invento de la Coca Cola...

Me importa un comino el verdadero sentido de la Navidad. Cada cual que celebre lo que quiera. Si tú crees que una niña de 12 años puede quedar embarazada por un fantasma, allá tú. Si te hace feliz, enhorabuena. Anda y cree lo que se antoje.

Por mi parte, he pasado una apacible Navidad en Francia, país que como se nos ha advertido oportunamente por el cardenal, el obispo y el monseñor de turno, vive una enorme crisis moral, suicidios colectivos, depresión, desesperanza y quiebre familiar producto de la pérdida de su identidad cristiana debido a la dureza de corazón de quienes han renegado del Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo. Se nos ha advertido a los chilenos que si seguimos los pasos de la decadente nación gala (léase divorcio, aborto y la "cultura de la muerte") terminaremos como ellos. Dios nos libre de que un día seamos como Francia.

Pues bien, el día 23 de diciembre caminamos por la rue de Rivoli desde el hermoso barrio Le Marais, y llegamos al majestuoso Hôtel de Ville. Cerca del musée Pompidou cenamos y disfruté de las maravillas de la decadencia. Insisto, Dios nos libre de ello.

París es una ciudad encantadora, al menos su casco histórico. Atibiorrada de historia, llena de luces y también de aire navideño en esta época. La iluminación de la ciudad es una cuestión ansiada cada año por visitantes y locales, y tiende inevitablemente a no decepcionar.

El 24 pasamos la Nochebuena con mis suegros y con la abuela de mi chanchi, una muestra innegable de la crisis familiar y desesperación que azotó al país (Dios nos libre de ello) y que sigue corrompiendo a tantos, seducidos por "El Maligno".

Empezamos con el tradicional amuse-gueule y un brindis con champagne, no podría ser de otro modo. Los franceses son gente más bien tranquila que disfruta de la comida y saben comer. No es la idea sentarse a comer con hambre o llegar a lo bruto y empezar a engullir carne asada. Ellos primero quieren conversar contigo, y el amuse-guele (o mise en bouche) existe para apaciguar el hambre, excitar las papilas gustativas y preparar la mente para degustar de la comida. Jamás se sirven quesos porque deben traerse después del plato de fondo, y a temperatura ambiente. Se pican por ejemplo anchoas envueltas en pimientos, aceitunas, canapés, y aperitif. Esta parte tarda alrededor de una hora.

En seguida nos sentamos a degustar el tradicional fois gras con confite de pera, luego un gratin de fruits de mer, lo que sorprende a varios ya que por influencia norteamericana (gente que no impresiona mucho por sus hábitos alimenticios) cada vez más se come pavo como si no hubiese otra cosa. Las porciones son pequeñas, y la presentación es tan importante como la comida misma. El vino se sirve en una garrafa para oxigenarlo, y un repas normalmente significa beber más de un tipo de vino. Por ejemplo, el fois gras tradicionalmente va con Sauterne, el plato de fondo con un grand vin, y los quesos con un vino tinto apropiado. Después de todos estos platos tiene sentido servirse algo dulce, es prácticamente una necesidad. Rematamos con un fortísimo cognac con el que abrimos los regalos.

La diferencia
Yo fui bautizado en la religión católica romana porque mis padres fueron bautizados, y también mis abuelos, y también mis bisabuelos, y así sucesivamente. La abuela de mi chanchi no fue bautizada porque la gente es respetuosa de la religión como una cuestión cultural pero ya en esos años la gente dejó de creer en mitologías, y el bautizo exhala un tufillo políticamente incorrecto. Sin embargo, el ateísmo militante tampoco tiene mucha cabida. Ese fenómeno es sólo propio de los países donde la masa sí cree que una mujer virgen puede dar a luz un crío que caminará sobre el agua y resucitará. Francia más bien practica un catolicismo cultural, o lo que yo denomino "ateísmo católico".

La abuela de mi chanchi es una mujer de una vitalidad extraordinaria, llena de vida y siempre con algún chiste que contar. Sacó de la cartera un documento viejísimo, su primera licencia de conducir, y me mostró la foto para que me riera de su estrambótico peinado. Me reí. No pude evitar notar que la fecha de nacimiento decía "1934". Le pregunté con algo de miedo si tenía algún recuerdo de la Guerra. "Sí, recuerdo a los soldados alemanes desfilando en las calles". Ella proviene de un lugar cercano a Vichy, donde al parecer la guerra no tuvo gran impacto en la vida cotidiana. O al menos pareció no importarle mucho la pregunta ni le evocó algún mal recuerdo. Los padres de mi chanchi tampoco han sido bautizados, son gente que no va a misa ni le interesa, porque a sus padres no les interesó nunca, pero la Navidad se celebra porque es una fiesta familiar. No sé qué relación tiene con el cristianismo, no percibo nostalgia por las mitologías cristianas, y no es cierto que la ausencia de cultos crísticos lleva al país rumbo al despeñadero de la degradación humana, todo lo contrario. La verdad es que no veo crisis familiar alguna, ni menos crisis moral, ni depresión. Los curas no hablan por la tele y la prensa de calidad no puede prestarle espacio a quien pretenda hablar de idelogías religiosas. Nadie se agita por la pérdida del sentido cristiano de la Navidad. Afuera el frío es implacable, pero dentro del hogar el calor es reconfortante.

El día mismo de Navidad repetimos el ritual de la comida, y pasamos la tarde entera jugando Scrabble. El francés se me va en collera, pero le pongo empeño. Si es que hay alguna "crisis moral" producto del "relativismo", la verdad sea dicha, nunca la he percibido.
Nuestro amigo Patoace nos decía en su entrada antigua "Choque de trenes" que "Mirar a Europa en estos días es como ver un choque de trenes en cámara lenta: se dirigen alegremente al desastre, y a pesar de que el resultado se hace cada vez más evidente, las fuerzas en juego son tan grandes que nadie puede hacer nada al respecto". Una opinión respetable, aunque discutible. Y muy probablemente, errónea.

El día anterior a la víspera de Navidad, como decía al principio, caminaba por los alrededores del Hôtel de Ville donde el municipio instaló un carrusel y una pista de hielo. Vi a padres felices de llevar a sus hijos a patinar y a montarlos sobre los caballos. Es hermoso imbuirse en el griterío de niños contentos y de uno que otro llorando por caerse al patinar. Familias ha habido desde mucho antes de que naciera Jesús, o de que se haya inventado su historia, y familias ha habido en lugares donde jamás se ha practicado el culto crístico. Extinguido el cristianismo, seguirá habiendo familias. Sostengo que el planeta será un mejor lugar el día que vivamos sin religiones.
Saqué unas fotos que las publico en este blog para dejar testimonio de que el cristianismo está ya apunto de expirar, pero la moral, los valores familiares, el amor de los padres a los hijos, son cuestiones que no guardan relación alguna con religión de ninguna especie.


Sea lo que sea que celebren, espero que todos hayan pasado una feliz navidad.