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sábado, 6 de octubre de 2012

Girl, you'll be a woman soon


 
La líder estudiantil chilena Camila Vallejo empieza su etapa de madurez (por fin)
Las protestas estudiantiles han sido un acto revolucionario. Todos quienes conozcan el desarrollo de una revolución saben que viven las mismas etapas. Estamos ahora en presencia de la etapa final de una revolución fallida, que es la antropofagia entre los caudillos. Camila Vallejo ahora admite la fatiga en el movimiento, declaraciones rechazadas por sus compañeros. La historia nos dice que cuando llegaron a buscar a Robespierre para mandarlo a la guillotina, el prócer de la revolución, en el tumulto, apuntó con el dedo a la Declaración de los derechos del hombre, y exclamó "al menos logramos esto". Era el final, y una dictadura post-revolucionaria era parte del libreto.

Así mismo, los sans-culottes se tomaron la sede del Partido Comunista, lo que Camila Vallejo clasificó un acto de "fascismo puro", haciendo eco de lo que indicamos en Chile Liberal. Tiene toda la razón Camila. Claro que cuando ella se tomó la UDI, la versión derechista del PC, era un acto libertario. Ahora la revolución le estalló en la cara, y acusa fatiga. ¿Cómo se llegó a esta situación aparentemente absurda?

Crónica de una muerte anunciada
Todo empezó en Tolerancia Cero, cuando el Chascón Villegas debatió por primera vez con "Marcela Vallejos". El país quedó deslumbrado por la dicción, la convicción y la belleza de la nueva líder. Y ahí empezó la cadena de errores. Abusaron de las protestas. La popularidad del gobierno se desmoronó, lo que asustó a la Oposición. ¿Alguien querría gobernar esa bolsa de gatos llamada Chile? Aunque no lo quisieran, la Oposición pensaba que era un alivio no estar en el poder. Los gerentes en el gobierno añoraron volver a sus oficinas climatizads del barrio alto. La Confech, drogada de poder, rechazó el diálogo y se propusieron lograr en las calles lo que sólo puede conseguirse en las instituciones.

El paroxismo de la estupidez llegó el fatídico 4 de agosto, cuando Camila plantea el conflicto como un gallito al gobierno y desafía al ministro del Interior y la Intendencia, llamando a marchar por enésima vez, sin dialogar ni buscar una solución. Un muerto y cientos de detenidos más tarde, con enormes pérdidas materiales y horas de clase desperdiciadas para siempre, patearon la mesa y porfiadamentre continuaron marchando sin negociar. Los padres empezaron a pregntarse si todo esto valía la pena, cuando ya se veía que los alumnos perderían el año.

Las demandas continuaron siendo populares, pero menos que antes. Le forma de expresar las demandas, en cambio, fue categóricamente rechazada.

El segundo error garrafal vino cuando el Partido Comunista decidió repostular a Camila en la Confech. Empezó la antropofagia. Camila perdió, y apareció otro más radical, una figura que sería un blanco fácil del gobierno: un joven de clase acomodada, educado en un exclusivo colegio privado. Pretender que alguien como el actual presidente de la Fech estudie gratis es una bofetada en la cara a los pobres, y un insulto a la inteligencia. Camila al menos era carismática y los pobres la escuchaban. Relegada a un segundo lugar, la bella líder se refugió en la ideología comunista después de una seguidilla de fracasos, como por ejemplo una gira europea que contempló una visita a la OECD en París, donde jamás la apoyaron en su demanda de educación gratuita: la OECD sólo recomienda que los aranceles no sean altos.

Vino una absurda demanda al gobierno de Chile ante la ONU, rechazada dos veces. La exigencia de televisar las reuniones con el ministro Bulnes, y otras tonterías que hoy dan vergüenza ajena, siguieron hundiendo al movimiento.

El rostro de la renovación política chilena dejó eso atrás y partió a... Cuba. En la isla, Camila procedió a darle una felación política a todos los jerarcas de la gerontocracia cubana, llegando incluso a plantear que las palabras de Fidel eran para ella"una hoja de ruta". Luego destacó que hubo "ciertas cosas malas" en el sicopático régimen comunista norcoreano. Siguiendo la hoja de ruta de Fidel y su modelo educacional soviético, Camila pasó a ser irrelevante.

The end
El gran logro del 2011 fue destruir al gobierno, lo que es estúpido, ya que el gobierno ni siquiera se da un balazo en el pie: se ametralla ambas piernas. Dicen que la Confech puso la educación al tope de la agenda, lo que es falso, porque Piñera fue quien había declarado que el 2011 sería el año de la educación. El 2012 vería el paulatino desgaste del movimiento, que el acuerdo entre gobierno y  Oposición por la reforma tributaria escribió el epitafio de Camila Vallejo et al.

El movimiento estudiantil dio los úlitmos manotazos de ahogado. El desalojo de las tomas esta vez tuvo apoyo decidido. La radicalización del movimiento ha sido absoluta, con los pendejitos llamando a boicotear las elecciones, pendejada que hasta la Confech tuvo que rechazar.

Vino la toma del PC y Camila se declara desgastada.

Control de daños
Hay que entender a Camila Vallejo, su historia personal para comprender su sicología, que deriva en su ideología. Su pensamiento político fue incubado desde la cuna. Ella proviene de una familia férreamente comunista. Fue al colegio Raimpau, insitución particular-subvencionada fundada bajo la dictadura por militantes del "proscrito" Partido Comunista, para darle santuario a sus hijos y blindarlos del neoliberalismo salvaje que aplicaba Pinochet. Camila fue criada por comunistas, fue educada por comunistas, sus amigos son comunistas, su pololo es comunista, y a pesar de su juventud, es militante de toda una vida en el Partido Comunista.

El comunismo de Camila es a priori. Debatir con ella es tan fructífero como tratar de explicarle a un Testigo de Jehová que dios no existe, y tan entretenido como dialogar con una puerta.

Pero Camila madura. Enhorabuena. Se dio cuenta de sus payasadas. Lejos está la muchacha que homenajeaba a un chileno miembro de las FARC, organización criminal que ha fusilado a niños delante de sus padres. Captó que ni los hermanitos Castro creen en el comunismo, y que si creen en su ideología, es porque les permite ser parte de una elite en Cuba mientras el resto tiene salud y educación gratis en escuelas miserables y hospitales insalubres.

Camila vio que su Partido Comunista se negó a reformar el sistema binominal, porque basta un acuerdo con la Concerta más unos arreglines por aquí y por allá y se aseguran varios diputados: ¿por qué ella no iba a ocupar un cupo que el sistena binominal le asegura? Ella vio que al final lo mejor era aprobar la Reforma Tributaria, apaciguar el país y aliarse con la Concertación para llegar al gobierno.

Camila maduró. Ya no es la chiquilla que da la lucha en las calles. Ahora, desde las tribunas del Congreso, entendió que la política es un arte, un juego cuyas reglas son incomprensibles para el votante de a pie, y que se quedó marginada como mera espectadora después de ser el número principal.

Nuestra postura
En Chile Liberal estaríamos dispuestos a darle nuestro voto y adhesión para que llegue al Congreso, y que al menos ahí sea un aporte. No es su culpa que la hayan incubado para ser comunista, pero al menos ella podrá contribuir al debate.

La diferencia es que en nuestro sistema ideológico, Camila tiene pleno derecho a expresarse y promover su agenda. En el esquema ideológico comunista, Chile Liberal sería prohibido. Pero eso no es lo importante, sino que al menos como expresión política tengan voz y voto ahí donde cuenta.

Sería lo mejor para todos que se sentase en un escaño del Congreso y deliberase las leyes que se envían, y no que marche y marche sin rumbo. Sería un final relativamente feliz de la primera entrega de esta saga, porque mejorar la educación chilena no es cuestión de una u otra medida, sino un trabajo a largo plazo, arduo y complejísimo.

La carrera política de Camila puede llegar a un abrupto fin, nos recuerda la siguiente cruda escena de Pulp Fiction, del maestro de maestros Quentin Tarantino, que a mediados de los 90, cuando teníamos la edad de Camila, nos marcó a toda nuestra generación con este film de culto. De drogarse con el poder, podría terminar mal. No queremos eso, sino que a pesar de las diferencias irreconciliables, que algo bueno salga de todo este embrollo. La generación de Camila está moralmente conminada a no caer en el exceso.  

Girl, you'll be a woman soon - Pulp Fiction


lunes, 21 de noviembre de 2011

La diferencia ideológica fundamental: socialismo versus individualismo

« L’État, c'est la grande fiction à travers laquelle tout le monde s’efforce de vivre aux dépens de tout le monde »

("El Estado es la gran ficción a través de la cual todos se esfuerzan para vivir a costillas del resto")
Frédéric Bastiat (1801–1850), pensador liberal francés




La cúpula estudiantil acusa al gobierno de "ideologización", sin darse cuenta que ellos mismos también propugnan una ideología. ¿Quién tiene la razón?

En el papel era prometedora la idea del programa Tolerancia Cero de convocar a un gran debate en torno al conflicto estudiantil. En la práctica, no se avanzó mucho. Sí hubo un punto crucial que dejó al descubierto la esencia misma de esta agotadora disputa. La dirigenta de la Confech —la agrupación que asegura representar a los estudiantes y a la "ciudadanía"—, afirmó que la educación superior no debe ser pagada por los pobres sino mediante un aumento al impuesto a la renta. Ena Von Baer replicó que detrás de esa aseveración hay una prejuicio ideológico, pero la conversación no se detuvo ahí sino que discurrió por otros senderos.


¿Qué quiso decir la dirigenta? Lo que ella plantea no es que los pobres le paguen la educación a los ricos, como sostiene el gobierno, sino que cada cual costee la educación pero mediante el pago de tributos al Estado. O sea, ella quiere que Fulano vaya a la universidad sin pagar el arancel, pero ella misma se apura en precisar que esto no significa en estricto rigor que sea "gratis", sino que Fulano luego pagará con impuestos su educación, pero al momento mismo de educarse, o sea mientras asista a clases, Fulano no pagaría.

En realidad, lo que la dirigenta plantea es que Fulano pague al Estado para que se eduque Mengano, y luego, cuando Mengano egrese, le pagará la educación a Zutano. Todos ellos, Fulano, Mengano y Zutano, entregan parte de sus ingresos al Fisco para que desde sus arcas el Estado eche mano para costear los aranceles de todos. Vale decir, unos le pagan la educación a otros. Esto, amables lectores de Chile Liberal, responde a una ideología cuyo nombre todos conocemos: se llama socialismo.

La verdad es que no percibimos ningún beneficio en socializar el costo de la educación. Primero, recordemos que el pago de impuestos es un acto de fuerza que ese ejerce contra la voluntad del individuo, el contribuyente. Por definición, el impuesto es una imposición. Si fuese voluntario, ya no es impuesto. (Yo dono a la Teletón porque quiero, es un acto noble de mi voluntad. Eso no es un "impuesto"). La dirigenta estudiantil en ningún caso aclara cuál es la virtud de socializar el pago de la educación. ¿Qué se gana con ello?

De hecho, es bastante degradante. Y de aquí se desprende qué promueve Chile Liberal, cuya propuesta es la antítesis de la postura de la dirigenta (ella es militante del Partido Comunista). Como decíamos, pagar impuesto es un acto de naturaleza violenta, en que a un sujeto se le obliga, bajo amenaza de castigo, a entregar parte de sus recursos al Estado. Pagarse a sí mismo la educación es mucho más virtuoso porque uno elige si quiere postular a la Universidad o no, y al elegir, ya hay un acto voluntario. Cuando el estudiante paga su arancel, lo hace porque fue su decisión el entrar a la universidad. Si el estudiante no cuenta con los recursos para financiarse los estudios, puede optar a un préstamo, que será pagado cuando, premunido del título universitario, comience a producir. En este esquema, Fulano paga la educación de Fulano, o sea devuelve el préstamo, pero no le paga la educación a Mengano ni a Zutano. Este sistema desde luego es lo opuesto al socialismo: se llama individualismo.

"¡Pero los préstamos se toman a tasas usureras y se destinan a pagar aranceles exorbitantes!", impugnarán algunos lectores. Pues razón tienen, y de hecho así ha ocurrido. Éste debiese ser el foco de toda la atención, y si bien el primer problema (préstamos usureros) ya lo ha abordado el gobierno, el segundo (aranceles disparados) aún no goza de la atención debida, a pesar de ser la esencia mima del problema: siete meses entrampados entre socializar o indivdualizar el pago del arancel, sin que ninguna de las partes aún aborde la problemática de porqué los aranceles burbujean. Triste, pero así es la calidad del debate.

Nuestra recomendación
El gobierno debe ceder respecto al lucro en educación. Si la ley establece que los establecimientos de educación superior no deben ser con fines de lucro, la ley debe respetarse. La ley es estúpida, pero debe cumplirse. La idea de "transparentar el lucro" debe desecharse. Si bien implica un atentado a la libertad de emprendimiento, acá se ha violado el espíritu de la ley y esto es inaceptable. El gobierno, como parte de las negociaciones, debiese abandonar este frente y conceder. Luego, discretamente debe sacar el gabinete al ministro Joaquín Lavín, quien tiene intereses en una universidad privada que ha vulnerado la ley.

Sin embargo, del otro lado también deben aflojar en algo. La Oposición debiese asumir que no tiene mucho sentido el "socialismo educativo". ¿Quién gana cuando unos le pagan a otros? Nadie. Un acuerdo que ponga punto final al conflicto debe firmarse sobre el compromiso de que ninguna familia de un estudiante incurra en gastos excesivos para financiar la educación universitaria de sus hijos, y que ningún estudiante se endeude peligrosamente.

El motivo para evitar el endeudamiento es más bien de carácter técnico. Un profesional recién egresado que deba devolver un enorme préstamo corre riesgo de ser incapaz de cumplir con los pagos (como éste es el caso, la tasa de interés refleja ese riesgo). Si esta situación afecta no a uno, ni a dos o tres, sino a generaciones enteras de egresados, todo el sistema peligra porque se genera una "burbuja". Se acerca una gran crisis económica y los jóvenes que no encuentren trabajo se declararán masivamente en "default", lo que causará una asfixia del sistema cuando dejen de percibirse las devoluciones de los préstamos. Si es moral o inmoral endeudarse de por vida es un asunto que lo dejamos a otros ya que por naturaleza Chile Liberal no tiene interés en cuestiones morales (somos amorales). Pero que se inflen burbujas delante de nuestros propios ojos es algo que no podemos aceptar y que nos conmina a actuar.

La Confech, luego de meses esgrimiendo el gran apoyo ciudadano, ve cómo éste se desvanece. El apoyo de la masa siempre es efímero. Tuvieron en su momento al gobierno con mucho que perder pero dejaron pasar la oportunidad de concretar. Ese momento ya es un lejano recuerdo. La realidad ahora muestra que el apoyo ciudadano les juega en contra: una aplasante mayoría quiere que ser termine la movilización. Absurdamente, abandonaron la mesa de diálogo y se quedaron no sólo huérfanos de apoyo ciudadano, sino con nadie en puestos de poder que los escuche. La Oposición, mientras tanto, comienza las tratativas con el gobierno. La Confech está condenada a convertirse en una irrelevancia por culpa de sus propios errores (no aprovechar el momento, extender ad nauseam el conflicto y patear la mesa de diáogo).

En síntesis, abolir el lucro es algo que puede conseguirse. Pero la gratuidad universal no. Mientras no haya un argumento convinencente para socializar el pago de aranceles, debe primar el criterio más sensato que es considerar la elección de una carrera un acto de decisión individual. Nadie debe quedarse sin acceso a la universidad por no poder pagarla, pero eso no significa que deba socializarse su costo.

sábado, 22 de octubre de 2011

No diga "nacionalización", diga "robo"

Es una falacia el "nacionalizar" el cobre.
Déjà Vu

Una de las exigencias estrella que vociferan los jerarcas del Politburó estudiantil —la Confech— es decretar la desarancelización de la educación universitaria y, por consiguiente, costearla mediante una reforma tributaria que contemplaría la "nacionalización del cobre", el principal recurso natural de Chile. En vista de que esta proposición es falaz, Chile Liberal en el presente post desea impugnarlo, haciendo varias precisiones y acotaciones para encausar la discusión y mitigar la extraordinaria entropía reinante.

Lo primero que debemos declarar es que es engañoso esto de "nacionalizar" el cobre. El cobre es chileno y el país ya aplica regalías a quienes explotan este recurso natural. La cúpula estudiantil se confunde, así como también la ciudadanía se turba. Lo que realmente tiene valor no es el cobre en sí, que no pasa de ser un mineral depositado en yacimientos. En estado natural, no tiene prácticamente ningún valor, sino que lo adquiere cuando se emplea maquinaria para extraerlo, cuando se asigna capital humano para efectuar las faenas, cuando se procesa, se transporta en vehículos, y se construyen caminos y puertos para exportarlo. Nada de esto, o muy poco, es chileno. Todo el trabajo aplicado es posible gracias a la inversión de capitales en la explotación de este recurso. Y los capitales, tanto en dinero como en expertise, han sido normalmente extranjeros.

Para entender lo anterior veamos un ejemplo práctico. Los dueños de La Escondida —mayor mina de cobre del mundo—, inviertieron en Chile US$ 5,64 mil millones, es decir, todo ese dinero ingresó a Chile (como foreign direct investment) sin que antes existiese, lo que ya es en sí entrada pura de capital que beneficia extraordinariamente al país. Este movimiento de capital, más la llegada de especialistas (capital humano) son los que realmente permiten que el cobre pueda ser exportado. Desde luego que es una falacia, una ilusión, el creer que toda la infraestructura que han desarrollado los dueños de Escondida —BHP y Rio Tinto principalmente— pertenecen a Chile. Lo que es chileno es el cobre, pero nada más.

Lo segundo a considerar es que como país, Chile por supuesto que cobra una regalía ("Participación en los ingresos o cantidad fija que se paga al propietario de un derecho a cambio del permiso para ejercerlo") a los inversionistas de La Escondida, y es legítimo que así sea. Tácitamente, Chile le dice a los dueños "ustedes explotan mis recursos gracias a que yo brindo la estabilidad politica y económica para que en calma puedan realizar su actividad, y a cambio, yo les cobraré un impuesto". Si esta situación no se produjese, desde luego sería imposible explotar el cobre por lo tanto el intercambio sería imposible: Chile no recibiría la inversión ni cobraría regalías, ni los inversionistas percibirían utilidades. Para ejemplificar: los hidrocarburos en Bolivia son inexplotables porque el país presidido por Evo Morales es un caos y nadie se atrevería a invertir US$ 5,64 mil millones allí, por miedo a perder toda la inversión. En el caso de Chie, BHP Biliton y Rio Tinto no sólo están obligados legalmente a pagar a Chile las regalías, sino que éticamente también ya que su trabajo sólo es posible gracias a que Chile genera las condiciones para que así sea.

En virtud de lo anterior, cuando los voceros de los estudiantes —más los sindicalistas y sectores menos ilustrados de la sociedad— rasgan vestiduras por las pingües ganancias que obtiene la gran minería y exigen que se "nacionalice" el cobre, ni siquera correspondería a una expropiación de lo que no es chileno, sino constituiría un mero robo. Si esto es lo que quieren, pues entonces bien, pero díganlo así, tal cual, que quieren que Chile arrebate la industria del cobre, tal como lo hizo Allende en 1971 con la venia unánime de la decadente clase política. Noten que Allende no compró la infraestructura minera a sus dueños (lo que sería chilenización del cobre, como efectuó Eduardo Frei Montalva), sino que lisa y llanamente la usurpó, siguiendo la ola mundial de "nacionalizaciones" (!) que sufrió EEUU en los 60 y 70, principalmente en Medio Oriente con toda su inversión petrolera, en que estos países también decretaron que las inversiones de EEUU en realidad eran de ellos. Pero desde un punto de vista conceptual, si al afectado no se le paga una justa compensación, esto no pasa de ser un atraco perpetrado por parte de un Estado a un inversionista.

Si esto es lo que quieren, o sea, robar, no esperen que Chile conserve sus impecables credenciales como país confiable en los negocios. Chile Liberal, por el contrario, cree que debemos ser celosos en el respeto a los derechos de propiedad, tanto de los más pobres que han sido saqueados por los ejecutivos de La Polar, como de la preciosa inversión que recibimos de los grandes inversionistas extranjeros. Del mismo modo que queremos bajar el IVA para no castigar los derechos de propiedad de los más vulnerables, este sitio se opone a jugar con los derechos de propiedad de cualquier otro, sea la señora Juanita pagando IVA por comprar un paquete de spaghetti y un tarro de salsa de tomates o BHP Biliton aportando inversión extranjera directa.

domingo, 9 de octubre de 2011

Confech: Rumbo a ninguna parte

La Confech se ha dado un balazo en el pie

Pero el problema se soluciona negociando

Después de 5 meses de forcejeos, se llegó a un punto de quiebre: el Soviet Supremo de los estudiantes exige (porque no "demanda", sólo "exige") que el Estado le pague la educación universitaria a todos los que entran a las universidades tradicionales, incluyendo los más ricos. El gobierno —en cambio— ha propuesto que las universidades sigan cobrando pero que los pobres reciban becas y la clase media una combinación de becas y préstamos a tasas bajas. Para un observador imparcial es evidente que la postura del gobierno es sensata, y la de la cúpula estudiantil es estúpida.

Los mandamases de los estudiantes no han negociado hasta llegar al mejor acuerdo posible a partir de dos posturas opuestas sino que tiraron del mantel y patearon la mesa, y luego unos pocos salieron a manifestarse nuevamente por la Alameda, en un recorrido no autorizado, ante lo cual la fuerza policial actuó, como debe ser. La líder logró su objetivo de aparecer mojada por el carro lanzaguas en la portada de los periódicos, de modo que ahora puede aparecer como la "víctima de la represión". El gobierno no ha hecho sino lo que hace cualquiera que conozca de negociación: les ofrece una zanahoria y les da un latigazo.

Al fin y al cabo, haciendo abstracción de todo lo demás, si se fijan bien el asunto se reduce a que los jerarcas de los estudiantes finalmente pelean para que el rico estudie gratis.

Y ahora, ¿qué?
Hay muchos estudiantes —la inmensa mayoría— que sí marcha y protesta de buena fe y realmente exige legítimamente que termine el "Transantiago educacional" de préstamos usureros que se convierten en un lastre de por vida. Esos estudiantes se merecen respeto. Pero la cúpula estudiantil más el autodesignado jerarca del sindicato de profesores han defraudado esos jóvenes de buena fe que jamás han militado en partido alguno y no tienen interés en un forcejeo con el gobierno sino que desean una pronta solución para volver luego a clases y seguir con los estudios que ellos eligieron por vocación. Marchar y protestar y apuntar con el dedo a un gobierno de derecha no es necesariamente la vocación de la mayoría de los estudiantes, como sí lo es de la señorita Vallejo, el señor Ballestero, y el profesor Gajardo (del de la UC no hablo porque es un Don Nadie, un mero tonto útil)

Como dijo este sitio anteriormente, la Confech no es parte del problema: es el problema. De todos los escenarios posibles siempre han optado por el más estúpido que es seguir el paro marchando sin negociar. ¿Lograrán algo? Nada.

Por la boca muere el pez
Hagámosle un fisking a la señorita Vallejo para demostrar sus errores:

"hubo un diseño concertado por parte del Gobierno para que esta mesa de trabajo no prosperara".
Falso. Ella instó a romper el diálogo al que la invitó el propio Piñera. Acá al aludir a un "diseño concertado" evidencia una proyección sicológica en otros su pensamiento interior, porque está claro que su agenda era boicotear el diálogo, de otro modo, aún estaría en la mesa negociando quiénes pueden clasificarse como "ricos" y "clase media" para que la cobertura sea la mayor posible en el sistema de becas. No hizo nada de eso sino que mandó la negociación a la cresta.

"Se nos cerraron las puertas y eso hay que recalcarlo aquí. No fuimos nosotros los estudiantes los que quisimos romper con esta mesa, sino que fue el mismo Gobierno porque no tenía la capacidad política ni la voluntad de atender las demandas de la gran mayoría del país"
Y dale con aducir que la "gran mayoría del país" la apoya, evidente falacia ad populum. Debe demostrar su punto, y para ello, no se puede esgrimir a la mayoría como razón. Nadie puede asegurar que está en lo correcto porque la mayoría está de su lado. Además, la gente sí apoya a los estudiantes en la medida que Chile Liberal y todos queremos que termine el abuso, los aranceles disparados y la proliferación de carreras, pero de ahí a que la universidades tradicionales deban ser gratis mañana es una cuestión que difìcilmente "la gran mayoría del país" apoya, algo que esta muchacha insiste e insiste en machacar como monjo tibetano recitando un mantra para así de algún modo disimular su carencia de argumentos. Porque argüir que "la educación debe ser gratis para todos porque es un derecho" es , más encima, una falacia de argumento circular.

El Soviet Supremo de los estudiantes, en representación de ellos mismos, ha emitido una resolución en que confirman que se acabó el diálogo y han convocado a nuevas marchas y movilizaciones. Seguirán bailando con Thriller de Michael Jackson, continuarán las batucadas y las pancartas. Si quieren seguir, sigan.

Pero educación gratis para todos no habrá ni debe haber porque si en algo debemos gastar dinero es en educación preescolar y primaria, y luego en secundaria. Ahí hay niños que no pueden elegir, y sus padres pueden ser el principal obstáculo para educarlos por lo que intervenir ahí es fructífero. Educación universitaria gratis no tendrán ni deben tenerla. No es un derecho la educación universitaria sino una elección personal y vocacional por parte de un adulto. Es un non sequitur que su costo debe socializarse porque el primer beneficiado es el futuro profesional, en segundo lugar se beneficia la sociedad. Por eso, sí se sigue que el primer beneficiado sea el primero en pagarla. Socializar el costo de la educacón superior es una sirvengüenzura.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Ya no son parte del problema, SON el problema

Nada justifica continuar los paros

El Soviet Supremo de los estudiantes —reconózcanlo, más gente votó por Stalin que por Camila Vallejo— se ha convertido en el obstáculo para desenfrascar el conflicto estudiantil. Como voz de protesta han logrado, por fin, sacar la educación de un mero saludo a la bandera situándola en el centro del debate político, algo que ni el Gobierno ni la Oposición habrían hecho, ya que todos sabemos cuáles son sus prioridades (primero su sobrevivencia, segundo, cualquier cosa). Como protesta, bien. Pero llegada la hora de proponer soluciones, desbarran.

Recordemos que, en palabras de la dirigenta más visible, su objetivo final es "recuperar la educación pública". Espero que su paradigma sea algo así como el sistema finlandés y no el cubano. Ella ha creído en el mito conservador de izquierda que en el pasado la educación chilena era ejemplar. Esto es falso. En primer lugar, el país hoy es distinto, y el modelo de ayer no se justifica hoy. La población chilena estalló en breve período a 17 millones de habitantes dispersos en una geografía desafiante, y que de ingresos bajos ha pasado en apenas dos décadas a ingresos medios, y sigue subiendo. Estamos hoy, a diferencia de ayer, ad portas del desarrollo, no obstante las persistentes falencias de capital humano que son el lastre perenne del país (esto explica incapacidad de comunicarse, fallas ante alertas de tsunami, accidentes aéreos, desprolijidad de gobiernos, incultura, etc). Finlandia es un país de apenas 5 millones de habitantes, extraordinariamente compacto —su población está altamente concentrada—, goza de uno de los ingresos per cápita más altos del mundo y de más de un siglo de plena alfabetización que le garantizan excelente capital humano: su sistema educacional, consecuentemente, es el mejor del mundo. Tienen la capacidad para aquello. Chile es una realidad distinta. Por eso, en segundo lugar, si de modelos se trata, el gobierno debe revisar los sistemas mixtos, como recomienda Chile Liberal, tales como los que exhiben Bélgica u Holanda, o experiencias de naciones que han superado la pobreza recientemente como Corea o Singapur.

Nadie defiende el sistema actual, que claramente está agotado. Nos sirvió para cuadriplicar el acceso a la educación. Ahora, para entrar a la medianía de la tabla en la Primera División mundial, necesitamos un modelo nuevo, no resucitar uno antiguo.

Los jerarcas del Politburó estudiantil exigen ciertas garantías para continuar en la mesa de trabajo que ofreció Piñera. Arguyen que de lo contrario serán traicionados como en el 2006, sin darse cuenta que en aquella oportunidad lograron muchísimo; que sean inapaces de entender qué se logró es problema de ellos mismos.

De sus cuatro requisitos, el gobierno les concedió dos, o sea, el 50%. En cualquier negociación, obtener la mitad de lo que uno quiere ya es bueno pero el Soviet Supremo estudiantil insiste que no, que no es suficiente. Peticiones ridículas como la televisación de las reuniones son deplorables. El gobierno correctamente les ofreció hacer públicas las minutas, como se hace, por cierto, en cualquier empresa, pero ellos son estudiantes, no profesionales, por eso no cachan una. El ministro acierta cuando advierte que de aceptar esta exigencia el trabajo degeneraría en un reality show. Por otro lado, ¿se imaginan ustedes transmitir las reuniones de la Confech? ¿Aceptarían? No creo, y si aceptan, sería estúpido.

Otra garantía fue el congelar el envío de proyectos al Congreso. Es inaceptable que un grupo de presión, más aún con la soviética legitimidad de los jerarcas estudiantiles, logre boicotear el trabajo de un gobierno. Sentaría un precedente horroroso que pone en jaque el funcionamiento de una democracia.

En cuanto a terminar el semestre, este punto no ha sido concendido, y sólo por la estupidez fundamental de los estudiantes, o al menos de quienes se autodenoiminan sus representantes. En un principio podían ejercer toda la presión del mundo porque la responsabilidad se la pasaron al gobierno para evitar perder el semestre, o el año. Al verse debilitados recurrieron a los sindicalistas, extendiendo innecesariamente el conflicto para mantenerlo vivo a toda costa, creyendo que ganaban fuerza como bola de nieve, pero en realidad fueron perdieron el poder negociador. Ahora, con el semestre perdido, agotaron el poder negociador. El impacto que causaron ya es menos visible, porque la opinión pública se acostumbró a verlos movilizados. Los costos ahora los asumen los estudiantes. Tanto denostaron y desprestigiaron al gobierno que éste último ya no tiene nada más que perder. Quieren seguir peleando, pero el contrincante está en el suelo, y de tanto darle patadas en el suelo ya cayeron en la crueldad y no tienen a nadie más que golpear.

Así como hoy ante una nueva crisis los bancos centrales ya no pueden bajar las tasas de interés, porque han estado prácticamente en cero, y ya no pueden continuar con otro quantitative easing porque ya no resultan, nos quedamos sin herramientas para enfrentar una nueva crisis. Los estudiantes destruyeron al gobierno y se quedaron ahora sin más poder, salvo más convocatorias a paro, con el deber de superar en número a los anteriores, algo que difícilmente lograrán. Desde luego que el gobierno no iba a aceptarles extender el semestre, dando así un firme remache que deja la pelota en el área de los estudiantes: comienzan entre ellos las recriminaciones, las divisiones, hasta inflar a tal extremo las demandas que terminarán por reventar. Recordemos que la Revolución Francesa culminó a causa del baño de sangre entre sus propios gestores. Así termina toda revolución.

El último punto, y supuestamente el más conflictivo, es asegurar que se pondrá fin al lucro antes de sentarse a la mesa de trabajo. En esto están todos de acuerdo, aunque el enfoque es diferente. Poner fin al retiro de ganancias en la industria de la educación es, recordemos, el objetivo de fondo de los jerarcas estudiantiles. No olvidemos además que han elogiado al sistema "gratuito" argentino, el paraíso en la tierra, "desarancelizado",  donde además del ejemplar enorme gasto en educación al otro lado de los Andes el sistema es como quieren ellos: gratuito, y de calidad. Pues para desgracia de los jerarcas estudiantiles, y para regocijo de Chile Liberal, la BBC ha publicado un artículo que desmitifica el sistema argentino, y de hecho, lo sitúa muy por debajo del chileno:

En la nación rioplatense todo el ciclo educativo es gratuito, incluyendo las universidades públicas, que son unas de las más prestigiosas del país.

Sin embargo, especialistas consultados por este medio dijeron que la gratuidad del sistema no ha garantizado el acceso de los más pobres a la educación superior.

Según un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), sólo el 12% de los jóvenes de menores recursos del país accede a la universidad.

Alejandra Torres, experta en educación de Idesa, dijo a BBC Mundo que esto se debe a que la mayoría de personas de hogares más humildes abandona la escuela antes de llegar al ciclo terciario.

Torres también destacó otra particularidad de la educación argentina: según mediciones internacionales, los alumnos de escuelas y universidades argentinas tienen un nivel educativo inferior a la de sus pares chilenos.

Esto es particularmente curioso, debido a que Argentina es uno de los países de la región que más invierte en educación: le dedica el 6,4% de su producto interno bruto (PIB).

"No todos los estudiantes que se gradúan del secundario deben ir a la universidad"

Jorge Sequeira, director de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco. En comparación, Chile destina el 4,6% de su PIB al sector educativo (una cifra por debajo del promedio de la OCDE, del 6%).

Gratuito no siempre es mejor. Para Torres, el secreto del éxito para una educación de calidad con inclusión social no es sólo cuánto se gasta en educación, sino principalmente cómo se lo gasta.

En ese sentido, la experta consideró que Argentina concentra demasiados recursos en proveer un acceso gratuito a la universidad, cuando debería enfocarse en fortalecer la escuela básica y secundaria.

Jorge Sequeira, director de la Oficina Regional de Educación para América Latina y el Caribe de la Unesco (con sede en la capital chilena, Santiago), coincidió con esta postura.

Sequeira dijo a BBC Mundo que el ciclo básico y secundario debería ser gratuito en aquellos países que pueden costearlo (como Chile), pero desmereció la importancia de la educación superior gratuita.

Para los estudiantes la solución es sencilla: la educación debería ser gratuita, así todos tienen el mismo acceso a este derecho básico. “Ofrecer acceso a la escuela de forma gratuita ayuda a toda la familia, porque disminuye los costos, pero el acceso gratuito a la universidad beneficia principalmente al joven que estudia”, diferenció.

Según los cálculos de la Unesco, quienes asisten a la universidad con ayuda de un crédito tardan en promedio 10 años para recuperar la inversión en sus estudios.

El problema en Chile es que muchos universitarios optan por carreras humanísticas que tienen poca salida laboral o ofrecen sueldos bajos, por eso muchos permanecen endeudaos por más tiempo.

Para Sequeira, tanto en Chile como en otros países debería darse una mayor valoración a las carreras técnicas, que muchas veces generan empleos más redituables.

“No todos los estudiantes que se gradúan del secundario deben ir a la universidad”, señaló.

Tanto el director regional de la Unesco como la experta de Idesa coincidieron en que más que un sistema gratuito, la solución para un acceso igualitario a la educación terciaria es ofrecer un programa de becas o subsidios para que los más pobres puedan asistir a la universidad que elijan.

Desde que se agudizó el conflicto Chile Liberal hizo su aporte y destacamos que la raíz de todos los problemas es el alza de aranceles y que la solución es, primero, ponerles tope. Otra medida que recomendamos fue acortar las carreras. Felizmente, el Gobierno acogió nuestro diagnóstico y entendió las razones que sustentan nuestras recomendaciones y se apresta para enviar proyectos de ley que exigen a las universidades ceñirse a los aranceles de referencia. De este modo al inyectar dinero mediante becas, controlando los aranceles, hacen al sistema asequible sin necesidad de recurrir a enormes préstamos a tasas usureras. Estimados lectores, este es el meollo de la cuestión, el quid del asunto. El gobierno ha tomado el toro por las astas cuando aborda este problema. Y además también ya sondea el acortar las carreras, como indica el artículo, algo que desde luego es necesario para abaratar costos, aumentar la eficiencia, y "desprofesionalizar" el sistema educativo que hasta ahora sólo sirve como carísima bolsa de empleo para mantener a catedráticos haciendo como que enseñan y estudiantes haciendo como que estudian.
El gobierno, no los estudiantes, ha tomado el toro por las astas

Y además estalla otra bomba. Siguiendo las recomendaciones de Chile Liberal, el economista Patricio Meller ha publicado el libro "Universitarios, el problema no es el lucro, es el mercado", que desde luego ha sido ampliamente ignorado por el Soviet Supremo estudiantil ya que los descoloca de su errado objetivo, que es "recuperar la educación pública". La solución no pasa por el suprimir el lucro, como hemos reiterado todos estos meses, sino por entender que la educación no es un bien de consumo, y el precio del producto —el arancel— refleja la demanda por educación, que es casi infinita ya que todos aspiran a la educación superior, o casi todos, y la oferta es limitada ya que es difícil abrir carreras (sino, crecen como callampas las ofertas de carreras más locas) lo que se traduce en que los precios siempre van en una sola dirección: hacia arriba. (Algo muy similar ocurre en salud, por cierto). En esta situación el mercado falla. Sí, dije que el mercado falla. Get over it. Falla y seguirá fallando.

Añádanle las históricas deudas que arrastran las universidades tradicionales luego de la caótica desvinculación del Estado (gentileza del dictador Pinichet)  y resulta que el precio se inflama aún más. Para más remate, más bencina lanza el crédito con aval del Estado (gentileza de la Concertación). Flor de despelote que tenemos. ¿Y la solución que proponen los perlas? "Educación gratuita". JA! JAJAJA!

No obstante, todo esto es solucionable y discutible en una mesa de trabajo. Nada tiene que ver la educación pública, que existe y puede coexistir armoniosamente con la privada, ni el lucro, que si es supervigilado es legítimo. Si los alumnos o padres son informados correctamente de cuál establecimiento es con fines de lucro, y ellos eligen ese establecimiento, entonces el lucro, supervigilado, es legitimado por la decisión individual. Ni la educación pública ni el lucro constituyen el problema. Hoy, el problema es el Soviet Supremo estudiantil y su negativa a trabajar por solucionar el problema, y su incomprensible obstinación por revivir un sistema obsoleto.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Good Cop Bad Cop, la estrategia que recomendamos al gobierno

Ya le dimos un ultimátum a los estudiantes y no volveremos a repetirlo. Ahora, para desenfrascarnos del punto muerto, llega la hora de proponerle una estrategia al gobierno. Lo que el equipo de Piñera debe hacer es muy sencillo: primero, dejar claro que se acabaron las propuestas y no seguir cediendo ante las amenazas de movilizaciones. Acá el gobierno debe ser taxativo. Cada vez ceden más incitan a más demostraciones y alejan la posibilidad de diálogo. Una vez aclarada la postura, deben lograr que la cúpula estudiantil se siente a la mesa de negociación. ¿Cómo lograrlo?

El sitio Chile Liberal propone la táctica tan antigua como efectiva conocida como "Good Cop Bad Cop", o el Policía Bueno y el Policía Malo. Muy popular en el mundo de los negocios, esta se define del siguiente modo:
Good cop/Bad cop is one of the best-known negotiation tactics. This gambit is a social-psychological strategy used to persuade the other side to move towards one’s desired outcome by subjecting the other side to stressful emotional contrast. The idea behind this tactic is to increase the other side’s stress level on one hand and induce cooperation on the other. The bad cop acts in a threatening and abusive way (to increase the stress) and the good cop adopts a friendly and warm posture to create a positive climate and relationship between him and the counterpart. Having an option to deal with either an aggressive or friendly counterpart, the choice seems to be obvious. It is important to be aware of our limits in negotiation, especially when we decide to cooperate with the Good cop, as he/she will be the one that asks for concessions ‘in return’ for managing the Bad cop.
Pues bien, por un lado anoche la cúpula estudiantil mostró un atisbo de coherencia en el Congreso, esto ya es una buena seña de que al menos responden. Además han aclarado que el "no" que dieron "no es rotundo". Aplicada correctamete la estrategia de presión sicológica del Good Cop Bad Cop debiese funcionar.
Good Cop, Bad Cop
Para empezar, el Good Cop debe ser el vocero de gobierno, Andrés Chadwick. Ésta es un tipo que por ejemplo trabajó en el AVC, el padre del AVP, y nos parece que posee un mínimo de integridad y es en sí parsimonioso y dialogante. El vocero de gobierno debe decir algo así como "queremos hacer de esta crisis una oportunidad", o alguna perogrullada efectista de ese tipo, e invitar a los estudiantes a que se unan a la mesa, que el gobierno está comprometido a que nadie en Chile se quede sin una educación de calidad por falta de recursos, y que todos los esfuerzos estarán destinados a ellos (por cierto, esto es así).

El Bad Cop debe ser el Sheriff de Chile, el ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter. El gobierno debe ser categórico y cuasi amenazante, dejando en claro que están por defender los derechos de quienes no se han plegado al paro y que ven mermado su "derecho a educarse" (combo el estómago a quienes propugnan el "derecho a la educación") y que si no deponen su actitud el gobierno hará respetar la ley. Nada de extraño en todo caso, es su trabajo. Además dejará meridianamente claro que hechos de violencia serán reprimidos sin compasión. Debe recalcar que se han agotado todas las vías y el gobierno no va a ceder y se cumplirá con darle gobernabilidad al país. Si algunos desean perder el año, que lo pierdan, fue decisión propia.

El doble atque anterior debiese surtir el efecto que persigue esta táctica que como dijimos es "lograr el objetivo deseado sometiendo a la contraparte a un contraste emocional estresante".

Desde otra trinchera, recomendamos al ministro Bulnes que se dedique exclusivamente a las cuestiones técnicas y que reitere las enormes coincidencias entre peticiones estudiantiles y ofertas de gobierno. Esto mismo debe reiterarlo el vocero de gobierno cuando actúe como el Good Cop.

Sebastián Piñera debe dejar a su escuadrón que vaya al frente y no sobreexponerse, de otro modo con su omnipresencia y exabruptos seguirá siendo el blanco fácil de todos los ataques, sobreexcitando los ánimos, que ya están encendidos.

Chile Liberal confía que con un buen manejo comunicacional lograremos un acuerdo por mejorar el sistema educacional, por el bien de todos. Si este es un gobierno técnico, sabrán como actuar.

martes, 16 de agosto de 2011

Nuestro ultimátum a los estudiantes movilizados

Con no poco horror Chile Liberal se entera que uno de los líderes del movimiento estudiantil reconoce que fallaron al no responder punto por punto la propuesta del gobierno. Está claro que, obnubilados por el fragor de los acontecimientos, ni siquiera leyeron bien el documento e irresponsablemente convocaron a la manifestación por la Alameda el 4 de agosto desatando un caos inédito, terminando por rechazar el texto con las 21 medidas que les ofreció el ministro Bulnes.

Ya se acabó el tiempo. No hay nada más que ofrecerles. Lo triste es que si hubiesen privilegiado la sensatez se habrían dedicado a examinar la oferta gubernamental y notarían que el gobierno prácticamente concede todas sus peticiones. Analicemos punto por punto.

El grito de guerra del movimiento es "Educación pública, gratuita y de calidad". Hagamos una sesión se fisking para contrastar sus demandas con la oferta del gobierno, vean:

Ellos piden: Educación pública
Gobierno ofrece:
12. Fortalecer la educación superior estatal y las universidades tradicionales, a través de aportes basales contra metas de interés nacional y regional.

¿Hay algo que no satisfaga a los estudiantes en su último petitorio? Por lo visto es exactamente lo que quieren, y es además lo que recomienda Chile Liberal, que el Estado se haga cargo de las universidades tradicionales y las fortalezca.

Ellos piden: Educación gratuita
Gobierno ofrece un double-whammy:
14. Reestructurar en el mediano plazo el sistema de becas y créditos estudiantiles para la educación superior, de manera que ningún estudiante meritorio quede fuera de la educación superior por razones económicas.
15. En lo inmediato, aumentar las becas, rebajar el costo del crédito con aval del estado y reprogramar los deudores morosos del crédito solidario

Claramente, como también recomendó Chile Liberal, se ofrece un sistema que en la práctica será asequible para todos, con un financiamiento universal garantizado. Los estudiantes lo único que deben hacer es trabajar en el afinamiento de los detalles pero el compromiso del gobierno es palmario. Nadie podrá aducir que no pudo educarse por falta de recursos. ¡Es lo que el gobierno quiere y lo que todos queremos!

Ellos piden: Educación de calidad
El gobierno ofrece:
7. Implementar el sistema de aseguramiento de la calidad de la educación escolar, que establece requisitos básicos de calidad.

El resto de las medidas también se establece la famosa superintendencia de educación cuya musculatura y alcance es lo que se debe negociar, particularmente para la el sistema de educación superior, pero el ánimo de controlar la calidad está, incluso se ofrece una reforma constitucional al respecto, que es de hecho el punto uno de las medidas. Francamente, no entendemos qué quieren los estudiantes cuando se les ofrece en bandeja un plan contundente.

Y sobre el espinudo tema del lucro, que es la piedra de tope, los estudiantes quieren eliminarlo. En la misma línea el gobierno ofrece:
17. Crear una superintendencia de educación superior, que fiscalice el uso de los recursos y la no existencia de lucro en las universidades.


Es más. En cuanto a la raíz misma del problema, que ya identificamos como la burbuja en los aranceles, el propio gobierno aborda el tema en el documento completo que entregó, no en el listado de 21 medidas. Claro, debido a la complejidad del tema se profundizó en la versión extendida donde con mayor granularidad se aborda el tema, dejando satisfecho incluso a Chile Liberal:

Dada la vinculación existente entre las becas y créditos con los aranceles de referencia, hemos iniciado un estudio internacional destinado a revisar el mecanismo que los determina, dada su incidencia fundamental en los aranceles que finalmente las instituciones cobran a sus alumnos. Adicionalmente, perfeccionaremos el sistema de información de la educación superior de forma tal que los alumnos, postulantes y sus familias cuenten con la información adecuada respecto de los ingresos esperados de los egresados y su relación con los aranceles de la carrera respectiva.


Hemos llegado a un punto muerto en que los estudiantes deben flexibilizar su postura por encontrarse ante un escenario en que con las aulas tomadas nada más lograrán, sino que deben concurrir a la instancia tripartira y negociar la plataforma que les han entregado y que, por lo expuesto aquí, satisface las demandas. De lo contrario el movimiento se radicalizará a tal extremo que acabará por autodestruirse.

Ya hicimos nuestro último llamado, e invitamos ahora, por última vez, a que terminada la siguiente demostración de fuerza ya programada para el jueves, anuncien que se reanuda el diálogo. Por nuestra parte, ésta es la última oportunidad que brindamos para que los estudiantes actúen con madurez, sensatez y con ánimo constructivo. 

No tenemos más que decir. Ya está todo dicho. Éste es nuestro ultimátum al señor Giorgio Jackson y a la señorita Camila Vallejo.

domingo, 14 de agosto de 2011

Sí al diálogo: Nuestro último llamado a los estudiantes

La solución al conflicto radica en poner topes a los aranceles. El acceso universal gratuito sería disfrazar el problema sin solucionarlo de raíz, mientras que eliminar el lucro es innecesario

Dijimos anteriormente que los estudiantes perdían nuestro apoyo, sin embargo, ¿es posible quedar impávidos ante sus demandas? No, no es posible, porque todos fuimos estudiantes —algunos hace muy poco— o tenemos amigos con hijos estudiantes, o conocemos estudiantes, o simplemente entendemos la importancia de formar capital humano de excelencia y queremos una educación que ilustre, que esclarezca ahí donde hay tinieblas, que edifique una sociedad próspera y justa que ponga a Chile en el sitial que se merece.

Los estudiantes han errado en el diagnóstico, esto es lo primero que debemos dejar claro. Ellos creen que el lucro es la causa de todos los problemas y como solución exigen educación gratis. El verdadero problema es que constatamos una burbuja educacional muy similar a la crisis inmobiliaria que azotó a EEUU, Reino Unido, Irlanda, España y muchos otros, en que el precio del producto no corresponde a su valor real, sino que es mero producto de la especulación y la desregulación, y a partir de ello la banca profita sin que haya crecimiento real. Las carreras han aumentado más de cinco veces sus aranceles en menos de diez años, y para costearlas los alumnos incurren en deudas bajo tasas de interés usureras. El Estado ha apagado el fuego con la bencina del fatídico préstamo con aval del Estado, que hace arder aún más el incendio de los aranceles disparados. La burbuja está a punto de reventar y son los estudiantes, muchos de ellos endeudados de por vida, quienes podrían arrastrar a la economía chilena a una situación crítica.

La gratuidad de la educación sólo podría paliar el problema por unos años. A poco andar, será tan enorme la demanda de recursos que el sistema colapsará, terminando en un "Transantiago Educacional". Es fácil suponer que habrá huelgas cada año por falta de recursos que el agujero negro de la educación superior absorberá sin que haya accountability posible ¿Es esto lo que quieren los estudiantes? Lo dudo. Es necesario un control sobre los costos de los aranceles y una fiscalización de las carreras impartidas. Una superintendencia de educación superior,  un ente imparcial que regule la actividad, ya está en la discusión. Debido a que la educación no es un bien de consumo, una supervisión es necesaria y deseable. Las leyes de la oferta y la demanda no son capaces de producir los efectos deseados en bienes que no son de consumo. 

Controlados los precios, nada impide que los estudiantes de mayores recursos contribuyan de su propio bolsillo para pagar los aranceles e inyectar la necesaria liquidez al sistema. Y nada impide que a los de menos recursos se les pida un copago, con lo cual serán ellos mismos parte activa en la fiscalización de la calidad de la educación que se les entrega. Crear un sistema "gratuito", aparte de una patudez insólita, es abrir las compuertas a la mediocridad académica, al inmovilismo de los catedráticos y al descuido de la infraestructura. Los recursos necesarios para los estudiantes menos pudientes pueden entregarse sólo una vez que se hayan saneado los precios, de modo que el dinero de los contribuyentes no sea despilfarrado en un Transantiago Educacional. Si añadimos a los aranceles justos un sistema equitativo de asignación de becas por méritos académicos, el sistema prácticamente será gratis, o al menos perfectamente asequible para cualquiera. Todas estas medidas en su conjunto apuntarán hacia la excelencia en la educación superior. 

Decretar gratuidad porque sí, o peor aún, mediante la convocación a un plebiscito, es un sinsentido. Creer que por ley se puede lograr calidad, o con una reforma constitucional, es un acto de demencia. Chile Liberal le pide más seriedad y menos simplismo a los estudiantes. El libremercadismo ramplón ciertamente no puede explicar las fallas del esquema actual, por esto es que preferimos un sistema mixto. 

Los hogares ya se encuentran ferozmente endeudados lo que explica por qué se han escuchado cacerolazos a pesar que estamos en plena fase expansiva del ciclo económico. Por un lado, culturalmente no conocemos el significado de la palabra frugalidad ni austeridad —la ética del trabajo confuciana o protestante nos son ajenas—, por otro, hemos salido airosos de una extraordinaria recesión mundial y crecemos con celeridad, lo que justifica entrar a reventar las burbujas. Tenemos una en educación, y ya comienza a inflarse el mercado inmobiliario. Los cacerolazos en las jornadas de  protesta no se deben a que la gente no tiene que comer —como ocurrió bajo las dos peores crisis económicas recientes: bajo la UP y la crisis bancaria que causó Pinochet—, sino que se debe a la angustia de los endeudados chilenos que sólo viven para pagar cuentas y deben pedir más préstamos para costear la educación superior de sus hijos, cayendo en un círculo vicioso que debe inquietarnos a todos.

Las universidades tradicionales tienen un valor simbólico tan gravitante en la idiosincrasia chilena que será impensable privatizarlas a corto o mediano plazo. El gobierno ha ofrecido repensar la relación del Estado con ellas, lo que nos parece correcto. Además, técnicamente, es innecesario privatizarlas porque ya hemos establecido que la educación es un bien de capital y no de consumo por lo que el Estado tiene un papel que jugar en formar el capital humano. No obstante, el Estado no puede abolir las universidades privadas sean con o sin fines de lucro. Lo que sí puede y debe hacer es regularlas, y crear las reglas para tener un sistema mixto, como dijimos anteriormente. Un establecimiento de educación superior que no cuente con la cantidad necesaria de profesores de planta, o que no realice investigación ni extensión, no puede atribuirse el nombre de "universidad". Acá nuevamente se vuelve imprescindible una superintendencia, pero entrar de lleno a prohibir el lucro es innecesario si se trata de mejorar calidad y asegurar financiamiento. Los estudiantes no deben poner este punto como condición esencial de sus demandas, más aún cuando el propio ministro Bulnes incluso se ha comprometido —como aseveró en Tolerancia Cero— a sancionar a quienes hayan violado el espíritu de la ley, e iniciar una correcta fiscalización y una investigación retroactiva. ¿Qué esperan los estudiantes para negociar con el gobierno? Si se mantendrán y reforzarán las universidades tradicionales, si se pone coto a los aranceles desmedidos, si se regula el funcionamiento de las universidades privadas, ¿qué impide sentarse a negociar el plan que ofreció el ministro Bulnes?

Otro punto a considerar es la famosa reforma tributaria que se necesitaría —según los estudiantes— para financiar el acceso universal gratuito. Esta es la propuesta más torpe de todas. No se extrañen que los más interesados en proceder con una reforma sean los Sofofos (conglomerado tipo sindical de grandes empresarios, donde Sebastián Piñera nunca fue bienvenido). A veces es necesario cambiar todo para que todo siga igual. Éste es el objetivo de una reforma tributaria, ejercicio tan extenuante como inútil. Primero, echar recursos a educación es un despilfarro mayor que no beneficiaría a nadie por lo que es dudoso que se deban subir impuestos para aplacar las llamas de un sistema que hace rato está sobrecalentado. Segundo, basta con hacer un listado de las formas más comunes de evasión y elusión fiscal, y con voluntad verdadera, ponerle fin a estas triquiñuelas. La recaudación aumentaría y mejoraría el respeto a la ley. Una reforma tributaria que nos dé bencina para apagar las llamas del incendio sólo serviría para evitar la fiscalización. Además, es imposible aumentar impuestos y aumentar la productividad de un país. Chile lo que más necesita es un aumento de su productividad, para ello se requieren bajos impuestos, respeto a la ley y buen capital humano. Una reforma tributaria para continuar el modelo educacional actual sería una de las mayores torpezas que podamos imaginar. Y lo peor es que si se somete a plebiscito, el vulgo probablemente diga que sí que hay que ser torpes y que sería bueno darnos un balazo en el pie para impedir ser un país desarrollado.

Todo lo explicado anteriormente ya está tratado en el documento con 21 medidas que propuso el ministro Bulnes a los líderes del movimiento estudiantil. Si a ellos les mueve la buena voluntad para reestructurar y mejorar el sistema, entonces este jueves debiesen proceder a la última demostración de fuerza, y en seguida llamar a volver a clases y a continuar el trabajo con el gobierno y los parlamentarios.

Éste es nuestro último llamado para que se imponga la cordura y el realismo. Según entendidos en educación como JJ Brunner o Sergio Bitar, ambos ligados a la Concertación, las ofertas del gobierno satisfacen entre un 70 y un 82% el petitorio de los estudiantes. El piso desde el que pueden negociar, por el bien de ellos y del país, es inmejorable. El gobierno ha sido flexible y ha mostrado disposición, mientras la dirigencia estudiantil ha cambiado varias veces su petitorio y su actitud es cada vez más férrea. Son ellos ahora los que deben repensar su postura y volver a la instancia de diálogo. Chile Liberal les pide que así lo hagan.

De no ser así, el ministro Bulnes deberá continuar implementando las propuestas, y el ministro Hinzpeter deberá hacer cumplir la ley y desalojar las tomas. El país no puede volverse ingobernable, ni se puede sentar un mal precedente dando la impresión que hay gente que puede cambiar de petitorios a su amaño y en el intertanto poner al gobierno y al funcionamiento del país de rodillas. A Sebastián Piñera lo elegimos para gobernar. No elegimos a nadie más para que gobierne, y terminado su mandato Piñera deberá irse y entregar civilizadamente el mando a quien sea elegido. No vamos a aceptar gobiernos paralelos, sean de sindicalistas, de asociaciones gremiales o de conglomerados empresariales, ni menos las intentonas golpistas o el boicoteo a gobiernos legítimos. En su estupidez, uno de los dirigentes cree que "este tipo" (por Piñera) no tiene legitimidad... por lo que dicen las encuestas. Claro está que la educación anda muy mal si con este desparpajo se despachan declaraciones de este calibre. 

Confiamos en que la mesa directiva de los estudiantes tomará conciencia de que se ha llegado a un punto muerto y que con las aulas tomadas no se logrará nada, sino que el lugar para trabajar es la instancia tripartita entre gobierno y parlamento. Éste es nuestro último llamado.

sábado, 6 de agosto de 2011

Por qué el movimiento estudiantil perdió nuestro apoyo



... y por qué el gobierno hizo bien en repeler la manifestación ilegal


El movimiento estudiantil ya se encontraba in extremis producto del desgaste que reconoció su propia cúpula, y confrontados a la realidad, antes de expirar, deciden dar sus últimos golpes con inusitada violencia. La figura más notoria se asegura debidamente (congeló su tesis, el último tramo de sus estudios) y ahora emplea métodos inceptables para lograr materializar el último petitorio que han levantado (hasta el momento de escribir este artículo, ya llevan cuatro) y anuncia que continuará su cruzada hasta las últimas consecuencias.

Si la idea era lograr condiciones más equitativas en educación, el movimiento ya ha logrado lo que quería y sólo debía negociar la plataforma que le ha entregado el gobierno en sus dos últimas respuestas. Se les planteó por un lado redefinir la relación del Estado con las universidades tradicionales, lo que en la práctica robustece las universidades estatales, y por otro lado se les propone avanzar en transparentar la finalidad de las universidades definiendo cuáles profitan y cuáles no, además de asegurarles una fuerte inyección de recursos al sistema. Si a alguien no le gustan las universidades con fines de lucro, puede no matricularse en ellas y postular a las tradicionales. Esto es plausible y sensato.

Pero los estudiantes terminaron por exigir la abolición de toda actividad comercial en el negocio de la educación —lo que atenta contra la libertad de emprendimiento— y financiar los aranceles mediante la nacionalización del cobre. No, esta última no es la propuesta de una bancada parlamentaria, es la exigencia de... una federación de estudiantes universitarios. Asumimos que demandan una nacionalización à la Allende —es decir, expropiación de rompe y raja—, de la actividad cuprífera, lo que naturalmente espantaría la FDI (foreign direct investment) al país, desatando un descalabro económico. O habría que comprar participación a sus dueños, algo que causaría una hemorragia en las arcas chilenas. ¿No les interesaría mejor privatizar esa inoperancia llamada Codelco y emplear esos recursos en financiar la educación preescolar y primaria, donde realmente se necesita, y no la universitaria, ya que la señorita visible y el presidente de la FEUC perfectamente pueden pagarse sus estudios? ¿No se dan cuenta de lo regresivo que es financiar el pago de aranceles a cuenta del contribuyente ("gratis", le llaman ellos)?

Los estudiantes exigen lo absurdo con el desparpajo que da el desconocimiento, y con la vehemencia que otorga la inexperiencia. No obstante, sea como sea, la ciudadanía sabe perfectamente que un paro de estudiantes no es la forma de materializar estas demandas. De acceder, el gobierno caería en la irresponsabilidad abriendo las puertas para que cualquiera, sean los agricultores, los camioneros o la SOFOFA, amenace al país con un harakiri cada vez no se aceptan sus exigencias, y de paso, secuestren la producción nacional por creer que ellos son el centro del universo.

Si el objetivo era, por otro lado, encarnar la verdadera oposición a Piñera —como lo han reconcido ellos mismos—, pues entonces es hora de terminar con la movilización porque la popularidad de Piñera tocó fondo siendo hoy el presidente peor evaluado desde el retorno de la democracia. Ya lograron lo que querían. ¿O es la dimisión de Piñera el objetivo final?

Al parecer, la líder de este movimiento lo que quiere es exigir la concurrencia del presidente de la república una asamblea de la federación de estudiantes e imponer sus términos a Piñera, así mostraría al país que ella tiene la sartén por el mango y que es capaz de doblegar a este gobierno, el cual no sería la administración legítimamente designada por la ciudadanía para gobernarnos cuatro años, sino una manga de patanes vendepatria que ella, ¡ELLA!, va a poner en su lugar.

El pasado 3 de agosto el ministro Hinzpeter le aclaró a la dirigenta que la marcha no sería autorizada por la Alameda —principal boulevard de la capital y escenario de ya numersoas manifestaciones masivas— ya que primero los vecinos y también los trabajadores del sector están hartos, y se les pidió usar otro lugar, y segundo, ya van varias ofertas a las aleatorias demandas de los estudiantes, por lo que ya se acabó el momento de protestar: llegó la hora de negociar. La dirigenta rechaza la oferta y convoca igualmente a una manifestación en la Alameda. El gobierno ha hecho lo correcto en disuadir esta manifestación mediante la fuerza policial, situación que la dirigenta tergiversó a su empacho para denunciar que el gobierno impide la libertad de reunión y de expresión. Sólo se desautorizó la marcha en la Alameda, no la marcha en sí. Afortunadamente nadie murió o resultó seriamente herido. Esto ya es hueveo y llegó la hora de usar la fuerza.

El movimiento cayó en la irresponsabilidad y y raya en la esquizofrenia colectiva. Lo peor es que el ciudadano promedio, Chile Liberal incluido, desea una reestructuración en el sistema, incluso el gobierno desea reformar la educación, pero no se logra acuerdo por los constantes cambios en el petitorio de los estudiantes, el ego de sus rostros más visibles, y el deseo inherente de emplear la fuerza para denostar al gobierno.

En Chile nada de esto debe extrañarnos. Ya dijimos anteriormente que el gobierno de Piñera se parece mucho al de Allende. El gobierno de la Unidad Popular también vivió el desquicio tanto de sus opositores, que desde el primer día hicieron lo posible para tumbarlo, como de sus propios colaboradores, los más extremistas de la UP que exigían cambios radicales sin que el gobierno tuviese el mandato suficiente. Hoy, los parlamentarios más fanáticos de la Alianza llaman a una rueda de prensa y mostrando un signo "Pare" le exigen a Piñera que se haga lo que ellos quieren. La UDI, partido ultraconservador de gobierno, genera un autogolpe interno y sitúa a los Coroneles —los mismos de siempre— al mando, después de exigir la concurrencia del presidente de la república al conciliábulo que realizaban en las termas de Cauquenes. Con presión insostenible para el presidente, el líder de la UDI, Pablo Longueira, llega a ser nombrado ministro luego de boicotear el gobierno de cariz técnico que había formado Piñera, metiendo a Palacio a los políticos ultraconservadores mediante la amenaza al presidente. El espíritu reformista no se puede canalizar mediante los representantes del electorado debido al enclave dictatorial heredado de Jaime Guzmán que conforma un sistema electoral distorsionado y no representativo.

Los estudiantes ven que los mismos de la oscura reunión de Chacarillas, un rito estilo KKK que organizó Pinochet, hoy llegan a La Moneda, o sea, los ex golpistas llegan en gloria y majestad a imponer sus términos, y ni siquiera se preguntan qué tiene de malo —son muy jóvenes y no entienden— sino que emulan estos comportamientos. El presidente de RN, el senador designado Carlos Larraín, emplea el lenguaje incendiario. La civilidad en Chile se ha lanzado por la borda, y el barco en que creíamos navegar en realidad es una lanchita y empieza a hacer agua.

Nuestro sitio continuará defendiendo la vía institucional y el diálogo civilizado para lograr las reformas que el sistema actual requiere, tal como se logró derrocar a la dictadura con elegancia y civilidad. En educación se debe conciliar los principios de mercado con la mantención de las venerables universidades tradicionales. La educación es más un bien de capital, no un bien de consumo (tirón de oreja a Piñera), por lo que debemos desechar desde ya el libremercadismo ramplón que en nada contribuye a una restructuración sensata del sistema educativo. Entregar toda la educación al Estado y abolir el lucro es análogo a crear un "Transantiago educacional". Piensen bien en la analogía y medítenlo.

No se puede avanzar si la dirigenta del movimiento es irresponsable, o si el mandamás del sindicato de profesores actúa como bestia. Ambos deben renunciar, así como Piñera sacó a su ministro de educación, los estudiantes deben reorganizar su cúpula, y debemos todos preguntarnos si realmente quienes hablan a nombre de los estudiantes poseen el mandato para tal vocería (sólo El Mostrador es capaz de legitimar todo esto).

Los estudiantes deben comenzar a ser parte de la solución y dejar de ser el problema si se trata de trazar el sistema educacional que la economía del conocimiento exige.