sábado, 3 de octubre de 2009

Río 2016

Felicitamos a Brasil, país que no debe desperdiciar esta oportunidad

El presidente Obama y su mujer viajaron a Copenague para respaldar la candidatura de Chicago. Fue el mismo ejemplo de la pasada elección norteamericana la que influyó para que el candidato más débil, Río de Janerio, se impusiera a Chicago y Madrid.

Río sufre graves falencias en cuanto a transporte público, crimen, y capacidad hotelera, en comparación con las otras ciudades en competencia. Más aún, en términos estrictamente olímpicos, ni Brasil ni ningún otro país latinoamericano envía fuertes delegaciones olímpicas, ni llegan a la parte alta del medallero olímpico.

Los Juegos Olímpicos demandan infraestructura para poder llevarse a cabo con éxito. No siempre los países desarrollados organizan juegos, y muchos países emergentes cuando son nominados usan el esfuerzo de los Juegos para unirse al primer mundo. En 1952, 1956 y 1964, Helsinki, Melbourne y Tokio elevaron sus países a la categoría de "primer mundo". En 1972, Múnich sufrió un terrible boicot, pero Alemania en aquella época dejaba atrás el "milagro alemán" y se coronaba no como nación industrializada, sino como la tercera economía del mundo. Los casos más deslumbrantes han sido Seúl y Barcelona, en 1988 y 1992 respectivamente, llevando a Corea y España al selecto grupo de naciones desarrolladas. China usó Beijing 2008 para marcar su ingreso triunfal a la categoría de líder mundial. Otros han fracasado en el intento, como México 1968 o Atenas 2004.

Brasil fue el último país del mundo en entrar en recesión, y fue el primero en salir. Además sólo se sumergió en la crisis financiera en aguas bajas. En vez de gastar artificialemente recursos en infraestructura para reactivar su economía, Brasil ahora tiene la excusa de los Juegos Olímpicos para mejorar en todo aspecto la logística de Rio de Janeiro y poner en marcha todo el potencial de la economía brasileña.

Pero me surgen ciertas dudas. Tomemos como base el ejemplo más brillante: los Juegos de Seúl '88. La verdad es que Corea tiene un sistema de educación muchísimo más avanzado que el brasileño. El atraso de la educación brasileña es el lastre que le impide salir a flote. El gráfico a la derecha muestra los puntajes que han obtenido países emergentes en sistemas de evaluación de la calidad de la educación (fuente: The Economist). Mejorar la educación de un país no consiste en decretar con fuerza de ley que desde mañana todo el mundo se eduque, sino que requiere un cambio profundo en la actitud de un país. Corea, como buen país asíatico, vive de la devoción al trabajo duro. Ayer más de 100 mil cariocas han celebrado eufóricos en Ipanema la nominación de su ciudad, tanto así que se decretó día feriado. Lula lloró y dijo que va a "trabajar duro" en las preparaciones. Van a trabajar duro, pero desde mañana, ya que hoy decretamos feriado mientras bailamos samba y lloramos a moco tendido.

Sospecho que el Rio seguirá el triste sendero de Ciudad de México y Atenas, y no el de Seúl o Barcelona. Nominar a Río ha sido un riesgo, y un gesto casi de compasión por un continente postergado que históricamente se ha hecho todo lo posible por desperdiciar cada oportunidad que le dan. Es hora, sin embargo, de torcerle el brazo a la historia.


Chile Liberal recomienda:
Rio goes wild (Financial Times)
Is Rio's Win Chicago's Gain? (Wall Street Journal)

jueves, 1 de octubre de 2009

Crisis financiera y el fin de la prohibición de drogas

Es ahora el momento de terminar con el prohibicionismo sobre las drogas

En el último número de Fortune figura un extenso artículo (How marijuana became legal) que está a punto de cambiar la faz del mundo. La prestigiosa revista, de la cual vuestro corresponsal es suscriptor, nos informa que en la práctica la marihuana ya se está vendiendo y consumiendo legalmente en EEUU (el país que inventó el disparate de la prohibición).
Un vacío legal que se ha producido desde febrero de este año, gracias al presidente Barack Obama (quien admitió su consumo de drogas), los valiosos y caros recursos policiales no se despliegan para perseguir a quienes consumen marihuana por razones terapéuticas. Muchos doctores, por la módica suma de US $200, prescriben cannabis a quien lo solicite. El resultado es que en los siguientes estados de la unión, la marihuana puede comprarse legalmente en algunas farmacias.

Fortune nos cuenta sobre un adolescente a quien le recomendaron fumar marihuana antes de someterse a una quimioterapia, las cuales le provocaban feroces vómitos. Su padre se oponía. Pero motivada por la evidencia científica, su madre (ilegalmente) adquirió la droga y la fumó con su hijo. Luego de la sesión en la que fumó por primera vez, se sintió tan bien, y con tanta hambre, que pidió un sándwich. La revista nos recuerda que el Botox contiene más ingredientes activos que la marihuana. Por sobre todo, nos relata la historia de un empresario, Irvin Rosenfeld, quien lleva 38 años fumándose más de 10 pitos al día para controlar una extraña enfermedad a los huesos.

Es hora ya de terminar con la prohibición de drogas. La ciencia puede desarrollar nuevos tratamientos para pacientes que sufren de distinas enfermedades si es que terminásemos con los prejuicios ridículos sobre los sicotrópicos. Más aún, como nos recuerda el economista Milton Friedman en esta entrevista, es la ilegalidad la que ha producido drogas cada vez más potentes: la necesidad de traficarlas ha hecho que el mercado produzca el hachís o la marihuana prensada. La marihuana en estado natural, y con laboratorios controlando las dosis de su ingrediente activo, delta-9-tetrahydrocannabinol (THC), podríamos incluso disfrutarla en completa tranquilidad, seguros de que sabemos qué se estña vendiendo. El propio Friedman nos relata cómo el alcohol casero estaba disponible en todas partes durante la Ley Seca, y las intoxicaciones eran comunes. Hoy sabemos exactamente cuántos grados alcohólicos tiene el vino o la cerveza. Sabemos que se vende en lugares debidamente licenciados y fiscalizados. Nada de esto ocurría mientras Al Capone levantaba su imperio del mal y azotaba las ciudades. Del mismo modo, hoy vivimos en medio de una emergencia internacional, con países como México, Colombia o Afganistán totalemente devastados, todo gracias a la prohibición de drogas.

Hay un punto en común entre el término de la Ley Seca y el escenario económico actual. La prohibición de alcohol fue eliminada en 1933, cuando el gobierno necesitaba enormes recursos para reactivar la economía. Recordemos que la Gran Depresión estalló en 1929-30. El gobierno vio en la liberalización del alcohol una excelente oportunidad para cobrar impuestos al alcohol, y aprovechar así de usar los recursos recolectados para financiar el New Deal. La coyuntura hoy es, por increíble que parezca, exactamente la misma. Si el señor Obama quiere sacar dinero de alguna parte (el paquete TARP costó la astronómica suma de 700 billones) y si quiere recursos para financiar la reforma a la salud, debe ahora continuar liberalizando el comercio de alucinógenos. Nunca se ha visto a un marihuanero morir por sobredosis de pito. La guerra a las drogas declarada por Nixon es un fracaso. Es además poco ético que el Estado nos prohíba nuestro derecho a drogarnos. Menos aún obstruir el desarrollo de terapias basadas en sustancias alucinógenas.

No me extrañaría que EEUU terminase con la prohibición, pero que en Chile seamos más papistas que el Papa y por años discutamos que el país que inventó el disparate vive una crisis moral y que la familia se ha destruido por la droga y que empezaron los suicidios colectivos. No podemos seguir escuchando a las viejujas de Chile Familia Unida que se juntan a tomar tecito y a hacer lobby para prohibir drogas.

Estamos en época de elecciones. Es francamente impresentable el silencio ignominioso ha guardadoo sobre esta delicada materia el candidato que, se supone, está comprometido con el gobierno limitado y la "libertad" y el emprendimiento. Me refiero al señor Sebastián Piñera. Nada espero de Eduardo Frei. El único que ha pueso el dedo en la llaga ha sido el díscolo Marco Enríquez Ominami, si bien sospechamos que lo hace de loco, y no por convencimiento. Pero sea como sea, es hora de terminar con el gobierno paralelo de los barones de la droga. Si Piñera lo único que tiene que ofrecernos es más mano dura, entonces Chile Liberal comienza a pedirle a sus lectores chilenos que empiecen a contemplar seriamente la idea de votar por Marco Enríquez-Ominami. Al menos en primera vuelta.