jueves, 18 de julio de 2013

Pongan a la Matthei


Winston Churchill sufrió de depresión durante gran parte de su vida, incluidos los años de la II Guerra Mundial.  "Mi perro negro", le llamaba. Pero fue un hombre que logró no sólo conllevar su enfermedad sino encabezar la más colosal lucha que ha visto la humanidad entre la civilización contra la barbarie, encabezando las fuerzas democráticas occidentales contra el nazismo de Hitler. 

En la redacción de Chile Liberal somos bastante escépticos sobre el "cuadro de depresión" que aquejaría a Pablo Longueira, conminándolo a renunciar a su carrera presidencial apenas dos semanas después de ser ungido por los electores de derecha como el elegido para enfrentarse a Bachelet (hasta ahora, imparable).

Una hipótesis es que la UDI nos mienta descaradamente, lo que no sería extraño. La segunda, igualmente probable, es que Longueira no tiene dedos para el piano. No es un Churchill. No tiene la dureza para presidir Chile. Una tercera posibilidad es que haya querido desplazar su estrategia presidencial hacia posiciones centristas, lo que le habría valido la oposición en bloque del Soviet Supremo de la UDI. Esto lo habría dejado knock-out y el hombre habría desistido de ser candidato. Todas son elucubraciones. 

¿Es sano para la democracia chilena —aún débil— que el bloque de derecha sea tan escuálido? Büchi en su época renunció y luego cambió de parecer. Alessandi Bessa fue un "non entity". Lavín un payaso. Sólo Piñera, que proviene de la raigambre demócrata-cristiana (RIP), logró llevar a la derecha a La Moneda (sin bombardearla). El sustento de la derecha es la defensa acérrima de la corruptocracia cleptómana del tirano Pinochet. La derecha no muere gracias al ventilador mecánico del binominal, que hasta sus propios apologetas ahora desean cambiar. Nada esto es bueno para la democracia chilena, que necesita una nueva derecha.

Vemos en Gran Bretaña al conservador David Cameron anunciar con satisfacción que cumple una de sus promesas de campaña: el matrimonio homosexual. Mientras, con desazón, vemos que los conservadores chilenos siguen enlodados en la cloaca del oscurantismo medieval. Triste que Longueira renuncie después de una buena elección primaria, que le daba un piso de legitimidad al candidato derechista, y que haría de su derrota un claro signo que el país no quiere a la derecha popular gremialista de Guzmán.

No obstante, la tarea de Longueira en realidad era prácticamente imposible. Más aún, con un candidato proveniente de la derecha dura. La derecha debe renovarse, o sufrir este año la más espectacular derrota electoral del que tengamos memoria. 

Oh, y ahora, ¿quién podrá defenderlos?
Nuestro sitio le recomienda a los ayatolas Al-Melero, Mohammed Al-Lavín y Tadiq El-Kast y en general a toda la Hermandad del Talibán-Gremialihad, que nombren a la combativa ministra Evelyne Matthei como la reemplazante de Pablo Longueira.

Su salida de RN fue bochornosa. Pero es una figura de ambos partidos, RN y UDI. Quiso entrar al gobierno en la parte política pero la dejaron, junto con Longueira, en las tediosas cuestiones técnicas. Matthei conoce, por antecedentes de su padre, los episodios demenciales de Pinochet (sacar los tanques a la calle la noche del 5 de octubre de 1988) y me imagino que sabrá que la dictadura fue impresentable, pero también sabe que llegado el momento, los militares debían volver a sus cuarteles, y que continuar en el gobierno era una aventura personal megalomaníaca del Pinocho. Todo aquello es indefendible y como candidata debe dejarlo claro.

Matthei será un real contraste comparada con Bachelet, aparte de que ambas sean rubias, una es la mamá sentimental que ha sufrido pero fue dura, la otra es dura siempre pero en algún momento mostrará su lado amable. El choque no puede ser más claro.

Pero lo más interesante es que Bachelet, siendo mujer, puede acusar que los ataques de un contrincante de derecha son machistas. Matthei, siendo mujer, puede atacarla directamente, sabiendo que no tiene nada que perder, y sabiendo que ambas son mujeres. Matthei cuenta con la formación política y técnica para ser candidata. Fue parte del abortado proyecto de Nueva Derecha, que le permitirá transitar al centro político (es ahí donde en toda democracia sana se da el combate cuerpo a cuerpo, después que los políticos salen de las trincheras de sus extremos).

No decimos que Matthei logrará derrotar a Bachelet. Pero sí será una buena candidata. El resto depende de sus habilidades políticas (que las tiene) y del apoyo de su sector.

1 comentario:

Miguel Gutierrez dijo...

Para la gente que apoya Bachelet... Les dejo estos videos...

1- http://www.youtube.com/watch?v=8Nk5I9KJOEs
2- http://www.youtube.com/watch?v=8FahPJ_jqA0
3- http://www.youtube.com/watch?v=G0VFI_shqts
4- http://www.youtube.com/watch?v=5qbsdXdkOEg
5- http://www.youtube.com/watch?v=cLHWkG3AcJI