jueves, 27 de septiembre de 2007

Lo que viene

El 18 de septiembre pasado, en dos lugares del continente americano se efectuaron sendas celebraciones, ambas igualmente tóxicas. En Chile, se cumplía un nuevo aniversario de la primera junta de gobierno (algo que a nadie importa, además). En Wall Street, no pocos comenzaron prodigar elogios al amigo Ben Bernanke : la tasa de interés de la Fed bajó medio punto, a un 4,75%.

En Chile, más de 40 personas murieron en las borracheras. Los efectos de la rebaja de interés serán similares pero aún no se sienten. Sin embargo, si en la próxima reunión (31 de octubre) se vuelve a bajar la tasa de interés (como ya lo anticipan y lo exigen el Congreso, el Tesoro y Wall Street), entonces habrá que empezar a preocuparse porque: o es una señal inequívoca o de que Bernanke es un clon de Greenspan, o acá en Chile Liberal estamos fallados de remate.

El Down Jones y S&P reflejaron un grado de euforia que no es otra cosa sino el reflejo de los nervios de varios. Pero vemos en Bernanke’s Bounty, que los futuros sobre el oro llegaron a $735,50 la onza, el más alto en 27 años, con lo que el control de la inflación debiese ser motivo de alarma y las credenciales anti-inflacionarias de la Fed quedan en duda, pero parece que nadie está muy preocupado. El interés en los bonos a 30 años del Tesoro subieron también. El dólar terminó por desplomarse, llegando a 1,40 respecto al euro.

Acá surge una paradoja evidente. Por un lado, todos parecen alabar a Alan Greenspan, y la expectación que ha causado su autobiografía es el reflejo de ello. Por otro, se hace cada vez más evidente que la política monetaria de Greenspan tuvo un impacto directo en la crisis de liquidez actual. Durante su presidencia, fueron demasiado rápidas las rebajas en tiempos duros, y lentas las alzas cuando la economía se recuperaba. Es decir, no fue más que la caja de resonancia de lo que todos pedían. Hoy, los resultados están a la vista.

Las consecuencias se vieron incluso en Gran Bretaña, donde el banco Northern Rock vio cómo se agolpaban los clientes para sacar sus dineros y meterlos debajo del colchón. Creo que hace mucho tiempo que no se veía en una economía avanzada a gentes haciendo fila fuera de un banco. El comportamiento del gobierno inglés además ha sido errático al salir inmediatamente a apaciguar a los acongojados clientes de este dudoso banco. El ministro de finanzas Alaistar Darling salió apresuradamente a reafirmar a los usuarios de este banco, pero a la vez el mismo Bank of England (Banco Central) ha cometido el error de salir en defensa de un banco poco fiable. Una cosa es que un Banco Central socorra a los bancos cuando existe una crisis económica, y otra es tapar los errores de la irresponsabilidad de las instituciones.

Esto demuestra que las crisis que se avecinan pueden ser dramáticas, nunca al extremo del desplome de Argentina el 2001, pero las fotos de las filas fuera de los bancos tienen un impacto sicológico enorme. Los daños a la economía real son la pesadilla de los políticos. Otros signos como la debilidad de la industria de la construcción en EEUU ya debiese ser motivo de preocupación. Por lo mismo, a fines de octubre la tasa de interés debe mantenerse.

¿Y en Chile?

La pregunta es cómo nos afectará esta crisis. Acá existe, creo, otra paradoja. Mientras que la crisis puede ser muy grave, estamos todos de acuerdo que el mundo actual es menos dependiente de EEUU. El PGB de Europa no se verá mermado si EEUU se desacelera bruscamente, y la balanza comercial entre China y EEUU sigue siendo tan a favor de China que incluso una caída en las ventas de Asia a EEUU no tendrá el mismo impacto, además la ya mencionada debilidad del dólar sería un punto a favor.

Pero así todo, frente a una desaceleración en EEUU, y ante la falta de liquidez que produciría el credit crunch, el panorama será sombrío para Chile. En ese momento, entonces nos acordaremos de las platas fondeadas de los excedentes del cobre. Aunque no nos guste, seguimos siendo un país que depende de la exportación de materias primas, y esto es lo que explica la diferencia de ingresos en nuestro país. Si una crisis internacional se desata, entonces tendremos recursos para enfrentarla. Será interesante entonces saber si aquellos que salieron a protestar "contra el neoliberalismo" tendrán la amabilidad de salir a agradecer las pocas políticas extraordinariamente acertadas que ha aplicado la Concertación.

¿Cómo reaccionar ante una crisis?

El mítico primer editor de The Economist, Walter Bagehot, escribió en su oportunidad que ante una crisis (imaginemos a cada uno de nosotros sacando nuestro dinero del banco), un Banco Central debe prestar dinero rápida y libremente a quien lo pida, aplicando interés, y si es que demuestra tener buen colateral. El director del Banco Central inglés en ese entonces (1866) reclamó contra The Economist por difundir los principios económicos más perniciosos que jamás se habían pronunciado en el mundo. Hoy, se acepta como una regla de oro. A aquellos que soliciten ayuda y que demuestren buen colateral, se les presta, porque significa que son quienes van a sobrevivir y demuestran seriedad.

La verdad sea dicha, Bernanke ni siquiera debió haber bajado la tasa de interés, ni un cuarto de punto. La reacción de bajar la tasa de descuento a 5.75% (desde 6,25%) fue sorpresiva pero atinada. Esto suaviza el préstamo a los bancos y es lo que corresponde. Después de todo, los ciclos económicos son necesarios y además representan una gran oportunidad para purgar todo lo podrido e inservible en una economía. Superadas las dificultades, la economía cobra nuevos bríos. Si un Banco Central se propone crear una desaceleración brusca, pero breve, lograría mucho más que si se deja seducir por los cantos de sirena y continúa con el Greenspan put, ahora rebautizado como Bernanke put.

Por supuesto, es fácil hablar. Pero cualquier sujeto con el peso de un Banco Central sobre sus hombros no podría llegar y decir estas cosas, salvo que quiera arriesgarse a terminar sus días en un manicomio. Pero no sé qué pensar de los que se agolpan a comprar la biografía de quien no ha hecho nada notable. Creo que esos sí que están mal de la cabeza.

3 comentarios:

rigo dijo...

No sé cual sea la situación particular de Chile, pero tengo un par de opiniones de cómo podría afectar esta crisis al mundo.

Me parece que dependiendo cuán profunda sea la crisis, China si podría sentir un fuerte golpe a su economía. Su principal mercado sigue siendo EU y según analistas, es un gran accidente esperando por ocurrir, en parte porque los chinos manejan su economía peor que los gringos. (No hay que olvidar que siguen siendo comunistas)

Por otro lado, para mí la baja de medio punto refleja la desesperación del FED por poner en circulación el montón de dinero recién impreso que ha metido a la economía en los últimos años (en especial para financiar su estúpida guerra). Pero esta medida podría tener dos respuestas contraproducentes: una, podría formarse una o más burbujas ante el crédito barato (dinero barato). Y por otro lado, está la inflación REAL, la cual la FED dejó a su suerte.

Lo único que salva en cierto grado a EU es que su dinero todavía es la moneda de reserva en muchos países del mundo, lo que en cierta medida traslada las perdidas a nuestros países.

Argenlibre dijo...

Saludos desde el Movimiento Argenlibre
argenlibre.blogspot.com

Chile Liberal dijo...

Rigo: Creo que la rebaja de medio punto sí ha sido demasiada pero aún se mantiene una similitud entre la tasa de interés y crecimiento de PGB. Si bien considero errónea esta baja, es preocupante que ya se asuma que habrá un nuevo recorte en octubre. Si esto ocurre, entonces creo que se avizora un nuevo Greenspan.
El costo de la guerra en Iraq ciertamente estuvo fuera de lo presupuestado. Es increíble que EEUU de manera tan simplona haya creído que con Iraq liberado de Saddam Hussein, los capitalistas norteamericanos invertirían en el petróleo y la guerra se autofinanciaría con los ahorros en en petróleo barato. El barril de crudo ha sobrepasado los $80. Hay que preocuparse.

En cuanto a China, un dato "freak" es que llegará a un tope después de los Juegos Olímpicos. Quizás alrededor del 2010 comience a haber problemas serios, especialmente cuando los chinos comiencen a tomarle gusto al consumo, y pronto querrán poder político. Un país gigantesco como aquel podrá generar una crisis enorme.